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Author of 10 Stories |
Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen, todos son propiedad de J.K. Rowling y afiliados, salvo lo que no reconozcan. Solo los uso para diversión, sin fines de lucro.
Gracias por leer y perdón por la demora. Aquí no me extiendo, vean en mis notas. Disfruten el chap :)
(¯·..·´¯·.·•» El Ángel y El Demonio «•·.·´¯·..·´¯)
"La puertas del Infierno siempre están abiertas, hasta para el más santo"
CAPÍTULO 11
+ Promesas +
"¡GRANGER!"
Sintió el viento, oyó el grito y cerró los ojos.
Y pudo ver la muerte frente a frente y puso sentir unos brazos atrapar su cintura y pudo oír en su oído un susurro.
Lo que sintió después fue un golpe fuerte en su cabeza, varias piedras en su rostro y la dureza del suelo en su costado. Su mejilla se ensució de barro, sus cabellos cubrieron la herida que se abría desde su frente hasta su cien dejando caer sangre al suelo, su pierna se dislocó y varias costillas se rompieron como vidrio.
Pudo abrir sus ojos en un estado semiinconsciente, respirando con dificultad, y por entre su cabello observó la silueta de un hombre a su lado, con una herida en la frente. Sintió un brazo bajo su costado herido.
El brazo de Malfoy.
Tosió, arrojando sangre. Se mareó, moviendo su cabeza. Cerró los ojos, encontrando paz aparente.
Y antes de que la oscuridad la atrapara con su extensión, se preguntó horrorizada si era posible que Draco Malfoy, el descendiente de Lord Voldemort, le salvara la vida. Que ahora, ella le debiera la vida al hombre que se encargó de acabarla poco a poco.
El silencio fue roto por la respiración profunda que dio Draco al abrir los ojos.
Su cabeza dolía, al igual que las piernas. La humedad que sintió en su espalda, estaba seguro, era producto de una herida hecha por la graba que cubría toda esa planicie. Miró a su lado, moviendo despacio su cuello, sintiendo la sangre correr por su mejilla.
Hermione Granger estaba su lado, sobre su brazo, y con todo el rostro cubierto.
"Eres una… estúpida." – Le dijo, pero ella no contestó.
Unas sirenas comenzaron a sonar con fuerza y todos los reflectores se encendieron a su alrededor. Los pasos de magos apresurados fueron su aliento y la sangre que formaba un charco en el suelo su preocupación.
"No debiste… hacerlo." – Musitó.
Y lo último que oyó fue la voz de Pansy Parkinson diciendo:
"Pobre imbécil."
– EÁ y ED –
Miró por enésima vez la fotografía que sostenía entre sus manos, dejó por sexta vez caer una lágrima y perdió la cuenta de cuántas veces su interior gritó de desesperación.
Estaba sentado frente a una ventana, dejando que el aire que entraba por ella golpeara su rostro y le recordara el porqué ahora debía levantarse y mostrarse fuerte a pesar de estar roto por dentro. Enfrentarse a su hermana y mostrarse fuerte, enfrentarse a su mejor amigo y mostrarse fuerte, enfrentarse a su familia y mostrarse fuerte… a pesar de estar roto por dentro.
Se limpió las lágrimas que quisieron escapar de sus ojos y acarició con devoción la fotografía, tocando con la yema de sus dedos el rostro de la persona en la foto.
El rostro de Hermione Granger.
Ron levantó la cabeza y se levantó él, acercando el retrato a su corazón y mirando los árboles quietos, los campos secos y el paisaje desolado.
"¿Sientes eso, Hermione?" – Preguntó con fuerza – "Ese es el latido de mi corazón, el corazón que bombea sangre únicamente porque sabe que algún día te verá, que te tendrá dentro y que jamás te dejará salir." – Respiró – "El corazón que te ama y que nuca dejará de hacerlo."
Sus latidos aumentaron.
"Te amo." – Susurró – "Te amo."
Sabía bien lo que ella debería estar soportando, suponía la fuerza que estaba utilizando por no dejarse doblegar y no decir nada de lo que sabía, sentía el mismo dolor que ahora sentiría por estar en un lugar en el que todos la maltratarían, a pesar de ser mujer.
Y él sabía bien que los mortífagos jamás respetarían derechos. Ellos eran simples máquinas diseñadas para crear dolor, destrucción y miedo. Máquinas perfectamente diseñadas para no sentir y no dejarse llevar por las emociones.
Máquinas creadas exclusivamente para lastimar.
Pero él no permitiría que unas máquinas dañaran a Hermione. Él ahora estaba más que dispuesto a recuperarla y buscar debajo de toda piedra si era necesario para encontrarla. Ahora, dentro de él, la fuerza que el amor otorga había crecido y la valentía que el cariño da aumentó su decisión.
Nadie lo haría desistir. Si su madre, que sólo le bastó que se pudiera de rodillas esa misma noche para suplicarle que no se fuera no pudo, nadie podría.
Se alejó de la ventana y antes de guardar el portarretratos en su maleta, besó la superficie, cerrando los ojos. Depositó la maleta en el suelo y después se volvió a sentar en la cama.
"Si Malfoy te lastimó, juro por Merlín que morirá por mis propias manos." – Dijo – "Y juro también por él que tú volverás a mi lado."
Y fue esa la promesa que se hizo así mismo, diciéndose que la recuperaría sin importar nada…
– EÁ y ED –
"Atacaron otra vez." – Dijo Harry, sentándose frente a Ginny. La pelirroja cerró los ojos – "Destruyeron por completo Newcastle upon Tyne… nadie sobrevivió, ni magos ni muggles. El Primer Ministro de Inglaterra ha decretado alerta en todo el país. Inventaron que son ataques terroristas. No pudieron decir nada más."
Ginny caminó hasta Harry y lo abrazó con fuerza, sabiendo que necesitaba apoyo.
Era cierto. Harry se sentía tan impotente al no poder detener esa guerra que debió terminar cuando el Lord cayó al suelo a sus pies, muerto. Se sentía culpable nuevamente. Si él hubiera muerto, quizá nada sucedería ahora.
"No quiero que te culpes por algo que no es tu responsabilidad." – Le susurró Ginny. Harry no dijo nada – "La culpa aquí es únicamente de Malfoy. No hay más culpables."
"Pero sabemos el por qué hace todo." – Se separó, levantándose. Ginny hizo lo mismo – "Malfoy quiere encontrarme. Está probándome. Quiere saber hasta que punto soy capaz de soportar todo esto… Y está llegando al límite."
"¿Y crees que la solución es entregarte?" – Preguntó con un aire de frialdad nunca antes conocido en ella – "¿Le vas a dar gusto?" – Preguntó con incredulidad – "¿Qué sucedió con el Harry Potter valiente que no tenía miedo? ¿Qué hiciste con el hombre que luchó arriesgando su vida para vengar a toda la gente inocente y a sus padres? ¿Qué hiciste con él? ¿Cuándo adquiriste esa pose de mártir?… Perdona que te lo diga, pero te estás comportando como un títere. Estás permitiendo que la trampa de Malfoy te atrape. ¡Por Merlín, Harry! ¡Deja de hacer eso!"
El joven moreno no apartó su mirada.
"Tú no siempre tienes que cargar con la culpa del mundo. Ellos también pueden defenderse. Hiciste mucho por ellos cuando derrotaste a Voldemort. ¡Arriesgaste tu vida!" – Se detuvo un momento, mirando fijamente a Harry. Él permanecía quieto – "No te voy a permitir que ahora te entregues a Malfoy, no cuando también tiene a Hermione. ¿Acaso lo olvidaste?"
"No, no lo he olvidado, pero…"
"Si no lo has olvidado, entonces actúa de esa manera." – Lo interrumpió – "Malfoy la tiene y sabe Merlín que le estará haciendo para que hable. Y ella no ha hablado, es por eso que nadie nos ha encontrado." – Dijo, sin dejar de mirarlo – "Ron está sufriendo por su secuestro, tú estás sufriendo por su secuestro, yo también estoy sufriendo, todos lo hacen, pero ella es la que soporta todo, la que es valiente. Sigue su ejemplo, Harry. No sigas pensando que el mundo siempre va a girar a tu alrededor."
Y dicho eso, salió de la habitación a paso rápido, sin mirar atrás. Llorando en silencio, preguntándose porqué la gente cambiaba y por qué la desdicha debía seguirlos, como una maldición que jamás terminaría.
Harry permaneció quieto, mirando a todos lados. Despedazándose al oír la puerta cerrarse.
Quiso correr y sacudirla, quiso correr y besarla, quiso alcanzarla y callarla, porque sabía bien que las palabras de Ginny Weasley eran tan ciertas como era cierto también que Hermione no había hablado.
Pero si no se entregaba, Malfoy seguiría asesinando inocentes. Y sería su culpa.
Tal vez podría cambiar vida por vida, él por Hermione, pero Malfoy era un tramposo. Se entregaría y tal vez mataría a Hermione.
Aquella realidad era tan incierta, tan insoportable que no sabía como aún seguía de pie y con vida. Porque la guerra que ahora se desataba era cruel, mucho más cruel que la que se dio cuando Voldemort vivía.
Malfoy había heredado el reino que todos pensaron que exterminaron. Claro, eso fue una simple trampa. El reino del mal en verdad nunca terminó, lo supo ahora, aquel reino fue guardado para aquel que sucedería a Tom Riddle, porque aquel reino ahora tenía mucho más aliados que antes.
Porque Draco Malfoy había aprendido de Lord Voldemort el arte del daño y lo había multiplicado por mil.
Y con el poder que siempre había anhelado, Draco Malfoy tenía ambiciones mucho más grandes, deseos de grandeza y aires de dios, que no le importaba absolutamente nada, ni el dolor, ni las lágrimas, ni los gritos de un pueblo que había sufrido bastante y que aún no se recuperaba de las secuelas de una guerra pasada.
Respiró hondamente y el rostro de su mejor amiga vino a su mente, como un incentivo que te recuerda lo importante de luchar. El incentivo que te da la fuerza para continuar.
¿Y cómo estaría ella? ¿Seguiría viva? No se reprimió por pensarlo. Malfoy ahora era un animal protegiendo sus límites. No creía que Hermione seguía ilesa. Tuvo que haberle hecho algo. Lo intuía.
Maldito.
"No, Malfoy." – Dijo en voz alta, tratando de recordárselo, de grabárselo en la memoria – "No te voy a dar el gusto de creer que puedes dominarme. Vamos a recuperar a Hermione y luego voy a matarte. Sabrás quién es en verdad Harry Potter…" – Miró al frente – "y sabrás lo que un cara rajada puede hacer."
Se dio media vuelta y salió de la habitación.
Era su promesa.
La promesa que debía cumplir cueste lo que cueste.
– EÁ y ED –
Hubo un tintineo y después una voz…
"¿Debiste salvarla?" – Preguntaron.
Draco miró a Pansy por el rabillo del ojo. Estaba en un sillón al lado de su cama, con aire despreocupado y mirándose las uñas.
Él cerró los ojos, respirado, contando hasta diez para no asesinarla. Había tanta burla en su voz, y estaba seguro que no fue su imaginación oírla decir: "Pobre imbécil" antes de que se desmayara en los patios del castillo.
"Está fuera de peligro… por el momento, si eso te preocupa." – Le dijo cuando se levantó. Se acercó a su cama y tocó con sus uñas el rostro níveo del sucesor – "Si, Draco, por el momento, porque lo quieras o no, Granger morirá después de que nos de la ubicación del Diltran Mogua."
Era una amenaza.
Pansy volvió a separarse y esta vez, caminó por toda la habitación, con paso tranquilo y una sonrisa.
"Me he tomado la molestia de indagar en su mente mientras tu estabas inconsciente. ¿Qué crees que encontré en una sola noche?" – Le preguntó, con verdadera diversión. Caminó nuevamente hasta él, sentándose en el filo de la cama, cruzando las piernas. Draco quiso sentarse, pero el dolor en sus costillas no se lo permitió. Ella siguió – "Fausto Nott sabe la ubicación, pero Granger no. Su mente aún no es del todo débil como para forzarla. El idiota sigue dando batalla."
Haciendo acopio de toda su fuerza, Draco apoyó las palmas de sus manos en el colchón y logró erguirse un poco.
Pansy le sonrió y acercó su rostro.
"Y para poder saber algo más del Diltran Mogua, todo lo que se refiera a piedad debe ser un punto y aparte."
"¿Qué quieres decir?" – Le preguntó, soportando las ganas de gritar por el dolor de su cuerpo.
Volvió a sonreírle. Sus ojos se tiñeron de violeta.
"Que esta vez haremos las cosas a mi manera. O mejor dicho… esta vez haré las cosas yo sola." – Draco quiso tomarla del rostro pero Pansy se levantó rápidamente, riéndose – "Ella ha estado aquí mucho tiempo, a mi parecer, y no hemos conseguido nada. Tu tiempo para substraerle información ha terminado. Ahora comienza el mío."
Draco la miró con odio y unas cuerdas aparecieron de la nada, atándola.
Pansy las miró y después miró a Malfoy.
"Te has vuelto tan patético."
Y con el solo convertirse en vampiresa, las cuerdas se rompieron y cayeron al suelo. Pansy extendió las alas y mostró sus colmillos grandes, sonriendo.
"¿Crees que en ese estado puedes impedirme algo?" – Le preguntó, irónica. Negó con la cabeza – "Recuerda que yo también formo parte en el gran camino de la victoria y no te voy a permitir que, por piedad, ¡arruines mis planes!"
"Nadie te obedecerá." – Masculló Malfoy – "Muy pronto me recuperaré."
"Hasta que suceda, yo tengo el poder. Soy la segunda en la línea de sucesión." – Le dijo, triunfante – "Te demostraré que tan fácil era saber la ubicación del Diltran Mogua." – Pansy caminó hasta la puerta de la habitación – "Y haré todo lo posible para que, cuando vuelvas al mando, Hermione Granger esté muerta y tengamos en nuestro poder la fuente de mortalidad e inmortalidad." – Le envió un beso volado con su dedo – "Buenos días, Malfoy."
Y ella salió, sin decir más.
Draco se quedó mirando la puerta, sin creer aún lo que había escuchado. Y cuando lo asimiló, todo su poder explotó, haciendo que vidrios, botellas con pociones y cuadros se rompieran.
Logró sentarse bien, respirando con dificultad.
"No, Pansy. Tú no vas a conseguir el Diltran Mogua antes que yo, como tampoco vas a matar a Granger." – Se dijo – "Aún no sabes de todo el poder que mi interior alberga."
Presionó un botón rojo. Sonrió.
"Mi ventaja sobre ti es que… soy el único que sabe como controlar a Hermione Granger."
La puerta de la habitación se abrió. Blaise Zabinni entró por ella, le hizo una reverencia y lo saludó con respeto.
"Tráeme el libro. Que nadie se entere." – Ordenó.
Blaise asintió y salió.
Una vez solo, Draco cerró los ojos y se tocó los labios.
"No me la quitarás." – Musitó, recordándola – "No lo harás."
– EÁ y ED –
"¿Sabes que es lo más atemorizante?" – Preguntaron – "Un silencio."
Estaba viva.
Hermione abrió los ojos, encontrándose con nada. Negrura, oscuridad, vacío.
"Cuando hablan, al menos sabemos que esperar... ¿pero cuándo no lo hacen?. Solamente se puede esperar lo impredecible."
Una brisa golpeó su rostro y pudo sentir esa misma brisa moviendo su cabello.
"Nadie ha podido nunca escapar del destino." – Susurraron.
Dio un paso, escuchando como el taco del zapato chocaba en un suelo de porcelana y originaba un eco.
"Nosotros no seremos la excepción, Hermione." – Pudo observar, al final de la oscuridad que la envolvía, una luz tintineante – "Soy Fausto Nott, un sangre pura, un mago que fue asesinado por defender su credo, por tratar de producir la libertad." – Hermione vió una silueta acercarse. No tuvo miedo – "¿Sabes quien eres tú?"
Ella no dijo nada.
"Eres más de lo que crees." – Respondió por ella – "Eres todo lo que una vez dijeron que no eras. Tu fuerza y poder sobrepasan los pensares de los pobres muggles y magos que te rodean. Aún sin mí, tú eres poderosa, Hermione. Aún sin la fuerza que yo te doy, puedes destruir el mundo si así lo quieres." – Estiró la mano y por sobre la punta de sus dedos, vio un rostro cansado y unos brillantes ojos azules – "Porque nadie sabe de lo que es capaz la inteligencia mezclada con poderes ancestrales…"
Pudo oír a lo lejos una varita blandearse.
Fausto estaba frente a ella, riendo despacio.
Y de pronto, la oscuridad fue consumida con rapidez por la claridad y él desapareció.
Miró hacia abajo. Estaba parada al filo de un acantilado. Se asustó, respiró agitada y se alejó, caminando hacia atrás, mirando confundida el lugar.
¿Por qué estaba en el mismo acantilado en el cual, había soñado, Draco Malfoy gritaba su nombre con desesperación mientras ella caía al vacío? ¿Por qué seguía viva? ¿O es que acaso esa era la muerte?
Estaba asustada, su respiración era demasiado agitada y sentía algo frío tocar una y otra vez su frente.
"Nadie sabe de su existencia. Y así seguirá hasta que Ivannova muera." – Dijeron de pronto y Hermione miró hacia donde provenía esa voz. Y el corazón latió con más fuerza.
Fausto parado a un lado del acantilado junto a aquella mujer rubia, Celestine, su esposa.
Hermione caminó despacio hasta ellos.
"¿No sería mejor que vinieras con nosotras?" – Le preguntó Celestine, al borde de las lágrimas – "¡Por favor, no nos dejes solas!"
Fausto le sonrió, tocando su mejilla.
"Nada me haría más feliz, pero ellos deben pensar que las asesiné. Esa es mi manera de protegerlas y de legar mi poder. ¿Acaso quieres que los Malfoy la encuentren y la asesinen?" – Preguntó el mago.
Celestine negó con la cabeza, esta vez llorando desconsolada.
Hermione entrecerró los ojos, sintiendo arder su pecho.
"Es mejor así." – Le susurró el mago.
"Espero que sepas lo que haces." – Dijo su esposa, mirando al suelo.
Él rió.
"Lo sé, cariño." – Musitó – "Y entiende esto, yo no permitiré que los Malfoy gobiernen el mundo. No voy a permitir que su descendiente oprima a los demás y para ello…" – Miró a la niña dormida en los brazos de su madre. Le acarició la cabecita con ternura – "Ivannova debe vivir y procrear a la que luchará contra él."
La rubia, con cuidado, abrazó a su esposo.
Hermione cerró los ojos, sintiendo que el ardor en su pecho crecía y no la dejaba respirar. Se sentía impotente. No saber de lo que hablaban la confundía demasiado. ¿Por qué mencionaba Fausto Nott a una descendiente?. ¿Cuál era el Malfoy que oprimiría a los demás?
Alguien le oprimía el pecho, lo sentía. Sus labios estaban demasiado resecos.
"Cuídala mucho, Celestine." – Pidió, suprimiendo las lágrimas – "Ella es la única que puede cambiar la realidad que vendrá."
"Das vida por vida."
"Doy vida por libertad." – Corrigió. Introdujo una mano en su saco y le dio un sobre – "Aquí está todo lo que debes hacer. Quiero que cumplas cada cosa a cabalidad." – Miró a la niña y besó su frente – "Adiós, Ivannova."
Celestine besó a su esposo.
"Te amo." – Susurró ella.
"Ya vete, Celestine." – Suplicó Fausto – "No hagas esto más difícil."
¿Por qué Fausto le hacía ver un pasado al que ella no hallaba sentido?
Tocó su cabeza con las dos manos. Le dolía. Una lágrima descendió por su mejilla derecha y otra siguió después, en la mejilla izquierda.
Y de pronto, el nombre Ivannova comenzó a rondar en su cabeza. Dejó de moverse.
El vestido de Celestine se movió por el viento y sin regresar su mirada, se adentró al bosque. Tocó una rama vieja y después de pocos segundos, acompañados por hojas secas, las dos desaparecieron.
Y Hermione abrió los ojos, recordando…
"Ivannova." – Susurró, sin creerlo.
"Es lo mejor." – Dijo Nott fuertemente y dio la vuelta, al momento que un aura verde lo cubría y él también desaparecía…
"No puede ser." – Murmuró Hermione.
"Nadie sabe de lo que es capaz una Nott… con el poder del Diltran Mogua." – Le dijo Fausto.
Y sintió como sus fuerzas volvían a su cuerpo, logrando que de su garganta saliera un sonido parecido a un gemido de dolor.
"Está despertando." – Dijeron.
"Eres mi pasado…"
"Sus pulso es normal, sus funciones vitales se han estabilizado."
"Mi presente…"
"Está fuera de peligro."
"Y mi futuro."
Abrió los ojos y abrió su boca, sin que sonido alguno saliera de ella. Hermione sintió los ojos pesarle y su respiración cortarse con profunda fuerza.
Temor.
Todo le dolía. Estaba débil, inmóvil. Su cuerpo se arqueó. Iba a desmayarse.
Volvía a la vida.
Sentía la cánula en su brazo derecho y podía también sentir el líquido azul recorrer sus venas, pudo apreciar manos tocar sus brazos y otras tocar su cara, varios cables en todo el cuerpo y mucho escozor.
Los murmullos incomprensibles, personas hablando fuerte y el calor de la habitación, fueron suficientes.
No, no podía permitir que nuevamente la sometieran, que nuevamente fuera la presa.
Ya no.
"Ya no."
Todo había cambiado para ella, no permitiría que fuera diferente. Nadie le haría daño otra vez. Cuando todo había cambiado para ella, una fuerza había crecido. No permitiría que la extinguieran.
No dejaría de ser invencible.
"Invencible."
"Debemos quitarlo, señor." – Oyó decir.
Su corazón latía acelerado, sus manos se movieron, apretándose en un puño; y su boca se abrió otra vez.
"¡NOOO!" – Gritó con toda la voz que tenía.
Lo que sostenía sus brazos se rompió en un solo movimiento, su cuerpo se levantó, se arqueó y volvió a gritar.
"¡Sáquenos de aquí!" – Oyó que pedían con desesperación.
"Engáñalos, Hermione." – Dijo Fausto. Hermione tomó una bocanada de aire con fuerza – "Engáñalo."
"¿Qué quieres… decir con todo… eso?" – Preguntó. Su cuerpo aún seguía en el aire y los sonidos de golpes en la puerta eran insoportables.
Sólo una risa le respondió. Se burlaba y a ella eso no le gustaba.
Abrió sus ojos, levantó sus manos. Cada vidrio se trizó para después saltar con fuerza, destruyéndose. La cama donde antes estaba chocó con la pared y los medimagos suplicaban, llorando, que los auxiliaran.
Pansy Parkinson miraba absorta la imagen frente a ella desde el cuarto de seguridad.
"¡¿QUÉ QUIERES DECIR?" – Gritó.
Tres lágrimas salieron de sus ojos, tres sonidos sordos se oyeron, tres hechizos fueron conjurados y tres palabras retumbaron en la sala y en su mente.
"Eres mi descendiente."
Y el cuerpo de Hermione cayó al suelo, con los ojos abiertos y su brazo sangrante…
– EÁ y ED –
Los vidrios temblaron al igual que la tierra y el vaso que estaba en su mesa de noche cayó al suelo, regando su contenido acuoso y azul en el suelo.
Draco sonrió, burlándose.
Granger nuevamente mostraba el poder que tenía y él se enorgullecía de que no pudieran controlarlo. Poco después, todo volvió a la normalidad y con mover su varita, el vaso se arregló y volvió a la mesa.
Qué método utilizarían para tranquilizarla, se preguntó Draco, de qué estúpida forma Pansy Parkinson trataría de aplacar ese grandioso poder.
Pobres ingenuos¿no se daban cuenta aún de que solamente él podía controlarla?
Tomó entre sus manos el vaso de la mesa y bebió toda la poción de golpe, apartó las sábanas que lo cubrían y se levantó, cerrando los ojos, soportando aún el dolor que todavía existía.
Abrieron la puerta.
"Señor."
"Blaise." – Dijo lentamente – "Quiero que lleven a Granger a su habitación, que le suministren poción revitalizadora y que no la conecten al Summissum. Comunícales que son órdenes directas del amo y que el que se atreva a desobedecer pagará cara su insolencia."
"Si, señor."
Draco sonrió.
"En cuánto a Pansy, evita que se aparezca ante mí." – Le dijo con dureza – "Por el momento no tengo ánimos de soportarla."
"Será como usted diga, señor." – Respondió, con respeto.
"Puedes retirarte."
Y oyó la puerta cerrarse nuevamente.
Caminó hasta el gran ventanal de la habitación de recuperación y miró por el. Desde ese punto podía ver claramente la habitación de Granger.
Sabía bien que, sin Summissum, ella despertaría poco a poco, iría a la ventana y miraría el horizonte, buscando respuestas, preguntándose el por qué de tanto sufrimiento.
Aquella mujer podía ser tan predicable.
Antes de disponerse a esperar a que Granger apareciera por la ventana, volvió a la cama. Miró sobre ella el libro que le había pedido a Blaise, el libro de aspecto viejo, y de bordes de oro con pasta verde.
"Creo que es un buen momento para usarte." – Susurró. Lo tocó despacio y después lo abrió, casi a la mitad. Miró el gráfico que ocupaba toda la cara de la hoja izquierda – "A pesar de no tener tanto sobre el Diltran Mogua, para mí es suficiente. Tengo en mi poder a la que sabe más que nadie sobre él."
Sus ojos brillaron, símbolo de ambición y maldad.
Y tocó el dibujo con sus dedos.
El dibujo de una espada.
– EÁ y ED –
Frunció el ceño y de un solo movimiento se sentó en la cama, dejando que la sábana que la cubría se resbale hasta quedar sobre sus piernas.
La luz del sol llegaba hasta un poco más allá de sus pies y el calor que encerraba la habitación era demasiado.
Tomó aire profundamente y fregó con sus manos su cara hasta convencerse de que no soñaba, de que nuevamente estaba en esa habitación, de que aún estaba encerrada y de que seguía viva.
"Seguirás viva hasta que liberes a este pueblo de la opresión."
Y movió la cabeza, negando, y evitó llorar, cerrando los ojos.
"¿No entiendes que no quiero seguir viva?" – Le preguntó con rencor – "¿No entiendes que mi vida está siendo consumida?"
"Se necesitan sacrificios para llegar a ser grande." – Le dijo despacio.
"Vete al diablo." – Le dijo, mascullando.
Fausto rió.
"Aunque no lo quieras, seguiré en tu mente, hasta que sepa que estarás lista y hasta sentir que puedes enfrentarte sola al dolor y al poder de Draco Malfoy." – Le dijo, con tono paternal.
Hermione se levantó y comenzó a arrojar cada cosa que encontró, cansada de oír a Fausto decirle cosas que ella no entendía, cansada de vivir aquella vida que nunca pidió. Y gritó, llorando, y cayó al suelo, golpeándolo.
Ahora más que nunca deseaba la muerte, ahora quería que Draco Malfoy apareciera y le hiciera daño. Lo deseaba, porque así se olvidaría de todo y se concentraría únicamente en un nuevo dolor.
"Deja de atormentarme." – Le pidió.
"No te atormento, no lo desearía nunca, es solo que debes comprender que tu vida fue hecha para algo, y que en tu sangre corre el legado que yo dejé al morir."
"Cállate, ¡cállate!" – Gritó, levantándose y apoyando sus manos en el vidrio del ventanal.
"Ivannova… Fausto Nott." – Le dijo.
Y esas palabras retumbaron en su cabeza, como el sonido que hace una campana al sonar.
Abrió los ojos y miró a su alrededor, buscando una negación, queriendo que algo le diga que era mentira lo que Fausto decía. Quiso encontrar los por qué de todo ese sufrimiento, de esa guerra absurda, pero lo único que encontró fue a un hombre mirándola desde un ventanal, dos piso más abajo, a su derecha.
El hombre al que atribuía ese caos.
Y su mente no pudo evitar recordar la imagen que vio cuando abrió los ojos después de caer. Malfoy a su lado, con una herida en la frente, Malfoy a su lado, después de salvarle la vida.
"Salvó tu vida." – Dijo Fausto – "¿Y sabes por qué lo hizo?"
Hermione negó con la cabeza, mientras se erguía y no apartaba la vista del hombre que la miraba, de seguro con una sonrisa falsa y sarcástica.
"No fue únicamente por que tu sabes la ubicación del Diltran Mogua, mi querida Hermione." – Exclamó, con voz divertida. Ella apoyó la palma de su mano en el vidrio – "Es porque, a su pesar, tú ya formas parte de su vida." – Rió despacio – "Y su vida no es nada sin ti."
Hermione levantó el mentón, dejando escapar varias lágrimas.
"¿Y sabes ya lo que lo hace débil?"
Lo sabía, lo había entendido.
Debía, debía jugar otra vez.
"Yo… y el amor."
"Muy bien." – Dijo Fausto Nott. Su risa fue el incentivo, fue la señal.
Y estaba segura, esa guerra la ganaría ella.
Era una promesa.
◄ ░ W – MME ░
.-.
2007–01–07
.-.
So I try to hold onto a time when nothing mattered,
And I can't explain what happened,
And I can't erase the things that I've done,
No I can't...
–Simple Plan–
Eh… ah… ¿Hola?
Bien, sé que merezco el odio, los RR malos que van a venir y demás cosas que puedan hacer por no actualizar este Fic antes y por no hacerlo tampoco el día en que cumplía un año, pero bueno, con fiesta atrasada y todo, pero listo, Fic tiene un año un mes más o menos en la página.
De mi parte les agradezco un mundo por haber seguido esta historia desde su comienzo y bueno, para los que no leyeron en mi profile la supuesta disculpa que escribí, aquí les va:
He tenido que estudiar mucho para exámenes y demás cosas, como también he tenido deberes y eso, sin contar preocupaciones personales. Es por eso que no pude actualizar antes. Pido perdón por ello.
Ahora, pasando a algo más serio…
Hasta el momento, creo que no voy a continuar el Fic, hasta nuevo aviso.
Me he propuesto una meta y si la logro, se acabaron para mí las vacaciones a pesar de estar en clases, je, je y es por eso que me enfocaré a mis estudios mucho más.
Por favor, o piensen cosas malas. Yo amo escribir, adoro este mundo, pero mi sueño también es ser doctora y ese sobrepasa por poquito al de ser escritora. Hasta nuevo aviso, que serían el 21 de Enero, este con otro serían los últimos capítulos que publicaré.
La historias está terminada, eso lo sé, pero también quiero que me comprendan que tengo que revisar un capítulo antes de subirlo y eso lleva tiempo, y pues ahora el tiempo no está de mi lado. Hoy he robado el espacio en que se supone debía estar estudiando para publicar eso, por lo que también, sepan disculpar que esta vez no responderé a sus RR, que por cierto agradezco un mundo.
Muchas gracias a:
+ silviota +
+ PaolaLissete +
+ Anna Granger 69 +
+ gin.m +
+ noelia +
+ andrea +
+ mimi-malfoy +
+ Alondra +
+ Prudence Jackson +
+ harrymaniatica +
+ Dakota-Malfoy +
+ oromalfoy +
+ noelia +
+ ishi +
+ Helena M. +
+ DanGrint +
+ DancingShoes +
¡WOW, chicas!, Me sorprendieron con tantos, je, je. Muchas gracias por ese apoyo. Se las quiere mucho, guapas. Doy la bienvenida a las nuevas lectoras y doy gracias a las que siempre han estado pendientes en todo este proceso. Gracias a todas por sus lindos comentarios y elogios que para nada merezco :P.
Y bueno, como creo que no tengo nada más que decir, que:
¡UN FELIZ AÑO PARA TODAS!
Que todos sus dedeos se hagan realidad, que este año sea mejor que el anterior y que siempre tengan ánimos nuevos para alcanzar metas altas, pensamientos claros y una buena vida.
Porque no he estado presente hace mucho, me despido de ustedes con un abrazo grandote.
Un beso y gracias nuevamente. Las leeré en el otro capítulo. Sé que en este o hubo tanto Draco/Hermione, pero en el próximo si que habrá.
Chau…
:D
-;- ŴĬƬĆĦ MľĄ MĀĹƒƠ¥ ƎƦƦEĿǬŢ-;-