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Games » Pokemon » HOMEWARD ANGEL font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Betty-Boop
Fiction Rated: K+ - Spanish - Romance/Adventure - Reviews: 15 - Published: 07-22-05 - Updated: 06-06-06 - id:2496874

HOMEWARD ANGEL.”

Por Betty-Boop.

(:)-(:)-(:)

Speaking to the atmosphere/No one's here and I fall into myself/This truth drives me into madness/I know I can stop the pain if I will it all away/If I will it all away/I'm frightened by what I see/But somehow I know that there's much more to come/Immobilized by my fear/And soon to be blinded by tears/I can stop the pain if I will it all away/If I will it all away.

-“Whisper”, Evanescence.”

(:)-(:)-(:)

Capitulo 3.

(:)-(:)-(:)

Puedo ver que te estás haciendo el fuerte, quien sea que seas. La preocupación y la furia vienen de tu silueta como llamas deseando arrasar con lo que se pare en tu camino. Y sentir esa furia te asusta, siempre lo ha hecho y es en esos momentos cuando me necesitas más.

Cuando me necesitas para detenerte, para no permitir que te conviertas en tu peor pesadilla.

No sé como puede ser posible que perciba tus sentimientos tan claramente, así como no tengo idea si este momento es tan sólo un sueño, una pesadilla o... mi primer paso hacia la completa locura. No sé quien eres tú, la sombra que se encuentra sentada frente al balcón, susurrando por que tu hija este a salvo.

Siento pena por ti. Suelen decir que perder a un hijo es uno de los peores dolores posibles. Acaso, es por eso que me llamas aquí? Deseas mi presencia para consolarte por tu perdida? Si es así, cómo puedes hacerlo? Con conjuros? Brujería? O tal vez tienes la ayuda de algún Pokémon aún no descubierto?

Y más importante¿por qué yo?

¿Quién eres tú?

Ash.”

No estoy seguro si escuché bien, sólo que eso no salió de mis labios, a pesar del gran parecido a mi voz. Volteo a mis espaldas, donde una gran puerta se abre, con ella trayendo luz a la habitación.

Tú no te mueves o respondes. La nueva figura entra con ruidosos pasos, pero como lo esperaba, su rostro se mantiene sin revelar, oculto en sombras que estoy comenzando a odiar.

Sólo dos horas más.. El plazo casi termina. Oficial Jenny ya tiene preparado su equipo para comenzar con la búsqueda.” Se escuchó en aquella voz distorsionada pero, aún teniendo ese toque conocido a la mía. Estoy tremendamente confundido pero, escojo concentrarme en lo que sucede frente a mis ojos. Esta vez, lo satisfaces con una respuesta.

No encontrarán nada. No importa donde busquen.”

No puedes estar seguro de eso—”

Ya no está aquí. He dejado de sentirla... Y tú también, por qué no lo admites?”

La brisa entra por el balcón y acaricia tus cabellos, la suave textura de tus ropas y me provoca escalofríos. Comienzo a tener un mal presentimiento, de que algo grave va a suceder.

Mis rodillas se debilitan como la vil gelatina y caigo al suelo con un suave golpe. ¿Qué está pasando?

La imagen frente a mi comienza a nublarse pero, no por nada soy conocido por mi terquedad y estoy decidido a no despertar de este sueño sin adquirir alguna respuesta.

Nunca pierdas la esperanza.” Escucho de tu acompañante y tú pareces desplomarte con sus palabras. A pesar de seguir dándole la espalda, levantas una mano y él la toma de inmediato. En segundos, ambos están abrazándose fuertemente. Tú estás temblando... No, gritando. Gritando y llorando sin consuelo alguno. Tus puños sujetan su camisa como si él fuera tu único soporte en la vida.

Y tal vez.. lo es.

Baka.” Aunque fue un susurro sólo dedicado a ti, yo lo escucho como si lo hubieran confesado a mi oído.

Y sonrío.

Pues, por fin tengo una pista.

Cierro mis ojos y dejo la oscuridad guiarme de regreso al mundo real.

жж

"Necesito ropa nueva." Mikami declaró mientras cenaban en el Centro Pokémon al que recién habían llegado. Hubo un instante de silencio pensativo, después, Brock, Max, Pikachu y May -sin parpadear- voltearon a ver a Ash, quien brincó con sorpresa.

"¿Por qué me miran a mi?"

Brock alzó su ceja. "Discúlpame pero, de quien es hija Mikami?"

"¿Y!"

"Como todo padre responsable, tienes que comprarle ropa nueva a tu retoño!" May se unió a la batalla. Ash tragó saliva. Tan a gusto que habían estado pasando su tarde.

"Eso es ridículo! No soy su padre, soy una versión joven de él!"

"Ash..." Brock usó su tono más disciplinario. Ash volvió a tragar saliva. Luego pensó en cambiar de estrategia.

"Pero... no tengo dinero."

"Entonces, háblale a tu madre para qué te mande más, como siempre lo haces."

Ash suspiró resignado.

Mikami tuvo la decencia de verse apenada de poner a su padre en tal posición. "Lo siento, papi!"

"No, no hay problema. Además sí necesitas ropa nueva..." Ash le sonrió, observando las manchas de lodo en los pantalones y codos de la blusa de Mikami. Un sonrojo apareció en las mejillas de su hija y Ash sintió su corazón ablandarse un poco. Podía ser que fuera una versión joven del verdadero padre, pero no dejaba de sentirse como el principal protector de la chica.

“Yupi! Iré de compras! Amo ir de compras! Siempre voy con mi tía Misty y no dejamos los centros comerciales hasta que cierran!”

Ash volvió a sonreír nerviosamente, Brock y Max mentalmente tacharon a Misty de la lista de posibles futuras esposas de Ash y May hizo pucheros, decepcionada de escuchar que Misty y Ash nunca se juntarían. Tal linda pareja que hacían!

Mikami ignoró las expresiones curiosas y se dedicó a hacer una lista de lo que consideraba necesario comprar. Cuando paso a la segunda pagina, Ash entró en pánico.

“Oye, sólo compraremos lo necesario! No soy millonario!”

Mikami parpadeó y luego suspiró fastidiada. “Es cierto, lo siento... Es la costumbre! Tú sueles comprarme todo lo que quiera!”

Brock miró a Ash con desaprobación. Que novedad, no pudo evitar pensar el entrenador. “¿Por qué no me sorprende saber que tan consentida la tienes? Debí imaginar que cómo trataste a Larvitar y tratas a tus Pokémons criarías a tus hijos!”

Ash rió nerviosamente, sus mejillas sonrojadas. No dijo nada en su defensa porque... no podía encontrar nada que decir.

“Oigan, no lo regañen! Mi papi es el mejor papá del mundo!” Mikami salió a la defensa. Ash parpadeó... sorprendido.

“¿Lo... soy?” Toma eso, Brock!

“Claro que sí! No te cambiaría por nada!” Y para probar su devoción lo envolvió en un fuerte abrazo. Sin embargo, Ash se halló algo incómodo al acto. No estaba acostumbrado a chicas abrazándolo cuando no se trataba de situaciones de vida o muerte.

O tal vez su incomodidad se debía a que la última mujer que lo había abrazado...

Ash no pudo evitar los escalofríos y se safó cuidadosamente. Ah, mi Latias.

El resto de la tarde consistió en comunicarse con Delia, quien resultó difícil de localizar y por lo cual terminó el Prof. Oak prestándole el dinero necesario. Finalmente y sin más rodeos, para cuando la hora de dormir había llegado, Ash ya tenía el dinero en sus manos.. junto con una nube de melancolía. En cuanto su cabeza tocó la almohada, la imagen de unos hermosos ojos dorados llenaron su mente.

¿Cuanto tiempo había Ash pasado tratando de no pensar ni tan siquiera en su nombre?

Demasiado.

Así igual con el recuerdo de su padre.

Había enterrado esas dos memorias en lo más profundo de su ser, inmaduramente creyendo que desparecerían con el tiempo.

Eso no sucedió, todo lo contrario. Ahora no podía dormir, pensando en cuando podría preguntarle a su madre cara a cara sobre la identidad de su padre.

¿Cómo pudo enamorarse de un hombre tan.. malvado y sin corazón? Y Ash sabía que su madre si le había entregado su corazón a aquel hombre. Lo había presenciado en las historias que su madre le contaba sobre él, en sus abrazos, en sus sonrisas y en el simple hecho... que su madre no se había juntado con ningún otro hombre desde que Ash tenía uso de razón.

Acaso, su madre sabía en lo que su padre se había convertido? Sabia que era Giovanni?

Esa podía ser una buena razón por la que su madre nunca le había dicho ni el nombre. Podía ser... o no. Tal vez, para ella ese hombre ya estaba muerto para ella. O tal vez esperaba todavía que el padre de su hijo volviera algún día?

Aunque sonaba absurdo, era algo que Ash sí podía imaginar su madre hacer. Delia era una de las mujer más devotas a sus ideales, en el mundo. El mismo Prof. Oak se lo había afirmado una vez.

Genial, ahora tenía un tremendo dolor de cabeza.

Cerró sus ojos mientras sobaba su frente suavemente, como Brock le había enseñado una vez.

-Duerme.

Ash se sentó en su cama tan rápido que sintió el aire dejarlo por un instante.

¿Qué demonios había sido eso?

“..¿L-Latias?”

No hubo ni una clase de respuesta, con excepción de los suaves ronquidos de Max.

Ash negó con su cabeza fuertemente, sintiendo su corazón apretarse agonizantemente. Se estaba volviendo loco! Oyendo voces que no existían!

Escuchando voces de gente muerta.

Se levantó lo más silencioso posible y sin molestarse en ponerse sus tennis, salió de la habitación que ocupaban en el Centro Pokémon. No registró por donde iba, sólo dejo sus pasos guiarlo a ciegas por el edificio. Solamente... necesitaba olvidarse de todo, por un rato. No quería pensar, ni recordar.

La luz de la luna llena se reflejó por las ventanas que adornaban el pasillo que Ash se encontraba recorriendo. Como un fantasma apoderándose de su cuerpo, se acercó a una de ellas para abrirla y dejar la frescura de la noche entrar. Sus ojos se concentraron en la luna, sintiendo su jaqueca disolverse como si caricias invisibles estuvieran ahuyentándola.

Ash cerró sus ojos, respirando hondo.

Quiero que Latias sea feliz...”

Ash, sólo a tu lado puedo serlo.”

“No.” Pero, era demasiado tarde, todo estaba regresando a su mente. Imágenes, palabras, confesiones, promesas, lágrimas.. despedidas.. amores perdidos.. La tristeza y el odio estaban atacándolo sin piedad y ni siquiera pensar en Gary podía tranquilizarlo. “No estoy listo para esto..” Para enfrentarlo. No solamente eran las perdidas de Latias y su padre.. Ese hueco que yacía en su corazón había nacido desde antes.

Butterfree.

Sammy. Latios.

Charizard. Squirttle. Bulbasaur.

Larvitar. Misty. Ritchie.

Y muchos, muchos más.

Ash no era tan fuerte...

Gary.

Ash no era para nada fuerte.

No importaba lo que su fachada mostraba, por dentro sus sentimientos estaban tan enredados y confundidos como telarañas. La paz simplemente no podía llegar a su corazón de ninguna forma, no desde que había un carmín dejado huellas irreparables en el rostro de Gary. Cuando sus labios habían tomado su ultimo aliento.

¿Cómo puede alguien recuperarse de tal trauma?

¿Cómo había sanado su futura persona lo suficiente para tener una hija? Cómo había sabido que iba a hacer un gran trabajo en criarla?

“... Lo estás haciendo de la manera equivocada.”

Ash sintió su corazón en su garganta. Últimamente, estaba haciendo muchas cosas equivocadas. Dedos mudos y sordos reemplazaron los suyos, los cuales Ash ni había notado haber estado usando. Pequeños movimientos en forma de círculos comenzaron su delicado trabajo en cada extremo de su cabeza, justo arriba de sus oídos. Ash cerró sus ojos al instante, tensión comenzando a disiparse hasta desaparecer por completo.

Era como si Brock tuviera dedos mágicos.

Ash había tratado de hacerlo una vez con Gary, pero el investigador se había quejado de su brusquedad. ‘Es como si quisieras abrirme el cráneo en dos’, había afirmado después de haber mejor recurrido a unas píldoras para su jaqueca.

Delicadeza.

Esa era la clave.

Ash era todo, menos delicado. Por lo menos, no todavía.

Brock le había contado en varias ocasiones que él había aprendido también en pequeños pasos. Él también había sido un niño un día pero, el trabajo de criar a todos sus hermanos y hermanas lo habían obligado a aprender millones de cosas nuevas e indispensables de un solo golpe. Cosas que lo habían moldeado en el hombre de hoy.

“.. suave..”

Ash abrió sus ojos. “Eh?”

Los dedos lo abandonaron sin aviso entonces y más murmullos se escucharon entre las sombras. Ash abandonó su auto-miseria, alejándose de la ventana para brindarle toda la atención a su amigo. “¿Qué pasa, Brock?”

“Nada.” Fue la rápida respuesta, con un sobre-tono de advertencia que Ash notó al instante. “Y debería ser yo quien pregunte eso, no crees?” Ash suspiró, rascándose la cabeza. Odiaba ser mentido directo a la cara.

“No puedo dormir. He estado recordando... los peores momentos de mi vida, por así decirlo.” Era como una amarga bofetada, porque Ash siempre era sincero, desde día uno. Odiaba mentir.. porque lo último que deseaba en el mundo era lastimar a sus amigos. Sin embargo, Brock pareció ignorar el significado entre líneas de su tono sombrío, cruzándose de brazos. La oscuridad cubría casi todo su rostro, impidiéndole a Ash leer su expresión. Era frustrante.

“¿Tuviste pesadillas?”

“Bueno, estoy seguro que las tendré.”

“Ash...”

“¿Qué?”

Un suspiro. “Tal vez crees que haces un buen trabajo en esconderte de nosotros. Y tal vez, May y Max si te crean tus ‘Estoy bien’ pero... Soy, yo, Ash. Te conozco mejor que tu propia madre. Y esta nueva faceta tuya... me está asustando.”

“Faceta? De qué estás hablando?” Había sido tan obvio? Demonios, esperaba que Gary no fuera tan observador como Brock.

Okay, eso era casi imposible.

“De esta repentina.. depresión. Sé que no es la primera vez que te levantas en el medio de la noche, he visto tus ojeras al día siguiente. Y he notado como esperas a que desaparezcan primero antes de comunicarte con Gary—Acaso es por la lejanía entre ustedes? Te duele tanto? Porque sí es así—”

“Lo es.”

Silencio.

“Así cómo mucho más. Tengo que... Me siento como.. No sé como explicarlo, Brock. Lo siento.” Se abrazó si mismo, tratando de imitar el abrazo de su madre. De Gary. De Latias. “Latias... es.. y mi padre...” No se dio cuenta que lagrimas estaban escapando sin su permiso hasta que sintió los brazos de Brock empujarlo hacia su pecho. La fabrica sedosa de su camiseta secándolas de su rostro. “Los extraño.. tanto.. y.. No puedo hacer nada—”

“¿Haz tratado de hablar con tu madre?”

“Sí.. pero siempre está fuera de Pueblo Paleta. Hoy que pregunté por ella, el Prof. me dijo que había ido ha visitar a Misty.”

“Mmmm.” Las manos que se posaron en sus hombros le regalaron un peculiar sentimiento de seguridad que era casi parecido al que Gary le provocaba y esa realización causó que su espalda se pusiera tan rígida como una tabla. De repente, se sentía mal estar en los brazos de otra persona y eso lo confundió aún más. Brock ya lo había abrazado antes. Hasta Misty. Por qué se sentía tan diferente la acción ahora?

Como si estuviera leyendo sus pensamiento, los brazos de Brock cayeron a sus costados lentamente, dándole la oportunidad de retroceder. Una imagen de Latias otra vez pasó por su mente, la conexión entre ambos elementos haciéndose más clara.

“Tienes razón, Brock. Algo anda mal conmigo.” Ash limpió sus mejillas con sus manos, dando un paso hacia atrás. “¿Qué puedo hacer?”

Brock masajeó su mentón pensativamente. “Necesitas hablar con alguien. Pero, no cualquier persona, sino un experto.”

Los ojos de Ash agrandecieron. “No voy a ver a un loquero!”

“Pero creo que es lo que nece—”

“Puedo desahogarme con cualquiera—”

“Sí, PERO, un psicólogo te daría consejo—el ADECUADO consejo para que puedas superar estos... malos recuerdos de una vez por todas. Créeme, en verdad ayudan. Cuando mi padre nos abandonó, dos de mis hermanos necesitaron de su ayuda profesional y no nos decepcionaron.”

“Pero...” La sola idea era ridícula para Ash. Había sobrevivido eventos peores, por el amor de Mew, ya había salvado el mundo más de tres veces! Era el Elegido. El Elegido no necesitaba ayuda de un loquero.

El Elegido NO necesitada ayuda. Punto Final.

“Ash. No pongas esa cara!—Dios, es en estos momentos que se nota más que eres hijo único—Sabes que tengo razón!”

Silencio. Ninguno dándose por vencido, sus miradas clavadas y obstinadas.

Tic. Tac. Tic.

Tac.

Tic. Tac.

Tic.

Ta—

“Pero, también sé que necesitas tiempo.” Finalmente, Brock suspiró resignado. “Además necesitas permiso de tu madre para comenzar una sesión... Te doy una semana para pensarlo, Ash.”

A Ash solamente lo mandaba su madre. “¿Si no, qué?”

Decir que Bock estaba sorprendido al escuchar tan rebelde provocación era POCO. Parecía que Ash estaba viviendo más que un cambio estos meses, y no precisamente para bien. Brock no supo si sentirse agradecido de que por fin tal fase de la adolescencia apareciera en Ash o decepcionado por pensar que tal vez el chico seria diferente.. de alguna manera.

Pero, tales pensamientos lucían de lo más irracionales ahora, en estos instantes, para Brock. Ash era especial, pero no TAN especial. Sus ojos no lo podían creer.

Brock aclaró su garganta, su experiencia no siendo en vano. “Si no, yo mismo le presentaré la idea a tu madre y si eso incluye confrontarla con lo que descubrimos de tu padre...” Dejo el resto a la imaginación y Ash poseía mucha. Se encogió de hombros y finalmente se dio media vuelta sin decir más.

La mirada de Ash quemando agujeros en su espalda hasta llegar a su habitación.

(:)-(:)-(:)

“Quiero eso! Y eso! Oooh, Papi, mira ESO!”

“Pika!”

Ash estaba en el infierno.

“Eh.. Sí, es lindo..”

Mikami lució insultada ante el comentario del vestido que descolgó del anaquel de la tienda. “Lindo? Es HERMOSO! Nunca había visto tan único estampado, mira! No me vería espectacular? Verdad? Verdad que sí, papi?”

“Chuuu!”

Ash sintió las miradas curiosas de los demás compradores como molestos pellizcos. “Si, Mikami.. Pero—Creo que no es buena idea que me sigas llamando—Er, llámame Ash! Está bien?”

Mikami se sonrojó al ver a lo que se refería y para su sorpresa mandó unas atrevidas miradas asesinas por ahí y por allá. “Pero, que gente tan metiche. Ugh, es triste ver como algunas cosas NO cambian.” Comentó tras regresar el vestido a su lugar y caminar a la sección de pantalones de mezclilla. Sus manos registraron gancho por gancho con excelencia experiencia, mientras Ash la seguía con sus manos unidas en su nuca, Pikachu en su cabeza y Pichu en su hombro.

“¿De qué hablas, ‘kami?

La chica en cuestión escogió un par de pantalones y continuó a paso firme hacia las camisetas de verano. “Mmmm, siempre que vamos de compras es lo mismo, gente se nos queda viendo como si tuviéramos cuernos y colas... Y niños te piden autógrafos.. Y las cajeras se sonrojan tratando de coquetear contigo..”

“Oh, te refieres a tumi futu—Tu padre?”

“Mmm-hmm.” Respondió algo distraída con los modelos frente a ella. Pichu decidió no agotar más de lo debido a Ash y corrió hacia el hombro de su dueña. “Y lo peor es que eres taaan amable, siempre listo con una sonrisa para todas esas fastidiosas bolas de gente que NUNCA dejan de preguntarte sobre mi, y tu titulo y tus duelos y mi Padre—Ah.” Mikami le dio las espaldas completamente entonces, uno de los pantalones deslizándose de sus manos en consecuencia del abrupto movimiento.

Ash frunció el ceño, relajando sus brazos hasta dejarlos caer suavemente. “Espera—Que no dijiste—”

“Lo sé, que tonta, no? Tragándome palabras—”

“Pero, no lo hiciste, si no repetiste—”

Mikami lo enfrentó con un giro de sus ojos, una nueva aura de entusiasmo cubriendo su espíritu. Claro, falsa para todos menos el despistado de Ash. “Como sea. Es todo tu culpa, sabes? Preguntándome y preguntándome sobre tu maravillosa vida como Maestro Pokémon—”

“¿Voy a ser un MAESTRO Pokémon!”

“Oh, mie—”

“¿Por qué no me lo habías dicho antes!” Ash comenzó a sacudirla como licuadora, sus ojos brillantes con orgullo y victoria. Decir que su ego andaba por los cielos era poco descriptible. Mikami se sintió con ganas de darse de golpes con la pared más cercana, porque que era estúpida! Las consecuencias podían ser infinitas por ese simple descuido de lengua! “Oíste eso, Pikachu? Oh, espera a que se lo diga a Brock y los demás—”

“Oye, no! De este cuarto no sale ni una sola palabra, entendido? No te imaginas lo grave que fue mi error! Puedo estar cambiando el futuro en el que vivo!” Al ver verdadero pánico en esas púrpuras órbitas, el corazón de Ash se compadeció de ella. Tenía razón, y la que iba a pagar por ese error iba a ser solamente ella una vez que volviera a su hogar. La culpa lo invadió ante pensar en eso. Pero.. que tantos cambios se podían producir?

Sobre-confianza. Ash cerró sus ojos, sacudiéndose la cabeza. Confiarse antes sus siguientes oponentes podían ser las claras consecuencias. Y después? Podía perder batallas de gimnasio y hasta su oportunidad de cumplir su sueño. Así como su ego se elevó, se aplastó en ese instante más hondo que las alcantarillas de la ciudad.

Ash aclaró su garganta, y Mikami frustradamente recogiendo la ropa que se le había caído, lo volteó a ver con la más feroz de las miradas. “Prometo... pretender que nunca escuché esto.” Cruzó su pecho con sus dedos como había aprendido de niño y pareció ser el curso de acción correcto porque Mikami le regaló una de las hermosas sonrisas. Gratitud se formó en sus ojos como lágrimas sin derramar y Ash sintió sus mejillas subir de temperatura. Cómo se las había arreglado para tener una hija tan preciosa? Tan devota a Ash Ketchum, quien nunca había pensado en compartir su vida privada con alguien más que no fuera Pikachu. Hasta con Gary a su lado, una parte de su corazón siempre le había murmurado que su destino era estar solo y lo triste era que Ash lo había creído. Por tanto tiempo que ahora saber que no iba ser verdad era como no poder respirar.

Esta maldita soledad.

“... ¿Ash?”

Tal vez Brock tenía razón.

“¿Pika-pi?”

No, Brock tenía que buscarse otro hobby que no fuera el de pretender ser su padre, porque... Ya tenía uno.

“Ash!”

Ash salió de una más de sus peleas internas para prestarle atención al mundo real. Mikami lo miraba preocupada, a pesar de sus sonrisas falsas que trato de regalarle para indicarle que olvidara lo ocurrido. No funcionó, parecía como si la chica lo mirara tan claro como el cristal. Parecía que se había puesto de acuerdo con Brock. Por qué no lo dejaban en paz?

Eran sus problemas y de nadie más.

Para su buena suerte, el resto del día avanzó tan rápido como el agua, con el tema del futuro jamás volviéndose a tocar y Ash ignorando las cuestiones curiosas de Pikachu a sus cambios rápidos de humor. Cómo podía explicárselo cuando ni él mismo lo entendía? Cuando por fin se reunieron con Brock y los demás a la hora de la cena, sin embargo, resultó ser otra persona la que mostró cambios drásticos de comportamiento.

“¿Brock, te sientes bien? No haz intentado coquetear con la enfermera Joy ni con otra chica bonita de la ciudad desde que llegamos..” Max lo delató entre mordidas de su rebanada de pizza. Ash alzó sus cejas con completa incredulidad, el Apocalipsis se acercaba!... Es decir, otro Apocalipsis. Brock sin coquetear a algo con falda? Era como decir que Misty no era pelirroja!

“¿Es eso cierto, Brock?” Preguntó con tono ligero y libre de burla. Brock suspiró, mirando fijamente su taza de té, pero no les respondió con ninguna palabra. Ash se sintió incómodo entonces, pensado que Brock lo estaba castigando por no aceptar sus órdenes de anoche. Pero, de inmediato rechazo la noción. Brock era inmaduro por sus tendencias enamoradizas, pero no en ningún otro aspecto, en especial cuando se trataba de hacerse cargo de todos ellos.

Genial¿ahora admites que es como la figura paterna del grupo? Ash, de repente, ya no tenía hambre. Su hamburguesa cayó suavemente a su envoltura pero nadie parecía notarlo. O tal vez lo hicieron, pero decidieron no comentar al respecto.

A Ash no le importaba.

Sus puños chocaron con sus rodillas con auto-coraje al reconocer su reciente síntoma.

Otro cambio de humor.

Ash se levantó de la mesa, dejando a sus amigos con el pretexto de ir a prepararse para su siguiente batalla con Norman. Y no era del todo una excusa. Tenía una promesa que cumplir, después de todo.

Pero, antes...

(:)-(:)-(:)

Difícil era luchar contra el deseo.

Cada vez que su habitación era recibida con el resplandor de un nuevo día, era difícil no estirar su mano en un búsqueda que, su corazón le susurraba tristemente, era inútil. Vacío era su inseparable amigo estos días, un estado de mente y alma que cada vez incrementaba más, y Gary no deseaba imaginar que pasaría cuando llegara a su punto de ebullición.

Era insoportable esta soledad.

Difícil era volver al punto de partida con cada mañana, las huellas de la noche anterior aún cazando su conciencia.

¿Qué juegos su mente había iniciado? Qué significaban estos sueños? Por qué cada vez que despertaba a la luz de una nueva luna su garganta se negaba a dejar salir sus gritos de desesperación.

Algo andaba terriblemente mal.

Su sensibilidad estaba trabajando como esponja una vez que salía de su hogar para enfrentar el mundo exterior. Podía sentir los bostezos del laboratorista como si fueran los suyos, su estómago se quejaba con calambres que hacían sufrir a su compañera Izzy en 'aquellos odiados días del mes' y cuando la profesora Kobara derramó café sobre su regazo, Gary brincó como si su piel fuera la que estuviera hirviendo. Precisamente hoy, Jamie había estado en su hora de almorzar acurrucada en el asiento, su alma destrozándose por las malas noticias que recién había recibido por teléfono.

Gary había tenido que encerrarse en el baño para poder desahogar lágrimas que no habían tenido razón lógica, el fugaz dolor de la pérdida de una madre fresco en su pecho... Y se había rehusado a dejarlo. Rehusado hasta que Gary se había fracturado su puño a causa del fuerte impacto contra la pared de mosaicos que había resonado por toda la zona.

Cuando por fin su día se había creído terminado, los cielos habían parecido tener piedad de él por medio de una llamada que había anticipado tanto como el descubrimiento de un nuevo Pokémon.

Algo andaba tremendamente mal.

La frase se había convertido en su mantra para esas alturas, su ceño fruncido con preocupación. Por miedo. Por frustración al notar los ojos de Ash manchados con rencor.

“Tuve una pelea.”

(:)-(:)-(:)

Ojos calculadores lo analizaron en completo silencio, esperando por más. Ash sintió su pecho apretarse con deseo, lo que daría por sentir esas manos que sujetaban la bocina entrelazadas con las suyas una vez más.

“... con Brock.”

Sorpresa brilló en las pupilas de Gary. Su novio descruzó sus brazos para acercarse más a la pantalla. Ash lo imitó, nunca desconectando sus miradas.

“Ash, lamento escucharlo. Puedo saber por qué?”

Un suspiro. "La verdad... ni siquiera yo lo sé. Fue una tontería." Gary lució más relajado al escucharlo, pero sus hombros continuaron erguidos, como si estuviera en guardia. "En fin.. te extraño."

Para su sorpresa, las mejillas de Gary parecieron ser victimas de su tono meloso. "En verdad.. lo haces, huh?" Ash frunció su ceño, la voz de Gary oyendo casi sorprendida, como si nunca en realidad lo había creído hasta ese momento. "Y me quieres.. mucho... y harías cualquier cosa por mi... incluso—"

"Wow, estás leyendo mis pensamientos?—"

"—y me estás ocultando algo muy importante—"

"—estás leyendo mis pensamientos!"

Pero, Gary parecía más alterado por el reciente descubrimiento que Ash, quien luchaba entre sentirse culpable o furioso por la invasión de privacidad—Primero Brock y ahora Gary?—y desde cuando Gary podía leer mentes desde tan larga distancia?

"Ash, dime que está pasando!"

"Lo mismo pido, cómo te atreves?—"

"No fue intencional!—Lo siento!—pero eso no importa—"

"Para mi sí! Es mi mente."

Las manos de Gary volaron con desesperación marcando sus movimientos hacia sus oídos, sus parpados cerrándose con tanta fuerza—"Gary, que tienes? Estás bien—Ow, estúpida pregunta... Gary, me escuchas?"

"... lo siento... No puedo... detenerlo... No..."

"Con un demonio, Gary, dime que TIENES!" La silla chocó contra el suelo, el corazón de Ash rogando por algo de piedad de quien lograra escucharlo en lo alto, su mano golpeando la pantalla urgentemente. "Parezco no ser el único con secretos!"

Gary respiró profundo para luego dejar libre una de sus palmas en busca de lo que su cuerpo le exigía con cada amanecer.

Era imposible luchar contra el deseo.

Aunque parecía solamente ser una capa de cristal dividirlos, un mundo entero los separaba cruelmente y el peso de tal verdad nunca les había pesado tanto. Sus manos se presionaron, sin embargo, ninguno dispuesto a rendirse y como un acto de piedad y de fe recompensada, el dolor que parecía invadir a Gary... se fue.

Ash parpadeó, observando a su pareja abrir sus ojos con incredulidad y alivio. "Gary.."

"Necesito verte."

Ash asintió rápidamente. "Te diré TODO lo que quieras pero NO me vuelvas a asustar ASÍ, está bien?"

Una débil pero, tan bella sonrisa para Ash, dedico el investigador. "Bueno, esa es una oferta que nadie puede resistir.” Gary aclaró sus garganta, su mano nunca moviéndose ni un solo centímetro. "El cumpleaños de tu madre es la semana entrante, y mi abuelo le esta planeando una fiesta en Pueblo Paleta.."

Ash no necesitaba escuchar más. "Estaré ahí."

"Más te vale, baka."

Un suspiro de completo alivio partió la tensa línea en la que se convertido sus labios de Ash. "Ahora sí sé que te sientes bien." Sus labios también alucinaban por hacer otra cosa mas que hablar, rogaban por ser capturados por aquellos frente a sus ojos. Los ojos de Gary brillaron, rejuveneciendo con chispas de picardía, obviamente escuchando las voces internas de Ash tan claras como las propias. Ambos sabían que el tiempo se había terminado y que no habían resuelto ninguno de sus problemas pero... no importaba cuando mirarse de nuevo era más que suficiente.

Sin usar palabras, la pareja dijo su adiós, nueva esperanza subiendo sus ánimos mas que al inicio del día.

Sin embargo, Gary si tenía otra cosa que agregar antes de desconectarse.

"Y Ash... creo que Brock tiene razón."

La pantalla se apagó en un eterno negro abismo.

Ash en verdad añoraba la habilidad tan envidiada de leer mentes. Tal vez Gary podía enseñarle... una vez que estuvieran juntos otra vez y de preferencia, tras una larga sesión de hacer más que tocarse sus manos.

(:)-(:)-(:)

Continuará...

(:)-(:)-(:)



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