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Books » Harry Potter » Anxiety font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Mr. Hakkai
Fiction Rated: T - Spanish - Romance/Drama - Sirius B. & James P. - Reviews: 29 - Published: 02-28-05 - Updated: 10-03-05 - id:2286275

Notas: Fluffy, fluffy XD! Yyyy…! Fluffy :3

Helen Padfoot in Grim-old Plac (puedo ver el dibujito O0O! XD)Kurogane(¬¬...), TheBeAutifulLadyShOckS (No.. Van a hacer más de 5 capis... Como 1000 XDD), RsMoony (si, si se refería a lo que tu mente perver piensa xD y si, la rosas eran de Sirius), Shadil (incesto rulea –saca su camiseta- XD!)Lilit Yuu Jaganshi(A ver si este también te gusta T0TU)aosa black(gracias n.n!)

Advertencia: y… ademáaaas… -se esconde debajo de su cama- chapter/fic novelero o.oU

Ya admití que es un fic novelero ;O;UU así que ni vengas a… TWTU –se va a un hoyo y no sale-

·ANXIETY·

You do? Or you don’t?

Track five:

Remus caminó perezosamente entre los estantes de libros. Con el torso de su mano alejó su mechón gris y siguió observando a su alrededor.

Sirius entornó los ojos, “¿Qué pasillo buscas?” preguntó, acomodando entre su brazo derecho los libros de Moony, que en esos momentos le cargaba. El Licántropo giró para obsérvalo y se llevó un dedo a su barbilla, tratando de hacer más clara su memoria.

“Hmm… veamos,” murmuró Moony, y Black golpeó con sus dedos la tapa del primer libro que sostenía. “El libro de… no, ese ya lo tienes.” De pronto, abrió sus ojos y sonrió. “La sección Muggle,” recordó.

“Esta del otro lado. En la otra esquina, cerca de las viejas novelas.” Dijo Sirius como si nada y cruzando su mirada por la biblioteca hasta que sintió que su amigo lo observaba. Volvió sus ojos hacía su amigo, extrañado. “¿Qué?”

Moony alzó ambas cejas. “¿Cómo sabes eso? Rara vez vienes a la biblioteca.”

Sirius se quedó quieto por unos segundos, antes de reaccionar, sus mejillas se tornaron de color carmín. “Pues…por… er… Oh vamos, quieres ir a buscar,” soltó, tratando de cambiar el tema.

El otro sólo asintió con la cabeza, sonriendo. “Como digas,” dijo, entregándole otro libro que tomó del estante más cercano.

Sirius masculló unas cuantas palabras y cogió el libro de mala gana.

Caminaron juntos, entre el resto de los pasillos de la biblioteca. Siguieron caminando hasta llegar al pasillo deseado. No se encontraba muy alumbrado que digamos, y tampoco podría ser una de las secciones más visitadas, cosa que Moony pensaba en esos momentos con el ceño ligeramente fruncido, mientras revisaba los libros.

“Es verdad,” soltó Remus, “es por eso que la conoces tan bien.”

Sirius despegó sus ojos de los libros, “¿qué?”

Remus soltó un ligero bufido y sonrió, “esta sección, tiene cierta reputación,” explicó, aunque sabía bien que su amigo ya entendía a lo que se refería.

Black se hizo el indiferente y trato de poner su atención en los libros, sin embargo, los nervios comenzaban a aparecer, algo que, ciertamente, era algo completamente extraño en él. “Bueno,” bufó pasando sus dedos largos y flacos por la cobertura de cada libro, haciendo un ruido seco y poco audible, “¿Me pregunto de que será?”

El otro abrió un libro grueso y comenzó a hojearlo despacio, ya que parecía que su contenido en cualquier momento se desharía. “Pensé que eso me lo responderías.”

El animago chasqueó la lengua, “aquí no esta el libro que quieres,” dijo, “iré al otro lado para ver,” con eso, salió de aquél pasillo.

Remus cerró el libro que sostenía y parpadeó, con un aire confuso, “¿Cuál libro?” se preguntó.

--

Sirius soltó un suspiro de alivio al encontrarse alejado de su amigo. Se preguntaba porque Moony le gustaba jugar con él. Haciendo una y otra vez, preguntas para sacarle algo. Lo mismo hacia con James, pero éste era demasiado distraído como para darse cuenta de las verdaderas intenciones del Licántropo. Había ocasiones en la que quería llegar y decirle todo, pero simplemente no se sentía a gusto hablarle así como así del tema. Más cuando Prongs estaba incluido, y siendo así, la cosa se tornaba especial.

“Ugh…” Black se acarició la sien, y se apoyó en el gran librero, “que cosa…” cerró sus parpadeos y volvió a suspirar.

Apenas de haberse relajado, se sobresalto al sentir una mano jalándolo contra suelo. Cayó sobre sus propias rodillas y sintió un pequeño ardor en ellas, provocándole entreabrir sus labios para quejarse, sin embargo, no pudo hacerlo a tiempo ya que unos labios se apresuraron a callarlo. No falto mucho para que se embriagara de ellos y se olvidara complemente de lo que ocurría en su entorno.

Rudo. Sí, así es como a Sirius Black le gustaba besar en aquel momento, más si se trataba con la persona que amaba con locura. Lamiendo. Saboreando y al último juntando sus lenguas para debatir entre ambas.

Se sentía tan bien, en especial cuando lo hacia en lugares tan arriesgados como la biblioteca. Lo más probable es que serían atrapados, pero eso que importaba, menos de por quien serían vistos. Aunque eso nunca ocurría…

Sirius abrió de golpe sus ojos en medio del beso, mientras que James seguía sumido en el hasta sentir la lengua tensa de su pareja; parpadeó y separó su rostro. “¿Qué ocurre?”

“No, nada,” habló Padfoot. “Es sólo que—” de pronto, su vista Canina notó una sombra extra en el suelo. James también la notó, y ambos la siguieron con la mirada hasta toparse con el dueño.

No pudieron evitar sorprenderse y sobresaltarse ahí mismo.

Probablemente con un ‘no es lo que parece’, podría resolver un poco la situación. Eso, si las piernas de Prongs no estuvieran envolviendo la cintura de su acompañante y que sus dedos no se encontraran entre su cabello. Sin mencionar que las manos de Padfoot hallaban un mejor refugio dentro de la camiseta del Ciervo.

Moony sonrió, y Sirius pudo notar, de cierta forma, que parecía ser más bien una de aquellas pequeñas sonrisas ‘maqueavelicas’ que ahora el Licántropo estaba acostumbrado a soltar.

--

Al contrario de como Sirius se sentía, James se encontraba complemente ‘normal’. Digamos que lo de Moony no le causo tanto ‘impacto’ como a Padfoot, aunque las quejas de éste último ya le empezaban a molestar.

Prongs se detuvo a media sala de Gryffindor. Es verdad, ¿Por qué Sirius seguía quejándose y tratando de poner una gran excusa cuando lo único que Remus hacia era sonreír y asentir con la cabeza?

Y después de eso, que no Sirius había decidido largarse del lugar en vez de quedarse con él?

James, analizándolo, se sintió indignado. (Sí, digamos que fue un poco lento)

Que Sirius no lo…

Giró hacía los lados y trato de ubicar las palabras.

¿Amaba?

Sus mejillas se tornaron rojizas al tan sólo pensar en ello. ‘En que piensas…si ni siquiera--’

Se acomodo su bufanda y se dirigió al dormitorio. Mascullando cosas para sí y empezando a subir las escaleras. Al llegar a la puerta, la abrió de golpe, entreabriendo sus labios para hablar repentinamente.

“¡Vaya! ¿Estas listo?” dijo Sirius, acercándose.

James cerró la boca y parpadeó. “¿Listo? ¿Para qué?”

Sirius entornó los ojos y sonrió. “Y después te enojas conmigo por olvidar las cosas. ¿Recuerdas? Hogsmeade… hoy… tú y yo…”

El Ciervo se mordió el labio inferior para disimular su sonrisa, olvidando por completo lo que iba hacer. “Claro,” dijo, acercándosele, “pero y… que hay de… ya sabes.”

Sirius asintió con la cabeza. “Hablaremos después,” aclaró, dejando que su pareja le pasara los brazos por su cuello. “No nos preocuparemos por eso ahora, hm?”

“Al parecer al único que le preocupada era a ti,” recordó James. El canino sólo lo observó y no hablo hasta que sintió los dedos de James entre su cabello.

Sirius rió un poco. “No sé porque siento que te gusta mi cabello,” mofó.

“Sólo cuando esta suave,” bromeó Potter. “Aunque te diré que me gusta más sentir el ‘cuerpecito’ peludo de Padfoot.”

El ojigris hizo como si estuviera indignado, “hmm, en ese caso, Padfoot tendrá que aparecer para que le presten un poco de atención.”

“¡Yo creo que si!”

Con ese último comentario, Sirius hizo que ambos se desplomaran sobre la cama más próxima. James no pudo evitar reír al sentir el cosquilleó de su pareja mordiéndole el cuello y escucharlo farfullar “mío-mío-mío”.

--

“¿En Navidad?”

James parpadeó. “Bueno, por lo visto nadie se quedará aquí.”

La próxima mesa tenía a varias personas riendo entre ellas, y algunos tenían las mejillas rosadas. Alzaron sus copas y las chocaron entre ellas.

Sirius se encogió de hombros. “Es… esta… ‘reunión’ que va a ver…” murmuró, abrazando su tarro entre ambas manos y viendo su reflejo en la bebida. “Hace poco que me habían enviado la carta,” siguió. “Pero prefiero quedarme aquí,” subió la mirada cansada hacía James, “contigo”.

El Ciervo sonrió ante el comentario, “yo también,” respondió, tomando su mano derecha y apretándola.

“¡¡Vamos, Rosmerta! ¡¡Más valioso Firewhisky por aquí!” gritaron los de la mesa de a lado, riendo a carcajadas y cantando una vieja canción con sus voces roncas y ahora atropelladas.

Sirius apretó sus dientes, “¿Qué te parece si nos vamos?” dijo, levantándose, y James asintió con la cabeza e hizo lo mismo. Padfoot se adelantó para ir a pagar la cuenta, mientras que el otro se acomodaba la bufanda y se disponía alcanzarlo.

La risa de Rosmerta llamó su atención y arqueó una ceja; Sirius extendía su mano para dar su paga mientras que soltaba uno que otro comentario, que sin duda alguna, eran la causa por la que la dueña del bar reía.

“¿Nos vamos?” preguntó Black, manteniendo la ligera sonrisa que había formado anteriormente.

Ambos se aproximaron a la puerta y Sirius se adelantó hacía ella para abrirla y dejar que su pareja pasara primero. James se detuvo y lo observó por unos momentos, probablemente iba a quejarse, pero al parecer retuvo cualquier pensamiento que le pasaba al ver la acción.

“Vaya, Padfoot, que caballeroso,” soltó James, saliendo.

Sirius cabeceó y rió para sí mismo al notar que James aun no encontraba ninguna razón por su ‘caballerosidad’. Lo único que se tiene que decir es, que cuando el Ciervo atrapaba al ojigris observándolo detenidamente, recibía algo así como una almohada o lo que parecía ser un pedazo de pergamino hecho bola, y en las ocasiones que se encontraba de buenas, tan sólo reía y procuraba que Black pudiera hacer otra cosa más que observarlo. ((NA: Eh, cochinots O0Ó no me mal piensen xD bueno sí, un poquito :3U

En pocas palabras, tenía que aprovechar cualquier momento que se le daba.

“¿Sirius…?”

El aludido salió de su pequeño trance. “¿Hm?”

“Que haremos con lo de… bueno, ya sabemos que cada quien va ir a diferentes lugares y…”

“Te escribiré todos los días,” se adelantó Sirius, cogiendo su mano y caminando juntos por el callejón. Poca gente pasaba por ahí y la mayoría de las tiendas ya se encontraban cerradas. “¿Harás lo mismo? ¿Me escribirás cada día?.”

“¿Y qué te hace pensar que no lo haré?” dijo James, haciéndose el indignado.

“Tiendes hacer un poco olvidadizo a veces… cariño.”

James golpeó su hombro. “¡¡Black!”

“Au, ese golpe cada vez se hace más fuerte.”

“¿Te gustaría que comenzara a llamarte ‘Paddie’?”

“Hmm… no esta nada mala, mi amor.”

Y lo siguiente, ambas sombras corriendo. Una tras otra, hasta que claro, James tuvo que introducir el papel de haberse doblado el tobillo y a continuación, un Sirius cargándolo sobre su espalda de regreso al castillo, aunque supiera que su pareja tan sólo actuaba, pero era algo que lo divertía.

“Espero que estés feliz,” dijo Sirius, viendo por la esquina de sus ojos.

James formó una sonrisa en sus labios. Apoyó su cabeza en su hombro y cerró los ojos. “Claro que lo estoy,” murmuró, bostezando, “y mucho.”

TBC…

-- Lee abajito o.o…

Notas: Sí, sí, de una vez les digo que las rosas eran de Sirius xx pero como ya no voy a tocar ese tema, pues decidí de una vez aclararlo XD Aunque ya sabían ¬¬… Iba hablar más de ello al final de este chapter, pero ya no encajaba, so XDD Estoo… pues el chapter estuvo muy sencillito, lo sé xD pero no lo pude evitar n.nU Ya prometo poner cositas más adelante :D! y más Regulus o.o… xD

Adelantos: (esto es nuevo xDDDU)

Las orejas del adulto se alzaron al escuchar el nombre del mejor amigo de su hijo. Hizo un ruido con la garganta y después siguió caminando. “No lo sé, sabes… tal vez lo hubieras invitado, pero… sabes perfectamente que no nos llevamos muy bien con sus padres y…”

Olvídalo,” murmuró James, pasando a lado de su padre y entrando al Hall.



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