|
Author of 2 Stories |
Escena 26: El Río Lete - Ultros - ¡Cuídate mucho!
"¿Cuánto tiempo demoraremos en volver a Narshe? El viaje hacia la base de los Returners fue bastante largo. ¿Tendremos que estar días navegando?", piensa Terra, sentada en la balsa de madera, mientras arruga el borde de su vestido mirando al cielo. Sigue nublado. "...¿Cuánto tiempo demorará en volver Locke?... Sí, va a volver. ^^ Dijo que lo esperara. Eso significa que va a volver. Locke no me diría mentiras... Cuando se fue empecé a sentir este peso... Esto debe ser "extrañar"... Quiero que vuelva, quiero que esté aquí... ¿Cuánto tiempo demorará en volver? Si demora mucho, voy a ir yo misma a buscarlo. ...Pero si vuelve y yo no estoy... Tal vez salga de nuevo a buscarme... Y si los dos andamos caminando y buscándonos, quizá nos perdamos para siempre. No, mejor le hago caso y lo espero. No quiero perderlo para siempre..."
De pronto, estos pensamientos son interrumpidos por un violento golpe que casi hace caer a Banon de la balsa, y un chillido tremendamente agudo y estridente.
- ¿Qué? ¿QUÉ ES ESTO?
Entonces surge del agua un monstruo con la apariencia de un enorme pulpo púrpura que los observa con sus fulgurantes ojos rojos.
- ¡Uwi, ji, ji...! ¡Fin del juego! ¡No molesten al pulpo, niños!
Luego de eso hace saltar la balsa golpeándola por debajo con uno de sus tentáculos. Todos luchan por sostenerse a ella, lo que se hace difícil, ya que las aguas agitadas no ayudan mucho. Ante esto, Terra decide intentar hacer algo e invoca su magia de fuego... Lamentablemente, la falta de concentración debido al bamboleo hace que ésta no sea tan efectiva como la última vez que la usó. Al recibir el calor de la magia, el pulpo se sumerge inmediatamente en el agua, soltando un alarido de dolor.
- ¡Yaaooouch! ¡Sopa marina!
Al entrar en el río, una ola barre la balsa y por poco se lleva el ligero cuerpo de Terra. Mientras ella se incorpora con algo de dificultad, oye la voz severa de Banon dirigiéndose a ella.
- No lo estás haciendo bien - la reprende - ¡Yo sé que eso no es todo lo que puedes dar! ¡Tú...!
- ¡Qué delicioso bocadillo!
Terra no alcanza a escuchar nada más, ya que la voz estentórea del pulpo, que ha vuelto a emerger, sobrepasa a la de Banon con creces, aparte de que está hablando justamente en dirección a ella, mirándola con sus ojos rojos.
- ¡Debería traer mi babero...!
- No te atrevas.
Edgar desenvaina inmediatamente su espada y salta frente a la chica. Ella se sobresalta en un primer momento y casi resbala al dar un automático paso hacia atrás.
"Me está defendiendo... ^^ Se siente bien tener a alguien que me ayude cuando estoy en problemas, se siente bien... no estar sola... No lo recuerdo bien, pero... me parece que... no todo el tiempo estuve sola... Porque recuerdo qué se siente tener compañía... Debe ser por la señora de las fotos y por la niñita rubia..."
- Eso, tú cuida a la chica, que yo me hago cargo de esto xD - se adelanta Sabin, con voz de protagonista de película. El pulpo lo mira de arriba a abajo.
- ¿Cabezas de músculo? ¡Los odio! - dice el pulpo despectivamente, y luego emite una risa que sería un desafío para cualquier tímpano. Esto despierta de inmediato la furia de Sabin.
- ¡Qué dijiste, pulpo estúpido! ###
- ¡Tengo un nombre, y es Ultros, para tu información!
El pulpo levanta uno de sus enormes tentáculos para golpear a Sabin, lo que causa que una intensa lluvia caiga sobre los presentes.
- ¡Y a mí qué me importa!
Antes de que el tentáculo termine de descender, el puño resplandeciente de Sabin da de lleno al monstruo, impulsado por un salto que por poco vuelca la balsa (incluyendo los consiguientes golpes de sus pasajeros contra las tablas).
- ¡E...Eso es todo, amigos! - exclama Ultros mientras va volando hasta caer a una cantidad considerable de metros más allá.
- Creo que lo hicimos polvo - sentencia Sabin luego de aterrizar nuevamente en la balsa (volviendo a hacerla bambolearse peligrosamente), sacudiéndose las manos con un gesto orgulloso y satisfecho.
- No lo creas... Probablemente sólo se esconde de nosotros - advierte Edgar, mientras se pone de pie.
En efecto, unos segundos después Terra lanza un grito agudo al ser arrastrada repentinamente hacia afuera de la balsa.
- ¡Iiiiwww! ¡Algo se agarró a mi pierna!
- ¡Terra!
Ella se sostiene como puede, hasta que Edgar la libera del tentáculo que la sujeta haciéndole un corte profundo con su espada. Al tiempo que se escucha uno de esos chillidos estridentes algo amortiguado desde abajo del agua, el chico toma a Terra y la lleva al centro de la balsa.
- ¡Por aquí!
- Todo está bien ahora - dice Banon, intentando calmar a la asustada Terra.
- ¡Cuidado! - exclama Sabin, haciendo ademán de saltar al torrente, con los puños apretados - ¡Lo voy a golpear con un Blitz!
- ¡No! ¡Sabin! - trata de detenerlo Edgar.
- ¡No me distraigas, hermano!
Sabin salta al agua, haciendo caso omiso a Edgar.
- Él siempre ha sido de armas tomar... ¬¬ - comenta él, con voz de "No tiene remedio".
- ¡Sabin...!
Terra se asoma al borde de la balsa, inclinándose hasta casi caer, con la intención de divisar algo en las profundidades.
- ¡No te preocupes por él! - le dice Banon, mientras la arrastra de vuelta al centro de la balsa.
- ¿Está seguro de que está bien, Banon? - pregunta Edgar, con un tono algo aprensivo.
- ¡Tú deberías saberlo mejor que cualquiera de nosotros! - contesta él, como si fuera lo más obvio del mundo - ¡En cualquier momento saltará a la balsa!
Justo en ese instante ven pasar "algo" disparado por el aire, sin alcanzar a distinguir bien dónde cae. En ese primer momento, Edgar suelta un "¿Qué diablos...?" y los otros dos miran el cielo como si hubiera pasado un ovni.
- Se veía bastante animado... ¡Ja...! - comenta Edgar medio en broma, seguro de que la corriente les permitirá alcanzarlo en un rato más.
- ¡Sabin! - Terra estira un brazo hacia la distancia, como si con eso fuera a alcanzarlo.
- ¡Sabin! - Su hermano hace lo mismo que la chica, mas luego de un segundo lo despide con la mano y grita con la voz llena de risa: - ¡Cuídate mucho! XD ("Eso le pasa por obstinado, yo se lo advertí... ¬¬ Que se lleve un buen susto XD")
Exactamente como Edgar había pensado, la corriente les permite alcanzar a Sabin hasta poder verlo. Sin embargo, de pronto se le borra la sonrisa de la cara. Se acercan a toda velocidad hacia una bifurcación inesperada. Y por esas cosas de la vida, la balsa flota tomando el camino de la izquierda y Sabin el de la derecha. El chico vuelve a perderse de vista tras unos cortísimos tres segundos de trayecto.
Escena 27: Es extraño... - Una buena chica - Fuego
- Me estoy volviendo a asustar, igual que cuando recién salimos - dice Terra, estrujando el pañuelo que lleva puesto en la falda - ¿Voy a tener que pasar toda mi vida así, escapando del Imperio?
- No te preocupes, yo estoy aquí para cuidarte - la consuela Edgar, mientras estruja su capa, que ha aumentado su peso al triple debido al agua.
- Muchas gracias. ^^
"Sí, le estoy muy agradecida. ...Es extraño... Cuando Locke me decía eso parecía que nada podría pasarme, ni aunque se cayera el cielo, como dije una vez... Sin embargo... ahora no me siento así. Aún tengo miedo. ¿Por qué? Si son las mismas palabras, la misma situación y la misma intención... De verdad es extraño... Quisiera que Locke estuviera aquí... ...¡Qué tonta! Parezco una niña pequeña pensando en estas cosas. No puedo comportarme así... Ya sé que soy una carga para todo el mundo, no quiero serlo aún más..."
- ¿Pasa algo? - El chico le pone una mano en el hombro, y la observa con rostro preocupado.
- Nada, estoy bien. ^^
- Pues parecía como si fueras a llorar...
- No pasa nada, estoy bien, estoy bien ^^ - lo tranquiliza, dándole unas palmaditas en la cabeza.
- ¿Por qué haces eso? • •U
- Ah... No sé. Locke lo hacía para calmarme... ^^
- ...
Repentinamente, él se muestra muy concentrado en estirar su capa y en terminar de sacarle el agua.
- ¿Qué pasa?
- Nada.
- ¿Dije algo malo?
- No.
Entonces ella se hace una bolita abrazando sus rodillas y simplemente lo contempla, sin atreverse a preguntar más cosas. Casi sin darse cuenta se va perdiendo en sus pensamientos. Está empezando a hacer frío. Escucha vagamente reír a Banon y decirle algo a Edgar. Parece que comienzan a discutir por alguna razón...
- ¿Estás bien ahora? - le pregunta Banon a Terra en cuanto ella despierta.
Ahora toma conciencia en realidad de cuánto ha descendido la temperatura. Ya está empezando a oscurecer. Deben ser pasadas las seis de la tarde.
- Sí, estoy bien. ^^
- Disculpa por lo de antes.
- ?
- Cuando fallaste con tu magia. Creo que no debí decirte esas cosas.
- No, está bien... Por lo que recuerdo... siempre me reprendían... Así que estoy acostumbrada. ^^
- ... ...
- ... ...
- ¿Seguro que estás bien?
- Sí. ^^
- Te ves triste aún.
Banon le dice todo esto sin mirarla, con los ojos fijos en el horizonte oscuro, en el cual todavía no se divisa Narshe. Ella no contesta. Simplemente se queda mirando las tablas entre sus zapatitos rojos.
- Supongo que no darás problemas. Lo peor que podría pasar es que lloraras mucho. No creo que intentes escapar ni nada por el estilo. Harás todo lo que te digamos. Después de todo, Locke dijo que eras una buena chica, y supongo que será verdad.
"Locke dijo que soy una buena chica... ^^ ...En un sueño, recordé... que los señores del Imperio decían que yo era una chica mala... Porque salía de mi habitación para ver a mi papá... y porque lloraba... ¿Es malo llorar? ¿Y es malo sentirse triste? Entonces en realidad no soy una buena chica. Porque estoy haciendo algo malo. Estoy triste... y creo que hasta tengo ganas de llorar... No debería hacerlo... Locke dijo que soy una buena chica..."
- ...Mmm... ¿Por qué da tanta tristeza cuando uno se separa de alguien? - pregunta Terra, secándose las incipientes lágrimas.
- Ah... Eso no pasa con cualquier persona. Pasa con las personas que queremos. Cuando queremos a una persona, necesitamos estar con ella. Y si nos falta, la extrañamos y nos invade la tristeza. Es como si se fuera una parte de nosotros... Es bastante complejo esto del querer... Y no me preguntes por qué queremos a otras personas ni nada de eso, porque eso nadie lo sabe. El día que logremos entender por qué sentimos... No, creo que es mejor que no llegue... Dime, ¿extrañas a Locke?
- ...¿Cómo lo supo? • •?
- ¡Ja! ¡Porque lo veo en tus ojos!
- ¿En serio en mis ojos se ve lo que yo siento? Locke dijo algo parecido...
- Pues sí, es verdad. (jaja)
- ^^... Creo que es verdad algo que dijo la señora.
- ¿Qué?
- Que los abuelitos saben muchas cosas. ^^
- Oye... ¬¬#
- ¡Ah, lo siento! T/T Ya estoy diciendo tonterías otra vez...
- No te preocupes, Terra, tienes razón XD - dice Edgar, quien acaba de despertar también, sumándose a la conversación (Banon: ¬¬#).
En ese momento, Terra da un fuerte estornudo y comienza a tiritar.
- Ya estamos llegando a Narshe, y empieza a hacer frío. Deberías haber traido algo... Te prestaría mi capa, pero está empapada... T_T
- ¡No, ya sé! Siéntense aquí.
Terra indica a cada lado suyo dando una palmadita en el piso. Ambos le obedecen, y ella enciende un pequeño fuego con su magia, el cual deja flotando para que pueda irradiar su calor a los tres sin dañar la balsa. Durante el rato que queda de viaje, conversan de varias cosas, siendo una de las más importantes el tema de Sabin y su paradero. "¡Acabo de encontrar a mi hermano y ahora se me vuelve a perder, qué cosa!", se lamenta Edgar en tono tragicómico mientras intenta secar su capa al calor del fuego.
Escena 28: Mi entradita secreta - Luz azul - ¿Única esperanza? ¿Yo?
En el último tramo del viaje, la fuerza de la corriente ha ido disminuyendo considerablemente, cuando ya pasadas las siete llegan al final del río Lete, donde éste se convierte en un lago frente a las colinas de Narshe. Más o menos una hora y media después llegan a la entrada de la ciudad, donde hacen guardia tres hombres uniformados. Los tres son altos y con cara de pocos amigos. Está comenzando a nevar.
- Oiga, señorita... - Los guardias les cortan el paso con sus lanzas - ¿No fue usted la que hace poco se coló aquí destruyendo todo con una armadura Magitek?
La chica retrocede asustada, tan aprisa que casi tropieza con la capa de Edgar, la cual lleva puesta encima (y que por suerte se secó).
- ¡Esperen un segundo!... - comienza a decir Banon, pero no alcanza a terminar, ya que es empujado por uno de los guardias.
- ¡Fuera de aquí! Si no lo hacen...
- Esperen - se adelanta Edgar - Yo soy el Rey Edgar de Figaro...
- ¡Mentiroso!
Entonces entre los tres lo empujan lejos con la parte de atrás de sus lanzas, sin siquiera escucharlo. Terra se precipita a ayudar a sus compañeros a levantarse, mientras los guardias regresan a sus puestos.
- Aye yai yai... - se queja Banon, sobándose la espalda al tiempo que la chica lo ayuda a ponerse de pie.
- ¡Ese tipo de actitud es terrible! ¡Ni siquiera quisieron escuchar! - protesta Edgar, furioso.
- Todo es mi culpa... - dice Terra, con la cabeza gacha.
- No, Terra. No es tu culpa - la contradice Edgar, quien le acomoda la capa sobre los hombros - ¡Son esos IMBÉCILES del Imperio! ¡Ellos te estaban controlando, tú no hiciste nada! ###
- Calma, calma... ^^;;;
- (*se aclara la garganta*) ...Am... Sí, sí, tienes razón. ^^;;;
- Tenemos que encontrar pronto otro lugar por donde entrar - apremia Banon.
- ¡Ah, yo sé por dónde podemos entrar! - exclama Terra, dando saltitos.
- ¿Por dónde?
- ¡Por aquí, por aquí! ^^ ("¡Qué bien, puedo ayudar en algo!")
Ella los conduce rápidamente hasta la entradita secreta que Locke le dijo que no olvidara, ésa que da a las minas.
- Cuando Locke me ayudó por primera vez, movió algo justo por aquí *^^* - cuenta ella, apuntando a la pared.
- Conociéndolo, debe haber algún interruptor secreto en esta pared de piedra... - apunta Edgar.
Efectivamente, al mover una pequeña roca el muro se abre, dejando ver un pasaje bastante oscuro, aunque más iluminado que la cueva que lleva a Figaro del Sur. Luego de avanzar un tanto, llegan a un lugar donde las rocas brotan del piso, y una lucecita azul va volando siguiendo un patrón determinado por entre las rocas. Cada vez que cruza la habitación completa desaparece y reaparece al principio del trayecto para volver a repetirlo.
- Cielos...
- ¿Qué es eso...? - pregunta Terra, sin dejar de seguir con la vista a la lucecita azul.
- Creo que es un control de seguridad. Si seguimos a la luz sin equivocarnos, probablemente pasemos. Si cometemos un error, la luz nos rodeará, multiplicándose. Para continuar sin problemas, debemos tomar la esfera de luz más brillante - explica Edgar, como enseñándole a sumar a un niño. Después agrega, mientras comienza a seguir a la luz en cuanto regresa al principio: - Estos sistemas de seguridad inferiores, tan predecibles... En mi castillo tenemos otros cien veces más sofisticados... ¡Ja! ¬u¬
- ¿Y cuáles son ésos? • •? - quiere saber Terra.
- Ah, son muy complicados. Y se supone que no debo contarle a nadie. ^_~
Luego de cruzar la estancia de la lucecita azul, comienzan a aparecer lugares conocidos por Terra. Cuando pasan por donde Locke la salvó con la ayuda de los moogles, ella se detiene unos segundos a mirar a su alrededor.
"Ahí fue donde me caí, creo... Allá arriba se ve el agujero. Fue una caída bastante alta... •_•! Por eso me desmayé... Y Locke me salvó... ...^^... No sé por qué ahora me siento feliz... Creo que es porque estoy aquí, qué extraño... Podría decir que me gusta este lugar..."
Finalmente cruzan por completo las minas, hasta divisar el puente de madera que lleva a la casa de Arvis. Éste los saluda muy sorprendido al verlos luego de abrir la puerta la trasera.
- ¡Banon! ¡Rey Edgar!... ¡y Terra! - exclama, invitándolos a pasar apresuradamente, vigilando los alrededores.
- ¡Arvis! ¿Qué está pasando aquí en Narshe? - pregunta Banon, luego de que la puerta ya esté cerrada.
- El pueblo sigue neutral - responde él - Traté de que la gente se uniera a los Returners, pero... A propósito, ¿por qué rayos vinieron aquí?
- Primero, ¿cómo está la gente? - pregunta Edgar, sin contestar.
- Todos se... alborotaron un poco cuando el Esper fue descubierto.
Banon automáticamente mira a Terra y se le acerca unos pasos. Ella sólo le devuelve la mirada sin moverse ni un milímetro, pestañeando repetidas veces.
- Creemos que esta jovencita es nuestra única esperanza de llegar a ese Esper.
"¿Única esperanza? ¿Yo?... Es cierto... Esta gente pone toda su confianza en mí, no puedo defraudarlos... Aunque... no sé so pueda con toda esta carga..."
- Mi pueblo se muere por saber cómo luce el Esper - dice Arvis - ¿Tal vez Terra pueda ayudar a restaurar el orden en nuestro pueblo...?
Ahora es él quien intercambia miradas con la chica. El color de los ojos de ella se va opacando poco a poco. Edgar comienza a pasearse lentamente por la habitación, reflexionando.
- Ese Esper o va a salvarnos... o a arrastrarnos a una muerte prematura...
Escena 29: Sentimiento inquietante - Sueños de metal - ¿Amor?
Ya ha pasado una semana desde entonces, y las cosas siguen estancadas casi de la misma manera; casi, se puede decir, porque Arvis ya se ha enterado de las últimas noticias: la visita de Kefka a Figaro, el incendio y la inmersión del castillo, el encuentro con Sabin, la reunión en la base de los Returners, la alarmante noticia de haber sido descubiertos, y por último la partida de Locke y Sabin.
Por otra parte, Edgar, Terra y Banon se han puesto al tanto de lo ocurrido en Narshe. Los guardias han cercado los alrededores del Esper por orden del alcalde, y ni siquiera los mineros pueden acercarse. Claro, no ha faltado quien ha intentado pasarse de listo, mas nadie ha logrado ni divisar al Esper. Sin embargo corren y corren rumores sobre cómo luce la criatura, los cuales nadie sabe quién inició... Contrastando con esa enorme curiosidad, también hay gente que no quiere saber nada del Esper, algunos por miedo a la criatura en sí, y otros porque según ellos el Imperio comenzó a atacar Narshe a pesar de ser neutral por culpa de él... Aunque, extrañamente, no han aparecido desde el "incidente de la bruja", como lo llaman los residentes. Por eso Banon ha enviado mensajeros para recolectar noticias, pero aún no se sabe nada.
Terra, por su parte, con ese afán suyo por ayudar, ha intentado calmar al pueblo con argumentos como "es peligroso entrar a las minas, podría ocurrirles algún accidente", "está congelado, no va a pasar nada, no se preocupe" o "yo voy a ir a ver qué puedo hacer". Ante esta última frase algunos han contestado "¿y qué espera para ir?". Ella sinceramente no sabe aún la respuesta a esa pregunta. Simplemente ha contestado que estos días no se ha sentido muy bien, y que en unos días lo va a hacer.
En realidad, es bastante cierto eso de que no se siente bien... No ha querido acercarse al Esper aún, ni siquiera ha querido verlo, porque tiene miedo de lo que pueda pasar. Le dijeron que la última vez ella y la criatura se habían conectado a través de un rayo azul. Por alguna razón, le aterra que eso vuelva a ocurrir. Cada vez que piensa en ello la invade un sentimiento inquietante... y en cierta forma también doloroso. La idea de que pase algo al estar junto al Esper le aprieta el corazón. También le ocurre algo parecido cuando piensa en Locke.
"¿Dónde estará? ¿Qué estará haciendo? ¿Estará bien?"
En el día intenta olvidar esos sentimientos ocupándose en muchas cosas: paseando por el pueblo, hablando con la gente, ayudando con las compras y el aseo, y observando a Arvis mientras cocina, a ver si aprende a hacerlo ella también. Pero en la noche, cuando espera para dormirse, no puede evitar que esos pensamientos afloren en su mente, por más que deje las cortinas abiertas por si se distrae mirando bailar las columnas de humo de las chimeneas hasta que la venza el sueño.
Eso aparte, no ha habido una sola noche que no haya tenido pesadillas. Cada vez que se duerme va alguna escena sobre un piso de metal, sobre alfombras rojas o tras cortinas oscuras. Precisamente ahora se ve dentro de una cápsula de vidrio, flotando en un líquido de un color parecido al de su cabello, un verde agua muy claro. Delante de ella también hay filas y filas de cápsulas Magitek, dentro de las cuales hay siluetas que Terra no alcanza a distinguir. De pronto el ambiente se tiñe con la luz de lámparas rojas, y algo así como electricidad recorre el cuerpo de la chica, robándole dolorosa y lentamente su energía hasta que su vista se nubla...
Y entonces la imagen cambia. Se encuentra en la habitación de las cortinas oscuras. Está sentada en la cama, balanceando las piernas. Se levanta de un salto al ver entrar a la señora del pelo negro, con una maceta en las manos.
- ¡Mira, Terra! ¡Te he traido flores como te dije!
- ¡Son muy bonitas, gracias!
- Ponlas allí, junto a la ventana. E intenta tener las cortinas abiertas todo el tiempo.
- ...Tal vez me regañen si hago eso... Y usted no debería estar aquí a esta hora...
- Ya sé que casi es hora de tus pruebas, pero pensé que alcanzaría a dejarte las flores antes...
- No tenía por qué arriesgarse, la pueden castigar si la ven aquí...
- No, no, quería hacerte este regalo... Para que tengas compañía en esta habitación.
- No debería haberse molestado...
- ¡Claro que sí! Me importas mucho. Eres como una hija para mí. Por eso quise traerte estas flores...
- ... ...
- Jiji, ¿sabes? Son un buen regalo, las flores. Si alguna vez, cuando salgas de aquí, conoces a una buena persona a la que te gustaría agradecerle algo que haya hecho por ti... puedes regalarle una flor, para mostrarle cuánto te importa. A mí me acaba de pasar algo maravilloso con...
Repentinamente deja de hablar, al escuchar pasos ya muy cerca del cuarto.
- ¡Allí vienen, tiene que esconderse!
- ¿¡Qué hace usted aquí!
Tres altas figuras uniformadas entran a la habitación.
- ¡Ya le habíamos advertido que no se acercara a esta niña!
- Pero...
- ¡Silencio! Ya sabe las consecuencias. ¡Ahora fuera!
- ¡No, por favor, no la castiguen! ¡Es mi culpa, yo le pedí que viniera!
- ¡Tú cierra la boca! ¿¡Cuántas veces te hemos dicho que no te metas en lo que no te incumbe!
Entonces Terra recibe un golpe que la hace rebotar contra el escritorio. Se va formando rápidamente una mancha roja en el lado derecho de su vestidito blanco.
- Ahora vamos al laboratorio. Esta vez te tocara peor, por impertinente.
Entonces la carga sobre su hombro como un saco y avanza hacia la salida. Lo último que ve antes de despertar es un soldado acercándose a la ventana y un camino de gotitas rojas en el piso de metal... Se sienta en la cama y, por primera vez en todos estos días, rompe a llorar amargamente. Ni siquiera escucha los pasos de Edgar entrando a la habitación. Sólo se percata de que está ahí cuando se sienta en el borde del lecho y le dirige la palabra.
- ¿Qué pasa, Terra? - le pregunta en voz baja.
- Nada... Tonterías, no te preocupes... - contesta ella, desviando la mirada.
De nada le sirve, ya que él le levanta el rostro suavemente con dos dedos y la observa. Sus lágrimas destellan con la poca luz que se cuela entre las cortinas.
- Mírame. No tienes por qué ocultarme cosas. Yo sé que algo te está sucediendo y no quieres contarle a nadie. Es algo relacionado con tus recuerdos, ¿verdad? ¿Te acordaste de algo que hubieras preferido que se quedara en el olvido? ¿Es eso? ...Cuéntame, confía en mí...
Y entonces le sonríe tan dulcemente que ella no puede evitar deshacerse en llanto otra vez.
- Pérdoname... - susurra ella, escondiendo la cara entre las manos - Estoy haciendo las cosas mal... Me prometí a mí misma que iba a ser fuerte y que no iba a llorar, porque no quería preocupar a nadie...
- Terra, - la interrumpe él - no es bueno guardarse los problemas. Ya sé que a veces yo debería seguir mi propio consejo, pero... ...Quisiera que me contaras lo que te ocurre. Tal vez hasta logres sentirte mejor.
- Son tantas cosas... - empieza ella - Casi todas tienen que ver con mis recuerdos, como dijiste. Últimamente he tenido pesadillas todas las noches. En mis sueños... veo cosas de mi pasado. La mayoría son cosas malas... Creo que crecí en el Imperio... Vivía en una habitación con cortinas oscuras... Todos los días me llevaban a hacerme "pruebas" en un laboratorio; Todavía no recuerdo lo que eran, pero sí recuerdo que me daba miedo que llegara la hora en que iban a buscarme... No podía ver a nadie, no sé por qué... Supongo que tendría algo que ver con... lo que soy. Sé que hay algo importante con respecto a ese tema que no puedo recordar... En todo caso no quiero recordarlo. ¡Por eso no he querido acercarme al Esper! Siento que si le hablo él me va a decir algo que yo no quiero oír... Por eso tengo miedo... Por una parte me gustaría saber lo que soy, pero por otra parte prefiero no saberlo... Me da miedo saberlo, me da miedo... que todos me dejen sola cuando se enteren de lo que soy... ¡Ni siquiera sé lo que soy y ya estoy pensando en esas cosas! ¡No sé qué me pasa...!
- Tranquila - la interrumpe Edgar, apartándole las manos de la cara. Ella continúa sollozando - No vamos a dejarte sola... Escúchame una cosa: no toda la gente es como la del Imperio. Ellos siempre han discriminado a los que son distintos y abusado de los más débiles, y seguramente por eso piensas así... Pero tienes que saber que no todo el mundo actúa de esa manera... ¡Hasta en el mismo Imperio debe haber gente amable y tolerante! Seguro habrás oído hablar del General Leo... Es extraño que sirva al Imperio... ¡Y seguro tenías algún amigo allí donde vivías! Se suelen encontrar buenas personas donde uno menos lo espera.
Terra intenta hacer memoria, ya un poco más calmada.
Leo... La única imagen que se le viene a la mente al pensar en ese nombre es una donde va subiendo por una escalera de metal, de la mano de un joven alto y de cabello rubio que viste el uniforme marrón del Imperio. Al final del camino se divisa un cielo rojo poblado de azoteas de edificios de metal.
- No recuerdo quién es ese General Leo, pero sí recuerdo a una señora que me visitaba siempre en mi habitación... Y también he visto a una niñita rubia dibujando conmigo... ...Pero por más que lo intento no puedo recordar ningún nombre...
- No importa, no importa... Ése era el punto al que quería llegar. Ni siquiera allí estabas tan sola. Y ahora tampoco. Yo no voy a dejarte sola, pase lo que pase cuando vayas a ver a ese Esper. Lo único que importa es que sigas siendo tú... No creo que cambies tu forma de ser por más extraño que sea lo que te diga esa criatura, ¿o me equivoco? ^^
- ¿Mi forma de ser? No, no creo... • •
- Entonces puedes estar tranquila. ^^
Luego de eso se produce un silencio durante el cual sólo se observan el uno al otro en la penumbra. Edgar no puede dejar de notar que la camiseta cuatro tallas más grande que Terra se ha puesto para dormir se ha deslizado hasta dejar ver completamente su hombro derecho, y con ello parte de su escote.
- ...Y... ¿Qué otra cosa te preocupa? Dijiste que "casi" todo tenía que ver con tus recuerdos.
- Mm, sí... Lo otro que me preocupa es cómo estarán Sabin y Locke... Tú también debes estar preocupado...
- No te aflijas tanto por eso - replica Edgar, intentando animarla - La sola apariencia de Sabin espantaría a cualquiera, no creo que quieran meterse con él (xD)... Y Locke ha escapado del Imperio cientos de veces, además es especialista en sabotear artefactos Magitek... Créeme Terra, van a estar bien. ^^
- Pero es que... aún así...
- Extrañas mucho a Locke, ¿verdad?
Sl decir esto gira la cabeza y comienza a observar fijamente la única columna de humo que se alcanza a ver entre las cortinas azules. Ella también mira hacia la ventana y se pone a juguetear con el borde de la sábana.
- ...Sí... Lo extraño mucho... Nunca pensé que doliera tanto que alguien no estuviera... ¿Será normal? ¿A ti te ha pasado algo así?
- ...Sí, me ha pasado... Y sí, es lo más normal del mundo que te sientas así... - contesta él.
Luego voltea. Terra nota que tiene los ojos algo vidriosos y la mirada abatida. Por eso se acerca a él, gateando por la cama.
- ¿Recordaste algo malo? Fue por lo que dije, ¿cierto? Te hice recordar algo malo con eso de extrañar... Discúlpame... - pide ella, bajando la vista.
- No, discúlpame tú a mí por preocuparte... No pasa nada, en serio...
- ...Tenías razón cuando dijiste que deberías seguir tu propio consejo, ¿sabes?
Ante esto, él la queda mirando perplejo.
- Si te pasa algo malo, me gustaría que me lo dijeras. A mí me hizo bien hablar contigo, ahora me siento mejor. ¡Muchas gracias! ... ^^ ... Yo... te quiero, y no me gusta verte triste... Y ojalá nunca tengas que irte como Locke y Sabin... porque seguro que te extrañaría también... Además...
- Terra...
Repentinamente él la envuelve en un abrazo y la aprieta contra su pecho. Con eso a ella se le olvida todo lo que iba a decir, y de inmediato le sube el color a las mejillas. Se quedan unos instantes así, sin decir nada; Ella mirando el piso alfombrado de azul, y él con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en la de ella.
- ...Tú... ¿Has sentido amor alguna vez?
- • •? - Ella por fin levanta la vista y lo mira a los ojos - ¿Amor?
- Sí... Es natural que te hayas enamorado alguna vez... Creo que todas las personas sienten amor en algún momento de su vida... Además dicen que es tan bonito cuando te corresponden... No tiene nada de malo. Lo malo sería que alguien no pudiera sentir amor...
- ¿Qué es amor? - lo interrumpe ella, mirándolo ansiosa de escuchar la respuesta. No sabe por qué, pero "amor" le parece una palabra muy importante.
- ...¿No sabes lo que es? • •U Es... un sentimiento parecido a querer, pero mucho más fuerte... Es como... Mejor no me preguntes, no sabría explicarte bien... ^^U
Entonces intenta de inmediato cambiar el tema.
- ¿Sabes qué? Voy a quedarme aquí contigo hasta que te duermas, a ver si así no tienes más pesadillas. ¿Te parece bien? ^^
- Sí ^^ ...Pero todavía no me...
- Vamos, trata de dormir, que ya es tarde. Mañana te cuento, ¿vale? ^^;;;
- ...Bueno, vale... Mañana me cuentas. ^^
- Sí... ^^U (*suspiro de alivio*)
Entonces él la vuelve a atraer hacia sí, y ella cierra los ojos para intentar dormir como dijo Edgar. En poco rato la vence el sueño. Unos momentos antes de caer dormida, le parece sentir que caen algunas gotas sobre su cabeza. Seguramente ha confundido fantasía y realidad, ya que en el sueño que tiene inmediatamente después va caminando descalza bajo la lluvia, por un camino bordeado de flores blancas. Nada de pisos de metal.
Escena 30: Segunda situación - Reparador - Ninja
"¿Dónde estoy? ...¿Cómo llegué aquí, qué estaba haciendo...? Ah, sí, el río Lete... Íbamos a Narshe y me llevó la corriente porque salté de la balsa... Creo que me golpeé la cabeza, me duele... ¿Cuánto tiempo habrá pasado? Supongo que no mucho... Bueno, lo primero es llegar a Narshe lo antes posible... Veamos..."
Sabin se pone de pie y mira a su alrededor. Al lado suyo está el río. A la distancia se divisan unas construcciones al parecer, mas no se puede distinguir lo que son; de todos modos no es probable que sea un pueblo. Al girar unos grados se ve una casita solitaria bastante cerca. Hacia allá se dirige Sabin, y llama a la puerta a ver si alguien lo puede ayudar. Luego de un momento abre un hombre bastante mayor, cuya cara de sueño desaparece en cuanto ve al joven.
- ¡Hey! ¿Tú eres el relojero? ¡He esperado siglos!
Dicho esto, el viejo lo tira hacia adentro, sin cerrar la puerta. Sabin tarda un poco en reaccionar.
- Eh... no. No soy el relojero. •_•U
- Allí está, en la pared - le indica, haciendo caso omiso a lo que dijo Sabin - ¡No ha caminado por 1, 5, quizá incluso 10 años!
- Dije que NO soy el relojero... ù_ú#
- ¡Ya sé! Vienes a reparar mi cortadora de pasto, ¿eh? ¡El servicio no podía ser peor! ¡El césped ya mide casi 7 metros allá atrás!
- ¡NO! ¡No vengo para esoooo! ## Quisiera saber...
- ¡Dios mío! - exclama el viejo, sin permitir a Sabin hablar - Entonces debes ser... ¡Estás aquí para reparar mi cama! ¡Ha estado crujiendo como loca!
- ¡Que no soy un reparador! ###
- ¡No más plática, reparador! ¡Arregla esa estufa, de inmediato!
- ...Si reviso la estufa, ¿me podría decir cómo llegar a Narshe, por favor? T_T - ofrece, ya que el viejo es su única esperanza por ahora.
Sería milagro que pasara otra persona por allí... Lo único que quedaría sería caminar hasta esas construcciones no identificadas que se ven a lo lejos.
- Eso es, repara la estufa - contesta el viejo, y le indica el lugar bastante satisfecho, habiendo escuchado la información a medias.
Juntando sus últimas gotas de paciencia, Sabin se dispone a averiguar qué es lo que anda mal. Luego de revisar un poco, descubre que hay algo bastante grande atascado en la chimenea. Al parecer son ramas y basura, y si no fuera imposible, podría pensar que hay hasta un balón de fútbol allí dentro... Al intentar sacar lo que sea que haya habido, se hace un corte en la mano con quizás qué cosa que hay atorada y, luego de un grito de rabia, cierra la estufa de una patada.
- ¡Ni siquiera un niño pequeño podría ser tan travieso! ¿¡Cómo rayos llegaron estas porquerías aquí! ##
- ¿Niño...? ¡No hay ningún niño por aquí! - exclama el viejo, repentinamente muy molesto - ¡Ya puedes irte! ¡Fuera! ¡Te voy a abandonar allá en el Veldt si no obedeces!
Entonces le empieza a dar golpes con una escoba que hay por ahí cerca, hasta que Sabin sale de la casa corriendo y le cierra la puerta en la cara, no muy suavemente que digamos...
- ¡Muchas gracias por su GRAN ayuda, viejo loco! - le grita Sabin furioso, aunque es poco probable que lo haya escuchado - Preferiría darme con una rama en el ojo antes que tener que lidiar con ese tipo de nuevo... ¿De qué habrá estado hablando? En serio le faltan varios tornillos... ¡Y cómo habrá hecho para meter tanta basura en esa estufa! Quién sabe hace cuántos siglos que no la limpia... Bueno, todo en la casa era milenario... Apuesto a que si la pateo una sola vez se derrumba entera... ¡Hey, tú!
A Sabin se le olvida de inmediato la furia con el viejo cuando ve acercarse un nuevo rayo de esperanza: a unos metros más allá va pasando un hombre enmascarado vestido enteramente de negro, acompañado de un perro enorme del mismo color... Sabin va corriendo hacia él y le dirige la palabra, sin hacer caso a los gruñidos del animal.
- Tú... ¿vas de viaje? - el ninja sólo lo observa. Sabin decide seguir hablando. - Yo me separé de mis amigos... Oye, ¿puedes decirme cómo llegar a Narshe?
- Los soldados imperiales han construido una base por ahí, un poco antes del bosque - responde, luego de examinar recelosamente con la mirada a Sabin durante varios segundos.
- ...¿¡Ya lo han hecho!
- Parece que tienen su vista puesta en el castillo de Doma.
- Entonces Doma es la siguiente, ¿eh? ¡Tengo que llegar a Narshe inmediatamente!
- Tú única esperanza es a través de Doma - sentencia el ninja, mirando hacia el sur - ...Te mostraré el camino. Sólo ten en cuenta que puedo irme en cualquier momento, si me da la gana - advierte en cuanto ve la sonrisa de alivio de Sabin, y enseguida agrega con voz sombría: - El segador siempre va sólo a un paso atrás de mí...
Sabin automáticamente mira a sus espaldas, preguntándose si será bueno ir con él. Afortunadamente sólo se ve la casa del viejo, el río, hierba y más hierba. De repente lo sobresalta un "de prisa" del ninja, que ya ha comenzado a avanzar hacia las "construcciones no identificadas" que se ven hacia el sur. Ahora que lo piensa, seguro ésa es la base imperial...