|
Author of 46 Stories |
"LUNATIQUE."
Por Betty-Boop.
—«¤»—
INTERLUDIO: ASH. MISTY.
—«¤»—
Misty había sido siempre una relación de elementos más allá de ordinarios, de sonrisas coquetas, temperamentos volátiles, romance adornado de corazones, miradas maternales y palabras de apoyo. Con su cabello de color sin igual y su estilo de niña entrando en mujer, Ash había estado seguro que ella sería en un futuro lleno de victoria la pareja perfecta para él. La pieza perdida en su vida una vez que todos sus ideales se hicieran una realidad. No había sido fácil admitir la revelación y había costado enterarse que Misty tendría que irse de su lado un tiempo para por fin aceptarlo con su corazón abierto y libre de pretextos.
Ash Ketchum había por fin admitido estar enamorado.. de alguien que no fuera un Pokémon y Ash debió de haber sospechado que algo tremendamente grotesco iría a suceder después de eso. En verdad, debió de haber adivinado que su vida -en vez de volverse más simple- tomaría otro gran paso hacia lo complicado, duro y difícil.
Ver como la primera chica que había dejado entrar en su corazón se retorcía bajo besos que no eran suyos y rogaba por caricias de manos que eran imitación de las suyas había sido... como perder un órgano vital.
Y ahora con la muñeca que se suponía seguía siendo su mejor amiga y futura esposa frente a él, manchada y usada y adicta a ser maltratada, con ropa de seda, tacones lejanos de los tenis que tanto le gustaban a Ash y un cuerpo finalmente maduro y evolucionado al de una vil diosa—Ash sabía que debía perdonar y olvidar.
Eso no quería decir que Ash lo haría.
Giovanni se había esforzado demasiado en enseñarle tal lección como para desperdiciarla en la persona que lo había lastimado más que cualquier otra.
"¿Qué quieres?"
"Gary me dijo.. Bueno... Sabes porque estoy aquí—Y sabes qué más? Si esperas que te pida perdón, olvídalo."
Ash simplemente parpadeó, repentinamente exhausto. Aunque no le gustara admitirlo, muy dentro de él había sabido que esta conversación tomaría este rumbo, porque tal vez Misty había logrado hacerse la mártir con Gary, Brock y el resto del mundo, pero Ash la había visto tal y como la mujer que había probado un trago de corrupción y se había negado a rehabilitar desde entonces.
"Hice lo que hice por ti, y por mi... y por lo que debió de haber sido. Traté de enmendar tus pasos equivocados hacia tu padre y.. fallé. Si de algo me voy a disculpar será de no esforzarme más, de no buscar más profundo y no preguntar más detalles. Pero, por lo demás.. no tengo ningún arrepentimiento."
"Te enamoraste de esa.. cosa, verdad Misty?"
"No te mentiré tampoco."
Ash buscó en esa mirada, que alguna vez había estado llena de devoción por el entrenador que había hecho trizas su bicicleta, y solamente encontró indiferencia mezclado con tristeza y.. tal vez todavía amor, sí, pero por la persona equivocada—por la única persona en el mundo a la que Ash nunca en su vida le perdonaría la mera existencia.
Ash suspiró, observando como Misty -con sus ondas naranjas tan tentadoras para sus dedos- se sentó en el final de su cama, sus manos sujetando un objeto dorado en sus palmas. "¿Qué podemos hacer ahora?" Ash no podía creer lo que estaba preguntando si ya sabía la respuesta. Masoquismo, probablemente. "¿Cómo podemos... superar esto, entonces Misty? Sabes que nunca podré perdonarte—"
"¿Te sientes muy cansado?" Misty le interrumpió con genuina curiosidad y Ash frunció su ceño al ver una capa de luz en esos ojos verde-azules que nunca había creído volver a ver.
"No, por qué?"
Veinte minutos después, la brisa marina invadía los pulmones de Ash, la silla de ruedas rechinando bajo la fuerza de las manos de Misty mientras la mujer los acercaba cada vez más hacia la playa que se escondía -como un precioso secreto- atrás de la mansión que Ash ni sabía a quien le pertenecía. Y ahora que se ponía a pensar, nadie le había dicho con certeza donde se encontraban, que tan lejos estaban de Pueblo Paleta?
La arena fue tatuada con las huellas de las ruedas, como un mapa que Ash y Misty no debían de olvidar. "¿Estás seguro que puedes caminar?" Ash roló sus ojos.
"Dije que estaba algo entumido, no era necesario traer hasta acá este armatoste—"
"Hey, no me mires a mi! Fue la única condición con la que me dejaron sacarte, Sr. Invencible." Por un momento, por un latido, sus vidas se sintieron como antes... De todo. Y ese fue el impulso en el que Ash se apoyó para levantarse y dejar sus pies desnudos hundirse en la arena. Colocó sus manos sobre sus caderas, tomando lentos y cautelosos pasos hacia las olas saladas, el sol a lo alto con su resplandor tan lleno de vida que casi causó a Ash rendirse y correr de vuelta a su habitación, a salvo en las sombras.
Casi.
"Así que... me recuerdas qué hacemos aquí?" Sus ojos viajaron a la silueta a su lado, pies todavía escondidos en tacones rojos como el vestido que abrazaba las curvas que Misty parecía tratar de esconder con su saco blanco. Un puño de levantó en respuesta y cuando este se abrió, la herida en el corazón de Ash le hizo coro. El anillo yació como un insecto agonizando sus últimos minutos de vida, los diamantes diminutamente incrustados opacos ante los rayos ultravioletas.
"Estamos aquí para salvar lo que queda de nuestra relación, como lo preguntaste hace rato. Si este ritual no nos ayuda en nada, no se que más podrá, Ash."
Ash miró el rostro de Misty, lleno de determinación, el anillo, las olas del mar.. y comprendió. "Está bien. Lo avientas tú ó yo?" Algo parecido a emoción comenzó a vibrar dentro de su cuerpo lentamente—adrenalina, Ash logró reconocer y dios mío, cuanto tiempo sin volver a sentirse de ésta manera!
Vivo.
Misty levantó el anillo entre sus dedos, sus cabellos volviéndose locos con las ráfagas de brisa. "Satoshi odia la playa. Odia la arena y el mar. Es tan frío y así le gusta el clima. La nieve y la lluvia. Pero, el día de nuestra boda, hizo una fogata en nuestra habitación y me confesó que había soñado con esa noche los últimos años de su vida. Que me había imaginado en tantos sueños a su lado, compartiendo su grandeza... Me dijo—"
"Robó esos sentimientos, Misty. Para él no fueron reales."
"Lo sé ahora. Sabes por qué? Porque a pesar de todo, no se ha podido atrever a lastimar a tu madre, Tracy, al Prof. Oak, a Brock, a Gary.. ni a mi, directamente. Todo está basado en juegos psicológicos para él, en palabras retorcidas... en mentiras que mezcla con la verdad—"
"Créeme, no necesitas convencerme."
"Ash—No estoy completamente segura pero—Necesitas decírmelo porque se qué sólo tú puedes aclarármelo—" Lágrimas comenzaron a recorrer las mejillas maquilladas con rosa de Misty y Ash se sintió frustrado al no recibir ninguna clase de satisfacción al verla en tal estado. "El hombre con el que me casé, Satoshi—fue reemplazado? Después de haberme confesado cuanto significaba yo para él—Giovanni lo reemplazó con el Satoshi que ahora vive y que se niega a devolverme a mi bebé?"
Oh, no. Misty..
No había manera que Ash podía dar una respuesta que consolara el dolor que parecía librarse a toneladas en esos llantos, no había forma que Ash tampoco mintiera, porque Misty tenía razón: sólo él podía aclararle las diferencias entre todos los prototipos que habían caminados sobre la faz de la tierra vistiendo su sonrisa y su vida.
"... Sólo tira el anillo, Misty. Deshazte de él y recupera las riendas de tu vida."
Cuando las garras de la marea se tragaron el anillo sin piedad y Ash y Misty se sentaron en la arena hasta que el sol bajó en el horizonte, algo en el pecho de Ash se soltó y relajó por primera vez desde que había sabido que era libre. Como si un hilo de tantos que Giovanni había tejido en su alma se hubiera deshecho para jamás regresar.
Y Ash volvió a aprender que nunca se confía en las palabras que salían de la boca del mismo diablo.
"¿Misty?"
"¿Sí?
"¿Quieres que te acompañe cuando le digas a los demás?"
Misty levantó su rostro de sus rodillas, sus ojos hinchados y tan llenos de tristeza. Dios, Ash no podía creer que Misty todavía estuviera de pie y enfrentándose a Satoshi después de todas las humillaciones que Ash sabía la había obligado a vivir a su lado.
Y Cielos, un bebé. Un bebé que genéticamente...
"No puedo, Ash—Ni siquiera Giovanni lo sabe—"
"¡Tienes que dejar de entregarle tanto poder a Satoshi sobre ti!"
"¡No sé cómo—!"
"Ahora que sabes que esa abominación no se trata de mi, tienes que... Puedes dejar de amarlo, Misty."
"... No sé cómo hacerlo."
Una vil muñeca. Una sombra de lo que fue. Todos lo eran. Brock, su madre, hasta Gary—y Ash no sabía cómo—qué hacer con ellos, cómo actuar, como regresar el tiempo y componer tantas partes que estaban funcionando mal en las personas más queridas para él. En especial cuando no tenía idea de como comenzar a... arreglar su propia alma. Su mente y cuerpo.
Ash no estaba segura sí podía.
Solamente que deseaba hacerlo. Lo ansiaba tanto..
"Probablemente, deberíamos regresar antes que Brock o.. peor aún, Gary... vengan a jalarnos de las orejas. Además, ya casi hora de la cena. Estoy segura que tienes hambre."
"Misty."
Misty se puso de pie sacudiendo su vestido, pretendiendo no haberlo escuchado.
"Misty."
"¿Qué, Ash?"
"Ay, no me arranques la cabeza tampoco! Solamente quiero saber donde demonios estamos."
"Oh.. Bueno. Es mejor que le preguntes eso a Gary, porque yo tampoco tengo la menor idea. Nos tele-transportó desde la fábrica en donde te encontramos a este lugar y ha hecho lo mismo con tu madre y Brock. Tú mejor que nadie debe saber como funciona su mente.."
"No confía en ti."
"Sí... nunca lo ha hecho."
"Si sirve de consuelo... siempre ha sido así su naturaleza. Gary Oak no confía ni en su sombra pero—tele-transportación? De qué estás hablando?"
Misty sobó su frente con desesperación, dejo sufrir a Ash un rato mientras esperó a que el enfermo se acomodara en la silla de ruedas y hasta que salían de la playa completamente, Ash gruñó impaciente. "Mistyyyy!"
"La verdad no lo sé! Tú crees que me ha confesado la historia de su vida? Qué no recuerdas lo que te acabo de decir? Gary no confía en mi. Vas a tener que preguntarle tú mismo... y después me lo dirás a mi, claro."
Un puchero se formó en ese rostro que había perdido todo rastro de inocencia. "¿Qué te hace estar segura de que confiará en mi entonces?"
Misty tuvo que sujetar las palancas de la silla hasta que sus nudillos tronaran en protesta para evitar darle un chichón al pasajero. "Oooh, Ash. Creo que no haz cambiado tanto como imaginamos. Estás tan ciego como un murciélago.."
"Oye!"
".. cuando se trata de ver cuanto significas para otras personas."
—«¤»—