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Kashou No Tsuki
Author of 44 Stories

Rated: K - Spanish - General - Shikamaru N. & Neji H. - Reviews: 40 - Updated: 04-08-07 - Published: 09-28-05 - id:2597767

Espero que sea un poco más gracioso que el resto de mis fics, porque mi estilo de redacción me impide escribir un fic de humor propiamente tal... Ojala que al menos sea un poco menos aburrido y cargante que el resto n.n EDITADO


Accidentes

Pájaros


Era problemático. Aburrido y problemático. Sabía que el Byakugan era la herramienta más eficaz en misiones como la que estaba llevando a cabo, después de todo, tenía el CI de un genio, pero no terminaba de comprender la agobiante insistencia de la Godaime. No entendía porqué el que saltaba de rama en rama a su lado era el Hyuuga y no uno de sus compañeros de equipo habituales como Chouji o Ino. Para una misión tan sencilla y de bajo riesgo, no debía pasar de tipo C, como la que le acababa de encargar la voluptuosísima mujer, no era necesario un “prodigio” como Neji. Hubiera bastado con cualquier otro del montón.

Sólo tenían que recuperar un par de pergaminos que habían sido robados recientemente, por un ladrón normal, común y corriente, sin nada que ver con Orochimaru, el Akatsuki o profesores psicópatas con delirios de grandeza. No, no era nada más que un estúpido con suerte que había logrado entrar en la oficina de la Hokage mientras ella dormía nadando en alcohol, y que había escapado con un par de papeles en la mano.

Shikamaru no podía negar que se sentía algo incómodo por la repentina –e injustificada- demanda de la Quinta de que Neji fuera asignado su compañero y que partieran inmediatamente. De hecho, también se mostraba molesto. Era su día libre de las clases en la Academia y lo habían arrancado de la relajante paz de su cama. Que problemático.

Bostezó abiertamente y luego soltó un bufido de fastidio.

Tampoco era para tanto. El Hyuuga era conocido por ser una tumba ambulante y más cerrado que una ostra, y por su eficacia en todo lo que se le encargara. No había ido en misiones con él desde la fatídica y desastrosa operación “Regresar a Sasuke sin más que Gennins” y aunque había sido un fracaso de grandes proporciones, porque Sasuke igualmente se había marchado, y todos habían quedado más apaleados que saco de boxeo, había alcanzado a apreciar sus destrezas.

Dejó salir un suspiro de resignación y aburrimiento que pasó desapercibido por Neji, demasiado concentrado en la búsqueda del ladrón como para notar cualquier cosa.

Había estado entrenando arduamente estos últimos meses, mucho más duro de lo normal, y a pesar del espantoso dolor de cabeza que le martillaba las sienes, las constantes pérdidas de consciencia que había sufrido y el ardor que sentía ahora cada vez que abría los ojos, el entrenamiento estaba dando frutos. Ahora podía ver hasta la más ínfima criaturita que osara entrar en un radio de… mucho, su punto ciego estaba al borde de la desaparición. Era cuando notaba los resultados de su tortura diaria que se sentía más que signo de ser llamado el genio Hyuuga.

Llevaban alrededor de media hora rastreando en las afueras de Konoha, y el miserable cleptómano no daba rastros de vida. Los dos se miraron simultáneamente y Neji asintió con la cabeza en silencio.

Se preparó, las venas en el contorno de sus ojos blancos se enmarcaron sobre la pálida piel, y concentrándose rápidamente comenzó a fluir el chakra.

Byakugan!

Al abrir los ojos con fuerza a los colores blancos y grises del paisaje una especie de ardor lo hizo parpadear repetidamente. Pasaron unos segundos y Neji se llevó una mano a la frente, intentando apaciguar un dolor intenso en las sienes. Shikamaru se giró y notó el gesto de su compañero.

“¿Neji?”

Un grito ahogado surgió de la garganta del Hyuuga, mientras alzaba la mano libre hasta su cabeza, deteniéndose abrupta y sorpresivamente en una rama de baja altura.

“Neji! Estás bien?” Inquirió nuevamente Shikamaru, esta vez definitivamente preocupado. Un par de segundos de expectación pasaron con lentitud.

MIERDA! ESTOY CIEGO!

El eco del desgarrador bramido del ciego resonó con fuerza por todo el bosque de Konoha y el Nara hubiera jurado que hasta en la Aldea lo habían escuchado. De no hubiera sido porque estaba algo aturdido por la situación, le hubiera espetado con molestia que era un problemático al ir dando aullidos como esos por el bosque.

Horrorizado por la pérdida de su valiosa visión, el joven comenzó a balancearse peligrosamente sobre la rama, con las manos en la cabeza y moviendo el torso encorvado hacia delante y atrás.

“Todo está perdido... Es que acaso el destino...? Mis alas...!” Comenzó Neji musitando para si mismo, claramente perturbado.

“Qué? Un paja...?”

Sin poder terminar la oración fue interrumpido por una bandada de gorriones que, seguramente espantados por el infernal aullido del Hyuuga habían emprendido el vuelo, pasaron delante suyo y entre el ramaje de los árboles, causando un revoloteo endemoniado y cegador de alas, picos y plumas, provocando que el Nara perdiera el equilibrio y resbalara del árbol donde estaba parado, lanzándose en caída libre hacia el vacío.

Sólo un par de segundos pasaron antes de que la cabeza de Shikamaru impactara de lleno contra el duro suelo de tierra.

Al oír el golpe seco y notar el repentino silencio del otro, Neji, exasperado por su ceguera y olvidando que estaba de pie sobre una débil y angosta rama, dio un paso hacia la nada agitando ambas manos en el aire, buscando infructuosamente a su compañero.

“Shikamaru? Donde...?”

Otro golpe contra el suelo, sólo que ésta vez, la altura era mucho menor y el abundante y bien cuidado cabello de Neji amortiguó su caída.


Sorprendido por la bandada de aves enloquecidas que pasaron sobre sus cabezas, un alegre y gigantesco Akamaru comenzó a ladrar con fuerza. Su dueño lo veía divertido mientras echaba a andar en dirección contraria a la Aldea, con una sonrisa torcida entre de sus mejillas.

El can calló un instante, olisqueando con interés despierto la atmósfera. Y luego los ladridos cambiaron, alarmando instantáneamente a Kiba.

“Sangre? Dónde?” Preguntó ansioso el Inuzuka, olfateando con más atención. En efecto, el olor de la sangre llegaba desde no muy lejos.

Akamaru le indicó una dirección y ambos partieron a gran velocidad, el humano por los árboles y el enorme perro a ras de suelo.

Finalmente se detuvieron en un pequeño claro cerrado. Kiba abrió los ojos hasta que parecieron escapar de sus cuencas mientras Akamaru se acercaba a oler y marcar los “cadáveres”.

A los pies del can se encontraba el inerte cuerpo de Shikamaru, en una posición antinatural y con la cabeza en un ángulo extraño en relación al cuello y el resto de su cuerpo, rodeada por una enorme poza de roja y espesa sangre salpicada con plumas y tierra. A un par de metros, no muy lejos, la figura de Neji resaltaba entre algunos arbustos, con los brazos abiertos a los lados y una expresión de retraso mental en el rostro, o al menos eso le pareció a Kiba.

Eh?

No cabía en su sorpresa, y los veía con incredulidad, rascándose la nuca con una mano. ¿Cómo era posible que el soberbio genio de los Hyuuga y Nara Shikamaru, el ninja más inteligente de la Hoja, hubieran terminado ambos inconscientes y solos en medio del bosque¿Cómo era que un genio y un superdotado habían quedado en aquel deplorable estado?

Se le pasó por la cabeza la idea de pudieron haber sido presa de una emboscada de ninjas enemigos, que pudieron haber caído en alguna trampa o ataque sorpresivo, pero al echar una mirada a su alrededor no logró encontrar ningún signo de lucha o enfrentamiento. Ni siquiera un olor extraño o un rastro que seguir.

Un murmullo incoherente y apenas audible los sacó de sus ensoñaciones. Kiba soltó un resoplido de decepción, Neji no estaba muerto.

Intercambió una mirada de interrogación con Akamaru, que parecía tan perplejo como él. Alzó y dejó caer los hombros.

“Ya que no hay más remedio...”

Como si fueran dos sacos de papas, Kiba tomó a Neji para ponérselo sobre los hombros al ver que no tenía ninguna herida de gravedad y arrastró del cuello del chaleco a Shikamaru hasta dejarlo sobre el lomo de Akamaru, con algo más de cuidado. Se encaminó hacia Konoha con los dos shinobis inconscientes, dejando un rastro de sangre y plumas.


Editado n.n Creo que de veras mejoró bastante, ojala alguien aprecie el cambio si es que vuelve a leerlo

Kashou No Tsuki



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