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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » X/1999 » Monocromo

Edah
Author of 7 Stories

Rated: T - Spanish - General - Seishirou S. - Reviews: 5 - Published: 06-11-05 - Complete - id:2433266

MONOCROMO
por Edah

Él ve en líneas, en bosquejos de trazos delgados y ásperos que forman esbozos del mundo a su alrededor. El largo y negro cabello de su madre, el blanco de su piel pálida, la sangre roja de sus manos y sus labios — él nunca se preguntó por la sombra. La vida en monocromo, pero más que eso, una vida llana y dolorosamente llena en sus detalles. La elegancia de la simplicidad ya largamente desaparecida, cada instante larga y delicadamente expuesto, un borrar de todas las cosas que dan color a la vida de una persona. Él ve en líneas.

Él sabe que los pétalos de cerezo son rosa, pero no los ve realmente, nunca se había preguntado por el tono, así como tampoco había pensado si los cuerpos con los que alimenta el Árbol sienten dolor. No entiende qué es, y tampoco entiende qué es lo que su madre quiso decir con amar. La noche enrojecida, y él ve un niño, la luz blanca de inocencia y onmyoujitsu brilla a través de su bosquejo, todos los colores balanceados de manera tan perfecta que forman algo completamente nuevo. Y aunque él no esta familiarizado con todo lo que es diferente a su blanco y su negro, y el rojo de la sangre, hay algo en los ojos de niño, algo que conoce. Curioso, le agrega más líneas a las manos del niño y lo deja ir, por el momento.

Uno, dos, cinco, siete. Cada rostro y cada forma no más que los simples bosquejos, excepto cuando están coloreados con sangre. El niño de nuevo, y al verlo se encuentra a sí mismo preguntándose por qué no lo vio antes, con toda esa perfección emanando de él. Su bulliciosa hermana nunca está lejos, acercándolos con una perseverancia ridículamente inocente. Él no entiende por qué lo hace, y sin embargo, al estar con ellos y comenzar con el juego que él mismo estableció — sólo por curiosidad, sólo porque quiere saber qué pasaría si esa luz desaparece — la razón se hace insignificante. A ella, otros la describirían con una colorida personalidad, como si la luz blanca de su hermano fuera refractada por algún prisma interno en cada tono del arco iris.

Pero su compresión del color no es mayor que su comprensión de emoción, y aunque él siente que ella sabe sobre los bosquejos, el blanco y negro, y el color de la sangre, su panorámica gama de colores se pierde en él.

El niño es gracia. Cabello negro y piel blanca, sin el mínimo trazo de color, a no ser que su hermana lo vistiera de rojo. Los más desnudos trazos de las más finas líneas, una luz armónica que no ha cambiado con el paso de los años, algo sutil y hermoso al mismo tiempo, perfección en su forma más simple.

Imposible, sin embargo, el sentir por algo que apenas es más que un lienzo en blanco.

Pero sus ojos lo miran, y después se pregunta a sí mismo cómo no pudo verlo. El insidioso y silencioso movimiento de los tonos rojos en la piel del niño, un coloreado etéreo que se hace más prominente al sonrojarse. Cuando abre los ojos una vez más — viendo sólo a través de uno, su visión plana como una curiosa planicie que corrige su impresión del mundo — se encuentra a si mismo mirando no a un bosquejo sino a un rostro, y no puede evitar contemplar el verde que hay en sus ojos, un color que nunca había visto antes, tan diferente y tan familiar que le murmura el secreto de esa perfección.

Y es irónico, que pueda ver mejor con un ojo que como vio con dos.

Más años, pero esta vez no se molesta en contarlos. La necesidad de precisión se ha ido; el niño ahora es un hombre, ha perdido la apuesta y ya no hay ninguna consecuencia a su alrededor. Ocasionalmente es interesante de ver, y a veces incluso fascinante de observar, pero el cuerpo de Sumeragi Hokuto permanece debajo del Árbol y todas las ataduras han sido cortadas. No te lleves a Subaru lejos de mí, y el hechizo que desvanece sus colores, pálidos por la ausencia de esa luz en su hermano, entregándoselos todos a él.

Sin embargo, el juego ahora tiene reglas que Seishiro no entiende, así como lo es la abrupta realización de que los pétalos de cerezo son realmente rosa. El egoísta deseo de Hokuto sigue resonando en su interior — pálidos matices y su vínculo con esa luz, trazando miradas color verde en sus sueños. Incluso el cielo es diferente, sus historias han dejado de ser murmullos, convirtiéndose en lamentos que se confunden en el viento. Relatos de ángeles y dragones, y barreras destruidas. Le dice que lo ve ahí, y a Subaru también; y en ese momento es una promesa, un sueño que lo regresa al instante en el que sólo habían líneas, bosquejos y la luz de un niño tan irreal que pudo haber sido una ilusión.

Él toca la mano que sostiene la luz, la lleva a sus labios y la encuentra real, piel pálida y cálida que cede a la gentil presión. Tan real que su interior arde mientras la batalla comienza, y es molesto porque la luz blanca que está escondida debajo de la gabardina y la camisa de Subaru, aún permanece consumiéndose, igual que cuando la vio por primera vez; y el juego parecería haberse vuelto vacío si a él le importara, porque Seishiro sólo piensa en Subaru, en sus ojos verdes, preguntándose como ven al mundo, cómo lo ven a él; y la luz — Seishiro quiere sentirla.

Lo toca de nuevo, trayendo sangre a través de su rostro y de alguna manera, de alguna manera, no está bien.

Pero su mano en el rostro de Subaru — eso sí. Sólo dos instantes de contacto, y ahora no puede alejarlo de su mente, olvidar esa calidez tan diferente a la de la sangre. No puede evitar preguntarse si el mundo terminará en un día como ése, con ángeles y luces en el interior de las personas. No puede ni siquiera no notar que es primavera, y que hay más flores que las de cerezo incluso en una ciudad de edificios en líneas paralelas como Tokio.

Él olvida algo, y no es el cielo.

Labios. Todo compasivamente atraído por un beso, y es extraño porque las cosas no deben ser así. Ni él, ni Subaru; pero sus pensamientos se desvanecen porque el no sentir lo que siente por Subaru, el no ver como lo hace, es imposible.

Esa realización vuelve su visión completamente diferente, haciendo que todo pierda importancia, dejando sólo a Subaru. Y por primera vez no esta seguro de que pueda resolver las cosas, y no le importa tampoco.



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