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Los personajes no me pertenecen!
Aquí les dejo un nuevo chap. Disfrutenlo!
Harry vio como se abría lentamente la puerta con ansias, no se atrevía a tocarla. Finalmente se abrió por completo y adentro estaba como la boca de un lobo de oscuro. "Lumus" y de la varita surgió una pequeña luz y Harry se adentró a lo desconocido.
Los muros oscuros daban a un tiempo de antesala circular donde había múltiples puertas y escaleras para el siguiente nivel y un sótano. Pasando su varita cerca de las paredes notó un estante mohoso con múltiples frascos parecidos a los de mayonesa con pequeñas llamitas azules en ellos. Pero aquellas llamas no alumbraban. "Extraño" se dijo Harry y posó su mirada en una gotera cercana solo para ver que el agua goteaba del suelo al techo. "Definitivamente extraño" dijo esta vez mas alto.
Y tu no has visto nada – dijo una voz aguda salida de la nada, pero extrañamente cerca
¿Quién esta ahí? – preguntó Harry apuntando al lugar donde había salido la voz pero solo se encontró con el estante lleno de frascos.
Aquí – volvió a decir la voz. Harry se fijó que provenía de una de las llamitas enfrascada - ¡Sácame de aquí y te cuento todo!
¿Qué¿Qué eres?
Pues un alma claro
¿Y como terminaste allí?
Uf, eso fue hace tanto... ¿Me vas a sacar o no?
Primero dime como llegaste ahí – mejor ser precavido
Pues en la guerra, hace muchos años ya, morí y mi alma fue capturada y encerrada.
No deberías ser un fantasma
Digamos que acá en Marte no le caen bien los fantasmas y prefieren envasarnos. Tú pareces no ser de aquí – dijo algo feliz y Harry desconfiaba cada vez más.
Bien te sacaré pero me has de prometer que me vas a obedecer absolutamente o te vuelo a encerrar en el frasco
¿Tengo otra opción?
Quedarte ahí
Vale, tú ganas. ¡Pero sácame ya!
Harry tomo el gélido y polvoriento frasco y lo destapó dejando salir la pequeña llamita al exterior. Pero no dejo de ser una simple llama, tal vez algo mayor ahora. Parecía inofensiva, pero mejor ser precavido.
¿Por qué las otras no me piden que las liberen? – se preguntó Harry
Pues porque se han conformado a vivir así, pero yo no… nunca estuve de acuerdo con estar dentro de un frasco en un lugar tan sucio y solitario
¿Qué es este lugar?
Pues el templo de las almas obvio – dijo con calma la pequeña llama danzante – Fue creado para guardar a La Destino Verde.
¡Genial! Justo yo soy el que tiene esa espada.
Mentiroso – pero Harry sacó su espada que llevaba terciada en la espalda. – Vale, vale.
¿Conoces el lugar entonces?
¡Pues claro! Llevo aquí una eternidad. Se todos sus secretos. – Parecía orgullosa de si.
Pues más te vale que vayas contando algunos. – y Harry movió el frasco amenazadoramente.
Arriba hay libros abajo hay espíritus malignos que son guardianes de la llave del ultimo piso donde el emperador tiene alguno cachivaches. – dijo sin darle importancia.
Y estas puertas.
Dan a salas donde antes se reunían personas que cuidaban el lugar antes de la guerra pero estos templos fueron abandonados y embrujados para que nadie los pisase nunca mas…
¿Por qué?
Yo que sé.
Entonces si hay más templos.
Claro. Cada uno de ellos guarda distintos tipos de sabiduría en ellos.
Y este ¿Qué tipo de sabiduría tiene?
Pues déjame recordar. Hechizos de la espada supongo…
Con eso me conformo por ahora – murmuró Harry
…Cosas que ver con la vida y la muerte.
¿Y los cachivaches?
Pues no tengo la menor idea. Supongo que son objetos que el emperador quería esconder y como aquí esta supuesto a no haber nadie excepto almas…
Harry miró su reloj. Tendría que volver pronto al castillo para que no sospecharan, pero comenzó temer no volver a encontrar el lugar una vez que se fuera. Debía hacer un mapa, quizás ya había uno, mejor peguntar.
Hay algún mapa aquí sobre como llegar a este lugar
No.
Pues tendré que hacer uno para poder venir más rápido y sin dar tantas vueltas. Necesitare pergamino y pluma. – dijo Harry al alma y una puerta se abrió
Ahí dentro hay - dijo el alma siguiéndolo a la sala abierta
Harry consiguió un pergamino viejo pero todavía útil, una pluma y tinta. Se le ocurrió que podía hacer un mapa al estilo del mapa de los merodeadores pero ahora andaba con prisa. Tomó la pluma y escribió lo que recordaba como referencias en su viaje de ida. Cunado llegara al castillo pondría mas datos.
¿Qué harás mientras no estoy? – le preguntó Harry al alma flotante – Ven conmigo
No puedo salir de aquí – respondió esta- e igual no quiero ir contigo, voy a estar disfrutando de mi libertad y burlándome de las que siguen en sus frascos. Adiós. – Y desapareció.
Harry regresó al castillo sin problemas para encontrarse con una muy preocupada Hermione que sí se había dado cuanta de su escapada.
¿Dónde has estado todo este tiempo? – le preguntó enfurecida
Pues estudiando para mis TIMOs como todos – mintió Harry
Fui a la biblioteca y recorrí todo el castillo y no te vi en ninguna parte.
Es porque estaba en los jardines. Aquí adentro estudiar es muy estresante – mintió de nuevo. No sabía porque pero prefería no contarle nada a Hermione por ahora.
Lamentablemente ella lo tuvo ocupado y vigilado el resto de la semana por lo que no pudo salir del colegio, pero logró hacer un mapa sobre la dirección, lo cual fue muy difícil porque ambos lugares eran inmarcables como entidades tales, pero el no necesitaba ponerlos de manera detallada, solo quería el camino. Así que puso en el centro del mapa el IMA identificado con una gran X y el templo de las almas con una pirámide verde, en relación al color de su espada. Puso los puntos de referencia pero se limitó a eso y no marcar el camino oponer nombre, por si caía en manos ajenas.
Los Espíritus.
Marzo llegaba a su fin ya y Harry iba constantemente al templo de las almas. Tanto ejercicio le había hecho tener unos brazos muy ejercitados que hacían a Hermione sospechar pero todavía se seguía diciendo que no convenía que ella lo supiera. Después de dos o tres visitas a lugar pudo encontrar unos pergaminos polvorientos en los que estaban escritos los hechizos de su espado, pero estaban en el lenguaje antiguo y conseguir un diccionario de eso le costó trabajo así como traducirlos.
Ahora manejaba exitosamente tres de los hechizos y estaba aprendiendo un cuarto. Había tomado una de las salas desocupada para entrenar. Ahora también volaba mas rápido permitiéndole llegar en solo minutos al lugar. Supuso que tenía que ver con que se sentía muy a gusto como fénix. Últimamente le dolía mucho la cicatriz y tenia sueños raros mientras estaba en su forma humana y estaba prefiriendo dormir en un árbol cercano como un fénix. Se recordó de Sirius y como a veces sus modales parecían perrunos.
Pero aquel día tenía otras intenciones. Llegó al templo y el sol todavía estaba lejos del horizonte. Entró, esta vez no estaba la pequeña llama sino algo parecido a una luciérnaga que a veces era la forma que tomaba el alma. Aquel día iba al tercer piso a ver que era lo que tenía el emperador escondido allí. ¿Por qué el repentino interés? Pues mientras estaba camino a su siguiente clase aquella mañana había estado escuchando los cuentos de Bradley acerca del emperador y los supuestos objetos que había acumulado a lo largo de su vida no siempre de manera honesta.
No creo que sea prudente hacer eso – dijo el alma tan pronto Harry le contó sus intenciones
No me importa si piensas que lo es. Iré al sótano a buscar esa llave
Te vas a arrepentir – le afirmó siguiéndole solo hasta el inicio de la escalera que se dirigía al sótano.
No, no lo haré… - siguió diciendo Harry mientras bajaba las oscuras escaleras.
No había ni una sola fuente de luz allá abajo, en los demás piso Harry logró abrir unas ventanas que bajaban pasar luz suficiente como para no usar su varita, pero allá abajo no parecía haber ninguna. Encendió su varita y vio unas trece puertas de hierro oxidado. Tendría que abrir todas para averiguar donde estaba la llave. Antes de abrir la primera se recordó vagamente de otras puertas negras en sus sueños. Alejó esos pensamientos de su mente y la abrió.
El alma paseaba tranquilamente entre el estante donde estaban los demás frascos y las escaleras cuando oyó el grito desgarrador. Si hubiese tenido labios se hubiese visto en ellos una maquiavélica sonrisa. Y pasó por su lado veloz como un rayo Harry. Tenía las ropas desgarradas y cara pálida.
Te lo dije – dijo con sorna el alma
¡Esos no son fantasma normales! – gritó Harry
Pues obvio que no.
Intenté defenderme…
No sirven las varitas contra ellos…
Entonces usaré el cetro – y Harry volvió al sótano sólo para subir minutos después - ¡tampoco! – le sangraba la nariz y tenía menos ropa cada vez
Te quedaras desnudo – Harry tomó un frasco vacío y encerró al alma - ¡Suéltame!
Dime como se vencen esos espíritus
Pues no se. La magia normal de Marte o la Tierra no funcionan con ellos. Éste es el templo de más fácil acceso y por tanto con mayor seguridad. Cuando te dije que eran espíritus malignos no bromeaba. ¡Suéltame! Me he portado bien, prometiste que me liberarías. – Harry la liberó y el alma se alejó de él lo máximo.
Él se sentó en el suelo pensando. La magia normal no funcionaba con ellos. Miliardo de seguro había previsto que alguien querría buscar algo allá, pero de seguro no había previsto que… ¡Él tenía una de las espadas! De seguro la magia en ellas sí funcionaba. Más contento con su idea volvió al sótano y volvió a abrir la primera puerta. Allí estaba el espíritu maligno en forma de un animal salvaje con demasiados colmillos. Harry empuñó su espada y atacó al espíritu con uno de los hechizos.
En el lugar donde había estado el espíritu ahora flotaba una pequeña llamita azul que estaba intentando quemarlo. Harry todavía tenía el frasco con que anteriormente había atrapado a su alma y lo enfrascó. No había ninguna llave en aquel lugar. Harry lo intentó con las demás puertas algunos de los espíritus eran mas agresivos y le infligieron bastante daño para cuando llegó a la última puerta. Harry estaba cansado cuando lo vio. Parecía ser el peor de todos pero ya no podía echarse atrás luego de tanto esfuerzo.
Después de una feroz batalla con el espíritu Harry lo venció y obtuvo una llave oxidada. Subió al primer nivel y pensándolo bien decidió marcharse al colegio. Ya le había tomado mucho tiempo todo esto y voló fue de allí.