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Capítulo 28: 'Juegos de Amor'
Dejó su pluma encima del libro y ni siquiera se dio cuenta que la había dejado con un poco de tinta chorreando en las antiguas páginas del único volumen del colegio de Historia de la Magia: Desde de los cuatro elementos hasta los encantamientos de Merlín. Miró a Hermione como si estuviera con fiebre y le tocó la frente para cerciorarse que la temperatura corporal de su amiga estaba a un nivel normal.
-¿Estás en tus cabales? – le preguntó.
-Estoy más centrada que nunca – respondió la castaña aún manteniendo su sonrisa - ¿Me ayudas o no?
-¡Por supuesto que sí! – chilló emocionada.
-Cállate, Weasley – le dijo un chico de Ravenclaw de su mismo año, sentado en la mesa del frente – Algunos queremos aprobar el año…
-Disculpa – Se giró nuevamente a su amiga – Oh, Merlín, oh, Merlín… Por fin los planetas se alinearon correctamente para reparar el caos de la tierra.
-No seas tan exagerada. Cometí un gran error, pero no es para tanto.
-Eso es lo que tú crees.
Hermione obvió el comentario de Ginny mientras se sentaba en el puesto vacío frente al de la pelirroja y se inclinó.
-Tengo ya todo listo… Sólo necesito que me hagas dos favores – dijo algo nerviosa y su amiga asintió. Estaba a punto de pedirle a Ginny que hiciera vandalismo en la escuela - ¿Aún conservas el maletín de emergencias de los gemelos?
-Sí. Ése maletín debe estar pudriéndose porque hace años no lo tocó, como aún no se me presenta la oportunidad de formar una catástrofe… - Dejó de hablar y miró con los ojos muy abiertos a Hermione – No me digas que quieres que use el maletín.
-Exacto.
-¿De verdad estás bien? – le preguntó bajando la voz - ¿Te das cuentas que eres prefecta y me estás pidiendo que cause una de las catástrofes más grandes del siglo? Fred y George me dijeron que era en un caso extremo de aburrimiento o venganza, por si había una Umbridge versión 2.0…
-Los gemelos siempre han optado por llamar la atención con sus bromas y eventos, por lo que la catástrofe sería un espectáculo visual peligroso, pero muy atractivo para todos. Y, si no me equivoco, me garantizaría varios minutos de distracción asegurada.
-Es cierto, pero… ¿Qué vas a hacer para que me dejes hacer algo ilegal? – Tragó saliva después de decir eso. Era algo muy surrealista que Hermione le estuviera pidiendo que rompiera las reglas.
-Eso después lo sabrás – Se puso de pie – Muchísimas gracias – dijo dejando el tono misterioso que habían usado unos segundos atrás – De verdad me salvaste la ida, Ginny.
-Espera. Nunca dije que iba a causar el caos… Bueno, lo haré. Acepto. ¿Cuál es el segundo favor?
-Mañana empezará en marcha mi plan, y mañana necesitaré tu ayuda con otra cosita – Dio unos dos pasos y se giró nuevamente – Ah, Ginny, manchaste todo el ejemplar del libro… Si Madame Pince te pilla, te mata. Mejor trata de arreglar eso.
La pelirroja tomó la pluma y la dejó dentro del tintero. Observó que nadie se fijó en el lío que había formado y sacó su varita para limpiar la mancha del libro. Eso le pasaba por escuchar las locuras de Hermione. ¿Qué le estaba pasando a su amiga? No negaba que era una muy buena noticia que se diera cuenta de lo idiota que había sido y que quería enmendar sus errores, pero ya para pedirle que usara el maletín de emergencias de Fred y George… Era demasiado.
OoOoO
-¿Y te das cuenta que después se fue sin decir nada más?
-Bueno, si querías que te besará y tuvieran un momento romántico... –empezó a decir Harry.
-No me refiero a eso, sino que… Estaba rara¿sabes? Más extraña de lo habitual. De repente se fue como si estuviera llorando porque se había golpeado en un brazo y no porque ése grandísimo imbécil de Graham nos cagó… – No falta decir que allí vino un gran discurso de groserías.
Después de haber visto cómo Hermione se iba del pasillo del segundo piso, Ron se dirigió a la sala común pensando que estaría vacía. Quería pensar sobre lo que había pasado. Se sentía mucho más calmado que cuando escuchó decir a Ginny que James Graham le había dicho a Hermione que sus resultados en el examen de Encantamientos no había sido satisfactorio, pero aún así tenía la gran necesidad de tomar algo y lanzarlo hasta que se rompiera. Quería romperle la cara a ese tipo y Hermione no lo había dejado. Tenía una pizca de ira contenida y deseaba sacarla de su ser cuanto antes.
Al llegar a la sala común se encontró con Harry en una de las mesitas escribiendo en un largo pergamino. Su amigo lo saludó sin mucho ánimo, porque estaba concentrado haciendo uno de los deberes de Pociones, pero al ver la cara de Ron le preguntó si estaba bien. ¿Y estaba bien? Aquella era una de las más típicas preguntas que se hacía al ver a cualquier persona decaída, sólo para demostrar que se preocupaban por ése alguien y el alguien respondía: Sí, estoy bien. Era una mentira decir que estaba bien. Y no quería mentir. La pizca de ira contenida fue creciendo y ahora no quería sentarse a meditar lo que había pasado, sino que quería hablarlo con Harry y hacerle entender que quería matar a Graham y entender por qué Hermione estaba tan extraña.
-Yo que tú iría a dormir un poco. Estás muy alterado – observó Harry negando con la cabeza – Entiende que Hermione no te tiene que dar explicaciones por todo.
-Es que… Yo todavía la quiero – dijo después de suspirar – Es por eso que me preocupo tanto por ella.
-Lo sé, pero te estás excediendo un poco. Mejor relájate y luego de la cena empezaremos con los deberes.
-¿Te estás oyendo? Parece que Hermione se hubiera posesionado de tu cerebro, Harry. ¡Quieres hacer deberes! – Él rió y Harry también lo hizo – Te haré caso y me iré a dormir un poco… Odio que no podamos dormir lo suficiente en Hogwarts.
Ron subió las escaleras y Harry volvió a escribir en el pergamino la importancia de las plantas medicinales en las pociones curativas. No pudo escribir más de cinco palabras porque el retrato se abrió y alguien entró llamándolo. Levantó la cabeza y vio que Hermione tomaba una silla y se sentada junto a él.
-¿Tienes unos minutos para tu mejor amiga?
-Supongo… Ron ya me contó lo que pasó con Graham. Me parece excelente que ya no pase nada de nada con él – le dijo pausadamente. Notó que los ojos de la castaña estaban un poco hinchados, pero la sonrisa en su cara era genuina – De hecho no te ves tan mal como Ron me comentó. Se te ve muy alegre.
-Ay, Harry, es que no sabes… Estoy enmendando mis errores – Él arqueó una ceja – Y mi principal error fue proponerle a Ron que rompiéramos.
-¡Genial, Hermione! Está arriba. Podrías decirle ahora mismo y estimo que en unos cinco minutos ya están siendo novios nuevamente.
-Tengo que hacerlo de otra manera, Harry. No me vengas a decir que aquella mágica noche de navidad no influenció en nada el que Ginny y tú se hayan besado… - Tosió mientras Harry se sonrojaba – Es por eso que ya sé cómo decirle a Ron que no puedo vivir sin él.
-Qué romántica.
-Y necesito que me ayudes en dos cosas…
-Claro, dime qué debo hacer – asintió contento.
-Quiero que le digas a todos los del equipo que hay entrenamiento de Quidditch mañana, pero asegúrate que sólo Ron vaya. Dile a los demás que es una mentira para ayudarme – A Harry se le torcieron un poco las gafas al escuchar la petición de su amiga – Y, lo segundo, es que ayudes a Ginny en todo lo que necesite.
-Debí haber sabido que Ginny estaba involucrada. La vida de esa mujer está basada en planes – comentó sin poder creer que en cualquier plan, idea o secreto estaba el nombre de su novia en él.
-Obviamente le pedí ayuda a ella… Ginny es la mente criminal más poderosa de los Weasley. Les gana a los gemelos por mucho – dijo como si fuera lo más sabido del mundo - ¿Qué dices ahora, Harry, me ayudas?
Miró a las escaleras como si Ron fuera a bajar y fuera su salvación de aquella decisión, pero eso no pasó. El que le pidiera que dijera que había un falso entrenamiento de Quidditch dejaba entrever que era algo muy grande lo que planeaba su amiga. Y el ya haber mencionado las palabras "mente criminal", "ganar a los gemelos por mucho" decía que Ginny tenía que hacer algo riesgoso. ¿O estaba sacando conclusiones apresuradas? Hermione iba a sólo decirle a Ron que volviera a ser novios, y ya estar pensando en que su amiga estaba ideando algo tan maquiavélico era mucho.
Se inclinó para darle su respuesta al ver que un grupo de cuarto año ingresaba a la sala común.
-Supongo que sí.
-¡Ay, Harry, gracias! – Se acercó a su amigo y lo abrazó rápidamente.
-¿Entonces debo decirles a todos que hay entrenamiento, y después le digo a los demás que es sólo una mentira? – preguntó enrollando el pergamino. No creía que fuera ya a terminar su ensayo sobre las plantas medicinales dentro de poco. Hermione asintió energética - ¿Y qué se refiere exactamente ayudar a Ginny en lo que necesite?
-Ella hará las maniobras de distracción en los jardines. No sé si te has leído el periódico, pero, según El Profeta, mañana hará un día templado y será perfecto para que todos salgan a jugar con la nieve, patinen en el lago o jueguen Quidditch…
-Lo único que he leído en el día ha sido 'Corazón de Bruja'. Allí no dan el pronóstico – dijo pensando en lo que le había dicho su amiga - ¿Tan privado quieres que sea para que Ginny haga una maniobra de distracción a nivel completo?
-Tiene que ser en grande, Harry. Ése es mi punto. Hay que usar la artillería pesada como a de lugar – explicó cansinamente.
-Y si quieres que sea a nivel completo… Ginny tendría que hacer algo parecido al pantano que hicieron los gemelos en quinto año – Estaba atando cabos sueltos - ¡No puedo creerlo!
-Sí, Ginny hará algo gigante y espectacular. Será una gigantesca catástrofe. Es por eso que necesita tu ayuda… Obviamente yo también los ayudaré, pero no podré todo el tiempo porque estaré haciendo lo mío con Ron.
-Hay algo que no me calza, Hermione – Harry trató de encontrar las palabras adecuadas para no ofender a su amiga – No sé para qué necesitas distraer a todos cuando sólo tienes que hacer lo tuyo con Ron. ¿Por qué quieres distracción? No es tan necesario.
-Dos razones: Tengo que hacer todo en grande porque me mandé un error enorme; hay que compensar – Levantó uno de los dedos de su mano derecha y luego levantó otro – Ginny necesita canalizar toda su mentalidad criminal en algo. ¿Te has dado cuenta que todo ha estado muy calmado? No apoyo el hecho que haga un caos, pero Ginny… Ella es como los gemelos. Necesita hacer algo para estar tranquila. Algo que implique una gran broma, explosiones, fuegos artificiales, revuelta, etc.
-Te entiendo – dijo, pero eso no implicaba que apoyaba que Ginny hiciera algo tan peligroso.
-Genial. Sólo di lo del partido mañana y después hablaré con Ginny y contigo. ¿Hecho? – Estiró su mano y Harry la estrechó no muy convencido de estar haciendo lo correcto.
OoOoO
Demelza golpeó la mesa y Dean estaba planeando lanzarle las tostadas en la cabeza a Harry.
-¡Eres un maldito dictador, Potter! – chilló Demelza colérica - ¿No te das cuenta que hay cosas más importantes que el Quidditch? Para que sepas, ya estoy tapada de deberes…
-Pero tenemos que ganar la copa este año. No quiero como último recuerdo que Malfoy tenga aquella preciosa pieza de metal en sus manos. De seguro ninguno de ustedes me entiende, pero Dean y Ron sí… ¿Verdad? – Se volteó para ver a los dos y pedirles ayuda con la situación.
-O sea… Algo, pero… - Bajó las tostadas al ver que Harry acababa de darse cuenta que se las quería lanzar – No sé.
-¿Ron?
-Quiero desayunar tranquilo, Harry – replicó su compañero engullendo su desayuno.
-¡Ginny, apóyame! – le pidió Demelza al ver que la pelirroja estaba muy calmada a su lado – Las dos estamos tapadas de deberes. Somos compañeras de año y lo sabes…
-¿Qué quieres que le diga a éste? – Miró a Harry enojada – No va a cambiar de opinión… Sólo dejo en claro que es idiota que empecemos hoy. Una locura.
-Qué suave – comentó Jack Spoler riendo – Esa no es Ginny Weasley… Parece que como ahora es tu novio, se nos ablandó un poco.
-Cállate ahora mismo, Spoler, sino quieres que mi varita esté metida en tu-
-Ginny, por favor – le pidió Harry adivinando la grosería que iba a decir su novia – Lo siento, pero así es. Entrenamiento. Y eso… Buen provecho y sigan desayunando.
Harry se retiró de ese sector de la mesa y fue hasta donde se encontraba Hermione. La castaña estaba escribiendo algo en un pergamino. Tan concentrada estaba que no se había dado cuenta que su amigo ya había llegado.
-Me fue bien – informó sirviéndose algo de leche en su tazón – Lo que más me impresionó fue que Ginny actuó muy bien y Demelza… es una revoltosa. Reclama por todo.
-Genial – masculló su amiga como si apenas lo hubiera escuchado.
-¿Qué escribes?
-Lo que determinará si Ron me disculpa o no – respondió sin mucho preámbulo mientras Harry sacaba una buena porción de avena de una fuente - ¿Ya has hablado con Ginny para que la ayudes?
-Anoche me dijo que me diría antes del almuerzo. Necesitaba hacer unas pequeñas pruebas para saber si funcionaban las cosas del maletín.
OoOoO
Harry, Ron y Hermione iban muy callados al aula de Transformaciones. El pelirrojo trató durante los primeros minutos del día en poner un tema de conversación, pero el único que le respondía era Harry. Hermione tosía nerviosamente y hacía como si estuviera distraída leyendo unos apuntes. Cada vez que Ron le preguntaba cualquier estupidez, ella se sonrojaba sin ninguna razón. Parecía una de esas niñitas pequeñas admiradoras de Ro-Ro.
-Si sigues actuando así creerá que estás demente. Tranquilízate – le susurró Harry antes de entrar a Transformaciones y Hermione sólo asintió avergonzada.
Ése día fue el más raro de sus vidas. De una forma diferente para cada uno: Harry estaba prestando mucha atención a la profesora McGonagall, Hermione apenas tomaba apuntes porque estaba más concentrada escribiendo en aquel misterioso pergamino y Ron miraba atentamente como la castaña tachaba cada frase que escribía. Muchísimas veces pasó que la castaña dejaba de escribir, levantaba la mirada y se encontraba con Ron. Se sonrojaba y torpemente trataba de buscar las hojas pertenecientes a Transformaciones… Como si fuera posible que el pelirrojo pudiera leer a esa distancia lo que escribía en el misterioso pergamino.
Salieron de Transformaciones y tenían un pequeño recreo de quince minutos. Fueron a la sala común porque Hermione quería ir a buscar unos libros. Allí se encontraron con Ginny. La muchacha sonrió al verlos y se les acercó.
-Aquí está lo que me pediste. Mi segundo favor – dijo pasándole a Hermione una carpeta blanca. La castaña le agradeció y la guardó dándole la espalda a Ron - ¿Y cómo estuvieron sus clases? – preguntó acariciándole el dorso de la mano a Harry.
-Sólo tuvimos Transformaciones. Y fue raro… Hermione no prestó nada de atención y tu noviecito era el que tomaba apuntes – dijo Ron lanzándole una mirada extraña a Hermione, quien pareció atragantarse con algo.
-Estaba tomando notas, Ron. No sabes que no prestaba atención. No hagas conjeturas que no son ciertas – replicó Hermione.
-Sí, claro – comentó Harry sonriendo y se arrepintió por el golpe en la costilla que recibió de Ginny - ¿Por qué hiciste eso? – le preguntó adolorido.
-Por hablar demás – masculló la pelirroja lanzándole una mirada muy elocuente de lo que pasaba.
Ron notó que algo raro estaba pasando. Hermione huía a toda costa de su mirada y cuando le hablaba parecía que tuviera un resorte, ya que saltaba asustada; Harry prometió no hablar de más y Ginny le había dicho algo de un segundo favor a Hermione… ¿Por qué Harry no podía hablar de más? Eso sólo significaba que le estaban ocultando algo a él. Hermione Ni se inmutó al ver la actitud de la pelirroja, así que el engañado era él. ¿Y qué tramaban? Miró cuidadosamente a cada uno como si en alguna parte del cuerpo tuvieran unos papelitos mágicos que revelaran lo que ocurría.
OoOoO
En el transcurso de la mañana Harry se las arregló para informarle a los del equipo de Quidditch que el entrenamiento era una farsa para ayudar sentimentalmente a Ron y Hermione. Todos se mostraron comprensivos y cuando se encontraban con Hermione le deseaban suerte… Las únicas que dieron problemas fueron, nuevamente, Demelza, y para su sorpresa, Ginny. Las dos replicaron cuando él les informó que el lunes se llevaría a cabo un verdadero entrenamiento.
Cuando Harry, Ron y Hermione salieron del aula de Historia de la Magia; Lavender se les acercó tímidamente. Los tres la miraron extrañados.
-Quería pedirles disculpas por lo que hice – dijo cabizbaja – Por haber gritado a los cuatro vientos que Ginny y tú mantenían unas apuestas – Se inclinó hacia Harry – Y por haber tratado de separarlos… Lo siento – Levantó la mirada a Hermione – De verdad. Te hice cosas horribles. Te llamé Sangre Sucia, me confabulé con Malfoy…
-¿Qué? – preguntó Harry sin entender nada. Él era el único que no sabía, ya que Ginny le había contado a Ron.
-No quiero seguir estando enemistada contigo. Ginny ya me disculpo y… Perdóname, Hermione. Fui grosera, idiota y muy malvada. Estaba como ciega y no sabía lo que hacía – dijo con la voz quebrada y unas lágrimas se asomaron por sus ojos.
Por la mente de Hermione se le pasó que estaba haciendo una actuación y que todo era un teatro para hacerle algo malo nuevamente. Una trampa. Pero dijo que Ginny la había disculpado y su amiga no era tan estúpida para disculpar a alguien con malas intenciones… Además Lavender no era tan ingeniosa para tramar algo así. Y no muy entusiasmada sonrió a la muchacha diciéndole que todo quedaba en el pasado. Lavender estaba tan feliz que abrazó a cada uno y les prometía actuar mejor, ser una buena compañera y no entrometerse más en sus vidas.
-Ah, Lavender… - dijo Hermione antes que ésta se fuera – Habla con Parvati. Ustedes eran mejores amigas. Ella es la que salió más perjudicada con todo.
-Lo sé – murmuró. Estaba evitando el momento de hablar con su antes mejor amiga porque se sentía muy culpable – Gracias… Nos vemos después – se despidió con una de sus mejores sonrisas.
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La única muy preparada había sido Ginny. Después de terminar las clases, Harry y Hermione decidieron que era hora de ayudar a Ginny con su parte del plan. La pelirroja se deshizo de Ron pidiéndole a Demelza que hablaran de nuevas tácticas de Quidditch en la sala común. Llegó muy misteriosa al cuarto de Harry, donde también estaba Hermione, y después de decirle a Neville que se fuera, dejó su maletín en la cama de su novio.
-Éste es el maletín de urgencias Weasley. Auspiciado por Sortilegios Weasley, claro – anunció con la mirada encendida – Si creen que han visto todo en cuanto a bromas, créanme que esto es muchísimo más colosal.
-¿Qué contiene exactamente? - preguntó Harry alarmado.
-Sólo puedo decir a grandes rasgos que tienen fuegos artificiales, manuales de diversos hechizos y encantamientos, piñatas y… Bueno, allí verán – Sacó del bolsillo de su túnica un pergamino y en él estaba dibujado los jardines de Hogwarts – Todo partirá aquí – Con su varita señaló un punto cercano al lago – Luego, se extenderá por el cielo causando gran revuelo… Aún no decido que siga por adentro del castillo o que salgan del castillo. Debo pensarlo bien. Y finalmente acabará en el lago con el calamar gigante…
-Creo que afuera del castillo sea lo que sea. Es muy riesgoso dentro – dijo Hermione tratando de entender a su amiga - ¿Cuántos minutos me garantizas?
-Muchísimo más de una hora. El espectáculo durará unos quince minutos, pero el revuelo que causará hará que todos vayan a sus salas comunes a comentarlo…
Siguieron hablando de los peligros que tenía la parte del plan de Ginny, pero ella dijo que si Harry la ayudaba a la perfección, no habría nada que lamentar.
-Bien… Lo último que hay que organizar es que vayas con Ron a los vestidores – dijo Hermione pensativa – Cuando estén allá haz algo para que él se quede solo y tú te vas.
-Ah, fácil – asintió Harry sonriendo – Cuando me vaya iré a ayudar a Ginny con lo que quiera.
-Genial. Ahora hay que ir a almorzar y dentro de unas horitas más… ¡Se viene la revolución! – exclamó la pelirroja.
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El almuerzo había sido raro. Ron notó que Hermione apenas probaba bocado y que Harry cuchicheaba con Ginny. Decidió no darle tanta importancia y siguió devorando lo que su tenedor alcanzaba. Tendrían entrenamiento y debía tener fuerzas para parar la quaffle muchísimas veces.
Luego tenían otra hora libre, así que Harry, Ron y Hermione se dispusieron a hacer sus deberes. Ginny se separó de ellos argumentando que debía juntarse con unas amigas, aunque, en realidad, iba a pasar el dato a todo el estudiantado que a las seis y treinta habría un gran espectáculo en los jardines y no podían perdérselo.
En la sala común ya hacían los deberes atrasados que tenía. Sí, ya habían pasado unos tres días desde que habían llegado de las vacaciones de navidad y estaban con cosas atrasadas. Ron le prometía a Merlín que jamás volvería a vaguear en las tardes para poder hacer sus deberes a tiempo mientras que Harry copiaba como podía el ensayo de Transformaciones de Hermione porque ella se negó a ayudarlos. La castaña dijo que eso les pasaba por vagos y ahora debían pagar las consecuencias seguido de un tedioso discurso que les faltaba menos de tres meses para dar los ÉXTASIS.
-¿Adónde vas? – preguntó Ron, luego de dos horas de escribir, al ver que Hermione guardaba los pergaminos en la mochila.
-Por si no lo sabías, tengo más clases que tú, más cosas que hacer que tú y, por ende, más ÉXTASIS que presentar que tú – respondió sin mirarlo siquiera - Voy a hablar por la profesora Vector para que me pase material extra de estudio…
-Oh, qué entretenido – murmuró Harry mientras Ron reía.
-Entretenido es ver que se pierden el tiempo riéndose de mí a estar terminando el ensayo para McGonagall… Apúrense o sino tendrán que perderse el entrenamiento – dijo sonriendo con aires de superioridad antes de salir por el hueco del retrato.
-Ciertamente no quiero perderme el entrenamiento - comentó Ron con una pizca ironía mirando a Harry. Encontraba que era muy precipitado que entrenarán ahora, pero amaba volar en su escoba.
-Por más que no quiera admitirlo, pero Hermione tiene razón. Mejor trabajemos.
Estuvieron otra hora más hasta que terminaron. Bueno, les faltaba un mapa para Astronomía, pero lo harían en la noche. Así que los dos jóvenes fueron a la habitación a dejar sus cosas y prepararse para el entrenamiento mientras conversaban.
Mientras tanto, en un pasillo de Hogwarts…
-¡No! – gritó Ginny cubriéndose la cabeza mientras millones de cenizas le caían encima.
-Ginny… Me dijiste que sabías todo lo que había aquí y para qué servía – murmuró Hermione tratando de no matarla.
-Esto es asqueroso – terminó Parvati tosiendo.
-Tú no opines – le advirtió la pelirroja sacando su varita y limpió las cenizas – No sé para qué te vienes donde no te llaman, Parvati. Nunca fuiste parte del plan.
-Lo siento si tuve que encubrirte y decirle a Filch que esos eran paquetes de cera depilatoria en vez de paquetes con combustible de fuegos artificiales – Señaló unos paquetes en el maletín – Además que todo sea para ayudar a Hermione… ¡Qué romántico es esto!
Ginny volvió a tomar los frascos y los vertió con mucho cuidado en los marcos de las pinturas. Muchas personas de las pinturas empezaron a replicar, pero se quedaron callados para seguir escuchando la conversación de las muchachas.
-Bien, ahora vamos a los jardines para poner los cohetes… - anunció Ginny cerrando el maletín.
-¿Saben? Lavender me pidió perdón por ser una arpía y quería ser mi amiga de nuevo – comentó Parvati mientras bajaban las escaleras.
-A nosotras ya nos pidió disculpas. ¿Qué le dijiste? – preguntó Hermione.
-La disculpé, obviamente. Me pareció bastante sincera… Pero eso de volver a ser las mejores amigas no me parece bien – Tomó el brazo de cada una, ya que ella iba en medio y las miró con una gran sonrisa – Desde que me separé de Lavender he podido conocerlas mucho más y las considero mis amigas. Son increíbles, muchachas. Y he conocido muchísimo más a Neville, Harry, Ron y los demás… Estaba muy cerrada con mis compañeros. No quiero volver a eso.
-Lloraría por esas lindas palabras, pero es el gran momento de Hermione y no hay que quitarle protagonismo – dijo Ginny agradecida por lo que había dicho Parvati – Sí, me caes mejor ahora y… Se podría decir que eres mi amiga – agregó mientras Parvati y Hermione reían – Oye, eres una chismosa y te metes donde nadie te llama, pero… Eres buena gente.
-Eres muy buena amiga, Parvati y ha sido genial conocerte mejor – dijo Hermione.
Llegaron a los jardines a los pocos minutos. Temblando se dirigieron a un lugar señalado por la pelirroja. Hermione maldició no haber salido con guantes y una bufanda, pero no podía volver a la sala común. Ayudaron a Ginny a colocar una especia de pequeños cohetes de papel enterrados en la nieve. Después la pelirroja lanzó unos polvos al lago explicando que esto haría participar al calamar gigante.
Ya había pasado una hora y la pelirroja anunció que estaba todo listo.
-Y supuestamente Harry me ayudaría en todo… Maldito flojo – dijo Ginny – Pero el muy cómodo se quedó distrayendo a Ron. La tarea más fácil.
-Alguien tiene que hacerlo – dijo Parvati.
-Hermione… ¿Terminaste tus mensajes? – le preguntó Ginny a la castaña. Ella asintió - ¿Por qué no vamos a ponerlos donde deben estar? Falta poco para que inicie el entrenamiento.
-Estoy muy nerviosa. ¿Y si todo esto no da resultados? – masculló mirando a sus amigas con temor.
-Oye, Ron babea por ti y nadie en su sano juicio rechazaría a alguien que le hace esto – dijo Parvati animándola.
-No vengas con dudas, Hermione. Piensa que me diste permiso de hacer vandalismo en la escuela y tú eres prefecta.
-Es cierto… ¿Cómo llegué a darte permiso de hacer un espectáculo pirotécnico? – se preguntó aterrada al notar que había aceptado y ayudado a eso. Sonrió – No me puedo arrepentir. Es verdad.
Sacó de su túnica un fajo de papeles y se dirigieron al campo de Quidditch.
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Harry y Ron fueron muy abrigados al entrenamiento. Después de haber recuperado un poco las horas perdidas de sueño –o sea que durmieron después de conversar- estaban listos para entrenar hasta que les doliera el –omito palabra- de tanto montar sus escobas. Cada uno jugaba con sus escobas mientras hablaban de probar nuevas piruetas para impresionar a Hufflepuff y patearles el trasero, como dijo Ron riendo. Hacía mucho frío, así que iban tan abrigados que parecían osos polares.
Llegaron a los vestidores casi tiritando. Ron murmuraba cuánto odiaba el invierno y esperaba que fuera primavera. Harry le recordó que cuando fuera primavera estrían en los ÉXTASIS y prefería el frío glacial del invierno a estar estresado dando los exámenes que definirían su vida.
-¿Y los demás? – preguntó Ron dándose cuenta que no había nadie – Usualmente Jack está aquí… O Dean.
-Me preguntaba lo mismo – dijo Harry asintiendo – Iré a buscarlos. Apuesto que Demelza armó un complot… ¡Es una revoltosa! – exclamó frunciendo el ceño - ¿Te quedas acá un rato hasta que traiga a todos?
-Claro, no hay problema – contestó Ron poniéndose las botas con protectores.
Harry se fue sin decir nada más. Se notaba bastante molesto. Ron pensó que su amigo estaba siendo bastante estricto con los entrenamientos. Una cosa era ser el capitán, pero otra diferente era creerse capitán de un regimiento militar. Aunque todos los que eran capitanes se volvían locos. Oliver Wood era paranoico, Angelina se transformó en un monstruo y ahora Harry era un jefe militar. Quizás fuera una maldición, así como el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Estaba poniéndose el chaleco cuando vio que un papelito caía. ¿Qué hacía un papelito en su uniforme de Quidditch? Lo recogió notando que estaba muy bien doblado como para que fuera basura. Lo desdobló interesado.
"Ron:
Aunque tú puedas decirme 'querida' aún, yo no puedo decirte de la misma forma. Creo que el 'querido' proviene del verbo querer y para mí eres mucho más que eso. Es difícil de explicar, lo sé. Nunca creí que pudiera complicarme la vida contigo de esta forma. Siempre mi vida ha sido complicada por tu carácter y tu forma de ser, pero ahora es diferente… Creo que me entiendes.
La verdad me encantaría decirte más cosas, pero no me alcanza en este diminuto papel. Si quieres leer más de lo que ansío decirte anda al lugar donde siempre veo jugar a mi mejor amigo y a mi Ron".
Era la caligrafía de Hermione.
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Salió pensando que su interpretación de estar enojado era muy buena. Sólo dio unos pasos cuando una mano lo llevó hasta un sector tapado por unas cajas, así que era bastante privado.
-Pero miren quién es mi captora… - dijo él sonriendo y besó a Ginny.
-Me estaba aburriendo de esperarte, lento – dijo ella una vez que se habían separado – Me estoy matando de frío y tú seguías en los vestidores con Ron… Y tú supuestamente me ayudarías a preparar la distracción, pero ni tu sombra vi. Hasta Parvati ayudó.
Harry abrió un poco su túnica y abrazó a Ginny de tal forma que ella también quedará abrigada por la túnica. Ella le agradeció diciendo que era un detalle muy tierno de su parte y se acercó al cuerpo del muchacho.
-¿Está todo en marcha? – preguntó él ignorando los reclamos anteriores de Ginny.
-Sí. Hermione uso mis esquelas rosas para escribirle notitas a Ron, ya todos los fuegos artificiales están en su lugar, hablé con Peeves para que fuera mi cómplice, el calamar gigante cooperará, los polvos de ilusión… Todo – enumeró.
-¿Peeves está de nuestro lado?
-Al saber cuál sería mi espectáculo quiso cooperar. Dijo que era una digna Weasley y prometió que jamás se burlaría de mí… De hecho me empezó a decir halagos. Fue bastante gracioso – comentó sintiéndose orgullosa por haber heredado algo de los gemelos.
Oyeron como la puerta de los vestidores se abría y cerraba. A los pocos segundos Ron pasó por el pasillo con un papel rosa en sus manos.
-¿Es como una búsqueda del tesoro? – Ella asintió – Oh, Hermione sí que se esforzó.
-Sí. Creo que lo hizo a lo grande para compensar su error… - dijo y le dio un beso – Ya, tenemos que ir a nuestras posiciones.
-¿Posiciones?
-Tú tienes que ayudar a camuflarme en los jardines para hacer los encantamientos y hechizos… No quiero que McGonagall me vea moviendo la varita descaradamente en el castillo.
-Creí que ayudarte significaba estar aquí juntitos y…
-Harry… Hagámoslo por esos dos. A mí también me encantaría pasar más tiempo en este lugar diminuto, pegada a ti haciendo lo que tengo muchas ganas de hacer. Pero tenemos que hacer nuestro acto vandálico – dijo mirando intensamente a su novio.
-Está bien – asintió y salieron de ese lugar.
Vieron que Ron se encontraba en las tribunas y rápidamente corrieron a los jardines.
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Se preguntaba qué clase de juego era ése. Era como si Hermione le estuviera contestando la carta que le había enviado hace menos de un mes. Creyó por varios días que no loa había recibido o que al tenerla en sus manos la había roto sin querer saber nada de él. Pero parecía que sí la había leído y que ahora le contestaba. Sí, parecía. O era otra cosa de la cual no estaba enterado.
El único lugar en donde ella veía los partidos era en las tribunas designadas para Gryffindor. Salió de los vestidores después de ponerse su túnica deportiva y fue hasta las tribunas. Caminó rápidamente pensando que era absurdo eso de ir a otro lugar para continuar el mensaje.
Llegó y buscó en todos los asientos exasperado un papel. Lo encontró fácilmente. Lo tomó y vio el estadio pensando que Hermione se encontraría pro allí, pero se encontraba solo.
"Bien hecho. Adivinaste. Ahora tienes derecho a seguir leyendo lo que tanto ansío decirte…
Tal vez te preguntes qué pasó con tu carta. Me llegó. La leí. No te contesté. Tampoco mencioné nada de ella en tu presencia. ¿Qué querías que te dijera? Me sentía horrible en esos instantes. Habíamos terminado y pensé que era una idiota al haberme dejado llevar por un jueguito. Todo partió por fingir que éramos novios. Era absurdo y realmente me sentía engañada, por decirlo así. Pensé que te quería, que estábamos bien… Pero tu maldito ego y tu ansiedad de ser reconocido me enfermaron. Te ponías tan diferente cada vez que una de esas malditas transplantadas de cerebro se te acercaba para adularte. Eras diferente… De una forma sentía que me había enamorado de un Ron que ya no existía, pero a veces afloraba en ti.
Oh, creo que revelé mucho. Bien, es suficiente por esta nota. Agradécele a tu hermana por estas lindas esquelas que me prestó. En fin… Me encantaría decirte mucho más y seguramente donde Luna Lovegood lo tendrás".
Así que de cierta forma le estaba contestando la carta. Muy extraña su forma de hacerlo, pensó aún con la esquela en la mano. ¡Y Ginny debía estar al tanto! Esa maldita enana siempre tenía que aparecer hasta en la sopa. ¿Había algo en lo que Ginny no estaba involucrada? Si estaba Harry en eso sería mucho… Una confabulación en su contra.
Muchos pensamientos invadieron su mente. Por una parte pensaba en que por primera vez sabía con exactitud el daño que le hacía a Hermione su obstinación por alcanzar la fama, pero aún así… Ella también tenía la culpa. No podía lavarse las manos y dejarle los trapos sucios a él. Los dos se llevaban la mitad de la torta. La relación estaba desgastada por ellos dos y en partes iguales.
¿Tenía que ir donde Luna Lovegood? Pero… Era extraño. No creía que debiera ir donde Luna, quien debía estar en su sala común, a pedirle lo que seguía del mensaje. Donde Luna Lovegood… donde Luna Lovegood… ¡Donde Luna Lovegood! El asiento de la comentarista de partidos. Luna siempre comentaba los partidos y se sentaba junto a la tribuna de los profesores.
Corrió entre las tribunas y llegó hasta el asiento del comentarista. Encontró otro papelito rosa doblado con cuidado.
"¡Bravo! Sigues adivinando bien…
Pero también yo obré mal. Creo que te mentí porque creí que no era necesario decirte. Veamos… Hablando con mucha sinceridad diría que no sentí que debía molestarte con mi pasado con James. Teníamos una relación ilegal y tú fuiste tan amable de servir de pantalla ante todo el mundo para que tuviera más seguridad de estar con él y… Me terminé enamorando de ti nuevamente. Nuevamente volvía a tropezar con la misma piedra. Nos declaramos, estábamos felices juntos. ¿Para qué seguir molestándote con los problemas que me traía un recuerdo vergonzoso? Me podían haber expulsado, no estaba en mis cabales para haber cometido la locura de tener un amorío con un profesor. Estaba loca. Y no debí haberte mentido. Debí haberte molestado porque tú me habrías ayudado como fuera. Lo siento mucho. Y digo lo siento porque siento de la misma forma que tú que los dos nos defraudamos mutuamente.
Y por último… La pulsera. No quiero seguir escribiendo, así que si la curiosidad te mata y quieres saber cómo termina ésta carta fragmentada anda donde el Weasley fue coronado. Allí encontrarás la pulsera y lo último de ésta carta".
Guardó el papel sabiendo adónde dirigirse. Caminó un poco hacia las escaleras y bajó pensativo. Aunque no hubiera sido un gran aporte en el impedir que Malfoy y Lavender expulsarán a Hermione, podría haberle dado ánimos y matar a ese pendejo de Malfoy de una buena vez. Pero entendía las razones para haberle ocultado aquella macabra verdad.
Suspiró y llegó hasta el campo. Comprobó que no había rastro del verde pasto, ya que todo estaba cubierto, al menos, por un metro de nieve de profundidad. Metió sus manos en la túnica con algo de frío y escuchó un extraño ruido. Sus ojos se dirigieron al cielo y vio unos fuegos artificiales, seguido de una explosión y un alboroto proveniente del castillo. A lo lejos se escuchaba una ridícula melodía. ¿Qué diablos ocurría? Se detuvo y observó por unos instantes como aparecía otro fuego artificial. Era bonito, aunque raro verlo. Una broma, quizás. Bajó la vista para darse cuenta que ya estaba a pocos metros de los arcos donde siempre volaba cuidando que ninguna quaffle osara a colarse. Abrió la boca ligeramente al observar que el arco no estaba solo: Hermione estaba allí con la mano en alto dejando ver que la pulsera estaba en su posesión.
OoOoO
-Ginny, queda poco y… ¿Estás segura de lo que haces? – le inquirió al ver que leía un manual escrito por los gemelos para usar bien lo del maletín.
-Sí. Sólo hay que esperar dos minutos más y se inicia el show – respondió entusiasmada.
Ansiaba hacer un espectáculo digno de los gemelos y proporcionar caos y entretención de buena calidad a todo Hogwarts. La verdad sabía que no había necesidad de hacer ese tipo de distracción tan grande para el plan de Hermione. De hecho, no debía haber una maniobra de distracción porque habría pasado desapercibido para todo el mundo que dos personas estuvieran solas, afuera con aquel frío, en el campo de Quidditch, reconciliándose… Claro, a todo el mundo se le ocurriría salir justo en ese momento, pensó la pelirroja sonriendo. Pero Hermione también la ayudaba al hacer lo que tanto tiempo anhelaba¡Caos! Ver por tantos años las maravillas de los gemelos habían sido su inspiración y ahora ella haría de las suyas.
Harry se inclinó y pasó un brazo por sus hombros para protegerla de la mecha con fuego que se encenderían de los fuegos artificiales. Sabía que no tenía frío, de hecho estaba tan alegre que ardía en calor.
-Harry… Después que ya vayan unos dos fuegos artificiales activados anda al castillo y encuentra a Peeves en el salón de Encantamientos, por favor. Dile que eres el enviado de Ginny Weasley y que debe empezar inmediatamente con su cooperación.
-¿Qué hará él?
-Pondrá algo de ambiente… Música, mejor dicho – agregó riendo.
-Cada día me impresionas más – le dijo divertido.
-Oh, siempre te saldré con una sorpresa, Harry – Giró un poco la cabeza y se encontró a pocos centímetros de su cara – ¿Te habían dicho que tienes unos ojos muy bonitos?
-Puede ser – respondió antes que se besaran acortando la distancia que los separaba.
Luego de unos segundos, Ginny corrió su cabeza y dijo que ya era hora de partir el plan. Harry asintió y tomó su varita.
-Deja ver… - murmuró Ginny viendo que desde los pasillos al aire libre y en la zona que rodeaba con pilares el colegio ya varios estudiantes se asomaban para ver lo que ella misma había dicho como el espectáculo mágico con mejor calidad del año – Listo. Todos serán testigos de mi obra de arte.
-¿Ya?
-¡Ya! – gritó Ginny y apuntó con su varita la punta de la mecha de un fuego artificial - ¡Incendio! – La llama se prendió rápidamente y el fuego llegó hasta la parte trasera del cohete y salió disparado hacia el cielo. Los dos observaron como chispas rojas salían y se escucharon varios gritos de emoción provenientes de Hogwarts – Tu turno…
-Incendio – dijo y otro fuego artificial salió al aire – Me voy a buscar a Peeves… Nos vemos pronto.
-Adiós, Harry – se despidió ella dirigiéndole una rápida mirada antes de lanzar otro fuego artificial y conjurar el siguiente encantamiento.
OoOoO
Caminó lentamente hasta estar a dos metros de ella. Hermione lucía muy seria y bajó el brazo porque ya le dolía un poco el estar así. Él simplemente la observaba tratando de entender qué era todo ese jueguito de los mensajes.
-¿Qué significa esto? – preguntó sacando de su bolsillo tres papeles rosas – No tengo tiempo para andar jugando a tu búsqueda de mensajes…
-Quedó bastante explícito que es una forma de responderte tu carta – dijo Hermione con una voz calmada.
-Ya lo sé. Pero… ¿Por qué?
Hermione suspiró y miró al suelo. Quería acercarse a él, pero temía que fuera imprudente así que se mantuvo apoyada en el arco.
-Porque te quiero mucho – dijo resueltamente. Él se quedó en silencio analizando su respuesta – Porque desde que me mandaste la carta me di cuenta que no fuimos capaces de hablarnos con real sinceridad para aclarar las cosas y porque tuve que encontrarme conmigo misma para darme cuenta que sí me pasan cosas contigo. Tal vez no sean cosas como abrazarte o darte un beso, pero sí siento amor por ti.
-¿Entonces cómo traduces ese amor? Dejamos muy claro que ya no sentíamos la necesidad de estar el uno con el otro – respondió.
-No estamos ansiosos por estar juntos porque sabemos lo que sentimos y porque sabemos que llegará el momento de que nuestros cuerpos se encuentren. Es mucho más que necesidades físicas. Son necesidad del corazón – Hermione lo miró y pensó que estaba hablando con la cursilería más grande del mundo, pero no le importó – Me siento la persona más estúpida del mundo por haberte dejado ir…
-¿Tú crees que yo no? – Dio dos pasos y arrugó los papeles - ¿Crees que me hace feliz ver que apenas me miras, que casi no nos hablamos y que no me respondieras la carta? Hubo un momento en el que creí que era un recuerdo para ti.
-Eres mucho más que un recuerdo, eres alguien que sigue en mí ahora. Aquí y ahora. En el presente.
Hubo un ruido procedente del castillo y se escucharon más gritos, aplausos y fuegos artificiales. Ninguno de los dos prestó atención a eso y siguieron enfrascados en su propio mundo.
-Cuando me diste esta pulsera no era más que tu novia de mentira – dijo alzándose un poco la manga de la túnica mostrando la pulsera en su muñeca – Jugábamos con nuestros sentimientos sin darnos cuenta que más que un juego era real y… Después de besarnos esa noche pensé que estaba en un lió por estar enamorándome de ti cuando estaba con James. Tenía el anillo que él me había regalado y tu pulsera puestos. Pensé que sólo uno podría estar en mi mano, sólo uno. Sólo uno realmente quería conservar. Y ése que quería conservar era la pulsera.
-¿Me estás comparando con una maldita pulsera? – preguntó Ron riendo y Hermione se sonrojó al darse cuenta lo tonto que era eso.
OoOoO
Al decirle a Peeves que pusiera la música todo cobró vida. Era una música muy parecida a la de un circo e inmediatamente se empezó a escuchar chillidos desde el pasillo. Salió del aula y se encontró con que las personas de las pinturas salían de los cuadros para caminar entre la gente como si fueran fantasmas. Muchos reían y empezaban a bailar con la música mientras otros pocos refunfuñaban diciendo que esa chiquilla pelirroja hacía sólo estragos con ese encantamiento.
Todos los estudiantes y profesores que contemplaban el espectáculo se quedaron atónitos y aplaudieron al ver a su lado a la gente de las pinturas bailando. Muchos fueron hasta las ventanas y cayeron de forma lenta y acompasada hasta llegar a los jardines donde recién comenzaba el verdadero show.
Después de unos dos o tres fuegos artificiales Ginny mandó un hechizo hacia el lago y de la nada comenzó a escucharse como el agua se succionaba y seis enormes tentáculos salieron para agitarse.
-¡Oh, madre mía! – Escuchó Harry que exclamaba alarmada la profesora McGonagall.
Todos creían que el calamar iría a atacar, pero no. Resulta que mientras las personas de las pinturas danzaban felices alrededor del lago, los brazos del calamar se movían con la música. El calamar debía estar dando vueltas y vueltas abajo, ya que los brazos también daban vueltas como una rueda. Los fuegos llenaron el cielo y con otro movimiento de la varita de Ginny aparecieron piñatas en las cabezas de los espectadores y se rompieron para dar paso a chispas, brillos, caramelos y papeles son ninguna palabra escrita.
-Esa pecosita sí que sabe entretener – dijo Peeves flotando encima de Harry – Mis bromas son nada comparado con esto…
Siguieron apareciendo fuegos artificiales de distintos colores y con alusiones a diferentes formas, el calamar comenzó a hacer algo extraño con sus tentáculos y las personas de las pinturas reían entretenidas al tener algo por fin animoso que hacer.
Una mano tocó el hombro y un segundo después Ginny se encontraba a su lado sonriendo contenta.
-¿Y qué te parece mi obra de arte? – preguntó orgullosa.
-Considerando que ningún profesor ha gritado molesto, más bien están maravillados viendo lo que hiciste y por primera vez oí que Peeves hablaba alabando a otra causadora de estragos… Está excelente – dijo y le plantó un beso en la mejilla – Te felicito.
-Muchas gracias. Sí, creo que Peeves y yo comenzaremos a tener una linda relación de amistad desde ahora en adelante – agregó riendo mientras él la rodeaba con sus brazos.
-¿Sabes? Es genial que estemos juntos de nuevo… Estoy muy feliz.
-Es bueno que estés feliz. Nadie infeliz puede derrotar a Quién-Tú-Sabes – Él rió y ella lo miró dulcemente – Te quiero muchísimo, Harry.
-Yo también – dijo sonriendo – Y debo admitir que también es genial tenerte de mi lado… ¿Cuántas bromas podrías hacerles a los mortífagos? Los dejarías vueltos locos. Una verdadera mente criminal – bromeó.
-Ja, muy gracioso… Lástima que no seas comediante.
Abrazados siguieron observando con el resto de Hogwarts el espectáculo pirotécnico hecho por Ginny.
OoOoO
-Bueno, tú entiendes a qué me refiero – dijo Hermione sintiéndose menos nerviosa.
-De alguna forma sí.
Sabía que esto significaba que Hermione quería estar nuevamente con él y cuántas ganas tenía que ya se estuvieran besando y teniendo muestras de afecto de la reconciliación, pero quería ver qué más sería capaz de lograr para tratar que la disculpara y le dijera que sí. Era una situación muy peculiar y bastante divertida.
-La pulsera es una muy mala metáfora para decirte que quiero estar contigo. Dije que me enamoré de un Ron que ya no existía, pero no es cierto… La primera vez me enamoré de ése Ron de antaño y luego me volví a enamorar de ti, realmente de ti. Creo que traté de explicarme que nada había funcionado echándote la culpa, y eso se traducía en decir que me había enamorado de quién eras… - Hermione se acercó hasta Ron y lo miró expectante – Lo que quiero decirte en definitiva, Ron, es que me encantaría que volviéramos a ser novios. Hice todo esto para que me aceptaras nuevamente y me disculparas. Tuve que obligar a mucha gente a que me ayudara y…
-Creo que ya fue suficiente. Me convenciste, Hermione – le dijo y lentamente se acercó a besarla.
Era una hermosa imagen que ellos no sabían que existía. Los dos besándose mientras el cielo estaba surcado de fuegos artificiales y ruidos de alegría provenientes del castillo. Pero ellos estaban concentrados en compartir sus sentimientos y en recuperar el tiempo perdido con silencios, miradas y palabras gastadas e innecesarias.
-Asumo que el entrenamiento es una farsa – comentó Ron abrazándola.
-Asumes bien… Harry inventó todo para que vinieras. Y Ginny es la encargada de la distracción. Estos fuegos artificiales es sólo una pequeña muestra de lo que verdaderamente está haciendo en el castillo – Sonrió contenta al estar apoyada en el pecho del pelirrojo – Y Parvati se auto-invito como siempre.
-Buen plan el tuyo. Dio resultados. ¿Tienes ganas de ir al castillo o nos quedamos aquí?
-No sé… Pero quiero estar donde estés tú - respondió dulcemente.
Él no cabía de felicidad al estar así de cerca con ella. Ella sentía los latidos del corazón de Ron en su oído y cerró los ojos. Sonrió aún más con su respuesta y le dio un cálido beso en la frente. Cada uno se sentía como en su hogar nuevamente, en lugares cómodos y agradables. Ésta vez no irían a jugar con sus sentimientos, sino que dejarían que los sentimientos jugaran con ellos.
FIN
Notas de la autora: No quiero ponerme sensible como siempre me pongo cada vez que termino una historia. Quiero terminar ésta feliz porque quiero que recuerden lo feliz que me han hecho al llenarme de bellos comentarios, sabias palabras en sus reviews y críticas que me ayudaron a mejorar. Sentí que este fic le llegó a muchas personas y eso me ha marcado de una forma que ningún otro fic que he escrito lo ha hecho… Muchísimas gracias por sus reviews, por seguir el fic desde el principio o por haber encontrado el fic por casualidad y leer cuando ya estaba comenzado, gracias por tolerar mis largas demoras causadas por mi vida personal, gracias por aguantarme en mis buenos y malos momentos, gracias por saludarme en mis cumpleaños… ¡Gracias por este Juego de Amor!
El final ha sido raro, lo sé. No quería que fuera la cursilería más grande del mundo o fuera frío y lleno sólo de acciones. Al final esto es lo que salió. Una mezcla rara, pero con romanticismo como quería. Un romanticismo más real, no tan de cuento de hadas… Espero que les guste y si no les gustó, díganme por qué.
Y para terminar y no ponerme a llorar porque estoy ya poniéndome sentimental, les digo que ya tengo dos nuevas historias. Más bien una nueva y otra revivida del Hiatus. Hace tiempo me dediqué a escribir sobre el amor de Ron y Hermione como protagonista dejando de lago otra pareja que me encanta: Harry y Ginny. Estos dos me han vuelto a reconquistar y tengo un fic de ellos como protagonistas y Ron y Hermione como secundarios (o sea que sigue la dinámica de HG RHr). Lean 'Yo soy tú y tú eres yo'. He vuelto a un género que amo: La comedia pura. Una comedia romántica, aunque tiene un contenido muy adulto así que si no les gusta el humor físico y algunas palabritas subidas de tono… Mejor abstenerse. Y el segundo fic revivido se llama 'Cupidos en acción'. Es un HG RHr también así que vayan a leerlo. Está buenísimo xD. Harry y Ginny se ven haciendo de casamenteros para unir a Ron y Hermione, pero no les costará nada hacer otro enamoramiento más. ¡Me encantaría que siguieran leyéndome y espero ver sus reviews allí!
Con eso finalizo. Cuídense mucho y recuerden que los sentimientos tienen que jugar con nosotros y no al revés; el amor nos manipula y nosotros no al amor. Adiós!
Sirenita