|
Author of 23 Stories |
Las criticonas
Por Izzy Meadows
1. Los equipos
Una sala de teatro semi oscura en la que hay dos micrófonos en el centro del escenario. Samael, una chica pálida de pelo negro erizado por detrás y ojos también negros (volcánicos como la obsidiana), vestida entera de negro, está detrás uno de ellos. Entre los dos micrófonos hay un proyector de diapositivas; detrás, una pantalla.
—Estaba yo el otro día releyendo “El monólogo” de Jenny Flint (sección de Beyblade), y pensé que sería divertido hacer con Captain Tsubasa lo mismo que ella hizo con Beyblade. Así que aquí lo tienen. Como ven, está en formato historia, para que no me lo borren. Y para presentar conmigo esto, les presento a mi hermana Lyfe.
Lyfe entra en el escenario por un lateral; se produce una ovación. Es una chica rubia de piel blanca dorada y ojos azules que viste íntegramente de blanco. Se sienta en el sillón vacío y sonríe.
—¡Buenos días! Yo estuve con Sam…
—Samael para ti —le recuerda Samael ceñuda.
—¡Vale, vale! ¡Qué carácter! Bueno, estuve con Samael mientras ella releía “El monólogo” y tengo el gusto y el orgullo de decir que seré yo quien la ayude a destripar Captain Tsubasa, con todo el cariño hacia la serie, que, si bien es realmente mala, a todos nos ha proporcionado momentos de risa y oportunidades para hacer comentarios sarcásticos. Así que, aquí y ahora, doy comienzo al fic preguntándole a Samael: ¿verdad que los equipos de Captain Tsubasa son muy buenos?
—No, no es verdad —responde Samael.
—¡Bien, comencemos el análisis! Y el primer equipo a analizar es… ¡el Nankatsu!
Lyfe pulsa el botón de acción del proyector. Aparece una diapositiva del Nankatsu. Samael saca de la nada un puntero y señala la imagen.
—El Nankatsu. Un equipo interesante. En el primer capítulo de la serie, cuando parece que Tsubasa va a ir al Shutetsu, se dice que el Nankatsu es un equipo muy malo, sin posibilidades de entrenar porque el Shutetsu ocupa el campo municipal, y etcétera, etcétera. Y todos los del Nankatsu se desesperan cuando se enteran de que Tsubasa va a ir al Shutetsu. ¿Por qué? Porque se supone que es muy buen futbolista. Cosa que me permito poner en duda. Peeeeeeero…
Lyfe pasa la diapositiva. Aparece una imagen de Tsubasa y al lado una de Genzo.
—Tsubasa, para una vez que piensa, tiene la brillante idea de retar a Genzo Wakabayashi, el portero y capitán del Shutetsu —explica Samael señalando a Genzo con el puntero—. Hacemos un alto para añadir que, aparte de tener un carácter genial, y ojo, que no he dicho bueno, Genzo es uno de los pocos jugadores de la serie que podrían dar el pego en una liga profesional.
—Esta disertación sobre Genzo no sé a qué viene —añade Lyfe encogiéndose de hombros—. Ni siquiera es de tus personajes preferidos.
—Bah. Como sea. Retomando el tema. La pulga, digooo… Tsubasa lanza un balón desde el mirador hasta la casa de Genzo. Acotación: y yo voy y me lo trago. No debería darle ni para la cuarta parte del recorrido, a menos que de verdad haya en Japón alguien que desafíe las leyes de la naturaleza.
Lyfe pulsa el botón de nuevo y aparece una diapositiva de Tsubasa y Ryô Ishizaki.
—El capitán del Nankatsu es Ryô Ishizaki —continúa Samael señalándolo con el puntero (si hubiera sido una persona de verdad, le habría metido el palo en un ojo)—. A mi parecer, un verdadero desastre. Y resulta aún más deprimente preguntarse cómo serán los demás para que semejante baúl pueda ser el capitán. Pero lo peor de todo es que cuando llega Tsubasa al equipo, de repente todos se ponen muy optimistas y deciden que pueden ganar todos los partidos. Seamos realistas en vez de optimistas. Un equipo de fútbol está formado por once personas, no por Tsubasa Ohzora driblando a todo el equipo contrario (hasta al portero).
Lyfe cambia de imagen, esta vez es de Roberto Hongo. Le quita el puntero a Samael y señala a Roberto con él.
—Se podría abogar que, si el equipo mejora, cosa que no es cierta porque todos siguen jugando exactamente igual de mal, es cosa de Roberto Hongo —dice Lyfe—. Mismo que, por alguna extraña y misteriosa razón, se ha colado de mantenido en la casa de Tsubasa. Cuando aparece en el campo, nadie lo reconoce, pero, curiosamente, todos han oído hablar de él. Y digo yo: si son tan fanáticos del fútbol, ¿no deberían, al menos, conocer a uno de sus ídolos cuando lo ven? ¡A ver, si a mí me ponen delante a Ronaldinho, sé quién es! ¡Y ni siquiera es mi ídolo!
—Como sea. Roberto empieza a entrenar al Nankatsu. Hace falta estar ocioso y aburrido para entrenar a un equipo de fútbol de patio de colegio, y más si se es un profesional brasileño —opina Samael de la que le quita el puntero a Lyfe—. Aprovecho esta oportunidad para decir que ni los profesionales brasileños saben jugar al fútbol en esta serie, y que además Roberto es un traidor mentiroso. Lo que, teniendo en cuenta a quién traiciona, también me da bastante igual. Pero bueno. El caso es que el Nankatsu y el Shutetsu se enfrentan en un partido. Y aquí llega otra gran prueba irrefutable de que los japoneses no tienen ni idea de fútbol, o no demuestran tenerlo: empatan el partido, empatan la prórroga y lo dejan así. ¡No se puede empatar una prórroga y dejarlo así! Si se puede dejar en empate, directamente no se juega prórroga. Y encima, la tal prórroga dura lo mismo que el partido propiamente dicho: dos capítulos.
—En resumen: dos capítulos que sobran totalmente. Y cuando termina la estúpida y sobrante prórroga, Tsubasa y Genzo deciden que de repente son amigos hasta los figos. Es algo común a todos los protagonistas absolutos de anime: hacen amigos con una velocidad imposible y encima los conservan. Pero ahora, hablemos del Shutetsu —dice Lyfe.
Vuelve a cambiar de diapositiva y aparece el Shutetsu.
—Hay algo que el Shutetsu tiene y de lo que el Nankatsu carece: un capitán útil; o sea, que no es un inepto —dice Samael—. Genzo, al menos, tiene una posición definida en el campo, a pesar de que en el partido contra el Nankatsu es él quien mete el gol de la prórroga. Aprovecho para añadir que en ocasiones puede suceder eso en el fútbol real. Pero es que Tsubasa tan pronto mete goles, tarea de delanteros, como hace asistencias y distrae, tarea de centrocampistas, como cierra el paso a los contrarios, tarea de defensas. Es absurdamente multitarea. De hecho, hasta paró un par de goles que Yuzo Morisaki iba a encajar, más adelante.
—Es que Morisaki es un coladero —dice Lyfe.
—Lo sé, pero ése no es el caso. El caso es que es imposible valer para todo. Podría ser una buena idea que el protagonista no tuviera que parecer el más competente, porque, encima, no lo es: Taro Misaki, el “trío Shutetsu” (a excepción de Kisugi, que es más inútil que los otros dos) y Jun Misugi por lo menos, son mejores que él. Tal vez se podría añadir también a Hikaru Matsuyama. Aunque quizá estoy poniendo mejor a Jun y a Hikaru de lo que merecen, ya que están entre mis personajes preferidos. Sus comentarios son, en general, correctos, y además me gustan sus nombres.
—Se ve que no hay mucho de lo que hablar sobre el Shutetsu —añade Lyfe—. Luego, cuando los dos equipos y algunos más pusieron jugadores para el nuevo Nankatsu, las dos nos preguntamos quién fue el inepto que seleccionó a Morisaki y a Ishizaki. Pero bueno, qué se le va a hacer. En realidad los seleccionaron para calentar banquillo. Al menos eso habría hecho Morisaki de no ser por la lesión de Wakabayashi.
Cambia de imagen y aparece el Meiwa.
—Este equipo da risa —dice Samael—. En primer lugar, en España se conoce como “Muppet”, es decir, “marioneta”, y, de hecho, hay uno en el equipo que tiene cara de teleñeco. Y en segundo lugar, sólo hay tres jugadores que valga la pena nombrar, y no valen demasiado: Ken Wakashimazu, Kojirô Hyûga y Takeshi Sawada, el cual, no sé a ustedes, pero a mí se me hace un cruce entre la Hormiga Atómica y Franck Ravaribony.
Lyfe vuelve a cambiar de imagen y aparece el Hanawa.
—Este equipo, en España, también tiene un nombre de risa: “Hot Dog”, que, como pueden traducir, significa “perrito caliente”. Usan una formación muy original de 8 – 0 – 2 que no usa nadie más: los hermanos Tachibana (que, dicho sea de paso, son los más feos de toda la serie) se encargan del ataque y todos los demás se apelotonan en el área para ver cómo juegan. Divino, ¿verdad? Aparte de que el Triangle Shot es una jugada patética e imposible. Claro que lo peor del partido del Nankatsu contra el Hanawa fue el gol en propia de Ishizaki, que cada vez que toca el balón lo estropea todo. Aunque también es culpa de Morisaki, que ni eso pudo parar. Otro gallo les habría cantado con Wakabayashi.
Lyfe cambia la imagen a una del Musashi.
—Éste es el equipo que vale la pena, a pesar de que en España se le conozca como “Mambo Fútbol Club” (y no bailan) —explica Samael señalando a Misugi con el puntero—. Jun Misugi es la estrella del equipo, pero llegan imbatidos a la semifinal sin que él juegue en todos los partidos, lo cual, hay que admitirlo, es toda una novedad en la serie. Es una pena que Jun no aparezca más a menudo.
Lyfe cambia la imagen y aparece el Furano.
—Éste es el equipo capitaneado por Hikaru Matsuyama. En la serie dicen que es un equipo muy conjuntado, pero, en realidad, el único que vale para algo es Matsuyama (cosa que, no es por nada, pero suele pasar en Captain Tsubasa). Pero este equipo hay que mencionarlo por una razón: es el primero en toda la serie que sufre una falta que, además, es de penalti. Y de hecho Matsuyama está a punto de meter el gol. Pero bueno, en realidad ésta es la única función que tiene: ser rival del Meiwa, que, obviamente, es el equipo que cometió la primera falta. Normal, siendo el equipo de Hyûga.
Lyfe vuelve a pulsar el botón y aparece un letrero que dice “Toho”.
—No tenemos imagen disponible —se disculpa.
—Este equipo aparece ya en la siguiente temporada, y es como una versión pelín crecida del Meiwa, ya que Hyûga, Wakashimazu y Ravaribony… digo… Sawada, son los “importantes”. Lo cual, dicho sea de paso, da idea sobre la pésima calidad del resto. Si aceptan al bestia de Hyûga y a la Hormiga Atómica, es que ellos tampoco deben de ser diamantes tallados, que digamos. Se repite la historia del Nankatsu.
—Así, vamos a llegar a las cinco conclusiones del día —dice Lyfe—.
”Número uno: Los japoneses no tienen ni idea de fútbol. O por lo menos Yoichi Takahashi no tiene ni idea de fútbol.
”Número dos: En esta serie, los equipos son “buenos” o “malos” atendiendo al crack “mediático” que tengan.
”Número tres: Los cracks “mediáticos” de Captain Tsubasa no durarían en un partido de verdad ni diez minutos.
”Número cuatro: Un jugador pseudo multitarea resulta patético. Léase: Tsubasa. Es decir, vale que la Holanda de Cruyff lo hacía, pero en primer lugar, eran todos, y en segundo lugar, eran profesionales.
”Y número cinco: Los mejores personajes de la serie son los que menos aparecen. Léase: Misugi y Matsuyama.
—Junto con Hyûga, que es graciosísimo cuando juega porque se emociona y da patadas a todo, no sólo al balón —añade Samael.
—Pedimos reviews para continuar —informa Lyfe—. Si los conseguimos, nos vemos en el próximo capítulo: El campo. Cuídense y eso.
—Y nos dejan reviews, porque no me da la gana de pensar porque sí. Heippa.