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Crisy Weasley
Author of 4 Stories

Rated: K - Spanish - Adventure/Romance - James P. & Lily Evans P. - Reviews: 1,136 - Updated: 05-19-08 - Published: 02-22-05 - id:2275805
CAPÍTULO 20 Alianza de enemigos

Febrero entró con un nuevo partido de quidditch, esta vez protagonizado por Griffindor, que se jugaba ante Ravenclaw el primer puesto en el campeonato. El buen trato que los leones tenían con sus vecinos de mesa se vio en esa semana mucho más que roto. No se llegaba a los problemas que planteaban los slitherin pero las águilas no se amilanaron ante las claras expectativas de derrota que se les presentaban. Sirius se había tomado tan en serio el choque frontal, que hacía dos semanas que no mantenía sus típicos coqueteos con una chica de séptimo de la casa ravenclaw que bebía los vientos por él, fijando su atención en una compañera de habitación de Ginny, que se pasaba el día pavoneándose frente a la mayoría de las chicas por su compañía.

Durante la comida, Sirius había intentado arrastrar a James con él, pero estaba demasiado concentrado en una discusión con Harry, así que se vio obligado a separar con un gran esfuerzo a Remus de Andrea para arrastrarlo a la esquina de la mesa en la que Susan, su nueva chica, estaba sentada con algunas de sus compañeras de curso. Andrea se pasó la mitad de la comida mirando, de manera disimulada, los movimientos de su ahora novio, que se veía poco menos que acosado por las amigas de Susan, sin embargo se sintió completamente feliz y se prometió a sí misma compensarle en cuanto le tuviese cerca, cuando vio cómo él la señalaba al mismo tiempo que las chicas la saludaban cortés pero disgustadamente.

Después de aguantar durante un cuarto de hora la más que sabida sarta de frases vacías y sin sentido que Sirius usaba con cada nueva conquista, Remus empezó a mostrar su desesperación, pero aún le costó un tiempo que su amigo la captara y se despidiera con un guiño que terminó despertando las carcajadas del licántropo.

-Joder, Lunático¿no puedes estar separado de Andrea más de media hora o qué?- recriminó Sirius mientras Andrea recompensaba a Remus con un beso por el gesto que había tenido antes.

-¿Envidia?- fue su respuesta socarrona mientras se acomodaban en los huecos que había entre Andrea y James.

-¿Yo? –contestó Sirius haciéndose el ofendido – No sé por qué iba a tenerla.

-Porque eres el único merodeador sin novia- se unió Andrea.

-Un momento, pequeña.- chuleó Sirius- dudo mucho que Peter tenga novia. Además que sepáis los dos que cada mañana bendigo mi suerte por mantenerme alejado del... del... –hizo gestos como si la palabra le diera alergia.

-¿Amor?

-Eso. Yo soy... ¿cómo te diría?- se movió un poco su elegante melena adquiriendo una pose interesante- Soy patrimonio de la humanidad.

Sus dos amigos estallaron en risas. Definitivamente el ego de Sirius y sus payasadas no conocían límite. Remus le estampó la servilleta en la cara antes de ponerse a comer aunque con cierta dificultad, porque era incapaz de parar de reír. Sirius al ver que sus amigos se estaban cachondeando de él intentó buscar ayuda en James, pero continuaba discutiendo con Harry delante de un pergamino.

-¿Me quieres escuchar de una vez?

James parecía estar desesperado, le arrancó la pluma a Harry y empezó a dibujar en el pergamino un montón de flechas. El diagrama del campo de quidditch era un absoluto caos incompresible para cualquiera excepto para los dos.

-James, no podemos hacer eso. No tenemos necesidad de hacer un esfuerzo tan grande contra Ravenclaw y además no tenemos tiempo para practicarlos.

-Han mejorado mucho- protestaba James- Los he estado observando todo el mes.

-Escúchame.-Harry con el gesto cansado después de media hora de discusión luchaba con todas sus fuerzas por controlarse y evitar una bronca con su padre- Yo los llevo observando muchos años, la única que falta del equipo anterior es Cho.

-¿Quién es Cho?

James no entendía esa cordialidad en medio de su discusión sobre tácticas de quidditch y le pilló de sorpresa.

-Su primera novia- aclaró Ginny desde el asiento de enfrente con un considerable gesto de enfado.

Harry suspiró desesperado y se tapó la cara con las manos. Esa mañana había discutido con Ginny, porque otra vez había vuelto a hacer referencia a su posible muerte frente a Voldemort. Sabía que se acercaba el final de su vida en el colegio y ni podía ni quería estar continuamente bajo el halo protector de Dumbledore. Eso unido a los continuos mimos de su madre a la que cuanto más cerca tenía más echaba de menos, había incrementado su afán por enfrentarse a Voldemort y con ello la asunción de que posiblemente moriría en el intento. A Ginny le había costado demasiado hacerse a la idea de que una profecía le señalaba como asesino o asesinado, como para que ahora él quisiese acelerar todo el proceso. Se sentía cansado, a penas había dormido, así que intentaba alargar el mayor tiempo posible el tener la cara tapada, sin ver a nadie con los ojos cerrados. Sabía que en cuanto volviera a la realidad, Ginny tendría una importante cara de enfado y James seguiría ahí para mortificarle más con sus maravillosas ideas sobre quidditch y sobre lo cabezota que él era por no aceptarlas.

Efectivamente no se equivocaba, después de un momento de desconcierto por el choque entre la pareja, James volvió a sentirse impaciente por continuar informando a Harry sobre el equipo de Ravenclaw y las necesarias técnicas que él altruistamente había ideado para conseguir ganar.

-¿Estamos a lo que estamos o qué?- Tiró de las manos de su hijo obligándole de nuevo a hacerle caso.- Me importa poco quien fue tu primera novia ¿sabes? Estamos hablando de quidditch

-Ella era la buscadora y el nuevo no es mucho mejor que ella.- le respondió Harry aburrido y cansado.-Y ahora escúchame. Tú buscas un estilo de golpeadores que no tenemos, ni Jack ni Andrew juegan como tú quieres y eso no puede cambiarse.

-Pues cámbialos a ellos- respondió sin pensar James harto de no poder salirse con la suya.

-No voy a echar a ninguno de mis jugadores ¿entendido? Ya sé que ellos no son los gemelos pero no son malos y lo que tengo claro es que no puedo decirles que se vayan solo porque a ti no te gusten.

-¿Por qué has tenido que sacar la sensibilidad de Lily?- reclamó en un gruñido, llamando la atención de Sirius, que les observaba divertido.- ¡Esto es quidditch!

-Mira James, no he dormido, he discutido con Ginny y tú no me estás dejando comer y para colmo estás cuestionándome como capitán. Te agradezco la ayuda pero me estás desesperando ¡Este no es tu equipo!-terminó gritándole harto de su insistencia.

-¿Y a vosotros qué os pasa?- medió Sirius sonriente mientras empezaba a degustar su plato.

-¡Nada!- contestaron los dos a la vez algo más alto de lo normal. Al ver que por primera vez se ponían de acuerdo en algo en aquella mañana se miraron enfadados y empezaron a comer.

-El imbécil éste no quiere hacerme caso- le gruñó James peleándose con unas patatas- Es un orgulloso cabezota que no quiere aceptar mis ideas ¡y son muy buenas!.

Harry le miró irritado escuchándole hablar con Sirius sobre su cabezonería. No podía cambiar su equipo de la noche a la mañana, sus ideas podían ser buenas y no las quería ignorar, pero no podía ir metiendo las narices en asuntos ajenos intentando imponer sus teorías. Nunca echaría a uno de sus jugadores por muy padre suyo que fuera James.

-A ver que piense- Sirius luchaba con todas sus fuerzas por no carcajearse en la cara de su mejor amigo que se veía considerablemente enfadado con la negativa de Harry- Has dicho que la sensibilidad era de Lily ¿no?-se paró unos segundo como si estuviese meditando, aumentando de esa manera el enfado de James- Es probable, pero yo diría que lo de orgulloso cabezota es herencia Potter.

En ese momento y al ver cómo a James empezaban a salirle chispas de los ojos empezó a reírse sin control; Harry, que había oído su observación y que era conciente de que realmente su padre no sólo le había dejado en herencia una cámara llena de oro también empezó a reírse; así que James se vio entre los dos, completamente enfadado, sabiendo que era el objeto de sus burlas.

-¿Ahora le defiendes?- le gritó a Sirius fuera de sus casillas.

-Vamos, Cornamenta, siéntate. Sólo era una broma- tiró de él para volver a colocarlo en la silla luchando de nuevo consigo mismo por no reírse- No es que no te defienda, pero entiende... que él es mi ahijado.

Sirius sabía que eso enfadaría a James aún más y ese día se había levantado con ganas de picarle, de manera que volvió a reírse otra vez, hasta que James le dio una colleja tan fuerte que le dejó totalmente despeinado.

-Lo siento, Harry- empezó mientras se acariciaba la zona del golpe- pero si cada vez que te defienda el orgulloso cabezota éste- tuvo que retirarse un poco para evitar un nuevo golpe de su amigo- me va a dar una leche como la que me ha dado, voy a tener que delegar mis funciones en Remus. Yo sé que no habrá padrino como yo, pero necesito conservar mi melena intacta para nuevas víctimas.

El comentario de Sirius como siempre consiguió distender el ambiente, y aunque James se veía todavía ofendido con Harry por no hacerle caso, pasó de los gruñidos ofensivos a la ignorancia, así que Sirius intentó hacer que su amigo entrara en razón a través de alguna broma cargada del extraño sentido común del que a veces solía hacer gala.

-No deberías torturar al chico con tus tácticas- empezó a hablar Sirius como el que no quiere la cosa, llamando la atención de los dos Potter- Tienes que entender que nadie es tan buen golpeador como yo.

Sirius siguió comiendo como si no hubiese dicho nada y James hizo intentos de estrellarse contra el plato, se estaba riendo, porque sabía que detrás de todo ese alarde de egocentrismo no había nada, solo era sus típicas bromas buscando hacerle reír y quitarle su mal humor, pero Harry, sin embargo, se quedó muy extrañado ¿Sirius golpeador¿desde cuándo?

-¿Has dicho que eres golpeador?- Se asomó por encima de la cabeza de su padre en uno de sus intentos por estamparse contra el plato- ¿Y yo por qué no me he enterado nunca de que estabas en el equipo?

James se quitó a Harry con un gesto brusco del brazo, todavía algo enfadado con él, aunque más relajado.

-¿Éste¡Éste que va a estar en el equipo!. Lo suyo es comentar el partido.- le explicó James dándole unos golpecitos en la espalda a Sirius que había adoptado su pose de “no hay otro como yo”.-Nunca ha querido entrar en el equipo.

-Es que me lo paso mucho mejor comentando el partido. Menos entrenamientos y más diversión.- Se puso de pie y cogió la mochila en un movimiento elegante- Pero Griffindor no conocerá nunca a uno como yo.

Los dos chicos Potter se encontraron a sí mismos haciendo el mismo gesto de desesperación divertida. Ese encuentro fue diferente para uno y para otro, así mientras que James se apresuró a recomponerse y aumentó su gesto de orgullo y enfado, Harry sintió cómo otra vez se le cogía un pellizco en el estómago al ver que encontrarse de frente con su padre era como mirarse a un espejo que mostraba otra realidad. Era tan parecido y al mismo tiempo tan diferente que podía sentirlo increíblemente lejos a pesar de tenerlo a unos centímetros.

El día no se estaba presentando muy prometedor. El desayuno había venido acompañado por la discusión con Ginny, que se auguraba con una complicada reconciliación, y la comida había sido protagonizada por los continuos desplantes de James, al que la noticia de que era su hijo sólo le había servido para llamarle Harry y para morderse la lengua antes de algún comentario insidioso cuando Lily estaba cerca. James y Remus salieron del comedor dejándole por fin solo ante su plato de comida, aunque se le había quitado el hambre. Odiaba toda aquella situación, odiaba su vida, afrontarla de cara le había llevado a que ahora Ginny no se sentara a su lado a reconfortarle por el comportamiento de su padre. Su padre¿cómo podía llamarle así? James no era nada más que una mala calcomanía de lo que su padre debía haber sido¿por qué se empeñaba en seguir negando la realidad? Sabía que mientras James no supiese lo ocurrido nunca le vería más allá de ser un chico arrogante que se parece demasiado a él.

-Hola, mi vida, te veo muy triste hoy.

Harry levantó la mirada del plato y se encontró con la bonita sonrisa de una pelirroja que intentaba reconfortarle con algunas caricias dulces. No era Ginny, pero no lo lamentó ni un segundo. Era su madre y a ella sí que podía llamarla así, había asumido el papel sin condiciones ni preguntas y cada día se esforzaba en demostrarle que era una pieza central de su vida.

-No estoy teniendo un buen día, pero muchas gracias por preguntar.

-No quiero verte triste.-Se levantó con su mochila en el hombro y le dio un beso en la cabeza después de revolverle el pelo- Tenemos clase dentro de un rato ¿vienes?

Se fue con Andrea y Lily a clase de encantamientos sin despedirse de Ginny. Le hubiera gustado saber dónde se habían metido Hermione y Ron, pero justo después de preguntárselo entendió que preferiría no saberlo, así que con una sonrisa se metió en la conversación sobre el último hechizo que iban manteniendo las dos chicas. Al pasar por el vestíbulo se habían encontrado a James y Remus manteniendo lo que parecía una conversación muy interesante acerca de Sirius, al que no dejaban de señalar, mientras hablaba con Patricia Brown.

-Estos son los últimos deberes- Sirius le entregó unos pergaminos a la chica que parecía muy satisfecha con el negocio.- ¿Qué te hace pensar que no los he hecho mal a propósito?

-Por mucho que quieras fastidiar a Ravenclaw esta semana, Barker, sé de buena tinta que te encantará retransmitir conmigo el partido del sábado. Así que no te arriesgarías.

-Ahí me has pillado- se rindió Sirius con una sonrisa que para nada se parecía a las forzadas poses de modelo guaperas que usaba con sus ligues.

-Bueno pues nuestro trato termina aquí. Creo que McGonagall no entenderá muy bien la caída empicada de mis trabajos. Se había acostumbrado a ponerme un excelente en todos. ¿Cómo puedes ser tan bueno en transformaciones?

-Me encantan, para nosotros es como un juego de niños.

-¡Qué suerte! Lo mío son las pociones. Aunque Snape... ¡oh¡Cómo le odio!.

-Ya tenemos algo en común. Snivellius siempre ha sido un gilipollas.

-¿Y tú de qué lo conoces? Has dicho que siempre ha sido, se supone que tú eres nuevo.

Sirius se vio en un apuro. Había hablado de más pero es que el tema de Snape le perdía, le odiaría siempre de eso podía estar seguro.

-¿Yo? De nada, es una forma de hablar. Esto... que estoy pensando que si quieres podía ayudarte con los trabajos. Ayudarte, no hacértelos, que ya mismo empezarán los exámenes y no quiero trabajo extra.

-¿Estás ligando conmigo?- preguntó Patricia descaradamente.

Sirius se vio completamente sorprendido por esa pregunta. Bajo ningún concepto se esperaba esa reacción porque realmente no estaba intentando ligar con ella y eso le preocupó. ¿Por qué no estaba intentado ligar con Brown?

-No- respondió más asustado que extrañado- Sólo quería ayudarte, no sé, como... ¿como amigos?

¿Amigo de una chica? Él no tenía más amigas que Lily y Andrea y sólo porque estaban dentro del campo de sus amigos. Para él esa respuesta fue todavía más chocante que para Patricia que vio cómo su descaro le había dejado algo cortado. Nunca esperó que el gran Anthony Barker se intimidara con esa broma. Para ella no tenía mucho atractivo, era el típico tío guapo que no veía más allá de su perfecta nariz, pero tenía que admitir que se reía con él y con sus absurdos intentos de creerse conocedor del mundo femenino y sobre todo tenía que admitir que necesitaba su ayuda en transformaciones.

-A ver que me aclare. – se recompuso ella- ¿Estás diciéndome que vendrías conmigo a la biblioteca para ayudarme a hacer los trabajos de McGonagall?-Sirius asintió, no era una cosa tan extraña ¿no?- Por mí perfecto, pero creo que tendrías que pagarme un plus de peligrosidad.

-¿Un plus de qué?

Ella comenzó a reírse por lo descolocado que se había quedado con la broma, pero realmente se estaba arriesgando bastante al aceptar su ayuda.

-De peligrosidad- le aclaró- Yo tenía una apacible vida hasta que tú decidiste comentar los partidos conmigo. Desde entonces hay alguna pirada que se dedica a insultarme por hablar contigo. De verdad que no sé que te ven- murmuró para sí.

-¡Eh! Sin insultar- le recriminó ofendido.

-Bueno, bueno, por mí encantada de aprobar transformaciones, pero espero que no me vea mucha gente sentarme contigo en la biblioteca. Aprecio mucho mi vida.

-Eres una exagerada.

-Hola, mi amor.

Susan se había abrazado a Sirius sin ninguna consideración de que él estuviese hablando con alguien. Con una mirada dura a Patricia la chica se enganchó a su brazo intentando marcar su territorio. Sirius estaba un poco perdido, entendía que Susan se pusiese celosa si lo veían tonteando con alguna chica, pero es que era Brown, no se le había pasado por la cabeza ligar con ella.

-¿Ves lo que te decía?

Los dos empezaron a reírse para disgusto de Susan, que la siguió un rato con una mirada furibunda mientras ella se alejaba acompañada por un chico de su casa.

-¿Quién era esa?- le preguntó enfadada.

Sirius se bajó hasta ponerse a la altura de su cara poniéndole las manos en cada hombro. Estaba divertido por la reacción, no entendía que las mujeres fueran tan celosas, él nunca se había puesto celoso con ninguna chica, creía que era una reacción idiota que no valía la pena. Había chicas a montones y él tenía siempre lo que quería, así que si alguno de sus ligues estaba con otro chico entendía que ya era hora de abrirse a nuevos campos y dejarle a ella hacer lo que quisiese.

-Brown.-le respondió simplemente ignorando sus celos- Ginny me ha dicho que está con vosotras en...

-Herbología, ya lo sé. No me gusta esa chica.

-Oh vamos Susan.- Le pasó el brazo por los hombros y la acompañó a donde estaban sus amigas esperándola para ir a Cuidado de las Criaturas mágicas.- No seas celosa ¿quieres? No me gusta la gente así.

Le dio un beso en los labios que levantó la envidia de alguna de sus amigas y se dirigió a donde Remus y James parecían querer hacerle una radiografía con la mirada.

Los dos chicos habían estado observándole hablar con Patricia y parecían muy preocupados por su reacción, no les oían pero veían que no estaba haciendo uso de sus miradas cómplices ni de sus sonrisas programadas, estaba hablando como si hablara con alguno de ellos dos y eso no era normal en él. Aunque solo lo hiciese para pasar el rato o para bromear, Sirius siempre intentaba ligar con la chica con la que hablase.

-¿No te has dado cuenta de que Sirius no está tonteando con Brown?- le hizo ver James a Remus mientras le observaban.- Eso no es normal en él.

-No, no lo es. A lo mejor es que no le gusta- Los dos se miraron sopesando lo que acababa de decir Remus llegando a la misma conclusión.

-No- contestaron a dúo.

-A Sirius no le importa que le gusten o no para intentar rendirlas a sus pies. Es una cuestión de orgullo.- comentó James conocedor mejor que nadie de las técnicas de su mejor amigo, al fin y al cabo las habían practicado juntos.- Y esa chica no es fea.

-Yo diría que es muy mona.- aclaró Remus.

-Pero él ni si quiera la mira como si fuera una chica. –James meditó uno segundos y pareció muy preocupado.- ¡Un momento¿Y si se está enamorando?

-¿Sirius?- se sorprendió Remus- Pero si acaba de decirme que él es patrimonio de la humanidad y que bendice su suerte por no enamorarse.

-Ya pero Sirius es así. A mí me suena muy raro ¿Cuánto lleva con Susan?

-Creo que ayer hizo dos semanas ¿Por qué?

-¿Tanto? Esto ya es preocupante. Desde que está con ella no lo he visto tontear con otras y míralo- señaló a Sirius que en ese momento parecía algo cortado por lo que le acababa de decir ella- Si ni siquiera está poniendo la sonrisa esa de pasta dentífrica que usa él con las chicas.

-No sé, James, Sirius es tan raro para estas cosas. Mira ahí viene Susan.

Lo vieron saludarla y despedir a Patricia como si nada entre risas. Ellos estaban muy preocupados, Sirius enamorado era toda una novedad pero podía haberse esperado a llegar a su tiempo para hacerlo. Además Susan podía tener un cuerpo precioso pero no era el tipo de chica con el que nadie pudiese tener una conversación interesante y aunque Sirius alardeaba continuamente de sus payasadas, ambos sabían que le gustaba mantener conversaciones coherentes.

-¿Qué os pasa chicos?-Sirius se acercaba a ellos sonriente- Dejad de mirarme así o pensaré que queréis tener algo conmigo.

Los dos chicos no se rieron de la broma, siguieron examinándolo algo preocupados. Tener a Sirius enamorado sería lo más desconcertante desde que James cayó rendido ante Lily, pero el problema se planteaba con que esa chica no podría volver a su tiempo.

-Sirius- le habló James un poco preocupado- ¿Por qué no has intentado ligar con Brown?

Sirius se quedó completamente sorprendido con la apreciación de su amigo. A veces, parecía que le leía la mente. Se había sorprendido a sí mismo por no hacerlo pero no pensaba que eso fuera una cosa preocupante.

-No sé- se encogió de hombros confuso- No me ha salido, no lo he hecho concientemente, simplemente no lo he hecho.

-¿No sería posible- le apuntó Remus con precaución- que te estuvieras enamorando de Susan?

Si sus amigos pretendían asustarle lo estaban consiguiendo. Para Sirius, siempre orgulloso de que el amor no era para él, que sus dos mejores amigos creyesen que podía estar cayendo en sus redes era mucho más que preocupante. Sirius sabía que no había nadie que les conociese como ellos y si tenían esa idea quizá era por algo, aunque no estaba dispuesto a aceptarlo hasta que fuese algo completamente irremediable.

-¿Pero qué habéis comido?- preguntó a la defensiva, aunque algo desconcertado aún- El amor y yo somos incompatibles ¿recordáis?

-Perfectamente- le contestó James riéndose un poco, sabía que Sirius jamás lo aceptaría- Pero con Susan has incumplido tu regla de los diez días y te recuerdo, que también era incompatible conmigo hasta que se cruzó Lily.

Remus y James no quisieron seguir mortificándole con sus teorías, más por convencerse a sí mismos de que realmente era imposible que Sirius se enamorase precisamente de Susan que por convencerlo a él. Ahora lo importante para James era centrarse en el partido y conseguir que Harry pusiese en práctica alguna de sus tácticas de defensa. Se pasó toda la hora de encantamientos pasándole mensajes a Harry sobre sus ideas y lo productivas que serían si le hiciese caso, hasta que Harry se dio media vuelta completamente irritado para decirle que era imposible conseguir aplicar todo eso a un día del partido.

Cuando acabó la clase salió huyendo de allí con Ron y Hermione a quienes les había pedido que le siguieran rápido para evitar nuevos acosos de su padre. Abrió la puerta con más fuerza de la que pensaba y se encontró con Ginny de frente; sintió que quería abrazarla para que así se le olvidara la paliza que le acababa de dar su padre, pero recordó que estaba enfadado con él así que fijó su vista en Andrew Kirke que estaba a su lado. Parecía preocupado y Ginny, a pesar de que estaba enfadada, también mostraba un gesto de preocupación. Seamus y James se detuvieron junto a ellos al ver a sus dos compañeros de equipo allí plantados sin saber cómo dirigirse a Harry.

-¿Pasa algo?

-Jack ha tenido un pequeño accidente en clase de cuidado de las criaturas mágicas y la señora Pomfrey ha dicho que tardará cuatro días en recuperarse. No podrá jugar mañana el partido.

Andrew habló como si no le saliera la voz del cuerpo, sabiendo que a Harry esa información le sentaría increíblemente mal. Se quedó bloqueado, no tenía sustituto para él y no había forma de hacer pruebas el día de antes de un partido. Si perdían contra ravenclaw tendría realmente complicada la victoria. Harry sintió que ese día todo se estaba volviendo en su contra y que necesitaba irse a la cama y taparse con una manta hasta que todo hubiese pasado, pero vio a sus cinco jugadores observarle, esperando una respuesta.

-¿Piensas hacer algo, capitán?- le preguntó James marcando mucho su cargo.

-¿Seguro que no puede jugar?- se volvió a Ginny buscando algo de apoyo y aunque se la veía distante su voz le sonó muy reconfortante.

-Es imposible, le he preguntado mil veces a Pomfrey y dice que no puede ser.

Se apoyó en la pared sopesando sus posibilidades, por suerte Ron estaba a su lado y con su mano en el hombro todo parecía menos pesado. Tenía que buscar un golpeador rápido y entrenar con él hasta que fuese capaz de acoplarse al equipo, pero griffindor no podía presumir precisamente de tener buenos golpeadores; sin embargo se le vino una idea a la cabeza.

-Te necesito- Sirius se quedó pasmado con las palabras de Harry y no supo como reaccionar- ¿No dices que eres el mejor golpeador de griffindor? Pues demuéstralo. Juega mañana con nosotros.

Sirius se echó a reír como si le hubiesen contado un buen chiste, se rió tanto que tuvo que doblarse un poco agarrándose el estómago, pero al levantarse se encontró con la cara de James y Harry que les miraban con la misma expresión de súplica, esa misma expresión que siempre usaba James y a la que Sirius no podía resistirse.

-Quitad esa cara ahora mismo. Me cuesta resistirme a una, imaginaos a dos- inmediatamente y a la vez los dos Potter aumentaron su cara de pena, con la correspondiente desesperación de Sirius- Que no, por favor. Mañana no puedo dejar que Patricia …

-¿quién?- interrumpió James

-¡Brown, no puedo dejar que comente el partido sola, ella es de ravenclaw y seguro que nos perjudica.

Harry le empujó un poco para retirarlo del resto de gente de griffindor que se había agrupado a su alrededor y James le siguió sabiendo que en ese momento lo único importante era el equipo.

-Sirius, por favor, necesitamos que juegues-Harry lo acorraló contra la pared con cara de más necesitado- Olvídate de comentar el partido, si no juegas con nosotros, no hará falta que Brown nos perjudique, porque perderemos irremediablemente

-Vamos, Canuto, tú y yo juntos en un partido. Hazlo por mí.

-No

Empujó a los dos chicos para pasar entre ellos, pero volvieron a cogerle cada uno por un brazo para colocarlo otra vez contra la pared. Los dos habían llegado a la misma conclusión, había llegado la hora del chantaje emocional.

-¿Ni si quiera para ayudar a tu ahijado?

-¿Ni si quiera para ayudar a tu hermano?- le apoyó James

Sirius se rindió irremediablemente ante el par de rostros suplicantes que le tenían entre la espada y la pared, sabiendo que sería incapaz de resistirse.

-¿Sabéis? Para ser dos tíos que se llevan tan mal, tenéis mucho atino para poneros de acuerdo aunque solo sea una vez en la vida

-¿Lo harás?

Harry y James se miraron otra vez sorprendidos al encontrarse en esa nueva coincidencia pero en ese momento lo importante era convencer a Sirius así que daba igual que pusiesen la misma cara de pena o que hablasen al mismo tiempo

-Sí, pero me debéis una grande. ¡Los dos!

-Entrenamos en una hora- le dijo James soltándole.

-No- corrigió Harry con rotundidad- los demás entrenan en una hora, nosotros empezamos ya. Os quiero en el campo en menos de diez minutos y tú, coge la escoba de Jack.

En el entrenamiento, muy a su pesar, Sirius tuvo que entrenar muy duro bajo la estricta dirección de los dos Potter. Realmente no era malo, aunque tampoco era tan excelente como él decía, sin embargo, James tuvo la satisfacción de aplicar sus tácticas porque Sirius sí era el tipo de jugador que podía llevarlas a cabo. Era rápido y mucho más intrépido que Jack, pero ponía menos entusiasmo y se cansaba pronto, seguramente porque realmente sólo estaba ahí para hacerle un favor a los dos chicos. Cuando llegó el resto del equipo Harry mandó a James que se encargara del entrenamiento de los cazadores y el guardián mientras él trabajaba con los dos golpeadores.

-¿Qué has dicho?- preguntó James totalmente confundido al escuchar la orden de Harry.

-Eres el capitán de tu equipo ¿no? Pues hazme ese favor.

James se fue volando hacia los postes donde Ginny, Seamus y Ron estaban esperando. Harry, todavía quieto sobre su saeta de fuego, sonrió para sí sabiendo que acababa de ganarse un punto con su padre ¿Cuánto duraría esa vez?

Después de que el entrenamiento acabase, más tarde de lo habitual, Harry se quedó con Andrew y Sirius (no sin tener que soportar sus continuas quejas porque había quedado con Susan) para seguir entrenando. James después de ducharse y coger sus cosas con la intención de volver al castillo como el resto del equipo, se arrepintió y decidió montarse en la escoba y subir a acompañar a su mejor amigo.

-¿Qué haces aquí? – le preguntó Harry al verlo a su lado, mientras con su varita iba lanzándoles las bludger a los dos golpeadores

-No pensarías que iba a dejar que aplicases solo mis tácticas ¿no?

James empezó a corregir movimientos olvidándose de que no era el capitán así que Harry tuvo que ponerlo en su sitio un par de veces, aunque lo hizo con mucho tacto procurando no enfadarle. Al final llegaron a la sala común cuando casi no había nadie. El equipo, por mandato de Harry, tuvo que acostarse temprano y ellos después del duro entrenamiento no tardaron en subir a las habitaciones.

La mañana se presentó perfecta para el quidditch, el primer fin de semana de febrero les brindó con un sol de justicia y un cielo despejado, que Harry agradeció enormemente. No estaba de humor para jugar bajo un aguacero. El equipo tenía que bajar junto y desayunar bajo su supervisión, cosa que a James ya le sentó mal en el primer partido y que volvió a recordarle en cuanto se sentaron a la mesa. Definitivamente tenía la sensación de que su padre había venido desde el pasado con la única finalidad de torturarle psicológicamente. Sirius se pasó todo el desayuno poniéndose de pie para buscar a Patricia, no había tenido tiempo de decirle que no podría comentar el partido con ella, aunque estaba seguro de que sabría la causa en cuanto salieran al campo. Susan, no parecía muy contenta con esa actitud, ella se había sentado a su lado portando una estupendísima cara de superiorioridad, pero Sirius estaba demasiado tenso por el partido y demasiado concentrado en buscar a Patricia.

Los primeros en levantarse de la mesa fueron los chicos del equipo, que entre vítores y aplausos de sus compañeros de casa, se dirigieron al campo junto a Lily, Hermione, Andrea y Remus. Hermione iba jugando con la escoba de Ron mientras éste la tenía abrazada por la cintura y le comentaba algo sobre su miedo a volar. Harry hizo una pequeña vista panorámica y se fijó en que todos estaban muy bien emparejados excepto él, que tenía que ver cómo Ginny avanzaba uno pasos por delante demasiado triste y concentrada como para pensar que se debía al partido. Quiso acercarse a ella y convencerla de que no merecía la pena estar enfadados, de que necesitaba que le sonriese para encontrar fuerzas para seguir, pero sabía que ella todavía no había asimilado que él quería acabar cuanto antes con toda aquella guerra que sólo traía noticias de muerte y destrucción.

-¿Te acuerdas de nuestro trato?

Sirius le pasó el brazo por los hombros conforme caminaba hacia él, después de haberse quedado el último esperando a Patricia y besuqueándose con Susan.

-No Sirius, no me acuerdo del trato- le respondió con voz cansada, casi molesto por haberle interrumpido de sus pensamientos.

-Te dije que sacaba a Ginny de mi campo de visión, pero que si le hacías daño se rompía el pacto.

Harry se paró y lo miró fijamente, estaba cansado y furioso y no tenía ganas de tener que discutir con Sirius, bastante tenía con tener que hacerlo con su padre como para perder uno de los pocos apoyos que tenía para defenderle.

-Te diré una cosa- le señaló con el dedo en modo amenazante.- Si por alguna casualidad, querido padrino- le remarcó muy bien su cargo de tutor para recordarle la razón por la que él se había alejado de Ginny- se te ocurre acercarte a Ginny con una de esas sonrisas tuyas de repertorio premeditado, me encargaré personalmente de que te quede una cara tan fea que ninguna chica de este colegio querrá verte ni de reojo ¿Lo he dejado suficientemente claro?

-Joder, que violento te pones antes de un partido- bromeó Sirius- Palabra de merodeador de que no la tocaré, pero... haz algo. Cuando esta triste no está bonita.

Harry le empujó bromeando cuando estaban a punto de llegar a los vestuarios. Al menos había conseguido sacarle una sonrisa. Cuando todo eso acabase le echaría mucho de menos, de eso estaba seguro.

El equipo entró en el vestuario y los demás se acoplaron en las gradas dispuestos a animarles. Lily y James se quedaron en la entrada a los vestuarios charlando, cuando Sirius y Harry llegaron. Empujó a Sirius para dentro para que fuera cambiándose y pretendió hacer lo mismo con su padre.

-Vamos James, empezaremos pronto.

-Aish, mi niño- Lily se abrazó a él con cariño- ten cuidado, no hagas el amago de Wroski ese ni nada que sea peligroso ¿entendido?

-Vamos Lily, esto es quidditch, no te pongas tonta- comentó James molesto.

-Oh¡Qué ilusión! Mis dos chicos favoritos jugando juntos. -Abrazó por el cuello a cada uno con cada brazo- Qué bonito, padre e hijo. Si es que me voy a emocionar.

James sintió que se estaba ahogando con el abrazo de Lily y se salió con un poco de dificultad tosiendo para poder respirar mejor. Harry tenía la misma sensación pero a él le dio igual. Siguió acurrucándose entre los brazos de su madre, que se estaba dejando llevar por sus instintos maternales.

-Ay mi niño, eres más rico. Ten mucho cuidado,- empezó a darle besos en la cara mientras le revolvía el pelo.

-¡Oh! Vamos mamá.

Harry y Lily volvieron a quedarse bloqueados unos segundos al oír esa palabra, igual que había ocurrido la primera vez. Harry no había vuelto a llamarla así desde ese día, pero es que esta vez le había salido sin querer, se estaba viendo como un niño pequeño, tenía la sensación de estar en el primer día de escuela y su madre le estaba abrazando para darle ánimos. No lo pensó, simplemente salió y a Lily pareció sentarle muy bien porque le abrazó aún más fuerte. Pero igual que ocurrió la primera vez, James llegó para interrumpirles.

-¿Pero tú eres tonto?- tiró de Harry para separarlo de Lily- Que no la llames así¡si es que vaya dos!. No quiero ni pensar lo que va a ser mi casa con dos mimosos como vosotros.

Harry entró en el vestuario un poco avergonzado. Se había sentido débil en los brazos de su madre y había sucumbido ante sus caricias dejándose llevar por recuerdos que se suponía ya tenía superados. Le estaba afectando demasiado tener a Lily cerca, aprovechaba a su lado cada minuto, pero eso le traía vacíos del pasado que cada vez se hacían mayores y necesitaban más cariño para llenarse.

-¿Y yo no tengo beso?- le preguntó James un poco molesto cuando Lily ya se marchaba.

-Como dices que no quieres que seamos mimosos- le miró con los brazos cruzados fingiendo estar ofendida.

-Vamos pelirroja, un besito de buena suerte.

Se acercó a ella y la abrazó por la cintura con media sonrisa hasta besarla suavemente. Estaba muy concentrado sacándole una sonrisa y no se dio cuenta de que el tiempo estaba pasando y que su equipo le esperaba. El quidditch era lo más importante del mundo, pero Lily estaba por encima de todas las cosas.

-James, que te estamos esperando

Sirius había salido ya con la túnica de golpeador puesta para llamar a su amigo y mientras se cambiaba a toda velocidad Harry les repetía una y otra vez lo buenos que eran, la de veces que habían ganado contra ravenclaw y las tácticas que llevaban preparando toda la semana.

Ravenclaw no había salido aún, pero ellos saltaron al campo en orden colocándose en una fila capitaneada por Harry. Esperando a que el otro equipo llegase, Harry empezó a hablar con Krum que estaba a su lado. A su izquierda tenía a James y junto a él a Sirius, que parecía muy nervioso. Miraba a uno y otro lado y se fijó en el sitio donde él debía estar, comentando el partido, dando rienda suelta a su inmejorable elocuencia y no allí a punto de recibir más de un golpe. No es que le importase que una bludger le tirara de la escoba, sólo que sentía que ese no era su sitio.

Dio una patada en el suelo e ignorando los gritos de James y de Harry salió volando hacia el palco en el que Patricia comentaba el partido seguida de cerca por McGonagall. Parecía un poco molesta y buscaba algo por uno y otro lado.

-¿Me buscabas?

Sirius empezó a dar vueltas con la escoba alrededor de Patricia que al verlo empezó a reírse a carcajadas. Ya se había dado cuenta de porqué no estaba comentando el partido con ella. Llevaba la túnica de quidditch y una escoba así que no iba precisamente preparado para comentar el partido sino más bien para ser el objeto del comentario.

-No creas que te librarás de mí. Todavía me debes otro partido.- ella aceptó sonriente, realmente Sirius estaba muy loco- Y cuidado con lo que dices, te vigilo de cerca.

Quitó su tono amenazador y con un sonorus elevó el tono de su voz.

-¡Buenos días a todos! Soy Anthony Barker y siento comunicaros que no voy a poder comentar el partido hoy, pero os dejo en buenas manos. Brown no lo hará mal siempre que no se pase con griffindor- el estadio empezó a reírse. Era divertido ver a Sirius girar sobre su escoba alrededor del palco de comentarista- Hoy seré el jugador, pero no os acostumbréis, volveré en el siguiente partido.

-¡Barker!-gritó McGonagall- O bajas ahora mismo a unirte al resto del equipo o Krum va a dar el partido por perdido.

Sirius hizo un gesto con la mano para acatar las ordenes y bajó como una flecha hacia el campo donde se ganó un golpe de James y de Harry por hacer peligrar el partido. Krum dio el pitido inicial y durante la primera media hora les costó centrarse. El equipo había estado siempre muy compenetrado y tener ahora un jugador nuevo de sopetón les extrañaba a todos. Los cazadores, excepto James, se sentían algo desprotegidos al dejar su seguridad en manos de un jugador desconocido y Andrew, por mucho que hubiese practicado el día de antes con Sirius, resentía la relación que tenía en el campo con su mejor amigo. Sin embargo Sirius supo suplir esas carencias con calidad, se movía a grandes velocidades siguiendo las instrucciones que Harry y James le habían dado la noche anterior y que James no había parado de repetirle en el dormitorio hasta bien entrada la madrugada, para desgracia de Remus.

Iban ganando 100 a 90, los cazadores de ravenclaw, tal y como había dicho James, habían mejorado bastante y Harry empezaba a sentir grandes necesidades por encontrar la snitch. El buscador de ravenclaw era bastante peor que había sido Cho y se dedicaba a perseguirle de lejos pues su escoba no era tan rápida como la Saeta de fuego. Harry la divisó volando tan ricamente en el centro del campo, allí se estaba debatiendo casi una batalla de borrones de colores que pasaban a gran velocidad pasándose la quaffle y evitando los golpes de las bludger, pero no se lo pensó, se lanzó en picado hacia ella sin mirar a los lados, tenía los ojos fijos en la pequeña pelota dorada y no se relajó hasta que no sintió el batir de sus alas entre los dedos. Pero justo en ese momento de satisfacción sintió un tremendo golpe que le hizo caer de la escoba. No había muchos metros y el cesped estaba blando, pero se hizo daño. Miró a su lado, resintiéndose del dolor en el brazo, para saber quién había sido la persona con la que había chocado y vio a James intentando ponerse de pie con dificultad.

-¿Eres gilipollas?- masculló con una nota de dolor- ¿qué hacías en medio del campo?

Harry no quiso contestar, estaba demasiado feliz para hacer caso a su padre, solo levantó la mano en la que sostenía la snitch y ambos sonrieron al oír el estruendo del estadio en el momento en el que Patricia, muy a su pesar, daba la victoria a griffindor.

James le ofreció la mano completamente satisfecho de la victoria. El quidditch había sido capaz de ponerles de acuerdo para convencer a Sirius y ahora estaba haciendo que se olvidara del rencor que sentía hacia su hijo. Harry no lo dudó y la estrechó antes de que llegara el resto del equipo a felicitarle. Fueron a penas unos segundos pero los dos sintieron que el tiempo se detenía en ese momento, la extraña sensación de calidez que habían tenido al tocarse en la tregua de navidad había vuelto y los dos sabían que el otro lo había sentido, pero no les dio tiempo a hacer ningún comentario al respecto porque en seguida Ron y Sirius se habían tirado sobre ellos haciéndoles caer de nuevo algo desconcertados, aunque completamente felices por la victoria.

Hola a todos! Q tal estais? Yo ahora un poco estresada con todo esto de comprar regalos para navidad, examenes, etc, pero acabo de llegar de unas (cortas) vacaciones en Barcelona donde me lo he pasado increíblemente bien y vengo con fuerzas renovadas. Como siempre, siento no poder contestar los reviews, pero es que sois tan absolutamente majos que me dejais muchisimos (cosa q me encanta) y no puedo contestarlos todos. A ver si me acuerdo de algunas dudas, mmmm, creo que en general interesa saber porque Andrea y Remus no estan juntos, pues… calma, acabareis sabiendolo, yo solo digo que las cosas nunca son como parecen.

Y creo que esto es tdo, espero dejar otro capi antes de navidad pero si no, ya sabeis, esas cosas q se dicen en estas fechas, pero no comais mucho, que el azucar no es bueno.

Un beso fuerte



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