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Rated: T - Spanish - Angst/Drama - Kouji M./Koji & Kouichi K./Koichi - Reviews: 15 - Updated: 08-06-08 - Published: 03-18-05 - id:2310640

¡Wow! ¡Esta historia no la actualizaba desde el 2005! Por tres años deje a esta historia de lado por falta de inspiración. Pero como les vengo diciendo, si me persiguen la consiguen. Gracias a la perseguidora por traerme de nuevo a estos lares, ya me había olvidado que tenía esta historia.


Wounds

Capítulo 3: Let me tell you something

Kouichi:

Cuando encuentres mis cartas te darás cuenta de algo. Yo no siempre las escribo a diario. No es que no quiera, es que muchas veces no puedo. Quizás encuentres por momentos que si escribo a diario, por ahí encontraras que faltan pedazos de la carta o que faltan hojas, lamento no haber sido lo suficientemente cuidadoso. Algo más, todas estas cosas están en desorden y un tanto maltratadas. Me disculparas que las haya tenido que esconder en los lugares más inusuales pero esos lugares son los que papá no revisa cuando hace inspecciones en nuestro cuarto.

Pero no te preocupes, hoy me siento bien. Tengo la suficiente energía como para agarrar el lápiz y escribir algo. Mi letra esta algo desordenada últimamente, la profesora ya me lo ha dicho. Ella piensa que no estoy tomando suficiente leche y que mis huesos necesitan más. Lo que en verdad mis dedos necesitan es que los dejen de pisar. Mis huesos también necesitan descanso de vez en cuando.

Pero he tenido suerte esta vez. Este es el segundo día en que papá no ha regresado a casa. No se que le habrá pasado, si estará bien. A pesar de todo lo que hace estoy preocupado por él. ¿Es eso normal?

De todas maneras Kouichi, espero que estés bien y verte pronto. Como las clases no comienzan no te puedo ver. Al parecer mamá ha visto la manera de tenerte ocupado durante el verano. Esta bien que vayas de campamento para poder respirar un aire mas puro. La vida en el campo debe ser bonita. Si te hubiera visto antes de que te fueras te hubiera pedido que me traigas un poco de naturaleza contigo. Ya se que no puedes embotellar el aire y tampoco me puedes traer un árbol pero si me puedes traer una buena historia de todo lo que hiciste ahí.

Todo lo que haces me lo cuentas. Cuando me cuentas tus aventuras solo me queda cerrar los ojos para poder ver las imágenes tal y como tu me las describes. Es extraño en verdad poder sentir que fui a un lugar sin siquiera haber salido de la casa. A veces siento como si en verdad hubiera ido contigo.

Ahora que regresemos a clases quiero ver si hemos crecido. El año pasado tu eras mas alto que yo, no creo haber crecido mucho pero quizás este año logro superarte. El que si debe estar más alto es Takuya; me pregunto si estará más alto que nosotros.

En este momento prefiero soltar el lápiz. He oído algo extraño. Creo que papá ya llegó. Es mejor poner esta carta a buen recaudo. Mi nuevo sitio es detrás de la cómoda. Es difícil que él la encuentre ahí por que para hacerlo tendría que moverla bajo alguna excusa y por lo general cuando él llega no hace nada de esfuerzo. Su único deporte es buscarme y luego hacerme sufrir de alguna manera.

Si mañana tengo fuerzas prometo escribirte algo bonito. Si no se me ocurre nada inventaré algo pero será bonito.

Cuídate mucho y dale saludos a mamá.

Escondí la hoja detrás de la cómoda y me tire al piso. Papa me había dicho que no me moviera de donde me dejo así que hice lo posible para quedarme de la misma manera en la que me dejo hace dos días.

Papa había hecho dos cosas. Una buena y la otra mala. La buena era dejarme tranquilo en esos días que nunca llego. La mala fue dejarme encerrado en la casa sin nada que comer. Eso no se lo había escrito a Kouichi por que no se me ocurrió hacerlo. Durante estos dos días tuve que tomar agua para evitar sentir el vacío en mi estomago. Había un pan y un huevo en la nevera. Nada más. Había tenido tanta hambre que hasta me provocó comerme la cáscara pero no llegue a tanto.

Lo que si ahora no había absolutamente nada que comer. Y si a él le provocaba comer algo habría problemas si encontraba la refrigeradora vacía. Esa reprimenda no la iba a poder evitar.

Pero había algo que me estaba preocupando. A pesar que había sentido un ruido en la puerta nadie había entrado. Tampoco había sonidos de cosas rotas o groserías resonando por toda la casa. Quizás no había sido papá el que había hecho ese ruido, quizás era el cartero o alguien más.

Baje corriendo las escaleras hasta llegar a la ventana. Me asomé para ver quien era. ¡Era Kouichi! Pero se estaba yendo. Seguro había intentado abrir la puerta y como estaba con seguro había pensado que no estaba en casa. ¿Qué debía hacer?

Corrí de todas maneras sin pensar en las consecuencias hasta el cuarto de papá. Solo su cuarto tenía ventana a la calle, mi cuarto tenía la ventana hacia el patio trasero de la casa. Desde ahí llamé se atención.

"¿Kouji? ¿Por qué no me abriste la puerta cuando toqué el timbre?" - ¿Cómo explicarte que la luz no era algo que funcionada a diario en casa? Cuando papá se acordaba de pagar los servicios era algo bueno pero si no lo hacía era por que no se acordaba o simplemente se había gastado la plata en comprar alguna botella de licor. Pero en esas noches de oscuridad medaba mucho miedo ver la luz, especialmente si la que lo proveía era una vela. La vela de por si no hacía nada, el problema era si la vela estaba en las manos de papá, ahí si era peligroso.

"¡Estaba durmiendo!" – intenté ponerle mi mejor cara de sueño a pesar de que sería difícil de creer. Yo estaba demasiado emocionado de verlo como para fingir un sueño profundo además que él siendo mi gemelo podía intuir cosas.

"Ya veo… ¡Baja y ábreme la puerta!" - ¿Y si podía intuir cosas acerca de mi entonces por que pedía tantas explicaciones? ¿Si era así entonces quería que yo le dijera algo?

"No puedo. Cuando papá se fue a trabajar le echo llave a la casa y mis llaves no las encuentro por ningún lado" – y no era que las hubiera perdido. A papá le gustaba dejarme encerrado en la casa. Mis llaves seguro habían desaparecido por su culpa.

"Hummm. Deberías decirle que no es seguro dejarte encerrado en casa. Podría ocurrir algún accidente como un incendio. ¿Cómo planea papa que escapes de un incendio?" – si papá pensó en algo así como en un incendio seguro lo pensó para que pereciera en él.

"Se lo diré cuando llegue. Mientras espérame que ya bajo."

"¿Cómo planeas bajar? ¿Vas a salir por la ventana del cuarto? Mejor quédate ahí y yo subo para verte"

"¡No! Yo bajo. Es un poco difícil entrar por la ventana. Es mas fácil salir, créeme" – trate de detenerlo para que no subiera y vea el desastre de la casa. El cuarto que alguna vez habíamos compartido estaba hecho un desastre. Me era difícil mantener el orden con papá cerca.

No le di tiempo para reaccionar y me fui para la ventana de mi cuarto. Necesitaba una soga para poder bajar. Tuve que ir hasta el sótano para buscar algo. Felizmente encontré una soga lo suficientemente fuerte como para sostenerme y ayudarme a salir de este lugar. Amarré un extremo a la pata de mi cama y el otro extremo lo lancé por la ventana. Por un momento mis ojos pasaron por el escondite de mis cartas. Hoy no me sentía los suficientemente valiente como para dárselas. Ya habría otra oportunidad. No iba a aguarle el encuentro a mi hermano, después de todo, nuestras vacaciones de colegio nos había separado por un par de semanas. Aún faltaba una más para iniciar las clases y yo necesitaba de la compañía de Kouichi para olvidarme del fin de semana del infierno que acababa de pasar.

Cuando baje me di cuenta de algo. Kouichi seguía siendo más alto que yo por un poquito más que un centímetro. Su cabello estaba un poco más corto de cómo lo recordaba. Pero era la misma sonrisa que me daba. Esa sonrisa de 'Hace tiempo no te veo' y 'No te veo muy bien'. Pero antes de que me preguntara algo preferí cambiarle el tema.

"Nee Kouichi ¿Que tal te fue en el campamento?" – Kouichi me puso una cara medio extraña. Creo que ya se dio cuenta que me estaban incomodando las preguntas.

"Bien. Todo estuvo bien pero te extrañe mucho" – él me extrañó pero yo lo extrañe más. – "Te traje algo pero como no sabía si estabas en casa no lo traje. ¿Cómo te va con papá?"

"¿Ah? ¡Todo va bien! Papá tiene mucho trabajo y pasa poco tiempo en casa. Pero nos estamos tratando bien"

"¡Me alegra mucho saber eso! ¿Pero estas seguro?"

"¿A que te refieres con eso?"

"No te enojes. Pero a veces pienso que no me estas diciendo todo. La verdad es que estoy preocupado por ti. A veces pareciera como que ya no quisieras pasar tiempo conmigo. ¿Hice algo mal?" - ¿Cómo podía pensar eso? El si era capaz de hablar directamente conmigo y yo no. Y por culpa de mi debilidad lo estaba haciendo sentir mal. Si papá regresaba a casa más tarde no iba a llorar así me doliera mucho. En verdad me sentía muy mal por lo que me había dicho.

"Kouichi… yo…" – quizás lo mejor era seguir su ejemplo y sincerarme con él. Decirle todo de una vez. Si había alguien que me podía entender ese era él.

"¿Si?" – me pregunto. Me temblaban las piernas. Era algo demasiado grande lo que le tenía que decir, tan grande que no sabía si tendría fuerzas suficientes como para hacerlo. – "Espera Kouji. Mi celular esta sonando" – me regresó el alma al cuerpo por un momento. ¿Cómo es que pretendía contarle todo? ¿Por donde iba a empezar? Me iba a preguntar por que no se lo había dicho antes. Seguro se iba a enojar conmigo por eso, no me iba a querer hablar otra vez… - "¿Kouji? ¿Qué me ibas a decir?"

"¡Tengo hambre! ¡Como papá me dejo encerrado en casa no he podido hacer las compras y me muero de hambre!"

"¿Hambre? Ah… pensé que me ibas a decir algo más serio. Pero si tienes hambre eso lo puedo solucionar. Vamos a la casa, hoy preparé mucha comida" – me tomó de la mano y me empezó a jalar hasta la casa donde él vivía con mamá.

"Ne Kouichi… A mamá no le va a gustar verme ahí. Mejor no"

"No digas tonterías. Mamá no te va a decir nada. Además tengo que darte lo que te traje del campamento" – con que me contara lo que había hecho en el campamento par mi era suficiente. Aún así, y sabiendo desde el principio que era una mala idea fui con él hasta la casa.

La casa de mamá era algo que no cambiaba. Siempre limpia, siempre bonita, siempre ordenada. Cuando entre a la casa no ví a mamá. Seguro habría salido a trabajar o a comprar algo.

"Vamos a la cocina para comer algo" – La cocina no era muy grande pero era perfecta. Todo en su sitio y reluciente. Kouichi había preparado algo de estofado con arroz. Nos sirvio a los dos y se fue a traer mi obsequio.

"No tenías por que molestarte" – le dije. Kouichi tenía las manos en la espalda como queriendo que yo adivinara lo que él tenía escondido. – "Tu sabes que no soy bueno con las adivinanzas'

"Lo sé. Yo tampoco. Toma" – en su espalda tenía un libro. Cuando me lo alcanzó lo abrí.

Yo no le había pedido nada. Lo único que yo quería era escuchar su relato pero ahí lo tenía al frente. Un pedazo de naturaleza en mis manos. Una hoja gigante con una foto de él al medio. Al costado estaba Takuya y algunos niños más del salón.

"Esa hoja me gusto mucho cuando la vi. Supuse que a ti también te gustaría. ¿Te gustó?"

"Si" – el resto de la comida transcurrió tranquilamente. Comimos. El me contó todo lo que había hecho. Que el lago estaba muy bonito pero profundo y no querían dejarlos nadar. Que una noche se quedaron sin luz y al día siguiente les enseñaron a hacer velas. Incluso me dijo que había fingido estar enfermo para regresar antes de tiempo a casa.

"No era necesario que acortaras tu viaje al campamento para venir a verme. Tu sabes que no voy a estar muy lejos de casa"

"Lo sé. Aún así preferí regresar. ¡Ah si! En el campamento me cortaron el cabello. ¿Te diste cuenta?"

"Si"

"¿Quieres que te corte el tuyo? Ya lo tienes muy largo, necesitas un corte" – mi cabello estaba más largo que nunca. Me estaba llegando a la rodilla. – "Un corte te quedaría bien. Déjame cortártelo un poco"

"Esta bien" – no era una idea que me agradara mucho. Mi cabello estaba muy largo y Kouichi tenía razón. Necesitaba un corte. Kouichi saco las tijeras y las dejo en la mesa.

"Me olvide, necesito un cepillo. ¡Ya regreso!" – Kouichi me dejo en la cocina esperando a que regresara. Me puse a ver la decoración de la cocina. Ojee un poco el libro en el que había traído mi regalo hasta que sin darme cuenta sentí un par de manos tocando mi cabello.

"No demoraste mucho Kouichi" – yo seguía mirando un poco a mi alrededor. La escena se me hacía un poco extraña hasta que sentí un peso que abandonaba mi cuerpo. Nunca había sentido algo parecido y me intrigaba saber que era. Y no lo supe hasta que vi un mechón de cabello aparecerse a mi lado – "¿Kouichi?" – iba a decirle que esta vez se le había ido un poco la mano cortando mi cabello pero después supe que no era él. Kouichi nunca cortaría tanto.

"¿Sucede algo Kouji?" – La voz de Kouichi venía de las escaleras – "Me demoré un poco por que estaba trayendo un espejo…" – pero la voz de Kouichi se detuvo al vernos – "No me di cuenta a que hora llegaste mamá"

"Si mi amor. Ya llegue. No sabía que lo ibas a traer a la casa. De haberlo sabido me hubiera quedado un rato más en la calle comprando algo" – esto no marchaba bien.

"No tienes por que decirle eso mamá. Tampoco tenías que cortarle tanto el cabello.'

"Lo sé. Pero aunque no lo creas lo hice por su bien. Aunque sigue con su cabello largo, de espaldas cualquiera lo confundiría con una niña."

"Kouichi" – Kouichi ya iba a decirle algo pero yo no quería armar una pelea en esta casa por mi culpa – "Gracias por todo… ¡Ya me voy!" – Me pare de la silla y vi el mechón de cabello que aun seguía en la mano de mamá. Cuando pase corriendo por el lado de Kouichi me vi por un segundo en el reflejo del espejo. Mi cabello ahora estaba en la cintura.

No me dolió el comentario de mamá, ya estaba acostumbrado a sus palabras. Lo que si me dolió era que cortara mi tiempo con él. Pero mamá llegó en buena hora. Yo me había olvidado por completo que tenía que regresar a casa antes de cierta hora para evitar que papá se diera cuenta que salí, eso si es que regresaba a dormir hoy a casa.

Corrí hasta la parte trasera de la casa y me trepe por la soga que había dejado colgada. Todo fue tal y como se lo había dicho a Kouichi, era más fácil salir de la casa que entrar en ella. Y por supuesto tenía razón por que papá estaba ahí mismo esperando a que terminara de cruzar el marco de la ventana.

Como me había prometido antes, no iba a llorar.

Xoxoxox

Kouichi:

Lamento no haber podido escribirte en estos dos últimos días. Mi letra no ha mejorado nada desde la última vez y quizás eso sea por que estoy usando la izquierda, mi derecha aún me duele un poco.

Siento mucho no haber podido contestar la puerta cuando viniste a verme. No podía permitir que me vieras así de sucio y cansado.

Ahora mismo tu estas afuera tirando piedritas a mi ventana para despertarme por si estuviera dormido pero no lo estoy, ya quisiera poder dormir.

Kouichi yo alguna vez prometí contarte una historia bonita. Lamento que no pueda ser hoy. En verdad lamento ser así. Lamento no poder decírtelo todo. Quizás las cosas han cambiado mas de lo que esperaba desde que tu y mama salieron de esta casa. Quizás es por mi cabello largo que papá y sus amigos me tratan así.

Kouichi, ya dejaste de tirar piedras a la ventana. Eso significa que estas de regreso a casa. Ya te cansaste de llamar a la puerta y preguntar por mí. No hay necesidad de hacer eso. Yo estoy bien. Estoy tirado en el piso recogiendo las piedritas que tiraste. Estoy intentando reconstruir la fotografía que me diste y que papa destruyó.

El dice que no tengo esperanzas. Yo también lo creo así.

Neee Kouichi… ¿Quieres que te cuente algo?

En verdad me gustaría estar muerto. Si nos vemos la próxima vez sería mejor dejarnos de hablar.

Bueno ese es el fin de este capitulo. ¿Qué pasara después? Eso aun no lo se exactamente.

Todo comentario siempre es bien recibido. Besos, abrazos, incluso palabras de odio y desilusión…. Y hablando de desilusiones…. Sorry Aleyda pero este capitulo no me salio tan triste como lo esperabas, prefiero dejar eso para después. XD

Si me demoro mucho para la siguiente actualización son libres de atormentarme hasta que les haga caso y empiece a escribir.

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