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JKRanIV
Author of 18 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/General - Reviews: 7 - Published: 09-11-05 - Complete - id:2575170

"Bathing"

Autora: Kurumi

Traducuctora: JKRanIV

Notas de Traductora: Bueno, solo decir que este fic, fue escrito originalmente en italiano Lo leí, y me encantó; por eso me aventuré a traducirlo ¡Mi primera traducción! Espero que me haya salido bieny que disfruties de esta pequeña historia autoconclusiva que, aunque tampoco esque sea la cumbrede la originalidad, te dejamuy buen sabor de boca, algo que la hace especial. Nada más, leerla y luego me dejáis un review para saber vuestra opinión :P ¡Besos!


- ¿Shinichi...?

- ¿Mh? - murmuró el chico volviéndose hacia ella, salpicando ligeramente el agua que le rodeaba.

- Ven, quiero lavarte el pelo – dijo ella, con una leve sonrisa cargada en los labios

Shinichi, en silencio, se puso en frente de Ran y la miró a los ojos. Ella lo enjabonaba con las manos llenas shampoo. Tenía la extraña sensación de que ahora se respiraba un cierto aire solemne. Hasta hace poco más de un minuto reían, bromeaban y se salpicaban el uno al otro.

Le puso las manos sobre la cabeza, y después comenzó a frotar. La espuma, brillante y blanca, se iba formando poco a poco seguida de pequeñas burbujitas.
La fijó de nuevo mientras se entretenía con sus húmedos cabellos, a su lado. No sabía bien el por qué, pero le hechizaba mirarla. En el fondo, admitía que en todo el tiempo que pasó como Conan, cuando ella no se daba cuenta, la capturaba con los ojos. Cuando no podía hacer otra cosa que observarla. Viéndola, se preguntó por qué concentraba todas sus energías en lavarle el pelo, ya que no estaban sucios, ni mucho menos. Ya se los había lavado la noche anterior.

Ran se detuvo por un momento, como para contemplar el trabajo apenas cumplido. En realidad había poco de visible... justo un poco de espuma. En menos de un segundo, comenzaría a aclarárselo.
Era placentero... sí, era muy placentero. Mucho más que cuando era todavía Conan. Estar en la mismo lavabo y en la misma bañera con ella, pero bajo el aspecto de Shinichi, era una experiencia totalmente diferente respecto a los baños que se hacia pocos meses antes.

Suavemente, desplazó la cabeza hacia delante, apoyando la frente en el pecho de Ran. La joven, que continuaba masajeándole el cuero cabelludo, se paró al cabo de pocos segundos y agarró el mango de la ducha.

- Cierra los ojos... – le susurró gentilmente, girando la manilla del grifo.

No supo en que momento cayó en aquel estado cataléctico. Quizás las batallitas de antes lo habían, simplemente, agotado. O quizás, aquel instante era tan maravillosamente placentero, que se convertía en una experiencia relajante. O incluso el contacto de sus manos aclarándole el pelo, lo había gozado al máximo. .
Pero era excitante sentir cómo la espuma se deslizaba desde la cabeza hasta la espalda, para luego añadirse a los litros de agua que ya reposaban en la bañera. Y era placentero el va y ven de las manos de ella sobre su cabeza, menos vigorosas que al principio. Igual que también lo era sentir la calidez del pecho de Ran en su frente.

- Shinichi... – pronunció la chica. Él sintió la voz nacerle del pecho, antes que los labios pronunciaran su nombre.

- Dime - susurró, sin moverse de la posición en que se encontraba.

-Estaba pensando que...-

- ¿Qué?

- Que me gusta bañarme contigo. Creo que tendríamos que hacerlo más a menudo.-

Shinichi sonrió. Sabía bien que Ran tenía una adoración especial por su pelo. Cuando aún era Conan, le encantaba aclarárselo de la misma manera. Podría haber sido ese mismo procedimiento el que le había hecho experimentar cierta melancolía, entonces. Aunque eso sí, ni en sueños se le ocurriría retroceder al pasado y volver a aquellos días en los que era Conan Edogawa.

- Está bien – respondió él. – Por mí no hay problema, lo sabes. Además mi casa siempre está vacía. Casi nunca hay nadie.-

- ¡No me extraña que vivas solo! – dijo, con un ligero tono irónico. - Pero...

- ¿Qué pasa? – quiso saber, un poco alarmado, advirtiendo el desconcierto en su voz y alzando finalmente el rostro para mirarla a la cara.

- Nunca me miras a los ojos mientras te lavo el pelo. Ni siquiera cuando eras Conan lo hacías.-

Intentó encontrar una excusa eficaz.

- Eso es porque se trata de un momento especial... prefiero disfrutarlo en silencio – explicó, sonriendo. Ran no parecía del todo convencida. Lo miró con una ojeada perpleja.

- No es verdad-

Maldijo el sexto sentido que la caracterizaba.

- Dímelo...por favor...-

Shinichi se preguntó qué otra cosa podía hacer. Al final, optó por contarle lo que estaba pensando.

- Hablando sinceramente, no sé por qué soy así. Pero... no sé, he estado acordándome de todos aquellos momentos que pasé siendo Conan, y al hecho de que nunca querría volver atrás.-

Lo miró con estupor. Come si ella hubiese estado pensando lo mismo, mientras le enjabonaba la cabeza.

- ¿Sabes? Yo también lo he pensado- .

Le respondió con una mirada interrogativa.

- Después de haber frotado la cabeza de Shinichi... - dijo, jugueteando con un mechón de su propio pelo que se le había quedado pegado a la espalda por efecto del agua - ...no estoy segura de poder imaginarme ahora la cabecita de Conan comparada con la de cierto individuo recién nombrado. Eso es todo-

La observó sorprendido. .

- Bueno, y yo no creo que consigas retenerme por más tiempo...Aunque lleve ya mucho rato aguantando- le contestó, irónico.

Y la besó. En el punto exacto donde antes había apoyado la frente.
Aprovechando la extraña posición, ella le devolvió el beso justo donde empieza a nacer el pelo, suavemente.

- Sabes... - dijo, apenas despegó los labios. .

Él alzó el mentón para mirarla a la cara, como tentándole a que continuara.

- Desde que recuperaste tu verdadero aspecto ya no pareces el mismo Shinichi de una vez.-

La observó con un una insólita mirada interrogativa.- ¿En qué sentido?-

- Mh.. – murmuró, para ganar tiempo - Non lo sé...ahora eres mucho más silencioso, reservado. No eres el tipo abierto y sinvergüenza de hace un año. N-no se...pareces...más adulto-

-Eso será porque lo parezco de verdad¿no? – respondió él

- Sí, puede...-

- ¿Pero, hay algo que no te guste de este nuevo Shinichi?

- No... nada, supongo. Quizás sea sólo sensación mia, perdona- .

- ¡No hace falta que te disculpes! – le justificó, apoyándole una mano sobre la nuca- Si acaso, la culpa es mía. Pero tú no la tienes- .

- La verdad es que esto de la bañera nos inspira discursitos un tanto extraños¿eh?- dijo ella, riendo animadamente.

- Tienes toda la razón, nunca imaginé que sacaríamos estos argumentos como tema de conversación-

Con un rápido movimiento, posiblemente debido a la práctica como karateka, la joven estiró las piernas apoyando el peso sobre los talones. En esta posición se encontraba mucho más cómoda que con las piernas cruzadas. .
Shinichi la observó mientras ejecutaba aquellos extraños movimientos. -¿Qué hacemos ahora? – preguntó.

- Mmh... pues no se, elige tú- .

- Pues mira, creo que ahora es mi turno de lavarte el pelo –respondió él.

Un aroma embriagador, espalda a la vista, una larga cabellera que le descendía más allá del rostro, hasta ocultarle los senos. Habían crecido desde la última vez que lograba acordarse. Shinichi se enjabonó las manos y hecho lo dicho comenzó a masajearle la cabeza. Despacio... con una lentitud enternecedora. Tenía miedo de hacerle daño. De irritarla, de quebrar su larga melena. Comenzó, poco a poco, con sus grandes manos, a acariciarle sobre la nuca, casi con la intención de palpar cada centímetro de su piel. Finalmente podía vislumbrar de nuevo su rostro. Aquel bello perfil, con los ojos azules y una boca sutil, ella vigilaba todos sus movimientos. Era extraño, la manera en la que él ponía todo su empeño, casi comparable con la de Ran en su momento.
Sonrió.
Sonrió ella también, mirándole a los ojos. .
Al instante, la muchacha alargó sus delicados dedos y estrechó las manos de él, las cuales una a cada lado de su cabeza, habían comenzado a entrelazarse con sus cabellos

- Es suficiente, déjame terminar a mí... – comenzó

- ¡Oh...vamos¿Quieres que lo dejemos justo en la mejor parte?-

Comenzaba a entender la razón por la que a Ran le gustaba tanto lavarle el pelo a los demás. Era en cierto modo, agradable.

En cambio, ella lo fulminó con una expresión incierta.

- Va...vale, esta bien...salgamos – dijo Shinichi, más que nada para darse la satisfacción de no descontentarla.
Sin más, se puso en pie. No demostró ni una pizca de vergüenza por el hecho de estar completamente desnudo. Escuchó cómo Ran reía por lo bajo, picaronamente.

- Eh, te has olvidado de algo importante. ¿No me lo vas a aclarar? - objetó, apuntándose un dedo a la cabeza.

Él, giró la mirada hacia la bañera, volviendo a sentarse y atrapando al vuelo el mango de la ducha. Abrió el agua, poniéndola a una temperatura intermedia y dirigiendo el objeto hacia ella, deseando que aquel momento no acabara nunca.
El agua avanzaba lentamente por cada rincón de su cuerpo. Ahora era su turno de disfrutar. Sentía que hasta la cosa más desagradable del universo podía parecer adorable, cuando él estaba a su lado.
En poco tiempo, del shampoo ya no quedaba ni rastro. Otra vez podía lucir su larga melena, lúcida y libre de espuma.
Shinichi se alzó de nuevo, y poniendo los pies en el exterior, atravesó medio baño para llegar al cesto donde reposaba el albornoz. . Se cubrió con la tibia pieza de algodón y se volvió hacia Ran, que todavía lo observaba sentada en la bañera.

- ¿Te sales o te quedas allí?- le preguntó, con una mirada irónica y falsamente incierta.

- ¡Tonto! Ahora mismo salgo – rió ella. – pero quiero que te des la vuelta. No me gusta que me mires-

Él sonrió, recordando esa misma manía suya que permanecía desde cuando era Conan, y desvió la vista a la pared mientras ella pasaba por su lado, velozmente, y se arropaba con el albornoz.

FIN

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