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Anime/Manga » Inuyasha » Un Youkai Enamorado font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Marauder Black
Fiction Rated: T - Spanish - Romance/Adventure - Reviews: 13 - Published: 01-01-06 - Updated: 06-09-06 - id:2729929

¿¿Un Youkai Emanorado?

Capítulo Uno:

Epidemia, Frustración y Discriminación

Una joven miko cruzaba a paso presuroso un frondoso bosque que la llevaría hacia la aldea donde se encontraba su One-Sama. Con ella también iban las hierbas medicinales que le habían encargado buscar, eran para los habitantes del lugar que al parecer habían contraído una especie de enfermedad que los mantenía con fuertes dolores y altas fiebres durante varios días, para después matarlos entre delirios y gritos desesperados de ayuda.
Se sentía demasiado impotente al respecto, lo único que podía hacer era llevar y traer lo necesario para los enfermos, mas no acercarse a ellos o tener cualquier tipo de contacto con estos, así lo había ordenado su One-Sama.

- Debes comprender Kagome...

- Pero deseo ayudarla One-Sama, onegai! Permítame hacerlo.
- No! No permitiré que te contagies por ayudarme, es demasiado arriesgado.

- Pero Usted pone su vida en peligro, además son demasiados enfermos para una sola persona.

- Kagome, esto no se trata de si yo me esfuerzo de más o no, debes pensar en los aldeanos que están sanos... Si yo muero no habrá quien cuide de ellos.

- No hable así Kikyo One-Sama, Usted no va a morir yo puedo ayudar, quiero hacerlo!

- Entiéndelo! Tan sólo eres una niña, no permitiré que arruines tu vida por mí. Dicho esto salió de la cabaña dejando a su Imoto-Chan sola, con un acceso de cólera que no tenía en mucho tiempo. Desde aquel día ni Kagome ni Kikyo volvieron a nombrar el hecho de que la menor de las mikos podía ayudar a cuidar de los enfermos.

Aquella vez casi pierde los estribos, “niña” Que la llamasen así era tan molesto, la hacía sentirse inútil y le recordaba que aún no era una miko del todo y pues así como las cosas estaban ella no podía recibir un entrenamiento adecuado, pero ahora nada podía hacer más que apresurarse en llevar las medicinas a la aldea. Y así lo hizo. Una vez que llegó se dirigió a la cabaña de los enfermos, llamó en voz baja a su One-Sama y ella simplemente le ordenó que pasara las hierbas por la puerta y no entrara, la chica suspiró e hizo lo indicado.

- Arigato Kagome-Chan

- Desea algo más One-Sama? Preguntó mirando el suelo de rodillas

- Iie Kagome, puedes retirarte. Dijo sin más para volver hacia los enfermos. Kagome se mordió el labio conteniendo su cólera mientras se ponía de pie y se iba.

Quizás no debería ser una miko, en realidad no estoy siendo de ayuda aquí... Me siento tan inútil... Si tan sólo ella confiará más en mí podría ser de más ayuda... Creo que en lo único que soy buena es con el arco... Ojalá eso me sea de ayuda algún día”

Mientras pensaba en esto se dirigió hacia el Goshimboku, el árbol milenario, cuya corteza era curativa. Se sentía cansada por su viaje hasta la otra aldea, más aún por no haber podido llevar un caballo consigo, ya que los animales también se habían visto afectados por aquella extraña epidemia. Decidió descansar unos instantes en aquel hermoso lugar algo alejado de la aldea y se recostó contra el árbol cayendo profundamente dormida en poco tiempo.

- Iie. Negó el alimento que se le ofrecía y volteó a ver a su padre

- He recibido noticias de que Naraku está tomando aldeas como bases. Dijo el InuTaiYoukai a su primogénito

- Lo sé, mis tropas han estado destruyendo algunas de ellas y hemos encontrado muchos youkais que se hacían pasar por humanos. El tono de su voz era frío como el de su padre.

- Ani-Chan! Se oyó el grito de un pequeño hanyou, el cual se lanzó a los brazos de su hermano favorito, el único a decir verdad.

- ¿Qué es eso Inuyasha? Primero saluda a tu padre. Le dijo el Taiyoukai mientras lo volteaba hacia el antes nombrado

- Gomen ne Otou-San. Dijo el pequeño sonriente sacando la lengua torpemente.

- Descuida Inuyasha, debo salir por unos instantes. Esta vez se dirigió al mayor de sus hijos - Sesshomaru quédate con tu Otouto mientras no estoy. Dicho esto paso su mano por la cabeza del pequeño despeinándolo ligeramente y se fue.

- Ani-Chan, podemos ir a jugar afuera? Pidió el cachorro

- Bien, pero sólo un momento. Ambos salieron hacia las afueras del castillo, pero el pequeño hanyou quiso ir al río, así que su Ani-Chan lo acompaño a regañadientes.

- Estos peces son muy molestos! Decía Inuyasha mientras otro de los pequeños animales se le escapaba de las manos.

- Si no te esfuerzas no atraparás ninguno. Le dijo Sesshomaru que lo observaba recostado desde la sombra de un árbol.

- Me estoy esforzando. Refutó de malhumor el hanyou. En ese instante unos niños de la aldea se acercaron hacia Inuyasha, pero Sesshomaru no los vio ya que había cerrado los ojos para descansar.

- Largo de aquí híbrido. Exclamó uno de ellos con desprecio

- El río no es tuyo. Respondió él hostilmente

- De igual manera no deberías estar aquí.

- Sí, eres una basura, deberías estar muerto. Dicho esto los otros le comenzaron a lanzarle piedras e insultarlo. Sesshomaru se despertó con el alboroto y al ver la escena rugió con rabia, con lo que los niños huyeron asustados. Fue hacia su hermano que se había tumbado en el río y tenía la mirada baja.

- Inuyasha... Lo llamó, pero no hubo respuesta

- Inuyasha! Dijo más fuerte, el hanyou lo miró con tristeza y rabia contenida. Su rostro estaba herido al igual que sus manos y pies.

- ¿Por qué no te defendiste?

- Mi Hahahue me decía que nunca debo atacar a los humanos... Justificó el pequeño con las lágrimas a punto de salir de sus dorados ojos. Sesshomaru suspiro fuertemente.

- Izayoi era una gran mujer, pero no supo por lo que pasarías al crecer... Nunca debes permitir que alguien te insulte por quien eres, nadie Inuyasha. Le dijo con paciencia e hizo que se pusiera de pie.

- Pero no soy tan fuerte como tú. Dijo ya llorando sin hacer ruido alguno.

- Si entrenas arduamente lo serás, pero requiere esfuerzo Inuyasha.

- Yo me esforzaré mucho.

- Lo sé... Ahora séca esas lágrimas! Nunca debes llorar por algo tan insignificante como esto. El pequeño asintió y seco su rostro con su manga.

- Tú perteneces al Clan de los InuYoukai, cuando tu honor o dignidad se ven manchados, los de tu clan también, así que debes saber defenderte y hacer que los demás te respeten... Recuerda: “El respeto se gana, el miedo se infunde”.

Inuyasha no entendió mucho aquella frase, pero pudo deducir que debía hacer que lo respetaran o temieran, aunque aquello no era lo mismo... Entonces se pregunto si su Ani-Chan era respetado o temido, pero no puedo pensar más sobre el asunto ya que Sesshomaru le habló.

- Necesitas que curemos las heridas, vamos al castillo. Inuyasha asintió y tomó la mano de su hermano para luego ambos partir de regreso hacia la Casa de la Luna.

Esa era la razón por la cual Sesshomaru odiaba tanto a los asquerosos humanos, eran tan repulsivos... Los odiaba por rechazar a su hermano, por creerse con aquel derecho; con odio reprimido siguió caminando al lado del pequeño, como siempre su frío rostro (aunque bien podría ser una máscara) ocultaba todos sus sentimientos y pensamientos.

Al llegar, Sesshomaru vio a su padre en el salón principal dando vueltas de un lugar a otro, se veía preocupado.

- ¿Qué sucede Otou-San? Preguntó extrañado por la actitud de su padre.

- Creo que han atacado la aldea de una “amiga tuya” Aquellas palabras le hicieron entender que se refería a ella... Sin perder tiempo salió con algunos de sus hombres, sin darse cuenta de la presencia de un pequeño intruso.

- Kagome-Sama! ¡Despierte! La llamó sacudiéndola con desespero. La joven miko abrió los ojos con sorpresa y vio a un pequeño niño de la aldea.

- ¿Qué sucede Shippou? Preguntó preocupada por el asustado rostro del pequeño.

- ¡Onis! ¡Unos Onis han atacado la aldea! Exclamó con las lágrimas cayendo por sus mejillas. La chica se puso rápidamente de pie y comenzó a correr junto al pequeño niño hacia su hogar.



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