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Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a CLAMP.
Detalles
Kaho había esperado, gracias a uno de aquellos presentimientos que llegaban a ella de vez en cuando, encontrarse con algo fuera de lo común cuando regresara a casa desde el trabajo. Sin embargo, no se había imaginado esto.
El silencio era completo en el vestíbulo, pero a medida que se iba acercando al comedor, un sonido se iba haciendo más fácil de distinguir: era uno de los viejos discos de música clásica que Eriol guardaba. Aunque todavía no lograba reconocerlas con exactitud, a Kaho le gustaba mucho oír esas piezas para piano.
Un verdadero banquete la esperaba sobre la mesa; realmente se había esforzado esta vez. No sólo eso, sino que la habitación estaba iluminada con velas.
-Bienvenida -le dijo Eriol con una sonrisa, más elegante que nunca.
Por un momento, Kaho no supo qué responder. Sabía que era distraída, pero estaba segura de que no había olvidado nada...
-¿Qué celebramos? -preguntó al fin.
-Que ya no me piden identificación para comprar el vino -rió él, sirviéndole una copa-. Nada en especial. ¿Hace falta?
Ella le sonrió.
-Claro que no. Pero si hubiera sabido que habías preparado todo esto, habría ido a mi habitación a cambiarme antes.
-Así estás perfecta -dijo Eriol-. Y de todas formas, prefería darte la sorpresa.
-Gracias -respondió ella-. Supongo que te habrá costado mucho trabajo, con Spinel y Ruby alrededor...
-Pensé que me tenías algo más de confianza -dijo él, haciéndose el ofendido-. ¿Crees que no puedo controlar a mis propios Guardianes? Están viendo películas en la habitación de Ruby desde esta tarde.
Kaho se rió, y después se quedó observándolo un momento. Él ladeó la cabeza, curioso.
-¿Qué pasa?
-¿Es verdad que hoy no te preguntaron la edad?
-Es verdad -respondió-. Parece que ahora me veo oficialmente adulto. Ya estamos a mano.
-Ah, no del todo -suspiró Kaho-. Yo tampoco me quedo atrás, Eriol. Siempre vas a verte más joven que yo.
-Y la gente se preguntará cómo conseguí enamorar a esa dama tan elegante.
-Con las palabras de un caballero, tal vez -replicó ella.
-Tal vez -dijo Eriol, y le sonrió mientras brindaban.