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Books » Harry Potter » Querido diario
Crysania M
Author of 14 Stories
Rated: K+ - Spanish - Tragedy/Drama - Hermione G. - Reviews: 185 - Updated: 02-24-07 - Published: 09-03-05 - Complete - id:2564364

.- ¿Qué estás diciendo?

.- Pince, no es su apellido, al menos no el de verdad. Es el de casada. Se casó hace más de veinticinco años con un hombre llamado Mersekis Pince, pero no estuvo tantos casada, pues su esposo murió en circunstancias extrañas hace unos quince. Se atribuyó su muerte a un ataque mortífago, pero en realidad, informaciones encubiertas revelaron que fueron los otros, los de "tu bando" los que acabaron con él. Por lo que he podido saber, en aquél momento el señor Pince portaba algún tipo de magia extraña y extremadamente poderosa que iba a entregar a un mortífago. Parece que nuestro hombre estaba harto de ser un "don nadie" y pensaba entregar su lealtad a los mortífagos que, según creía, le acogerían con los brazos abiertos gracias a lo que iba a darles. Pero fue asesinado cuando se dirigía a su cita y nunca se conocieron sus verdaderas intenciones, ya que la señora Pince también las ignoraba. Cuando ocurrió todo aquello, Dumbledore permitió a la señora Pince trabajar en Hogwarts y trató de ocultar aquellos hechos... pero ya sabes, al final todo se acaba sabiendo. Entre lo que he podido leer y lo que me ha contado mi padre...

.- Draco... no sé, todo esto está muy bien pero no entiendo nada. ¿Qué tiene esto que ver conmigo?

.- ¡Piensa Hermione, piensa!

.- ¡No lo sé, Draco!

.- ¡La señora Pince es muggle! ¡Ni siquiera es una squib! Sólo el conocer y casarse con un mago le permitió entrar en el mundo de la magia, y posteriormente conocer también a Dumbledore y quedarse trabajando en Hogwarts.

.- Vaya... Draco, me sorprendes, no sabía que la señora Pince fuera muggle, pero creo que si no me explicas nada más no podré...

.- En la actualidad tiene unos cincuenta años.

.- ¡Draco, ya basta! ¡No entiendo nada y no sé a dónde quieres llegar!

.- Su nombre es Anna. Vamos Hermione, tienes que haberlo oído antes.

Viendo mi cara exasperada, Draco se llevó la mano al bolsillo interior de la túnica, sacando de él un pergamino.

.- He copiado esto en la biblioteca de mi casa. Anoche me colé por la chimenea del despacho de Snape y visité mi casa. Llevamos un registro minucioso de todas y cada de las personas que en alguna ocasión tuvieron relación con nosotros o nos prestaron un servicio. Conservamos sus datos, descripción del servicio prestado, circunstancias, año... desde que los mortífagos existen. Hermione, escucha, también registramos su árbol genealógico. Mira esto, lo copié en de un libro.

Desenrollé el pergamino ávida de información clarificadora. Mi mirada se topó con decenas de nombres y fechas que me esforcé en seguir detenidamente con el dedo, sin apresurarme, trazando una línea descendente. Empecé a ponerme nerviosa y a saltarme nombres en mi frenética lectura, hasta que llegué a una fila tan solo escasos centímetros por encima del final del pergamino. Encontré a Mersekis Pince, hijo de Edmund Pince y Rosemunde Archer. Junto a él, unido con el tenue dibujo de dos alianzas, el nombre de su esposa Anna, la hoy señora Pince, sólo que leía ahora su verdadero apellido. (no puede ser, no es posible, debe ser una coincidencia, seguro que es eso, debe haber más personas en Inglaterra con ese apellido... no puede ser)

El nombre de la señora Pince se abrió paso en mi mente como una luz repentina en un cuarto oscuro.

(Mersekis Pince)

Cegador, revelador... terrible...

(no puede ser... Anna Granger... sigue leyendo Hermione, debe haber una respuesta... Anna Granger)

Seguí con un dedo tembloroso una línea que unía el nombre de Anna Granger hacia la izquierda con el de otro hombre.

(Arnold Granger)

Sentí en mí la atenta mirada de Draco, pero de súbito, la tierra dejó de girar y mis ojos se inundaron de lágrimas al leer el nombre de alguien a quién tanto conocí y amé.

(papá...)

Miré a Draco un segundo, buscando una explicación, una sonrisa que me hiciera pensar que todo aquello era una broma pesada. Sin embargo, esta vez Draco miraba al suelo, comprendiendo y en cierto modo compartiendo mi dolor, creo que sintiéndose en parte culpable al haber revelado la oculta verdad del pergamino que sostenía.

(papá... no...)

Y junto a él, el nombre de mi madre (mamá, mamá, tu nombre aquí, con papá, no entiendo, la señora Pince y papá son hermanos, no sabía... dijisteis que no había magos en mi familia... no quiero seguir, no quiero leer más)

(Hermione Granger, yo también salgo aquí, mi nombre está aquí, aquí, y yo quiero estar muerta, quiero ir con vosotros, no quiero leer más...)

.- ¿Hermione? No te quedes callada, di algo...

Miré a Draco, como saliendo de una conmoción, hablándole despacio, cansada

.- Draco... ahora sé que esa mujer era hermana de mi padre, hecho que, por alguna razón que ignoro, me ha sido ocultado hasta la fecha. Sin embargo, aún no sé que tiene que ver todo esto conmigo, con lo que ocurrió en la biblioteca, con que me culpen a mí... con nada, Draco, con nada. Estamos igual que antes. Igual. Pero ahora me siento peor. No sé que quieres que te diga. Ahora me voy a mi habitación. Quiero dormir. Hasta mañana.

.-.-.-.-.-.-

10 de Diciembre

Querido diario:

Desde que Draco trajo ese pergamino no hemos vuelto a vernos. No sé si estoy enfadada. No creo que sea eso. Simplemente no quiero verle, ni a él ni a nadie, así que no he salido de la habitación. Supongo que mañana le buscaré.

La bibliotecaria es mi tía... y nunca me lo había dicho nadie. Me he permitido unos instantes de odiar a mis padres por no decírmelo, eso y que su esposo (mi tío...) era un mago. Luego he pensado que no soy capaz de odiarlos. Son mis padres. Imagino que tendrían buenos motivos... en cualquier caso ahora lo sé... es lo que importa, supongo.

.-.-.-.-.-.-

11 de Diciembre

Querido diario:

Me he permitido hacer algunas investigaciones clandestinas por mi cuenta, saliendo solo por la noche para evitar encontrarme con nadie; la señora Pince, la hermana de mi madre, nació varios años antes que él. Mi abuela la tuvo siendo muy joven, antes de conocer a mi abuelo, y la dejó en un orfanato muggle. Fue hace muchos años, las cosas eran diferentes entonces, asi que supongo que si actuó de ese modo fue para evitar un escándalo en la familia. Es por ello que mi padre no sabía que tenía una hermana. Seguro que ella tampoco sabe que tiene un hermano, aunque ahora este muerto... ni que yo soy su sobrina.

He ido a buscar a Draco. No estaba enfadado, aunque tampoco esperaba que lo estuviera. En realidad no sé qué puedo o no esperar de él.

Le he contado lo que ahora sé, aunque hemos vuelto a llegar a la conclusión de que seguimos estando como al principio. Me propone que ambos vayamos esta noche a su casa, ya que, como él dice, "dos mentes trabajan más rápido que una", y puede que podamos extraer más datos en la biblioteca de su casa. Me parece excesivamente arriesgado; si a él le cogen deambulando en plena noche por el castillo, y concretamente dirigiéndose al despacho de Snape, seguramente reciba una reprimenda y le obliguen, como mucho, a quedarse un par de tardes después de las clases haciendo algún trabajo extra. En cambio, si es a mí a quién sorprenden, pensarán que estoy planeando otro crimen en masa o algo parecido, e iré derecha al despacho de Dumbledore para que vuelva a poner vigilancia en mi puerta. Hace ya unas cuantas semanas que me libró de esos aurores que me seguían a todas partes (imagino que ahora piensa que no soy peligrosa, o que la compañía de Draco basta para que todos los Slytherin controlen cada uno de mis pasos), hecho que agradezco infinitamente...

Quedamos a la una en punto frente a la puerta del despacho de Snape. Draco asegura conocer la contraseña. Me resulta, cuanto menos increíble, que un profesor confíe de ese modo en un alumno. Si Snape nos pillara...

Debo reconocer que tengo miedo. Ir a casa de Draco... si Harry y Ron pudieran verme... no sé que pensarían de mí, aunque ya tendrán tiempo de juzgar todos mis actos cuando todo esto haya terminado. A veces intento pensar en Draco como lo hacía antes, (Malfoy, el hurón, ese odioso Slytherin...), y me resulta imposible estar refriéndome a la misma persona. Sólo espero no estar equivocándome, por que aún a veces tengo dudas sobre la persona que tengo en frente. Estaría horas y horas escuchando el discurso apasionado que sale de sus labios, refiriéndose a cualquier tema. Habla de todo con una convicción absoluta, con gran vehemencia, como si la vida le fuera en cada cosa que hace. Está lleno de energía, y ésta es contagiosa. Cuando siento que no puedo o no quiero seguir, es él quien me recuerda lo que estamos haciendo, por qué y para qué... y desearía que fueran otras las circunstancias que os hubieran unido, y no el propósito común de destruir a otros...

Ya es casi la hora, y estoy preparada. Me duele el estómago y estoy algo mareada a causa de los nervios. He quebrantado decenas de veces las reglas de Hogwarts con Ron y Harry; escapadas nocturnas, aventuras, travesuras infantiles... pero nunca con Draco Malfoy, un enemigo natural, la única persona que ahora está junto a mí.

Ron, te echo tanto de menos que pensar en ti me duele cada día. Ya no te quiero, pero una parte de mí se fue contigo, y puede que acabar con lo que amé sea la única forma de recuperarla...

.-.-.-.-.-.-

12 de Diciembre

Querido diario:

A la hora convenida salí de mi habitación, y creo que no desperté a ninguna de mis compañeras. Si lo hice, no dieron muestras de ello, aunque no es algo que realmente me preocupara en ese momento, y tampoco ahora.

Recorrí pasillos y corredores hasta llegar al despacho de Snape, en cuya puerta me esperaba Draco. No era más que una silueta, alta y esbelta, envuelta en sombras, cubierto por su túnica. Me invita a pasar delante de él, lo que me hace sonreír, pues en ninguna situación parece olvidar sus exquisitos modales burgueses.

.- ¿De que te ríes?

.- De nada.

.- Te he visto reírte.

.- No me reía, era una sonrisa.

.- ¿Pues por qué sonreías?

.- No sé, me ha hecho gracia que me abrieras la puerta. No puedo negar que, aunque siempre hayas sido un malcriado y un insoportable, tu educación es excelente.

Draco me mira, sorprendido ante mi afirmación, aunque rápidamente cambia esta expresión por una sonrisa ambigua, indescifrable.

.- Soy un caballero.

Los dos vamos ahora hasta la chimenea y entramos en ella. Me toma la mano, y tiemblo ante este contacto que no esperaba. Su piel está helada, pero al instante la mía empieza a arder. No me atrevo a mirarle. Él coge un puñado de polvos. Su semblante es ahora serio, y pronuncia las palabras claramente y sin titubear. Mi cuerpo está agitado, revolucionado por dentro, pero no creo que él haya notado nada.

.- Mansión Malfoy.

Parece más un palacio que una casa. Los techos son altísimos, los muebles y alfombras seguramente hayan costado más que la construcción de cualquier hotel muggle de lujo. Me marea tanta opulencia, y no sé dónde mirar. Por alguna razón siempre había pensado que la casa de los Malfoy sería horrible, supongo que por mi odio visceral hacia Draco, pero nada más lejos. Todo aquí es maravilloso, las pinturas, los jarrones, los tapices...

Debemos poner cuidado en andar con sigilo y hablar en voz muy baja; nadie puede ver que estamos aquí. Draco me guía hasta la biblioteca. Es una habitación enorme. Las estanterías repletas de libros, gruesos volúmenes y documentos pulcramente clasificados se extienden casi hasta el techo de la estancia, que estimo en más de diez metros. Una escalera móvil se adhiere a la estantería para permitir a la persona alcanzar los libros y desplazarse por ella. Nada más ver todo aquello, me entran ganas de llorar... sigo adorando los libros, pero hace tanto que no leo... hay volúmenes enormes sobre Oclumancia, Historia de la Magia... aunque sobre todo los hay sobre las Artes Oscuras. Son volúmenes hermosos y ricamente ornamentados. Él lo ha notado. Sabe lo que he sentido al entrar...

.- ¿Echas de menos leer, verdad?

Le miro, incapaz de estar más asombrada. Se ha dado cuenta de que añoro leer, de que todo esto me fascina... de que me siento triste. Puede apreciar como me siento, ponerse en mi lugar.

Sin embargo no espera a que le responda, y tampoco yo quiero o puedo hacerlo. Tengo un nudo en la garganta que me impediría hablar, y por nada del mundo querría llorar delante de él. En seguida empezamos a examinar los libros, tratando ambos de olvidar lo que acaba de decir, pero pasan las horas, y aunque todo lo que leo me apasiona y me horroriza por igual, no encontramos nada que pueda sernos útil.

Encuentro un libro granate que me llama poderosamente la atención, con letras que no entiendo en relieve de color negro azabache. Miro a Draco inquisitivamente, y me arrebata el volumen de las manos.

.- ¿Qué pasa, qué es eso?

.- No puedes leer este

.- ¿Por qué?

.- Está prohibido

.- ¿Cómo que está prohibido?

.- Está prohibido... a gente...

.- A gente que no es como tú. A sangres sucia.

.- Sí. A sangres sucia. Lo siento, Hermione. Hay ciertas cosas que no deben salir fuera de aquí.

.- Pensaba que estábamos juntos en esto.

.- Y lo estamos, pero hay límites que no debes cruzar. Tu mundo, el mío.

.- Mi mundo...

.- Lo siento.- lo siente... pero hay dureza en su voz.

.- ¿Sabes, Draco? Mientras sigas viendo en mí a un ser de sangre sucia, a una de esas personas que detestas, nunca podremos lograr nada. No mientras no me veas como a un igual.

.- ¿Un igual?

.- ¡Sí, Draco, un igual, un igual! ¡Despierta, abre los ojos! ¡Olvida todos esos ideales sobre la sangre!

.- No deberías cuestionar lo que me trae aquí. Tengo unos ideales por los que lucho y en los que creo, y no es tu cometido el hacer que me los replantee, por que no lo conseguirás.

.- Está bien, dejaré de hablar de ello, si es lo que quieres.

Me di la vuelta y seguí mirando otros libros, apartándome de él. Tenía ganas de llorar. Me sentía dolida, humillada. Para él todo seguía igual. Él era un Malfoy, un futuro mortífago, un Slytherin. Yo, una sangre sucia.

.- Hermione, espera. Tienes razón. Estamos juntos en esto. Lo demás da igual. Mira, es un libro de profecías. Recoge profecías pronunciadas desde que existe la magia, algunas de las cuales son aún desconocidas.

Aún estoy furiosa... y sobre todo triste, pero debo escucharle, y agradezco su gesto.

.- ¿Se han cumplido todas?

.- Hasta la fecha, sí. Son profecías, Hermione, no palabras de la profesora Trelawney.

.- ¿Las has leído?

.- No

.- ¿No? ¿Por qué?

.- No me interesa tratar de descifrar palabras ambiguas sobre lo que sucederá en el futuro, hechos que quizá no deseo saber.

.- No puedo creer que estés diciendo esto tú, Draco Malfoy.

.- Hay cosas a las que es mejor no adelantarse, sino dejar que sucedan. Es inútil tratar de evitar lo inevitable, o prepararse para algo que no sabrás combatir. La vida es misterio, Hermione. No quieras desentrañarlo antes de tiempo.

Se había quedado mirando al techo. Era como si no se dirigiese a mí, sino que sólo estuviera divagando. Su mirada se perdía, dirigida a ninguna parte en concreto. Le volví a coger al libro de las manos. Las seguía teniendo heladas, como si en su cuerpo no hubiera vida. Me mira, pero no hace nada para evitar que se lo quite. Abrí el volumen por una página al azar. Los bordes eran dorados. Tenía que tener cuidado, pues parecían cortar la piel si se pasaban las hojas demasiado rápido.

La última página del libro está estropeada, más que las demás. Se dobla, destacando en el grosor del libro, lo que atrae mi atención. Empiezo a leer. Parece un cántico más que la profecía que Draco asegura que es.

"El Elegido.

El que venció más veces al Oscuro.

Su poder combatirá con el último Eslabón de un linaje de noble alcurnia.

La última gota de Sangre negra de una herencia de sangre negra brillará junto al Eslabón, será su fuerza.

El Eslabón será llamado a vencer al Elegido para devolver su Gloria al Oscuro.

La Sangre se podrá sólo derramar si es derramada por su sangre. Si ello sucede, el Elegido vencerá y el Oscuro caerá durante siete años en un pozo de tinieblas.

La Sangre y el Eslabón resplandecerán juntos, pues tal es su destino, aunque este se ve a menudo truncado por los que ignoran.

El dolor de la Sangre acabará con el fin del Elegido.

La sangre es invulnerable a la maldición que no obtiene perdón.

No todo se cumplirá, pues es designio de la Magia ingobernable que, sólo el que conoce, vence o perece en su afán por vencer."

.- Draco...

.- ¿La has leído?

.- S.. sí...

.- ¿Y?

.- No entiendo nada. Sólo sé que habla de Harry.

.- ¿Qué? ¿De Harry? Déjame ver.

Draco leyó de igual modo aquello que pretendía ser una profecía, un designio de futuro. Cuando terminó, me miró, y sus ojos grises me atravesaron.

.- ¿Harry es el Elegido?

.- Sí.

.- ¿Elegido para qué?.- parece furioso.

.- Para vencer a Voldemort, al menos eso decía otra profecía... no sé, no entiendo nada, no entiendo...

Draco saca entonces de su túnica un pedazo de pergamino y copia el texto.

.- La leeremos detenidamente y descubriremos lo que quiere decir... si es que quiere decir algo.

Un ruido nos sobresalta y nos paraliza.

.- Oigo a alguien. Ni siquiera yo debería leer esto. Tenemos que irnos, ¡ya!

Pienso en lo bien que nos vendría hora la capa de invisibilidad de Harry. Harry...

Salimos de la biblioteca y corremos como huracanes por los pasillos, desdeñando en ruido que sabemos que estamos haciendo. Debemos llegar a la chimenea lo antes posible. No importa que nos oigan mientras nadie nos vea.

Al fin llegamos, jadeando como dos niños asustados. Una vez en Hogwarts, Draco se va a su dormitorio y yo al mío. Debe estar a punto de llegar el alba, pero no intento dormir, sé que no podré.

No puedo sacar esas palabras de mi cabeza.

Y no entiendo lo que quieren decir... y no soporto no entender las cosas.

.-.-.-.-.-.

19 de Diciembre

Querido diario:

No soporto no entender las cosas.

Y Draco tampoco. Le enfurece que no logremos interpretar la profecía.

Pronto el colegio quedará casi desierto, y estaremos prácticamente solos para pensar, para investigar...

Prácticamente solos.

No quiero ni pensarlo.

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