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Actuación sin Libreto: Rurouni Kenshin
(Premio Mejor Romance, Mejor Historia, Mejor Universo Alterno FFRKSA2005)
Epílogo.
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Kenshin Himura daba un salto espectacular que sin duda hubiera impresionado a cualquiera.
A cualquiera que no le hubiese visto caer de ese modo tan lamentable sobre la tarima en la calle...
Sin duda fue por eso que Kaoru, al contemplarlo, quedó momentáneamente en shock, diciéndose a sí misma que aquel ser tan torpe no podía ser el temido "Battousai el asesino" a quien ella buscaba.
Pero independiente de si era hábil o no, al pasar algún tiempo ella comenzó a sentir cierta atracción hacia él... que no disminuyó al saber quién era realmente.
Ken Nihimura miraba divertido la televisión, acompañado de su fiel Inuyasha. Con el control remoto en la mano, Ken adelantaba la cinta de video según su capricho. No le interesaban demasiado los combates, pues se los sabía de memoria... sino ver a Kaori que en ese momento no estaba con él.
Y como todavía tardaría un día en llegar, él aprovechaba de repasar la serie que produjo su encuentro y posterior romance.
Era maravilloso como cada escena de Rurouni Kenshin traía a la memoria de Ken los más increíbles recuerdos. Y es que no sólo estaba viendo las aventuras de Kenshin y sus amigos, sino también sus propias vivencias, ocultas tras cada palabra que pronunciaba el personaje. Tras sus acciones él recordaba las paralelas que había vivido y pensaba que él y Kenshin se parecían mucho después de todo, o quizá no... porque Ken dudaba mucho ser capaz de controlarse para no matar a quien dañara a Kaori.
Una imagen fugaz de Umeda se hizo nítida en su mente. Ken sonrió triunfante al recordar el día de su boda y la expresión de éste. Si los papeles hubiesen estado invertidos, él jamás hubiese molestado a Kaori del modo en que Umeda lo hizo. Recordarlo lo llenaba de ira, porque en una de sus artimañas, Umeda lo arrastró con él en el lío volviéndolo loco aunque afortunadamente Kaori lo perdonó. Gracias al Cielo que ella, siempre estaba dispuesta a perdonarlo y darle una segunda oportunidad. De todos modos Ken tenía cuidado porque sabía que la próxima vez que incurriera en un error de ese tipo ya no obtendría su perdón de manera tan fácil.
Ken se levantó un momento de su asiento y sacó una fuente con palomitas de maíz del horno microondas, que se había estado preparando mientras duraba el ending del capítulo y el opening del capítulo siguiente. Un amigo de producción le había hecho el favor de pasarle los capítulos de la serie a video para que Ken tuviera sus recuerdos de Kenshin. El mismo amigo que le pasó la copia del opening de la primera temporada y las cosas que no se vieron en ella.
Inuyasha se acomodó mejor sobre la alfombra, poniendo su cabeza sobre sus patas delanteras. Gruñó un poco cuando Ken le rascó la cabeza al pasar junto a él y retomar su sitio en el silloncito que estaba ocupando para continuar con la maratón de Rurouni Kenshin... oh, si. Mirando distraído la pantalla, comenzó a recordar las últimas semanas.
Ken enseñaba algo de kendo a nuevos actores de una serie de samuráis, tranquilo y feliz de regreso a su antiguo y entretenido empleo, pensando que finalmente descansaría de Kenshin. Había sido agotador interpretarlo en la película, si bien obtuvo elogiosos resultados por ello gracias a la hábil dirección de Aoshi. A veces Ken, durante el rodaje de la serie, sentía que no actuaba para nada con Kenshin... es decir... simplemente adaptaba la situación que estaba viviendo según el guión de personaje y listo... Kenshin Himura estaba construido. Pero con el pasar del tiempo, Ken se daba cuenta que un verdadero actor simulaba perfectamente las situaciones personales del personaje y eso le hizo darse cuenta que él nunca actuaba con Kenshin. Simplemente seguía siendo Ken Nihimura en escena, aunque vestido con ropas antiguas y repitiendo que no volvería a matar a nadie.
Pero todo eso había terminado el día que los mandamases de Sony dijeron que la serie se cancelaba. Justo en el momento en que Ken sentía que estaba actuando a Kenshin y no Kenshin actuándolo a él.
Lo bueno es que desde entonces había podido descansar. Ser actor era realmente agotador y admiraba mucho a Akira y Misato que vivían de ello. Kaori también estaba demasiado cansada de ser actriz, por lo que optó por un camino más sencillo y se dedicó a doblar personajes de animación después de terminar de grabar un par de canciones junto a Ken para la serie.
Ken pensaba que ya se había librado de Kenshin para siempre, y había hecho un trato en silencio con el personaje. Nunca olvidarlo, porque gracias a él conoció al amor de su vida y de paso, inició una etapa mucho más feliz en cuanto hubo pasado algunas crisis que eran realmente necesarias, después de todo. Y además... bueno... Ken de todos modos sabía que él y Kenshin estaban en un punto en el que pronto ambos no podrían usar la sakabattou... Kenshin por su cuerpo en deterioro y Ken por su problema con los tendones, que le permitirían como mucho usar las espadas de bambú en el futuro.
Hacía unos días, el pelirrojo maestro enseñaba a dar un giro en el aire a su nuevo pupilo cuando Aoshi entró en el gimnasio y se quedó en la puerta un momento, observando el entrenamiento. Cuando Ken terminó su demostración, le hizo ademán de acercarse. Ken se secó el sudor de la frente con una toalla y se dirigió hacia su amigo.
-Hola, Aoshi, ¿qué tal?-
-Hola, Ken... ¿podemos hablar un momento?
-No hay problema.-
Ken se despidió de sus alumnos, pues terminaba la clase. Pronto se reunió con Aoshi.
Y éste le explicó los nuevos planes para él: Volver a interpretar a Kenshin, en una serie para video.
-¿Qué?... es decir... ¿Yoooo?... pero... se supone que yo no volvería... y entonces... no entiendo ni jota!-
-Escucha, ya está decidido... es un proyecto que he tratado de llevar con discreción, puesto que he reunido los fondos y no quiero que estos de la Sony se metan demasiado en las decisiones... gané los fondos para producirla y ellos solo la distribuirán y me otorgarán los derechos de dirección. El guión está a cargo de gente de mi confianza. Ni loco dejo que esos incompetentes se hagan de nuevo con esta obra para destrozarla como hicieron con los capítulos finales y la historia se situaría en el pasado de Kenshin. Asi que vete preparando.-
Aoshi hablaba en un tono de voz que no permitía la negación a su pedido. Ken no tenía ni ganas de seguir siendo actor, si él era tan feliz como maestro de kendo, viviendo en su casa con Kaori y esperando a su bebé para dentro de siete meses.
-Desde luego que cuento contigo, Ken... mira, aún faltan detalles por ultimar, pero mientras sería bueno que repasaras la serie por si acaso, para empezar a prepararte para tu papel.
Y luego Aoshi se fue, dejándole en el gimnasio solo y muy, pero muy pensativo. Esa misma tarde, al llegar a su hogar, lo encontró vació y recordó que estaría solo el fin de semana.
Satori estaba de exámenes y junto a Kaori se habían ido a una cabañita en la playa, propiedad del padre de Satori, para repasar las materias y descansar un poco. Satori misma reconocía que se le hacía dificultoso estudiar sabiendo que Aoshi estaba esperándola en la habitación y que la tentación de echarse a sus brazos era irresistible... más sabiendo que entre ellos se dormía muy bien... y que cuando no se dormía era mucho mejor... por eso le pidió a su mejor amiga que la acompañara.
-Me las arreglaré bien sin ti, amor. Ve tranquila.- le había dicho él.
Ken suspiró... Aoshi se llevaba la peor parte... se quedaba sin esposa y sin bebé, pues para Satori era impensable dejar a Aoshi con el pequeño Shinya porque ella era su mamá y debía alimentarlo. Y según Satori, lo mejor para el bebé era su leche materna. Si bien Aoshi insistió que él era capaz de cuidar al nene, Satori no dio su brazo a torcer en ese punto.
Ken pestañeó, volviendo al presente para centrar su atención en la pantalla del televisor que tenía una grieta en una esquina.
Él se las arreglaba bien sin Kaori. Por ejemplo, tenía la casa reluciente de limpia, se preparaba sus comidas y él mismo estaba bañado y bien vestido. Tenía al perro alimentado y a Shippo, hijo de Inuyasha, con sus vacunas al día.
Se las arreglaba bien...
Limpiando como maniático para no acordarse de que la extrañaba, cocinando y pensando si ella estaría comiendo bien por ella y el bebe, alimentando al perro porque no tenía otra cosa que hacer después de la quinta limpiada a la casa del día, llevando a Shippo al veterinario y a todas las mascotas del sector, porque ya estaba loco dentro de la casa y solo, sin ella.
Y por las noches era peor, porque esa detestable almohada no tenía los contornos abrazables de Kaori aunque mantenía algo de su aroma a flores. De todos modos no era ella y eso resultaba tan imperdonable que la almohada acababa a metros de la cama.
Ken se declaró en estado traumático cuando se dio cuenta del grado de dependencia al que había llegado con su mujer. La necesitaba a todas horas... al menos cuando él estaba con tiempo para mimarla y verla pasearse por la casa. Ken decidió que estaba Kaorizado y realmente no había cura alguna que él deseara para su mal.
Esa misma tarde se acordó de los videos y la petición de Aoshi. Mataría dos pájaros de un tiro porque vería a Kaori, a su dulce Kaori... y de paso repasaría al personaje de Kenshin.
Ken bostezó y miró el reloj de la pared. Las tres de la mañana. Llevaba cinco horas pegado frente al televisor viendo escenas de Kenshin y ya tenía sus momentos "Kenshin" favoritos, como la pelea con Jinnei Udo, la despedida de Kaoru (a la que le tenía un especial cariño, pues pudo decir en ella todo lo que sentía) o el capítulo de Notaro y del anillo de compromiso...
También le gustaban algunos capítulos de relleno de la serie, como aquel en que Kaoru le enseña a un joven luchador de zumo a tener más confianza en sí mismo. Personalmente a Ken los capítulos de relleno no le hacían muy feliz, pero había que reconocer que no eran tan malos cuando ayudaban a entender mejor a un personaje. Ken sonreía, pero los ojos le pesaban sobremanera y se le cerraban solos.
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Una vez más frente a la televisión, Ken lidiaba con el control remoto. Una mano se posó en su hombro, asustándolo.
-Señor Ken-
El joven se dio la vuelta sorprendido. De pronto notó una sombra con una cicatriz rasgándole la mejilla izquierda.
Kenshin estaba en su sala, sentado en el silloncito junto al suyo y le sonreía.
-Por favor... repase esa parte nuevamente... realmente me gusta mucho.
Ken miró hacia todos lados.
Ahora si que se declaraba loco de remate. ¿Kenshin en su casa? Eso era imposible, porque él era Kenshin y Kenshin era él y ya no entendía nada.
-Es que la señorita Kaoru se ve tan linda... no sabe usted lo mucho que me gusta contemplarla. Me hace muy feliz.
Ken no creía lo que veía. Se autopellizcó, luego revisó la casa buscando cámaras ocultas... ¡cómo odiaba esos programas donde le hacen bromas a la gente! Finalmente se enfrentó a Kenshin, quien le miraba con toda su expresión de incredulidad en la cara.
-¿Oro?- Dijeron los dos a un tiempo.
Kenshin tomó el control remoto y luego de algunos intentos antes de comprender más o menos cómo funcionaba, logró que la cinta de video avanzara hasta donde él quería. Luego entrecerró los ojos con la enorme sonrisa que había en su cara al mirar a Kaoru en la pantalla.
Ken finalmente se sentó de nuevo en su sitio, mirando de reojo a su extraño acompañante del día... perdón, de la noche.
-La amas, ¿no?- preguntó Ken... sin darse cuenta.
-Claro que si. Por ella yo... yo... comprendí que aun mi verdad, siendo justa, estaba errada... porque... porque no puedes proteger si no amas. Y porque con ella Kenshin Himura finalmente está completo. Es un hombre afortunado que encontró en su camino a su compañera.
Ken sonrió.
-Hummm... ya veo.
-¿Y usted, señor, la ama?
Ken se puso alerta... ¿qué?... ah, si, Kaori.
-Con todo mi ser.
Kenshin cerró los ojos. Ken entonces notó la espada en el cinto.
-Protéjala, Señor Ken. Y ámela siempre como si fuera el último día.-
-Sólo si tú haces lo mismo.
Kenshin sonrió nuevamente.
-Le quiero dar las gracias por haberme interpretado. A través de sus sentimientos pude comprender los míos y cobrar vida en una dimensión diferente a la suya. Como sea, y por ello, desde el fondo de mi corazón le doy las gracias. Quizá usted pensó que no me actuaba y que siempre era usted mismo... pero lo cierto es que nací de sus sentimientos y así llegué a los corazones de mucha gente en lugares impensados. Ken, nunca crea que su trabajo no es adecuado cuando le pone tanto corazón.
Ken cerró los ojos.
-Yo también pude comprenderme a través de ti, Kenshin. Pero por sobretodo, a través de ella.
Un rayito de sol de filtró por la ventana. Amanecía. Kenshin tomó las manos de Ken entre las suyas.
-Gracias, Señor Ken. Muchas gracias.
El pelirrojo... es decir... el... hummm... bueno, Kenshin, se retiró tranquilamente por la puerta, mientras Ken mantenía en su mano el calor de aquél saludo. Indeciso, se levantó del sillón y optó por seguir a Kenshin, bostezando un poco. Se acercó a la puerta, notó que no había nadie en la calle y que estaba todo en calma. Inuyasha dormía aún y Shipo también, pero en la cocina, en una canasta enorme. Ken se sintió de pronto muy desorientado.
Fue cuando sus sentidos se pusieron alerta... miró hacia un lado de la calle y descubrió a Kaori avanzando hacia él. Sonriente, Ken se apresuró corriendo a sostener sus maletas. Entraron los dos silenciosos a la casa y cerraron la puerta. Adentro, Kaori se abalanzó sobre él.
-Mi amor... te extrañé tanto... hummm... que delicioso es abrazarte de nuevo.
Ken la abrazó fuertemente.
-¿Me estabas esperando, Ken?... es muy temprano y usualmente te gusta quedarte en la cama.
-Sí, pero no vale la pena si no estás conmigo. ¿Cómo te ha ido en el viaje?
-Bien... el bebé de Satori es un amor y ella estudió muy tranquila. Llegamos a esta hora porque ella tenía que dar su examen temprano y antes debía dejar al bebé con Aoshi para irse a la facultad.
Ken preparó el desayuno y luego decidió acostarse a descansar junto a ella el resto de la mañana.
Kaori se acomodó en su brazo y cerró los ojos, disfrutando de la caricia sobre su vientre levemente abultado.
-Kaori... no me lo tomes a mal, pero... ¿no estás un poco gordita para tener un poco más de dos meses? Yo creía que la barriga crecía después de los tres.-
Kaori se incorporó lentamente y lo miró a los ojos un momento sin saber qué decir. Luego volvió a acurrucarse contra él.
-Ken, no te lo tomes tú a mal, pero... ¿te importaría si fueran dos y no uno?
Ken, demasiado atónito ante la revelación, se quedó de piedra.
-Tonto, estoy bromeando... claro que viene sólo un bebe. Y ahora, ¿me harías el favor de abrazarme? Tengo mucho sueño. Mañana hay mucho que hacer y además, pronto se acerca el Año Nuevo. Debemos descansar.
Ken le obedeció. Pensó que esta era, desde luego, una mañana muy extraña.
Se estaba quedando dormido y entonces pensó en Kenshin.
"Gracias, Kenshin... porque gracias a ti he podido conocerla y amarla."
Pero antes de sumirse en el sueño profundo, escuchó su propia voz... con un acento levemente diferente y un tono muy formal.
"No, querido amigo... soy yo quien está en deuda. Gracias."
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Fin Epílogo Actuación sin Libreto: Rurouni Kenshin
Octubre 1, 2004.
Reedición: Diciembre 4, 2006.
Notas de Autora.
Se reportaron por el capítulo anterior…
KalaChan120
Erini
Kai250
Kanke-chan
Kaerii Ryuka
Silvi-chan
MirchuS
Gabyhiatt
KagomeKaoru
Aryblack
Kaorudono8
Silvia-chan
… y esta sería la despedida
Quiero dar las gracias una vez más a quienes me han apoyado hasta el día de hoy.
Pero en este momento en especial, a mi amiga Justary-dono, gracias a quien la obra completa de Actuación sin Libreto: Rurouni Kenshin, no se perdió en el olvido de la informática. Ella guardó todos los capítulos y me los pasó de vuelta ya que en un formateo perdí mis archivos.
La corrección de la obra no fue tan fácil como yo esperaba. Tuve que borrar una cantidad enorme de puntos suspensivos, que yo usaba mucho en cada párrafo en vez de las comas. También me di cuenta de que usaba muchas palabras muletillas ("bueno", "así", etc) y de que había frases que no se entendían bien porque no estaban bien construidas. Me sentí bien al notar que había progresado y con ganas de seguir aprendiendo, aunque no hay como la práctica sin duda. Tal vez tome un curso de gramática o estudie formas de mejorar la redacción y esas cosas para mejorar mi manejo del idioma.
Antes de seguir, mis agradecimientos a quienes siguieron Actuación sin Libreto en esta nueva versión revisada.
Ane Himura
Arashi Shinomori
Arcasdrea
Aryblack
Carla
Cintia-chan
Chi2-chan
Dani-chan
Dark-cam
Erini
Fany
Gabyhiatt
Ghia Hikari
Hope-Li
Ishiara
Kaerii Ryuka
KagomeKaoru
Kai250
Kala-chan
Kanke-Chan
Kaorudono8
Karasu no hime
Kendappasoma
Lilith Uchiha
Linneth
Lyneth
Marine-chan
Michel 8 8 8
Mikomi
Mila
Minue
MirchuS
Mirna-Himura
Monica-dono
Monica-san
Naoko L K
Pamky
O.o kaoru-chan o.O
o0o-Lady Scorpio-o0o
Onashiru Okanami
Purple
Satsuki Haru
Silvi-chan
Silviq-chan
The Shade Ghost
Thinia Milondra
Tsubame-chan
Tsuki-Ra
Vexphoemy
Xue
Yukiyasha
Yumiki-sama
A medida que reescribía y subía esta historia, los nombres de las lectoras iban cambiando. Es por eso que durante la primera parte de la serie hay nombres que se repiten mucho en los reviews y en esta segunda fase, otros. De todos modos mis agradecimientos a todos quienes siguieron alguna vez la obra y se animaron a dejarme un comentario, y aun a quienes se incorporaron recientemente. También gracias por soportarme, ya que al leer mis notas de autora, me percaté que prácticamente he llevado un diario de vida en fanfiction y a veces eran notas muy deprimentes que me arrepiento de haber puesto, y en otras ocasiones notas más felices. Y ustedes de alguna manera me animaban, me ayudaban y se preocupaban por mí. Gracias por eso también.
Quiero entonces dar por finalizada esta parte. Por cierto, y si no se entendió bien, Kenshin podría decirse que aquí es soñado por Ken. Aclaro esto porque hace tiempo alguien comentó que quizá Ken veía a Kenshin porque era esquizofrénico. Pero no… él sólo estaba soñando un poquito.
El capitulo anterior me quedó tan cargado al sexo porque la primera vez que subí esta historia, me pedían mucho lemon y yo lo escribía. De hecho, me autocensuré en capítulos anteriores no porque fuera una pacata o algo parecido, sino porque a veces había escenas que no tenían mucho sentido y porque tampoco pretendía incluir en mi historia todo un manual de sexo. Si dejé las de Ken y Kaori era para demostrar que ellos la pasaban bien y se divertían en su relación. De todos modos, el capítulo treinta también fue censurado. (Ya se imaginarán cómo iba la cosa). Opté por dejar el encuentro de Satori y Aoshi completo porque en la historia hasta el momento se había visto sólo un lemon entre ellos.
Sobre los premios "APES", me pareció un nombre adecuado por lo que significan las siglas aquí en Chile: Asociación de Periodistas de Espectáculos. Y me pareció más realista que Ken o la serie se ganara un premio que daban los periodistas japoneses a que se ganara el Oscar, el Globo de Oro o todos esos premios raros que dan en estos días. No me acuerdo bien si es el Gramy o el Emi el que le dan a las series de tv norteamericanas… quizá ustedes sepan más de eso.
Una vez más gracias y si quieren seguir leyendo sobre los personajes, "Actuación sin Libreto: Tsukio-Hen" será actualizada mañana. De todos modos también pueden dejar la lectura hasta aquí y darle en sus corazones el final que más les guste.
Nos vemos en Tsukio-Hen.