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Hola,
vi esta película el otro día en la tele y se me ha ocurrido un final alternativo. Me molestó que acabara de un modo tan típico. "El triunfo del amor"¿de verdad? No estoy tan segura. Por eso, decidí darle la vuelta a las cosas. Soy malvada, lo sé.
Pidió un bolígrafo sin saber si realmente lo quería. Si debía o no firmar esos papeles. Las palabras de la que todavía era su suegra se le grabaron en la mente. "Estas cosas no pasan porque sí". Qué razón tenía.
Le temblaba el pulso. Cuanto más acercaba el boli al papel, más se sacudían sus finos dedos al sostenerlo. ¿Qué estaba haciendo? Giró la cabeza y miró a Andrew. Su prometido, el hombre que le había perdonado todos sus pecados, estaba allí, devolviéndole la mirada con expectación. ¿Iba a hacer lo correcto¿Qué era lo correcto?
Pensó en Jake, en los años que habían pasado juntos y en los que habían pasado separados. Borracho, se pasó el día de la boda vomitando. ¿Qué clase de novio haría eso? El mismo que la admiraba como a una diosa y no había sido capaz de enfrentarse a ella por eso mismo, porque se decía que Melanie merecía algo mucho más grande y mejor de lo que él pudiera darle.
Y Andrew¿qué decir de él? Tenía una carrera prometedora ante sí, la bruja ambiciosa de su madre incluso había mencionado la presidencia de los Estados Unidos. Pero eso a Melanie no le importaba. Lo que le importaba era que aquel hombre había sido capaz de abrir Tiffany's solo para que ella escogiera su anillo de compromiso y de trasladarse hasta la Plantación Carmichael con el único fin de complacerla. La adoraba, eso estaba claro.
—Andrew…- comenzó, tragando saliva- yo… no estoy segura…
—¿Qué!- bramó la que podría convertirse en su suegra- ¿Cómo no vas a estar segura¡Tienes ante ti al futuro presidente de los Estados Unidos de América y no pienso dejar que una maldita paleta le…
—Basta- la cortó con brusquedad Andrew. Volvió su mirada a Melanie. No podía ocultar la tristeza, ese nudo en su estómago y su garganta. Descubrió que eso era lo que se sentía al amar y no ser correspondido-. Lamento no poder ayudarte, cariño. Solo puedo decirte que debes hacer lo que tu corazón te dicte. Si le sigues queriendo, yo mismo romperé esos papeles.
—Yo… yo le quiero… pero también te quiero a ti.
—Jovencita, no puedes montar en dos caballos con un solo culo- apuntó su padre, siempre tan delicado. Pero tenía razón.
"Piensa, Mel", se dijo, "¿qué han hecho por ti Andrew y Jake? Andrew es capaz de dejarte marchar solamente para que seas feliz. Le romperás el corazón y no le importa. Y Jake ha hecho lo mismo dos veces. ¿O es que quizá es demasiado cobarde como para hacer frente a las cosas¿No tuviste bastante con una vez¿Quién te dice que ahora todo será distinto? Mira a tu alrededor, toda esta gente. Alabama contra Nueva York. Y tú en medio. La paleta reconvertida en urbanícola. ¿Podrías pasar el resto de tu vida aquí, cantando 'Sweet home Alabama'¿Es que prefieres 'New York, New York'?"
—No lo sé…- se respondió a sí misma, sacudiendo la cabeza. De nuevo, era consciente de que todo el mundo tenía su atención fija en ella- Andrew, yo soy de aquí. Ya has visto mis orígenes: soy de familia humilde, más de campo que las amapolas. Y soy feliz en este lugar, aquí crecí, aquí tengo mis amigos.
—Quédate, entonces- aquellas dos palabras le dolían como si se las arrancasen del alma.
—Pero también me gusta Nueva York, estar contigo, pasear los dos bajo el brazo. Eres de los pocos hombres que me acompañaría de tiendas- era frívolo, pero no encontraba el modo de expresar lo que sentía-. Solo quiero que sepas que no me he olvidado de quién soy. Estos días me han servido para recordarlo. Soy Melanie Smooter, de Pigeon Creek, Alabama.
—Y así es como te quiero- Andrew la sujetó por las caderas y se aproximó mientras hablaba en voz queda-. No quiero que te conviertas en otra por mí. No voy a cambiarte, Mel. El problema no es ese. El problema es decidir si quieres estar con Jake o conmigo. Sea cual sea tu elección, está en tus manos. No dejes que nadie más decida por ti.
—De acuerdo.
Observó los papeles en manos del abogado y el bolígrafo en las suyas. Seguía sin estar segura. Volvió a aproximarlo a la hojas con indecisión. Entonces, unas zancadas hicieron que volviera la cabeza.
—¡Melanie!
Era Jake. Había llegado a la carrera, sin aliento. En un par de frases le explicaron la situación. Así estaba Mel, entre los dos hombres que amaba, cada uno a su modo, ambos dispuestos a cedérsela al otro por amor, por la felicidad de su dama.
—¿Por qué no me dijiste que habías venido a Nueva York?
—Porque aquello era tan grande y tan deslumbrante. Supe que después de estar allí, no querrías volver conmigo. Necesita triunfar, hacer algo grande para recuperarte.
—Te equivocas. No necesitabas nada de eso. Solamente tenías que estar ahí. Si hubieras dado señales de vida, Jake… Estaba sola en un lugar enorme y desconocido que he llegado a amar casi tanto como esto.¿Cómo pudiste estar tan ciego? Yo te quería a ti. Te necesitaba a mi lado, ayudándome a seguir adelante. Pero tuve que seguir yo sola, levantarme y curarme las heridas. Y ahora… ahora miro atrás y resulta que sigues ahí. No puedo, Jake. No debo vivir anclada en el pasado. Puede que no haya cambiado tanto como creía, pero no soy la misma de antes.
Sin dudarlo ni un segundo más, firmó los papeles. Un gran parte aplaudió a rabiar. Otros, la mayoría de los invitados de la novia, no sabía muy bien cómo reaccionar. Jake bajó la cabeza y aceptó que había perdido. Sabía que no se perdonaría sus errores, el haber perdido a la mujer de su vida por cobarde e indeciso. Ahora Melanie caminaba hacia el altar del brazo de Andrew y su prometedor futuro juntos. Como dice la canción, era tarde para todo y pronto para cambiar.