|
Author of 40 Stories |
Esto tiene una anécdota detrás. Yo lo escribí hace siglos. Pero me olvidé de subirlo. Je, lo siento. Creo que fue porque el final no me gustaba. Así que le cambié la última frase y decidí subirlo, para hacerle justicia. Dejé las notas originales de autor al final del fic, porque en ella agradezco a mucha gente que se merecía ser mencionada. Espero que les guste, aunque no es lo mejor que he hecho… todavía tengo otros fics de DNAngel que no subí, así que tal vez me vean volver por aquí uno de estos días. El epílogo de Con Violencia y Lágrimas también ocupa un lugar en mi cabeza, descuiden. Por cierto, todo lo que está en negrita y cursiva es diálogo, porque la web no me acepta los guiones. Ahora sí, al fic original.
Y él me miró con algo de frustración. Pero, qué más iba a decirle yo.
Así que te vas.
Sí. Esto no está funcionando.
Ya veo. Y ¿Cuándo decidiste eso¿No te parece que dos años de relación hacen que merezca que lo consultaras conmigo?
Lo estamos consultando ahora.
¡No estamos consultando nada, sólo me estás avisando para que no me asuste cuando me despierte en una cama vacía!
Estás sobreactuando la situación. Las últimas semanas nos la hemos pasado peleando. A mí se me hace bastante obvio que debemos separarnos.
Pues a mí no me parece.
Por eso el que te deja soy yo.
Tomé mis dos maletas con una sola mano.
Podés quedarte con el departamento. Y si necesitás algo, llamame al celular.
No, Satoshi, esperá, esperá un segundo más.
Daisuke estiró el brazo, atrapando con él mi cintura.
¿Qué sucede?
Que yo... yo te amo, Satoshi, yo te amo. Y... pensé que vos también me amabas.
Yo también pensé eso. Pero por muy inteligentes o preparados que estemos, siempre podemos equivocarnos.
Yo... ¡Yo no me equivoqué, yo sigo amándote, amándote desde lo más profundo de...!
Me volteé, obligándolo a replegar sus palabras.
Ambos nos amamos, en cierta forma. Sin embargo, deberías medir tus palabras y reflexionar. Esta relación te ha hecho mucho daño, nos ha hecho daño a ambos. Nos amamos porque compartimos cosas que nadie más que nosotros podría entender. Pero, en el fondo, somos muy distintos. Discrepamos en todas las decisiones importantes. Una pareja así no puede funcionar y alguien tenía que ponerle fin.
Pero... a mí no me importa que discutamos, no me importa si alguna vez querés golpearme, me tomó tanto tiempo darme cuenta de lo que sentía por vos y ahora... no podemos echarlo todo a perder, no, no podemos, no, no, no...
Con sus sollozos retumbando en mi cabeza como los de un niño al que le arrebataron un dulce, di otra media vuelta para estar nuevamente frente a frente con él, me le acerqué y le besé la frente con suavidad. Se largó a llorar, abrazándome con fuerza y desesperación. Me apenó verlo así y, durante un instante, dudé de si estaba tomando la decisión correcta.
No tenemos que dejar de vernos, Daisuke, podemos seguir siendo amigos y si un día nos sentimos listos para volver, no seré yo quien se niegue. De todas formas... te he hecho llorar demasiadas veces ya. Tengo que irme, es lo único que me queda. Si, a pesar de lo doloroso que ha sido este tiempo, aún te empeñás en recordar los momentos felices, entonces, recordalos con alegría. Porque yo los recuerdo así.
Satoshi...
Adiós, Daisuke. Ya era hora que despertáramos de este cuento de hadas. En la realidad, las personas no se llevan bien porque sí. Vamos a tener que aprender eso antes de pensar en el reencuentro. Adiós, querido Daisuke, adiós...
Salí fuera y me golpeó una oleada de calor. El verano era más fuerte que otras veces y me mareó un poco. Daisuke, solo, se sentiría ahora demasiado pequeño para el lujoso mundo que yo le había creado y probablemente estaría preguntándose por qué, cuál podía ser la razón por la que se había engañado todos esos años. Vivir engañado, al contrario de lo que algunos piensan, duele.
Abrir los ojos, también.
Lila Negra
Viernes, 11 de febrero de 2005