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Género—Yaoi (MariK&Malik) AU (Universo alterno) Drama, Angts, Song fic, Dark fic y Pov's.
Disclaimers —Los personajes de Yu-Gi-Oh! no me pertenecen. Ni la música utilizada en este fic.
Nota— Como siempre no tengo palabras para demostrarles lo apenado que me siento por no haber actualizado antes pero realmente tuve muchos problemas con mi maquina. Se me volvió a morir y luego tuve mucho trabajo en la escuela. Y la verdad he andado metido en otros proyectos que ya olvidé mi querido fic de Bathed in possession uno de mis predilectos y de los que más me reflejan. Agradezco como siempre todos sus cometarios y se los responderé en mi profile esperando que eso pueda amortiguar el golpazo. Para terminar muchas gracias por ayudarme a llegar a los 666 hitsde este fic con el chapter pasado. ¡Thanks!
6.- "Still you pray, you never stray"
By: Mikael Mudou
Trató de no darle la importancia que Joey se merecía, después de todo, le sirvió para una cosa, ahora ya no lo necesitaba más. Aplicó su propia regla de sobre vivencia; por más cruel que le pareciera. Intentó alejarlo.
—…hem… Malik…— susurró levemente, acercándose cautelosamente.
La reacción del moreno fue simplemente tomar su libro, meterlo a la mochila y tratar de lucir lo más enfadado posible. Mientras menos cercar estuviera de las personas, menos daño habría para él. Se paró de la banca rápidamente para poder salir huyendo del lugar. Al momento en el que la mano del rubio sujetó su muñeca con fuerza.
—¡Espera! — le exclamó jalándolo hacia él intentando evitar algún contacto físico — Tenemos que hablar.
—Puedes tú… — lo miró directo a los ojos de nueva cuenta. —¿Decirme que ves más allá de esta mirada? — les cuestionó fieramente, a lo que el chico respondió en un dejo de asombro. La pregunta no se la esperaba.
Le soltó lentamente en un gran silencio.
—Entonces no tenemos nada de que hablar — dijo Malik dando media vuelta creyendo que eso haría un Jaque.
—…dolor… — Susurró Joey pensando con detenimiento las palabras que saldrían de su cavidad. —…odio, decepción, tristeza y entre una extraña pasión y no sé, un vacío.
—¿Qué has dicho?— le miró.
—Eso es lo que yo veo. Me preguntaste ¿No? Pues yo te respondí.
—¡No eres nadie para juzgarme! —
—Tú me preguntaste, y yo te dije lo que veía. —
—¡Calla!
—¡No me pienso callar, suficiente tengo que estar soportando a Kaiba para que también te tenga que obedecer!, Así qué, te vas a sentar allí mismo — señaló el columpio— y vas a escuchar lo que te tengo que decir ¿Entiendes?
—¡No, cállate!— gritó al tiempo de abalanzarse contra Joey, pero éste lo detuvo por los hombros, forcejeando y sacudiendo al moreno para que reaccionara, estaba en lo cierto, su extraño odio lo estaba segando. De una forma abrumadora.
—¡Cálmate, no todos te quieren matar! — lo sacudió por última vez sentándolo de golpe en la banca que estaba a un metro de ellos. —No todos somos malos. Como lo crees…
—Sí lo son… — respondió posando su mirada al frente. —todos son malos por naturaleza, eso es lo que nos hace humanos, después de todo.
—Pues, yo no lo creo. — sonrió tratando de poner sus ideas en orden.
—Difieres de mi idea porque eres de grupo de los idiotas.
—¡Hey! Gracias por el cumplido — dijo en un dejo de enfado. — Yo creo que todo eso de ser malo o no es relativo. Hay veces que se hacen locuras y eso es normal, es parte de la naturaleza del ser humano. Cometemos errores, atrocidades, nos equivocamos y nos enamoramos, eso es normal. ¿Qué, nunca te has equivocado o enamorado? — cuestionó esperando ansioso la respuesta de la última palabra, que fue resulta con una simple risa.
—Soy un error andante — le respondió haciendo una mueca entre felicidad y desdicha. —Así que, creo que si muero dudo mucho que a los demás les importe. Estoy tan lleno de errores.
—Yo también, hoy fue la prueba nata. Pero no me acongojo por eso. Es normal, está en mi naturaleza — rió animadamente, tratando de contagiar al egipcio.
—Dime una cosa… ¿Por qué tratas y tratas de ser mi amigo? —
—Simple. Porque me gusta conocer gente, tener amigos. Es la primera vez que conozco a alguien con una personalidad tan oscura. Eso me llama la atención.
—¿Acaso soy un objeto para tu diversión?
—¡No! No quiero decir eso. Es que, a mí no me late caer en eso de la ignorancia, por eso trato de conocer a la gente para poder darme una idea de con quien estoy tratando. Para poder ser un buen amigo.
—¿Por qué le otorgas un valor tan exagerado a los amigos? — elevó la mirada al cielo, viendo las estrellas — Eso es algo que siempre me he cuestionado.
—¡Lo amigos son lo máximo! Cuando tienes problemas, son los primeros que te ayudan, cuando me siento triste son los primeros que me animan, cuando no hago la tarea son los primeros que me la pasan, cuando mi jefe me corre de la casa, son los primero que me dan posada. ¿Qué, nunca has tenido un amigo?
Malik tardó en responder. Pensó con detenimiento.
—Sí, alguna vez tuve uno— bajó la mirada, cerrando los ojos tratando de retener las lagrimas, al sentir que sus propias emociones lo traicionaba.
—¿Y qué paso con él?
—Murió.
—Oh, lo siento…—
—Descuida. — descubrió los ojos, ahora calmados.
—Y bueno, te contaba sobre los amigos…
—¡Ya no quiero saber nada de tus jodidos amigos!—
—Oh, lo siento, quise decir, "nuestros" amigos. —
Y ante esto. Malik no evito mirarle con cierto semblante de confusión.
—No me veas con esa cara — dijo Joey un poco apenado —Si crees que no tienes a nadie quien te espere; pues te equivocas.
—Sólo lo dices para que vaya contigo. — respondió regresando la mirada al cielo.
—Nop — sonrió de nueva cuenta — Allá te espero un chico muy simpático que responder al nombre de Ryou. De hecho todos te andan buscando.
—…Buscándome…— susurró para sí.
—¿Lo encontraron?— cuestionó un chico angustiado de cabellera platinada. Quien veía como el resto de los chicos se cercaban uno a uno sin muchas buenas noticias.
—No, no está por la tienda — dijo Yuugi un poco agitado. Voltearon al ser deslumbrados un varias luces. El sonido estruendoso de las motocicletas cesó.
—No está en el centro — Alister se quito el casco al igual que sus compañeros.
—Lo busqué en todas las tiendas de disco, librerías, cafés y cosas parecidas. —
—Valon ¿Y por qué ahí?— preguntó de nueva cuenta Ryou.
—No sé, sólo traté de pensar como él — una gota de sudor recorrió la mejilla del castaño ante su propia respuesta. —Aún así en el centro no estaba.
—Tampoco regreso a la escuela pero… — Tristan quien permanecía en silencio hablo por fin y se desvió al ver dos figuras que venían hacia ellos. Del otro extremo del parque. —Miren allá.
Todos sin excepción viraron para verles. Ambas siluetas se dirigían hacia ellos en silencio. Uno con la cabeza baja y el otro que les saludaba.
—¡Son Joey y Malik!— exclamó Anzu con simple alegría.
—Qué alivio. Ya podremos ir a casa… — suspiró aliviado Raphael.
—¡Hey chicos! — saludaba el rubio felizmente.
Se reunieron para poder verles. Los dos estaba bien, al menos eso se veía. Y en cuanto llegaron un silencio los inundo. Uno incomodo que incluso se miraban entre ellos para ver quien era el primero que se atrevía a profanarle.
Una pequeña risita se escucho de entre los chicos. Ryou se poso enfrente de Malik quien elevó la mirada por primera vez desde que se juntaron. El albino le sonrió ampliamente y le ofreció la mano al moreno. Éste le miró confundido. No sabía lo que él quería. Arqueó una ceja.
—Vamos, Malik — dijo quietamente —Vayamos a casa.
Ante esto todos se adentraron en un silencio más profundo. Asombrados y a la vez confundidos por la proposición de Ryou; esperaron ansiosos la respuesta por parte del inadaptado. Quien sólo tomó la mano del albino y se dejo guiar por el chico que tenía una amplia – por no decir enorme- sonrisa. Antes de irse éste último les miró.
—Gracias chicos. Yo le avisaré a la hermana de Malik que ya apareció. — dicho esto ambos desaparecieron entre las oscuras calles simplemente alumbradas por la luna que ya hacia su aparición en lo más alto.
A pesar de vivir sólo y con su padre su casa parecía estar perfectamente limpia y organizada. No había duda que Ryou era un chico digno de admirar. Llegando a su morada lo primero que hizo fue comunicarse con la hermana de su ahora huésped. Diciendo que ya habían dado con él y que lo mejor era que pasara esa noche con él.
Le había costado trabajo convencer a su hermana pero al fin de cuentas lo logró. Nadie le decía que no; a excepción de Malik, claro estaba.
Ni una sola palabra había salido de su cavidad desde que llegaron sólo respondiendo en monosílabos o extraños sonidos. Habiendo curando sus heridas de nuevo –no sin antes obligarlo a ducharse- procedieron a merendar en ese mismo silencio incomodo al que Ryou ya estaba acostumbrado. No le dejaba de sonreír; y no era para menos ya que estaba completamente complacido de que estuviera a salvo. Y por supuesto a lo que Malik respondía con desvíos de mirada.
—¿Iras mañana a la escuela? — le cuestionó por séptima vez para tratar de sacarle de su ensimismamiento.
—…— miró a la nada. Señal buena para Ryou.
—Es mejor que mañana descanses todo el día. Mi padre está en un viaje y no vendrá hasta dentro de dos semanas. Así que puedes quedarte el tiempo que quieras. Después de todo me siento muy pero muy aliviado de que estés bien. —bueno, al menos la conversación se alargo a más de una simple pregunta del albino y del silencio del moreno. —¿Qué me dices?—
—…No lo sé…— respondió simplemente tomando un pedazo de pan dulce y llevárselo hasta su boca. Masticando lentamente.
—Será mejor que te quedes. Yo pienso que mañana todos te comenzaran a hacer preguntas incomodas.
—Quizás. —
Tomando eso como una respuesta afirmativa ambos volvieron al silencio, a las sonrisas y al desvió de miradas por último al sonrojo.
Lo único que se podía escuchar en la habitación era el leve sonido de los reproductores de ambos chicos que de los audífonos de colaba en el lugar. Ryou dormía en su cama ladeado arrullado por el mismo cd que Malik le había prestado hace unos días. Mientras que este último en una bolsa de dormir del mismo anfitrión. Mirando –como siempre – al techo. Escuchando la melodiosa voz de Sara Brightman para así poder caer en un profundo y reparador sueño sin tener que preocuparse por encontrarle o no.
El frío latente, ante una oscuridad completa y a la vez desolada.
Así era como podía describir el lugar en el que me encontraba, un extraño paraje desértico que bien me podría remontar a mis tierras. Sentí una extraña familiaridad hacia lo que veía frente de mí.
Una calle, solitaria, sin transito alguno.
Esta era la calle que usaba a diario para ir a la escuela. El mismo camino que usaba. Lo recorrió con cierta normalidad, como si de otro día común se tratara. Ese sentimiento de vana normalidad se apoderaba de mí y lo extraño fue ver a Ryou a mi lado. Me sonreía. Como siempre. Intente hacer lo mismo, pero ni un solo músculo de mi cara se movió.
No lo entiendo.
¿Acaso e perdido toda acción de emoción alguna?
Me siento frío y a la vez vacío. No me gusta, puesto que debería estar acostumbrado. Pero estoy frió. No siento la cálida mano de ese chico tomando la mía. No tengo tacto. Y aún así extraño el calor que viene del cuerpo humano. Eso es, extraño mi humanidad.
Los humanos nos distinguimos de los animales sólo por una simple característica: Tenemos la capacidad de pensar por nosotros mismo, o al menos la teníamos. Porque hoy en día; nos guste o no, somos controlados por un sistema. Nos bombardean con cientos de ideas. Noticias, música, revistas, la red, televisión y muchas cosas más. Lo cual nos lavan el cerebro ocultándonos la verdad absoluta.
El creador hizo lo mismo, nos oculto la verdad y la puso en el árbol de la ciencia y la sabiduría. Lo curioso de esto es que el mismo árbol estaba en el jardín donde el primer hombre y la segunda mujer habitaban. Esto me hace creer que ellos dos sólo fueron victimas de un juego cruel de "Dios". Aún hay muchas cosas que no comprendo acerca de este relato. Lo incoherente que es. Y que nos muestra parte de la naturaleza del ser humana y la comparación con los animales. Ya que ambos somos curiosos. Nos atrae lo desconocido como a un insecto la luz.
Somos la única raza –exceptuando a los delfines- que tenemos sexo por placer y como simple deseo carnal de nuestros bajos instintos. Y la única que asume las consecuencias de lo que sucede. Los únicos que sabemos que hacemos daño. Lo disfrutamos y lo padecemos. Extrañamos y valoramos a los demás.
Amamos y sufrimos. Sabemos lo que es el dolor. Forma parte de nosotros. Así como la avaricia. Porque siempre queremos más. Tenemos un Ego difícil de llenar.
Asumiendo las consecuencias. En ocasiones sólo pensamos en nosotros mismos. Como los animales. Sólo por nuestro bien y no por el de nuestra manada. Las cosas materiales son lo único que hoy en día nos importa; nuestro territorio.
Los sentimientos están fuera de moda, por completo y obsoletos.
"El dinero mata carita"
¿Esto es la humanidad, esta es mi humanidad, está es mi naturaleza?
La naturaleza es nuestro estado más puro antes del perfecto que es la oscuridad. Nuestra naturaleza es nuestra verdadera cara la cual ocultamos siempre detrás de una máscara de apariencias llamada personalidad o modo de ser. Lo que me hace puro es mi estado de abandono y oscuridad. Lo que me hace perfecto es la falta de emociones que me hagan sentir dolor. Porque el dolor no es algo admitido. El dolor no está en mis cánones de vida. Ni para mí ni para quienes me rodean. Porque siendo franco nadie merece dolor. Aunque todos en este mundo tenemos lo que nos merecemos. Así como todos tenemos un precio.
Esto es el mundo real; y yo no quiero ser parte de él.
Sostenía la linterna manual con su cavidad para poder escribir sin tener que prender la luz y molestar al durmiente platinado. Pasaban más allá de las dos de la madrugada y Malik aún no podía concebir el sueño. Eso le extraño. Terminó sin muchas ideas sólo una insípida frase alusiva. Comenzaba a perder el estilo. Pensó él.
—¿Aún despierto?— le llamó una adormilada voz. A lo que él sólo le alumbro con la lámpara.
—No. Estás soñando conmigo— respondió con cierta indiferencia y un tono de burla.
—A bueno… — cerró los ojos para poder volver a dormir. Tratando de poder interpretar lo que acababa de escuchar. Mientras el moreno apago el artefacto y se acomodó para poder tratar de profundizar. —¿eh?— reaccionó abriendo de par en par sus bellos ojos castaños. Al notar que no había ya la luz y que Malik dormía en su bolsa, se sugestionó y poco después encogió sus hombros. —Creo que sí estaba soñando.
—No estabas soñando— dijo Malik ladeándose para verle.
—¿No puedes dormir?—
—¿Estoy dormido?— y con eso su pregunta fue resuelta. Ryou deseaba que por primera vez no le respondiera con sarcasmo, pero era algo imposible.
—¿Quieres charlar? Dicen que hablo tanto que dejo a la gente dormida.— rió un poco seguido de Malik. Aunque la risa de éste era un poco más opaca.
—Como quieras.— Respondió. Mirando al techo.
—¿Qué opinas de Joey?— El platinado cuestiono curioso y no pudo evitar ver el semblante de sorpresa que se formó en el moreno. —Es un lindo chico ¿No lo crees?
—Creí que charlaríamos no que me harías preguntas — fue su simple evasiva.
—Oh, lo siento. Bueno, si quieres tú pregunta.
—En realidad — dudó — hay algo que quiero saber de tú persona desde hace mucho tiempo. — le miró de reojo a lo que él le respondió ladeando su cuerpo para poder verle más de cerca. —¿Nunca has tenido pensamientos sucios?
—¿Sucios?— repitió asombrado —¿Te refieres a eróticos? —
—No, esos cualquiera los tiene. Creo que no plantee bien la pregunta… quiero decir. Qué si nunca has pensando o querido hacer daño o matar a alguien.
—¡Ah! Pues…— elevó la mirada y pensó con detenimiento— pues creo que… creo que…
—¿Crees que…?—
—¿Te digo algo y no te burlas?—
—¿Me ves con cara que burlarme de las demás personas?— bueno ahí estaba con su ya clásica respuesta sarcástica.
—Bueno es que. Hay veces que cuando me enfado mucho con las personas. Como mi padre por ejemplo. Sí me da ganas de matarle. Pero hubo una ocasión en especial que te juro; y no es broma, que oí una voz en mi cabeza diciendo que… pues… ¡Pues eso!
—¿Qué lo mataras?—
—Sí y hay veces que pienso cosas que no quiero pensar. ¡Pero ya sé es raro! Eres a la primera persona que le digo esto.
—No creo que sea raro — dijo poniéndole más atención ante su situación —Y nunca… ¿Le has hecho caso a esa voz?—
—¿Bromeas, cierto? —
—No¿Jamás lo has intentado? O será acaso… ¿Qué le temes?—
—Quizás… Pero me pasa raras veces, sólo cuando me enfado o las cosas no me salen bien. Ya sabes el clásico "te lo dije" ¿Tú qué opinas?—
—Qué estás igual de loco que yo — rió entre dientes, animado.— Pienso que es esa parte de tu conciencia que está reprimida ¿No te cansas siempre de ser un niño bueno? Nunca has querido hacer cosas malas.
—¿Cosas malas, como qué?—
—Pues… no sé. Ensuciarte.
—¿Ensuciarme como tener relaciones?— respondió con un gran sonrojo.
—Bueno — desvió la mirada al techo— puede ser una interesante definición de ensuciarte.
—¡Ah! Lo siento. No pensé que no pensaras lo mismo que yo. ¡Lo ves! Esas son las cosas que no quiero pensar. — se dio a sí mismo una leve bofetada.
—Eres un adolescente, no puedes evitar pensar en ello. Por cierto ¿Has tenido relaciones alguna vez? —
—¡Claro qué no!
—Vaya, no te sonrojes mucho que no es para tanto— se burlo. — sólo lo decía de broma. Pero ¿No te dan ganas?
—Bueno… ¡No! Claro que no¡Te imaginas echar a perder tu vida por una calentura de veinte minutos! — lo negó por completo. Dando a relucir su situación de responsabilidad.
—¿Quién dijo de hacerlo con una chica? —
—¿Perdón?— Reacciono de súbito.
—Sí. Sabes a lo que me refiero ¿No te dan curiosidad los hombres? Hacerlo con alguno de tu mismo género sería una divertida forma de ensuciarte y de retar al todopoderoso, a la sociedad, la familia… ya que según el librito mágico. "Eso" está simplemente prohibido. Hazle caso a tus instintos. — dijo mientras se acercaba a él lentamente.
—¡Err… mis instintos me dicen que ya es hora de dormir! — Ryou estaba más que nervioso, llegaba a un grado de estar asustado. Se acomodó de tal forma que le daba la espalda a su invitado. —Buenas noches—
Fue la última palabra que se pronunció en la habitación.
Ambos trataron de conciliar el sueño cada uno pensando en su situación. Ryou en la ¿propuesta? Indecorosa del rubio cenizo. Y Malik en lo que hace poco le contó. Eso podría ser una prueba de su teoría de la oscuridad (Creo que en el capitulo 3) que muy pronto se podría convertir en ley. Eso le alarmó porque así fue como conoció a Marik. De poco en poco. Se manifestaba en pensamientos y en ciertos momentos. No lo entendía. Quizás pronto se enfrentaría a otro ente de igual naturaleza que su oscuro. Sólo tal vez.
—¿Qué haces aquí, perro faldero?— cuestionó Kaiba descendiendo de la amplia limosina que estaba justo frente a la escuela.
—¡Nada que te importe niño rico! — le respondió enseñándole la lengua.
—Por primera vez tienes razón. No me importa — caminó de largo riendo con su característica burla.
—Ja – ja —
—¡Hola Joey!— saludó una voz detrás de él.
—¡Hola Ryou! — respondió de igual forma, mirando a ambos lados —¿Y Malik?
—¡Ah! Él no vino, se quedo descansando en mi casa. Mínimo creo que dormirá dos días seguidos. — rió animado. —Pero él está bien.
—Menos mal. —
—¿Y qué haces aquí?—
—¿Yo?— se auto señalo — nada, nada en realidad nada. ¿Entramos? — señaló la escuela y ambos procedieron a entrar.
Hoy sin duda sería un día aburrido sin él. Sin Malik
To be Continued.
Próximo capitulo: "Give me, One more medicated peaceful moment" (Dame, Un momento más de paz medicada)
§ Mikael Mudou §
"Debes cortar, limpiar, recortar y servirlo, residuo umbilical que me protege de matarte"