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Anime/Manga » Beyblade » Soaked in weakness
Mikael Mudou
Author of 23 Stories
Rated: T - Spanish - Drama/Romance - Miguel & Claude - Reviews: 36 - Updated: 09-25-05 - Published: 03-25-05 - id:2322190

Advertencia—Shounen Ai (Mihaeru X Claude, Mystel X Mihaeru)

Disclaimers — Los personajes de Bakuten Shott Beyblade G Revolution no me pertenecen, sino a su respectivo autor.

El capitulo se pudo haber llamado"La locura, tema de discusión"

Estadísticas Reviews (16) Hojas (27) —Times new roman 12, 1,5 líneas de justificación —

Nota Guía'Sou ¡Al fin! Pude tener la inspiración que necesitaba y le seguír a este fic. No hay justificación. Así que son libres de golpearme. Por cierto, me alegra tener noticias de Tydus, Soy tan feliz. También eso me dio ánimos para seguir. Y bueno, si ven algunas faltas de ortografía me disculpo, tengo la fiebre algo alta y el cuerpo cortado, así que quizá seme pasen algunas. Y por cierto, ya le cambie el nombre al fic, es el mismo que el anterior, sólo que en ingles. !Thanks por todos sus reviews!

Chapter dedicado a— Anyanka Khushrenada.


Soaked in weakness

3.- "Una fiesta suicida con el maldito ruido garantizado"

Por: Mikael Mudou


Habla la locura, tema del discurso La gente dirá lo que quiera acerca de mi persona, pero no dejar de ser cierto que yo, sí, yo sola, poseo el secreto de distraer a los dioses y hombres. Lo demuestra claramente el que tan pronto como me he presentado ante esta numerosa asamblea para tomar la palabra, una viva y singular alegría iluminó todos los semblantes. Sí, de vuestros rostros se ha borrado la pena que los nublaba y habéis aplaudido con tan amables y francas carcajadas que he creído que seguramente todos os hallabais embriagado con el néctar de los dioses de Homero, mezclado al nepentes. En cambio hace un instante, llenos de melancolías y temores, cualquier os habría venido por individuos escapados del antro de Trofonio.

Del mismo modo que cuando el solo muestra a la tierra su resplandeciente y luminoso rostro, o cuando después de un crudo invierno retorna la primavera en alas de los céfiros e inmediatamente todo se transforma y la rejuvenecida Naturaleza se engalana con alegres colores, así han variado vuestros rostros al verme aparecer.

Respecto al asunto que hoy me trae a vosotros con tan caprichosa vestimenta, lo sabréis sin tenéis a bien escucharme; pero no con la atención que se concede a los sermones de los predicadores sino con las enhiestas orejas que ponéis para escuchar a los charlatanes, a los hipócritas y a los bufones de feria. O mejor aun, con las que puso nuestro amado Midas para por en otro tiempo a Pan. Hoy quiero hacer un poco la sofista ante vosotros; pero no como esos pedantes que en nuestros tiempos llenan los cerebros infantiles con pesadas insignificancias y es adiestran para disputar obstinadamente a las mujeres, sino a imitación de los antiguos, que se denominaron sofistas para evitar el deshonroso nombre de sabios…

El profesor de Sicología termino de leer.

—Y eso, chicos, fue "La locura, tema de discusión" de Erasmo de Rotterdam. —

Medía clase estaba dormida. Una gota de sudor recorre la nuca de Tyson.

—Y bien…— El chico trata de romper el hielo —Quiero que para el Lunes todos me hagan un reporte acerca de este libro en tres cuartillas. Cuiden la gramática y la ortografía. ¿Entendido?

Nadie responde.

—¿Entendieron?— repitió, una vena resalta de su cien. —El reporte es para derecho a examen. Termino la clase.

Dicho esto, como si nada los chicos "despertaron" y salieron de la clase.

—Nadie me respeta…— susurró Tyson en un tinte melodramático. —Todo el mundo cree que mi hermano es lo máximo ¿Y yo qué? — dijo para sí, mientras voltea hacia el salón, vació, pero topándose con la sorpresa de que Garland a un estaba ahí y lo miraba de una forma divertida —Oh, creí que ya te habías ido.

—Escuche toda la clase. Me pareció interesante.

—¿Enserio? — arqueó una ceja—, nadie parece tomarme enserio. Arrastro la sombra de mi hermano.

—Sabes…— dudo— Hiro es un poco más duro, y más exigente, no te perdona nada, pero a la vez, sabiéndole por donde llegar, es barco.

—¿Algo más que quieras añadir a la lista?— inquirió comenzando a recoger sus cosas — Y veo que el primero que se subió a ese barco fue Brooklyn ¿No?

Garland simplemente cayó sabiendo que era la verdad. Sonrió afectadamente.

—Bueno, a lo que quiero llegar, profesor, es que… — pensó — debe ser más duro con los demás alumnos, sobre todo con King quien pone el relajo.

—Sí, ahora que lo pienso, ese chico tiene problemas. — pone la mano en su mentón, en una actitud reflexiva —Tú que lo conoces tan bien y eres su amigo¿qué crees que sea?

—¿ha oído la frase padres ricos, hijos abandonados.?— Tyson niega con un movimiento de cabeza — Pues eso es lo que le pasa a King y a Queen.

—Bueno, creo que este será un semestre muy conflictivo — da un largo suspiro, sale del salón seguido por el ojivioleta.

—¿Por qué lo dice? —

—Esto es algo delicado, así que quiero pedirte que no le digas a nadie. — su alumno asiente— Pues, se trata de Mihaeru. El chico nuevo. Creo que él tiene serios problemas.

—¿Qué clase de problemas?

—Creemos que psicológicos. Tala y yo estamos analizando su caso. ¿Has notado algo raro en él?

—Pues no, fuera de un adolescente, no. —Mira su reloj superficialmente — Bueno, me tengo que ir, tengo clase con Kai.

—¿Pero que no Kai no te deja pasar sino no estas en la hora exacta? —

—Tyson… nos dejaste salir 20 minutos antes—

—¿Enserio? — exclama. —Huy… creo que tendré problemas con Tala. No me di cuenta, creo que hice mucho coraje.

—Demasiado, aquí nos separamos — dice dando levemente la vuelta. —Nos vemos luego.

Se va.

—Nos vemos—

Tyson tenia que admitirlo, había algo en Garland que le gustaba. Algo que lo hacía verlo diferente al resto de sus alumnos, tenía que hablar con su hermano.

Ya habían pasado algunas clases, era Jueves al terminar el segundo receso y Kai estaba sentado en una de las bancas del campus. Tenía una lata de refresco en la mano derecha que yacía en el respaldo de la banca, sus libros a su lado. Miraba al cielo y a la copa de los árboles del lugar.

—¿En que piensas? — preguntó una voz tapándole la luz.

—Qué in imbécil me tapa el sol — sonríe volviéndose al hombre — En nada, Yuriy.

—No me digas así.— pidió haciendo a un lado los libros de Kai y sentándose a su lado. —Hace mucho que no uso ese nombre

—Con mayor razón, te lo debo de recordar, me gusta más que "Tala". Era tu nombre en la Universidad. — regresa su vista al cielo. El pelirrojo lo imita, así permanecieron un largo rato.

Kai pasó su mano derecha por sobre el hombro de Tala para así con la izquierda tomar su bebida y dejar descansando su mano en el hombro de su compañero en un especie de abrazo discreto. El ojiartico lo acepto, cuidando de que nadie los observara.

—¿Lo recuerdas?— preguntó cerrando sus ojos y pegándose más al cuerpo de Kai.

§ Flash back §

Años atrásUn pelirrojo corría a toda velocidad hacia la Universidad. Vestía simplemente unos jeans azul claro, una playera negra y unos tenis del tipo sport. Sus piernas eran fuertes, pero aun así llevaba una clara desventaja contra el tiempo. (Sería un buen tiempo como para imaginarnos a los chicos en la primera etapa de Beyblade. Digo, aquí están por los 23 años para arriba, en este flash back están en unos 18 a 19 años)

—Gran día para que seme haga tarde— se decía a sí mismo dando la vuelta a la calle.

Oyó un claxon conocido, viro su cabeza y se topo con Kai en su motocicleta, éste paro a su lado y se quito el casco. Vestía un conjunto en negro, pantalón, chamarra, playera y zapatos. Rematando con unos guantes rojos y una gargantilla oscura.

—¿Qué hay, chico bueno? — bromeó del peligrs.

Tala siguió su camino ignorando al motociclista. Kai frunció el ceño.

—¡No me digas que sigues enfadado! — exclamó bajando de su vehículo y siguiendo al pelirrojo —Ven acá, tenemos que hablar. —lo toma del hombro jalándolo hacía él.

—No hay nada de que hablar, Kai — refunfuñó el chico.

—Te dije que no lo hice a propósito. ¿Por qué diablos no me quieres creer?

—¡Por qué lo vi con mis propios ojos, por eso! — lo encara —Así que no pretendas que nada paso.

—¡Claro que pasó, y no pretendo nada!— lo toma por los hombros. —Actúas como si tuviéramos una especie del relación o algo así. No te entiendo.

—Bueno, en ese caso porqué no te vas con tus "amigas" si lo ves por ese lado. Al fin y al cabo no tenemos ninguna clase de compromiso. Se me hace tarde.

Siguió su camino.

—¿No quieres que te lleve? — preguntó Kai. A lo que Tala volteó con una mirada acecina.

—¡Qué cínico eres! — grito con furia, tiro sus libros, trató de golpea a Kai, pero este paro su puño desviándolo y atrapándolo en un fuerte abraso. Aprisionando las manos el pelirrojo contra su pecho, sus rostros estaban demasiado cerca, a lo que Tala respondió con un gran sonrojo. —¡Suéltame!

—No lo are hasta que me digas qué es lo que te pasa. ¿Por qué te molesta que haya salido con un par de chicas?—

El ojiartico bajo la mirada. No respondió.

—¿Qué es lo que pasa? De la noche a la mañana te has comportado, no sé. De una forma extraña, Me rehuyes y cuando estamos juntos te enfadas por cualquier cosa, inventas un pretexto para desaparecer del lugar. En la fiesta, te enfadaste, no me diste una explicación clara y saliste del lugar.

—No pasa nada…— trata de encararlo pero de inmediato desvía la mirada.

El ojirubí desiste del brazo y poco a poco lo suelta, hasta que sus brazos cae por completo.

—Está bien, sí es lo que tú quieres, dejémoslo como está— iba a separarse del cuerpo de su amigo, se no ser por qué ahora él era quien lo tenía atrapado en un repentino abrazo. Aferrado a su cuello y dejando claro la diferencia de alturas. —Yu…Yuriy. ¿Qué haces?

—¿Qué… acaso no lo comprendes o es qué demasiados números atrofiaron tu cabeza?…— bromeó escondiéndose en su hombro.

—¿Comprender qué…?— dudo.

—Comprender esto… — termino diciendo, al momento de besar a su amigo en sus labios, en un largo y superficial beso. Kai se quedo quieto por unos instante, procesando lo que pasaba. —Ahora comprendes… porque es que me enfado tanto cuando te veo con alguien más…

§ Fin del Flash back §

—¿Cuanto tiene desde ese momento? — preguntó Kai mirando de reojo a Tala.

—Alrededor de… 5 años o un poco menos. — respondió escondiendo su rostro en el hombro del Ruso, como en aquella vez. —Sabes… ahora que lo pienso, no me molesta que me digas así. Ojala todo fuera como antes.

—Ojala… — susurro Kai, volviendo la vista al cielo.

Las clases habían llegado a su fin, era el ansiado viernes, el día que todo el mundo esperaba. Claude y Mathilda salían del lugar rumbo a los dormitorios, ambos reían muy anímanos, los dos tomados de la mano.

—¡Hey, Claude, espera! — se oyó llamar, ambos voltean.

—Brooklyn ¿qué pasa? — dijo, al momento de parar. Cuando el pelirrojo llega hasta ellos, literalmente se puso entre ambos novios.

—Hola chicos! —saluda animado.

—Hola Brooklyn — responde la chica de igual forma, pero su novio se limita a mirar con cierta interrogación —¿Cómo estás?

—Muy bien, linda, pero, quiero robarte a tu chico por cinco minutos ¿puedo? — lo toma del brazo y este de inmediato se lo quita de ensima con una mueca de desagrado.

—Por mí no hay problema —

—Por mí si, — se aparta del pelirrojo — ya es tarde y debo de llegar a los dormitorios. — toma a su chica de la mano y se van — Vamonos Mathilda

Brooklyn ladea su cabeza, como si no comprendiera la actitud de su amigo, pero tan pronto como se formo ese gesto, desapareció formando una sonrisa retorcida. Rió entre dientes, procedió a sacar su celular, marco.

—Ya está, va a su posición —

—Entendido—

Ahora Claude parecía un poco más tranquilo y el paso del caminar era lento.

—¿Qué te pasa, Claude? —

—Nada, no me pasa nada — resopló.

—Claro que te pasa algo, dime qué es.

El chico para poco a poco.

—Se traen algo entre manos— dice.

—¿Quiénes?—

—El clan de las frutas— la mira y esta le responde con una mirada llena de confusión —¡La bola de pendejos de Brooklyn, King, Garland… etcétera!

—¡ah ellos!— responde —No sabía que tenían nombres de frutas.

—¡Es una larga historia! — la toma de nueva cuenta de la mano.

Siguen su camino un poco más calmados.

—!Mira quien viene ahí! — señala la chica. —Hola Ozuma.

Los tres se encuentran. Claude resopla con frustración.

—Hola chicos ¿a dónde van?—

—A ninguna parte— responde el ojivioleta. —¡Y mira la hora qué es! Nos tenemos que ir. — toma a Mathilda del brazo para poder huir de la escena pero parece que Ozuma no lo deja ir tomándolo de la muñeca. —¿No captas la idea?

—Espera, yo sólo quiero hablar contigo no más de cinco minutos — explica. Claude de un movimiento se safa de Ozuma.

—No tengo tiempo, Adiós—

El ojiverde sonríe, saca su celular e informa.

—Listo. Va a los dormitorios. —

—Entendido—

Los novios siguieron caminando, ya con la guardia baja, cuando por obra del espíritu santo, Garland iba saliendo de una tienda por donde ellos estaban pasando. Claude lo miro de reojo y refunfuño (otra vez)

"Éste no es mi día" — pensó. Mientras su chica saludaba haciendo claro que ella vivía en baboslandía.

—¡Hola Garland! — saludó — ¿Qué haces por aquí?

—Nada, sólo vine por algunas cosas ¿Y ustedes?

—Nos viste, nos vamos— de nueva cuenta quiso hacer acto de desaparición pero no sería tan fácil como las anteriores. Garland lo detuvo discretamente tomándolo por el hombro.

—¿Cuál es la prisa?—

—Sí, cariño¿cuál es la prisa? — anima su chica.

El peli azul quita la mano de su hombro en un gesto de enfado. Y Garland repite la acción, poniendo su mano de nuevo en su hombro, y Claude la quita así en un ciclo d veces.

—Yo, al menos tengo prisa. — respondió—, si te quieres quedar con él, por mí no hay problema.

Se va, dejando a ambos chicos confundidos.

—Está muy raro — dice su chica. — lo voy a alcanzar.

—He… espera! — la detiene del brazo — Oye¿Te llevas muy bien con Mihaeru, no es así?

Trató de distraerla para sí poder hacer algo de tiempo.

—Sí… sólo que a Claude, no le cae muy bien que digamos.

—¿No? — finge demencia —¿Por qué crees eso?

—él me lo dijo, cree que él quiere conmigo, anda muy celoso.

—Así que anda celoso, ya veo, bueno, me tengo que ir— se dirige en dirección contraria —Nos vemos el Lunes.

—Sí, Adiós — se despide —muy bien, ahora a alcanzar a Claude.

Y mientras con el Homofóbico, digo, Claude.

Este caminada muy malhumorado, no había sido su día en la escuela, tuvo otro enfrentamiento con Mihaeru, pero la razón no la tenía muy clara, comenzó a pensar que ese chico buscaba algo más que a su novia, buscaba pelea. Pero, por un instante se le cruzo la idea de que quería algo más.

Sacudió su cabeza a los lados varias veces, tratando de no tomarle mucho importancia a esa idea dentro su cabeza. Fue sacado de sus pensamientos al sentir un jalón repentino hacia la derecha. Fue empujado en un callejón, cayó sobre sus rodillas. Levanto la mirada para poder ver a su atacante.

—¿King? — preguntó con un dejo de sorpresa.

—¿A quién esperabas, a la Reina de Inglaterra? — sonrió dando peligrosos pasos a los que Claude poniéndose de pie, retrocedía.

—¿Qué es lo que quieres? Todo el día me han estado siguiendo, no crean que no me doy cuenta.

—¿Nosotros? — se oyó una segunda voz detrás de él. —¿Qué puedes tener tú que nosotros queramos?

—Brooklyn… — ahora caminaba hacia la derecha hasta pegar con pared.

—Hola! — saludó una tercera persona colgando de unos cables arriba de la pared. Era Mystel. (¿quién más en la serie puede hacer eso?)—¿Creo que estas atrapado? — le sonrió.

—Y sin salida — intervino el ojijade: Ozuma.

—… que estoy en problemas — se dijo a sí mismo Claude, pegado completamente a la pared. Mystel bajo de esta y se unió a sus amigos rodeando por completo al chico. Por un momento, se le paso por la mente la idea de que entre todos se lo iban a tirar, rezaba para que esa idea imbécil no se hiciera realidad. ¿Cómo hacerles entender que él no le tiraba a ambos lados?

—Y bien, Claude —habló el aparente líder el grupo. El peliplateado —Todos nos preguntamos hasta cuando.

—¿Hasta cuando qué? —

—No te hagas el imbécil — interrumpe Ozuma — sabes perfectamente a lo que nos referimos.

—¡Si se refieren a ese hecho, déjenme decirles que yo no soy como ustedes. Yo soy normal.

Todos ríen.

—él es normal — aclara Brooklyn —Defíneme normal. Sí me haces el favor.

—Pues… — duda. No responde.

—Lo sabía, simplemente eres un homofóbico como cualquiera. Creo que no vale la pena seguir con esto. Ya no es divertido. — anuncia su líder. —Te dimos la oportunidad, y no la aprovechaste.

—Ja, como sí la quisiera — los mira de arriba abajo. Barriéndolos con la mirada —Me da asco. ¡Todos ustedes me repugnan!

—Y a nosotros nos das lastima. — sonríe el pelirrojo.

—Vamonos, tenemos cosas que hacer esta tarde.—

Poco a poco, los chicos se fueron alejando. Claude dio un largo suspiro, y vio como King se acercaba de la misma forma, peligrosa, a la del inicio, tomándolo por el cuello y poniéndolo contra la pared.

—Eso no se va a quedar así — le susurro en el oído.

Dicho esto, los chicos se van.

Ya en la fiesta. Tenían razón, solo era unos pocos los que acudieron, solo los invitados. Brooklyn, Garland, King, Kane, Raúl, Zeo, Mystel, Ozuma y Kane y Joseph. Sólo ellos, pero lo que mas se destacaba es que Mihaeru aun no se hacia presente. El ruido a todo lo que daba, las bocinas hacían que todo temblara al ritmo de "Dare": Gorillaz y Tres grandes barriles de cerveza en la cocina. Varias botellas de Vodka y…

—El vino de la reserva privada de papá — sonrió maliciosamente King sacando el desván varias botellas. — esto se va a poner bueno

Ozuma hacia de las suyas en la cocina. Vertía jugo de piña, hielo, leche un poco de licor dulce y una botella entera de Vodka en la licuadora.

—Un poco mas — decía Zeo al ver como el ojijade vertía al alcohol — un poco mas, un poco mas… es mucho ya no quiero. — de mofaba

—No seas imbécil, no es para ti — dijo con brusquedad. Acciono la licuadora. Termino — hasta el fondo — sonrió empinándose el contenido de recipiente, para sorpresa de Zeo.

—¡Hey! Yo también quería.

—¡Oh! Mi cerebro — se toma de la cabeza, cae al suelo.

—Eso es lo que te pasa por no ser compartido—

En la sala. Brooklyn y Mystel esperaban en la puerta a que ellos llegaran, sin muchas noticias. Garland pasa por el lugar.

—Ya llegaran — los anima. Ambos lo ven en forma sarcástica — Algún día…— ríe.

—No se porque Mihaeru tarda tanto, pero dudo mucho que venga Hiro — comentó Mystel. El pelirrojo lo voltea a ver

—A mi seme hace que Mihaeru se rajo y te dejo vestido y alborotado. — exclamó — en cambio, yo ya tengo con Hiro más de un semestre. Sabe que lo golpeare sino viene.

—¿Y eso a mí qué? —

—nada… — llaman a la puerta, los dos se pelean por abrir pero es Raúl quien termina abriendo

—Hola Mihaeru, ya nos estábamos preocupando — comenta el español

—Lo siento, es que tenia que hacer algo. — les sonríe, pasa. Mystel de inmediato se pone de pie — siento haberte hecho esperar.

—No importa, soy muy paciente —

—Huy si — susurro Brooklyn aun en el piso.

—Hola Brooklyn— saluda — por cierto, me encontré con el profesor Hiro y me dijo que no podía venir, pero si querías que te esperaba donde siempre

—¿Enserio? — se pone de pie — Bueno chicos, fue un gusto estar con ustedes — le da la mano a Mihaeru — bienvenido de ante mano al grupo — abraza a Mystel — suerte compañero — le da una palmada en la cabeza a Raúl — Adiós pequeñín. Le dicen a King que tuve algo muy importante que hacer. ¡Adiós!

Se va.

—¿Pequeñín? — se pregunta así mismo el español — ja, que gracioso, le voy a decir a King — se va.

—Y bueno…— duda Mihaeru. El trenzado se monta en su espalda.

—¿Quieres tomar algo para entrar en calor? —

—He… no gracias, no me gusta beber — lo toma por las piernas para sujetarlo mejor.

—¡Vamos! No seas aguafiestas —

—No, es enserio, no me gusta — se pone en una actitud defensiva — Créeme me trae malos recuerdos.

—Okay, Okay — baja se su espalda — En ese caso acompáñame a tomar algo y subimos a la habitación de King

—¿Para qué? —

—¿Tú para que crees? — sonríe.

Entran a la cocina.

—¡Ya era hora!— exclama King viendo entrar a ambos chicos. —¿Sabes cuando tiempo ha esperado Mystel?. ¿Y sabes cuando tiempo he tenido que distraer a Garland? — se mofa.

—Lo siento — se vuelve a disculpar — tuve cosas que hacer

—¿Cosa, cosas? — duda — todo el tiempo tienes cosas que hacer. Algún día tendrás que decirnos que clase de cosas haces.

—Seguro — responde.

—Bueno, toma Mystel — le da un six pack de cervezas — ¿ya sabes por donde irte, no?

—Si, no hay pierde —

Ambos salen de la cocina y toman las escaleras principales. Y aun en la cocina, Raúl entra a esta.

—Oye King — llamó

—¿Qué pasa? —

—Brooklyn se fue — dijo — Se quedo de ver con Hiro en donde siempre

Dicho esto, Raúl decidió irse del lugar antes de que otra cosa pasara, sin dejar a King responder.

—Hey, hey, hey. ¿Adonde crees que vas? — Lo detiene de un brazo, de un movimiento acorralar contra la pared. Se pone nervioso.

—He… — duda — por ahí… a perderme — sonríe afectadamente, mientras una gota de sudor escurre por su nuca.

—Por que no mejor… — sonríe con malicia — nos perdemos los dos juntos

—Ah... pues… En ese caso hay que perdernos todos de una vez¿no? —

—Eso suena muy perverso.

—¡No!. ¡No!. ¡No me refería eso! — exclama sumamente sonrojado

—¿Entonces? —

—entonces… —

El peliplateado se acerca peligrosamente al rostro de Raúl, demasiado juntos.

—Basta de idioteces — King lo besa.

—¡Aquí no! — interviene Zeo — ¡Vayan a hacer su porquerías a otro lado!

Ambos se separan. Raúl da un largo suspiro y King gruñe entre dientes.

Mientras con Mihaeru y Mystel. Ambos encontraron sin ningún problema la habitación de King. Testigo de tantas aventuras de aquel grupito de chicos, que desde que se conocieron siempre habían sido muy "unidos", demasiado unidos para el gusto de los demás. Mystel se sentó sobre la cama del anfitrión, abrió una lata de cerveza y comenzó a beberla, mirando con cierto cuidado cada movimiento del rubio cenizo. Él mientras tanto miraba toda la habitación, puso especial atención en las fotos de los estantes. Muchas de ellas eran con sus amigos, cada uno de ellos lo conocía, giro su vista un poco y miro un portarretratos boca abajo, volteado. Lo tomo entre sus manos.

—Ella era la novia de King — Llamó la atención Mystel —¿Era muy bonita, cierto?

—Si… — responde.

La dejo de nuevo en su lugar y otra llamó su atención, la foto de otra mujer, una hermosa chica de cabello negro largo, ojos cafés y a su lado un imponente hombre de cabello platinado y ojos violetas, ambos ser veían felices.

—¿Quiénes son ellos? —

—Son los padres de King y Queen.

—¡Ella es su madre! — exclama sorprendido, una mujer muy joven, sin duda — No lo puedo creer, bien pude parecer su hermana mayor.

Se acerca a él y ambos miran la foto.

—Si, lo sé. Ella, según nos contó King, los tuvo muy joven, 15 o 16 años, si más no recuerdo. Su padre es millonario y ella es modelo exclusiva de la empresa de la cual es dueño su esposo.

—Ya veo —

—Es una lastima, los tiene muy abandonados, pero cada quien muy su vida¿No lo crees así?

Mihaeru calla.

—¿Pasa algo? —

—No, no pasa nada — sonríe. Deja la foto en su lugar y sigue inspeccionando toda la habitación.

—¿Seguro no quieres tomar nada? —

Mientras tanto, ahí tienen un muy feliz Brooklyn caminando rumbo al "lugar" donde siempre veía a Hiro en horarios de extra clase: Un parque.

—Hola, Hiro — saludó con entusiasmo pero sin perder ese tinte característico de él.

—Hola, Brooklyn, lamento haberte sacado de tu fiesta, pero sabes que no me gusta mezclarme con los alumnos.

—Lo sé, lo sé — sonríe —

—Oye — Interrumpe— Me encontré con Mihaeru, has de saber eso, pero lo vi salir de un hospital.

—¿Un hospital?—

—Sí, le pregunte que qué hacía ahí, pero me evadía el tema, apenas me dio tiempo para darle el mensaje…— duda—me parece extraño. Brooklyn, ten cuidado con él.

El pelirrojo se limita a seguir sonriendo.

—¿Cuidado por qué?— preguntó, sentándose en una de las bacas.

—Por que… — duda nuevamente — No le digas nada a tus amigos… pero él es… bipolar.

Silencio.

—¿Bipolar? Pues no se nota, la verdad. No sé porque haces tanto barullo por eso.

—Es que no lo entiendes — trató de moderar la voz— mira, él no está bien de la cabeza, no es que sea malo, está controlado, o eso es lo que queremos comprender…

—¿Quienes?—

—Mi hermano y yo— respondió sentándose a su lado, pasando la mano por el hombro de ojiverde —Tyson, cree que puede ser un poco peligroso al estar en un ambiente distinto al suyo. Lo expulsaron de su antigua escuela por problemas de conducta y el expediente le llego a Yuriy el Lunes, justo cuando llego. Es como si ellos no lo quisieran, se trataran de deshacer de él.

—Bueno… a mí, en lo personal no me parece tan "malo" como me lo planteas. — da un largo suspiro enfocando su vista en un par de mariposas — Me parecer un buen chico, y le agrada mucho a Mystel.

Hiro arquea una ceja.

—Explícame bien eso de "agradar mucho", en su lenguaje, y conociéndolos, eso no es bueno.

—Le gusta. — respondió sin más. —y hoy, en la fiesta su plan es ponerlo very happy tú sabes, para hacer eso.

—La verdad. Ustedes no tienen madre.— dijo al momento en que Brooklyn soltaba una gran carcajada —¿Qué es lo gracioso?

Deja de reír y lo mira de una forma poco común. (es decir, no como Brooklyn no lo hace. Como a un estilo Kai)

—¿Y ahora qué? —

—Nada, Hiro. Sólo me sorprende la mente tan cerrada que tienes.

—Ese no es el punto, lo único que quiero es que tengas cuidado con él. Simplemente eso. ¿Me entiendes?

—Entiendo.

—¿Qué que opino? — preguntó Raúl tratando de poner en orden la ideas que King le exponía.—Qué la verdad se pasaron de lanzas. ¡A quién se le ocurrió acosar a Claude!

—A mí — sonrió orgulloso el moreno. —Además ya le teníamos ganas al tipo.

—Pero aún así no debieron ser así—

—¡Por Dios Raúl ni que fueras tan Santo! — exclamó a lo que el español responde con un gran sonrojo— Si hubieras estado así, te aseguro que te hubieras divertido, lo teníamos acorralado. — rió entre dientes—

—King, comienzas asustarme — intervino Raúl — Has cambiado mucho de un semestre a otro.

—¿Y qué tiene de malo? —

—Pues… que ya no eres el mismo, me traes a todos lados como si fuera un objeto cualquiera y eso, no me agrada.

—Tú no sabes lo que quieres…— responde mirando al frente.—No lo sabes.

—Perdona, pero tú eres el inmaduro, parecerás muy "cool" o "fresco" ante tus amigos, pero en el fondo eres un niño mimado!— exclama —Desde que ella te dejó, no has hecho nada más que usar a los demás como piezas para tu juego. ¡Yo no quiero ser más tu maldito juguete¿me entiendes!

Se pone de pie, para irse, pero es detenido por King.

—Tú no me conoces — dijo frente a frente.

Silencio breve.

—Tienes razón King, ya no te conozco — se suelta del chico y camina hacia la salida.

—¡Vamos Mihaeru, una más! — insistía con entusiasmo el pelimiel prácticamente empinándole la quinta cerveza a Mihaeru.

—No…no ya no quiero — respondió con dificultad.

Después de un largo rato de insistencia por parte de Mystel hizo acceder a Mihaeru a tomar una sola cerveza y luego otra y luego otra, hasta comenzar a perder la noción de que era lo que estaba pasando. Ahora, él se encontraba tumbado en la cama, mirando al techo con los ojos desorbitados. Mala idea.

—No me siento bien — dijo para sí sin dejar de mirar al techo.

—Se te pasara en poco tiempo — sonrió el moreno montándose sobre él y apreciando su delirio.

—No, enserio… no me siento nada… bien — trata de incorporarse, pero es inútil, Mystel lo tiene bien acorralado — creo que ya… debo de… irme.

—!Oh claro que no! — sonrió con un tinte de malicia. —Es una lastima que la música sea tan fuerte, espero que me crean.

—¿Qué te crean qué…?. ¿De que hablas?— dudo a un muy aturdido.

—Sabes de lo que hablo —

—No, no lo sé y lo mejor es que me vaya— trato de levantarse pero Mystel no se lo permitió.

—Tú flojito y cooperando — rió.

Mihaeru por un momento pareció perder el conocimiento. Mystel aprovecho ese pequeño momento de delirio por parte de su amigo, para comenzar a desvestirlo con rapidez aventando la ropa al azar hasta dejarlo en boxers, fue ahí donde el chico comenzó a reaccionar y a reír de una forma extraña.

—¿Qué es lo gracioso?—

—… el hecho — soltó otra risa. Mirando a Mystel, a pesar de la oscuridad que rodeaba el cuarto se distinguía y el matiz había cambiado de subido. Sus ojos antes desorbitados ahora denotaban un extraño deseo. (de toda clase, ustedes, malpensadas imaginen el que quieran) — que tu plan fuera tan simple y que yo cayera en él. — rió de nueva cuenta. Mystel voleo a los lados, tratando de buscar alguna cámara, por un momento cruzo por su mente que pudiera ser un broma de mal gusto por parte de ambos bando; sus amigos o de Mihaeru.

—Calmado, Mihaeru — intervinó — relájate.— sonrió de forma afectada.

Ni tiempo de reacción le dio el cenizo, cuando lo tomó por los hombros y lo acorralo contra el colchón.

—No… — se monta en él — Tú relájate… — sonrió más siniestro que antes.

El rubio miel no supo que hacer, simplemente estaba ahí tumbado con un gesto cómico y a la vez de terror. No fue buena idea.

(Lo siento, pero el Lemon no es mi rama. Lastima)

—Me pregunto como le estará yendo a Mystel— se preguntó a si mismo Garland, sacando de la mochila una extraña bolsita.

—¿Qué es lo que traes ahí? —

—Tú que crees mi querido Ozuma— le sonrió —¿Tienes un encendedor?

—¡Oh, no! Ni lo pienses. — negó con las manos —¿Recuerdas lo que te paso en la última fiesta por meterte esa porquería! O que acaso se te seco el seso.

—¡Relájate! Eso fue en la fiesta pasada.— agito la bolsa. En lo que Ozuma aprovecho para quitársela y salir corriendo. —¡Hey espera, Troll, regrésame eso!— lo persigue.

Ambos pasan por la mesa de billar en dónde jugaban Kane y Joseph.

—Mira, Garland ya empezó con eso, de nuevo — dice Kane esperando a que el peliverde hiciera su movimiento y bebió se su cerveza.

—Si no tiene cuidado — juega, — Terminara en un coma o algo por el estilo.

—O muerto… cualquiera de las dos —

—Sí — piensa un poco — pero no es nuestro problema o sí.

Al siguiente día de la fiesta suicida, es decir el domingo. Mystel y Mihaeru quedaron de verse en la plaza principal de la cuidad. Un lugar atestado de gente.

—Buenos días, Mystel —

—Buenos días a ti también. — responde —¿Dormiste bien?

—Si, bueno mas o menos, me costo mucho trabajo reponerme del bajón que me dio ¿Ahora sabes lo que me pasa cuando tomo, aunque sea un poco?

—Si…— se sonroja —lo siento, realmente no era mi intención ponerte así. — baja la mirada

—¡Descuida! — anima pasa la mano por el hombro de Mystel —Realmente lo disfrute bastante.

—¿Enserio? — lo ve a los ojos, dice la verdad — bueno, yo también, pero nunca imagine que yo terminaría siendo el de abajo

—Siempre hay una primera vez para todo —

Ambos se ponen en camino hacia la biblioteca. Comienzan la investigación. Mystel fue quien se encargo de buscar los libros personalmente mientras que el rubio los buscaba por el medio de las fichas bibliograficas. La ventaja de ambos es que Mystel era demasiado ágil buscando información, simplemente saltaba entre los estantes. Después de dos horas, terminaron su trabajo

—¡Estoy arto de los libros! — exclamo el trenzado cerrando su libro de golpe

—Calma, ya terminamos —

—Que bien — comienza a juntar los libros — ¿Adonde quieres ir ahora?

—A cualquier lugar — sonríe — no se, no conozco mucho la ciudad.

—Bueno — estira un poco sus brazos — vallamos a donde el mundo nos diga

—El mundo dice… — bromeó Mihaeru.

To be continued.

(Creo que no le hice mucho honor al nombre del capítulo)


Próximo capitulo: "En la cabeza de un ángel drogado, una mente envenenada"

§Mikael Mudou§

"Ruidos, ruidos la gente hace ruidos, la gente hace ruidos cuando esta enfermos. No hay nada que de aferrarse sólo la nada"

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