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Anime/Manga » Sailor Moon » Metamorfosis
Tanita Love
Author of 5 Stories
Rated: K+ - Spanish - Romance - Usagi T./Serena/Bunny/Sailor Moon & Mamoru C./Darien S./Tuxedo Kamen - Reviews: 321 - Updated: 11-15-10 - Published: 09-01-05 - id:2562130

Diasclaimer: Sailor Moon, así como sus personajes, no me pertenecen. Le pertenece a Naoko Takeuchi. Este Universo Alterno no está escrito con fines de lucro ni para obtener algo a cambio. Sólo para diversión de los lectores así como la escritora.

( ¨·.·*Metamorfosis*·.·¨)

By: Tanita Love

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"Darien siempre ha sido un chico complicado, desde la muerte de su padre… o quizás debería decir, cuando descubrió lo que ello significaba" – Comentó la mujer a modo de reflexión en voz alta.

"¿El padre de Darien ha muerto?" – Preguntó ella mas que sorprendida.

"Si, en efecto, hace muchos años"

"Pe-pero si yo lo vi en el verano y-"

"No, no, cariño, el papá de Darien murió cuando él tenía cinco años"

Serena palideció

Continuará…

(Capitulo 18)

MI PROPIA VERSION

Serena inclinó su cabeza hacia el lado izquierdo frunciendo el entrecejo. Había llegado el momento en que ella, mas que cuestionarse esta trascendental confesión, pensaba que todo era producto de su cabecita loca y que nuevamente se había quedado dormida en algún lugar del camino o quizás en su propia casa. Aunque debía darle crédito al hermoso lugar donde su mente la había llevado esta vez…

Lo otro era pensar en la dimensión desconocida…

"Pensé que mi hijo te lo había comentado, pero veo que también ha sido reservado contigo" – La mujer se quedó en silencio.

Entonces la glándula supercuriosa de Serena se activó, reflejando la ansiedad que tenía por saber la verdad.

"Dígamelo dígamelo dígamelo dígamelo dígamelo" – Dijo mentalmente como queriendo llegar a la mujer de manera subliminal y obligarla a hablar.

"Bueno…" – Titubeó la señora – "Armand lo adoptó como propio cuando su padre murió… yo estaba sola y Darien tan indefenso… yo creí que me volvería loca y-"

"Bravoooo…. Nadeshiko" – Se escuchó una voz masculina desde la puerta corredera.

Ahí se encontraba Darien Chiba, con una expresión complacida, sonriendo, aplaudiendo pausadamente, pero ella sabía que todo era sarcasmo. Sus ojos brillaban peligrosamente y Serena tuvo la impresión que en cualquier momento la atacaría. Sin embargo el hombre, luego de haber hecho su abrupta aparición, tan sigilosamente como antes desapareció.

Serena se desesperó, ahora si sentía que había metido la pata hasta el fondo ¿Qué iba a hacer? La señora Chiba no se veía mejor, le temblaban las manos, eso no la alentaba, ahora Darien la odiaría aun más de lo que ella pensaba que lo hacía.

Sin previo aviso y como movida por un shock eléctrico se levantó de su asiento y se interiorizó en la casa. No sabía por donde iba a empezar, seguiría a su corazón, mismo que siempre la había llevado por el camino de los problemas, ya no le importaba nada, sólo quería que çel no la malinterpretaba, realmente no quería escudriñar entre la intimidad de su familia, el debía comprender que sólo se preocupaba por el ¡Debía escuchar su propia versión!

Se emocionó muchísimo cuando lo encontró en la segunda puerta que abrió en un extenso pasillo llena de ellas. Estaba en una habitación que Serena asumió como propia, de pie frente a la pared. Este al verla apretó los puños, entonces Serena temiendo lo peor decidió entrar aun costa de una insistente vocecita en su cabeza que le gritaba que huyera.

"Darien, no es lo que tu piensas… no es lo que crees, tu madre se veía tan preocupada, yo pensé que te había ocurrido algo y…"

"Claro… Serena, la buena samaritana, Serena, la que cuida a los enfermos, la súper heroína…" – Escupió despectivamente.

Serena sintió como un puñal le atravesaba el pecho.

"No seas injusto" – Se le quebró la voz. – "Siempre me he preocupado por ti, todos nos preocupamos"

"Yo no te lo pedí, no se lo pedí a nadie ¿Cómo le hago para que me dejen en paz?"

"No puedes… no mientras tengas personas que te quieren" – Dijo Serena firmemente esta vez secándose las lagrimas con su puño.

"¿A caso no te quedó claro que no quiero verte?" – Volteó nuevamente a la pared para no verla. – "Eres dura de cabeza"

Entonces ella tomó valor de la poca esperanza que le quedaba.

"¡No! ¿Cómo querías que me quede claro si nunca me lo has dicho? Simplemente un día te alejaste de mi y yo no te busqué y tu tampoco lo hiciste" – Miles de pensamientos se aglomeraban en su cabeza, agolpándose unos con otros, luchando por salir. Tantas ganas de recriminarle el hecho de haberse comportado como un malagradecido, idiota, déspota. Pero no, no podía echar a perder este momento.

"Pues eso es porque no quería volver a verte"

Tan sencillo fue para él decir aquello, que Serena entendió finalmente que no había significado más que una prenda de vestir la cual se aburrió de usar y luego desechó. Ahora tal vez se podía identificar con la protagonista de su teleserie favorita.

"Bien, creo que ahora me ha quedado claro" – Pronunció con sus ojos llenos de lagrimas - "Yo creo que tu madre no tuvo mala intención, quedó muy triste… a lo mejor deberías conversar con ella" – No obtuvo respuesta. – "Lo siento" – Finalizó.

Derrotada y aun en shock por las palabras y actitud del pelinegro abrió la puerta dispuesta a salir de la habitación.

Darien en ningún momento se movió. Serena cerró la puerta.

Entonces, luego de una milésima de segundo, sintió un fuerte agarrón que la llevó dentro de la habitación nuevamente. Luego sintió como su cuerpo fue azotado contra la puerta.

"¿No temes que te lastimen por acercarte a mi?" – La increpó sujetándole los brazos fuertemente. Los ojos de Darien demostraban impotencia, descontrol y ¿preocupación?

"Darien, no entiendo de qué me hablas" – Emitió confundida. Luego tardó unos segundos en comprender.- "Por favor dime que no lo hiciste por las Witch"

El pelinegro cambió su expresión a indiferencia. Pero para ella todo estaba claro.

"¡Dímelo por favor!" - Suplicó ella.

Darien la soltó y dio unos pasos hacia atrás. Serena se despegó de la pared y avanzó hasta quedar frente a frente, entonces lo abrazó. Después de un tiempo sintió las calidas manos de él sobre sus hombros.

"Me gustaría tenerte así un tiempo mas" – Deseó ella con todo su ser.

"Te llevaré a casa" – Murmuró él apartándola sutilmente.

Serena se sorprendió tras esa proposición mas no dijo nada pues no quería que él se arrepintiera.

Pasados ya los casi 20 minutos que dura el trayecto desde la residencia Chiba hasta su propia casa, Serena estaba mas ansiosa que nunca. Darien no había dicho nada durante todo el regreso y ella rogaba con todo su ser que el 'adiós' no fuera su única y ultima interacción.

Mientras tanto ella pensaba que no podía ser mas afortunada el día de hoy. Había comprendido que la razón principal del distanciamiento del pelinegro era simplemente preocupación por ella, o eso es lo que quería creer ya que él nunca se lo confirmó ¿a caso podía ser mejor? Él no solo no la odia sino que se preocupa por ella tanto como para sacrificarse a si mismo y hacerle pensar que es un idiota para poder así seguir su vida sin remordimientos. Su mente echaba chispas de emoción, todo era tan novelesco.

Cuando volvió en si cayó en cuenta que estaba en el estacionamiento de su casa ¿Cuánto tiempo llevarían ahí y porque él no le había avisado?

"Bueno… gracias por traerme"

"Será mejor que te bajes" – Fue toda su respuesta.

"¿Eh?" "Tan cortante, tan frío…" – Pensó pero luego se dio cuenta que su madre estaba saliendo a encontrarla y no se veía con muy buena expresión.

Se bajó del vehículo tan rápido que no supo si se alcanzó a despedir o no de Darien y este se fue tan rápido como si estuviese huyendo de la escena del crimen.

Sabía que la habían sorprendido in fraganti y dudaba poder resistir otro castigo hasta fin de año.

x-x-x

Amy llegó a su hogar sabiendo que su mamá había llegado tal vez hace algunos minutos. Al entrar sintió un espantoso olor y no tardó en percatarse de su procedencia. En la mesa de centro había un cenicero con varias colillas de cigarro pero antes de armar cualquier conjetura decidió encontrar a su madre. No tardó en dar con ella pues se hallaba en su despacho echada sobre la mesa. De su mano colgaba un cigarrillo encendido cuya ceniza era de varios centímetros de largo. Su mirada estaba pegada en la pared la cual sostenía un retrato familiar (de ella y Amy)

Se sorprendió, nunca la había visto así ¿Qué tan terrible habría pasado para que llegara a este estado?

"Mamá" – Musitó acercándose a ella lentamente.

Al no obtener respuesta rodeó el escritorio hasta quedar frente a frente a ella pero la mujer no apartó la mirada de ese retrato. Amy pensó que la situación debía ser muy grabe, le tocó el hombro y entonces ella se estremeció ligeramente.

Sus miradas se encontraron y fue la cosa mas triste que ella hubiera visto antes, ni en sus peores días de turno en el hospital la había visto tan desecha, tan deprimida, tan abatida.

"Por favor dime que pasó" – Suplicó Amy al tiempo que su voz se quebraba y sus ojos se llenaban de lagrimas. Daba pena ver esa escena.

"Amy" – Pronunció su madre con voz ronca. – "Amy…" - Volvió a repetir con añoranza.

"Si mamá, soy yo…" – Le dijo con un hilo de voz. Su madre levantó la mano y ella la tomó para acercarla a su rostro y comprobar lo fría que estaba. – "Por favor… dime que pasa… que pasó"

"No quiero perderte, Amy, hija mía, no quiero perderte… Amy" – Dijo una y otra vez con la voz débil.

Amy tomó fuerza interior y le desprendió el cigarrillo que a estas alturas estaba apagado, la cargó y llevó hasta su dormitorio. Una vez que se cercioró de que su madre estaba cómoda, fue por una bebida caliente y analgésicos. Ella estaba preocupada, preocupada por lo que le haya sucedido a su madre pero por sobretodo estaba preocupada por lo que 'aquello' haya afectado la salud mental del pilar de su familia.

Cuando regresó al dormitorio la mujer se encontraba con la mirada pegada a la ventana que era la única fuente de luz del atardecer a esa hora. Amy encendió la lámpara, quería hacerse notar, que su madre comprendiera que ella estaba ahí y que no la abandonaría jamás.

Entonces su madre cerró los ojos y se durmió.

Amy llamó a sus amigas y les comunicó que no iría a la junta de hoy.

x-x-x

"¡Serena te estoy hablando!" – Gritó Ikuko al ver que su hija ni si quiera se detuvo a saludarla. No era para menos, ella tampoco la saludó, solo se limitó a regañarla a penas esta quiso abrir la boca.

El portazo en la cara fue todo lo que recibió por respuesta. ¿A caso Serena creía que con esa actitud ofendida iba a ganar algo? Ikuko estaba furiosa.

Abrió la puerta con tal fuerza que esta azotó la pared. Serena dio un salto por el susto, la miró con rencor y siguió cambiándose el uniforme. Era la primera vez que su hija la miraba de esa forma y ella no iba a tolerar la insubordinación ¡Ella era su madre y sobretodo le debía respeto!

"¿Qué estabas haciendo con él?" – Nuevamente Serena no le contestó. Sólo siguió quitándose la falda. – "¿No me vas a contestar?" – Le dijo en tono de advertencia.

Ikuko ya se desesperaba, ¿Cómo iba a lidiar con ella? Esto de ser madre de una adolescente era lejos lo más difícil que había hecho en toda su vida ¿Cómo iba a poder dar órdenes si ella estaba en toda la facultad mental de cuestionarlas? ¿Por qué si? No, esa respuesta era para los niños pequeños… Recordaba que ella misma siempre había cuestionado hasta el cansancio a su madre y también recordaba como le llevaba la contra incluso con tal de salirse con la suya.

"Bien, estas CASTIGADA" – Sentenció ella.

Serena se tensó y apretó los puños. Entonces volteó lentamente, estaba llena de ira en su mirada, tanta que las lagrimas se acumulaban en sus ojos, Ikuko estaba segura que iba a estallar en cualquier momento.

Y entonces estalló…

"¡Bien! Ahora que estoy castigada NUEVAMENTE me gustaría decirte que eres lo mas lejos de una ayuda para mí, siempre me cuestionas, siempre me das consejos estúpidos y estoy harta de que invites a Seiya a comer sin si quiera consultarme ¿en verdad crees que me gusta? Si me gustara hace tiempo que estaríamos saliendo."

"¿Cómo… cómo puedes decir eso? Lo único que he hecho todo este tiempo es preocuparme por ti" – Le recriminó Ikuko indignada.

"Claro, evitando que cometa errores y controlando mi vida al cien por ciento"

"Eso lo dices porque no te permito hacer todo lo que tu quieres, no seas patuda recuerda quien es la madre y quien la hija"

"No te preocupes mamá, eso siempre lo he tenido claro así como mi postura ante todo, pero parece que la que no tiene claro que yo no soy una ramera eres tú ¿Crees que es bueno para mi que me acompañes cada tres meses al ginecólogo sólo para saber que no ando en malos pasos? ¿A caso tú piensas que recordarme la pastilla por las noches es un hermoso acto de amor entre madre e hija? ¿A caso se te ocurre que teniendo de amigo a Seiya te vas a asegurar de que él no me toque? Ya quisiera yo que fuera todo eso que piensas que soy, para que al menos sintiera que me merezco todo esto. Creo que he sido una maravillosa hija que tiene buenas calificaciones, buen comportamiento en clases, buenas influencias, buenos principios y no anda metida en drogas o en fiestas ¿tu piensas que prohibiéndome todo lo que crees que me puede hacer mal vas a conseguir que la tentación se aleje de mi? Te informo algo, si yo hubiese querido acostarme con Darien Chiba o con cualquier otro lo habría hecho y punto, total tu misma me has dado la pauta para hacerlo… a lo mejor no me haría mal ser tan suelta como piensas que soy"

"¡Lo dije y que!" – Gritó Serena por dentro. Sabía que ahora venía la bofetada, le iba a doler y seguro estaría castigada hasta los dieciocho pero sabía que al momento de cumplir la mayoría de edad tendría las maletas en la puerta.

La bofetada llegó, no tan fuerte como ella pensó, a lo mejor la adrenalina del momento le había hecho perder la sensibilidad.

Cuando abrió los ojos lentamente encontró algo que la dejó perpleja. Ikuko lloraba mientras se sobaba la mano, la miraba con tanta tristeza y sorpresa que cuando se dio cuenta de que el tiempo seguía avanzando la mujer salió de la habitación sollozando. ¿Se habría excedido? Estaba segura que si, pero no estaba segura si se arrepentía o no, había dejado que su madre hiciera de las suyas durante mucho tiempo y realmente sabía que no se merecía tanta aprehensión.

Su mejilla ardió un minuto después que su madre había abandonado el cuarto. Luego de cambiarse el uniforme se recostó en su cama, tenía tanto en que pensar, para empezar debía reestructurar su año escolar de tal manera que no sintiera que se moriría de aburrimiento por las tardes, a lo mejor tomaría mas extraescolares, quizá mejor tomaría un empleo de medio tiempo o los fines de semana ¿en el Crown? No, dudaba que su madre le diera al menos un ápice de alegría ¿sería tan malvada de dejarla en casa sin hacer nada mas que estudiar por el resto de su vida escolar? Tal vez era buena idea considerar el chat como nueva herramienta para sociabilizar con el mundo exterior.

Con esos pensamientos se quedó dormida…

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El día pasó lento y tortuoso, no le iba a comentar a su esposo lo que había pasado horas atrás. Sammy le había comunicado que Serena no tenía ganas de comer por lo que se las tuvo que arreglar para que Kenji no se preocupara demasiado, total sabía que cuando a ella le diera hambre se levantaría a mitad de noche a prepararse algo a la cocina.

Al día siguiente salió de casa a eso de las diez de la mañana para dirigirse a la florería. Los sábados y domingos eran muy buenos para su negocio. Serena como de costumbre los fines de semana dormía hasta tarde por lo que no se despidió de ella… sin embargo tuvo el impulso por querer comprobar si ella estaba o no en su cuarto, mas no se dejó llevar porque pensaba que le daría la razón a su hija. Pensaba mucho en lo que ella le dijo y había concordado en algunos aspectos. No es que no supiera que a lo mejor podría estar exagerando, es que nunca había notado la molestia de Serena respecto a estos temas.

Un ultimo impulso por abrir la puerta, pero ella fue mas fuerte y velozmente salió de la casa rumbo a la florería.

Serena estuvo atenta a cada uno de los movimientos de su mamá y a penas sintió el portazo abandonó su habitación, se dirigió al baño y posteriormente también salió.

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Amy había decidido pasar la noche con su madre como cuando era pequeña, pero al despertar se dio cuenta que ella no se encontraba a su lado y se preocupó. Saltó como un resorte y sin siquiera colocarse las pantuflas se dirigió al despacho de su mamá, pero ella no estaba ahí ¡Horror! Ahora estaba más que preocupada. Unos ruidos llamaron su atención y entonces se dirigió a la cocina donde afortunadamente la encontró.

"Amy, hija mía, ¿Qué haces de pie tan temprano?" – La mujer llevaba en la mano una bandeja con el desayuno para ambas.

Amy suspiró realmente aliviada, su mamá se veía bastante tranquila y más aun, muy animada.

"Mamá ¿te sientes bien?" – Se atrevió a preguntar ya cuando ambas estaban acostadas en la cama y viendo el noticiero.

Ami Mizuno desistió en el intento de darle una mascada a su tostada y miró tiernamente a su hija.

"Por supuesto, ya necesitaba unos días libres"

"¿Has pedido días libres?"

"Mini-vacaciones" – Aclaró ella.

"¿Cuándo…?"

"Esta mañana he pedido una semana libre… he pensado que a lo mejor podríamos ir a relajarnos a un Centro de Aguas Termales"

Esa noticia tomó a Amy por sorpresa, estaba muy feliz… y confundida, pero feliz. Ya era hora que su madre tomara vacaciones ya que últimamente estaba muy estresada, por otro lado sabía que Taiki la comprendería y apoyaría, no tardaría ponerse al corriente de las materias en el colegio y bueno, lo demás se vería en el camino. Lo que mas le importaba ahora era pasar ese tiempo libre con su mamá, poder hablar, poder contarle sus cosas y también saber de ella.

Pero con la primera persona que habló de sus planes y le contó lo sucedido anoche fue a su amiga del alma Michiru Kaiou.

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Serena llegó al Templo Hikawa, solo para encontrar a Rai y a Nicholas peleando como siempre, o mas bien a Rai ladrándole como siempre, era tan gracioso pensar que aun cuando pasan semanas en que ella no va a ese lugar siempre ve la misma escena. Rai sin embargo tenía una cara peculiarmente agotada el día de hoy.

"¡Hola Rai!" – Le gritó desde la entrada. Rai por toda respuesta se tapó los oídos.

"¡Que diablos crees que haces gritando como una loca en este lugar sagrado!"

"Perdón…" – Serena se acercó a ella cabizbaja y entonces se dio cuenta de las ojeras que le llegaban hasta el piso. – "¿Has trasnochado?"

"Hasta hace dos horas atrás…" – Informó y luego añadió.- "Mina y Lita aun duermen a pata suelta y yo… yo tengo que trabajar como día sábado"

Inmediatamente después de terminar de contar lo sucedido le brillaron maliciosamente los ojos, haciendo que Serena se arrepintiera de haber llegado.

Al rato…

"Eres mala Rai, muy mala" – Emitió Serena mientas acomodaba los implementos de la tienda de recuerdos lo mas visiblemente posible para atraer clientes.

"No te quejes, es tu castigo por dejarnos plantadas anoche" – El dijo la pelinegra sin si quiera mirarla.

"¿Y Amy?"

"Al menos ella tuvo la decencia de llamar"

Serena pensó fugazmente en Amy, pero luego recordó lo sucedido el día anterior.

"Uff si supieras lo que me pasó" – Dijo Serena al tiempo que se le iluminaba la mirada.

Rai arqueó una ceja un poco escéptica, pero podía imaginar el motivo. Pese a todo conocía como la palma de su mano a su mejor amiga y su buen humor se debía a una muy buena noticia.

x-x-x

En la florería Ikuko no estaba precisamente concentrada, hace una hora que debía haber colocado las rozas en la estantería y acomodar la nueva mercancía en el invernadero pero, simplemente, cada vez que hacía el ademán de querer avanzar, una mancha imposible de pasar por alto la obligaba a limpiar, limpiar y limpiar…

Limpiando afanosamente una tecla de la caja registradora estaba cuando la primera cliente de la mañana apareció. Ikuko pensaba que era extraño que la primera persona apareciera justo al medio día, cuando por lo general a penas abría venía el joven de la tienda de en frente a hacerle el pedido normal del fin de semana.

"Discúlpeme, pensé que estaba cerrado, pero me urgía venir…"

Ikuko notó que tras la señora, el letrero de su tienda aun decía la palabra "cerrado" mostrado al público.

"Excelente Ikuko, partimos con el pie izquierdo" – Se reprendió mentalmente. Luego habló - "Buenos días señora ¿Flores, semillas o almácigos?"

"Si"

Ikuko guió a la mujer al interior de la tienda donde tenía un generoso vivero lleno de plantas, arbustos, cactus, todos en masetas individuales. Estuvo tras la mujer durante cinco minutos aproximadamente mientras ella decidía qué llevar y una vez listas la ayudó a cargar los 6 tulipanes con sus respectivas masetas, 3 estuches de semilla de rosas y guantes de jardinería.

Mientras Ikuko recibía el dinero y abría la caja registradora notó que la mujer actuaba de manera sospechosa, observándola fijamente y luego rehuyendo la mirada.

"¿Algo mas señora?" – Preguntó Ikuko pensando que a lo mejor ella quería pedirle algún otro producto.

"A lo mejor es mucha intromisión de mi parte. Quisiera hablar de su hija"

Ikuko la observó fijamente frunciendo el entrecejo y tratando de reconocerla de algún lado, sin éxito.

"Soy la madre de Darien Chiba" – Agregó ella nerviosa al ver el cambio en el rostro de Ikuko.

"Si quiere puede llevarse las flores o no, pero no creo que sea conveniente hablar de ningún asunto mas"

"Por favor… es importante" – Rogó la señora.

Ikuko siempre ha sido una mujer firme de carácter, muy decidida. A lo largo de su negocio como dueña de una florería ha visto pasar frente a ella todo tipo de personas, a ella no le intimidaba ver a una persona tan bella y glamorosa como aquella mujer frente a ella. Pero al analizarla pudo comprobar dos cosas: ese Darien Chiba debía ser demasiado mimado y consentido para tener un BMW descapotable color rojo. Y segundo, que aquella mujer se veía muy afligida. Eso la asustó en cierta manera pero también hizo que se activara su sentido curioso del que tanto le echa en cara su marido.

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Al medio día, Rai decidió sacar al par de perezosas que estaban aun durmiendo en su cuarto y obligarlas a cocinar en compensación a los daños y perjuicios. Serena decidió que este sería el momento perfecto para cambiar de compañía, sino, estaba segura que terminaría desquiciándose con su amiga.

Acompañó a las chicas a la cocina y decidió contarles lo que había pasado el día anterior.

"Noooooo, es que no lo puedo creer Serena, esta es de las mejores noticias que me han dado en mucho tiempo"

Lita en cambio demoró un poco en emitir su comentario.

"Yo creo que ahora el problema con tu mamá es grande. Que ironía, la vida te da y te quita"

"No seas aguafiestas, seguro que a tía Ikuko se le quita la maña en un par de días mas"

"No estés tan segura Mina, estoy segura que ha pasado toda la noche y toda esta mañana esperando a elegir el mejor castigo para mi, me da lata volver a casa"

"Entonces no vuelvas, quédate en mi casa" – Ante aquel comentario Lita le dirigió una mirada de reprobación a las dos rubias.

"Por favor Serena, no pienses en hacer una locura como esa"

"Por supuesto que no, los padres de Mina son peores que los míos"

"Hey heyy!"

"Pero mira, olvidándonos del lado malo realmente me alegro que las cosas con Darien Chiba se hayan arreglado, a lo mejor sirve para que comiencen una nueva relación de amistad o al menos te sirva para finalizar esa etapa de tu vida"

Serena pensó en las palabras de Lita, se escuchaban muy maduras pero tenían una ligera intención de dar a entender que no aprobaba una posible reconciliación. Pensó cuantas veces ella y Drew, su mejor amigo, habrán hablado de aquel tema y cuan parecido ellos pensaban ¿le irá con el cuento a Andrew? La verdad es que ella esperaba que si, al menos así lograba convencerlo de que las cosas con Darien podrían mejorar.

Era tanta su ilusión…

"Olvida lo que dice Lita, tienes que vivir la vida sin temor a equivocarte, trata de disfrutarla al máximo… ya te digo yo, cómo me gustaría que Yaten hiciera eso conmigo, sería la chica mas feliz del mundo"

"¡Menos blah blah y mas acción! Tengo hambre" – Gruñó Rai desde la puerta.

"¡Ya está todo listo, ven a comer!" – Gritó Mina.

Ya cuando estaban en la mesa no pasó mucho tiempo para que Mina escupiera todo lo que tenía dentro desde hace un tiempo.

"Rai, eres negrera, trabajólico y tacaña… "

"Mientras no esté el abuelo debo dar el ejemplo, siempre hacemos reuniones, juntas y demases en el templo ¿A caso no será justo que me presten una ayuda?"

"La ayuda está bien, pero no me parece que nos lo exijas como si fueras nuestra jefa ¡Mira a Serena, la tienes trabajando desde que llegó! Ella venía a visitarte y la pones a trabajar como si fuera un empleado mas tuyo"

Rai echaba chispas, estaba ya demasiado estresada y el sueño acumulado le estaba pasando la cuenta.

"Bien, si no te gusta entonces puedes irte"

Mina quedó muda, con la mirada pegada en su plato.

"Lo siento Rai, normalmente Mina dice puros disparates pero ahora le encuentro toda la razón. Has cambiado mucho, si nos pidieras la ayuda nosotros te ayudaríamos porque para eso están las amigas, pero no somos empleadas para que nos gritonées y nos demandes hacer los deberes del templo a cambio. No se que opines tu Serena"

Rai clavó la mirada en la rubia de odangos haciendo que esta se sintiera verdaderamente en aprietos.

"Pienso que tus amigas tienen razón Rai, ya hiciste mucho por el templo y se ve fabuloso, ahora tómate tus vacaciones y pídele disculpas a las chicas" – Habló el abuelo desde la entrada.

Todas voltearon para ver al pequeño anciano.

"Abuelo" – Emitió Rai, sorprendida. – "DIJISTE QUE VOLVERÍAS EN UNA SEMANA Y MIRA CUANTO TIEMPO ¡UN MES Y MEDIOOOOOOO!" – Le dio un coscorrón en la cabeza.

"Y vengo hambriento" - Agregó el viejo apareciendo detrás de Lita sobándose la cabeza y babeando su plato.

Una vez que el abuelo estaba en la mesa junto con Nicholas y las chicas Rai volvió a hablar.

"Chicas tienen razón, todos tienen razón, me he vuelto tan irritable que hasta ni yo me soporto y eso es decir mucho. Llevar el templo es agotador… y yo que menospreciaba el trabajo del abuelo… en fin… chicas perdónenme" – Rai hizo una reverencia ante todos. – "Mina, perdóname en especial tu, te dije cosas horribles"

"Perdóname también Rai, no debí haberte dicho todo eso, tienes mucha fuerza para hacerte cargo de esto, yo no podría"

Y todo quedó en paz.

"Abuelo, no habrá mas meditación en el fuego sagrado durante 2 meses, para que les digas a los clientes. De ahora en adelante recuperaré cada día libre que tenga durmiendo hasta que me dé puntada"

El abuelo, después de quedar con los ojos como plato no tuvo más que aceptar lo que su nieta exigía. Luego de eso no se volvió a saber de Rai hasta el lunes.

x-x-x

Amy quedó muy preocupada luego de lo que le dijo Michiru, a lo mejor en ese estado de desequilibro no era buena idea salir con su madre fuera de la ciudad y menos a un lugar tan alejado como un centro termal ¿Qué podría hacer ella si su madre entra en otra crisis en ese lugar y ella no puede ayudarla?

"Mamá" – Habló finalmente Amy después de meditar por largos minutos. La mujer dejó de leer y levantó la vista para encontrarla. – "A lo mejor no es buena idea que nos vayamos muy lejos ¿Qué tal si vamos a la casa de la playa?" - Amy recordó que en aquel lugar hay un servicio de urgencia a pocos kilómetros.

La mujer quedó pensativa, por unos instantes Amy tuvo temor de que no volviera a la realidad. Pero casi al minuto ella entornó los ojos y asintió levemente.

"Como tu prefieras hija" – Fue todo lo que ella dijo.

Ami Mizuno siguió leyendo mientras Amy hija hacía lo propio con un libro de Química Avanzada IV.

x-x-x

Serena alzó una plegaria en el santuario deseando que los dioses la ayuden a encontrar su camino y luego se marchó, pero antes de volver a casa decidió pasar junto con Lita al Crown Center, donde Andrew estaría trabajando. Lita había quedado de pasar a verlo como a las cuatro de la tarde y Serena como a esa hora no tenía nada que hacer.

La sorpresa para ambas fue ver al guapísimo estudiante de medicina Darien Chiba quien, según Lita, hace meses que no pasaba por ahí, al menos cuando ella estaba de turno.

"¡Hola amor!" – Saludó Lita con mucha efusividad plantándole un beso en la mejilla a su novio. Pero por el contrario, Serena se detuvo un poco más atrás de Darien y tímidamente saludó a Andrew con un ademán de manos.

"Sere tanto tiempo ¿Qué haces aquí y sin chaperón?"

Darien volteó y se encontró a una rubia completamente colorada y echando chispas.

"Drew ¡que gusto verte también!" – Lo saludó dándole un puñetazo en la cabeza y haciendo que este se arrepintiera de sus intenciones de jugar con ella.

Lita vio como Darien sonrió ligeramente al presenciar la escena y ella por acto reflejo también le sonrió.

Luego de un rato Darien, Serena y Lita tomaban un café capuchino chocolate, una copa de helado de fresa y un trozo de pastel de cereza respectivamente. Andrew de vez en cuando se unía a la plática pero la mayor parte de tiempo estaba atendiendo mesas y limpiando una que otra máquina de videojuegos.

Serena no sabía muy bien que pensar de todo los últimos sucesos (incluyendo este mismo). Esta escena no se repetía al menos hace ocho o diez meses atrás, Darien Chiba compartiendo con sus amigas y en especial con ella, en un lugar publico… era tan extraño para ella, como si hubiese pasado mucho tiempo durmiendo y soñando que Darien se había ido y de pronto despierta y se da cuenta que él siempre estuvo ahí. Todo tan inverosímil que le era imposible no sonreír por la emoción.

Lita llevaba la conversación y Serena se lo agradecía, probablemente su amiga entendía como se debía sentir y no querría que se sintieran incómodos y mucho menos hacer pasar a Serena una vergüenza por no ser capaz de articular ni una palabra mas que "Me parece bien" , "Creo que si" , "El lunes lloverá" , "También me gustan esos" y el típico "Aha… Sip, por supuesto" cuando estaba fuera de la realidad.

Entonces Darien volteó a ver a Serena haciendo que esta se sorprendiera muchísimo al punto de casi atorarse con su propia saliva.

"Cuéntame cabeza de chorlito ¿Es verdad lo que dice Lita? Será que mantienes buenas notas"

"Por supuesto que si, si quieres te puedo mostrar el informe cuando me lo entreguen" – Respondió con toda la seriedad que pudo demostrar en ese momento. Luego agregó - "¡No soy cabeza de chorlito!"

"Eso lo veremos cuando me muestres el informe"

Serena quedó amurrada un buen rato. En ese momento Lita se levantó de su asiento sin que nadie se percatara de ello y se perdió.

"¿Te retaron muy feo ayer?" – Le preguntó Darien.

Serena se percató que estaban solos. ¿Decirle la verdad o no?

"No te preocupes, estoy bien" – Intentó rehuir de la respuesta.

"Si hay problemas prefiero que las cosas se queden como están y mantengamos una distancia prudente"

La desesperación la invadió.

"¡No! Es decir, todo esta bien, yo… mira no se quién de los dos tiene mas problemas, si tú por no querer verme o yo por tanta gente que no quiere que me veas"

"Ese es un problema complicado"

"Si, lo es…" "pero no me importaría si tu quieres verme tanto como yo a ti" – Cómo deseaba que Darién fuera un poco mas egoísta y si quisiera verla pese a todo. ¡Cómo deseaba tener el valor para decirle que si quería que se siguieran viendo! Cada una de sus ideas parecían una declaración de amor.

"Bueno lo dejo a tu conciencia, yo debo irme ahora mismo"

"B-bueno, nos vemos" – Se despidió la rubia y este le guiñó el ojo como respuesta.

Lita detrás de la barra le mostró los dos pulgares en señal de aprobación.

"tonta tonta toooonta de mi ¿Cómo puede ser tan complicado hablar con ese hombre? Y no le dije que probablemente esté castigada hasta el fin de mis días…" – Murmuró en voz baja.

Cuando llegó a su casa su madre la estaba esperando. Cosa que a Serena le sorprendió por la hora, pero no se dejó descubrir, simuló su mejor cara de indiferencia y pasó directo a su habitación. Ahí ahogó un grito desesperado lamentando su mala suerte ¿Por qué siempre cuando tenía pequeños momentos de alegría eran opacados por más y más problemas?

Su madre entró a la habitación y cerró la puerta tras ella.

"No sé porqué pero sabía que no te encontraría en casa cuando volviera ¿acaso pensaste en volver antes que yo me diera cuenta?"

Serena soltó un pesado suspiro y se arrojó sobre su cama.

"Mira mamá, si has de castigarme, dímelo ahora mismo y dejamos de hacernos daño" – Le dijo a modo de resignación.

"Tu y yo antes éramos tan buenas amigas, aun no sé bien en qué momento las cosas cambiaron" – Y ahí estaba su madre dando lastima y culpándola de toda la situación… - "Sólo sé que he tenido mucho la culpa de nuestra distancia, me he dado cuenta que te he encaminado mal a la adolescencia" – Y de pronto no creía lo que sus oídos escuchaban – "Hay madres de todo tipo y pensé que siendo de esta manera te protegería sin tener que prohibirte las salidas como lo hacía mi madre" – Su madre ¿Por qué todas las madres quieren ser diferentes a sus madres y terminan siendo igual o peor en diferente aspecto? – "No permitiré que dejes de tomar tus píldoras pero no tienes porqué ir mas al ginecólogo y tampoco te recordaré todas las noches lo que tienes que hacer… pero quiero que seas tan responsable como dices que eres"

Y la quijada de Serena llegó al piso haciendo que la casa de un estruendo. Ikuko esperaba que Serena dijera algo pero las palabras a la rubia no le llegaban.

"Por favor Serena dime algo, creo que merezco un poco de compasión ¡tu tampoco puedes decir que fuiste de lo mas sincera conmigo y yo me preocupé!"

"Pero si yo he sido lo mas sincera que he podido (omitiendo claro la parte en la que se quedó a dormir en la casa de Darien y dijo que estaba con Amy ¡pero fue por una buena causa!) Lo que no te he dicho es simplemente porque no se ha dado el momento o no es importante. No eres mala madre, pienso que la adolescencia le da temor a mucha gente… incluyéndome. Aun tengo muchos tabúes respecto a la sexualidad" – Ikuko iba a hablar pero Serena la interrumpió – "Cosa que prefiero descubrir por mi misma ¡y no es que lo vaya a hacer ahora mismo!"

Hablaron durante veinte llevaderos minutos, ambas muy calmadamente y con mucho respeto la una hacia la otra. Hasta que llegó el tema en cuestión…

"Háblame de Darien Chiba" – Le pidió Ikuko.

Serena lo dudó, pensó por un instante que se trababa de una treta de su madre para sonsacarle información y luego usarla en su contra ¿sería capas de internarla en un convento con tal de que no lo vea jamás? Pese a sus dudas decidió hablar pues estaban en plan de sinceridad y Serena no solía mentir.

"Aun me gusta" – Confesó tímidamente – "Aunque haya pasado todo este tiempo pienso que no lo podré olvidar" – Ikuko la escuchaba mirándola atentamente. Serena continuó – "Me di cuenta que él se alejó de mi para protegerme" – Le contó todo lo que había averiguado sobre la intromisión de las Witch en la relación que ella tenía con Darien (lamentablemente sólo de amistad) También se sintió en la suficiente comodidad para contarle la historia que él tuvo una vez con su exnovia Kana y que lo dejó marcado durante el resto de su vida agregándole que ella la había conocido en persona y no de la mejor manera.

Después de un lapso de tiempo Ikuko por fin habló.

"Bueno hija, solo espero que te cuides mucho y que por favor no te exhibas en plena vía publica con el joven Chiba si no quieres tener problemas con esas Witch. En todo caso si te llegaran a hacer algo tu sabes que no me costaría hacerles la vida imposible" – Ikuko se levantó, posó su mano sobre el hombro de la rubia como en señal de apoyo y salió de la habitación.

Serena quedó PLOP

Ikuko asomó su cabeza en el cuarto.

"Si llegas embarazada en alguna oportunidad te vas de la casa" – Declaró con voz letal.

"MAMÁ!"

x-x-x

Para el día lunes todos tenían algo que contar.

"No hay nada mejor que dormir hasta que se me hinchen los pies" – Dijo Rai quien, aun despeinada, tenía la mirada perdida en algún punto del cielo.

"Nada que decir" – Comentó Lita.

"Muchas veces dormir demasiado crea una sensación de mas cansancio" – Informó Amy queriendo darle a todos la respuesta que buscaban.

"Quién como ella" – Habló Mina – "Cuando llegué a casa mi mamá me descubrió inmediatamente, le dijo a papá y me hicieron limpiar toda la casa ¡incluyendo el excusado! Y sacar a pasear al perro y al volver tuve que limpiar todos su excremento y juguetes destruidos… fue horrible" – Finalizó con aire dramático

"Y yo que pensaba que mis padres eran crueles y míralos… de viaje por el mundo… desde que mi madre heredó no han hecho mas que vacacionar" – Comentó Lita.

"Es que ahora que tus padres disfrutan de la vida ya no les importas jajajaja" – Se burló Mina.

"Ja Ja" – Ironizó la aludida

"¿Y Serena porque tiene esa cara tan feliz?" – Preguntó Mina en voz baja para que alguien le cuente el secreto.

"No estoy castigada" – Informó ella misma.

"Ahh verdad que te iban a castigar hasta la universidad"

"Es mas hasta me dejará verme con Darien"

"¡Eso es imposible!" - Gritó Rai volviendo en si misma.

Serena le sacó la lengua y todas se miraron incredulas.

"Mi amorcito me dijo que Darien se veía mas feliz que nunca y pensaba que era porque tenía nueva novia pero al verlos a ustedes se dio cuenta que había algo que no sabíamos. Ahora podré contarle todo jajajaja" – Dijo Lita.

Ahora que todas estaban reunidas Serena les contó lo que pensaba había alejado a Darien.

"Sólo espero que las Witch no sigan metiéndose contigo" – Dijo Amy sin poder ocultar su preocupación.

"Y con nosotras" – Agregó Mina.

"¿Alguien sabe que le pasó a Seiya?" – Preguntó Rai queriendo cambiar el tema a propósito.

"Está escondido en algún lado. Cuando nos vio llegar esta mañana hizo un gesto extraño y no nos ha vuelto a hablar, yo supongo que tiene que ver con la vez que te vio subir al auto de tu suegra"

Todas quedaron sorprendidas por la declaración de la rubia de moña roja. Serena no le había contado a nadie sobre aquello.

"Seiya me llamó ese día para contármelo" – Contó Mina. – "Quiso pedirme consejo pero creo que lo que le dije estaba lejos de ser lo que quería oír"

-Flash Back-

"¿Enserio? ¡Que buena noticia!" – Con voz chillona.

"Estas bromeando ¿verdad?" – La voz de él sonó sorprendida y molesta.

"Pues…"

Se cortó la comunicación.

-Flash Back-

Todas soltaron un suspiro.

"Aquí tienes trabajo Serena, no sé tu pero yo no soportaría que él se autoproclamara mi novio y luego me hiciera escenas" – Aconsejó Lita mirándola seriamente a lo que todas concordaron.

"Pobre Seiya, siempre ha querido una oportunidad y es tan triste cuando no llega" – Habló Mina al aire…

"Y pensar en todo lo que ha hecho por Serena, él sería capaz de escalar Los Alpes con tal de probarle que la ama" -. Acotó Amy siguiendo la actuación de su amiga.

"Oigan ¿No creen que con esos comentarios estamos animando mucho a nuestra amiga?" – Llamó la atención la pelinegra señalando a la rubia que tenía el rostro ensombrecido.

"Ya les he dicho que no le pedí nada, él es como una lapa y lo peor de todo es que con tal de aparecer como la primera opción fue capaz de conquistar a mi madre sin mi consentimiento y mas aún se cree mi novio… esto es mucho, yo no quiero ningún compromiso y mucho menos ahora que-"

"¿Queeeee…?" – Preguntó Rai muy interesada.

"Olvídenlo"

"Hay Serena, ordena tu vida. No es que pensemos que estas jugando a dos bandos, sabemos que no es así pero mientras no pongas a Seiya en su lugar, es decir, no hables claramente con él, tu misma sentirás que no estas haciendo lo correcto" – Explicó Amy con esa sabiduría que la caracterizaba.

x-x-x

En casa de la familia Mizuno se estaba a punto de librarse una fuerte batalla.

"Supe que estas pasando por un fuerte estrés Ami"

"Por favor vete de aquí, no tengo ganas de hablar contigo"

"Pero yo si tengo que hablar contigo, se trata de algo muy importante"

La forma desesperada en la que Michiru se lo pidió la hizo cambiar de parecer y la invitó a pasar.

Ikuko tomó unas píldoras de su cartera y se las tragó a la fuerza. Michiru observó todo eso con detalle.-

"Necesito saber si estas bien" – Preguntó ella

"Estoy bien" – Corto Ami madre.

"No lo parece, estas muy nerviosa, muy distinta a como te vi la ultima vez que hablamos. Amy esta preocupada" – Agregó lo ultimo refregándole en la cara que ella y su hija son tan unidas como siempre.

"Es lo que se consigue después de dos años de trabajo incesante sin vacaciones, pero se me pasará" – Dijo quitándole la importancia al asunto.

"Yo pienso que no" – Sentenció Michiru. – "La situación que se ha presentado entre nosotras ha hecho que te desequilibres y de paso asustes a Amy. A lo mejor deberías reconsiderar la posibilidad de que se venga con nosotros una temporada. Estados Unidos tiene el mejor campo de estudio de la medicina y sabemos que Amy quiere ser una gran doctora, deberías darle la oportunidad-"

"Cuando ella me lo pida le daré la oportunidad, mientras tanto te pido que desistas de tu interés en ella, disfrútala como la tienes ¡Tu no eres nadie para decidir lo que es mejor para ella! Soy su madre y en el peor de los casos tiene un padre pero tú no eres nadie, sólo una mocosa mimada que se ha encaprichado con otro juguete difícil de obtener"

"Vamos agrediendo Ami ¿A caso no sabes controlarte? Con esa actitud sólo me estas dando la razón. No voy a descansar hasta que Amy se venga conmigo, ella merece conocernos y no es justo que se lo prohíbas"

"Bueno muchas gracias por las nuevas noticias, que te vaya bien" – La empujó hacia la puerta y luego la cerró de un portazo.

Ami sintió que si seguía así se volvería loca ¿Qué podría hacer? Ir y contárselo a Kurodo Kaiou y arriesgarse a que de una u otra manera su hija termine enterándose de la verdad y en el peor de los casos los medios terminen acosándola, o peor que ella sí decidiera acercarse a su padre quien podría darle quizás mas cosas de las que ella jamás podrá ¿Qué pasará con su mujer? No quería que esa víbora se acercara a su hija y mucho menos tratar de hacerle daño a través de ella.

Eran tantas sus emociones que para cuando volvió a la realidad su cigarrillo se había consumido por completo y ella a penas le había dado una bocanada.

x-x-x

Decidida a tratar de solucionar un problema que ella creía no era propio y que estaba demás hacerlo, Serena caminó en dirección hacia el gimnasio del colegio. Justo sonó el timbre que indicaba el regreso a clases. Serena alcanzó a divisar que Seiya estaba saliendo de este cuando ella lo tomó del brazo y lo empujó hacia adentro de gimnasio nuevamente.

Él la miró más que sorprendido pero no emitió ni una sola palabra. Es mas se veía muy poco a gusto con ella de frente.

"Tenemos que hablar" – Comenzó la rubia – "Creo que es justo que te diga lo que pienso después que todo este tiempo has hecho lo que has querido" – Seiya arqueó una ceja incrédulo – "Este fin de semana me di cuenta que no he tenido la capacidad de decir lo que siento frente a una situación que me ha sobrepasado. Pasó con mi madre cuando me obligó a tomar píldoras y me ha pasado contigo cuando durante estos últimos meses has actuado como mi novio sin si quiera preguntarme qué me parece o al menos pedírmelo"

Seiya no contestaba, sólo la miraba con impaciencia, como si prefiriera estar en cualquier otro planeta en vez de escucharla. Serena se exasperó, él no la iba a entender en ese momento y mucho menos apoyar y ella no tenía por qué perder el tiempo haciéndolo comprender algo que jamás le entraría en la cabeza.

"Bien, sólo quería decirte que no tienes derecho a planear por mí sin preguntarme, no me gusta que te invites a mi casa sin mi consentimiento y en verdad no me gusta que andes de chismoso con las chicas, no es decente. Creo que me has conocido mucho en este tiempo y tal vez no has visto lo mejor o peor de mí pero sabes muy bien que me gustan las cosas derechas así que por favor no actúes como mi novio porque yo sólo te he considerado como un amigo… si alguna vez me he sentido bien a tu lado es porque te considero mi amigo ¿De acuerdo?"

"De acuerdo" – Cortó el pelinegro dando por finalizada la discusión y seguido de eso se fue del gimnasio dejándola sola.

El resto de la semana transcurrió sin ningún contacto entre ellos mas que para entregar trabajos en los que habían quedado juntos.

Al fin de la semana de clases surgió un rumor bastante fuerte por los pasillos del establecimiento. En ese momento Serena estaba en su asiento cuando Mina entró tambaleando, venía desde el baño de mujeres pero Serena sólo recordaba que tenía que ir por una urgencia femenina.

Cuando Mina tomó asiento pudo notar que sus ojos se llenaban de lágrimas, entonces realmente se preocupó.

"¿Qué te pasa Mina? ¿Por qué esa cara?"

"Es que… supe algo… que no me esperaba" – Logró decir con dificultad entre sollozos.

Serena por toda respuesta la abrazó.

Mientras Mina ahogaba el llanto infructuosamente balbuceó el motivo.

"Yaten está saliendo con Viluy… snif"

La maestra, al ver la situación también se preocupó. Serena entonces se ofreció a llevar a Mina a la enfermería ya que presentaba dolores menstruales terribles.

"Típica excusa" – Masculló mordazmente Seiya

Al salir del aula Mina le contó algo más de detalles, mientras Serena tipeaba un mensaje de texto a sus amigas para que intentaran escaparse un momento y reunirse en el invernadero.

Cerca de 10 minutos después estaban todas reunidas en aquel lugar esperando a que Mina se le pasara el llanto pero eso parecía no suceder.

"¿Me pueden decir que está pasando?" – Exigió Rai ya exasperada pero a la vez muy preocupada.

"Sucede que ha confirmado que Yaten y una de las Witch: Viluy, están saliendo"

Lita quien también la estaba abrazando no pudo evitar hacerlo con más fuerza.

"Ese estúpido nunca ha sido un buen chico, no sé que le has podido ver Mina, realmente es un desperdicio de ser humano"

Mina no paraba de llorar y ni una de las palabras de las chicas parecían poder calmarla. Serena en especial no sabía que decir, nunca le gustó ese chico como persona y lo que hiciera con su vida realmente no le importaba y por otro lado nunca le dio bola a Mina por lo que no podía entender cómo su amiga se había enganchado tanto a él. Ahora su amiga sufría como hace mucho tiempo ella también lo hizo.

"Las Witch estaban hablando los detalles de su 'noche romántica' y… y esa les detallaba cómo él la había colocado, las veces que lo hicieron y cómo ella terminó despertando en el departamento de ellos"

Eso si debía ser fuerte, escuchar todas esas revelaciones de primera fuente y con tal crudeza era algo que no se lo deseaba a nadie. Todas sus amigas la abrazaron porque de una u otra forma entendían lo que estaba sintiendo.

Esa noche quedaron de juntarse para ver películas NO románticas en casa de Rai.

Continuará…

Notas de Tanita Love

Hola, como están, tanto tiempo… perdon perdon perdonen por la demora y por no dar señales de vida (Aunque me doy cuenta que no soy la única que ha desaparecido del FFNet últimamente) ¡Actualicen tambiennn! He tenido episodios en los que he querido leer un buen capitulo y no llega ninguna actualización a mi correo y eso me ha retrasado un poco en la posibilidad de actualizar

Sin embargo, pienso que si no se da el primer paso a lo mejor el resto no se anima ¡Esto no se ha acabado! Las que me deben capítulos nuevos tienen que actualizar y si hay una buena historia por ahí también me gustaría leerla ¡Recomienden!

Pasando al capitulo qué les puedo decir, lo prometido es deuda, un pequeño reencuentro entre nuestra pareja de oro y Darien no se decide ¿dar o quitar? ¿Rendirse o no? Por ahí las madres de ambos les causaran aun mas problemas y vergüenzas para ambos ¿Será que el destino los quiere reunir de una u otra forma? De aquí en adelante el resto de las chicas empiezan a tomar un poco mas de protagonismo ya que el mundo no puede girar en torno a una sola persona ¿No? Pero el protagónico es indiscutible ¡Tengo unos planes por ahí!

Para tranquilidad de todos y todas tengo el capitulo siguiente listo, porque me dio una inspiración bárbara que me tuvo escribiendo hasta que me dio calambre y lo mejor de todo es que he quedado bién a gusto con lo logrado, Metamorfosis no pierde su chispa.

Como siempre les pido que recuerden leer y dejar un comentario para así saber si estoy bien encaminada o hay algo que no entendieron o simplemente para subir el ego de su servidora. MUCHAS GRACIAS POR LOS COMENTARIOS DEL ANTERIOR CAPITULO Y A LAS LECTORAS QUE HASTA ESTOS DIAS ATRÁS SEGUIAN PIDIENDO ACTUALIZACION.

Nos vemos en el siguiente.

Tanita Love

15 – Nov – 2010

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