|
Author of 61 Stories |
AU
No Flames.
-KIKYO!-
-llego tu fin Kikyo!-
-MUERE MALDITO!-
-KIKYO!-
-Bueno...ya...todo termino...-murmuro una joven de cabellos negros y un uniforme clásico de preparatoria, que se encontraba bastante rasgado.
-Si, no puedo creerlo...-Miroku se miraba la mano, que ya no contenía ninguna maldición, y se encontraba libre de ese collar que sellaba el agujero negro.
-Tanto tiempo peleando con él... y ya todo acabó...-Comentó Sango, que miraba distraídamente al cielo con un aire melancólico en su rostro.
-Ya era hora-Dijo Shippo mientras acariciaba su colita.
-Si pero ahora...que es lo que vamos a hacer?...después de todo...ese era nuestro propósito no, acabar con Naraku, y ahora que lo logramos...-
-Entiendo a lo que se refiere señorita Kagome,...es como si ya no tuviéramos un propósito cierto?..-
-Si, exacto-corroboro la chica Alzando la mirada.
-Sea lo que sea, será mejor que pelear contra Naraku-Dijo Sango, aunque se veía preocupada, Kagome lo noto.
-Te preocupa Kohaku no es cierto?-
-...Si...a la perla solo le falta su fragmento, y sin el él morirá...y...aunque hizo todas esas cosas...es mi hermano...-dijo la chica tristemente, Kagome se le acerco y le puso una mano en el hombro, y le dedico una dulce sonrisa. –No te preocupes Sango, la perla no necesita completarse aún, tenemos tiempo para decidir que hacer...-
Sango le sonrió levemente.
-Gracias Kagome-
Los ojos de Kagome se movieron hacia un lado, y se entristecieron notablemente. Allí estaba el Hanyou de dorados ojos, apoyado contra un árbol y observando fijamente la Luna con expresión pensativa...ella sabía muy bien en que estaba pensando...o mejor dicho en quién...
-Inuyasha...-Susurro la chica, levantándose y caminado hasta él. Sango, Miroku y Shippo no dijeron ni una palabra, simplemente observaron, sabiendo lo que iba a pasar.
El mitad bestia, volteó su rostro levemente hacia ella, sin pronunciar palabra alguna ni cambiar la expresión de su rostro. Se le hacia muy difícil ocultar todo sus sentimientos y pensamientos, y por más que lo intentara no lo iba a lograr, así que para que esforzarse?
Kagome se detuvo un momento al ver la expresión triste y sombría de Inuyasha, pero endureció su rostro y habló con seguridad.
-Si quieres... ve por ella...-le dijo simplemente, esperando que el chico protestara y fingiera que no le importaba ir a verla, más Inuyasha no lo hizo, el únicamente la miró, aún sin cambiar la expresión de su rostro, y, luego de unos momentos sus labios se abrieron para pronunciar unas únicas palabras...
-Gracias...Kagome-
Al instante ya estaba corriendo lo más rápido que podía siguiendo el olor de la sacerdotisa.
-Estás seguro de lo que acabas de hacer?-pregunto Sango un poco dudosa después de unos momentos de observar a Kagome, que seguía con la mirada fija en el punto en que Inuyasha había desaparecido.
-Si Sango...no puedo evitar que piense en ella...eso ya lo se...y es mejor que la vea de una vez, así tal vez sus preocupaciones cesen un poco...además ella puede estar herida...-Kagome no parecía estar convencida de sus palabras, más sin embargo, Sango prefirió no hacer más preguntas, sabia lo difícil que era para su amiga todo esto.
Inuyasha saltaba de árbol en árbol, sin detenerse, adentrándose cada vez más en el bosque, con un solo objetivo: Encontrar a la Miko.
Después de unos cuantos minutos, divisó las serpientes cazadoras, y disminuyó su velocidad, saltó del árbol en el que estaba y comenzó a caminar, sin mucha prisa...tenia que pensar...tenia que pensar antes de verla...
La pelea con Naraku había comenzado, y ya no faltaba mucho para que terminara, en cualquier momento cualquiera de los que estaba presente cedería y alguno de los bandos ganaría.
-VIENTO...CORTANTE!-Inuyasha realizó su técnica sin lograr romper el campo protector que Naraku tenia alrededor.
-Que Idiota eres Inuyasha, nunca podrás ganarme con ese nivel tan bajo de poder-se burló Naraku.
-Callate, .HA!-
Naraku volvió a reir, al igual que Hakudoshi, Sesshomaru quién estaba peleando con el chiquillo, había fallado su ataque.
Kagura observaba todo desde un árbol, mientras que Miroku, Sango y Kagome intentaban acabar con los insectos.
Inuyasha realizó la técnica que había aprendido hace poco, en la que su espada echaba pequeños pedazos de diamantes, pero esta tampoco tuvo resultado.
-Inuyasha, tiene fragmentos en sus brazos!-grito Kagome.
-MALDITO!-Gritó Inuyasha con frustración.
-Ha!-Koga había intentado atacar a Naraku, pero lo que había conseguido era que este le quietara uno de los fragmentos que tenia en las piernas.
-Creo que es momento de acabar con esto...esperaba más de ti Inuyasha...-dijo Naraku, preparándose parta atacar...
-INUYASHA!-Gritó Kagome desesperada.
Pero la risa de Naraku se apagó, cuando una flecha salida de ningún lugar había destrozado su campo protector.
-Kikyo está aquí-dijo Hakudoshi tranquilamente.
Inuyasha bajo el colmillo de acero y se volteo a verla.
-Kikyo...-susurro
Allí estaba, sosteniendo fuertemente su arco y con una mirada de odio como ninguna que Inuyasha le haya visto antes.
-Ya era hora de que llegaras Kikyo...-dijo Naraku sonriendo divertido, aunque un ligero temblor había recorrido su cuerpo, mientras el bebe que Kanna sostenía comenzaba a sacudirse levemente ante la presencia de la Miko.
-Acaso me estabas esperando Naraku?-siseo Kikyo sarcástica.
Naraku rió.
-Así morirás con ellos...-
Naraku movió un brazo y todos los insectos se fueron contra Kikyo.
-Señorita Kikyo!-gritó Miroku.
Kikyo sacó una flecha, pero antes de que la pudiese lanzar, Inuyasha se había puesto delante de ella y había comenzado a protegerla de los insectos, utilizando el colmillo de acero, La mirada en el rostro de Kikyo se aplaco un poco.
-Te encuentras bien?-le pregunto Inuyasha volteando a verla de reojo, ya que no se podía distraer mucho, si es que quería protegerla.
-Si-contesto Kikyo disparando la flecha, y acabando con todos los insectos de un tiró.
-Valla, Valla Kikyo, así que recuperaste todos tus poderes eh?-dijo Naraku levemente sorprendido.
-Y que esperabas?-Dijo Kikyo con una sonrisa sarcástica en su hermoso rostro.
Naraku la miró unos instantes...esa sonrisa...siempre lo perturbaba...
-Pero de nada te servirá...te voy a acabar muy pronto Kikyo...junto con todos ellos!-Dijo Naraku soltando un ataque contra la sacerdotisa e Inuyasha.
-INUYASHA!-Gritó Kagome.
Inuyasha volvió a poner su espada desviando por poco el ataque, pero en su lugar, quedo un espeso humo negro.
-Rayos...veneno...-susurro Inuyasha tosiendo y poniéndose una mano en la nariz.
Kikyo lanzó una flecha y el veneno se disperso inmediatamente.
-Donde...esta Naraku?...-pregunto Sango sorprendida, haciendo que todos voltearan hacia el lugar, en que instantes antes estaba Naraku.
De repente se escucho un gemido.
Todos voltearon sorprendidos.
Naraku estaba justo detrás de Kikyo y la sostenía por el cuello.
-KIKYO!-Gritó Inuyasha.
La miko tenía expresión de sorpresa, y un escalofrío recorría su espalda.
No puede ser...tengo...miedo de Naraku?...
-llego tu fin Kikyo...-le susurro el malvado híbrido al oído.
Kikyo sin pensarlo dos veces tomo una de sus flechas y se la clavo a Naraku en una de sus piernas, al instante, Kikyo calló al suelo.
-Muere maldito!-
-KIKYO!-
-Inuyasha Ahora!-
-SI!-
Inuyasha sacó su colmillo de acero, mientras que Kikyo y Kagome preparaban sus flechas llenas de poder espiritual.
.HA!-
El ataque de Inuyasha se unió con las flechas de Kagome y Kikyo, formando un remolino de poderes nunca ante visto.
Los ojos de Naraku se abrieron con sorpresa.
No podía convocar a su escudo protector.
Entonces la vio...
La flecha que seguía teniendo clavada en una pierna titilaba levemente con una luz morada..
-Kikyo...-susurro y alzó la mirada justo a tiempo para ver a el remolino darle de lleno.
Hakudoshi observaba sorprendido como el remolino que estaba devorando a Naraku comenzaba a devorarlo a él también.
Y Kagura, que seguía escondida detrás de un árbol cercano tenía la boca entreabierta...
-Acaso?...este es el fin de Naraku?...-
Sesshomaru simplemente observaba todo, aún con su espada en manos, y expresión tranquila...la batalla había terminado, no había duda, ya no había nada más que hacer allí. Con un ligero movimiento, se dio la vuelta y comenzó a perderse entre la espesura del bosque.
Todo el humo causado por el poderoso ataque se desvaneció por completo, mostrando a un Inuyasha en posición de batalla, a una Kikyo son su arco en manos, y a una Kagome en la misma posición.
Pero Naraku no estaba, o por lo menos, no completamente.
Justo en el suelo, estaba una pequeña araña.
La araña rodaba sobre su espalda, y logró enderezarse y comenzó a correr desesperadamente.
Pero fue destruida por la punta del cetro de Miroku.
-Pueden sentir la presencia de Naraku?-pregunto el monje.
Inuyasha miró a los lados y negó con la cabeza.
-Acaso...todo terminó?-preguntó Shippo.
-No..aún no...-dijo de repente Kikyo caminando hacia donde estaba Miroku, quién se hizo a un lado, justo en donde el había estado parado segundos antes, se podía ver una pequeña flecha, que continuaba emanando un resplandor lila.
Miroku abrió los ojos en sorpresa.
-Qué diablos es eso?-preguntó Inuyasha, observando como Kikyo se agachaba hasta ponerse a la par de la flecha.
-Es...el alma de Naraku...-susurro Kagome caminando lentamente hacia Kikyo.
-Su alma?-
-Si...puedo sentir una esencia malvada proviniendo del lugar en donde se encuentra la flecha...-continuó la joven.
-Eso quiere decir...-
-Que mi flecha esta sellando el alma de Naraku en estos momentos-Interrumpió Kikyo a Miroku-Es por eso que no volvió a la araña...sino se hubiese recuperado del ataque...-
-Y la flecha se va a quedar allí?-pregunto Shippo que seguía sin entender.
-Debo purificar el alma de Naraku...o si no es posible que se fusione con alguna otra criatura...-Kikyo toco la flecha y unas chispas negras salieron de ella hiriéndole la mano.
-Kikyo...-susurro Inuyasha dando un paso hacia delante.
-Kagome-dijo Kikyo firmemente.
-Eh, si?-
-Necesito tu ayuda...use mucha energía en esta flecha...no tengo la suficiente para purificar una maldad tan grande...-
Kagome miró a la sacerdotisa unos momentos, y una pequeña sonrisa asomo su rostro.
-Si!-dijo acercándosele, y arrodillándose a su lado.
Ambas movieron ambas manos hacia la flecha, y más chispas negras comenzaron a salir de ella, pero al final la agarraron y la sacaron de la tierra en donde estaba enterrada, al instante, un humo negro comenzó a salir.
-Es veneno!-gritó Miroku cubriéndose la nariz con una de las mangas de su traje.
-Ahora Kagome!-
-Si!-
Ambas comenzaron a concentrar toda su energía, y el humo negro comenzó a disminuir, al tiempo que una luz morada rodeaba las manos de ambas muchachas.
Kagome abrió levemente un ojo, y observó a la sacerdotisa...se veía muy cansada y herida...no había duda de porque necesitaba ayuda.
El humo terminó de dispersarse.
Y ambas chicas abrieron los ojos.
-Ya...?-
-Todo terminó...-dijo Kikyo levantándose, pero se tambaleó un poco.
-h! Te encuentras bien Kikyo?-preguntó Inuyasha preocupadamente avanzando un paso hacia ella.
-Si...me encuentro bien Inuyasha...como te encuentras tu?-
Inuyasha la observó unos momentos y una ligera sonrisa apareció en su rostro.
-Bien...-
-Me alegra...-susurro la sacerdotisa.
Kagome los miró unos momentos tristemente...ese brillo en los ojos de Inuyasha...hacia tanto tiempo que no lo veía...
-El agujero negro...desapareció!...-Dijo Miroku Sorprendido. –En verdad...derrotamos a Naraku!-
-Excelencia!-Sango lo abrazó alegremente.
Shippo rió un poco.
Inuyasha volteó a ver a la ahora sonrojada Sango que dejaba ir a un igualmente sonrojado Miroku, y cuando su mirada regresó al punto en el que estaba la sacerdotisa...
-Kikyo...-susurro observando que ya se había ido...
-Kouga! Te encuentras bien?-se escuchó la voz preocupada de Kagome, mientras caminaba hacia el lobo que se hallaba tumbado en el piso.
-Si Kagome...-
Inuyasha se detuvo al llegar a un claro del bosque en que las serpientes cazadoras se habían ido desapareciendo poco a poco, y las que habían estaban rodeando a una persona, a una chica iluminada levemente por la luz de la Luna.
-Ki..kyo..-
Kikyo volteó hacia donde provenía la voz...justo allí estaba Inuyasha...
Su corazón comenzó la latir más rápido...y su respiración se hizo mas agitada.
-Inuyasha...que... haces aquí?-
Inuyasha comenzó a caminar hacia ella, y Kikyo se despego del árbol en el que estaba recostada.
-Kikyo...te encuentras bien?-
-Si Inuyasha-
-Es que...te veías agotada...-
-Me encuentro bien, ya te lo dije...-
Inuyasha la miró unos momentos, y luego bajo la mirada.
-Al fin...derrotamos a Naraku...-
Kikyo simplemente lo miró, esperando a que continuara.
-Ya...nos vengamos por todo lo que nos hizo...-continuo Inuyasha.
Una vez más, Kikyo simplemente se limitó a mirarlo.
-Dime Kikyo...que...que será de ti ahora?-Inuyasha alzó el rostro y miró a la sacerdotisa a los ojos.
-Me iré-dijo ella, luego de unos momentos.
-Te...iras?-
-Inuyasha...este no es mi tiempo, este no es mi lugar...yo simplemente me mantenía aquí porque mi alma tenía un deseo...el acabar con Naraku...-dijo con rencor-Y ahora que ya Naraku esta muerto...no hay ningún motivo que me ate a este lugar...-
-Kikyo...-
-Es momento que mi alma regrese al lugar a donde pertenece-
-Pero...Kikyo...-
Silencio, ambos chicos simplemente se miraban, ambos tenían miradas tristes.
-Cuando...?-
-En poco tiempo-
De nuevo silencio...
Y la mirada de Inuyasha se volvió más decidida.
-Aún hay algo que tienes que hacer...-le dijo.
La Miko lo miró unos momentos sin entender.
-A qué te refieres?-
-A mi Alma...-
Los ojos de Kikyo se abrieron un poco, pero enseguida volvieron a entrecerrarse como siempre.
-Inu...yasha-
-Tu me lo dijiste... mi alma te pertenece... me dijiste que te la llevarías al infierno contigo... y... estoy listo...-dijo decidido.
-Inuyasha...no sabes lo que estás diciendo...-
-No Kikyo...si lo se...acaso no lo entiendes, Nunca lo entendiste, a donde tu vallas...allí es donde yo quiero estar...mi alma te pertenece Kikyo...es mi decisión...-
Kikyo bajó la mirada...
-A donde yo voy...no será agradable...-susurro.
-Lo se...-
-Aún...?-Kikyo volvió a mirarlo a los ojos...-quieres estar allí?-
Inuyasha la miró unos momentos, y una ligera sonrisa cruzó sus labios.
-Si tu vas a estar allí...si-
Kikyo lo miró...no..no podía dejar que Inuyasha hiciera esto...ya..ya no tenía nada que perder...
-No lo haré Inuyasha-Dijo firmemente, haciendo que la sonrisa en el rostro de Inuyasha se desvaneciera-No te dejare hacerlo...-
-Pero Kikyo!-
-Tu alma me pertenece...y por lo tanto yo decido que hacer con ella...y...quiero que te quedes aquí..-
-Pero!-
-Inuyasha...acaso no lo entiendes?...este es tu lugar...ahora lo es...-
-Mi lugar es donde tu estés Kikyo!-Grito el Hanyou- tenemos una nueva oportunidad! Y no te dejare perderla...no te dejare Kikyo!-
Los ojos de Kikyo se abrieron con sorpresa al sentir el cálido abrazo de Inuyasha...
-No... te dejare dejarme...-le susurro al oído..
-Inu...yasha...-Kikyo cerró los ojos, al tiempo que por primera vez en mucho tiempo, lagrimas peleaban por salir.
-Que...hay de Kagome?-
Inuyasha abrió los ojos...era cierto...Kagome...Kagome...casi...lo olvidaba...
-Ella...tendrá que entenderlo...-
Kikyo volvió a cerrar los ojos...
-Ve a despedirte Inuyasha...-dijo amargamente...no por el hecho de que él iba a ver Kagome...sino...porque Kikyo había tomado una decisión...y cuando Inuyasha se marchara...jamás lo volvería a ver.
-Estas segura?-le pregunto separándose del abrazo.
Kikyo asintió.
-Bien...regresaré Kikyo...espérame...-
La miko volvió a asentir, e Inuyasha comenzó a adentrarse en el bosque.
En el instante en que se perdió de vista, la mirada de Kikyo se entristeció notablemente.
-Adiós Inuyasha...dejó libre tu alma...-
Inuyasha iba caminando lentamente por el bosque, allí adelante, se veía la aldea, y a Kagome sentada en una de las cercas...
Kagome miró a Inuyasha, y su mirada se entristeció.
-Ya estás de vuelta...-
El Hanyou la miró unos momentos mientras seguía avanzando hacia ella.
-Y Sango y Miroku?-
-Están con la anciana Kaede... haciendo la cena..-respondió Kagome...luego aparto la mirada de los tristes ojos de Inuyasha-Dime... hablaste...con Kikyo?-
-Si...-
-Cómo se encuentra?-
-Esta bien...-
-Me alegra...-
-Kagome...?-
-Si..?-
-Adiós-
Kagome miró a Inuyasha sorprendida.
-De que hablas Inuyasha?-
-Me...me tengo que ir...-
-Pero...a donde, Cuándo regresas?-
-Jamás...-
-Inuyasha!...de...de que hablas?-
-Es hora...de que me valla Kagome...-Dijo Inuyasha tristemente.-Yo...no tengo que estar aquí...me voy..al lugar al que pertenezco..-
-Pero Inuyasha! Tú si perteneces aquí!...tu...tu perteneces aquí!-Kagome se bajó de la cerca y se paró al frente de Inuyasha.
-Lo siento Kagome...-
-Inuyasha!...-
-Es hora de que vuelvas a tu tiempo..tu tampoco perteneces a aquí...-
-Inuyasha!-
-Lo siento...-Inuyasha cargó a Kagome y la montó sobre su hombro.
-Inuyasha! Suéltame Inuyasha!-gritaba Kagome pegándole en la espalda mientras que las lagrimas comenzaban a caer por su rostro.
-Qué sucede?-preguntó Sango sorprendida asomándose hacia fuera.
Miroku también salió de la casa de Kaede con Shippo en su hombro.
-Es Kagome! E Inuyasha!-dijo el zorrito.
-Que es lo que esta haciendo Inuyasha?-preguntó Sango sin entender.
Miroku los miró unos momentos, y luego bajó la mirada.
-Creo...que esta va a ser la ultima vez que veamos a la señorita Kagome o a Inuyasha...-dijo tristemente.
Shippo lo miró unos instantes...
-De que hablas?...KAGOME!-
Pero Miroku le tapo la boca.
-Esto es lo que se tenia que hacer... todo volverá al lugar a donde pertenece...-
Sango se puso una mano en la boca mientras las lagrimas bajaban por su rostro...
-Kagome...-
-SUELTAME INUYASHA!-Gritaba Kagome histérica.
Inuyasha se acercó al pozo y lo miró unos momentos, luego soltó a Kagome dentro.
-Inuyasha!-gritó ella sosteniéndose del borde del pozo.
-Lo siento Kagome...-
-Inuyasha!-
-Adiós...-susurro él, soltando las manos de Kagome.
-INUYASHA!-
Inuyasha simplemente la observo, mientras Kagome caía y pasaba hacia la otra dimensión...hacia su mundo...
-Lo siento...-repitió...luego, saco su colmillo de acero.
-Viento...cortante!-
El pozo quedó completamente destruido...Kagome no tendría posibilidades de regresar...jamás...
-Así...es como tienen que ser las cosas Kagome..., nunca...nunca te voy a olvidar...-
Del otro lado de pozo, Kagome se encontraba tirada en la tierra, escarbando, tratando desesperadamente de regresar.
-INUYASHA!-Gritaba, mientras más lagrimas caían por su rostro.
-Inu..yasha!...-susurro por última vez, antes de tirarse en la tierra...vencida...
Kikyo se quitó la cinta que agarraba su hermoso cabello, que comenzó a ondear libremente en el viento...
Soltó su arco, y las serpientes cazadoras se agolparon a su alrededor...
-Llegó el momento...-susurro...y las serpientes comenzaron a acercársele, y a sacarle todas las almas que contenía su cuerpo de barro...
-Ya...no siento odio...al fin...mi alma está libre...-
-Inu..Yasha...-fue la última palabra de la Miko antes de caer desplomada en el suelo.
Inuyasha iba caminando en dirección al lugar donde se encontraba Kikyo, cuando vio varios destello de luz salir de allí...
-Kikyo!-gritó comprendiéndolo.
Y corrió como nunca...pero se encontró...con el cuerpo de la chica tirado en la hierba..
-Kikyo!-volvió a gritar mientras corría hacia ella y la tomaba entre sus brazos..
-Kikyo!...por que...por que no esperaste por mi!-Dijo amargamente, mientras unas cálidas lagrimas resbalaban por su mejilla...
El hanyou de cabellos plateados iba caminando lentamente por el bosque..el cuerpo de Kikyo se había convertido en polvo mientras lo sostenía en sus brazos...
Su mano sujetaba firmemente la cinta blanca que solía atar su cabello...
Después de todo...ya su última oportunidad se había desvanecido...
Inuyasha alzó el rostro al darse cuenta de a donde lo habían llevado sus pies...Justo allí estaba el árbol sagrado en el cual había estado sellado por 50 años...
Él simplemente se quedó allí...observándolo...
-INUYASHA!-Gritó una voz a su espalda.
Los ojos de Inuyasha se abrieron con sorpresa al reconocer la voz...
-Kikyo...-susurro justo antes de que una flecha se clavara en su corazón y lo sellara contra el árbol...
la cinta que la mano de Inuyasha sostenía firmemente calló al suelo...
De nuevo estaba clavado a ese árbol...pero esta vez...no estaba dormido...esta vez...no iba a despertar...
Una sombra de una joven bajo el arco, y comenzó a caminar en la dirección contraria...
-Kagome! Baja! Tienes que ir al colegio!-
-Ya lo se mamá!-Gritó la joven corriendo escaleras abajo.
-Adiós Mamá, ADIÓS ABUELO, ADIÓS Sota!-gritó mientras salía de la casa rápidamente.
-ADIÓS HIJA!-
Habían pasado 5 meses desde que Kagome había regresado a su vida normal...no había logrado volver al pozo...ni a la época feudal...
Hacia también 5 meses desde que no sentía la presencia de Inuyasha...
Y hacia también 5 meses desde que sus almas habían regresado a su cuerpo...
Afortunadamente, había regresado a tiempo para los exámenes finales, y ahora estaba comenzando el 4° año...
-Hola Kagome! -gritó una de sus amigas saludándola alegremente.
-Hola! -dijo Kagome sonriendo.
-Adivina que!-
-Ahorita no estoy de humor como para adivinar nada...-
-Hay un nuevo chico en la escuela! -
-En serio? o.o-
-Si, y es muy apuesto!-
-Que bien! -
-Mira, ahí va!-dijo alegremente la chica, agarrando a Kagome por los hombros y volteándola hacia la derecha...justo allí, estaba pasando un chico de largos cabellos negros y un libro en las manos...
La mochila que Kagome llevaba en las manos callo al suelo.
-Ves! Te dije que era apuesto! -
En ese instante, los ojos del joven se movieron del libro, hacia los ojos abiertos de Kagome...
-Inu..yasha...-
Y en el cielo, se pudo ver claramente la imagen de dos chicos, uno de plateados cabellos y kimono rojo, y una chica de largos y negros cabellos agarrados por una cinta blanca...
Ambos iban agarrados de las manos...y...por primera en mucho tiempo..una verdadera sonrisa adornaba sus rostros...
Al fin...todo estaba donde pertenecía...todo.
Fin
Como dije ants AU, escrito mucho tiempo antes de ver las peliculas de Inuyasha..
No se olviden! R&R