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“La Fuerza del Corazón.”
Por Betty-Boop.
Resumen: Una historia AU donde Ash y Gary se toman unas vacaciones después de la Liga Johto. ¿Qué descubrimientos harán los entrenadores estando en la compañía del otro?
Capítulos: #7 de 7. Tan, tan, tan, tán! El Final está aquí!
Rating: No revelado. Jijijiji.
Categoría/Advertencia: Romance. Shounen-Ai/Yaoi.
Parejas: Ash/Gary con sabor de otra pareja con el apellido Oak en ella.
No puedo pensar/tendría que cuidarme más/Como poco pierdo la vida y luego me la das/Y es la fuerza que te lleva/Que te empuja y que te llena/Que te arrastra y que te acerca a Dios/Es un sentimiento, casi una obsesión/Si la fuerza es del corazón.
A pesar de ambos saber que tenían un gran problema pendiente que discutir, tres días pasaron sin novedad, sin progreso. Ash continuaba con su ritual de visitar al Prof. Oak después de cada desayuno, entrenar con sus Pokémons un par de horas y terminar en la compañía de Gary para cuando el reloj marcaba el mediodía.
Para cuando las cinco de la tarde se formaban, sin embargo, se miraba a Ash en completa soledad, caminando por los mercados y kioscos más populares de la comunidad, sus manos escondidas entre sus bolsillos y sus ojos vistiendo una advertencia sin palabras: Estaba solo y así quería permanecer. No eran secreto tales caminatas, sin embargo, nunca llegó a los oídos de Gary, Delia y los otros amigos de Ash por la siguiente semana transcurrida.
Así que nadie sabía qué exactamente Ash Ketchum hacía en los mercados del Pueblo Paleta con sus pasos firmes pero, hombros agachados.
Cuando el sábado llegó junto con una día nublado, Gary decidió que era suficiente de sufrir en la incertidumbre. Llamó temprano a Ash con voz suave, tentándolo a acompañarlo en su habitación para ocultarse de la lluvia comenzada desde la madrugada.
Pero, Gary no pudo usar su boca para hablar el resto de la tarde. Y al final, no lo deseaba. No, con las manos de Ash recorriendo su espalda, compartiendo el mismo aliento y descubriendo nuevas maneras de hacer sus sesiones cada vez más.. deliciosas. Ash estaba mordiendo su oído cuando Gary decidió que hablar era malo. Muy, muy mala actividad.
"¿Quién es ese?" En especial cuando los labios de Ash desaparecieron a causa de ello, y en poco tiempo pudo decir lo mismo de su cuerpo. Gary respiró hondo, su recuperación de lo más lenta a pesar de sentir algo de temor por la desesperación que se filtraba por la voz de Ash.
"¿Quién es este tipo, Gary? Cómo lo conoces?" El retrato en cuestión fue restregado en su cara y Gary gruñó malhumorado. Por qué importaba tanto esa foto? Ash había estado en su habitación millones de veces y nunca había prestado atención a algo más que no fuera la cama. Por qué comenzar ahora?
"Es mi abuelo, Ash. Durante uno de sus últimos viajes." Gary no sabía del grave error que había cometido. Y como lo hubiera sabido, de todas maneras? Como hubiera adivinado, él, que el joven sonriendo frente a la cámara que lo había plasmado en el delicado papel fotográfico, que casi se desmoronaba de viejo, era el famoso Sammy del que Tracey le había contado?
"Dime que bromeas, Gary... Por favor." Ash perdió todo su color y sus energías, sus manos temblando ligeramente más permanecieron no soltando el retrato. Gary se puso de pie y lo rodeó en sus brazos, Ash pareció derretirse contra su pecho. "Dime que no le decían Sammy..."
Uh, oh.
Ahora las manos de Gary comenzaron a temblar. "¿Sammy?" ¿ÉL es Sammy? "Pero—¿De qué hablas, Ash? No puede ser el mismo—Ash, es mi abuelo!" No. Puede. Ser.
"Gary, recuerdas que te conté que una ocasión había conocido a alguien del pasado a causa de un Celebi que viajaba por el tiempo?"
"No me digas... Oh, Ash, no me digas... Pero..." Su abuelo y Ash...! "Pero, por qué mi abuelo nunca dijo nada—" Okay, podía adivinar por qué. Era simple: Ewww!
"Eso mismo quiero saber." Era como si Ash estuviera hecho de gelatina, su espalda descansando todo su peso contra el pecho de Gary, sus brazos rendidos a sus lados y si su voz no era suficiente pista, Gary podía adivinar como el rostro de Ash lucía. Pero, todavía Gary no podía entender algo.
"Bueno, admito que es un shock pero—Quiero decir, fueron buenos amigos en esa ocasión, éstas no deben ser necesariamente malas noticias, verdad Ash?" Corrección, Gary no deseaba entender este algo que tenía Ash derrumbándose a sus pies. No podía ser lo que todo las señales indicaban, simplemente... Dios, y Gary que creía que su relación se había vuelto complicada!
Ash tomó su cabeza entre sus manos. "Gary.."
Gary cerró sus ojos. "No."
"Nunca dije que fuiste mi primer—"
"Ash, te lo advierto." E.W.W.
"Tienes que saber—"
"¿En verdad crees que quiero saber...? Es mi abuelo, Ash!— Abuelo siendo la palabra clave!" Tenía que decirlo. "O sea, ewww!" Podía ser más claro? "Es como si—Hubiera tenido yo una aventura con tu madre! Eh, imagínate eso!"
"No fue algo así—Nosotros no—" Ash parecía negarse la revelación más a su persona que al mismo Gary, su cabeza sacudiéndose con desesperación. Gary no pudo evitar sus celos, o instintos de sobre-protección o lo que fuera y apretó su abrazo en su hombre, besando la parte de arriba de su cabeza, deseando poder hacer más por él. Pero, qué podía decir para mejorar—o desaparecer— tal trauma? En especial, cuando Ash no era el único traumado. Cómo Tracey había aceptado y estado de acuerdo con algo como esto? "Ni siquiera nos besamos, Gary."
La lluvia golpeaba su ventana de manera tan tétrica que Gary juró que este día había sido destinado para terminar así. "Pero..."
"... Fue—Es. La primera persona.. de la que, en verdad... Er... sabes que no soy bueno en esto.. ayúdame?" Cómo podía resistirse a tan frágil tono?
"Eh.. Primera persona.. de la que te haz enamorado?"
"Por así decirlo." Por así decirlo. Claro, porque Ash nunca había, en sí, declarado alguna clase de amor por Gary todavía, y "Te amo" no era similar a jurar estar siempre a su lado, como Gary ya había hecho, no olvidemos. No, claro que no. Tonto Gary por pensar que rompería el corazón de Ash al decirle que tenía que dejar Pueblo Paleta muy pronto. De qué se había estado preocupando tanto?
"Mm. Ya veo." No que Gary lo amara o algo por el estilo. No, sólo quemaron el tiempo. Un buen rato. Una aventura que nunca sería olvidada y de la cual se reirían cuando fueran adultos.
Claro, y su abuelo no era un anciano pervertido, que le había dado siempre preferencia a un niño, —con el que Gary siempre había creído, no tenía ninguna relación más allá de estudiante-maestro— sobre su propio nieto.
Estos monólogos con sabor sarcástico fueron la primera señal para Gary que estaba casi mano a mano con la locura misma. Y no era el único.
Ash comenzó a reír, ruidosamente. Casi maniáticamente, para probar su teoría. "Supongo que es algo genético, entonces, no crees? Cada Oak debe tener su pequeña obsesión con un Ketchum. Supongo que ahora sé por qué se la pasa siguiendo mi madre a todas partes."
Malas imágenes mentales! Malas! "Demonios, Gary."
"Lo sé." Ewwww.
"No.. no puedes.."
"Shh.."
Pronto, las carcajadas se fueron ahogando en sollozos. Llantos que abatieron ambos corazones, que cambiaron sus puntos de vista sobre su relación. Que ayudaron, a los dos, a hacer una gran e importante decisión dentro de sus corazones.
"¿Es por eso que me quieres, Gary? Tienes que cumplir alguna extraña costumbre de la que yo no sabía hasta ahora?" A pesar del intento de hacer su insinuación una broma, las palabras se escucharon agridulces por la habitación, unos cuantos 'hics' resumiendo el arranque de salvajes lágrimas lentamente. Gary suspiró, tomando las manos de Ash entre las suyas, demandando toda su atención por un momento. Demandando que se olvidara de su pasado para lidiar con su presente.
Tan siquiera un instante.
"Ash, no seas ridículo, baka..." Y no que él supiera. Ya no podía estar seguro de nada. Dios. Su abuelo y Ash. Su abuelo. Samuel Oak.
Sammy.
El mismo hombre que le pedía seguir con su legado, de dedicarse a encontrar la mujer de su vida. La figura paterna que le suplicaba por ser parte de la vida de los que serían sus bisnietos y su vida como heredero.
El mismo hombre que había podido enamorar a alguien tan distraído e inmaduro como Ash primero que el mismo Gary (quien había sido su principal obsesión desde que se habían convertido en entrenadores Pokémon). ¿Era injusto odiar a su abuelo por ello? Todo dependía de la respuesta que Ash le diera. "... y qué hay de él? Te hizo saber que, de alguna manera, sentía lo mismo por ti?"
Ash se movió no muy precipitado, como si pensara que Gary era el que se encontraba en un estado frágil, limpiando su rostro con el pañuelo que Gary le ofreció. El silencio no duró mucho, pero Gary entendió el mensaje de que le diera tiempo para pensar. Finalmente, un suspiro que hablaba más de mil palabras escapó de esos labios que Gary extrañaba tanto. "No estoy seguro de continuar hablándote de esto. Estoy... estoy arruinando gran parte de la imagen que tenías de tu abuelo y esa no es mi intención. Para nada."
"A diferencia de mi abuelo, yo no quiero seguir tejiendo nuestra relación con mentiras." No te mordiste la lengua, Oak? Ash volteó su cuerpo para enfrentarlo con esos ojos tan tristes pero, ese corazón tan valiente y honesto. Gary acarició su mejilla con plena adoración, palabras que todavía no podía reconocer atoradas en su garganta. Una sonrisa, que parecía más un cruel giro de labios, se formó y Ash tomó su mano de su mejilla.
"Oh, hay muchas más diferencias de las que puedes imaginar entre tú y el Pr—Sammy. Nunca en un millón de años hubiera relacionado a ustedes dos, de ninguna manera." Bueno, eso era un alivio. Por lo menos ahora podía estar seguro que la atracción que Ash sentía por él no se debía a porque era recordado del tal Sammy. No solamente su orgullo hubiera estado lastimado, de lo contrario. Dios, y Gary que había estado preocupado de Misty?
Misty! Ja, que buen chiste!
Gary no podía adivinar que nuevo pensamiento atacó la mente de Ash pero, al ver lágrimas naciendo de nueva cuenta es sus ojos almendrados dejo los (internos) comentarios sarcásticos para otro día. "No te preocupes, Ashy-boy. No te preocupes.. sólo me importa lo que tú sientas." Comenzó a arrullar al entrenador, acostándose en su enorme cama con Ash acurrucado en su pecho, sus piernas entrelazadas como las gotas que no se daban por vencidas afuera, en el rancho que guardaba quien sabía cuantos más secretos del respetado Profesor Oak.
"Gary, esto es tan vergonzoso!—¿Cómo voy a poder verlo otra vez a la cara de la misma manera? Oi, enseguida se va andar cuenta que ya lo sé—"
"No te aceleres, baka. Está bien que sea uno de los mejores científicos del mundo pero, a diferencia de las creencias del pueblo y Tracey, él no puede leer mentes!"
"De todas maneras, no podemos esconder esto por mucho tiempo, va a notar los cambios en mi comportamiento algún día y no soy nada bueno en mentir a la gente o inventar excusas, Gary—"
"Entonces, no le des ninguna! El mismo se lo buscó, en verdad creía que nunca ibas a enterarte? Vamos, prácticamente vives aquí también, siempre te ha tratado como un hijo y no empecemos con su relación con Delia."
"No, por favor, por favor, no lo hagamos!"
"Aunque debo admitir que no hay muchas fotos suyas de su juventud alrededor de la casa. A decir verdad, toda mi vida sólo he conocido ésta y a causa de que la tomé sin pedir permiso hace unos años atrás de mi hermana. Debemos darle un poco de crédito por su acto de camuflaje..."
"Argh! Pero, no entiendo, por qué tomarse todas estas molestias en primer lugar? Por qué no decidió mejor dejarme en paz, olvidarme por completo? No sé, por qué no se mudó de Paleta o.. o mantuvo su distancia de nosotros... Todo hubiera sido tan diferente."
Todo hubiera sido tan diferente.
Gary intentó aclarar su mente de los mensajes que estaban haciendo cortos circuito con su corazón, decidiendo que su abuelo merecía la oportunidad de que alguien tratara de ponerse en sus zapatos para entender sus razones. Y quien mejor que Gary para hacerlo?
“Ash.” Ojos curiosos lo vieron en respuestas. “Creo.. Bueno, mi abuelo nunca se volvió a casar después de que mi abuela falleció, y eso sucedió años antes de que tan siquiera mi padre se casara con mi madre... Así que.. No sé. Solamente piensa en que tan solitaria vida debió haber llevado por todas esas décadas mientras yo nacía.”
Ash hizo el intento, era tan claro para Gary como la tristeza que opacó esas facciones morenas, delicadamente sufriendo por un dolor no suyo, sino a consecuencia del de su ser amado. “Después, perdió a mi padre, como yo. Su único hijo, Ash. Entonces, imagina, encontrarte a ti, después de.. todo. Después de haber amado, perdido, ganado, y vuelto a perder. Después de tanta oscuridad y niebla, por fin encontrar la luz al final del túnel. Habrías tú renunciado a ella?”
¿Habría yo? Gary se preguntó en silencio.
“No.”
Gary acarició sus mejillas, culpa llenándolo por cada poro de su ser. Porque¿no era lo que iba él hacer? Rechazar a Ash por más niebla incierta—Por otro camino, otro túnel?
“Él fue el que me enseñó a no perder la esperanza... de encontrarnos otra vez.”
Dios, abuelo. Tienes un sádico sentido del romance.
“Oye, oye, Ash, no te veas tan culpable... Amor, no tienes ninguna razón.” Absolutamente ninguna. Y por qué sus manos no podían parar de temblar? “Fueron las circunstancias, porque la culpa tampoco yace en Sammy. En ninguno de nosotros en todo el Pueblo... Okay, tal vez en Celebi un poco... Pero, sabes que—”
Tal vez había sido su salida de lengua, tal vez porque era lo más cercano a Sammy y Ash necesitaba esta clase contacto con él—Por más doloroso que fuera pensarlo—O simplemente, Ash quería callarlo de una vez por todas.
Cual fuera la razón.
Ese fue el mejor beso en la vida de Gary.
Estuvo seguro que su corazón había terminado de latir. Tan seguro, porque no podía enviar oxígeno a sus pulmones, oh no, todo estaba siendo succionado por su Ash, su vitalidad, su pasión, su completo cerebro!
“Júrame, Gary, júrame..” Las palabras acariciaban los vacíos que se presentaban entre el juego de sus labios, cuando el ángulo tenía que ser cambiado, cuando el beso tenia que ser tan poderoso que agonizaba.
Aparentemente, Gary todavía seguía vivo. “Lo que sea, Ash. Te daré todo.”
“Júrame que nunca perderás esperanza. Júrame, porque me lo debes, Gary.”
¿Era enfermo excitarse al escuchar tanta posesión, demanda—tanta necesitad en esa voz que solía ser dulce e ingenua?
A Gary le valió un bledo, no dejando ir sus palmas húmedas de su prisión en la espalda de Ash, que escondía tantos músculos, que engañaba a tantas personas con su cuerpo esbelto—Fue ese un gruñido?
Mejor. Beso. Por. Toda. La. Eternidad.
Las manos de Ash destaparon su hombro y fue marcado con dientes desesperados para después ser abalsamado con cálidos, hambrientos labios de terciopelo. “Gary.”
“Te doy mi palabra.”
Mejor. Noche. Punto.
Los golpes no provenían de su cabeza, sino de su puerta y Gary se estiró como gacela por toda la cama. Quien fuera, no valía la pena levantarse, todos los habitantes del hogar Oak sabían perfectamente que si Gary no contestaba al tercer toquido, significaba un grande “Déjenme en paz!”. Y no podía ser Ash porque el muchacho ni siquiera se molestaba en tocar.
Ahora, Ash. Ese era un agradable recuerdo...
Mmmm...
“GARY! Es una emergencia!”
Ignorado completamente. Nada podía impedirle a Gary Oak sumergirse en la memoria de esas caricias, de esa deliciosa cavidad que no había abandonado la suya por largas horas, hasta después de haberse anunciado la medianoche—
“—Demonios, Gary!”
La puerta se abrió de par en par. Gary miró rojo, justo como un Tauro.
“Te doy cinco segundos para darme una buena razón para violar mi privacidad, sino mi Magmar pateará un trasero esta mañana—”
Tracey rió incrédulo. Bueno, sonaba como una risa, pero con algo de miseria ahogándola. Parecía que alguien había peleado con su novia. “¿Mañana? Gary, ya casi es mediodía!”
Oops.
Gary se destapó por completo, verificando la hora por su cuenta. Sip, 11: 48 am. “Wow... En fin, 1.. 2..”
“Gary, Ash se fue.”
“3...” Un bostezo interrumpió su conteo, ahhh, necesitaba una buena ducha—Esperen un minuto—
“¿Qué?”
Tracey se negó a enfrentar su mirada, la alfombra siendo su fiel compañera. Gary respiró hondo. Y otra vez. “Se fue a Hoenn ésta mañana.”
“No—”
“Gary, habló con el Profesor y parece que había tenido todo preparado desde hace días. Compró todos los víveres necesarios, hasta ropa nueva! Nuevas Pokébolas y se le entregó un nuevo dexter.”
Gary se levantó sin decir una sola palabra. Abrió la puerta de su baño adjunto... se dirigió al retrete...
“Se fue muy temprano y dejo todos sus Pokémos, menos Pikachu, claro. Dijo que quería comenzar desde cero...”
... y su estómago se reveló contra él. Todo lo que había ingerido desde ayer se vació cruelmente, y Gary deseó tanto, tanto—Dios, que su corazón también se uniera en el desfile que sus órganos estaban realizando sin su permiso, fuera y fuera de su cuerpo.. Rechazando todo.. Ahora entendía porque había lucido tan culpable... Culpable y...
-Júrame.
“Oh, Ash.. Ash..” Estúpido. Idiota. Imbécil. Egoísta niño de perra. Hipócrita!
“Gary... Cielos ... Sabía que no tendrías idea—Estaba en su mirada! Pero se negó a responderme. Debí haberme dado cuenta.”
Lo más triste y patético del asunto era que Gary no sabía a cual de los dos estaba insultando.
"If you can't fix it, you have to stand it./Si no puedes arreglarlo, tienes que aguantarlo."
—¡ Quien adivine quién dijo esto y en cuál película, le regalaré un lindo recuerdo de este fic ;) !—
Ja, ja, ja, já! Creían que los iba a dejar así!
-Continuará en el Epílogo...-