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Familia
Author: Cacell PM
La familia de Roy llega de visita. No hace falta decir, que Edward no está precisamente emocionado al respecto... especialmente cuando descubre lo que Roy le ha estado ocultando [RoyEd] AUTORA: BlackMercifulFaerie traducción.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance - Roy M. & Edward E. - Reviews: 26 - Updated: 03-09-07 - Published: 12-21-05
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Familia

Capítulo 2

La hermana de Roy fue la primera en alcanzarlo.

Se le lanzó desde unos buenos tres pasos atrás y Ed se sorprendió de que Roy se las arreglara para mantener su balance. Alzándose con la ayuda del cuello de su hermano y enroscando sus piernas alrededor de su cadera –Ed sabía que era su hermana, pero esa parte de algún modo logró crear un pequeño tic debajo de su ojo derecho- se adhirió a él como un parásito.

.- ¿Cómo estás Roy? –chilló contra su pecho.

.- Si te digo que estoy bien, ¿me dejarás ir? –fue la respuesta molesta, salida de entre los dientes apretador del mayor de los dos hermanos.

Todavía sonriendo, su hermana sacudió su cabeza en una negativa, luego lo miró-. ¡Ha pasado mucho tiempo! ¿No puedo darle a mi mejor hermano mayor del mundo un abrazo?

Roy rodó los ojos dramáticamente.- Tamalynn, no solo soy tu único hermano mayor, sino que soy tu único hermano en general. –Dejó salir un suspiro cansado, luego abrió los ojos y le sonrió-. Pero sí… De hecho te extrañé.

Esto se ganó una sonrisa de la sanguijuela humana-. Yo también te extrañé, Ray-Ray –chilló alegremente.

Ed resopló.

.- ¿Ray-Ray? –chilló cuando dejó de reírse. Su amante le dirigió una mirada de soslayo que claramente decía "¡Guárdatelo!" y el FullMetal inmediatamente se mordió su labio inferior para sofocar el palpable regocijo que ahora retumbaba en su garganta.

Tamalynn volteó su cabeza para obtener una mejor vista de Edward, con una mezcla de confusión e intriga en sus ojos.- ¿Quién eres? –preguntó tranquilamente, bajándose de su hermano mayor y moviéndose para pararse frente al rubio. Ahora que no se estaba adhiriendo a Roy, y Edward podía verla bien, empezó a notar el intachable parentesco familiar.

La chica era sólo un par de años mayor que Ed –veinte o veintiuno, como mucho- pero poseía la maldita altura Mustang y… y lo que fuera que hacía que los dos hermanos parecieran mucho mayores de lo que realmente eran. Roy mismo sólo tenía veintinueve, pero tenía el aire de alguien mayor.

Esto también, aparentemente, se mantenía para Tamalynn.

Ella ladeó la cabeza a un lado, su largo, negro pelo cayendo sobre su hombro derecho, estudiando al rubio con ojos críticos. Ed parpadeó, la risita que trataba de salir desesperadamente de su boca ahora descansaba en su garganta. Sonrió nervioso.- Mi nombre es Edward. Nosotros… hablamos por teléfono.

Ante eso, los ojos de Tamalynn se ensancharon-. ¿E-Edward? Pero… Pero tú… -se volteó y miró a Roy-. Pero él es…

Roy dejó que sus ojos se cerraran y asintió lentamente; los dorados ojos de Ed se estrecharon hasta formar furiosas líneas, mirando entre los dos-. ¿Qué? ¿Qué soy?

Tamalynn volvió a mirarlo, su boca se torcía en una sonrisa nerviosa-. Sólo esperaba que fueras mayor, eso es todo –declaró encogiéndose de hombros.

Ed se crispó.

Y Roy sonrió.- Edward tiene diecisiete, Tamalynn. –El pelinegro abrió los ojos otra vez para mirar a sus padres; ahora estaban subiendo las escaleras detrás de su hija, pero todavía estaban lo suficientemente lejos para tener una conversación segura.

Los ojos de la joven mujer se fijaron en su hermano-. ¿Diecisiete? –Pareció contemplarlo por unos segundos, luego suspiró y declaró con clara censura- Todavía es un poco joven, Roy… Pero… Supongo que no tan malo como estaba pensando. –Entonces se giró hacia Edward con una sonrisa nerviosa-. Lo siento. Pensé que eras mucho más joven que eso. Es sólo que eres tan lindo y ba-

Hubo un ruido seco, una luz azul y el familiar siseo de energía alquímica cuando el automail de Ed se transformó en espada. Lo levantó amenazadoramente, un torpe destello de enemistad brillaba en sus ojos-. Sólo dame una razón, dulzura –dijo a través de sus apretados dientes con una voz falsamente dulce.

.- Tranquilo, Ed –dijo Roy en un intento de calmar a su ahora hostil amante. Lo alcanzó y puso una mano en su brazo derecho y lo bajó-. Ella no sabía.

Edward gruñó, pero dejó que Roy le bajara el brazo. El Coronel suspiró y se volteó hacia Tamalynn, todavía sin soltar el miembro automail de su amante. Su ceja negra se alzó al mismo tiempo que la comisura de su boca y preguntó-. ¿Lo tomo como que no le gusta que le digan B-A-J-I-T-O?

La joven mujer realmente deletreó la última palabra y los nervios de Ed se crisparon-. ¡No soy un niño o un maldito animal! ¡ cómo deletrear! ¡Y NO ME LLAMES BAJITO! –chilló, provocando que Tamalynn tomara un pequeño, preventivo, paso hacia atrás.

Roy sonrió con buen humor.- Lo detesta.

.- Eso veo –declaró la pelinegra.

Edward bufó y, transformando su automail a su forma normal, cruzó los brazos contra su pecho. No estaba precisamente encantado de que Roy y compañía estuvieran hablando de él como si fuera un niño y, en un esfuerzo para mostrar su enfado, hizo un -no enteramente ajeno a la ironía de su acción- puchero. Su amante rió suavemente ante eso y el Fullmetal le disparó una mirada castrante, claramente significando: "Oh, pagarás por esto más tarde, cariño mío"

Ed entonces dedicó un momento para mirar a Tamalynn, que ahora estaba mirando a uno y otro amante, con una sonrisa de Mona Lisa en los labios. Aunque odiara admitirlo, el rubio alquimista sintió una diminuta burbuja de algo menos que odio creciendo en su pecho –denle suficiente tiempo y podrá crecer y convertirse en simpatía. Sólo había algo con ella.

Tal vez era porque era una Mustang.

El rubio sólo suspiró y volteó los ojos, el recuerdo de cuando ellos dos habían hablado por primera vez, sólo unos días antes, invadió su mente como un fantasma.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El teléfono sonaba.

Normalmente, Ed sólo dejaría que Roy lo respondiera –debido al hecho de que era su casa y, aunque habían estado saliendo por bastantes meses, su relación debía ser un secreto para cualquiera fuera del regimiento de Roy; sería muy sospechoso para aquellos que no estuvieran enterados si Edward fuera a responder el teléfono en la casa de Roy- pero, en ese momento, el hombre se estaba bañando. El rubio trató de ignorarlo, pero la maldita cosa estaba justo al lado del sillón de la biblioteca y él había elegido éste para leer, chillando como un infante recién nacido, y pronto se volvió demasiado molesto para soportarlo.

.- ¿Hola? –soltó.

Hubo un corto silencio antes de: - Hola, soy Tamalynn. ¿Está Roy?

Una mujer.

Una mujer que obviamente no estaba en el equipo de Roy y una que Edward estaba seguro de no conocer. Un haz de celos recorrió su espina y estaba seguro de que sus gruñidos eran audibles. ¿Era por eso que Roy no le dejaba atender el teléfono? ¿Porque se estaba saliendo de la relación y ya no quería al rubio?

¡El muy bastardo!

Ed frunció el seño y respondió con un bufido: -Lo siento. Roy está en la ducha. ¿Puedo tomar el mensaje?

Hubo una pausa, y Edward estuvo seguro de poder sentir la indignación de su oyente.- Yo… en realidad sólo quería hablar con él. ¿Eres uno de sus sirvientes?

Aunque estaba un poco descolocado por el sonido de dinero vibrando en la voz de la mujer, el alquimista rubio no pudo evitar una risa ante la pregunta.- Bueno, nunca me ha llamado así antes… Soy Edward. Uno de sus subordinados.

.- Oh... –otra corta pausa. Entonces: - ¿No crees que eres un poco irrespetuoso?

FullMetal parpadeó algunas veces.- ¿Huh?

.- Acabas de llamar a tu comandante 'Roy'.

Ed estaba incrédulo-. ¡Tú también! –casi gritó.

Hubo un bufido de la mujer al otro lado de la línea-. Yo estoy permitida a hacerlo.

En ese momento, Ed olvidó todo lo de su secretismo. Olvidó que la misión de Roy de convertirse en Fuhrer y hacer al país un lugar mejor basado en su capacidad de quedarse con los militares, lo que, en cambio, se desviaba de las bases de su relación. El hecho de que, si alguien muy importante –como Hakuro o Bradley o incluso Archer- se fuera a enterar de ellos, entonces los dos alquimistas probablemente fueran a ser deshonrosamente despedidos y Roy probablemente sería enviado a prisión por tener sexo con un menor.

Lo único tangible en ese punto era la pequeña voz que estaba susurrando a su oído (' Matar. Mutilar. Bien. Matar. Perra.') y se estaba preguntando vagamente si era posible transmutar a alguien en algo por teléfono.

Todo esto combinado hacía un muy efectivo revoltijo entre la lógica y la ilógica y, antes de que pudiera detenerse, Ed se encontró a sí mismo gritando al teléfono: - Y yo también; ¡soy su novio!

Si el silencio fuera audible y no meramente la falta de sonido, habría un gran alboroto del otro lado de la línea. El rubio sonrió ante su victoria contra la sorprendida mujer y dijo:- Así es, su novio. Así que no vuelvas a llamar aquí, ¡tú zorra!

Y con eso colgó de un golpe.

Roy emergió del baño no mucho después de eso, con su pelo negro todavía goteando, el cuello de su camisa ahora bastante húmedo.- Ed, ¿Madalay atendió el teléfono? –preguntó.

.- ¿Qué? ¿Nada de "Hola, bombón, te ves sexy sentado ahí leyendo un libro"? –espetó Edward sin mirar al hombre, sin alegría en su voz.

Hubo un corto silencio. Entonces Roy suspiró y, Ed asumió, rodó los ojos antes de decir:- Hola sexy libro.

El rubio se volteó y giró los ojos hasta llegar al rostro de Mustang, sus cejas en una expresión insondable. Flame estaba sonriéndole, con sus mechones húmedos tirados hacia atrás y moldeados al resto del cabello, dándole un aspecto de alguien mayor, casi más dignificado.

La molestia de Ed con él se esfumó por un segundo y el deseo lo remplazó:- ¿Qué? –se las arregló para soltar sin que su voz se quebrara.

.- Sólo me figuré que si dejaba de lado algunas de las otras palabras, lo haría más rápido, pero aún así mantendría el punto.

Susodicho deseo se desvaneció.

FullMetal volvió a su texto irritado:- Bueno, no lo hizo. Y no, Madalay no atendió el teléfono. Yo lo hice.

Bastante sorprendentemente, Mustang no (como Ed esperaba) lo acusó ni chilló. En cambio, sólo gruñó y preguntó:- Bueno, ¿quién era y qué dijiste?

El adolescente de cabello rubio bufó y declaró:- Sabes, no tienes que monitorearme. Yo comportarme cuando tú no estás.

El Coronel hizo un ruido de seco escepticismo:- Y yo tengo montones de tus reportes que prueban lo contrario, FullMetal. Ahora, ¿quién era?

Ed, todavía sin mirar fuera de su libro, pero sin leerlo realmente, hizo una mueca y respondió:- Sólo una de tus viejas… er, 'conocidas'. La puse en su lugar.

.- ¿Qué le dijiste?

Edward miró al hombre, sonriendo.- Sólo que nos estamos viendo ahora, así que no había necesidad de nadie como ella.

La boca de Roy se abrió de golpe-. Ed... –murmuró-. ¿Recuerdas que nosotros- -se pausó, señalándose a sí mismo y a Ed-, -estamos saliendo en secreto, verdad?

.- Mm-hm. Supongo que sólo me dejé llevar. Quería dejar a esa perra en su lugar.

El Coronel suspiró, entonces dijo:- Ese es mi Ed. ¿Entonces, dejó su nombre?

.- ¿Por qué quieres saberlo? –preguntó Ed, con sus ojos estrechándose con sospecha-. Estás saliendo conmigo, ¿recuerdas?

Roy sonrió.- Sí, Edward, lo sé. Sólo alimenta mi curiosidad, ¿quieres?

Las comisuras de la boca de Ed bajaron levemente, en contrariedad o concentración o tal vez ambos, y entonces dijo lentamente:- Creo… Creo que era… Tammie o Tamara… no, ¡Tamalynn! ¡Así era! Tamalynn. Así que, ¿quién... era...? ¿Roy?

Ed se detuvo.

Su amante había adquirido una preocupante sombra de blanco, volviéndose incluso más pálido de lo que normalmente era y sus ojos brillaban. Ed, sintiendo como el pánico lo alcanzaba, dejó caer su libro y se paró frente al coronel.- Roy, cariño, ¿qué pasa?

.- T-Tama... ¿Tamalynn? ¿Dijiste Tamalynn?

Ed asintió mudamente.

Hubo un silencio... y entonces...

.- ¡Aagh! ¡Esa era mi hermana! Ahora, ella probablemente le vaya a decir a mis padres y ellos se enterarán de que soy gay y… y… ¡oh, MIERDA!

Todo lo que Edward pudo hacer fue mirarlo; luego, una risa nerviosa y: - Um… ¿oops?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Rod había, sin necesidad de decirlo, llamado a Tamalynn rápidamente y tratado de calmar las cosas; de todos modos, las cosas no se habían comportado como él las había planeado. Aunque ella había estado de acuerdo en no decirle a su padre y madre que ahora estaba viviendo con (y más importante, durmiendo con) otro hombre, ella había dejado en claro que la familia iba a venir de visita…

Así Roy en persona podría informar a sus padres de su estilo de vida alternativo.

El Coronel había colgado el teléfono e informado a Edward que moriría pronto de un modo lento, horrible, morboso que incluía alquimia de fuego –el pelinegro entonces también había contemplado en voz alta la posibilidad de matar a su hermana y padres… y luego entonces a sí mismo, para buena medida.

Aunque Ed había nerviosamente aceptado que debería ser asesinado por el gran, estúpido error que había cometido con su gran, estúpida boca (incluso aunque, en el mismo suspiro, también le había recordado a Roy que su gran boca hacía al mayor muy feliz a veces), convenció al Coronel de no cometer un genocidio Mustang.

Ahora de todos modos, mientras miraba al padre de Roy llegar hasta ellos, Ed repentinamente deseó no haberlo hecho.

ESTE FIC PERTENECE A BlackMercifulFaerie Y SUS CRÉDITOS NO ME PERTENECEN!

Gracias a todas/os por los reviews :3 Siempre son motivo de aliento y, generalmente, motivo de seguir traduciendo. Disculpen la demora de este capítulo, prometo el siguiente en una semana o, lo más probable, menos.

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