|
|
| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Seika shika
««»»
Se que no tengo excusas por la tardanza, pero... no me decidia por el final, asi que... al final quedo zto, zpero que sea de su agrado.
Y agradecer que hayan llegado hasta aqui, mas que nada que sigan leyendolo despues de tan larga zpera
Nayu, Eressea, Marin-de-Leo-NOA, Little Nisa Pandora, Andromeda gracias por los ultimos comentarios que podre agradecer dentro del fic :)
Dedicacion especial a Nayu, por recordarme echarle ganas para que llegara a su fin zte fic -kiss-
««»»
Advertencia: Yaoi, NCS
««»»
««»»
Cuando niños, hacemos cosas sin pensar demasiado en ello. Los niños... se equivocan, se pelean, se enojan, lloran y ríen por cualquier cosa, y al final... todo esta bien.
Al ser adultos, todos ellos son recuerdos llenos de alegría, que nos muestra como son las cosas, darle una forma de ver a la vida, ser quienes somos, pero que pasas cuando los has olvidado?, cuando no existe aquello que nos dice adelante o que esta mal?
No existe nada que nos diga quienes somos.
Pero hay algo que debemos tomar en cuenta que... la mente olvida, pero el corazón es testarudo.
««»» ««»» ««»»
El sol en lo alto, y los caballeros ocultos del cálido sol, al igual que sus voces, esperando en cualquier momento romper el silencio.
Los días pasados habían sido de infructuosa búsqueda, únicamente a eso; jamas se habían planteado enfrentar la actual situación, mas que nada... no queriendo pensar en ello.
Los hermosos ojos de Shun aun con esa ternura e inocencia que reflejaban, moviéndose con temor y desconcierto. Era él lo sabían, pero que tan él seguía siendo.
-Mu- pronuncio con voz baja -qué paso contigo?- Shion inicio la platica
-... no se como llegue, pero cuando desperté estaba ya en poder de Eleazar, desconozco que paso con el otro, solo escuche que había sido derrotado. Ahí me encontré a Shun-
-él ya era un... -
-si- una mirada de soslayo al peliverde -pero... aunque no sabia que era él, yo ya lo sentía diferente a un vampiro-
La Diosa dio un paso, sus brazos se movieron buscando palabras al aire -ah... eh...- las palabras no se formaban con facilidad –ah que te refieres?-
Le estaban desesperando tantas preguntas, cómo es que no entendían lo que él quería decirles?, no sentían lo mismo que él?
Shun, al sentir su desesperación, le sujeto del brazo, le miro calmadamente –no sabemos las respuestas, solo sabemos que aquí es donde están, mi señor nos mando aquí por esa razón-
-y haciendo preguntas sin sentido no las hallaremos, no es así?- Mu le pregunto al peliverde.
-aja- y dirigiéndose al resto –perdonen si mi presencia les molesta, realmente no quiero importunarlos pero... necesito descubrir las respuestas-
-no es molestia que te quedes, también nosotros queremos conocer esas respuestas- la Diosa hizo uso de su voz diplomática.
-gracias-
El pasar del día fue lento, desesperante y tenso; los demás caballeros ya habían sido informados de lo acontecido, y algunos obligados a permanecer en sus puestos solo como precaución.
Se agradecía la llegada de la noche, consejera de amantes. Shun en el interior de la casa de Aries; los presentes desde la mañana, solo se habían ausentado cuando fue necesario.
-Shun, no tienes hambre?- Mu se había acercado lentamente, aguardando el ambiente –ah pasado todo el día y no has comido-
-no, tengo hambre, gracias. Acostumbro dormir durante el día-
-me hubieras dicho, te hubiera preparado algún lugar-
-oh, no es necesario, me siento demasiado extasiado para dormir, me siento como... nostálgico y asombrado por este lugar-
Mu se paro a su lado, recargado en uno de los pilares, veían el cambio de luz del exterior. Los caballeros de bronce a fuera, en la entrada de recinto.
Los tonos rojizos los primeros en aparecer, los ojos de Shun se abrieron enormemente, el fuego en un rostro, los azules resaltando. Las ilusiones se estaban haciendo presentes, pero...
No había sombras
No había magia
No había... ilusiones
Estaba ahí, frente a él, junto al ocaso, el dorado que se tiñe rojo, los azules de mirada fría.
Shun camina, sin que nadie se de cuenta, a excepción de Mu quien observa en la mirada verde una esperanza, y lo deja avanzar.
Seiya gira, Shiryu e Ikki lo imitan, Hyoga intenta pero algo lo detiene, una delicada mano acaricia sus cabellos.
-rojo- se escucha quedo –se ha vuelto rojo- Shun acerca su rostro al de Hyoga, sus miradas se encuentras -... azul- apenas se escucha –yo te conozco- la luz se ha apagado, el dorado ha vuelto.
-si- contesta con una inmensa alegría
-yo... - intenta hablar, pero vagas, difuminadas imágenes llegan, una palabra en su cabeza, una que se ha repetido incesantemente y que no había escuchado –yo te di algo-
Todos miran silenciosos, esperan la continuidad de la conversación.
-sabes tu qué es lo que te di?- Shun lleva sus manos en el pecho, prediciendo la respuesta.
-tu... tu corazón-
-me lo podrías devolver?- ríos, derrama los ojos azules –por que lloras?-
-si te devuelvo tu corazón, tu me devolverías el mío-
-si es tuyo, tengo que hacerlo-
-pero no quiero- toma las pálidas manos en las suyas
-por que no?-
-porque tu corazón... tu amor me complementa, me faltas tu-
-yo?, no entiendo-
-Shun- cómo explicar?, existe palabras para decirlo?
No, no las hay.
Hyoga toma el mentón, le hace levantar el rostro, y sin pensarlo, por un deseo pasional, lo besa. Shun no corresponde pero tampoco lo aleja.
-te amo Shun-
Ante esas palabras, ahora las lagrimas carmín aparecen. Hyoga lo vuelve a besar, profundizando esta vez, pero... un dolor en sus labios, y un empujón. Saga toma al rubio que ha sido lanzado.
-qué paso?- alguien pregunta
-me mordió- lleva su mano a su boca, unos leve herida.
-Shun?-
El peliverde parece ausente, busca algo –algo que no es humano se acerca- emite en alerta. Todos lo escuchan –apesta a cadáver- sin dejar pasar el delicioso sabor que entro en su boca.
Shun sale del templo. Su vista en el camino al santuario, todos ven expectantes.
Cientos de cadáveres aparecen, su caminar lento, la piel carcomida y podrida, cubiertos por viejos ropajes
-qué son esas cosas?- exclama Seiya asqueado
-son zombis- Shiryu toma la palabra –venia en uno de los libros que leímos, algunos vampiros usan el cuerpo de las personas que mataron para formar un ejercito inmortal-
-es un horrible espectáculo- Shaka y su calmada voz –aun se ve el alma condenada de sus victimas amarrados a esos cuerpos-
-hay que liberarlos-
-pero cómo?-
-Shun, tu sabes cómo?- no hubo respuesta, el peliverde estaba perdido en sus pensamientos, una de sus manos en sus labios.
-SHUN- grito Ikki, al ver acercarse esos zombis a su otouto.
Eso lo saco de sus pensamientos –eh?...-
-cómo acabamos con ellos?-
El ojiverde ladeo la cabeza, parecía pensar –para liberar sus almas, hay que romper la cadena- Shun tomo al zombi más cercano, lo giro y de un solo golpe perforo la espalda y le arranco la columna de una manera grotesca.
Miradas de sorpresa no se hicieron esperar.
-el alma fue liberada-
-entonces hay que romperles la columna. Hagámoslo- de certeros golpes, uno a uno de los cadáveres fue sucumbiendo.
-por que ha sido este ataque?, ya no debería haber enemigos que enfrentar- recordando las palabras del vampiro sobre un viaje seguro
Seria esto una trampa?.
-así que el preferido de Eleazar esta aquí- un vampiro cuyo rostro estaba lleno de cicatrices, largas garras, su columna levemente encorvada, ojos pequeños tan negros que parecían dos pozos profundos, y el escaso cabello en su cabeza muy largo.
-el señor de la beligerancia?-
-te destrozare para lastimarlo a él-, un golpe en su estomago, ha sido lanzado golpeándose en el piso. Pero no existe daño, Shun se levanta pero no ha terminado cuando otro ataque rasga su piel en el estomago.
Los ataques son rápidos, Shun apenas y puede defenderse.
-Shun- todos miran preocupados, ese ser tiene gran poder, aunque sus ataques no son tan engañosos.
Aun en su condición de vampiro, los ataques lo estaban debilitando convirtiéndose en victima fácil.
Lo sujeta del cuello elevándolo a su altura –quisiera ver el rostro de Eleazar en cuanto sepa que has desaparecido, pero no importa, igual me reiré de su perdida- largas garras en su mano derecha, apuntando en el corazón del peliverde, pero...
... mira sus piernas, el hielo lo paraliza. Todos miran al causante.
-Hyoga- exclaman algunos, se nota el esfuerzo para poder inmovilizarlo
-no podré por mucho tiempo- hay tiempo para pensar en una estrategia, no mucho, -dense prisa-
-buen truco, pero no funcionara- a soltado a Shun, de su mano a aparecido una espada ancha de doble filo –pero que... -
El hielo ha aumentado, es mas firme, y mas rápido cubre al enemigo –Camus- el resto de los caballeros dorados han aparecido, pelearan lado a lado.
-si nuestra Diosa y amigos están aquí, no tiene caso que nos quedemos solo mirando- todos apoyan las palabras de Milo.
Una explosión, el señor de la belicosidad se ha liberado.
-hermanos, vengan a ayudarme- un extraño silencio llena el lugar, pero pronto es llenado por sonidos de pasos, fuertes y abundantes. El lugar se lleno de decenas de vampiros.
-es nuestro turno de demostrar nuestra fuerza-
-esta vez seremos los ganadores- los caballeros estaban listos para pelear.
-no hay nada que me impida destruirte ahora- los ojos del señor vampiro despiden furia
-alto- Saori se acerca –has invadido mi santuario, seré yo tu contrincante-
-no tenia nada contra los humanos, pero si así lo quieres- de la espada salió un rayo negro destellando truenos, la chica los detuvo con su escudo –no eres una humana comun-
-soy la Diosa Atena la diosa de la sabiduría y la lucha justa, y este es mi santuario-
-una Diosa, eh?. Déjeme presentarme- una reverencia demasiado pronunciada –soy Van Krezel, señor de los conflictos y el deseo por la pelea. Ya que nos hemos presentado, comencemos nuestro combate- otro rayo, pero mas poderoso.
Shun seguía en el piso, lugar donde Krezel lo dejara. Mirando los combates, había algo en ello que lo llamaba, que le decía que debía estar ahí. Su cuerpo se sacudía por la inapropiada parálisis, parecía que quería luchar, pero él no sabia, no recordaba como hacerlo.
Se levanto, sus pies se movieron, pero aun seguía sin reaccionar.
-Shun- no pudo ver quien lo llamaba, lo habían lanzado al piso –ten cuidado-
Encontró muy de cerca los hermosos azules, ambos en el piso, el paisaje se perdió, un destello del pasado llego.
-Hyoga!- exclamo con gran felicidad
-me recuerdas?-
-si- lentamente las bocas se juntan, un beso perdido en el pasado, vivo ahora –me alegra, pero mejor nos movemos de aquí- apenas lograron esquivar los ataques dirigidos a ellos.
Hyoga y Shun combatían juntos, aunque solamente Hyoga peleaba. Shun ahora sabia quien era, y entiende que es ahora, dos opuestos de un mundo hostil, sus dos seres chocaban pero se dirigían, en este preciso momento, en una misma dirección: acabar con la actual lucha.
La razón de mi lucha tiene un solo fin, durante siglos hemos caminado en este mundo, hemos visto el pasar del tiempo. Nostalgias es lo que nos alimenta ahora, no se pierde mucho cuando tu vida es corta, nosotros ya lo perdimos todo. Nada... nos esta esperando en el futuro.
Escucho esa frase decir, lo entendía.
En la distancia, Saori tenia una difícil pelea, sus guerreros igualmente peleaban duramente, no se dejaría vencer. Una inmensa ráfaga de oscuro poder se dirigió a Atena, se preparo para recibirlo, pero...
-Shun- lo había bloqueado, la piel de sus brazos desagarrada, miradas se posaron en él. Rápidamente las heridas se curaron.
-serás tu ahora mi oponente?- labios delgados mostrando una burlona sonrisa
-no me gusta pelear, pero... es la única forma para acabar con esto. Además... – sus manos se movieron, del suelo multitud de sombras cubrieron a Krezel, quien peleaba para evitarlo –ya estas muerto- un bulto negro que se sumió en el piso.
Lo ha logrado?
La pelea entre vampiros y caballeros aun continua.
Una explosión.
-con ese poder no podrás destruirme- en una flama roja, Krezel reapareció.
Nuevamente en posición, una conocida por sus compañeros de armas ‘la tormenta nebular’, esperaba la aparición de su ataque. Siguió esperando… nada sucedió.
Estaba muerto, el caballero de Andrómeda ya no existe. Una mano en su hombro, ella le sonríe –entre los dos podremos derrotarlo- un asentamiento de cabeza.
Dos poderes, el confortante poder de la Diosa, y el ahora subrepticio poder de Shun.
Un grito.
Los vampiros pierden la confianza, son eliminados completamente por los caballeros.
-vencimos-
Una guerra ha sido terminada, y la continuación de esta se espera.
-nuevamente hemos peleado juntos, como antes- Atena sonríe, ha comprendido las palabras de Mu
Estas todos juntos de nuevo.
««»»
El joven vampiro mira el amanecer, los últimos vestigios de una ajetreada noche, sonríe al encontrar muchas repuestas, pero que ahora no lo confunden pues sabe quien fue, solo que ahora… lo que es no es algo que el quisiera. Ha aprendido muchas cosas, ha visto ese mundo que a protegido.
Son sus ideales las que no son claras, no se puede mirar solo de un lado e ignorar el resto, aun mas cuando lo has visto de frente.
-Shun- alguien le llama tiernamente
-Ikki- lo mira de reojo, había otra forma de llamarlo, pero ya no se sentía a gusto diciéndolo
-es mejor que entres, pronto saldrá el sol-
-si- suspira y mira a los ojos a su hermano, la persona que compartía un lazo de sangre¿todavía existirá? Qué tanta de su verdadera sangre aun permanece en su cuerpo?
Él ya no es el de antes, las cosas cambian, es lo que dicen, hay que hacerles frente, será que esa gente ha vivido algo parecido?
Una mirada a su hermano, una mas al paisaje, donde habitan dignos hombres.
Ya no se siente cómodo allí, además que la sombría voz de quien es su amo lo llama a su lado. No quiere regresar.
Pero tendrá que marcharse.
Y así llega un nuevo ocaso, fue agradable revivir viejos recuerdos, pero también empieza a comprender porque tras su no-muerte se olvida quien fue.
El corazón no sangra.
Solo sus ojos.
Es mas fácil de sobrellevar.
Siglos tras siglos llevando los escasos recuerdos de una vida mortal, no te dejan olvidar quien eres y terminas sin adaptarte a tu nueva situación. Convirtiéndote en un desterrado de mortales y vampiros. Las pesadas anclas que te obligan a tener una conciencia y pedir desesperadamente que todo acabe pero a la vez… pidiendo una razón para existir.
La soledad completa.
En eso se convertirá?
Ha visto a Hyoga querer acercarse, recuperar lo que quedo en pausa, el amor entre ellos apenas había empezado cuando todo eso paso, puede ver en sus ojos ese mismo sentimiento, azules que le trajeron de vuelta.
Lo ama, se aman, pero no quiere retenerlo a su lado en ese mundo caótico de sombras, asesinatos que no reciben perdón, ni lo piden.
Se cubre con su capa, tan oscuro como ahora lo es, y se aleja de aquello que él fue.
Había sido llevado por los de su clan al santuario, desconocía ahora el camino, pero el llamado del amo era lo único que se escuchaba desde que comenzó a caminar. Los cosmos de sus amigos ya no se siente, y su propia presencia es ínfima.
De nuevo en aquel castillo, su mente se mantiene clara, y con paso firme entra, todos están presente, forman un camino entre ellos, sorprendido llega a donde es guiado.
El salón de sacrificios, ahí a punto estuvo Mu de morir.
-has llegado- Jezabel, tan elegante como siempre, se le acerca –te hemos esperado- lo toma de los hombros y lo guía al centro del lugar, donde una mesa circular se ha puesto, en ella una copa y una sencilla daga plateada.
-sabiamos que serias nuestro liberador- la potente voz de Ezequiel se deja escuchar
-qué pasa?-
-te enseñe la vida de los humanos, conoces ahora la de los vampiros, dime Shun, qué has aprendido?-
-aprendido?, no… no se, solo se que… no encuentro lugar donde yo…- su voz se corta, una cristalina lagrima escurre de sus ojos, recorriendo su rostro, siguiendo su curso hasta estrellarse en el suelo.
-eres único Shun, sabia que lo lograrías-
-de que hablas?-
-eres un sobreviviente de dos mundos, te he llevado a las mas terribles guerras- incredulidad en el rostro del ojiverde –la de la búsqueda del yo-
-no entiendo-
-danos Shun- los demás vampiros se acercaron –la libertad, déjanos disfrutar del calor del sol, de sentir tranquilidad y mirar a las demás personas con detalle-
Le coloca la daga en las manos, haciendo apretar el puño en el mango.
-eres un no-muerto con mas vida que cualquier humano, tus claras lagrimas así lo demuestran- no se ha dado cuenta, pero sus ojos no han dejado de llorar, siendo recogida una con la pálida mano –esta es la prueba-
-somos seres condenados por un amor ilegitimo, danos ahora por tu puro amor el perdón-
-cómo haré eso?-
-amas demasiado para un mundo lleno de odio, naciste para darnos ese amor, las personas han llegado a amarte, y ahora posees un corazón entregarlo en tus manos, pero ese amor ahora ya no esta a tu alcance, tienes que dejarlo libre. Es hora de que otra persona entregue el amor que necesitan, pues el tuyo ya encontrado su razón, ya no es necesario-
-amor?-
-por eso te pedimos que lo entregues para acabar con una maldición, detener asesinatos y una guerra en las sombras-
-eso es lo que debo hacer?, para eso existo?-
-sabias desde el principio que tu estrella marcaba el sacrificio, este es el verdadero sacrificio que debes hacer, somos nosotros los que realmente te necesitamos-
-pero… los vampiros no mueren-
-no, los vampiros no morimos, pero tu corazón sigue siendo humanos ese es el que debes de entregar por amor-
Toma la daga con firmeza, la punta en su pecho, aun quiere vivir, no quiere hacerlo, pero… que le espera en este nuevo mundo?.
-Shun, entréganos el perdón-
La mirada del vampiro en él, las demás suplicantes de los presentes, hasta Jezabel pide silenciosamente.
En la entrada, un visitante inesperado encuentra el lugar desierto.
Mientras Shun, con su mente opacada clavaba en su corazón el final. Ezequiel sonríe, toma la copa, el hilo de sangre que brota de entre el arma es vertida en el cristal.
Miradas esperanzadoras en los vampiros, mientras en la de Shun se va perdiendo la luz. Dos lagrimas caen en la copa, han vertido el perdón. Y el ultimo de los Lord Vampiros bebe su excomulsion.
El aire del lugar se siente raro, sigue recorriendo los pasillo del desconocido lugar, un presentimiento lo lleva al final, la puerta abierta y en el encuentra lo que esta buscando.
-Shun- corre hasta él, hincandonse, tomándolo en sus brazos –no. Shun no- sus lagrimas caen en la mortecina piel.
Unos ojos verdes se dejan ver –Hyo-oga- aun… aun hay tiempo?
-Por todos los Dioses Shun, que paso?-
-era lo… único que… podía hacer-
-no debes morir, no tienes que morir- desesperado lo abraza hacia su cuerpo –Shun no me dejes, no ahora que te he recuperado-
Regreso, pero no era quien se fue, recuperar no era la palabra que convencía a Shun. Pero hubiera querido recuperar lo que dejo.
-es que no sabes cuanto te amo?, no sabes lo que sufrí al perderte, el verte desaparecer sin haber podido hacer nada para evitarlo, saber que has estado sufriendo, que… que… solo me quede sin hacer nada mientras te perdía,… y ahora… te vas de nuevo y ya no podré recuperarte-
-pe-erdoname Hyoga, no quería… que fuera así-
-no te mueras- lo cargo en sus brazos, sacándolo con desesperación de ahí –te llevare a un hospital, ellos te curaran-
-Hyoga… yo ya… estoy muerto, recuerdas?-
-no, no lo estas- bajaba ya las escaleras, obcecado por verlo bien –no lo estas- pero por mas que quisiera, tenia que ver la verdad, sus rodillas lo traicionaron cayendo sin perder su valiosa carga.
-mi alma esta dejando ya mi cuerpo sin vida, y he visto también, como la de los vampiros han encontrado el descanso, pero a mi aun me enlaza…-
Tomando el rostro del rubio, sus miradas encontradas.
-necesito decirte que te amo, que lo hice siempre, y desee mas que nada tener una vida tranquila a tu lado, ser por fin felices juntos… eso… fue lo que mas desee- sus ojos se cerraron había sido mucho esfuerzo –perdóname Hyoga… he intenta ser feliz- sus manos cayeron, el ultimo eslabón que lo unía… se separo.
-Shun? SHUN!, NOOOO!-
Los cimientos se estremecieron implorando cielo y tierra que no fuera cierto, pero en el frio cuerpo, inmóvil, ya no existía nada.
-Shun no puedes hacerme eso, yo… yo calentare tu cuerpo como lo hiciste tu hace tiempo conmigo, te traerá a la vida aunque mi cosmos se consuma por completo, no me dejes, no ahora que el mundo brilla en paz-
El oscuro salón, alberga dos cuerpo abrazados, aun sin vida puede verse el amor que se profesaban.
Dejaron un mundo sin guerra, pero los pecados del hombre siguen siendo del hombre, ya nadie afecta su efímera vida. Que la vivan como quieran de todos modos morirán, sus actos se quedaran y en algunos casos, asco tendrán de recordarlos.
Serán los olvidados.
Y aquello que sus acciones ayudaron al mundo, aunque no los hayamos sabido, sus almas danzan en el aire, su cálida presencia nos llega a acariciar cuando mas tristes estemos, recordándonos que aun podemos sonreír.
««»» ««»» ««»»
Fin
««»» ««»» ««»»