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Anime/Manga » Naruto » Una semana de esclavitud
Moonlight Angel Princess
Author of 25 Stories
Rated: T - Spanish - Romance - Sasuke U. & Sakura H. - Reviews: 236 - Updated: 06-01-07 - Published: 11-28-05 - Complete - id:2679574
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ACABÉ LOS EXÁMENES! SOY LIBRE!

Ejem, ejem, volviendo al tema... xD Finalmente, llega el desenlace de Una semana de esclavitud, esperado y deseado... sé que he tardado en ponerlo, la verdad es que estaba esperando a la musa... que en el caso de este fic, tenía más dificultades de encontrar el camino (o al menos eso decía cuando llegaba). En fin, mejor lo dejo... estoy demasiado eufórica por haber terminado los exámenes xD Otra cosa ya es que los apruebe.

Bueno, abreviando: que espero que os guste este final n.n Un poco precipitado... pero espero que esté a la altura de lo que esperáis.

Muchísimas gracias por todas las reviews que he recibido a lo largo de esta agitada semana :-) Me han animado mucho y me han hecho muy, muy feliz n.n Gracias a todos los que habéis seguido el fic desde el Lunes, sin vosotros este fic no habría terminado nunca xD

Y ahora, los resultados del duelo NejiSaku vs SasuSaku:

NejiSaku: 9

SasuSaku: 20

Gana SasuSaku por goleada xDLo cierto esque el final ya estaba decidido desde el principio n.n.¿Queréis saber cuál es? .¿A qué esperáis para empezar a leer?


Domingo

Al salir de la ducha, compruebo que, como de costumbre, en el interior del cuarto de baño no se oye absolutamente nada del mundo exterior, empezando por el sonido más básico de cualquier hogar moderno, o por lo menos del mío: el teléfono. Mientras me seco el pelo con la toalla me acerco al aparato, en el que parpadea un pilotito rojo. Dos mensajes en el contestador automático. Pulso el botón de reproducción y suena un pitido, el de "deje su mensaje después de la señal". A continuación, oigo la fresca y agradable voz de Neji-kun:

"Buenos días, Sakura-san. He de confesar que… no sé muy bien por qué estoy llamando, pero me viene genial que tengas el contestador, porque no estoy muy seguro de poder decirte esto directamente. Verás… por un lado, yo… quiero disculparme por… besarte de nuevo en tu portal… sin pedirte permiso. Pero por el otro… volvería a hacerlo mil veces más. En fin, eso… eso es todo. Por cierto, hoy acaba tu plazo de esclavitud, .¿no? Espero que cuando pase todo… me llames y me cuentes qué tal. ¿Lo harás? Bueno, no quiero presionarte, así que ya me despido. Por cierto… te quiero"

Suspiro, emocionada por el mensaje de Neji, mientras suena el segundo pitido y oigo la voz de Sasuke, mucho más seca y algo pastosa:

"Sakura, soy yo. Oye, Itachi se ha empeñado en que vengas a comer a casa. Me ha dicho que te lo pidiera yo, ya veo que no estás disponible… viendo las horas que son, imagino que estarás en la ducha. Yo también debería tomar una… tengo un poco de resaca. Bueno, ya sabes a qué hora comemos, así que sube, .¿vale? Hasta luego"

Parpadeo lentamente. Parece que la críptica amenaza que me lanzó anoche de aprovechar al máximo mi último día va camino de cumplirse… ¿Cómo habrá logrado enredar a Itachi? .¿Se habrá aliado con él? Con esos dos nunca se sabe…

Dedico el resto de la mañana a dejar que se me seque el pelo al aire, limpiar un poco la salita, poner una lavadora y ordenar la habitación. Cerca de la hora, opto por cambiarme de ropa, así que elijo unos vaqueros claritos y una camiseta granate. Me paso un poco el cepillo y, armándome con las llaves, salgo de casa, dispuesta a internarme en mi último día como esclava de Sasuke-kun, y quizá también como amiga suya.

Itachi es quien abre la puerta. Me siento repentinamente decepcionada. He de reconocer que esperaba que fuese Sasuke quien lo hiciera.

–Ah, hola, Sakura. Veo que has escuchado el mensaje. Pasa, por favor.

Obedezco y respondo mientras me descalzo:

–Sí, estaba en la ducha, por eso no oí el teléfono.

Itachi me mira, sorprendido, y comenta:

–Así que Sasuke estaba en lo correcto.

–Me conoce muy bien –contesto sucintamente.

Itachi asiente vagamente con la cabeza.

–Supongo que sí. Está en su cuarto, .¿puedes ir a despertarle?

–¿Está durmiendo otra vez? –Pregunto, asombrada.

–Pues sí. Después de ducharse él, estaba tan destrozado que se volvió a meter en la cama, y ahí sigue. El alcohol es malo, Sakura.

–Ya veo, ya.

El hermano de Sasuke se dirige a la cocina mientras yo me encamino de puntillas a la habitación del susodicho. Entro lo más silenciosamente que puedo, y la encuentro completamente a oscuras, ni siquiera alcanzo a vislumbrar la silueta de Sasuke sobre la cama, aunque escucho su respiración pausada y algo ronca, casi como un susurro que lamentara la juerga que se debió correr ayer.

Atravieso el dormitorio de punta a punta a hurtadillas. Afortunadamente para él, conozco esta habitación centímetro a centímetro, mueble a mueble. Al alcanzar la ventana, subo un poco la persiana, apenas un par de dedos, lo mínimo para ver un poco. Acto seguido oigo un gruñido gutural acompañado de una súplica:

–Por favor, aniki, no me hagas esto…

Esbozo una sonrisa cómplice. Pobre Sasuke-kun.

–Soy yo, Sasuke –murmuro.

Se sienta en la cama de un respingo.

–¿Qué? .¿Sakura? .¿Qué haces aquí?

–Es casi la hora de comer. Me habíais invitado, .¿recuerdas?

–Sí… claro –se despereza, me mira a través de la penumbra y finalmente pide–. Cinco minutos más, por los dioses…

–Vamos, Sasuke –trato de aguantarme la risa–. No son horas de estar en la cama. ¡Arriba, dormilón!

Me arrojo sobre él, igual que lo habría hecho si fuéramos niños. Aunque apenas le veo, le siento, y sé dónde está. Él se ríe, se ríe como antes, sin malicia, olvidado su dolor de cabeza y su resaca, y se defiende acribillándome a cosquillas. Antes de poder siquiera darme cuenta, estoy atrapada entre sus brazos, y noto su aliento en mi nuca. Sus dedos se cierran en torno al borde de mi camiseta y nos mantenemos así, en silencio, durante unos minutos. Aunque es una situación violenta, siento una enorme paz. Hoy es un fin de semana como otro cualquiera, de repente lo es.

Finalmente, Sasuke se aparta de mí, y yo me quedo inmóvil en la cama mientras él se pone de pie y comenta:

–Creo que ya hemos jugado suficiente. Sakura, voy a cambiarme, .¿te importaría ir a decirle a Itachi que ya voy?

Sin embargo, no me muevo ni un milímetro. Sasuke saca la ropa del armario como si tal cosa, aún en penumbra total, hasta que finalmente se gira hacia mí, que sigo en la misma posición de antes. Él se sienta al otro lado de la cama y se estira para llegar hasta mí. Yo me encojo, haciéndome un ovillo.

–Sakura… ¿te encuentras bien? –Pregunta, preocupado.

Sasuke me pone una mano en el hombro, y me giro de repente, de manera que su cara queda a muy poca distancia de la mía. Nos miramos en silencio, como dos desconocidos, hasta que él aparta la mirada diciendo:

–Por favor, no hagas esto más difícil de lo que ya es.

Su comentario me hace reaccionar. Me incorporo y pregunto, con la voz quebrada:

–¿Qué es difícil¡Sasuke!

Él se gira en silencio y me lanza una mirada fría como el hielo. Siento su impavidez aún medio a oscuras. Yo sólo logro corresponderle unos segundos; a continuación, para no derrumbarme delante de él, me pongo de pie a trompicones y me largo de la habitación, directa al baño. Una vez segura en mi refugio alicatado hasta el techo, doy rienda suelta a mi congoja, echándome a llorar sin saber siquiera por qué. Hay algo en él… hay algo en Sasuke… que me mortifica lentamente desde hace… desde hace una semana.

Al salir del baño me encuentro cara a cara con Itachi, que me sonríe y pregunta:

–¿Te encuentras mejor?

–Sí… sí, mejor. Un momento… ¿cómo sabías tú que estaba aquí? –Pregunto, algo confusa.

–Sasuke ha venido y me ha dicho: "Sakura se ha encerrado en el baño". Cuando le he preguntado el porqué, sólo ha respondido: "Porque he vuelto a cagarla con ella".

Miro lánguidamente al suelo antes de responder:

–Bueno, al menos lo reconoce.

Itachi se encoge de hombros.

–Mira, yo no quiero ser un entrometido, pero me parece que deberíais resolver eso, lo que sea, entre vosotros cuanto antes. Sois mayorcitos para estar persiguiéndoos de esta manera.

Asiento con la cabeza. Sé que tiene razón, lo sé de sobra.

Itachi y yo salimos hacia el comedor, donde ya se encuentra Sasuke, que actúa como si nada hubiese ocurrido. Con que esas tenemos, .¿eh? Muy bien. Dos pueden jugar a ese juego.

Tomamos asiento los tres en la mesa, e Itachi empieza a servir el primer plato: las míticas berenjenas rellenas de los Uchiha, receta mítica que tan sólo Itachi sabe cocinar de manera exacta a su difunta madre. Están realmente buenas. Por romper el hielo, el hermano de Sasuke comenta:

–Parece que va a llover durante toda la semana que viene.

–Hace falta que llueva –responde Sasuke, desinteresadamente, como por decir algo.

–La verdad es que sí –le sigo el juego–. Si no llega a llover, cuando mi madre regrese, encontrará sus macetas completamente marchitas.

Él me lanza un vistazo, curioso, sin acabar de comprender qué demonios ocurre. Yo le devuelvo la mirada, acompañada de una ingenua sonrisa, lo cual hace que alucine incluso más. Sonrío para mí misma, orgullosa. Por primera vez en siete días, noto que estoy manejando la situación.

Al acabar de comer, ayudo a Itachi a quitar los platos de la mesa, de manera que Sasuke se ve obligado a participar también. Al terminar, le lanzo una mirada de reojo y, mientras salgo por el pasillo, exclamo:

–¡Chicos, me voy ya! .¡Adiós!

Tal y como pensaba, Sasuke sale como un torbellino de la cocina y, frunciendo el ceño, me pide:

–Quédate, Sakura. Hay algo que quiero decirte.

–Tengo cosas que hacer –respondo, seca.

Sasuke baja ligeramente la cabeza, no precisamente contento. Me lanza una mirada de advertencia y sisea:

–Tu plazo de esclavitud expira dentro de unas horas. No me hagas ordenártelo. Aún no es tarde para que destroce tu existencia.

Le reto con la mirada. Me he cansado de ser una sumisa. Finalmente, le oigo murmurar:

–Sólo un rato. Después serás libre y podrás hacer lo que te venga en gana.

Le aguanto la mirada unos segundos antes de aceptar:

–Está bien.

Sasuke se relaja y, esbozando una sonrisa irónica, pregunta:

–¿Bueno, qué? .¿Vemos una peli?

Le miro con desmayo.

–No volveré a ver una película contigo, jamás de los jamases.

–Venga, mujer, no será para tanto. Lo único que no tienes que hacer es… apostar. Siempre has tenido muy mala suerte para esas cosas.

De repente, las palabras de Naruto, su revelación, me vienen a la cabeza. Me enfurezco.

–¿Por qué lo atribuyes a mi mala suerte cuando ambos ya sabemos que fue el resultado de su deslealtad?

En apenas un segundo, el rostro de Sasuke, antes perfecto y confiado, se desencaja, y me clava sus desorbitados ojos. Acabo de abrir la caja de Pandora.

–¿A qué te…?

–¡No te hagas el loco! –Estallo, furiosa– ¡Lo sé todo! .¡Que habías visto la película antes, que conocías el final! .¡Me has utilizado para divertirte! .¡Tú…!

Quiero insultarle, pero las palabras no acuden a mi mente. Pensé que llegado el momento me mostraría lo bastante iracunda como para mantenerme en pie, pero las lágrimas acuden de nuevo a mis ojos. No quiero ni que intuya que he llorado dos veces en un mismo día por su culpa, en su casa. No quiero que sepa que soy tan débil. No quiero sentirme tan miserable.

Sasuke avanza, vacilante hacia mí, y levanta una mano para tocarme la cara, mientras murmura:

–Sakura…

Me aparto de él de golpe, no quiero ni sentirle cerca. De repente, su mirada refleja un dolor indescriptible. ¿Encima ahora es culpa mía? No pienso someterme a esa idea.

–¡Apártate! .¡Te odio!

–Sakura, por todos los Budas, escúchame.

–No quiero oír nada de lo que quieras decirme. Todos estos años… actuando como si fueras mi amigo, con tus bromas y tus comentarios amables… y de repente… vas y te conviertes en la criatura más despreciable que jamás ha pisado este planeta… Te has portado… conmigo has sido… ¡tan ruin! Durante siete días… lo único que has hecho ha sido humillarme, utilizarme, pasarte mi dignidad por donde te ha dado la gana y tratar de interponerte entre mi felicidad y yo… entre Neji y yo. ¡Te odio! Y me odio a mí misma por hacerlo, porque ni siquiera te mereces una mota de mis pensamientos.

Sasuke me contempla, lívido, mientras yo jadeo, tomando aire tras mi discurso, luchando por contener las lágrimas. No hay combate más duro que el que se libra contra los propios sentimientos. Itachi pasa por detrás de Sasuke y me lanza una mirada reprobatoria, como diciéndome: "Esta vez te has pasado". Me da absolutamente igual. Sasuke aprieta los puños, clavando su mirada en el suelo.

–Ha sido… Naruto, .¿verdad? Nunca estuvo conforme cuando le conté lo de nuestra apuesta. Sólo se lo conté a él porque es mi mejor amigo. Ninguno de los demás lo sabe. No quería exponerte a ellos.

–Creo que ésa es la única delicadeza que has mostrado conmigo desde que empezó todo esto –respondo, cruzándome de brazos.

–No quería exponerte a ellos porque… yo… Sakura, tú y yo somos tan diferentes. Cuando estoy contigo, me siento como un extraño en mi propia piel. Llevamos tantos años conviviendo las veinticuatro horas del día que ya me conozco el programa cuando se trata de ti. El problema de los programas son… los fallos de última hora. Seré completamente sincero contigo. No me importa arriesgarme a nada si se trata de ti.

Trago saliva en silencio, preparándome para lo peor.

–Tú y yo hemos cambiado mucho. Cuando eres pequeño, te llevas bien con todo el mundo. Al crecer, las cosas cambian. Sin embargo, para mí tú eras mi bote salvavidas, la persona que siempre estaba ahí, sin importarle mi carácter o mi manera de ser. Eres, sin lugar a dudas, la persona que más me ha aguantado. Casi sin querer, empecé a verte de otra manera. Ya sabes a lo que me refiero. Un buen día, me di cuenta de que eras una chica. Una chica maravillosa, agradable, dulce y preciosa. Hyuuga no fue el único que se enamoró de ti aquel año. Yo también lo hice.

De repente, noto cómo las rodillas empiezan a flaquearme. ¿Me está diciendo lo que creo que me está diciendo?

–Me sentía muy afortunado de tenerte como amiga. Pensaba que eso me daba ventaja sobre Hyuuga. Tardé algún tiempo en darme cuenta de que era más bien lo contrario. Nuestra amistad, sustentada sobre todas nuestras diferencias, hacían casi imposible una relación que fuese más allá. Me cansé de esperar. Por eso hice lo de las películas y la apuesta. Te convertí en mi esclava… porque era la única manera que conocía de estar más cerca de ti.

La voz se me seca al fondo de la garganta. Miles de emociones se agolpan en mi mente, y me empiezan a zumbar los oídos. ¿Es esto real? .¿De veras está pasando?

–No todo salió como esperaba, .¿sabes? Bueno, mejor dicho, no sabía qué esperar. Soy un irresponsable, ya me conoces… y por si fuera poco, Hyuuga se interpuso en mis planes. Desde entonces, las cosas no han dejado de empeorar.

Sasuke esboza una sonrisa triste y de repente, cae de rodillas frente a mí, con la cabeza gacha, humillándose por primera vez desde que nació, en su casa, ante mí. Me sujeto al reposabrazos de una butaca del pasillo.

–Soy consciente de que te he hecho sufrir. Por ello, te ruego que me perdones. Me gustaría haber tenido el valor… de decirte lo que siento, pero opté por la vía más mezquina, la más fácil para mí. Lo único que he conseguido ha sido acabar como el malo. Te mereces algo mejor que yo, mucho mejor. Todavía albergo mis dudas de que Hyuuga lo sea –percibo en su voz que Neji-kun no le cae nada bien–, pero… si le quieres… yo… no tengo nada más que decir. No volveré a interponerme en tu vida, nunca más.

Le contemplo en silencio, mientras siento como si un dique de contención se hubiera quebrado en mi pecho. Sasuke, inmóvil en el suelo, no ayuda mucho, precisamente. Siento una imperiosa necesidad de largarme de esta casa, se me caen encima las paredes. Agobiada, controlo como puedo mi temblor de piernas y, dándome la vuelta, abandono el cuarto piso. Por primera vez, cojo el ascensor para bajar a mi casa y, al entrar, me descalzo, y sin apenas pensarlo, cojo el teléfono inalámbrico y marco el teléfono de casa de Neji-kun. Al cabo de dos tonos, él mismo responde:

–Moshi moshi?

–¿Neji-kun? Soy yo… Sakura.

–¡Sakura¿Has estado con Uchiha-san? .¿Cómo… ha ido?

Escucho su respiración en silencio, sin poder decir más. Poco a poco, me percato de que no puedo decirle lo que él quiere oír. Neji es un buen chico, no quiero hacerle daño, pero… tampoco quiero traicionarme a mí misma.

–Sakura, .¿sigues ahí? –Pregunta, con deje preocupado.

–Sí… sí, perdona –respondo, con la voz trémula.

–Bueno, cuéntame, .¿qué ha pasado?

Callo una vez más para finalmente anunciar:

–Neji-kun, te quiero mucho, pero… quiero que… me perdones.

No sé si debería volver aquí. Una vez haya llamado al timbre, no habrá vuelta atrás. Quiero volver a ver a Sasuke, hablar con él. Ni siquiera sé lo que le quiero decir exactamente, sólo sé que tengo que hablar con él. Necesito que me explique tantas cosas… Y yo… tengo dentro una maraña de sentimientos que me temo sólo él puede desenredar. Finalmente, llamo a la puerta. Tal y como esperaba, Itachi abre.

–Estaba dudando entre esperar diez minutos a que volvieras a subir o traerte yo mismo agarrada de los pelos –me suelta, con un suspiro.

–¿Tan mal está? –Pregunto, sorprendida, refiriéndome a Sasuke.

–Por los suelos.

Me muerdo el labio inferior.

–¿Tú crees que querrá… verme? –Logro pronunciar.

Itachi, que ya había pasado de largo en dirección a su cuarto y a sus queridos libros de Derecho, se detiene en medio del pasillo, hunde las manos en los bolsillos y, sin siquiera mirarme, responde:

–No sólo quiere. Lo necesita –me dispongo a ir a la habitación de Sasuke cuando Itachi añade–. Ah, Sakura. Quiero que sepas que no es a ti a la única a la que han hecho daño, pero que se lo hayas hecho inconscientemente no significa un alivio. Ni para él… ni para los demás.

Dicho esto, se mete en su dormitorio, dejándome sola en el pasillo. No hace falta ni que me diga dónde está Sasuke. Es algo que ya sé. Me giro y entro en la habitación de invitados, la de dos camas, que casi nunca está ocupada, pero que la madre de Itachi y Sasuke mantiene siempre impecable. Cuando éramos pequeños y yo me subía a esta casa a dormir, él y yo dormíamos en esta habitación. Aunque hace años que no subo, este dormitorio es algo así como nuestro rincón secreto, y Sasuke yace justo donde esperaba verle: tumbado boca arriba entre las dos camas, con la mirada perdida en el techo y con el único consuelo de las frías baldosas bajo su piel. La persiana, cerrada casi por completo, deja entrar la luz justa para crear una inquietante penumbra. Le miro en silencio durante unos instantes, sintiéndome la mala.

–¿Has venido a compadecerte o te lo has pensado mejor y quieres insultarme un poco más antes de que tu novio me parta la cara? –Dice de repente, con voz desafiante, pero derrotada.

–No va a partirte la cara –respondo, armándome de paciencia.

–Claro que no –su voz adquiere un matiz sarcástico–. Tu novio es un nenaza.

–Ya basta, Sasuke –me empiezo a sentir molesta–. Además, Neji ya no es mi novio.

Sasuke se incorpora de un salto, clavándome la mirada. Percibo su intensidad aún en penumbra. ¿Cómo he podido pasar tanto tiempo sin darme cuenta de que sus ojos son especiales? .¿Cómo he podido ignorar así mis sentimientos?

–Me estás vacilando –contesta finalmente, mientras se tumbar de nuevo en el suelo.

–Eso es lo que tú harías, Sasuke –me hago eco de su carácter, para que pruebe un poco de su propia medicina–. Afortunadamente para ti, yo no soy como tú. Ahora, si piensas seguir comportándote como un estúpido, mejor me voy.

Hago ademán de irme, cuando él me detiene, con un grito:

–¡NO!

Me giro, sobresaltada. Jamás le había oído ese tono de voz, tan… desgarrado. Nos miramos en la oscuridad durante unos minutos, hasta que él rompe el silencio preguntando:

–¿Qué has querido decir con eso de que Hyuuga ya no es tu novio?

Me encojo de hombros.

–¿Acaso no es obvio? Lo hemos dejado.

–Espera, espera, para el carro. ¿Quién ha dejado a quién?

Agradezco la penumbra, que protege mi vergüenza.

–Yo… le he dejado… a él.

–¿Qué¿Por qué? –Sasuke se muestra sorprendido.

Bajo instintivamente la mirada al suelo.

–Pues porque yo… yo… me he dado cuenta de que… Sasuke-kun, yo… llevo toda mi vida enamorada de ti… pero yo pensaba… que si te lo decía, te reirías de mí –hago una pausa para moquear un poco. Oh, no, ahora no. Me voy a echar a llorar–. Sólo me lo planteé de manera inconsciente, pero todos a mi alrededor se han acabado dando cuenta… Ino… Hinata… Kiba… incluso Neji-kun. ¡E Itachi! No me lo ha dicho, pero… él lo sabía… mejor que yo.

–Sakura… –Sasuke parece sorprendido.

–Desde que… desde que me besaste el jueves, en tu habitación… yo… no he podido quitármelo de la cabeza, Sasuke¡no he podido! Porque en unos segundos experimenté de golpe… las emociones que durante años me había dedicado a silenciar –me cubro la cara con las manos, y mis lágrimas mojan las palmas.

De repente, noto los brazos de Sasuke-kun rodeándome los hombros, abrazándome con una ternura que juraría que jamás antes me había demostrado.

–¿Estás segura… de todo lo que has dicho? –Murmura a mi oído.

–Hasta de los puntos y las comas –hipo, encogiéndome entre sus brazos.

–Sakura, tú… ¿podrás amarme? No quiero que te fuerces a ello si eso va a hacerte daño –le tiembla la voz, está emocionado.

–Mientras tú me quieras, podré aguantar cualquier cosa –respondo, más convencida de lo que jamás he estado.

De repente, Sasuke retrocede y se sienta en una de las camas, apoyándome en su regazo. En la penumbra, noto su ávido aliento buscando mis labios, y se los entrego sin concesión alguna. Sus brazos me rodean la cintura, y me siento tocar el cielo. Al deshacer el beso, le oigo preguntarme al oído, muy bajito, como si fuera un secreto:

–Haruno Sakura… ¿Quieres salir conmigo?

Sonrío, mientras el rastro de mis lágrimas se me seca en las mejillas.

–Claro que sí.

Sello mi respuesta con otro beso que él recibe como agradecido, y capto cómo de cada molécula de su piel exuda un sentimiento tan fuerte que amenaza con deshacerme de puro sentimiento, derritiéndome hasta los huesos, inundándome hasta el último recoveco. Sí, no me cabe duda… esto debe ser el amor.

FIN


Y ahora... (redoble de tambores xD) la respuesta a los reviews anónimos n.n

dyelbi: Pues sí, hija, este capítulo será el último... que nooo! Va a haber un epílogo... pero técnicamente el fic ya está terminado, así que no sé cuándo lo colgaré :-P Y bueno, respecto al comentario de Sasuke, veo que no os ha hecho gracia a ninguna... xD es lo que tiene la soliaridad femenina. Bueno, espero que te haya gustado el Domingo ;-)

arhen: Bueno, bueno, ya ves cuál ha sido el desenlace... jejeje, espero que más o menos te haya llegado a gustar, me he esforzado en dejar a Sasuke poco menos que a la altura de nuestra Sakura... sí que le ha tocado humillarse al pobre Ya tocaba, ne? ;-)

Be: Sorpresa! Sí, sí que ha sido SasuSaku... espero que te haya gustado :-D

yosy-chan: Me alegra que te haya gustado, la verdad es que tienes toda la razón: se quedara con el que se quedara Sakura, hacen muy buena pareja ;-)

andriu: Lloraste? T.T qué ilusión... siempre había pensado que se me daba mejor hacer reír que hacer llorar, pero nunca se sabe n.n Los lectores son una parte muy importante del fic, sus ánimos son clave para continuar con la idea :-)

Arbol de Cerezo: Me alegra que te haya gustado :-D La verdad es que Sasuke y Neji son polos opuestos, en el Sábado quedó más que patente, pero en el Domingo he tratado de demostrar que realmente Sasuke tiene su corazoncito... Espero que te haya gustado n.n

sccmar: Jajajaja vaya par de chicos guapos que tiene Sakura, .¿eh? Suerte que tienen algunas T.T En fin, no quedó muy claro si le hace daño a Neji o no... pero tranqui, que se aclarará ;-)

barby: Me alegra que te guste n.n Entiendo lo de los celos :-P A mí también me pasa xD

shie-san: Sasuke sieeeempre será mi personaje favorito xD Por malo que me lo pinten juju. En fin, espero que te guste el Domingo n.n

Dark Pam: Bueno, lemon no ha habido... xD Puede que lo haya en el futuro epílogo, eso subiría el rating del fic a M¡niños, a la cama! xD Tanto Sasuke como Neji son encantadores, cada uno a su manera, jejeje ;-) .¿No dicen por ahí que a las chicas nos gustan los chicos malos? En parte tienen muuucha razón :-D

NakuruUchiha: Biennn, espero que te haya gustado el esperado Domingo n.n Gracias por los ánimos

Lumi: Me hace mucha ilusión que te lo hayas leído del tirón T.T Muchas gracias, espero que te guste el Domingo

Muchas gracias a todos n.n Sois geniales

Kwatz!

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