Share/Save/Bookmark
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Games » Pokemon » SERÁS EL AIRE font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Betty-Boop
Fiction Rated: K+ - Spanish - Romance/Angst - Reviews: 11 - Published: 05-12-05 - Updated: 06-26-06 - id:2391318

"SERÁS EL AIRE."

Por Betty-Boop


Resumen: AU. Ash y su familia se han mudado a Cd. Altomare en busca de paz y tranquilidad. Lo que Ash no sabe es que va a encontrar todo lo contrario, una vez que conozca a la dueña de unos misteriosos ojos dorados.

Parejas: Altomareshipping - Ash/Latias (Si, Latias en su forma Pokémon! No quiero comentarios Pokefílicos, si no te gusta solamente no lo leas).

Rating: PG, por ahora.

Dedicatoria:A mi amiga Dark Raikou-chan, mi Mamá y todos los Fans de esta linda pareja que existan! ;-)


Era la última caja.

La dejó caer con cansancio sobre la cama de su nueva habitación. Se estiró y tras dar un largo suspiro se acostó a un lado de la caja, que contenía sus más amados recuerdos de Pueblo Paleta.

"Ash! Ven, quiero que conozcas a alguien!" La voz de su madre es escuchó desde las escaleras. Ash ya se imaginaba a quien quería presentarle, seguramente a uno de los tantos vecinos que venían a darles la bienvenida...

"¿Tengo que hacerlo? ... Estoy tan cansado..." Y cerró sus ojos, queriendo relajarse por tan siquiera unos segundos.

"ASH!"

"Ya voy, ya voy!" Ash se levantó en seguida y salió casi corriendo. Al bajar las escaleras, Delia platicaba ligeramente con un señor, algo robusto, cabello canoso pero sus ojos se mostraban muy amables. Ash enseguida saludo, buen educado.

"Buenas tardes, Ash. Tu madre me ha dicho muchas cosas sobre ti, mi nombre es Lorenzo."

"Mucho gusto."

Delia sonrió, obviamente orgullosa de su bebé y después se dispuso a explicarle, "Lorenzo me estaba diciendo que trabaja en uno de los Museos más famosos de por aquí, que en cuanto terminemos de desempacar nos podría dar un tour. Qué te parece?"

"Muy bien! Gracias, Sr. Eso sería grandioso!" Ash se emocionó al instante.

"No hay problema, y llámame Lorenzo." Lorenzo le sonrió, algo sonrojado. Ash asintió energético. Delia de repente cambio su semblante a uno mas serio.

"Ash, entonces tenemos que desempacar lo antes posible."

"Oh, mamaaaaaá."

"Ash." Uso la tonada mas amenazadora posible y Ash solo pudo suspirar derrotado...

Lorenzo no pudo evitar reír suavemente al ver su interacción como madre e hijo. Lucían ser muy buenas personas, aunque la curiosidad por saber por que no se encontraba una figura paterna si le era muy insistente. Pero, enseguida decidió que eso no tenía nada que ver con sus asuntos.

"Entonces, me despido, yo también tengo cosas pendientes en mi carpintería." Y tenía que ir a darle una vuelta al Jardín... no había visto a sus... huéspedes desde anoche y tenía que asegurarse que estuvieran bien.

"Adiós, Lorenzo! Cuando terminemos, te llamaremos, está bien?"

"Me parece perfecto."

Una vez que Lorenzo se retiró, Delia cerró todas la puertas con llave. Ya era tarde, y aunque quería desempacar un poco, ya estaba cansada para recibir a mas visitas.

Ash decidió agarrar algún aperitivo antes del trabajo duro, y sacó del refrigerador un pedazo de pie de queso que le salía tan rico a su madre.

Pero, justo cuando se servía un vaso con leche, detuvo sus movimientos...

Volteó enseguida para sus espaldas, pero no había nada, ni siquiera su madre.

Ash pudo haber jurado que sintió una presencia vigilándolo...

Suspiró, convencido que era el cansancio jugando con su mente, y se dispuso a subir las escaleras para ayudar a su madre a desempacar, ignorante ante el hecho de que si había algo vigilándolo atentamente. Que, a decir verdad, lo siguió hasta su habitación y mientras platicaba con su mama, salió ese algo por las puertas del balcón que estaban abiertas de par en par...


-Capitulo 1: Ojos Dorados.-


Hace mucho tiempo tuve un sueño

Lleno de una emoción desconocida

Y de mi misma descubrí el secreto,

El mas grande secreto de mi vida.

Soñé que un ángel me tomo del brazo

Me condujo a un jardín de extrañas flores

Y me dijo, poniendo una en mi mano:

“Esta será el mayor de tus amores.”

Yo contemplé la flor: era una rosa

De exquisito perfume y colorido

Como si el ángel, aquella mas hermosa

Así la hubiera para mí escogido.

Desde el comienzo me contó la historia

de la semilla que al amor naciera,

cómo cantó, al brotar, toda la gloria

porque ella originó la primavera.

Cómo las aves, al celestial coro

Se unieron en divina melodía,

Cómo el mismo arco iris le dio tono

Cómo su aroma se creó ese día.

Y si en aquel raro jardín vivía

No era por su fragancia o su hermosura

Era porque creció sin una espina,

Sin una mancha, totalmente pura.

Alegró su belleza el cielo entero

Al llegar yo, su plenitud mostraba

Y adivinando el ángel mi secreto

Señaló hacia la flor y así me hablaba:

“Aunque parezca única, esta rosa

tiene en tu mundo su versión humana;

no ceses en tu búsqueda amorosa

que hallarla no será esperanza vana.

“Porque al instante sentirás al verla

que un pedazo de gloria a ti ha llegado

todo lo poseerás al poseerla

y se verá tu sueño realizado.”

Callando el ángel me encontré despierta;

Los años transcurrieron lentamente

Pero aunque mi ilusión luciera muerta

Yo no podía apartarla de mi mente.

Luché, cómo luché! Por desterrarla

Me descubrió la vida mil caminos

Pero al final de todos me encontraba

Que ninguno llevaba a mi destino.

Hasta aquel día, marcado en mi existencia,

Que descubrí mi rosa duplicada

Y en la mágica luz de tu presencia

Vi mi ilusión en realidad plasmada.

Y un deseo formulé en aquel instante

Que todo lo borró de mi pasado:

Poder eternamente contemplarte

Poder permanecer siempre a tu lado.

Y que tu boca duerma entre mis labios

Que mis ojos acaricien tu mirar

Que se fundan mis dedos en tus manos

Que mi sueño nunca tenga que despertar.

Vivo por ti feliz, vivo extasiada

Que el presente por ti yo sólo vivo.

Porque eres tú el impulso que me anima

A ver la vida con todo su esplendor

En ti encontré la verdadera dicha

Junto a ti supe por fin qué es el amor.

Porque eres en verdad todo en mi vida

La mas perfecta flor entre las flores

Tengo por ti del cielo la sonrisa

Y el más grande de todos mis amores.

-“Mi Sueño”, Conchita Unanue.-


"Es eso una clase de fósil?" Ash preguntó mientras se agachaba para ver el suelo más detenidamente, donde el fósil se encontraba. Lorenzo comenzó a explicarle que eran fósiles de un antiguo Kabutos y un Aerodactyl que solía aterrorizar Altomare. Después los guió a el y su madre mas adelante, donde una clase maquina gigante descansaba.

"Lo llamamos el M.D.A... El Mecanismo de Defensa de Altomare." Y resultaba ser que hacia mucho tiempo había existido un entrenador maligno que solía aterrorizar la ciudad junto con Aerodactyl y Kabutos... Hasta que el Pokemon Legendario de nombre Latios llegó a la ciudad y con él trajo el agua. "Así ahogando a los Pokémons malos y convirtiendo nuestras calles en canales, de ahí proviene el nombre de Altomare. Poco después de eso, fue cuando se creo el M.D.A... Para asegurar que nadie mas viniera a perturbar la paz de la ciudad."

"Wow." Ash solo pudo articular al escuchar cada palabra.

"Que interesante." Delia le acompañó, completamente asombrada por la historia. Altomare le estaba gustando cada vez más.

Ash estaba pensando exactamente lo mismo. Desde un principio Altomare le había parecido una de las ciudades mas hermosas que podían existir. Ahora, estaba convencido que su madre y él habían hecho la decisión correcta. Se sentía conectado con la ciudad, como si ahí era donde siempre había pertenecido... Aunque si extrañaba Pueblo Paleta.

"Entonces, este es el lugar indicado para Ash." La voz de Lorenzo rompió con sus reverencias. El y su mamá lo estaban mirando, como si estuvieran esperando a que dijera algo. Ash parpadeó mientras hacia un gran esfuerzo por recordar de que estaban hablando minutos antes.

"¿No lo crees así, Ash?" Delia le insistió.

"Ehmmm, eh..."

"No tienes remedio, hijo! Deja de andar en las nubes." Delia suspiró, Lorenzo rió. Ash se sonrojó.

Esa sensación otra vez. Ash pensó rápidamente, deteniendo su cuerpo y frunciendo el ceño. Algo o alguien lo estaba viendo, vigilándolo... Podía sentirlo. Era como el juego de escondidas, sabes que los escondidos están a tu alrededor, vigilando tus movimientos, pero tu no los puedes encontrar.

Mientras Delia y Lorenzo siguieron con su platica y comenzaron a avanzar mas por el museo, Ash aprovechó la oportunidad.

"¿Anda alguien ahí?" Preguntó, más intrigado que otra cosa. Caminó alrededor del M.D.A., sus manos metidas en las bolsas de sus jeans...

Y miró algo moverse entre las sombras.

"Oye, quién eres? Por qué me estás siguiendo?" Pero no obtuvo respuesta. Se acercó a una esquina oscura donde sospechaba podría estar, pero no encontró nada...

Entonces, se le ocurrió voltear hacia arriba... Y frente a él, en el segundo nivel del museo, alcanzó a divisar una silueta huyendo del lugar.

Ash no pensó, solo se puso en acción!

Corrió hasta las escaleras, donde podía subir al dichoso segundo nivel y no se detuvo aunque chocara con otros turistas. Siguió el camino que la silueta había tomado... o eso trató, todo se volvió más confuso al encontrarse con tres pasillos. Ash decidió seguir sus instintos... y escogió el del lado derecho.

Para su mala suerte, ese pasillo llevaba a una exposición de pintura, que estaba repleta de gente. Ash dio un largo suspiró pero no se rindió. Sabía que este era el camino correcto. Tras escurrirse con millones de disculpas entre toda la gente, Ash llegó al final, donde se encontraban dos puertas que solo tenías que empujar. Al atravesarlas, se encontraban como cinco puertas aproximadamente a lo largo de otro gran pasillo. Dos a la izquierda, tres a la derecha.

Pero, no fue hasta que Ash dio sus primeros pasos y miró a través de las ventanas, que se dio cuenta que eran salones. Salones de arte. Ash comenzó a voltear a todas partes, viendo que en un salón estaban alumnos pintando, en otro moldeando figuras de barro... En otro, declarando poemas de amor de los cuales todos se reían... Pero, fue cuando Ash se detuvo frente al de dibujo, que sintió esa mirada penetrando su persona.

Volteó de inmediato, se paró frente a la ventana y no pudo evitar recargar sus manos en el vidrio, al encontrarse completamente hipnotizado por el par de ojos dorados frente a él. La mirada estaba fijada intensamente en él, a pesar de estar en clase. Ash parpadeo lentamente, repentinamente necesitando más aire. Era una chica, su mano echa puño sosteniendo un lápiz y su libreta de hojas para dibujar descansando en la paleta de su mesa-banco...

Ash abrió sus labios, queriendo decirle cualquier cosa a la chica, quien seguía mirándolo, como si no pudiera creer que estuviera ahí. Ash supo de inmediato que ella era la persona que lo había estado vigilando entre las sombras y no supo como sentirse al respecto.

El sonido de una garganta aclarándose le provocó a Ash dejar de bobear frente a la ventana y voltear a ver a una señora en la puerta del salón. Ash adivinó que se trataba de la maestra.

“Se te ofrece algo, jovencito?” La seño comenzó a mover sus pie con impaciencia. Sus manos en su cintura. Ash tragó saliva, no sabiendo exactamente que responder.

“Bueno... yo..” Luego una idea llegó a su mente. “Quería saber si hay espacio disponible para un alumno más.”

Sus ojos viajaron de la maestra hasta la chica... Acaso estaban todos alumnos riéndose de él? Si, lo estaban!

Ash respiró hondo, queriendo calmar el calor subiendo a sus mejillas.

“Tienes que preguntar en la Dirección, ahí es donde manejan las inscripciones... ¿Es eso todo?” La señora apuntó con su brazo hacia la puerta más lejana, donde la Dirección se encontraba.

“Sí..erh.. gracias.” Sin embargo no se movió de donde estaba, su mirada conectada con la de la chica. Ya ni siquiera le importaba las risas juguetonas de todos los demás alumnos.

“¿Deseas algo con Bianca?” La voz definitivamente estaba enojada ahora. Ash parpadeo, saboreando el nombre en sus labios.

“Bianca...” Por alguna extraña razón... No le gustó el nombre. Se sentía equivocado, no le quedaba a la chica.

Si, como no, porque Ash es tan hermoso nombre.. Pensó sarcásticamente. Entonces, el gran reloj, colgado en el interior del salón, captó su completa atención. Había pasado una hora desde que dejo a Lorenzo y su madre!

Oh, no! Su mamá lo va a matar!

“Gracias, señora! Espere por mi, me inscribiré en cuanto pueda!” Y cuando le dedicó un último vistazo a esos ojos dorados tan cautivadores, estos estaban agrandecidos en sorpresa y... miedo?

Ash no tenía tiempo para descifrarlo, así que salió del lugar sin decir más.


“¿Clases de dibujo?” Su madre repitió sus palabras, viéndolo como si estuviera loco.

Ash suspiró y probó mejor su sopa.

“Pero, de donde te ha salido esa nueva pasión?” Delia continuó, su voz juguetona.

“No es para tanto... Sólo sería un hobby. Y necesito uno. ¿Qué crees que voy a hacer todo el día? Por mas que te agrade la idea, no me la voy a pasar ayudando a limpiar la casa..”

Delia le pegó su mano, entre juguetona y un poquito seria.

“Está bien. Si es lo que quieres. Que casualidad que era algo así lo que te iba proponer...”

“¿A qué te refieres?”

“Lorenzo me dijo que daban clases de canto—”

“Mamá! Yo no canto, de donde sacaste eso!”

“Oh, Ash, pero cantaste tan lindo en aquella obra junto con Gary, disfrazados de Meowths!”

“Tenía 6 años!”


Genial...

“¿Qué quiere decir con que me van a poner en otro salón?” Ash lloriqueó frente una de las maestras que impartían la materia.

“Sr. Ketchum, en el salón al que quiere asistir ya están avanzados para usted. Usted necesita estar en una clase principiante—”

“¿Qué tan difícil puede ser dibujar? Lo aprendí a hacer en el jardín de niños.”

“Si, pero—”

“Está bien, como quiera...” Ash ya tenía otro plan debajo de la manga. “Sólo dígame en que salón debo ir, y lo haré.”

La maestra le sonrío amablemente y le apuntó al primer salón, que se encontraba enfrente al que quería estar. Eso era cruel tortura.

Ash esperó que la maestra entrará a la dirección otra vez, para empezar con su camino... Se detuvo frente al indicado, donde apenas estaban llegando alumnos y volteó al que tanto deseaba.

Y los ojos dorados le recibieron.

El corazón de Ash dio una fuerte voltereta.

Tras fijarse que la señora del otro día no se encontrara, Ash entró al salón. La chica de nombre Bianca lució asustada ante su presencia. Ash caminó lentamente hacia ella mientras le dirigió la palabra por primera vez.

“Hola.”

Bianca parpadeo y bajo su mirada. Algo que ha Ash no le agradó, esos ojos eran... bonitos, como para permanecer escondidos.

“Soy Ash. Ash Ketchum... sólo quería preguntarte¿por qué me estabas siguiendo el otro día?”

Bianca presionó su libreta de dibujos contra su pecho, negando ligeramente con su cabeza.

“Sé que eras tú.” Ash uso su voz mas suave, queriéndole demostrar que no tenía nada que temer. No estaba enojado, solo muy curioso.

Solo silencio fue la respuesta.

Bianca levantó su mirada, y Ash se sintió aliviado por ver que ya no mostraban miedo. Le sonrió, lo mas amigable posible.

“... Eras tú, verdad?”

Bianca asintió, sus mejillas tornándose rosas.

Ash tomo un par de pasos mas, hasta que sus manos rozaron con la paleta de su mesa-banco, sintiendo una invisible fuerza atrayéndolo hacia la chica. Cuando quedaron en silencio una vez más, Ash aprovechó para mirarla mas atentamente.

Bianca tenia cabello castaño claro, largo hasta sus hombros, su piel casi del mismo tono que Ash. Vestía un vestido verde, o eso alcanzaba a notar. Y sus ojos, oh, como le gustaban esos ojos... Dorados! Nunca había visto unos así! Parecía que brillaban, Ash tenías unas ansias de saber como se verían a la luz del sol.

Bianca colocó su libreta en el mesa-banco, para luego cruzarse de brazos.

“Mmmm, así que.. te llamas Bianca?”

La chica lo miró un momento, su ceño fruncido ligeramente, para luego asentir lentamente.

“Mucho gusto. Mi madre y yo acabamos de llegar a Ciudad Altomare—”

“Usted otra vez!” La señora que Ash, muy seriamente estaba comenzando a odiar, le interrumpió mientras colocaba su maletín en el escritorio. “No me diga que logró integrarse en este grupo.”

“No exactamente...” Fue entonces cuando se dio cuenta que su clase ya había comenzado. “Demonios! Tengo que irme, Bianca.” Pero, no lograba hacerlo, porque Bianca estaba sonriendo, y Ash no podía despegar su mirada de sus labios. “Yo... ¿estarás todavía aquí cuando mi clase termine?”

Bianca... asintió, todavía sonriéndole. El corazón de Ash no dejaba de palpitar con todo lo que tenía... Nunca le había sucedido esto. Nunca le había atraído una chica antes, y si había dejado amigas en Pueblo Paleta.

Al entrar a su clase, tras disculparse por su tardanza, se sentó frente a un niño con gafas, quien le sonrió de manera amigable.

“Hola, mi nombre es Masato.” Se presentó, ofreciendo su mano. El maestro apenas estaba sacando las listas de su maletín, para pasar asistencia.

“Soy Ash, mucho gusto.” Le tomó la mano, y se sintió muy feliz de por fin hacer su primer amigo en esta gran ciudad.

“Eres nuevo aquí, verdad? Nunca te había visto antes.”

“Sí, vengo de Pueblo Paleta.”

“Pueblo Paleta! Vivías en el mismo lugar donde el famoso Profesor Oak vive!”

“Ustedes dos! Guarden silencio o serán castigados!” El maestro les ordenó. Masato y Ash asintieron con una temeroso, “Sí, Sr.”

Aunque, aun así, siguieron cuchicheando entre ellos. “Sí, el Prof. Oak es muy buen amigo mío y de mi madre. El fue el que me entregó mi primer Pokémon—”

“Eres un entrenador Pokémon?” A pesar de susurrar, se podía escuchar la emoción en la voz del infante.

Ash suspiró antes de responder. “Solía serlo... Me retiré hace tiempo.”

“Oww¿por qué?” Masato dijo, un poco decepcionado.

Ash no quería traer viejos recuerdos a la luz... Quería dejarlos plantados en lo mas profundo de su mente... “Tal vez, algún día te lo diga, que te parece?”

Masato le sonrió dulcemente. “Me parece una oferta muy justa. Eso garantiza que seremos amigos un largo tiempo, entonces?”

Ash asintió enseguida. “Exactamente!”

“Shhh! Ketchum, una más y vas pa’ fuera!”

“Sí, Sr.”


Si no fuera por Masato, Ash ya se hubiera muerto del aburrimiento. Tras presentarse el Profesor James, los había puesto a dibujar una botella vacía! Por favor!

Ash bostezó por milésima vez, y Masato no se quedaba atrás. Lo bueno que la clase era de hora y media, y una vez que se acabó, Ash y Masato casi se tropiezan de lo rápido que querían salir del salón.

Bianca estaba ahí. Su libreta sujetada entre sus manos, tapándole el pecho y estómago.

Ash estaba tan sorprendido..

“Bianca, hola! Qué haces todavía aquí?” Masato fue el que la saludó. Bianca le sonrió y le asintió.

“¿Lorenzo todavía no a llegado a recogerte? O quieres irte con nosotros?” Masato se escuchó feliz a la idea.

Pero... “Lorenzo?” Ash preguntó, tratando de entender. Bianca asintió.

Pero, fue Masato el que le respondió. “Lorenzo es su abuelo, es un señor muy amable que trabaja—”

“En un museo y de carpintero, ya lo sé. Ya lo conozco. Pero.. no sabía que era abuelo de Bianca.”

Masato lo miró y luego a Bianca...quien estaba viendo a Ash... quien, a su vez, miraba atentamente a Bianca.

Masato suspiró, ajustándose sus lentes, y odiando ser la “mosca” en el asunto.

“Gracias, por esperarme.” Ash le sonrió. Bianca se sonrojó mientras le sonrió de vuelta, de manera penosa.

Masato roló sus ojos. “Así que... nos vamos?”

El estómago de Ash decidió hacer acto de presencia con un fuerte rugido. “Si... tengo hambre!” Dijo, rojo como tomate. Masato comenzó a reír suavemente, y Bianca parecía hacer lo mismo... aunque no salía ningún ruido de sus labios.

Así, los tres emprendieron camino fuera del museo, Masato siendo el que mas hablada. Bianca y Ash escuchaban atentos, aunque disimuladamente se echaban miraditas uno al otro. Intercambiaban pequeñas sonrisas, y una vez que salieron al aire libre, donde estaba el atardecer naciendo, Ash no pudo alejar su vista de Bianca.

De sus ojos dorados.

Se detuvo. Bianca le imitó... Masato suspiró y se adelantó un poco más.

Bianca y Ash quedaron uno frente al otro, sonriendo tímidamente pero no quitando su mirada de cada uno.

Ash se acercó un poco más...

Latias estaba confundida. Este chico la hacía sentir muy chistosa. Desde la primera vez que lo había visto llegar a Altomare, no había podido sacarlo de su mente. Era tan lindo y amable... Sin mencionar que muy apuesto.. Y su voz hacia su corazón acelerarse.

Y la había encontrado y hasta se había unido a la Escuela de Arte... por ella! Solo por tener la oportunidad de conocerla!

“Me gustan... tus ojos... Son hermosos.” Latias abrió sus labios, queriéndole agradecer.. decirle tantas cosas. Ash no sabía lo que sus palabras significaban para ella, ya que sus ojos era lo único que permanecía casi igual de su verdadera forma.

Pero, todo su mundo se derrumbó al ver a Latios a espaldas de Ash. Estaba en su forma transparente, pero aún así podía notar su silueta... Oír su voz:

“Qué estás haciendo con ese humano!”

Latias trató de explicarle, pero no encontró forma alguna.

“Latias! Será mejor que regreses al Jardín ahora, antes que Lorenzo te vea!”

No quiero.. Deseaba poder articular. No quería irse justo ahora, cuando había conocido a Ash... Cuando, después de un largo tiempo, se sentía feliz.

Pero, nunca tenía opción, no?

Siempre tenía que obedecer... y tragarse sus propios sentimientos.

“Bianca? Estás bien?”

Miró a Ash por última vez, le sonrió y salió corriendo.

Podía escuchar los llamados de Ash, pero cerró sus ojos y no miró atrás. En cuanto tuvo un escondite, se transformó a su forma original. Se volvió invisible al igual que su hermano..

... y voló como si fuera el aire.


Notas: Alguien notó que Pikachu no existe en este fic? -risa malévola- Otra cosa, está Latios amargado, o qué?



Return to Top