|
Author of 25 Stories |
Undécimo capítulo. Y la cosa... Sigue su curso. En principio quería hacer mucho con este fic, contar bastante y tal pero... Veo que lo acabaré antes y que me saltaré algunas de las ideas que tenía, porque si no será eterno... Pero bueno, ya se verá. Todo depende del ritmo que tome ahora – o sea, que sí, voy a acortar XD.
Os dejo con el capi, a ver que os parece ;)
El sueño de una vida
Capítulo 11: Move your body
Los actos sociales tienen normas, reglas, de comportamiento, de vestir, de hablar... Hasta de reír. ¿Cómo se puede uno relacionar y conocer en una situación así naturalmente? ¿Cómo saber como es alguien realmente?
Está claro... Que no se puede.
…
¡Por... Dios! Puedo jurar casi completamente, ahora que recuerdo ese día con perspectiva, que nunca había estado más nervioso, ¿o ya lo había dicho? Ni siquiera cuando había llegado por primera vez a Hogwarts. Era 30 de diciembre y, si todo iba según lo planeado (por Neville, obviamente), ese día enamoraría al slytherin que me había... cautivado, por decirlo de alguna forma.
Pero la cuestión era... ¿Cómo? Y aún más importante, ¿sería capaz? Tenía cero experiencia en ese terreno. A esto se le sumaba el hecho de que tenía que "ligarme" a un chico (las pelis que había visto durante años poco me servían), de otra casa, que claramente no me conocía y tampoco estaba interesado en mí. Es más, estaba casi completamente seguro que él pensaba que a mí me gustaba su amiga.
Sí, la situación me parecía ridícula hasta a mí, como a todos, pero mi comportamiento era aún peor. Qué era, ¿una niña de 11 años?
Más de una vez estuve a punto de decirle a Neville que no iba, pero al final siempre ganaba la curiosidad, y una esperanza que estaba claro que no tenía ningún conocimiento de la realidad. Siempre me frenaba un "y si...".
Así que nada, a las 9 y media de la noche (llegaba prudentemente una hora tarde, para que nadie notara mi llegada o para convencerme de que así sería) estaba delante de la puerta de uno de los edificios que encerraba los dormitorios y zonas privadas de los miembros de la casa de las serpientes. No se parecía en nada a Gryffindor, era un edificio gris con cortinas en las ventanas negras, como los balcones. Me invadió un escalofría antes de entrar.
Por dentro, en cambio, he de reconocer que no estaba tan mal, pero no fue hasta mes y medio más tarde que lo pude comprobar, ya que ese día estaba demasiado nervioso para fijarme bien. Además... Estaba todo muy oscuro. Seguí unas luces fluorescentes hasta llegar a una enorme puerta de madera parecida a la del gran comedor, que se abrió nada más situarme delante de ésta, como por arte de magia. Lo que apareció frente a mí fue lo que ya esperaba, un lugar con un montón de gente gritando intentando hablar por encima de la ensordecedora música, gente bailando (no demasiada, la pista improvisada estaba bastante vacía) y gente colocada en grupitos rodeando diferentes mesas donde se podía ver comida y bebida. Me quedé quieto, paralizado casi. ¿Tenía que buscar entre ese gentío a Neville y a Nott? La idea ya me provocaba pereza y unas enormes ganas de marcharme.
De pronto alguien me golpeó en la espalda. Me giré esperando ver a Neville, pero era el novio (si se le podía llamar así) de éste, dándome una mirada que indicaba que lo siquiera. Así lo hice y enseguida visualicé la mesa donde nos dirigíamos. Allí había un Neville claramente incómodo (no sabía aún porqué), la chica llamada Parkinson hablando con otra chica que no sabía quien era (pero que me sonaba), su moreno novio a su lado tomándole de la mano pero con su atención centrada en el otro chico de la mesa, Draco Malfoy, con el cual mantenía una conversación que parecía casual.
Las reacciones al verme fueron, no sin disimulo, muy diferentes. Neville me miró con cara de alivio pero con cierta culpabilidad, Zabini se enderezó y acercó a su novia a él, mientras ella y su amiga reían socarronamente. El rubio al verme levantó una ceja después de lo que me pareció un repaso en toda regla y que apartara la mirada. Si no fuera porque ya habíamos llegado y Nott me estaba presentando hubiera dado media vuelta y me hubiera largado. Corriendo.
.- Hola chicos. Éste es Harry, Harry Potter. Creo que ya os sonará su nombre.
.- Por desgracia sí – respondió con aspereza Zabini. Las chicas se rieron, Neville bajó la mirada y Malfoy no reaccionó.
.- Emm... Hola – creo que dije. Luego, obviamente, me arrepentí. ¡Sonaba tan tonto!
Por suerte Neville me libró de decir alguna estupidez más y me sacó de allí. Lo que me extrañó fue a donde me llevó.
.- Neville, ¿qué hacemos en el baño?
.- Verás Harry... Tengo que decirte algo antes de volver a llevarte allí...
.- ¿Qué has hecho ya? - pregunté algo asustado. Mi compañero tenía una cara de culpable preocupante, y eso sólo hacía que yo pudiera pensar lo peor. ¿Y si les había dicho que a mí me gustaba...? Pero antes de que pudiera definir cualquier tipo de posibilidad, una peor que la anterior, Neville me sacó de dudas.
.- Verás, es que antes de que llegaras Theo me presentó como... Bueno, como su ya sabes qué – encontraba gracioso que al chico le costara decir "novio" - y me han empezado a preguntar lo típico... Y lo no tan típico. Ya me entiendes. Pero luego... Has salido tú como tema – y allí es donde me arrepentí, por primera vez, de haber decidido llegar tarde esa noche. - He intentado por todos los medios, te lo juro, que me creyeran cuando decía que todos los rumores que circulaban por ahí eran falsos, que no te gustaba nadie de Slytherin y menos Parkinson pero... No me han creído, sobretodo en la segunda parte. Están totalmente convencidos, aunque Theo haya salido en tu defensa, que estás completamente enamorado de Parkinson y que quieres robársela a Zabini, y que por eso estás hoy aquí.
Neville lo había dicho todo del tirón, así que tardé un rato en procesar todo lo que decía. Bueno, tampoco era más de lo que esperaba... Tenía claro que al ir allí tendría que intentar resolver un poco ese tema, porque estaba claro que Zabini tenía ganas de arrancarme la cabeza, que Parkinson y su amiga encontraban fascinante mi repentino enamoramiento y que Malfoy o no opinaba sobre el tema o que defendía, como no, a su amigo.
.- Te lo aseguro, que de veras les he explicado una y otra vez que no eran ciertos pero... - Neville seguía hablando, y no me había dado ni cuenta.
Sonreí en agradecimiento y le aseguré una y otra vez que no pasaba nada, que ya me esperaba algo así. Creo que interiormente me agradeció que no me enfadara con él, pero aún hoy en día no entiendo por qué tendría que haberlo hecho. En toda esa situación Neville sólo tenía la culpa de haberme invitado a ir, pero yo había decidido, al final, asistir por mi propia voluntad. No era como si me hubiera arrastrado hasta allí o como si él hubiera sido el que esparciera esos estúpidos rumores...
Pronto regresamos, ambos, a la mesa en la cual todos estaban alrededor, charlando. Neville se situó al lado de su pareja y yo, como no, al lado de mi compañero de casa, quedando al lado de la chica de la cual aún no sabía el nombre. No tardaron demasiado en empezar a interrogarme a mí, aunque de una forma muy... Slytherin, como descubrí tiempo después de boca de uno de ellos.
.- Bueno Potter... Un honor tenerte aquí, en nuestra fiesta... Pero puedo preguntarte, si no es mucho pedir, ¿cómo es que un león ha decidido venir en tierra de serpientes? Y no me vale que sea para acompañar a tu amiguito...
.- Verás, me pareció interesante – empecé a responder a la chica de mi lado intentando parecer totalmente indiferente a la clara insinuación de mis motivos – poder ver una fiesta de año nuevo antes de año nuevo... A parte de que sentía curiosidad por ver vuestra residencia por dentro.
.- ¿Y qué te ha parecido? - miré más de la cuenta al rubio cuando me lanzó esa pregunta. Lo sabía, pero me costaba coordinar mi cuerpo, mi habla y mis pensamientos cuando se dirigía a mí, ahora lo tenía totalmente claro.
.- Estaba bastante oscuro... Antes de llegar aquí. Sí. Así que... No lo he podido verla del todo.
.- Una auténtica pena – dijo Parkinson situándose a mi lado. Me temí lo peor. Zabini hizo un mal gesto y ella se acercó aún más a mí. - Pero puedes venir siempre que quieras por aquí... Como mi invitado.
No soy muy dado a pillar las indirectas, ni las insinuaciones, siempre me lo han dicho y he terminado aceptándolo, pero Parkinson había sido demasiado directa, o demasiado obvia, para no darme cuenta. Me pregunté si realmente estaba saliendo con Zabini, ya que no creía posible que alguien pudiera ponerse a ligar tan descaradamente con su novio delante... ¿no?
Siguieron sus preguntas indiscretas pero nada directas durante unos 10 minutos más, y Parkinson se cansó de mí a los 15 minutos de ignorarla descaradamente. Perdieron el interés en mi persona a una velocidad que me dejó pasmado, así que a los 20 minutos ya estaba manteniendo una conversación tranquila con Neville y Nott.
Casi toda la noche siguió así de tranquila (excepto algunos momentos de incomodidad por mi parte, generalmente provocados por Malfoy y su cercanía), sonaron las 12 campanadas, nos felicitamos un "aún no feliz año nuevo" – no se besó nadie, así que supuse que eso se lo guardaban para el fin de año de verdad - y a la una aproximadamente ya estaba por irme, como no, sin haber hecho ningún tipo de movimiento hacia el rubio que lograba que no pudiera pensar con claridad. Definitivamente eso de "atacar" no era lo mío. Me despedí de Neville y de Nott, a los demás sólo les hice un gesto, y me encaminé hacia la salida aún con el "no te vayas aún" de mi amigo en la cabeza. Pero cuando ya estaba en ese pasadizo oscuro, con muchos fluorescentes ya muertos, alguien me agarró del brazo y me detuvo.
.- Sabes, irse de una fiesta sin despedirse es de muy mala educación – miré sorprendido, y seguramente con una cara muy estúpida, a Malfoy.
.- Emm… Vale… ¿Adiós? - ¡Que estúpido era! Y el rubio, obviamente, se rió, y me vi a mi mismo pensando que si esa risa no era la más bonita y celestial del mundo él no era un chico. ¡Por Dios! ¿Qué me pasaba con ese chico? ¡En serio! ¿Qué?
.- Potter, eres toda una sorpresa – dijo de pronto. Yo no le miraba, avergonzado como estaba, pero podía sentir como aún me sujetaba por el brazo. Juro por Dios que aquella zona quemaba.
.- ¿Por qué?
.- No eres para nada lo esperado. ¿Y obsesionarse por Parkinson? Eso es realmente estúpido…
.- No me gusta Parkinson, ya no sé cómo decirlo… - dije apretando los dientes.
.- Entonces… ¿Qué haces aquí, Potter? – callé, él estaba demasiado cerca como para poder hablar. – En serio, ¿qué haces aquí? – susurró. Sentí su aliento contra mi oreja.
Y me besó. Y me sentí caer, aunque se ve que no lo hice, porque cuando se alejó diciendo "Así te obsesionarás con otra persona" y pude reaccionar, seguía de pie en ese oscuro, y ahora maravilloso, pasillo.
Y ya está. Me ha pasado una cosa curiosa… Os aseguro que pensaba que ya había subido este capítulo, pero se ve que no. Lo tenía casi todo escrito menos, tal vez, las últimas diez líneas. Que fuerte… XD
Ahora os lo dejo ya aquí. ¡Que terminéis de pasar una feliz Semana Santa! ;)
Byby of Riku Lupin