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HOMEWARD ANGEL
Por Betty-Boop
Disclaimer Nada es mío, con excepción del personaje principal de esta historia.
Advertencias: Es Shounen-Ai. Algunos ya lo imaginan, huh? Pero, lamentablemente, tendrán que esperar un poco más para ver Palletshipper Love!
Notas: Este fic es Secuela de "All the Arms Around You," para los que no lo han leído pero, están leyendo esta parte, les recomiendo que lean la que acabo de mencionar. Para los que sí, On With the Show!
Línea del Tiempo: 3 meses después de lo sucedido en “All the Arms Around You”.
Capitulo 1
Hace sólo unas horas estabas en mis brazos
y ahora sufro la angustia de estar lejos de ti
pero es tan poderoso de mi cariño el lazo
que aún sin verte parece que estás conmigo aquí.
Para alegrar mi vida encontré tu presencia
para encontrar mi fuerza necesité tu amor
por eso sé que nada, ni siquiera la ausencia
apagará la llama que tu mano encendió.
No importa que no pueda gritar mi amor al mundo
no importa cuántas bocas tú pudiste besar
si yo sé que no hay huellas que un amor tan profundo
no pueda de otros labios el recuerdo borrar.
Y aunque me esperen días de lucha y desencanto
aunque parezca a veces que no ha salido el sol
bastará tu mirada para apagar mi llanto
y a tu sola sonrisa, reirá mi corazón.
-“NO IMPORTA”, CONCHITA UNANUE.-
Hola, Gary, me extrañaste?
Eso espero. Mmmmm, durante esta semana no ha sucedido nada interesante, es más, nos perdimos en uno de los bosques. Te juro que esta vez no fue mi culpa! Brock fue el que leyó mal el mapa y pues, confiamos en su palabra. En fin, no tengo mucho tiempo para escribirte algo mas largo, porque tengo que ayudar a May y Max a reunir madera para la fogata mientras Brock se pone a hacer algo para cenar. Y después es mi turno para lavar los platos. Ah, de tan solo pensarlo me da flojera!
En fin, en cuanto salgamos de este bosque pondré esta carta y otras dos que te escrito en el correo, está bien?
Espero que tengas un buen día y que hagan un nuevo descubrimiento Pokémon! Te extraño mucho y pórtate bien!
Atte. Tu baka favorito.
“Pika.”
Levanté mi vista del suelo, de donde recolectaba unas cuantas ramas para la fogata. “¿Qué pasa, Pikachu?”
Pikachu me dio la espalda y sus orejas comenzaron a danzar. Igual que cuando estaba tratando de escuchar un ruido detenidamente. Me puse de pie y Pikachu salió corriendo hacia las profundidades del bosque. “Pikachu!” Dejé la madera, que hasta ahora había reunido, y salí corriendo tras él.
“Pikachu! Dónde estas?”
“Pika-Pi!” Pikachu salió de entre los arbustos, luciendo tremendamente preocupado. Comenzó a señalarme con sus patas que lo siguiera y así lo hice. El camino fue un poco largo, tenía que admirar los sentidos de Pikachu para poder haber escuchado lago desde tan lejos.
“Pika!” Pikachu me llamó y alcance a reconocer un cuerpo tirado en el suelo. Me apresuré más y la llegar me hinqué frente a la persona. Una Pichu estaba su lado, casi llorando por la preocupación, el pobre.
Era una chica. Estaba inconsciente y boca arriba. Enseguida chequé su pulso y sentí alivio al saber que no estaba muerta o algo así. Pichu comenzó a explicarle a Pikachu lo que había sucedido pero, claro, yo no entendí mucho.
Mi mirada volvió a la chica. Era joven, mucho. Se miraba como de la edad de Misty. Su cabello negro yacía regado por el pasto y parte su rostro, aunque no estaba muy largo. Llevaba pantalones de mezclilla, una camisa amarilla... al igual que sus zapatos, las mujeres siempre se tomaban muy serio eso de combinar su guardarropa. Enredado entre uno de sus hombros llevaba una mochila, no muy grande que digamos...
Tomé uno de sus hombros y comencé sacudirlo suavemente.
“Oye, despierta...”
Pikachu y Pichu se colocaron del otro lado de su cabeza y Pichu comenzó a llamar por ella.
“Mmmm.” Se escuchó un gemido y al verla su rostro estaba haciendo muecas chistosas.
“¿Estás bien?” Le pregunté mientras moví su hombro otra vez. La muchacha gimió otra respuesta para luego llevarse una de sus manos a su frente.
“Chu!” Pichu brincó a sus brazos, pero la chica no le hizo caso.
“Pika.”
“¿Crees que sea una entrenadora Pokémon?” Le pregunté a Pikachu, Pikachu señaló con su cabeza que no.
“...No soy... una entrenadora Pokémon..” La muchacha por fin dijo.
“Oh. Pensé que sí, después de todo, tienes un Pichu y—"
"Takato, no seas tonto! Sabes que sólo es una mascota!" No pude evitar saltar del susto ante su voz enojada.
"Ah—Yo no soy ningún Takato, mi nombre es Ash."
La chica se vio confundida y hasta algo asustada. "¿Eh?" Su voz se oyó temerosa. No supe que decir para consolarla, parecía que también se había perdido en el bosque y que se había separado de su amigo llamado Takato.
Por fin, la chica abrió sus ojos, parpadeando varias veces. Se tapó su rostro con su brazo y con el otro quiso levantarme. Me apresuré a ayudarla.
"Déjame ayudarte. Toma mi mano."
"Pika!"
La chica se miro dudosa un minuto pero si tomó mi mano...
...y sentí fuertes escalofríos... Recorrieron toda mi espalda y por un momento sentí que conocía a esta muchacha de alguna parte..
“¿..Papi?”
Su voz se escucho suave, parpadee varias veces.. Aclaré mi garganta, porque por alguna súper extraña razón estuve a punto de responderle ‘Sí.’ Esperé a que estuviera de pie, para responderle. "¿Papi? No lo creo¿estás buscando a tu papá¿Necesitas ayuda?"
La mano que estaba sujetando se apretó y sus ojos me miraban directamente, como si estuvieran analizando cada parte de mi. Casi me sonrojé al pensar que Gary me solía mirar de esa manera... Sus ojos eran de un color que no habían visto antes. Como un tono púrpura.. pero más profundo... Más oscuro..
"¿Qu-uién? E-Eres?"
Dijo, débilmente y sus labios se abrieron como en forma de sorpresa. Su mano todavía no soltaba la mía, y la estaba apretando tan fuerte que me estaba comenzando a doler. Traté de liberarme pero, fue en vano. "Ash.. Ketchum.. Te lo acabo de decir."
La chica se puso tan pálida en tan poco tiempo que me asusté de inmediato.
Por fin soltó mi mano, me alegré tanto porque así pude taparme los oídos justo a tiempo que la muchacha comenzara a gritar a todo pulmón.
“Pika!” Pikachu tomó sus orejas. Pichu comenzó a gritar, como si estuviera imitando a su entre—o lo que fuera, qué había dicho? Que era su mascota?
“Detente! Por favor!” Le supliqué. La chica se tiró al suelo, escondiendo su rostro entre sus manos... Pichu gritó por ella, y la chica lo miró como si fuera oro.
“Pichu! Oh, dios! Dime que estoy soñando! Usa tu Thunderbolt en mi, por favor!” Casi ahorcaba al pobre roedor.
“Oye, quién eres?”
Pero, fui ignorado. Otra vez. Pichu uso su trueno en la chica y la tostó por completo, justo como Pikachu o Charizard solían hacerlo conmigo.
“Oye, hazme caso! Estás bien?” Me arrodillé frente a ella y la toma suavemente de sus hombros. La chica miró, mareada por el ataque y...
“Perdón... Juro que no lo vuelvo a hacer..”
..se desmayó.
Me sorprendí al ver a Ash llegar con una chica en sus brazos cuando lo había mandado por madera.
Por qué nunca me ha sucedido eso a mi!
“Brock, ayúdame! Está muy pesada!” Apenas y la podía, tapé la verdura que había estado picando y corrí a ayudarlo. Una jovencita muy bonita, tenía que admitir. Mientras la cargaba en mi espalda, Ash fue por su bolsa de dormir para abrirla en el suelo. Siempre tan considerado, ese Ash.
Colocamos con cuidado a la joven sobre la bolsa de dormir, Ash la tapó y me miró con suma preocupación.
“Va a estar bien?”
“Bueno, lo sabría si me dijeras primero que pasó.”
“Su Pichu la electrocutó. Pero, desde antes de eso, se miraba muy alterada. Creo que se perdió como nosotros.”
Asentí, mientras comencé a revisar sus signos vitales.
“¿Cómo la encontraste?”
“Pikachu lo hizo.”
“Y donde está Pikachu ahora?” Pregunté curioso, no viendo al Pokémon por ningún lado.
Ash suspiró, se sentó piernas cruzadas a un lado de la chica. “Se quedo con Pichu, tranquilizándolo. También estaba algo asustado y se sentía culpable por haberla atacado... Pero, no fue su culpa, ella se lo ordenó.”
Asentí de nuevo. El bolso de la chica llamó mi atención. “Mmm, traerá alguna identificación? Qué te parece si nos fijamos? Tal vez sufre de alguna enfermedad cardiaca y necesita su medicamento especial... Explicaría porque la encontraste tan histérica.”
Ash miró la mochila al igual que yo, serio. Frunció el ceño, como si en su mente estuviera pensando su decisión. Al final, suspiró y asintió en mi dirección.
Quité la mochila del hombro de la joven y abrí el zipper. Lo primero que vi fue...
“Ash, mira!”
El mentón de Ash casi se cae al suelo al ver lo que saqué de la mochila. “La Pokébola GS! Pero... yo se la di a Kurt!"
“Tal vez... es su hija o algún pariente cercano de él?”
“Podría ser.” Ash tomó la Pokébola en sus manos.
“Chicos, ya volvimos!”
“Encontramos mucha—Oye, quién es ella?”
May y Max llegaron y tras dejar la leña cerca de la olla, corrieron hacia nosotros. Max se sentó a un lado de Ash, sus ojos brillando de emoción.
“¿Qué clase de Pokébola es esa, Ash?”
“Es la Pokébola GS, recuerdas cuando te conté de ella?”
“En serio? No puedo creerlo! Pero, de donde la sacaste?”
Ash y yo nos volteamos a ver silenciosamente. Después, dirigimos nuestras miradas a la joven inconsciente.
“... Es de ella, aparentemente.”
Max parpadeó confundido, mientras tomaba la Pokébola de las manos de Ash. May suspiró al ver a todos tan serios. Se fijo en la mochila abierta que yacía cerca de Brock y la tomó, pensando en cerrarla. Pero al hacerlo, algo cayó al suelo.
Nadie lo notó, estaban demasiados concentrados en su platica de cómo habían encontrado a la chica. May se agachó, tomó los objetos que se habían salido de su lugar de origen. Una Pokébola, un lápiz labial.. y una credencial.
“Y no saben quien es?” Vagamente escuchó a su hermano preguntar, tan curioso como siempre.
May le echo un vistazo a la credencial, lista para responder a esa pregunta...
“Es gracioso, cuando le hablé sentí como si la conociera de alguna parte. Se te hace conocida, Brock? Tal vez la hemos visto en nuestros viajes—”
“Mikami Ketchum!”
Todos guardaron silencio al mismo tiempo que saltaron del susto, el chillido del grito de May, dándoles escalofríos.
“De qué hablas, May?” Los tres preguntaron al unísono. May miraba la credencial con el ceño fruncido, algo pálida. Sin decir más le entregó el objeto a Ash, quien parpadeo lentamente mientras leía.
Sip, la chica se llamaba Mikami Ketchum.
Ash tragó saliva, un nudo formándose en su garganta. Podía sentir los rostros de Max y Brock a cada lado, de chismosos leyendo la credencial.
“...Pero, que demonios...”
“Tienes una hermana también, Ash?”
“Tal vez es su prima—”
Ash se puso de pie. “No tengo hermanas ni primas. Mi mamá fue hija única. Como yo.”
Todos se miraron mas confundidos que antes, el ‘Entonces?’ pintado en sus expresiones. Ash se cruzó de brazos, su mirada en la chi—Mikami.
Tal vez si tenía una prima, tal vez su mama le mintió al decir que no tenia hermanos o hermanas... Al ser parientes, eso explicaría las extrañas sensaciones que estaban naciendo en Ash...
Sentía que ya la conocía, a la vez le recordaba a Gary, y a la vez...
Mikami abrió sus ojos, los cuales viajaron de inmediato a los de Ash.
“No era un sueño...” Fue lo único que pudo Mikami decir al despertar y ver al Mini-Papi parado ahí. Se sentó lentamente y volteo a ver a su alrededor, sintiendo penetrantes ojos observándola. “Erh...mmm... Hola.” Trató de regalarles una sonrisa.
Nadie le respondió, siguieron observándola.
“Hey—Qué haces con eso? No es tuyo!” Mikami gritó enojada al notar la Pokébola GS en las manos de ese niño. Se la logró arrebatar y enseguida se dispuso a limpiarla con la tela de su camisa. “Mi padre me va a matar... Cielos, los dos me van a matar. Fui una tonta—Esperen, donde está mi Pichu!” No se miraba por ningún lado. “¿Qué hicieron con mi Pichu!”
“Oye, cálmate—”
“Te lo dije, Brock, es muy histérica!”
“Bueno, si se parece a Ash, no crees, May?”
Mikami se puso de pie, furiosa. “A quién llamas histérica!” Después parpadeó, reconociendo a las tres personas frente a ella.
“No puedo creerlo—Son todos mis tíos pero una versión mini!”
“Qué?” Max y May se miraron uno al otro, seguros que nunca habían visto a la chica en toda su vida.
“Perdón, joven Mikami, pero no somos parientes me temo—” Brock trató de explicar, pero Mikami no le prestó atención, alejándose de ellos apresuradamente.
“Pichu! Dónde estás? Pichu, dulzura, contéstame!” Comenzó a gritar alrededor. Max sonrió y volteó a ver a Ash.
“Pues parece que comparten los mismos gustos, Ash. Pichu es la pre-evolución de un Pikachu.”
Ash sobó su mentón, riendo nerviosamente. “Si, tal vez si es una prima lejana..”
Pichu salió corriendo de los arbustos, directo a los brazos de Mikami, quien casi lloraba de la felicidad. Aunque odiaba admitirlo, estaba asustaba. Estaba en algo parecido a la dimensión desconocida, Takato y su Charmilion parecían habérselos tragado la tierra...
Sus padres debían estar preocupados por ella... Y enojados.
Mikami se sentó en el pasto, queriendo pensar en alguna alternativa. Como su padre le había enseñado, llorar y lamentarse no servía de nada. Tenía que pensar detenidamente, recordar que le habían dicho sus padres que hiciera cuando estuviera perdida... Cuando no pudiera encontrar su camino a casa...
“Acércate a alguien que luzca de confianza y pregunta por donde vive el abuelo... O si tienes dinero, llama por teléfono a nosotros o a tu abuela.”
Mikami cerró sus ojos, respirando profundo. Tenia que calmarse, ya estaba grandecita y se podía cuidar sola. Así que aparentemente había viajado al pasado, y qué! Debería estar emocionada!... No triste.
“Papi..” Mikami se levantó, soltó a Pichu y estaba punto de sacar su Pokébola.. para darse cuenta que su mochila no estaba donde debería estar. “Genial!”
Una mano tocó su hombro ligeramente y Mikami saltó del susto.
“Buscas esto? Perdón si lo tomamos sin tu permiso, pero queríamos saber quien eras-”
“Me llamo Mikami.” Mikami murmuró entre dientes, tomando la mochila de las manos de la sonriente May. Mikami sabia que si sus padres la vieran portarse tan grosera estaría castigada por el resto del mes. Pero, como querían que estuviera de humor para lidiar con tanta gente?
Gente que la miraba como si tuviera antenas en la cabeza!
Regresó a Pichu a su Pokébola, tomó aire y camino directo hasta su... papi. “Escucha... Yo... Gracias por ayudarme.”
“No hay problema. Pero, estás bien? Acaso te perdiste aquí?”
“...Algo así. Sólo necesito saber que camino tomar para llegar hasta donde vive el Prof. Oak.”
Ash la miró, de pies a cabeza, su ceño fruncido. “Es por eso que tienes la Pokébola GS? Para llevársela al Prof. Oak?”
Mikami no estaba de humor para contestar preguntas, que para ella le era muy difícil responder.
“Eh... Algo así. Así que, para donde es Pueblo Paleta?”
Brock se le acercó y Mikami tenía que admitir que en el futuro tío Brock no había envejecido mucho. “Te lo diríamos con gusto, pero me temo que.. no sabemos con exactitud. Nos perdimos en este bosque.”
Mikami grito de frustración.
Los demás la vieron, con una gran gota de sudor en su cabeza.
“No puede ser! Por qué me pasa esto?”
Ash sacó un pañuelo de su bolsillo al notar que aunque la chica trataba de esconderlas, lágrimas estaban deslizándose por sus mejillas. “Oye, tranquila. Te ayudaremos, no te preocupes. Yo soy de Pueblo Paleta, así que cuando salgamos de este bosque podemos llamar al Prof. Oak...” Mikami no pudo evitar sonreír... porque su papi no había cambiado mucho que digamos. Su voz todavía sonaba suave y cálida a su oído, logrando calmar el acelerar de su corazón. Su amable sonrisa siempre desvanecía sus llantos.
“Gracias.” Mikami trato de sonreír lo más sincero posible. Ash sintió su pecho calentarse con alegría, al ver como Mikami ya parecía confiar en sus palabras. Devolvió la sonrisa y siguiendo unos extraños impulsos, rodeo los hombros de la chica con su brazo y comenzó a guiarla hasta donde estaba la fogata.
“No tienes hambre? Comer algo siempre me levanta el ánimo!” Sus palabras fueron suaves y demasiado tiernas en opinión de Brock, May y Max. Solo había un par de personas (y Pokémons) a los que Ash les hablaba en ese tonito: Pikachu, su madre, Gary, Latias y Larvitar...
Brock no sabia que pensar sobre la situación pero si sabia que no debía despegar sus ojos del par.
Sabía que Gary se lo agradecería de todo corazón.
Gary estornudó por tercera vez en los últimos diez minutos. Finalmente, decidiendo que necesitaba descansar unos momentos, salió del laboratorio y se dirigió a la cafetería. Estornudó otra vez.
“Espero que no me dé gripe..” Era lo último que necesitaba. Se sentó en la mesa mas alejada de todo y se sentó mirando hacia el paisaje. No era mucho y Gary lo miraba todos lo días, pero era lo único que lo podía relajar estos días.
Gary sabia la razón, pero no quería hacer un escándalo sobre un detalle.
Ash no había llamado.
En DOS semanas.
Al principio creyó que se habían perdido en algún bosque, como siempre. Pero, nunca habían durado tanto perdidos.
Ahora, se estaba inclinado mas a la opción de que Ash estaba sentido porque Gary no le había podido responder ninguna de sus ultimas cuatro cartas. Pero, Gary le había explicado detenidamente que habría momentos así donde estaría sumamente ocupado. Se lo había advertido!
Y ahora que tenia todo el tiempo del mundo, ni una sola carta había llegado a sus manos, y ni una llamada había sido dirigida a él.
Gary le mandaría una carta pero, no tenia ni la más mínima idea de donde podría estar Ash y sus amigos en estos momentos. Tal vez podría llamar a su abuelo, ya que el profesor siempre sabia que pasaba en la vida de Ash.
Era como su segundo nieto! (NdA:...que ingenuo eres, Gary ;))
Era una buena idea y Gary de repente se sentía mucho mejor. Extrañaba a su baka terriblemente y estaba preocupado por él.. Ese Equipo Rocket no lo dejaba en paz, que tal si lo capturaron otra vez o algo por el estilo?
Definitivamente tenia que llamar a su abuelo.
Pero, justo cuando estaba frente al teléfono público, las manos de Gary volaron hacia su cabeza.
“Tienes 10 segundos para decirme que paso con mi hija!”
“Lo siento tanto!”
“¿Dónde está!”
“Desapareció! Solamente.. Desapareció! Lo juro, Sr. Ketchum! Fue por esa Pokébola—Todo empezó a brillar y ya no estaba! Por favor, no llame a la policía!”
“...¿Qué Pokébola?”
“L-La.. Pokébo-ola-a GS, Sr..”
“Gary?”
Gary saltó de su asiento. Cuando volvió a abrir sus ojos, ya no estaba viendo siluetas oscuras y borrosas ni escuchando los ecos de voces llenas de furia.
“Gary? Estás bien?” Le repitieron y Gary miro hacia arriba, donde Misawo lo observaba preocupada. “Perdóname, no fue mi intención asustarte!”
Gary parpadeó rápidamente mientras se ponía de pie otra vez. Sonrió tiernamente al ver a la pequeña ya casi al borde de las lágrimas. “Estoy bien... No te preocupes..” Y tras sobar su cabeza se dirigió directo a su departamento. La llamada a su abuelo olvidada por completo. Al llegar a lo que consideraba su hogar, se tiró sobre su cama y se permitió por fin...
..gritar con todas sus fuerzas.
¿Qué demonios había sido eso?
¿En qué clase de fenómeno se estaba convirtiendo?
NdA: Hasta aquí llegué. Espero y les haya gustado! En el siguiente capítulo, veremos como Ash y sus amigos reaccionan al escuchar la verdad de los orígenes de Mikami y por fin una platica entre Ash-baka y su amorcito de Gary. See you! ;)