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Tiempos remotos
Advertencia: Este es un fanfiction Yaoi (hombre/hombre).
Parejas: Gryffindor/Slytherin (Sip, los fundadores), Harry/Draco
Hace mil años cuatro de los magos más famosos de Inglaterra se reunieron: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Todos los conocen como los fundadores del reconocido Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Sin embargo, no todos saben lo que pasó entre ellos cuatro antes de su separación...
Godric Gryffindor, del moro, un reconocido caballero inglés homenajeado por su valentía, apuesto y de buen porte, cabello dorado y envestido con títulos nobiliarios.
Helga Hufflepuff, proveniente del valle, era una dama distinguida por su generosidad. Robusta, saludable y de cabellera rubia siempre recogida en dos moños y normalmente vestida de negro y ataviada de adornos dorados.
Rowena Ravenclaw, de la cañada, fina y dueña de bellos y poderosos hechizos, lucía una larga cabellera negra, engalanada de azul y joyas de bronce, tan bella como inteligente.
Salazar Slytherin, de la ciénaga, el último del cuarteto más poderoso de Inglaterra, era misterioso y atractivo al mismo tiempo. De buena presencia, cabello negro recogido en una cola larga y una fina barba en su mentón. Sus ojos, con una tonalidad entre ámbar y verde, recordaban mucho a una serpiente, igual de astuto y cauteloso.
Éstos cuatro personajes del mundo de los magos tuvieron una historia juntos que no se cuenta oficialmente en los libros de historia, pero que en este libro verán una nueva visión de lo que podría haber ocurrido.
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–¿Otra vez con ese libro de “Novelas Prohibidas”? – preguntó Ron con aburrimiento en la sala común.
Hermione había encontrado aquella novela en Flourish & Blotts y, llevada por la curiosidad, quiso saber de qué trataba. Había colmado tanto sus expectativas que se había enamorado de aquella historia. Incluso no sabía si había sido real o ficticia, pero aún así había dejado a todas las chicas endulzadas, ya que Lavender y Parvati la habían escuchado leer en voz alta.
–Trata de ser de mente abierta, Ron – le dijo Hermione – Tiene muy buen estilo narrativo y retrata muy bien a los fundadores del colegio.
–A-bu-rri-do – silabeó el pelirrojo.
Todos los de séptimo año de Gryffindor estaban en la sala común: Lavender y Parvati estaban acomodadas en uno de los sofás para escuchar la historia, Seamus y Dean bebían cerveza de mantequilla, Neville le daba cuidados a su Mimblus Membletonia, mientras Harry y Ron hacían mantenimiento a sus escobas. Inevitablemente todos los demás chicos también podían escuchar la narración de Hermione.
–¿Qué se supone que es eso? – preguntó Harry.
–Nada más y nada menos que la nueva novela romántica del momento – le dijo Parvati.
–Yo no tenía idea de que Salazar Slytherin y Godric Gryffindor podían ser tan guapos – dijo Lavender.
–Sí. Ahí los describen a los dos como un par de dioses – dijo Parvati con brillo en los ojos.
–Cuándo no las mujeres pensando en hombres guapos – dijo Seamus con algo de burla.
–Normalmente describen a los personajes como ideales... Creo que ese es el chiste de la ficción – comentó Neville desde lejos.
–Fácil que termina siendo literatura gay – rió Dean.
Hermione, en lugar de exaltarse, no le respondió nada negativo y miró el libro.
–Si tenemos suerte tal vez toquen la temática – comentó Hermione – Sólo he leído hasta la mitad. Pero hay un conflicto entre Helga y Rowena por Godric y Salazar parece molesto... Aunque él no se lleva bien con nadie.
–¿No irás a decir que mezclarán a Slytherin con Gryffindor? – dijo Ron con cara de espanto.
–Está muy probable – sonrió Lavender.
En ese momento la voz de la profesora McGonagall irrumpió en la tranquilidad de la Sala Común. Ella estaba parada junto a la puerta con un rollo de pergamino a la mano. Los demás grados salieron de sus dormitorios para atender el anuncio de la jefa de casa, ahora directora del colegio.
–Muy bien ¿Recuerdan aquel anuncio que hice al principio del año sobre los talleres? Estamos tratando de formar en Hogwarts un festival para la integración de padres magos y muggles. Para ello se abrirán las inscripciones para la obra de los fundadores de Hogwarts. El que quiera participar en producción o actuando, las inscripciones se realizarán mañana en el gran comedor. Trabajarán con el resto de las casas y los ensayos serán los domingos.
La noticia emocionó a muchos, pero los únicos que no parecían entusiasmados con la idea eran Harry y Ron.
–Ya tenemos mucho con los EXTASIS en camino y los entrenamientos de Quidditch – dijo Harry – ¿Esperan también que me meta a actuar?
–Nah... Yo me ahorraré la vergüenza de salir en público – comentó Ron pesimistamente.
–A mí sí me gusta la idea – Hermione había dejado la novela en el sofá al escuchar el anuncio de McGonagall – Será divertido y apuesto a que podré conseguir un buen papel en la obra.
–No estás hablando en serio. Es una pérdida de tiempo – le reclamó Ron.
Entonces McGonagall volvió a la sala común.
–Olvidé un detalle. Como la obra requiere de mucha dedicación, se les exonerará de las tareas.
Ron y Harry voltearon nuevamente hacia Hermione.
–¿En dónde hay que firmar? – preguntaron ambos a la vez.
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Aquellos magos tan venerados habían regresado de una ardua pelea contra un mago tenebroso. Habían sido homenajeados por toda la comunidad mágica cuando terminaron de borrar la memoria al último muggle de Inglaterra.
El grupo estaba muy satisfecho por aquel trato del pueblo hacia ellos, pero el único que parecía estar pensativo era Godric Gryffindor, reflexionando al marco de la ventana del gran castillo en el que se alojaban.
–¿Qué te pasa, Godric? – preguntó Rowena al verlo tan distraído.
–Comienzo a darme cuenta de algo muy importante... – comentó Godric.
–¿Qué podría ser¿Acaso olvidaste matar al último vampiro? - pregunto Salazar con un evidente dejo de sarcasmo.
–Pues... Oye, Helga – le llamó Godric – ¿Recuerdas que una vez mencionaste el hecho de que hay muy pocos magos en el mundo?
–Sí... Algo de eso habíamos comentado – respondió Helga.
–Novedad. Los muggles son mayoría y por lo tanto nuestra clase es la que se tiene que disfrazar – dijo Salazar con amargura.
Godric ignoró de nuevo sus comentarios ácidos.
–Hoy día nosotros cuatro casi fallamos. Si nos hubiera pasado algo, no habrían más magos para encargarse de problemas tan grandes... Deberíamos preparar a la comunidad.
El interés de todos se intensificó al comprender la idea general de Godric.
–¿Hablas de construir una escuela? – dijo una entusiasmada Helga.
–Muy buena idea – secundó Rowena – Podremos impartir todo nuestro conocimiento a las nuevas generaciones.
–Aunque viniendo de ti, Gryffindor, no es mala idea – afirmó Salazar.
–Entonces está decidido. Podemos hacer un colegio de magos con lo mejor de nosotros cuatro.
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A la mañana siguiente, en el gran comedor, todos los alumnos estaban amontonados frente a la lista del taller. Harry y Ron tenían planeado apuntarse para asistir detrás de bastidores, al igual que Seamus, Dean y Neville.
–Buenos días, Harry – le saludó Ernie Macmillan educadamente al acercarse a la tabla de inscripciones.
–Hola, Ernie – le saludó Harry al Hufflepuff.
–¿También vas a anotarte para actuar?
–No tan cerca a eso. Prefiero subir telones con Ron – respondió Harry.
–Yo solo espero poder tener una buena participación en la obra. El papel de Godric Gryffindor se ve bien hasta ahora. Estuve revisando datos de él en la biblioteca.
–En ese caso no te recomiendo leer “Novelas prohibidas de Hogwarts” – bromeó Ron.
Ernie no entendió la broma al no saber de qué libro hablaban, pero igual se rió con ellos. Apuntó su nombre en la lista de actores y se retiró a su mesa.
–Seguro que el Señor Estudios está viendo esto como una manera de obtener más créditos – bromeó Seamus.
–Vamos a inscribirnos – les dijo Neville – Ya casi nos toca.
Ron, Seamus, Dean y Neville se apuntaron. Cuando tocó el turno de Harry, él vio que las listas estaban de la siguiente manera:
Actores:
Ginevra Weasley (Gryffindor)
Demelza Robins (Gryffindor)
Lisa Turpin (Ravenclaw)
Romilda Vane (Gryffindor)
Anthony Goldstein (Ravenclaw)
Padma Patil (Ravenclaw)
Hermione Granger (Gryffindor)
Parvati Patil (Gryffindor)
Lavender Brown (Gryffindor)
Theodore Nott (Slytherin)
Draco Malfoy (Slytherin)
Pansy Parkinson (Slytherin)
Megan Jones (Hufflepuff)
Hannah Abbott (Hufflepuff)
Ernie Macmillan (Hufflepuff)
Staff:
Justin Finch-Fletchey (Hufflepuff)
Wayne Hopkins (Hufflepuff)
Susan Bones (Hufflepuff)
Colin Creevey (Gryffindor)
Luna Lovegood (Ravenclaw)
Blaise Zabini (Slytherin)
Daphne Greengrass (Slytherin)
Gregory Goyle (Slytherin)
Vincent Crabbe (Slytherin)
Michael Corner (Ravenclaw)
Terry Boot (Ravenclaw)
Ronald Weasley (Gryffindor)
Seamus Finnigan (Gryffindor)
Dean Thomas (Gryffindor)
Neville Longbottom (Gryffindor)
Harry se impresionó al ver el nombre de Malfoy en la lista de Actores. No creía que él tuviera algún interés en el teatro.
–Vaya vaya. Así que piensas meterte a teatro. Quién diría que querías figurar más – dijo Mafloy al verlo ahí.
–Jódete, Malfoy – le respondió Harry con disgusto.
–Oh, claro. Seguramente te ahorrarías alguna escenita de vergüenza – le dijo el rubio descaradamente.
–Ignóralo, Harry. No vale la pena – le dijo Neville, mientras Ron, Seamus y Neville miraban con molestia al Slytherin.
–Es mejor que hagas caso a tus amigos, Potter. Por una vez mantente detrás de gente que sí tiene talento.
–¿Acaso crees que no soy mejor que tú? Ya verás para que te tragues tus propias palabras.
–¡No, Harry¡Nooooooo! – gritaron Ron, Neville, Seamus y Dean al ver lo que estaba por ocurrir.
Harry cogió la pluma con tinta y, ante las miradas estupefactas de sus compañeros de cuarto, puso su nombre en la lista de los actores. Para cuando se dio cuenta, quedó atónito mientras veía cómo la tinta se sellaba mágicamente en la hoja de papel. Ya no serviría de nada tacharlo o borrar con algún conjuro.
–¿En qué rayos pensé! – gritó Harry al ver su nombre en la lista.
–Pues que querías darle la contra a Malfoy como siempre – le respondió Neville inocentemente, pero tragó saliva al ver las miradas ceñudas de sus cuatro compañeros – Yo decía, nomás.
–Supongo que puedes hablar con McGonagall para que te saque de la lista – le sugirió Ron.
–No hay lugar a reclamos porque te anotaste por voluntad propia – dijo McGonagall, la cual pasaba “casualmente” por ahí y se fue directo hacia la mesa de profesores.
Harry suspiró resignado, mientras los otros lo llevaban a desayunar a la mesa de Gryffindor.
Al contarles a las muchachas lo ocurrido, no evitaron soltar buenas carcajadas.
–¿Y a ti desde cuando te importa probarle algo a Malfoy, Harry? – dijo Hermione, secándose las lágrimas de la risa – Tú sabes que nunca interesa lo que diga ese cretino.
–Fue un arranque de ira. Cosa de hombres – respondió él mientras picaba del plato central otro poco de tocino con huevos.
–Te queda otra solución... – le sugirió Parvati.
–¿De qué hablas? Está condenado a actuar – le respondió Dean.
–Claro. Ya sabes cómo son los métodos pedagógicos. Según ellos, todos los que se anotan deben actuar para subir la autoestima – explicó Neville.
–¿Hacer un papelón frente a un montón de padres alza tu autoestima? Uuufff... Esos psicólogos deberían ponerse en nuestro lugar – comentó Seamus sarcásticamente.
–Claro. Ahora que lo pienso, no podría memorizar todo el texto que corresponden a Rowena Ravenclaw o a Helga Hufflepuff – comentó Lavender.
–Pero no será mucho problema si te pusieran de extra – continuó Parvati.
–Oye, tienes razón – Harry se animó más ante la posibilidad – Lo único que debo hacer es apestar en la audición y así me pondrán de “el mago sin líneas que pasó por ahí”. No más diálogos tontos, ni canciones, ni bailes...
–Pero vas a engañarte a ti mismo, Harry. Ni en esto puedes condenarte a fallar – le trató de disuadir Hermione.
–Hay un montón de chicos que se anotaron y al menos la mitad sabe improvisar en escenarios. Sólo tienes que ser peor que el promedio – comentó Ron.
Hermione soltó un suspiro resignado.
–¿Y ahora por qué ese ánimo? – le preguntó Ron.
–Es que...
–No me digas. Porque ni Harry ni yo compartimos tu fantasía de pasar por el escenario.
–No... Es que me hubiera gustado que usaran para el guión la base de “Novelas Prohibidas de Hogwarts”
Con esa declaración, todos los varones del grupo se cayeron de espaldas mientras las tres chicas de séptimo año seguían suspirando.
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–Suficiente, Pansy. Bonita canción. Te llamaré al terminar el casting – la despidió McGonagall.
–Si no he llegado a termin... – trató de corregirle la Slytherin.
–¡El que sigue! – gritó la directora con prisa.
La profesora McGonagall no era la única en la selección, ya que los dos co-directores de la obra eran el Profesor Binns, el fantasma que enseñaba historia (para las correcciones históricas), y el profesor Flitwick, el cual se ofreció muy alegremente al enterarse de que la obra también sería musical. Para no distraerse con el entorno, los profesores habían puesto un hechizo de bloqueo de sonidos detrás de ellos, permitiéndoles escuchar sólo a los alumnos que estuvieran audicionando.
Hannah Abbott, de Hufflepuff, pasó al frente con una sonrisita nerviosa. Estaba jugando mucho con sus trenzas rubias y parecía meditar todo lo que iba a decir. Terminó cantando muy bajito la canción que escogió y al momento se retiró.
Ernie Macmillan había hecho un monólogo de Macbeth muy bien aprendido, mientras que Draco Malfoy improvisó lo que diría Salazar Slytherin en la memorable escena de la separación de los fundadores.
–¡Me niego a que la educación de nuestras tradiciones sea para los Sangre-Sucias! No entiendo cómo puedes ser tan compasivo, Godric. Creí que eras mucho mejor que eso, pero terminaste decepcionándome... Fui un tonto al haber puesto parte de mi esperanza en ti, pero no. Tenías que confiar en aquellos que tienen sangre de esos sucios muggles que han perseguido a los de nuestra clase hasta tratar de erradicarnos – Draco se volteó dramáticamente – Es por eso que me retiraré. Pero estén seguros de que mi heredero pondrá el orden debido a esta escuela.
Su monólogo fue tan convincente que hasta el profesor Binns comenzó a llorar de la alegría sobre el sombrero de la profesora McGonagall, mientras que el profesor Flitwick había comenzado a aplaudir de la emoción.
Tras el escenario, todos los que vieron y escucharon, se quedaron boquiabiertos. Los cinco muchachos mayores de Gryffindor también miraban tras bambalinas, pero estaban más incrédulos que impresionados. Neville y Ron eran los encargados de los telones, mientras que Harry, Seamus y Dean sólo estaban de espectadores.
–No lo hace nada mal – comentó Neville detrás del telón, al costado de sus compañeros de cuarto.
–Es un teatrero. Claro que si sabe fingir, también sabrá actuar – comentó Ron.
–¿Ya tienes pensado qué hacer, Harry? – preguntó Dean.
–¿Con todos los que están haciendo pruebas aquí, simplemente no me esforzaré mucho. Entre Ernie y Malfoy ya tienen a Gryffindor y a Slytherin, así que estoy salvado – dijo Harry muy confiado.
–De todas maneras trata de apestar lo suficiente – le recordó Seamus.
Después de Anthony Goldstein, compartiendo líneas con Padma Patil, tocó el turno para Romilda Vane. Después Ginny recitó un poema de amor (muy posible que fuera para Harry), y así siguieron todos los de la lista de actuaciones hasta llegar a Hermione, la cual había decidido compartir una rutina de improvisación con Lavender y Parvati. Era increíble que Hermione pareciera tan amiga de ellas dos en el escenario, ya que era bien sabido que la castaña sólo se juntaba con Harry y Ron.
–¿Qué tal la hicimos? – preguntó Hermione a sus dos mejores amigos.
–Genial – respondieron ambos.
–Sí estabas bien – le dijo Parvati – Al principio no tenía muchas expectativas, pero sí que pudiste seguirnos el paso.
–Aja. Creí que en algún momento te ibas a quedar congelada – asintió Lavender.
–Las he escuchado hablar tanto que terminé tomándolo con naturalidad – rió Hermione.
Los muchachos se miraron entre sí, extrañados al ver a Hermione Granger siendo tan amiga de Lavender y Parvati.
–Oye, Harry. Es tu turno. Espero que lo hagas bien – le dijo Colin Creevey, el cual estaba tomando fotografías de todos los que audicionaban.
–Puedes estar seguro de que no será así – murmuró Harry, sólo audible para sus compañeros de curso.
Cuando estuvo en el escenario, justo frente a los tres profesores, Harry no necesitó hacerse a la idea de hacerlo mal, porque así de simple ya estaba paralizado.
–Y... yo voy a hacer una escena de suspenso – dijo Harry con nerviosismo.
Meditó primero cuál sería la peor manera de empezar. Tenía que asegurarse de que a la primera palabra lo echaran a patadas de escena. Vio detrás de los profesores a Filch, el cual estaba trapeando entre las butacas y masticando maldiciones, aunque no se pudieran escuchar debido al campo antisonido de los profesores. En ese momento había aparecido Crookshanks correteando a una rata, seguido por la señora Norris. Los dos gatos y el ratón comenzaron a rodear a Filch hasta hacerle perder el equilibro.
–¡Señor Filch, cuidado! – gritó Harry al verlo resbalarse con su propio trapeador.
En lugar de voltear, los tres profesores comenzaron a hacer apuntes. En ese momento, Filch se había atorado el pie con una cubeta y comenzó a dar brincos hasta caerse por una de las escaleras móviles.
–¡Oh, dios mío¡Acaba de caerse por las escaleras¿Acaso no van a hacer nada por ayudarlo¡Debe de estar malherido¡Esa rata debe ser Wormtail y Voldemort lo envió a la escuela¡Hay que cogerlo para revisar!
–¡Brillante, brillante! – exclamó el profesor Flitwick, aplaudiendo emocionado.
–Tiene mucho talento el chico Potter – comentó el profesor Binns.
–Te llamaremos después, Potter. Excelente actuación – le dijo la profesora McGonagall.
Harry se fue molesto por el hecho de que no le hicieran caso, pero se regañó aún más a sí mismo al darse cuenta de que había metido la pata hasta el fondo. No sólo había posibilidad de que Voldemort hubiera enviado a un espía, sino que le habían creído acreedor de un Oscar.
–H-Harry... fue lo único que Neville pudo articular.
–¿Qué fue todo eso? – le reclamó Dean.
–Se supone que ibas a hacerte el idiota – secundó Seamus.
–No actué. Pero era verdad. Filch se cayó por las escaleras. Y los dos gatos perseguían a la rata que... – les respondió Harry.
–¿A quién le importa Filch y una tonta rata? Acabas de hacer que te pusieran calificación perfecta – le gritó Ron.
–Oh, mie...
–Cuida el vocabulario, Harry – le advirtió Hermione antes de que terminara la frase.
–No sabía que tuvieras tanto talento, Harry – le dijo una impresionada Parvati.
–Por un momento creí que Quien-tú-sabes sí había mandado a una rata – dijo Lavender.
–Que no lo actué – volvió a insistir Harry.
Por otra parte, Harry notó que el resto de la escuela, de los que se habían anotado en teatro, lo miraban con curiosidad, a excepción de Draco Malfoy, el cual lo veía con una expresión muy parecida a la envidia.
–Queriendo lucirte como siempre, Potter. Era de esperarse que te encanta hacer alardes. Primero haciéndote el humilde al andar diciendo que no querías un rol principal y terminas luciéndote como el presumido que eres – dijo con enojo.
–O será que tienes envidia, Malfoy – intervino Ernie para defender a Harry.
–No hablarías así si terminan escogiendo a Potter como Godric Gryffindor y no a ti, Macmillan – dicho esto, Draco se retiró seguido de sus Slyhterin.
Los Gryffindor de séptimo miraron a Ernie, el cual miraba ceñudo hacia el rubio. Hannah, Justin y Susan miraron a su amigo muy preocupados.
–Ignora lo que diga, Harry – dijo de repente el Hufflepuff – Incluso no me importa si a ti te escogen para ser Godric Gryffindor. Lo importante es que Malfoy tiene que quedar como una pulga a lado de uno de los dos.
–Pero si no quiero actuar ni nada – le siguió insistiendo Harry.
–No importa eso. De todas maneras lo hiciste bien, Harry. No pude ponerle tanto sentimiento como tú.
–¡Que yo no estaba actuando! – trató de insistir Harry, pero Ernie ya se había marchado con su grupo de Hufflepuff.
Harry se retiró gritando de histeria pura, mientras los demás lo veían impactados.
–Ya se le pasará. Fácil que lo pondrán de “El brujo que dijo ‘Hola’” – comentó Ron.
Los demás asintieron.
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A la hora de la cena, después de que a Harry se le pasara la histeria, McGonagall publicó los resultados en una pizarra junto a la puerta del gran comedor. Todos se agruparon para ver los roles, y quedaron boquiabiertos.
Continúa