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Anime/Manga » Naruto » Hansoku: La forja de un nuevo futuro
Kitsune-Megamisama
Author of 17 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Adventure - Neji H. & Hinata H. - Reviews: 249 - Updated: 05-29-08 - Published: 05-15-05 - id:2395477

Notas de la Autora:

Oha, oha Minna-San!

Aquí Kitsune escribiendo el décimo segundo capítulo de Hansoku. Estoy muy feliz porque les ha gustado el capítulo 11, yo estaba muy nerviosa de que no fuera así, más que nada porque era mucho protagonismo de Setsuna. Me siento mucho mejor ahora pues es Neji quien se lucirá a partir de hoy y probará sus dotes como líder.

Así es amigos míos…

Les presento el Neji Team (o Neji-Gumi, como deseen llamarle), conformado por… bueno, no tengo que decirlo, ustedes ya lo saben! (Risas)

Pasando a otra cosa, debo hacer una pequeña encuesta para la continuación del fanfic. ¿Les gusta Hyûga Setsuna o de plano ya no quieren saber nada de él? Ya que he ideado el pasado de Setsuna, quiero decir el primer encuentro entre éste con Hinata, Neji y por qué no, Hanabi también (Risas diabólicas). Me gustaría relatarlo. ¿Qué opinan ustedes?

¿Realmente seré la mejor escritora del NejiHina…? (Risas) No lo creo. (Este mundo es demasiado grande y yo tan pequeña como para creer eso.)

OH DIOS MIO! ¿QUÉ FUE ESO? (UNA ENORME DISCULPA, SE MEZCLARON COMENTARIOS MÍOS GUARDADOS EN EL MSN)

Dedicatoria:

Como siempre, este fanfic es para Yaoiholic (Tanuki-Chan) y bueno… ya conocen el resto. XDDDDD

Disclaimers:

Todos los personajes de Naruto no me pertenecen a mí sino a Kishimoto Masashi y son usados para mero entretenimiento, sin plena ganancia económica, comercial, etc.

Referencias:

- Diálogos

"" Pensamientos

KRecuerdos

Traducciones y aclaraciones (se encuentran al final del capítulo)

Hansoku:

La Forja de un nuevo futuro

Capítulo 12

Nikki: Contra las sombras de la hoja (Parte 2)

Hanabi lanzó las hojas con desprecio. – ¡Ésta es la última vez que me engañas, Mikami!

Estaba tan enfada por lo sucedido que simplemente no se había dado cuenta del acercamiento de un nuevo sujeto que la miraba con detenimiento.

- Ren - Se escuchó una ronca y lánguida voz en el corredor.

Hanabi al fin se dio cuenta de la nueva presencia y su mirada fue dirigida a Horii, quien parecía distraído observando con detenimiento la figura inmóvil de la pequeña pelirroja. El hombre avanzó como si Hanabi no existiera, ésta tan sólo lo miró atentamente. Horii al fin llegó donde Ren se encontraba tumbada, se agachó y acarició con afecto la cabeza de ésta, quitando un colorido mechón que cubría su rostro.

Ante la escena, la Souke se sintió realmente incómoda por lo que sus facciones se tornaron nuevamente crispadas y secas. "Mikami" Pensó apresuradamente al recordar cómo la Bouke había terminado de la misma forma que Ren.

Apresuradamente, Hanabi metió su mano a su bolsillo, sacando un pequeño objeto cilíndrico que tiró al suelo. Una explosión se hizo presente y el humo cubrió todo el lugar. Hanabi se desplazó con habilidad para poder escapar y reunirse con Mikami. Sin embargo, unas brillantes garras salidas de la nada evitaron que pudiera continuar. Hanabi se alejó unos cuantos pasos con precaución, bufó irritada y sus dientes se apretaron fuertemente.

Horii se acercó a la joven Hyûga, con los puños levantados por sobre su cara, mostrando largas y afiladas agujas en forma de gancho que sobresalían en los nudillos de sus guantes negros.

Ante la amenaza, Hanabi respondió con una intensa mirada desafiante. No importará quién se pusiera en su camino, Hanabi no pensaba retroceder nunca.

Por fin Mikami se aproximaba a la salida, le faltaba muy poco para lograrlo, después sólo tendría que correr en la avenida principal de Konoha para llegar directamente donde Hiashi se encontraba y entregar el diario, explicando lo que sucedía en esos momentos en la mansión, pero frente a ella distinguió una violenta presencia que la paró en seco.

Mikami se detuvo con el cuerpo temblándole de arriba a abajo.

- ¿Qui… quién eres…? – Mikami sintió más nervios al no escuchar una respuesta. - ¡Re… responde! ¿Quién eres…?

Una burlona y conocida risita se escuchó y la Bouke sintió un escalofrío recorrer su piel.

- Soy yo, Zaruu. – Habló al fin, viéndola temblar como una gelatina. – Veo que me recuerdas, entonces no necesito decirte a qué he venido, ¿verdad?

La Hyûga palideció. - ¿Cóm… cómo me… encoontraste…? – Preguntó la Bouke con la esperanza de entretener al pelirrojo y así poder ganar un poco más de tiempo para pensar.

- Tienes algo que quiero. - Zaruu se acercó a la chica y Mikami sólo atinó a sujetar con mayor fuerza el blanco texto en su pecho, con el corazón palpitándole ruidosamente.

- Iie… - Susurró suplicante. – Déjeme ir… onegai…

Zaruu pestañeó unos segundos hasta que explotó en una sonora carcajada que estremeció a la chica, poniéndola más nerviosa que nunca.

- Vamos, ¿no piensas ponérmelo más interesante? – Preguntó con una sonrisa mordaz en su rostro.

Mikami tragó nerviosa la saliva atorada en su garganta al escuchar un paso, apretó sus ojos y su temblor aumentó por el miedo invadiéndole. Mikami sabía que no podía enfrentarlo, Zaruu había luchado contra Setsuna; uno de los mejores ninjas del clan, por lo que especulaba que estaba perfectamente cualificado a un nivel Jounin. Ella por lo contrario ni siquiera había podido aprobar la Academia Ninja; no era siquiera un Genin, mucho menos podía enfrentarse a un oponente con esas características. Simplemente estaba perdida, no podía hacer nada más y el único recurso que le quedaba era "ésto".

Zaruu realmente enfureció y lo demostró cuando frunció sus largas pestañas por la escena que presenciaba. Allí, frente a él, la pequeña Hyûga se encontraba arrodilla, con el corto cabello caído y la frente tocando el terroso suelo, el cuerpo se mantenía ahora estático y seguro, y con las manos cubriendo con ofuscación el diario.

- ¿Qué significa ésto? ¡¿Es que me estás tomando el pelo? – Vociferó con los puños apretados y el rostro rojo por el enfado.

- Onegai… - Habló con el suficiente volumen de voz para que el hombre la escuchara a pesar de permanecer cabizbaja. - déjeme ir…

Zaruu apretó sus dientes rabioso, se encaminó rápidamente hasta Mikami y sin que ésta pudiera hacer nada, la tomó del cuello de su yukata y la levantó del suelo. Ante la sorpresa de la Bouke, Zaruu no esperó más y le arrebató con violencia el diario lanzando a la chica que cayó al suelo ferozmente, como pudo Mikami enderezó su cuerpo.

- Katon Goukakyuu no Jutsu

En ese momento, Mikami pudo distinguir una escarlata luz destellar en la bruma de su ceguera. Sus ojos comenzaron a abrirse lentamente al entender lo que ese resplandor significaba. Aquel carmín fulgor no era más que el resultado de un ardiente fuego que carbonizaba con una rápida velocidad el tan protegido diario, de un momento a otro, la esperanza de Neji depositada y confiada a la pequeña Bouke ya no existía más.

Pronto, el lugar fue abordado por una fantasmal lluvia de oscuras cenizas que flotaban y caían tristemente por el aire.

- Fallé… - El dolor de sus ojos aumentó considerablemente, sintiendo las frías gotas permanecer en sus pestañas, aglutinándose pesadamente hasta por fin rodar por sus mejillas. La naturaleza acuosa de éstas, lastimaban la extrema sensibilidad con la cual habían quedado las córneas de sus ojos, pero lo que más le dolía en ese momento, era la imagen de Neji, mirándola de manera fría y decepcionada. Enseguida las piernas flaquearon y Mikami permaneció muda y encogida, congelada por el momento.

Zaruu observó la nostálgica escena y con el rostro extrañamente serio.

- Que aburrido… - Susurró con un espinoso tono de voz. - Ya no tienes nada que proteger. – Zaruu se alejó finalmente, dejando a una abatida Mikami en el suelo.

- Neji-Sama… - Fue lo único que podía pensar Mikami ahora, la imagen de un gélido Neji que la miraba persistentemente, como si se hubiera convertido en un objeto carente de valor o importancia. Alguna vez había visto esa misma expresión dirigida a Hinata, muchos años antes cuando ella tan sólo tenía cinco años. Pasaron los años, pero jamás olvidó aquel gesto de odio proveniente del prodigioso Bouke dirigido a la heredera.

"Ya no tienes nada que proteger." Las graves palabras del pelirrojo resonaron en la mente de la chica, sacándola de sus pensamientos.

- Iie… - Las lágrimas cesaron de improvisto. Insólitamente, su vista comenzó a aclararse, distinguiendo con mayor detalle todo lo que se encontraba a su alrededor. - Lo más importante para mí es una única persona, una única persona a la cual debo proteger.

Y entonces el rostro de Hanabi se filtró en sus pensamientos con más fuerza que la de Neji.

Lo había intentado, había intentado ayudar a la persona que más admiraba y había fallado miserablemente. No sabía si acaso Neji le perdonaría algún día, lo único que podía pensar era que ahora tenía un deber más valioso que cumplir: el de proteger a la persona que más le importaba.

Neji abrió sus ojos sutilmente en cuanto vio con su Byakugan a Mikami correr en los pasillos de regreso… sin nada en sus manos. "Mikami, ¿qué has hecho…? … tú lo sabías…" Su expresión se hundió ligeramente, pero no su posición contra los dos pelirrojos frente a él.

- Suficiente… - Dijo Neji con el ánimo completamente perdido, aún cuando no bajaba la guardia ni un centímetro. - no tiene caso continuar.

Shiomei arrugó su rostro en cuanto escuchó a Neji. - ¿De qué estás hablando? ¡¿Acaso te estás retractando? ¡Explícate!– Vociferó irritado por la extraña acción del castaño.

- Ganaste. – Neji enderezó su cuerpo lentamente, dejando sus brazos caer sobre sus costados y la mirada cruda y fija en el pelirrojo. – El diario… ha sido destruido.

De pronto el rostro de Shioemi comenzó a delinear un diminuta sonrisa que se amplió paulatinamente, de su boca salió una apenas audible risita complacida, poco a poco Shiomei se olvido que se encontraba en medio de un combate, deleitándose con reír, hasta que finalmente explotó en una sonora carcajada de satisfacción, fue tanta la intensidad de su voz que no pudo contenerse, sus ojos se encontraban ligeramente desorbitados y su cara completamente risueña y con un par de líneas largas adornando la comisura de sus labios por la amplia sonrisa. Súbitamente, la risa paró y en su lugar la expresión del Asano se transformó en una mueca encolerizada.

- ¡NO TE CREO NI UNA MIERDA! – Escupió las palabras con odio y se lanzó contra Neji como una fiera. – ¡Yo sé que algo más planeas!

Neji volvió a concentrarse, incrustando sus opalinos y calculadores ojos en la pelea. – Kouryuu – Exclamó al tiempo que sus manos realizaban un sello. Nuevamente las grafías reaparecieron precipitadamente de la tierra e inmediatamente Shiome fue detenido de súbito aumentando su cólera.

- ¿Por qué te esfuerzas tanto? ¿Por qué te empeñas tanto en protegerlos? – Escupió las palabras con enfado. - ¡Los miembros del Souke sólo tratan a los del Bouke como sirvientes, perros, sacrificios y nada más que eso! ¡Al final, no significas nada para ellos!

- ¿Por qué lo hago? - Neji frunció levemente. - Lo hago por quién soy.

Shiome parpadeó mientras Neji se acercaba con el gesto serenado y templado, conforme con la explicación. "Todo lo que soy, todo lo bueno y todo lo malo que soy… es por culpa de ella." Pensó rápidamente, en su infancia con ella había aprendido la amistad y la suavidad, la familia en su forma más esencial que significaba entre ellos dos y la palabra "kawaii"; después aprendió el odio, el rencor, la desesperación y la resignación, sentimientos que fueron puramente dedicados a ella, la definición de familia cambió para él hasta convertirse en una destinación al deber obligado; cuando creció profundizó de ella la verdad, la protección acompañado de devoción, el perdón tanto suyo como el de ella que le daba reposo a su corazón y la esperanza de un nuevo destino. Todo lo que conformaba Hyûga Neji, era por consecuencia de Hyûga Hinata, y ahora por primera vez que el Bouke pensaba en la separación, le parecía un hecho inconcebible pues sin ella, sin Hinata, él dejaría de ser lo que era ahora. Ésa era una razón.

Inmediatamente Neji recordó el día de su partida cuando escuchó a Hinata llorar a su espalda. Hinata merecía ser feliz, ¿cuántas veces no lo había deliberado en su camino? ¿Cuántas veces no lo había pensado de igual manera? Hinata DEBIA ser feliz, luchaba por ella… y por él. Ésa era otra razón, porque al final comprendió que…

- Yo amo a esa mujer. - Susurró Neji con la mayor calma y serenidad.

Inmediatamente los ojos de Shiomei brillaron con malicia.

- ¿Sabes? – Llamó el pelirrojo con un tono suave que a Neji le pareció extraño y de cuidado. - Hinata-San y yo hemos podido comprendernos perfectamente después de que te fuiste, era necesario que alguien la consolara, si es que sabes a lo que me refiero. – Sonrió mordazmente, a pesar del apresamiento en su cuerpo.

Neji sonrió mezquinamente, divertido por lo que había escuchado. – Lo dudo, no eres su tipo.

- Es cierto. – Le dio la razón Shiomei con una ensanchada sonrisa. – Como que tú eres más su "tipo".

Inmediatamente Neji frunció, sin perder la sonrisa de sus labios. No le había gustado nada el tono que había usado.

- Mírate, eres el perfecto perrito faldero que la atiende en todo momento. ¿Cómo podría Hinata-San rechazarte? – Neji frunció aún más, atento a cualquier acto desesperado que Shiomei intentará hacer, pues parecía que quería distraerlo de algo que el Bouke desconocía. - Pero aún cuando no hayamos tenido alguna interacción más allá de las palabras, cuando finalmente seamos esposos, yo simplemente podré reclamarla como mía. – Ésto llamó la atención de Neji. - y ella deberá cumplir con sus obligaciones como esposa. Realmente no importa si soy o no su "tipo". ¿Crees que me importa lo que ella piense? ¿Que compensaré el compromiso? ¿En verdad pretendes que la tomaré con cariño entre mis brazos y le haré el amor suavemente?

Un silencio se apoderó del lugar, Shiomei disfrutó ver cómo poco a poco el rostro de Neji se distorsionaba lentamente de un gesto concentrado a uno tenso, y Shiomei expresó su satisfacción al reír suave y cruelmente.

- Me pregunto qué será de ti, Neji-San, sólo eres su guardián, su protector… su primo. – Continuó disfrutando del momento, cerró sus puños y se esforzó por acercar su rostro al de Neji con cautela. - ¿Qué harás después que Hinata-San ya no tenga nada que ver con el Clan Hyûga? ¿Qué harás cuando Hinata-San me pertenezca? ¿Seguir siendo un perro lastimero que aguarde esperando echado bajo su cama?

Neji apretó sus dientes furioso, sabía lo que pretendía, Shiomei estaba jugando en terreno peligroso provocándole en ese estado aparentemente inofensivo, mientras tanto, el Asano parecía deleitarse con los ojos desorbitados de Neji, sí realmente lo que había dicho sobre el diario era cierto, entonces los riesgos de que ocurriera todo lo dicho debían ser posibles y por lo tanto debían causar efecto en el sereno castaño, sin embargo, por alguna razón, Asano Shiomei no se sentía con mucha seguridad de lo que veía.

- Hinata-San deberá resignarse. Sabes que lo hará, ¿cierto?, mientras que yo, haré lo que deseé. - Shiomei entrecerró sus ojos y lamió deleitado su labio inferior. - Sea como sea, Hinata gemirá en mi cama ya sea por placer o por dolor cuantas veces yo quiera.

Éso había sido demasiado para Neji, instintivamente sus manos se movieron envolviendo el cuello del pelirrojo, apretando con el único deseo que disolver esa maldita sonrisa del rostro de su enemigo. Para él, había sido como un golpe violento e infame a la realidad, por supuesto que había pensado en numerosas ocasiones la posibilidad de que Hinata tuviera que casarse con alguien más y lo que conllevaba en consecuencia, pero nunca imaginó el retorcido destino que podría depararle Shiomei a Hinata como su esposa por el simple hecho de ser una Hyûga. ¿Así que no le bastaba el hecho de saber que la heredera del Clan más poderoso de la villa pudiera ser su esposa sino que en verdad deseaba hacerla llevar una penitencia por una serie de eventos pasados de los cuales su única relación era el apellido?

- Temee… - Susurró Neji con tono totalmente despreciativo.

Shiomei resentía la falta de oxigeno, pronto su mente comenzó a nublarse impidiéndole pensar con total racionalidad, pero no podía parar de sonreír porque finalmente tenía a Neji justo donde quería.

De improviso, tanto Shiomei, Neji y Akuma fueron levantados del suelo por una gigantesca red que se hallaba bajo sus pies, los granos de polvo caían sin cesar y sin dudarlo, Shiomei se abalanzó contra Neji con destreza, sus látigos reaparecieron dando acertados golpes que Neji no pudo evitarlo sino hasta después, alejándose un poco del pelirrojo que ahora podía moverse con toda libertad, dando pequeños giros en su brazo derecho con toda normalidad para quitarse el entumecimiento de su cuerpo. Neji observó que las marcas de su Jutsu habían desaparecido por completo, miró un poco más a lo lejos y notó que Akuma se encontraba en las mismas circunstancias que Shiomei, Akuma era libre de moverse.

- Buen trabajo, Zaruu- Kun. – Habló Shiomei, provocando la atención del Bouke.

Un conocido rostro apareció junto a Akuma. – Arigatou, Shiomei-Sama.

EL Hyûga frunció el ceño. La situación se estaba dificultando más de lo que debería haber sido en un principio. Aún cuando fueran tres oponente contra uno, Neji tenía mayor ventaja sobre ellos, en cierta manera y muy a su pesar, era gracias a Setsuna. Mientras tanto, Akuma gruñó malhumorado, se serenó rápidamente de su estado anterior y analizó rápidamente la situación. Él y Shiomei pudieron haber vencido a Setsuna y ser tres contra uno ahora, pero a estas alturas se encontraban con mayor desventaja que ventaja. No sólo el Bouke había podido observar los movimientos y técnicas de ellos mismos sino que habían gastado una cantidad razonable de chakra, además con contar que con la batalla contra Setsuna habían sufrido de algunos golpes de importancia. Akuma aún podía sentir el dolor apretujarse en su corazón. A su lado, Zaruu miraba escrutadoramente.

- Por cierto, Zaruu-Kun, tengo algo importante que preguntarte. – El aludido levantó el rostro con curiosidad al notar la extrema seriedad que había usado su primo. - ¿Dónde está el diario?

Zaruu palideció por unos segundos, mientras el nerviosismo parecía hacerse notorio. – Sumimasen Shiomei-Sama, yo… lo incineré por completo.

Shiomei frunció con mayor mesura. - ¿Era el verdadero?

- ¡Por supuesto que sí, Shiomei-Sama! – Aseguró Zaruu con energía. – Yo mismo lo comprobé en cuanto lo tuve en mis manos, no se trataba de Genjutsu o cualquier otra arte que pudiera imitarlo, incluso verifiqué que la firma de Zenko-Sama era la verdadera y pensé que si ese diario podía ser utilizado en nuestra contra, lo mejor sería borrar su existencia.

- Es suficiente, Zaruu-Kun. – Le detuvo el pelirrojo con menor gravedad en voz. – Confío en tus habilidades. – Le sonrió, aunque parecía sincero, su rostro aún se encontraba tenso.

- Shiomei-Sama… - Murmuró el menor de los hermanos Asano con el rostro intranquilo por la expresión extraña en su primo.

- Pues bien Neji-San, parece que lo que me dijiste era verdad. – Dijo manteniendo su expresión, Neji le miró, observando con cautela lo que pudiera decidir a continuación el Asano, hasta que notó cómo el gesto risueño se oscureció de improviso con ferocidad. – Pero algo no encaja aquí. ¿No me vas a decir qué es?

- No tengo nada qué decirte. – Contestó el castaño con serenidad.

- ¿Así que crees que ésto se acabó, no es así? – Interrogó mostrando sus blancos dientes.

- ¿Y quién dijo que hemos terminado? Ahora las cosas han cambiado. – Respondió Neji con voz lenta y apagada cuando recordó las palabras crueles de Shiomei contra Hinata. – Y ya que no tengo la forma de acabar este asunto de manera correcta, tengo mayores deseos de aniquilarte.

Shiomei frunció, no era lo que había querido escuchar. Sólo había dos posibilidades reales: o Neji era demasiado astuto para no caer en la trampa que había preparado para que bajara la guardia y confesara lo que estaba tramando o simplemente, estaba diciendo la verdad.

- ¿Qué si era el verdadero? – Neji gruñó por haber puesto en duda su habilidad en haber encontrado un objeto tan valioso. – No fue difícil pensar que el Clan Asano posee relación con el Dios Inari, después de todo alguna vez me dijiste que eran conocidos como "Kitsune no shison". Esa información fue suficiente como para pensar que sus orígenes provienen de Fushimi Inari, el famoso santuario que se halla en los límites del País del Fuego. Me marché de la mansión con el único fin de encontrar una manera de detenerlos, pero nunca creí toparme con el diario de Asano Zenko, el cual me proporcionó muy valiosa información.

- Ese diario había sido dado como ofrenda a Inari-Kami cuando Zenko-Sama aún vivía. – Habló finalmente Akuma, irradiando desprecio y desaprobación. - Temee, ¡¿cómo te atreviste a robar algo tan preciado en un templo sagrado como lo es Fushimi?

Neji no respondió, sólo formó una tenaz sonrisa de desafío.

En ese instante, fue como si una segunda red se desprendiera de la que Neji se apoyado, Zaruu tenía el rostro encrespado por la arrogancia del Bouke, moviendo las manos con habilidad formando una red alrededor de Neji.

- ¡Zaruu! – Gritó Akuma con autoridad, pero fue inútil.

El Hyûga sólo frunció borrando su orgullosa sonrisa al darse cuenta de algo más. - Hakke Kaiten - Con toda la naturalidad del mundo, Neji comenzó a girar formando un gran ciclón de chakra que con gran facilidad impidió que los hilos de Zaruu se arremolinaran a su alrededor, al mismo tiempo un par de oscuros torbellinos aparecieron de la nada ante los rostros sorprendidos de los presentes, atacando y rompiendo con facilidad los hilos del pelirrojo, éste no perdió tiempo y con un movimiento de sus muñecas unos cuantos hilos brillantes salieron de su traje sustituyendo los ya perdidos, Neji aprovechó la oportunidad y escapó hasta el suelo, muy de cerca donde descendieron los torbellinos. A Neji no le sorprendió que al disolverse, se encontrara con Kiba y Akamaru.

Al instante, tres conocidos aparecieron junto a Neji quien los miraba con cierto recelo.

- ¿Necesitas una mano? –Naruto se acercó con una animada sonrisa en sus labios y una mueca alerta al notar lo sucedido a los alrededores. - ¿o tal vez cuatro?

- ¿Qué hacen aquí? – Interrogó Neji de forma arisca.

Kiba bufó con desesperación. – Valla forma de agradecer nuestra preocupación.

- ¿Qué sucede aquí? – Interrumpió Sakura al ver el estado en el que se encontraban los dos Hyûgas postrados en un lugar apartado, además de la gran red sobre sus cabezas.

- Este asunto no les concierne. Lo mejor es que se marchen enseguida.

- ¿Qué no nos concierne? ¿Qué? ¿Crees que vamos a dar la vuelta y nos iremos como si no hubiéramos visto nada? – Refutó Kiba con el gesto fruncido. - ¡Ellos te estaban atacando!

- Vaya – Interrumpió Shiomei con el rostro seco al escuchar lo que había dicho el Inuzuka. – Al parecer las cosas no han cambiado mucho después de todo, el Clan Hyûga sigue engañando tan perfectamente bien como siempre.

- ¿Y tú? ¿No crees que tres contra uno es algo injusto? – Interrogó duramente Sakura.

- Ah, ¿y no crees que cinco contra tres es algo "injusto"?

- Basta, ellos no tiene nada que ver. – Se dirigió Neji a Shiomei mientras evitaba que Sakura continuara al posar su mano en el hombro para detenerla, pues conocía muy bien su humor.

- ¿Estás loco? – Refunfuñó Kiba por segunda ocasión, encarando a Neji. – Todo este lugar huele a "éso", puedo olfatearlo, ese aroma está aquí… ¿sabes a qué me refiero, o no?

Neji no respondió, le molestaba lo terco que podía llegar a ser su compañero, aún cuando tuviera razón.

- ¡No nos iremos! – Está vez Kiba gritó mostrando sus afilados ojos y sus puntiagudos colmillos hacía el trío pelirrojo. – O al menos no hasta ver que las cosas por aquí se tranquilicen.

- Oh… así que eso quieren. – Murmuró Akuma con una afilada sonrisa. Shiomei y Zaruu no dijeron nada más, esperando a ver lo que harían aquellos ninjas. Si ayudaban a Hyûga Neji, sólo podía significar una cosa: eran sus enemigos al igual que cualquier Hyûga.

- ¿Por qué siempre tratas de hacerlo todo tú solo, Neji? ¿Acaso no te das cuenta? – Naruto musitó con una ligera emoción contenida en su voz. - Somos amigos… aunque tú no quieras admitirlo.

- Además, esto también lo hacemos por Hinata. – Habló la Haruno que levantaba su cabeza inmodesta, acentuando una mueca complacida al recordar la ocasión en donde Hinata se sonrojaba por decir el nombre de Neji sin el usual honorifico. - ¿Crees que ella se quedaría con los brazos cruzados?

Neji bajó su cabeza con sutileza al recordar que Hinata, Hiashi y Saito no se encontraban extrañamente en la mansión. En ese momento, una conocida carcajada resonó por el lugar, rápidamente Neji recuperó su anterior estado concentrado.

- Así que Hinata-San no se quedaría con los "brazos cruzados". – Repitió Shiomei con una sonrisa escondida bajo la palma de su mano postrada en su cara, a su lado Zaruu miraba con enfado mientras Akuma se mantenía cauteloso y calculador. – Esto se pone cada vez más interesante.

- Quiero que se vayan ahora mismo. – Ordenó por última vez Neji con el rostro más tenso y seco que nunca, y justo cuando Naruto y Kiba estaban a punto de replicar, Shino se acercó al lado de Neji, para susurrarle.

- No pensamos retractarnos, es nuestra decisión. – Aclaró Shino con mayor gravedad. - ¿O prefieres que decidamos en tu lugar?

Neji gruñó sabiendo lo que el Aburame le estaba insinuando, por muy buenas intenciones que tuvieran, necesitaban que él les dijera exactamente lo que podían hacer para ayudarle, sino, Neji corría el riesgo de que empeorara la situación. - Antes que nada, les recalco que no deseo un enfrentamiento entre ustedes y el Clan Asano, no quiero que se agravie más la situación. ¿Entendido? – Declaró Neji sin dejar de mirar a Shiomei, al no escuchar reclamo el Bouke prosiguió. - Sakura, onegai atiende a los hombres que se encuentran no muy lejos de ti. – Neji señaló con su cabeza a Setsuna y a Kagehisa, entrecerró sus ojos aún con el Byakugan activado y profundizó la visión frente a él. – Shino, ayuda a Hanabi-Sama y no permitas que ella se involucre más en una pelea; Kiba, quince metros hacía el norte de la mansión hay una mujer que está dejando inconsciente a todos los miembros de la mansión, tú ya la conoces; Naruto, tú…

- Lo sé, yo me encargo de éstos junto contigo. – Completó la frase con toda seguridad, con una zorresca sonrisa característica en él. Por un momento, la comisura de los labios de Neji se movieron ligeramente hacia arriba.

A su vez todos afirmaron con la cabeza y desaparecieron para cumplir con lo ordenado.

Al escuchar un pequeño tronar, Tsunade viró su rostro hasta la taza donde podía observarse una notoria grieta atravesar la fina porcelana de la que estaba hecha. La Godaime frunció.

La puerta se abrió y Shizune salió de ésta. – Hokage-Sama…

- Lo sé, hazlos pasar Shizune. – Contestó rápidamente la rubia mientras le devolvía a la sosprendida morena la taza rota. Shizune se hizo a un lado e inmediatamente entraron tres personas conocidas por ella. Éstos se inclinaron con cortesía mientras Shizune se retiraba del lugar.

En cuanto escuchó el cerrar de la puerta Tsunade alargó su mano. – Onegai tomen asiento. – Los aludidos hicieron lo pedido al igual que la Godaime, crusó sus dedos y fijó su mirada. – Y… ¿qué desea el Clan Hyûga de mi?

Hiashi, Saitou y Hinata estaban preparados para tratar con la Hokage lo que pretendían.

Fin del Capítulo

Hansoku: Romper las reglas

Nikki: Diario

Katon Goukakyuu no Jutsu: Significa "Elemento de fuego: Gran Bola de Fuego"

Kouryuu: Detención

Temee: Cabrón

Kitsune no shison: El linaje de los zorros.

Fushimi Inari: Es el santuario principal del Dios Inari que en el Japón real se encuentra en Kyoto, Inari-Sama es el dios de la fertilidad, de la agricultura, del arroz y de los zorros.

Hakkeshō Kaiten: Significa Torbellino de Adivinación. Versión avanzada de la técnica Hakkeshô Kûshô, es considerada una de las técnicas de sucesión de la rama principal del clan Hyūga (aunque Neji lo consiguió a base de entrenamiento y por mero ejercicio de lógica), es un movimiento de defensa absoluta. Esta técnica requiere de un excelso control del chakra que todos sus miembros tienen y de la habilidad de proyectarlo por todos los puntos de chakra del cuerpo simultáneamente. En base a esto, y a la habilidad de visión total del Byakugan, una vez detectado el ataque, el usuario hace salir grandes cantidades de chakra por todos los mencionados puntos de su cuerpo a la vez que gira sobre sí mismo. Al hacerlo, cualquier ataque físico sale rebotado contra la semiesfera rotatoria de chakra que se genera.

Notas finales de la Autora:

Pues sí, queridos lectores… el diario está destruido y no hay nada que se pueda hacer. (Risas diabólicas) Tanto para nada… (Más risas diabólicas) ¿Será que en verdad fue destruido…? (Los dejaré con la incógnita XD)

Para todas aquellas personas que deseen contestación a sus reviews, sean tan amables de poner su dirección de correo si no están inscritos en el FF ya que no se harán al final del capítulo como anteriormente se hacía por reglas de la misma página.

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