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¿POLOS OPUESTOS?
Kikyo vagaba una vez más sola por un bosque, ni siquiera ella misma sabía donde estaba. Acababa de encontrarse con el grupo de Inuyasha y él la había vuelto a atacar: ¿por qué me hace esto?- se preguntaba lamentándose Kikyo.
De repente se llevó sus frías manos a sus mejillas más frías aún, ¿qué era lo que las recorría?
¡¡Eran lágrimas!
¡¿Cómo era posible aquello?
La chica se maldijo, nunca mostró sus sentimientos, no, mentira, una vez si que los mostró y al hacerlo su deuda fue cara, muerte y odio, así que se prometió a si misma no volverlos a mostrar NUNCA, pero en aquellos momentos lo estaba haciendo y le daba igual haber roto su propia promesa, necesitaba llorar, desahogarse de algún modo.
La joven de piel blanca como la porcelana, seguía
sumida en sus pensamientos, hasta que los gritos de auxilio de alguien la trajo a la realidad.
Se secó lo que le quedaba de lágrimas y fue corriendo hacía el lugar del que procedían los gritos.
Cuando llego se encontró con una manada de lobos semi-demonios que estaban en círculo sobre lo que probablemente sería su presa.
-¡¡SOCORROO!
La presa estaba aún viva y Kikyo no se lo pensó dos veces, con su arco y sus flechas fue acabando uno a uno con los semi-demonios, y cuando hubo acabado con el último, se dirigió al lugar en el que estaba la presa.
Kikyo se sorprendió al ver a un pequeño bulto encogido.
-¡una cría!- exclamo la sacerdotisa.
La pequeña seguía llorando, así que Kikyo la tomo en brazos como pudo, y amablemente le dijo: ¿Qué te ocurre niña?
La niña sorprendida por la voz levantó la cabeza y dijo: ¿eres un ángel?
Kikyo sonrió amablemente, aquella niña, herida, le transmitía calidez.
-no pequeña, soy una sacerdotisa y ya los lobos que intentaban hacerte daño se han ido.
La chiquilla sonrió de oreja a oreja: ¡bien, bien ¡ ¡se han ido! ¿Tú los has matado?
Kikyo asintió y la pequeña la abrazo fuertemente.
-déjame que te cure las heridas- le dijo Kikyo a la pequeña. Puso su mano en la frente de la niña y en un abrir y cerrar de ojos la pequeña no tenía ni un rasguño.
- ¡muchas gracias sacerdotisa!
-tienes que tener mas cuidado ¿Qué hacías tú sola en estos bosques tan peligrosos?
-¡esperaba a Flaffy! ¡Flaffy dijo que Rin esperase aquí y Rin es obediente!
-así que te llamas Rin ¿no?
-¡si! Rin se llama Rin –dijo con una gran sonrisa.
-¿y quien es Flaffy?
-es…mi papa
-¿¡y tu papa te ha dejado aquí sola?
-si, es que Flaffy tenía que hacer algo muy peligroso para Rin y le dijo que se quedara aquí.
De repente un ruido hizo que ambas se quedaran calladas.
-GRRLL
Rin se ruborizó: Rin tiene hambre…es que no ha comido nada desde ayer…
-ya veo...ñn, aquí hay un rió ¿quieres pescar?
-siiii, a Rin le encanta pescar
Así que la sacerdotisa y la pequeña se pusieron a pescar.
-¿Cuándo piensa tu padre venir a recogerte?-le preguntó Kikyo a Rin cuando estaban asando los peces.
-no lo se, él solo le dijo a Rin que esperara y Rin espera.
-ya veo…
Pronto oscureció y Kikyo no quería quedarse en aquel bosque plagado de demonios, pero tampoco quería dejar a solas a la pequeña.
-Rin ¿no sería mejor buscar un refugio?
-no Rin no quiere moverse de aquí o Flaffy después la reñirá- dijo la pequeña haciendo pucheros.
-ya veo… “me quedare con la pequeña solo hasta que venga el padre…”
Kikyo preparo para Rin una cama de hojas secas entre las raíces de un gran árbol.
-duérmete yo haré guardia-le dijo con una sonrisa para tranquilizarla ya que la niña tenía miedo de estar allí.
No tardó mucho en romperse la tranquilidad que en aquel bosque se respiraba, el resto de la manada de lobos que antes había atacado a la pequeña las estaba rodeando, así que Kikyo tensó la cuerda de su arco, dispuesta a disparar al primer semi-demonio que se acercara a la pequeña.
El arco de la sacerdotisa cantó y tres lobos cayeron muertos, pero eran demasiados y le quedaban pocas fechas.
De repente Kikyo sintió una ráfaga electrizante que le recorría todo el cuerpo y calló al suelo herida
-¡¡KIKYO!- gritó Rin desde su escondite.
-coged a la niña- dijo el jefe de la manada.
-¡No!- Kikyo aun con fuerzas le atravesó la cabeza con una flecha a uno de los lobos que intentaban coger a Rin.
La niña gritaba: ¡FLAFFY, FLAFFY!
-estúpida sacerdotisa, ¡muerta andante! Desaparece de una vez
El jefe de la manada tenía a Kikyo cogida por el cuello y la estaba asfixiando.
Rin lloraba y seguía gritando el nombre de su “padre”, hasta que
ZAS
El jefe de la manada comenzó a sangrar por boca y nariz, soltó a la joven y calló a suelo hecho pedazos.
La sacerdotisa estaba gravemente herida, sangraba por el labio y nariz, tenía un hombro dislocado y un tobillo fracturado.
El resto de la manada de lobos huyeron despavoridos al ver lo que le ocurrió a su jefe, pero ninguno de ellos salió con vida del ataque mortal del recién llegado.
Cuando ya se hubo calmado la situación, el hombre se dirigió a la pequeña y le dijo: ¿nada roto Rin?...
La cachorrita humana le negó con la cabeza:… pues vamonos
-pero…no podemos dejarla sola…
Sesshoumaru miro con desprecio el cuerpo de la joven que se había desmayado.
-Rin…he dicho que nos vamos.
-pero Flaffy…-dijo Rin con lagrimas en los ojos- la sacerdotisa valiente rescató a Rin una vez, cuando tu no estabas y ahora lo ha vuelto a hacer…Rin le ha cogido cariño y con ella no se siente sola si tu te vas.
Sesshoumaru se quedó mirando a su nena, no podía consentir que esa mujer se fuera con ellos, pero tampoco podía negarle nada a su querida hijita humana.
Con su desaprobación tomo el cuerpo de la joven y la cargó, Rin daba botes de alegría alrededor de él mientras decía:
¡bien! Kikyo se viene con nosotros ¡bravo!
-“¿Kikyo?”-pensó el poderoso taiyoukai y miro el rostro de la mujer, estaba herida si, pero eso no le quitaba belleza.
La joven se quejo debido al hombro dislocado, así que en un acto reflejo el taiyoukai hizo llevar más delicadamente a la joven, cuando se dio cuenta de lo que hizo pensó: “¿Qué he hecho?”
Llegaron a la cueva en la que refugiaban mientras estaban en aquellos paramos, no era una cueva común debido a los delicados gusto del señor Sesshoumaru.
La cueva parecía estar dividida en partes, en una había un camita llena de cojines y peluches y esa sin duda alguna era la de Rin, después había otra que parecía ser la sala de estar, con una mesita, flores y suaves cojines y mantas para estar tumbados cómodamente. También se escuchaba el sonido de lo que bien podría ser aguas termales. Sesshoumaru dejo a Kikyo en unas mantas de la sala junto al fuego.
-¿qué hizo esta mujer Rin?
-Kikyo me salvo de los lobos que querían matar a Rin, ¡ella es muy fuerte!
-ya veo… “esta mujer me suena…además apenas le queda alma…”
-¿no vas a curarla?
-¿Quién?
-pues tu Flaffy.
-¿yo?
-pues claro- dijo Rin con una sonrisa de oreja a oreja- quien si no.
Sesshoumaru dudo por unos momentos: ¿¡por que tenía que curar el a la sacerdotisa esa?
Cuando alzó la vista se encontró con Rin, apunto de hacer pucheritos.
-está bien…está bien ¬¬
-yo iré a avisar a Jaken le diré que haga una buena cena.
- “no entiendo porque Rin está tan contenta”
Se volvió a la joven que aún estaba desmayada y le puso una mano en la frente, cerró los ojos y comenzó a brillar.
Una luz color violeta envolvió el cuerpo de Kikyo y el de Sesshoumaru y en un abrir y cerrar de ojos la joven ya estaba totalmente curada.
Sesshoumaru se quedó mirando a la joven detenidamente, se parecía mucho a la humana que acompañaba a su medio hermano pero esta tenía unos rasgos más maduros.
Se acerco un poco mas y comenzó a olerla: nif, nif
no huele mal…-dijo en un susurro- ¿¡qué? ¿¡como he dicho yo eso?
-¡amo! ¿Es verdad lo que me ha dicho la pequeña humana?
-¿el que es verdad Jaken?
-lo de la sacerdotisa esa
Sesshoumaru no respondió y Jaken ya sabía lo que significaba aquello.
Miro a la joven que estaba tumbada entre las mantas de seda, y desde la primera vez que la vio supo que tardaría en marcharse del lado de su señor.
La chica comenzó despertarse, se encontró con una seria cara que la miraba fijamente.
Se levantó al momento sorprendida por quien la miraba (y como la miraba).
-¿Qué hago yo aquí?
-Flaffy te ha curado las heridas Kikyo.
-Rin… ¿Quién es Flaffy?
La pequeña señalo a Sesshoumaru.
-¿eso es Flaffy?
- “Un momento… ¿Cómo que eso?”
Kikyo se quedó mirando a Sesshoumaru, este se incomodo bastante y dijo seriamente:
-pareces que nunca has visto un taiyoukai
Kikyo no respondió.
-vamos a cenar Kikyo, Jaken cocina muy bien vamos quédate.
-pero pequeña…-Kikyo miro a Sesshoumaru- yo…
-quédate – interrumpió Sesshoumaru.
Así que la joven se quedó a cenar, y Rin estaba la mar de contenta…la única quizás.
La pequeña se durmió en los brazos del poderoso taiyoukai, y este la llevo a su lecho para que durmiera con tranquilidad.
Al volver, no encontró a la mujer, así que salió rápidamente de la cueva, tenía que encontrarla, había demasiadas dudas en su mente.
-¿donde vas?- le dijo con voz autoritaria.
-a ningún lado en particular, siempre estoy vagando…
-como una muerta
Kikyo se volvió a Sesshoumaru, él era un Taiyoukai y sabía quien tenía alma y quien no.
-respóndeme a lo que te pregunte- dijo muy serio- ¿la humana que acompaña a mi medio hermano es tu reencarnación verdad?
Kikyo bajo la cabeza, más que nunca tenía ganas de llorar ¿Qué hizo ella para merecer esta “vida”? Tan solo protegió a la esfera de las cuatro almas, no tan solo no…también demostró sus sentimientos y ese fue el gran error.
-si…-dijo con un hilito de voz- ¿Cómo lo has sabido?
-oléis parecido, ¿Por qué tienes parte del alma de esa humana?
Sesshoumaru sentía gran curiosidad por aquella mujer, era enigmática sin lugar a dudas, y eso le atraía enormemente.
-escucha…-dijo Kikyo alzando la voz- tú no mandas en mí como para que yo te explique mi vida y mis problemas.
Ese tono de voz molestó bastante a Sesshoumaru.
-te enseñare a respetarme- Dijo enfadado
De un salto se colocó delante de Kikyo, ésta sorprendida no le dio tiempo a coger una flecha.
El taiyoukai empujo a la mujer contra un árbol y la acorraló.
-si no es por las buenas será por las malas- dijo con una malvada sonrisa.
Kikyo frunció el ceño, hizo el amago de escapar de sus garras, intentó empujarlo, pero todo fue en vano.
-ju ju ju ju -rió Sesshoumaru- ¿qué intentas?
Ahora si que no podía escapar, pues el taiyoukai se acercó mucho más a ella.
Sus cuerpos estaban pegados a más no poder.
Kikyo desesperó.
Comenzó a llorar: ¿Por qué eres así?
-los humanos sois patéticos- dijo Sesshoumaru- pero…quiero saber tu historia, eres enigmática mujer… “y eso me atrae enormemente”
- Inuyasha…
Sesshoumaru abrió los ojos de golpe al oír el nombre de su medio hermano
-yo…hace 50 años…estaba enamorada de él…pero…
-continua
-digamos que nuestro amor…-Kikyo sonrió amargamente- fue víctima de una trampa…fue Naraku el que se hizo pasar por Inuyasha y yo…
-¿qué paso?
Kikyo tomo aire y mirando al suelo (pues no se atrevía a mirar a los ojos a Sesshoumaru) narró su historia: Naraku haciéndose pasar por Inuyasha me hirió mortalmente…yo, creyendo que era el verdadero Inuyasha lo odie con toda mi alma y lo clave en un árbol con una flecha hechizada…debido a mi herida no pude sobrevivir…y mi cuerpo fue incinerado junto a la esfera de las cuatro almas…mi alma cargada de odio se reencarnó en la chiquilla que acompaña a Inuyasha…
- y ¿Cómo es que tienes alma ahora?
-tengo poca alma, porque tiende a volver al cuerpo de la chica, pero…
-¿pero que?
Quiero devolvérsela cuanto antes, yo ya no tengo porque estar en este mundo…
-¿Por qué?- Sesshoumaru noto como su corazón se encogía ante aquellas palabras.
-hace poco- dijo Kikyo con una triste sonrisa en la cara- supe que era Nakuru el que nos hizo caer en la trampa a Inuyasha y a mí…por eso yo ya no tengo porque odiarle y no tengo un motivo para quedarme aquí.
Las lágrimas de Kikyo resbalaban por sus mejillas, Sesshoumaru se sentía impotente… “¿Cómo puedo a hacer para ayudarla?”-pensó- “un momento… ¿y porque tengo que ayudarla?...si es una simple humana…bueno medio humana tan estúpida como todos los de su especie…”
“el estúpido eres tú”-dijo una voz en su mente.
-“¿Cómo que yo? ¿Por qué lo soy?”
-“porque puedes ayudarla y no lo haces”
-“claro que puedo ayudarla soy muy poderoso…yo creo que el más poderoso… ¿pero porque tendría que ayudarla?”
-“tengo que decírtelo… si ya lo sabes”
-“saber ¿qué? Esta humana es tan tonta como la que acompaña a mi medio hermano…”
-“yo creo que aquí en tonto eres tú”
-“oye un respeto…esta mujer es muy enigmática…y…”
-“¿y…?”
-“¡ya basta, ¿a donde pretendes llegar?”
-“pretendo hacer que te des cuenta de tus sentimientos, a que busques la verdad, que es bastante simple”
-“¿bastante simple?”
-“si hombre…tu padre, tu medio hermano y ahora tú”
-“¿yo qué?
-“los tres habéis sucumbido al encanto y fragancia de las humanas”
-“¿¡como?”
-“no te hagas el loco o acabare diciéndotelo”
-“dímelo…por favor necesito saberlo”
-“la amas”
Sesshoumaru abrió los ojos, su respiración comenzó a agitarse, ¿era cierto lo que había descubierto, miro a la joven que tenía ante sus ojos.
Ésta enterraba su triste cara en sus manos y tal y como la dejó Sesshoumaru antes de la lucha mental, seguía llorando.
Así que se había enamorado de ella: “¿serán los genes?” pensaba Sesshoumaru, ya que tanto su padre como se medio hermano estaban con hembras humanas.
No era una broma, aquello era real, se había enamorado de Kikyo y no podía negarlo.
-no somos tan diferentes…- dijo Sesshoumaru en un susurro.
Kikyo levanto la vista y se encontró con una sonrisa demoledora, con unos penetrantes ojos color miel y un taiyoukai enormemente atractivo y seductor.
La joven se ruborizó ante tal figura.
Quiso huir.
La sonrisa de Sesshoumaru se agudizó aun más al ver el sonrojado rostro de la joven.
Arropó las manos de ella en las de él, con cuidado de no dañarla con sus garras.
Apoyó su mentón en la cabeza de Kikyo, y dijo con voz seductora y en susurros:
El primer acercamiento.
El color de tus mejillas.
Surge la química, fruto de amagos a escondidas.
Aunque me pese, no quiero que esto nunca cese
Esta es la historia de un amor sin celos e irremediable que me hizo más cercano a ti, algo tonto y sensible.
Solo tres palabras ante este amor sincero, y eso es lo primero.
Simplemente yo te quiero.
La sacerdotisa abrió los ojos, se ruborizo por completo, y esta vez si que quiso apartarse de Sesshoumaru y lo hizo, bueno mas bien este la dejo ir.
Vio como ella se alejaba con mirada triste, pero a la vez, algo en su interior sabía que la volvería a ver.
Así que, como si de un juego se tratase, la siguió.
Cuando Kikyo dejo de correr, se dio cuenta de que estaba metida en un río de aguas cristalinas.
-“no se muy bien lo que ha pasado… ¿Por qué ese taiyoukai me ha dicho eso?…Sesshoumaru”- ese nombre retumbaba en sus oídos- “dijo que me ¿quería?”
Hundió por completo su fino cuerpo en el agua: “pero si yo estoy muerta…”
Por un momento deseó estar completamente viva para poder ahogarse en aquel río.
Una mano la sacó del agua.
-¡Tú!
-te he olido…
-¿Por qué eres así?
-hace falta que te lo diga…Kikyo…
-no pronuncies mi nombre por favor…-dijo ella a punto de llorar.
El simplemente la abrazó.
-¿Por qué le temes tanto al amor?
-por él estoy viviendo estas circunstancias, por él odio a Inuyasha sin motivo alguno…por él sufro…
De repente Sesshoumaru se apartó de Kikyo: se que estas enamorada de mí…dímelo…solo te pido eso…
-no…no puedo…
Lágrimas.
Sesshoumaru alzó su mano derecha y se la incrustó a Kikyo en su pecho.
Sino calor.
A cualquiera le hubiese dolido pero la muchacha sin embargo no sintió dolor alguno.
Sesshoumaru estaba utilizando su poder demoníaco
-yo…Sesshoumaru…te doto de alma, así que obligo a ese alma que está atormentando a Kikyo que abandone su cuerpo pues ya no es necesaria y sólo causa dolor.
Kikyo cayo a los brazos del taiyoukai, por un momento parecía un cuerpo sin vida, pero su piel se torno de un rosado hermoso y comenzó a respirar pesadamente.
Abrió los ojos.
-¿porque lo has hecho?- dijo en un susurro.
-porque me importas.
Volvió a cerrarlos, se sentía cómoda en los brazos de Sesshoumaru.
-no temas a amar…ya no tienes ningún motivo para seguir atada a ese pasado tuyo, desentiéndete de él.
Sesshoumaru puso delicadamente a Kikyo en el suelo del río, el agua la cubría hasta su estomago, y a él un poco más abajo.
Kikyo se fijo en sus manos, por primera vez en mucho tiempo eran cálidas.
Miro a Sesshoumaru con una hermosa sonrisa en la cara.
-por favor…- dijo en un susurro la sacerdotisa con labios temblorosos- enséñame a amar, enséñame a volver a ver.
-eso haré…
Él no pudo aguantar más.
Sus manos en las mejillas de ella.
Poco a poco, menos distancia.
Más nerviosismo.
Finalmente, un beso gritado por ambos desde el primer momento en que se vieron.
Delicado.
Cálido.
Sensible.
Romántico.
Un beso apasionado.
Se separaron, y por unos instantes él pudo ver lo que albergaban los ojos de ella, y ella los de él.
Sonrieron mutuamente.
Ambos vieron amor.
-sigue enseñándome a ver...enseñándome a amar.
FIN.
Notas de la autora: muy buenas a todos, ¿os ha gustado el fic? Decidme que siiiiiii, yo creo que K y S hacen muy buena pareja y que no son tan distintos como aparenta, por eso llame a la historia de esa manera XD
Bueno aun así espero críticas, tanto buenas como malas (aunque me alegran más las buenas jejeje) así que aquí tenéis mi dirección: despido un beso a todos: kaname XD
P.D.: estos personajes son propiedad de Rumiko y blablabla XP