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Books » Harry Potter » Hijo de la Luna
Faraon Hally Black
Author of 11 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Humor - Sirius B. & Remus L. - Reviews: 7 - Updated: 06-10-08 - Published: 07-13-05 - id:2483246
La llegada de la bruja de las golosinas interrumpió una fascinante partida de snap-explosivo

La llegada de la bruja de las golosinas interrumpió una fascinante partida de snap-explosivo. Los chicos miraron ávidamente cada dulce y chocolate de la bandeja, que la bruja con una sonrisa les tendía.

Remus no solía comer esas cosas, solía reservarlas para alguna ocasión especial (para que su sabor dulce aumente el placer del momento al recordarlo) sin embargo eran pocas las ocasiones que había comido. Eran pocas las ocasiones felices en su vida.

Tomo una gragea de varios sabores y cancelo (lo justo) con las monedas, contadas una a una. No era un chico pobre, pero no le gustaba despilfarrar.

James en tanto tomo una bolsa de cada cosa. Como si en su casa le prohibieran esos manjares (y en lo poco que llevaban juntos, Remus intuyo que su madre tal vez, culpaba a los dulces la excesiva energía que el moreno mostraba.

Sirius por su parte se quede quieto mirando la bandeja. Cada uno de esos dulces le llamaba la atención. En su casa no compraban nada similar, solo cosas de "manufactura 100 mágica, sin una solo intromisión de productos Muggles". Una reverenda basura.

Tomo varias Ranas de Chocolate (por no decir "tomo groseramente todas las ranas que quedaban en la bandeja") y las guardo en su baúl. Pago con una moneda grande y de oro. Una moneda no muy común en los bolsillos de chicos de 11 años. Pero Sirius no era un chico común, por lo que Remus había notado. Tenia una mirada de tristeza que jamás se despegaba de el, oscureciendo cada uno de sus gestos.

Sin embargo Remus no era quien para recriminarlo, su propia aura de misterio, que casi podía palparse, le impedía juzgar.

No era quien para proponer de tema "contemos nuestros mayores temores y sueños, en este primer día que nos vemos…. Parto yo soy un licántropo"

James, quien aparentemente no era un chico con mayores obligaciones, penas o desdichas en su vida, retomo rápidamente la partida, haciendo caso omiso a que tanto Remus como Sirius parecían mas entretenidos, uno en contemplarlos analíticamente y el otro en determinar cual de las escurridizas ranas de su maleta caería despiadadamente en su barriga.

Sin embargo tampoco tubo tiempo de notarlo, pues los alaridos de un niño, mas parecidos a un chillido de algún animal pequeño, les llamo la atención, haciendo que los miembros del compartimiento salieran rápidamente al pasillo. Allí un tipo alto, rubio, de grises ojos miraba con desprecio, casi al mismo grado de cómo se mira un zapato lleno de excremento, a un chico regordete, de facciones demasiadas finas para su rostro, quien estaba tirado en el piso, tratando desesperada mente de arrastrase fuera del alcance del mas alto.

Sirius miro con el ceño fruncido la imagen. Fue cosa de segundos adivinar que había pasado. Allí estaba ese sujeto, prometido de una de sus primas, un tal Lucios Malfoy, acérrimo enemigo de cualquier impureza de sangre, declarado a viva voz, martirizando a ese otro sujeto, lo mas probable algún inocente que pensó en pedirle ayuda.

-déjalo Malfoy- su voz sonó mas ronca de lo que habría esperado, tratando por una parte de contener sus rodillas que tiritaban levemente, mientras le indicaba Remus y a James que ayudaran al chico y lo entraran. James, quien también había escuchado sobre ese Malfoy, se apuro en socorrer al gordito- no te hará daño dejar pasar a un muggle cerca de tuyo… el aire no podría apestar mas, estando tu cerca.

-Ohhh Sirius Black- el joven se volteo a mirar al mas alto de los morenos, mirándolo con mucho menos desprecio, casi apreciando hablar con un sangre pura. – veo que no te has sentado con nosotros, quizás no lo sabes, pero hay un vagón exclusivo para gente como nosotros- el rubio miraba con sus gélidos ojos a los dos chicos que acompañaban a Sirius y al pequeño muggle, tratando de hacerle entender al moreno que ese no era su lugar.

-muchas gracias por tu oferta- el sarcasmo era ovio, al nivel que no podría dejarse pasar por alto ni en la mas civilizada de las discusiones- pero de verdad no es de mi agrado un vagón lleno de gente que solo sabe hablar de la pureza de su sangre, oírlos recitar cada parte de su árbol genealógico y alardear del tamaño de las propiedades y cuentas bancarias de cada familia, la verdad prefiero quedarme acá, con gente normal.

Sirius volteo hacia sus compañeros de viajes, y les hizo señas de que entraran, dando por finalizada toda la discusión. Obviamente esto no le causo la mas minima gracia a Malfoy

-no sabes que te conviene, pequeño, si tu fueras mas inteligente te vendrías con migo y los dejarías solos, sabes que pronto seremos poderosos y que no seria bien visto que estuvieras rodeado de mierda

Potter se exalto y tarto de golpear al mas grande, pero fue detenido por Sirius. Sabia que Malfoy no dudaría en lanzarle alguna clase de maldición…

-por que soy mas inteligente que tu, es que me mantengo acá, donde puedo pensar por mi mismo. Y si sabes lo que te conviene, no me molestaras. Después de todo sigo siendo un Black y te aseguro que un duelo entre los dos… tendría un solo resultado… y no seré yo quien termine en San mugo.

Sirius volteo con altanería y cerro la puerta del compartimiento. Espero a que Malfoy se fuera, pues sabia que el rubio había entendido la indirecta. Seguía siendo parte de su familia, conocedor de hechizos de magia antigua y oscura, que le podían causar la muerte a cualquiera, sin dejar rastro ni para el mas sabio auror.

-guau que marea de defendernos- James fácilmente olvido del temor y la tensión de los minutos anteriores. Sirius sonrío tímidamente, debajo de su fachada de súper modelo, era solo un niño.

-que miedo que tuve, Malfoy tiene 5 años mas que yo…. Menos mal que decidió no hacernos nada

-es decir lo que le dijiste es falso? Eso de la magia?- por primera vez hablaba el chico regordete. Su voz era chillona, y parecía que tenia terror, pues miraba fugazmente hacia cada lado.

Sirius frunció el ceño. Cada palabra había sido cierta pero no quería alardear de eso (aunque para el no era un orgullo)

Remus quien habida presenciado toda la acción decidió romper el silencio.

Hola soy Remus, ellos son Sirius y James, quien eres tu?

El chico sonrío tímidamente

Petter Pettegrew- estirando su rechoncha manita.

00000000…..000000000

Los de primer año por acá!- habían llegado sin mayores complicaciones ni percances dignos de narrar al castillo.

James saltaba de alegría, gritando a los cuatro vientos que seria un gryffindor mas en la vasta generaciones de gryffindors de su familia. Remus solo sonreía. Creía que cualquier casa estaría bien, no podía determinarse en ninguna, debido a que jamás se había puesto a pensar cual era su característica principal.

Peter miraba todo con fascinación. El lago, los árboles (a presar de que James le comunico que eran los mismos que veía en las avenidas muggles) y Sirius miraba ignorándolo todo. El terror se apoderaba de el.

No quería ser slytherin- por ningún motivo.

No notaron cundo fueron conducidos por los pasillos altos del castillo a una gran habitación ( el gran salón, le señalo un expectante James a Petter que nada entendía) Era majestuoso, allí con su cielo imitación al real, con cada estrella iluminando, y los grandes candelabros iluminando todo el lugar. Las cuatro mesas repletas de alumnos expectantes de aquel maravilloso momento.

Remus de los nervios no prestaba atención a nada mas que a sus pies. No escucho la cancion del sombrero seleccionador (había leído de el) por que lo inundo el miedo. Estaba casi seguro de que el sombrero le pediría amablemente que dejara el establecimiento, que era para gente normal, y no para bestias.

No noto cuando una mujer alta de gafas cuadradas, mirada severa y labios apretados en una mueca rígida comenzó a llamarlos. Solo lo noto al notar como Sirius sufría un cuasi-desmayo al escuchar su nombre.

El moreno caminaba con la misma expresión de un condenado a muerte. Podía ver ( y escuchar) los gritos festivos provenientes de la mesa decorada de plata y verde. Los gritos de "otro Black" "otro a las filas de los magos poderosos" y una interminable clase de adiciones a su sangre le tamborillaban en los oídos. Todo termino cuando el sombrero se poso en su cabeza

veo inteligencia, astucia, un talento innato por las artes prohibidas, y una marcada tendencia hacia el chantaje…. Eres un slytherin por donde lo mire

no por favor- pensó con todas sus fuerzas- no me mandes allí… no quiero

oh, vaya, eso es valor, sabes que serás el primero en 7 siglos en revelarte y no te importa, prefieres vivir tu vida sin importar las reglas que haya que romper. Eso mi querido te convierte en un GRYFFINDOR!

Pudo sentir la frustración y el asombro de cada miembro de la escuela, un Black llamado a la casa del león. Los rostros de las serpientes estaban petrificados en una mueca de espanto. Y los Gryfindors no tardaron en alegrarse. Los vítores mas calurosos que en años se hubieran escuchado fueron dedicados a ese joven moreno y ojos grises que caminaba con paso seguro y una sonrisa segura en sus labios.

Remus sonrío con alegría. No sabia por que, se sentía bien con que Sirius estuviera sonriendo. Y solo ahí noto que durante todo el viaje, no lo había hecho.

CONTINUARA

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