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Advertencia — ¡NO me hago responsable de futuros traumas. Ya sean mentales o musicales!
Género— Shounen Ai (HiroXBrooklynXGarland) Yaoi y Lemmon (MihaeruXRaúl) AU (Universo alterno) Fantasía, Acción y Aventura, Romance, Drama y OCC (Out of character) Song fic y Gore.
Disclaimers — Los personajes de Bakuten shoot Beyblade G Revoultion no me pertenecen. Ni la música utilizada en este fic.
Agradecimientos— En general a todos aquellos que leyeron el progolo.
Nota — Thanks por todos los Reviews. Para No hartarlos con tanta música, como paso en el primer chapter, El de hoy no tendrá música, ya saben, para que relajen un poco su cerebro. y sí, lamento mucho el retraso pero tengo muchas cosas en la cabeza y no me puedo dar el lujo de perder el tiempo tratando de escribir cuando mi inspiración está en ceros. Lo mismo aplico para Bathed in Possession y Soaked in weakness. Espero que me logren comprender.
2.- "La belleza viene acompañada de pensamientos oscuros"
By: Mikael Mudou
Las sociedades secretas y clanes son un hecho y una realidad. Hoy en día andan naciendo niños Índigo; La nueva raza de seres humanos, pero dentro de esta generación hay Niños I (índigo; para abreviar) superiores, con capacidades extraordinarias: Dominación de los elementos, manipulación de energía. Telequinesia. Etc. Por ello, cada clan o cada "empresa"—Sociedad secreta — ha criado a un niño I, consiguiéndolo a cualquier costo, para luego formar un clan de cinco niños I siendo los representantes de las compañías y del mismo país. El propósito de esto, es que en el 2012 el mundo cambiara de una forma abrumadora y todo quedara en caos y sólo aquellos que hayan logrado "la iluminación" y subir "niveles" de conciencia y claro los índigos, sobrevivirán, ahí es cuando cada clan tratara de dominar lo que quede del mundo.
El primer no deseado día de clases llego. Todas comenzaban a la 7:00 AM para ese entonces ya había algo de luz. Una escuela, extraña de estructuras fuera de lo común dando aires de misticismo. Con bases bizarras y aberraciones por dondequiera. Era extraño el hecho que sólo muy pocos lograban entrar a la escuela, aceptaban a recicladores y expulsados a la vez que también a chicos de muy alto promedio, pero en ocasiones hasta a los IQ más elevados los rechazaban. Nadie sabía la razón.
Entre los chicos súper dotados estaba uno en especial llamado Brooklyn. Un pelirrojo simpático y casanova, mujeriego que en ocasiones le bateaba para los dos lados, en pocas palabras, un rompe corazones. Él ya había cursado toda la secundaria en aquella escuela, así que era muy conocido. Al entrar al lugar, un grupo de chicas se acerco a él. Exclamando, comentado y gritando lo genial que era.
—¡Brooklyn, eres tan lindo —
—Si ¿No quieres ser mi novio? —
—¡Brooklyn te amo! —
—Chicas, chicas, cálmese — sonríe afectadamente mientras trata de salir de la muchedumbre.
—¡Hay Brooklyn, estás como quieres! —
—Eres 'so sexy'! —
—!Hay no es para tanto! —
—Háganse a un lado, estorban — se escucho una voz a la entrada de la puerta. Todas voltearon incluyendo al pelirrojo. Todos se hacen a un lado para dar paso a otro chico — gracias — entra y mira de reojo a Brooklyn. Este se intimida. Sigue su camino hacia las canchas.
El chico era de piel morena, cabello rubio a un tono cenizo, ojos increíblemente azules, pero apagados. Vestía completamente de negro, pantalones, camisa, gabardina, botines, todo en negro. Para su conjunto tenia puestos unos guantes dejando ver sus dedos, pero también se apreciaban varios anillos, sus uñas negras y largas, como garras. Una cruz colgando de su cuello hasta su pecho, mas bien un relicario. Una gargantilla parecida a una cadena con una esfera dando aires de cascabel. De su cadera colgaba igualmente una cruz y lo mismo en su oreja derecha. Sus labios estaban levemente pintados en uno tono negro acercándose al morado y lo mismo se aplicaba a sus ojos, matizados con rojo y negro. Claramente un Dark.
—¿Quién era él?
—Creo que es un Darketo — afirmó una de las chicas — Son satánicos. Bueno, eso dicen.
—¿Un Dark? — preguntó Brooklyn.
—Si, dicen que son satánicos y que adoran al diablo. De seguro ha de oír a Slipknot o Mudvayne y a todas esas bandas.
—Se ve interesante — sonrió — lo voy a alcanzar.
—¡ESPERA! — advierte una de las chicas —No te valla a hacer alguna brujería.
Todas las chicas ríen. Brooklyn les sonríe y va en busca de aquel enigmático ser.
Mientras en el campo de Football, algunos chicos estaban reunidos jugando, a pensar de ser tan en la mañana eso no les quitaba la pasión por el deporte. El juego entre ellos comenzó. El capitán de uno de los equipos era ya el antes nombrado líder y ganador de la liga de Football juvenil. Garland.
—¡Vamos pásamela, Garland! —
—¡No! A mí estoy cerca! —
—¡Va! — exclama el líder, pero fue un tiro fallido, esto lo sorprendió, era la primera vez que un tiro le fallaba. —¡Cuidado! — grito alertando a un pelirrojo que pasaba por el lugar.
—¿Qué? — volteó lentamente para recibir el impacto de la pelota justo en la cabeza. Calló al suelo semi inconsciente. Todos corrieron hacia el desfallecido Brooklyn, Garland lo trata de levantar.
—¿Estas bien? — preguntó, preocupado. Un hilo de sangre escurrió por su frente.
—¿Qué?… — logro articular palabra, aunque le costaba trabajo pensar —¿Dónde estoy?… ¿Qué paso?
—¡Uff! — respira aliviado —, esta bien, sigamos jugando — lo suelta bruscamente y todos se dirigen a jugar. Brooklyn se vuele a quedar tirado.
—¿Quién soy?… — piensa un poco — ¡Ah sí! — recuerda — Soy Brooklyn y ando buscando al hermoso vampiro
Se pone de pie, aun tambalea. Camina unos cuantos pasos, su cuerpo no respondió y hubiera caído de no ser por unos fuertes brazos que lo sostuvieron.
—¿Estas bien? — pregunta — vi el golpe que te dieron, fue grave.
—No me digas — nótese el sarcasmo en su voz —¿Quién eres?
—Soy el profesor Hiro — respondió — y no seas gracioso, vamos a la enfermería.
Trata de llevarlo pero se resiste.
—¡No espera! — pide — Tengo que buscar a ese hermoso vampiro
—¿Vampiro, — arquea una ceja — ¿De que me estas hablando?. Creo que ese golpe esta haciendo daño. Vamos.
Lo arrastra, prácticamente, mientras él se resiste e insiste en volver a la dirección contraria para poder ir en busca de su vampiro
—¡Si! Yo lo vi ¡Es rubio, de tez morena, pequeño y misterioso! — grita — ¡Tengo que buscarlo!
Mientras en la misma cancha de football, Garland corría hacia un chico que estaba sentado fuera de esta, sentado viendo el juego. Su cabello era azul. Alborotado. Ojos al mismo tono.
—Toma — se avienta su celular — Cuídamelo mientras juego, Galleta. — ríe.
—No me digas galleta solo porque me apellido "Yamashita" no significa que puedas llamarme así.
—Lo siento Kane, pero suena gracioso, pero ¿No te enfadarías conmigo, o si?
†
Mientras en la enfermería.
—¿Hola, hay alguien aquí? —
Nadie responde.
—Que bien, parece que tendré que atenderte yo mismo. — dice Hiro — siéntate ahí. — apunta a una silla. El chico obedece. El profesor comienza a sacar algunas cosas, para atender al chico mientras este inspecciona el lugar, más bien al profesor.
—"No esta mal" — sonríe para sí
El peliazul tiene lo necesario y comienza a atender a Brooklyn. Hubo un instante en que ambos se perdieron en la mirada uno del otro. Silencio. Así duraron unos instantes hasta que Hiro rompió el hielo.
—¿Sabes que es un Niño índigo? —
—No lo creo — pensó un poco — ¿Qué no son los niños que están de moda?
—No están de moda — corrige — son la nueva generación de seres humanos.
—¿Y eso qué? —
—Que tú, luego, luego a simple vista se aprecia que eres un Índigo. — le sonríe — además tu forma de mirar es enigmática, característica principal de los índigo. El tinte dorado en tus ojos.
—¿Yo, un índigo? — dice inocentemente —Ya lo sabia — ríe entre dientes. Hiro termina de curarlo. Se sorprende
—¿Y por qué no me lo dijiste? — exclama —Esto no es un juego.
—Por que no le tomo mucha importancia. Si, soy ser evolucionado, pero ¿Y qué? — se dirige a la salida —No voy a salvar el mundo ¿O si? — se va
—Eso es lo que tú crees — susurra.
La campaña sonó y todos los estudiantes fueron a sus respectivas aulas. Eran sólo dos salones el grupo A y B. El primero estaba en la planta baja y el segundo en la alta. Uno arriba del otro. En el salón A la primera clase seria Métodos mientras que en el segundo seria Antropología.
Salón A.
Brooklyn apenas llegaba de la enfermería, toco tres veces y se le dio la orden que de pasara. En salón tendría aproximadamente 30 alumnos entre ellos:
—¡Eres tú! — dice el pelirrojo señalando a capitán del equipo.
—¿yo qué? — se defiende poniéndose de pie, todo el salón permanece callado.
—¡Casi me matas, me arrogaste el balón, me golpeaste y sólo viste que estuviera vivo, no me ayudaste.
—¡Jóvenes! — interviene el profesor — Cálmense, esto no es un partido, así que tomen asiento y déjenme dar mi clase.
Ambos se miran con resentimiento, no les queda más que obedecer. Y mientras eso pasaba, otro de los alumnos se quedaba un poco pensativo ante lo que acontecía. No por el hecho sino por la persona que entro al salón. Lo conocía del algún lado. Jugo un poco con sus rubios cabellos y tomó una de sus mechas rojizas.
—"Sé que no conozco de alguna parte" — Pensó para sí.
En el salón del grupo B, el maestro por una causa de fuerza mayor no asistió, así que el salón estaba sin control, todos hablando, gritando, de pie. Hasta alguien entro por la puerta. (¡No!. Por la ventana. Yo y no brillante gramática)
—Es el Darketo —
—¡Oh no!… ¿Será mala suerte tenerlo aquí? —
—Da igual, sé que en el grupo A hay otro Dark —
—Que no se siente junto a mi, que no se siente junto a mi—
—"Yo lo conozco" — pensó uno de los chicos, mientras sus ojos verdes se clavaban en los del chico nuevo —"Sé que lo he visto en alguna parte"
El Dark terminó sentándose atrás del chico. Éste se volteo a él y lo miro con detenimiento, ambas miradas se cruzaron. El pelirrojo se pone nervioso.
—Soy Raúl Fernández — sonríe afectadamente. El Dark arquea una ceja. No responde — Si no me quieres responder, no me molesto — se voltea a su posición inicial.
—Mi nombre es Mihaeru Barthez… Y has crecido bastante —
Rápidamente Raúl vuelve su vista hacia él , sus ojos abiertos de par en par y la boca semi abierta ¿En realidad era él, no lo podía creer, su amigo de la infancia.
—Mi… mi… ¡Nunca pensé volver a verte! — grita emocionado, todos voltean hacia ellos.
—Cálmate. —
—Si… si — duda.
—¡No hay nada que ver! — exclamó Mihaeru, todos vuelven a hacer sus cosas.
—Es que, es tan increíble — no deja de sonreír. El rubio no mostró emoción alguna. —…¿Pasa algo? —
—No —
—¿Qué te paso? —
Silencio.
—Dime por favor ¿Qué te ha pasado? Es que, has cambiado tanto — miro con preocupación, un dark hasta la madre. (literalmente)
—Papá y mamá murieron — respondió secamente, saco sus cosas y comenzó a escribir, si darle mucha importancia al español.
—¿Qué? — dijo sorprendido —¿Cómo fue posible?… ¡Lo siento! — reacciona — dudo mucho que quieras hablar del tema.
—Descuida —
—Has cambiado tanto —
Termino de decir al tiempo que quedaban en completo silencio. Raúl lo miraba con detenimiento, curioseando por todas partes y explorando su rostro. Si se le retirara todo el maquillaje y la finta de dark ¡Era el mismo Mihaeru de su infancia!. Sus padres habían muerto, ese podría haber sido un motivo por el cual cayera en las ondas.
El primer receso llegó. Tanto Kane como Garland fueron los primeros que salieron del salón apresurados para que no les ganaran la cancha. Inmediatamente detrás de ellos salió Brooklyn. Persiguiendo al Zetward para que le pediera una disculpa. Ellos eran mas rápidos que él e indudablemente lo perdieron; aunque no se dieron cuenta de que los seguían. Brooklyn se canso y paro justo enfrente de la sala de computación.
Algo lo condució al lugar.
Entro, y cual fue su sorpresa al encontrarse a su querido primo.
—¡Hola primo del alma! — saludo feliz. Éste lo miro de reojo con su penetrante mirada ártica. Y se volvió a dirigir a la computadora. Tenia la de escritorio enfrente de él. A su lado la portátil y de esta descargaba música a un Ipon (Reproductor de mp3)
—¿Qué quieres Brooklyn? — preguntó en un tono amenazante — ¿Chingarme como siempre con tu presencia?
—¡Hay Yuriy, que carácter tienes!. ¿Por qué me odias tanto si yo te amo!
—Pero da la casualidad, que tú a mí no me caes bien. —
—¡Jesucristo, has herido mis sentimientos!— se burla. —No seas aguado, somos familia.
—Por desgracia— Nótese su sarcasmo.
—Rezó y agradezco a Dios que nos haya puesto en el mismo seno familiar, porque así soy el único que tiene el privilegio de joderte — ríe inocentemente. —Por cierto, cambiando de tema. Vas en el grupo B¿Esta un dark contigo?
Lo voltea a ver.
—Para tu información, hay un Dark en cada grupo —
—¿Enserio? — duda. —No me fije. Me pase haciéndole mal de ojo a ese tal Garland Zetward.
—Sí, lo tengo todo grabado. — sonríe para sí — ¿Quieres ver el momento es que eres noqueado por la pelota?
—¡A ver! —
El pelirrojo oscuro toma su mochila que estaba a lado de la computadora y de ahí saca una cámara digital en donde tiene todo el video. Se la muestra a su primo, justo en el momento en que reciben el pelotazo.
—¡Huy, hasta noqueado me veo guapo! — sonrío. —¡Déjame verlo de nuevo! — trata de tomar la cámara, pero este no lo permite.
—Ni madres — responde —¿Qué no tienes nada mejor que hacer?
—No, explícame lo de los Darketos.
—¿Sí te explico, te largas? —
Brooklyn asiente.
—Hay un Dark en cada salón. En el grupo A, es Michael Parker, y en el B es Mihaeru Barthez. Ambos son primos. Y ya los debes de conocer.
—¿Y por qué?— arquea una ceja
—Por que el tío de ambos es amigo de mi padre y al menos yo he ido a varias fiestas. Toda su familia es de orden Gótica. De ahí que vestirse así es de ley dentro de su familia. ¿Feliz?
—¡Si! — Lo abraza y de inmediato se separa, sabiendo que clase de reacción tendría —¡Gracias, sale, Bye! (Hay una buena razón por la que Brooklyn sea un jodido Fresa semi religioso)
En eso, en el salón B, Mihaeru seguía dentro y Raúl le hacia compañía, no dejaba de verlo.
—Tengo hambre. ¿No quieres algo de comer? — preguntó Raúl
—No gracias —
—Bueno, ahora vengo. — se levanta de su asiento y sale del salón. Y en eso Michael entraba.
—Hola, Mihaeru — saluda, éste se vuelve a él.
—Hola, Michael—
—¿Cómo estas en tu primer día de clases? — pregunta, ocupando el lugar que antes perteneció a Raúl.
—Diré—
—¿Diré bien o diré mal?
—Diré regular — sonrió de una forma socarrona.
—¿Y quién era el mocoso que salió de aquí? —
—Se llama Raúl y es un amigo de la infancia. — explico y regreso a sus apuntes
—¡Wow! Para que le llames "amigo" eso quiere decir que es algo serio. Y bueno… ¿Cómo ha estado mi cuñado? — cambio de tema rápidamente.
—Pues… desde hace dos meses que no lo veo — dijo extrañado, saca su celular — me ha estado mandando mensajes al celular, el último fue en la mañana — busca rápidamente y lo lee — Hola bastardo, has de decir: qué tiene que bueno el día ya que regresamos al infierno por cuatro meses.
—Vaya se ve que te ama — nótese el sarcasmo
—Sabes como es él — guarda el teléfono — de palabras fuertes y a la vez poco.
—Ya sabes como va el dicho "Al buen entendedor; pocas palabras"—
Mihaeru no respondió.
—Y bueno— Michael trata de quebrar el silencio— ¿Lo has sentido? Una mezcla de energía bien cañonas.
Alza la mirada.
—No digas "Bien cañonas" se oye fresa.— dijo— y sí, lo he sentido, — se levanta y ve por la ventana— todo el lugar esta lleno, es como sí, todos aquí fuera…
—¿Como nosotros?— termino la frase, mirando junto con él hacia fuera.
—No… no como nosotros, de la raza, pero no el nivel, hay una energía, muy fuerte, que fue la que me pareció abrumadora¿sabes quien es el pelirrojo fresa?
—¿Uno de ojos verdes y mirada estúpida?
—Sí, él.
—m... — piensa— va en mi salón, creo que se llama… Brooklyn Valkob o algo así.
De nueva cuenta un silencio llena el lugar. El rubio trato de romperlo otra vez.
—Ven— toma al cenizo por la muñeca —Vamos a tomar un poco de aire fresco, al menos al balcón.
—…Está bien — se deja guiar.
Ambos salen de salón, dando vuelta a la derecha para salir al balcón, justo en ese momento Raúl llegaba de la cafetería, viendo con algo de curiosidad la escena. Michael se percato de ello y lo observo con una actitud retadora.
†
Mientras tanto en las canchas de Football, Brooklyn por fin había dado con su objetivo. Tomó aire y avanzó a paso firme hacia donde estaba Garland esperado para hacer un saque.
El pelirrojo lo tomo del hombro y rápidamente lo viro hacia él.
—¿Cuál es tu problema, Zethwald?—
—¿Mí problema? — preguntó, el partido se detuvo. —¿Cuál es el tuyo?
—El mío es que estoy muy molesto, ya que casi me matas con ese balonazo¿Quién te crees?.
—¿Quién te crees tú?
—No estoy jugando a la Mayéutica.— trató de calmarse. —Así que responde correctamente.
Garland pensó.
—Sabes perfectamente que fue un accidente, así que no me vengas con esto. ¿Quieres?
—No fue un accidente, tengo el video.
—Mira, tú, Zanahorio no estoy de humor como para aguantarte, así que porque no te vas a mejor a hacer otra cosa y me dejas en paz.
—¡Huy! — retó— eso si que suena amenazante, creo que ya me hice en mis pantalones— sonrío.
—¡Ya me tienes arto! — exclamó Garland, sin perder tiempo se abalanzó contra el pelirrojo y éste huyo rápidamente cruzando toda la cancha siendo perseguido por el ojivioleta. —¡Ven acá, de esta no te salvas!
—¿Quieres apostar?
—¡Qué?—
Brooklyn sonrió de nueva cuenta y corrió aún más rápido divisando su objetivo.
—¡Hiro, Hiro! — gritó aparentando temor—¡Ayúdame, Garland me quiere golpear!
—¿Qué es lo que está pasando? — preguntó el profesor muy confundido en lo que Brooklyn se ponía detrás de él. Garland respiraba con dificultad. —Zethwald, es el primer día y ya andas causando problemas¿no?.
—¡Cuales problemas! — se defiende— Es él el de lo problemas, no yo.
—Yo no pienso eso— responde el pelirrojo.
—Vamos, Zethwald, hay que hablar acerca de esto, acompáñame. — pide amablemente Hiro.
—Pero… profesor—
—He dicho que vamos. — recalcó con una pequeña venita en su sien.
—Está bien— se rinde. Ambos se alejan y Brooklyn se despide triunfal en un ceño infantil.
La lluvia comenzó a caer. Raúl fue de los últimos en irse a de la escuela, Mihaeru le ofreció a acompañarlo pero este se negó. A decir verdad él quería caminar y pensar solo un poco. Tardo en llegar. Cuando llego, fue recibido por su hermana gemela. La engreída Julia. Lo unció que los diferenciaba como gemelos, a no ser del sexo era que ella tenia él cabello pelirrojo al tono naranja y él al tono rojizo. Estaba completamente empapado, todo incluso su mochila y la carpeta que llevaba en brazos, La abrazaba contra su pecho. Tenia frió.
—¿Dónde diablos estabas tan tarde, Raúl? — pregunto con furia su hermana. Lo golpea en el brazo. — Max llego hace ya mucho y Papá anda furico contigo. Te quiere ver.
—Me tarde porque estaban en la selección de talleres — se justifica, su voz es entre cortada — Max no eligió taller aun, por eso llego temprano.
—Mas te vale que vallas a ver a nuestro padre, deja aquí la mochila y esa estúpida carpeta — se las arrebata y lo impulsa a ir a la oficina de su padre.
Se para frente a la puerta, esta cerrada. Toca varias veces. Respira.
—Pasa —se escucha desde adentro. Obedece. —¿Dónde diablos estabas?
—En la escuela
—Tu hermanastro Max llego desde hace tres horas. ¿Cómo te justificas?
—Es que… — duda, se intimida — hoy fueron las inscripciones para los primeros talleres y decidí tomar el mío de una vez.
—¿Así? — nótese el sarcasmo — ¿Y se puede saber que taller tomaste?
—Dibujo —
—¿Qué? — exclama, se levanta abruptamente —¿Cómo es posible que mi propio hijo tome un taller de "afeminados"?
—¡No es un taller de afeminados! — responde con la misma furia —¡Es arte! Amo las artes, adoro dibujar y es completamente normal. —Su padre lo mira de forma sorprendida, Era la primera vez que su propio hijo se le ponía en su contra. El pelirrojo al saber lo que acababa de hacer comienza a ponerse nervioso. —Lo… lo siento padre — se excusa.
—¿Sabes lo que acabas de hacer?
—Si y lo siento — baja la mirada,
—¡No llores!
—No voy a llorar! — trata de evitar el llanto, pero es inútil. Una lagrima resbala por su mejilla.
—¡No seas marica! — grita — ¡Nunca voy a dejar que en mí familia haya alguien como tú! — lo toma por el cuello — ¡Mañana mismo voy y hablare con el director para que te cambie de taller.
El chico no hablo. Guardo silencio, su padre lo soltó e hizo una seña para que saliera del lugar, camino lentamente y al salir del estudio, mas bien la oficina corrió hacia su cuarto, el cual compartía con su medio hermano: Max. Para todo esto. La madre de los gemelos falleció cuando ellos nacieron, justo cuando dio luz a Raúl, muchas veces su propia hermana le echaba la culpa de lo sucedido. Un tiempo después su padre; Romeo, conoció a Judie, una importante licenciada en comunicaciones, quien se había divorciado. Ambos se enamorado. En la actualidad viven juntos los cinco bajo el mismo techo, pero por lo pronto es unión libre, aun deciden le fecha de la boda.
Se detuvo antes de entrar la puerta estaba cerrada ¿Qué tal sin su hermana Julia estaba allí?. No quería que lo viera llorar. Tomo aire, limpio las lagrimas de su rostro y entro.
—¿Qué paso? — pregunto su hermano, sentado en su cama y a su lado, Julia.
Rápidamente bajo la mirada y entro al baño sin decir una sola palabra. Ambos chicos se vieron entre si. Se acercaron a la puerta, trataron de abrirla, pero estaba cerrada. Se podían escuchar los sollozos del chico.
—¿Raúl. Estas bien? —
—¡Sal de ahí! — golpea la puerta.
—Quiero estar solo — se oyó desde adentro. Su hermana se limito a volver a golpear la puerta y poco después dirigirse a la cama del rubio.
—Esta bien — se dio por vencido Max —Sólo quiero que sepas que un tal Mihaeru hablo, quería saber si ya estabas en casa.
La pelirroja arquea una ceja.
—¿Dijiste Mihaeru? —
—Si, eso dije —
Inmediatamente se pone de pie y camina a la puerta, su tono de voz ya es moderado.
—¿Qué sabes de Mihaeru? —
—Esta en el mismo salón que yo, regreso. —
—¿qué fue de él?
—Sus padre murieron y él esta viviendo con su tío. — pausa breve — se volvió Dark
—¿Cómo que Dark? — exclamó sorprendida —¿Te refieres a todo de negro, ojo y boca pintadas, cruces por todas partes y estoperoles?
—Si—
—¿Hablas del Dark? — intervino Max. Hizo un recuento mental de todo el día —¿El chico con el que estabas hablando en el receso?
—Exacto —
—No puedo creer que él se volviera... eso — aun no lo podía creer.
—¿Hay algo que deba saber? — pregunto el rubio, la curiosidad lo mataba.
—Pues — dudo su hermanastra — él era un viejo amigo nuestro de la infancia, desde que tenemos uso de razón lo conocíamos. Cursamos juntos la primaria, pero… como explicar. Raúl se volvió puñal por su culpa. — rió entre dientes.
—¡ESO NO ES CIERTO! —
—¡Claro que lo es! — responde, se vuelve a dirigir a Max quien esta mas confundido que al principio — Cuando nosotros éramos niños, jugábamos a la casita él quería ser la mamá solo porque Mihaeru era el papá y yo quedaba reducida o a la hija o a la mascota. A veces Raúl decía que cuando creciera él seria la novia de Mihaeru y que se casarían. Y el colmo de todo fue cuando el mismo chico vino y le pidió la mano de mi hermano a nuestro padre. Desde ahí lo saco de la escuela y jamás se volvieron a ver, hasta ahora. — mira hacia la puerta y se dirige a su hermano — Si mi papá se entera que él esta en la escuela, te va a matar. ¿Me oíste?
—No me importa —
—¡Como quieras! — sale de la habitación, asota la puerta.
—Raúl, será mejor que te des un baño, yo te traeré la cena — dijo su hermano — ¿Okay?
—Si… —
†
—¿Y como te fue en tu primer día de clases? — preguntó su padrastro. Barthez y Mihaeru se encontraban cenando en un enorme comedor, su tío en la silla del anfitrión y él a su lado. Siempre, al momento de cenar ambos se vestían con sus mejores galas, una tradición familiar y sobre todo siendo él uno de los empresarios mas ricos de todo el país y claro Mihaeru como su único heredero, fue entrenado y enseñado: desde que sus padres murieron, por los mas prestigiados maestros en artes musicales, modales y esotéricos del mundo. Le enseñaron a siempre guardar la compostura, ser amable pero a la vez no demostrar ninguna emoción. Cabe decir que su look serio es gótico, dejando de largo lo Dark. Su cabello está totalmente echado hacia atrás (Con plastas de gel encima)
—Bien, gracias — respondió secamente.
—¿Algo interesante? —
—No… sólo que me encontré con un amigo de la infancia —
—¿Amigo? — su porte es serio —¿Qué te dije acerca de los amigos?
—Que sólo son enemigos disfrazados. Lo sé, pero no puedo ocultar el gusto que me dio verlo. — siguió comiendo. Su Tío piensa un poco.
—Mira, querido, aremos un trato, si tú pones mas de tu parte en tus entrenamientos, te dejare tenerlo como amigo ¿Qué te parece?
El rubio se detiene, piensa un poco.
—Le hice una promesa —
—¿Qué promesa? —
—Quiero tener una pareja — cambia de súbito el tema. A Barthez le extraño eso — y prometo poner mas de mi parte en mis entrenamientos… y en la escuela.
—Tú ya tienes a tu pareja—
—No es lo mismo —
—¡Claro que es lo mismo! — exclama — se mandan mensajes al celular, se ven dos veces por año y hasta…
—¡Lo ves! — interviene — Yo hablo de algo más… más… normal. No quiero un prometido — señala el anillo en su dedo anular — quiero una pareja, ya sabes para pasar él rato. Tanto él como yo nunca nos vemos.
—¿Una pareja? — medita, silencio breve — conozco a la hija de un prestigiado empresario…—
—¡No me entiendes! — exclama, sin perder el porte. — Yo le hice una promesa a Raúl el día que nos separaron, que cuando nos volviéramos a ver, yo lo tomaría como "pareja". Se que suena estúpido¿pero que acaso los Barthez no somos hombres de palabra? Me has enseñado a ser como soy, pero aun así una promesa es una promesa.
—¿A que quieres llegar con todo esto? —
—Quiero decir, que quiero a Raúl Fernández como mi novio. ¿Entiendes?
—¿Y que paso con Claude, tan fácil lo olvidas?
—ese… — duda — ¡No es el maldito punto, Lo que no me molesto no es el hecho que me haya mentido, sino el hecho que jamás en mi vida voy a volver a creerle, me traiciono y no me amaba, sólo me quería por el dinero, desde que murieron mamá y papá. ¡Ya lo sé!… y al menos admito que fui un completo imbécil, pero mi empatía me dice que lo que Raúl siente es una emoción verdadera.
—¿Qué tal si te vuelve a pasar lo mismo? Te deje tener una relación fuera de tu compromiso y mira lo que paso.
—Yo sé que no, por que Raúl y yo somos de la misma raza —
—Te refieres a…—
—Si, él también es un índigo, un índigo artista — da un sorbo de su copa de vino — así que piénsalo, me convienen mas tener a una pareja varón y más a un índigo.
—Ya veremos —
—Quiero que me respondas ahora —
Silencio. Un rayo ilumino el lugar.
—esta bien, esta bien, lo último que quiero es que estés enfadado conmigo. Pero a la primera que me falles en un entrenamiento o en la escuela…
—Lo sé. Necesito que mañana vallas a la escuela, sé que el padre de Raúl ira a dar una queja acerca de los talleres, quiero que lo conozcas y le pidas que deje a Raúl estar conmigo. Por lo que sé, no le importa el hecho que sea un Dark ya que es Ateo, pero su madre no.
—Yo veré como arreglo eso —
—Gracias —
El trueno retumba. El silencio vuelve a inundar el lugar.
—Mi querido Mihaeru, lo único que quiero es que… — se acaricia la mejilla — me seas leal, es lo único que pido—
El chico permanece en silencio, hasta el final de la cena. El rubio subió a sus habitaciones, cerró la puerta con llave. Camino con pasos pesados hacia su cama y se arrojo sobre esta. Prendió el estero, a un alto volumen y comenzó a escuchar la música. Era fuerte, era estrepitoso, molesto para algunas personas, pero la gloria para él. Disarterpiece: Slipknot
Sus manos sujetaron fuertemente su cabeza. Era como si su cerebro necesitará aquel sonido. Apretó la mandíbula y comenzó a retorcerse. Era algo extraño. Obscenidades.
To be continued.
Mikael Mudou §
"Sostenidas arriba, las lanzas del mal mientras ellas corren, a través de la carne de ángeles; ellos gritan de dolor, mientras ven caer su reino. Lágrimas de ángeles caen al suelo, mientras Satán reinará nuevamente"