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Nota de la autora: Un gran agradecimiento a todos los ke me lean, espero que pasen un buen rato en este pequeño e imperfecto mundo que he creado, a mi pareja por apoyarme, a mis amigos también. Este capitulo se lo dedico a carmen mi beta por corregir mis gafadas, por mis ausencias y mi abandono, y no cabrearse demasiado conmigo- Sigue escribiendo carmen me tienes muy intrigada con tu fanfic, quiero que se encuentren rápido, esto no es bueno para mi salud…-bueno nos veremos pronto.
Los personajes y algunas situaciones no son mías, pertenecen a Annie Proulk, no gano dinero con ello.
Capitulo 5º
Maddy
La camioneta estaba aparcada frente a la puerta del colegio de Maddy, eran cerca de las doce en punto, faltarían uno o dos minutos para marcar el final de la jornada estudiantil y saldría un enjambre de niños en desbandada, unos buscando a sus padres en la puerta del colegio y otros irían por la acera que los llevaría a su casa.
Pero a Maddy, como era muy pequeña todavía y la granja estaba lejos del pueblo, sus padres generalmente iban a buscarla siempre, excepto que hoy había algo diferente, no es que no hubiera ocurrido nunca, pasaba a veces, pero sí, era la primera vez que sucedía cerca de las vacaciones del día de Acción de Gracias.
El ocupante de la camioneta era Jack, había tenido que bajar al pueblo a por unos medicamentos para un par de animales enfermos, y de paso Alma Jr. le había pedido que recogiera a la niña. Ella estaba preocupada por si su madre se enteraba, era muy consciente de la animadversión que ésta sentía hacia él y no deseaba una pelea con ella en semejante época, pero no le quedaban más opciones, en la granja estos días había mucho trabajo, así estaban las cosas.
Jack estaba esperando y leyendo el periódico del pueblo tranquilamente, cuando de repente sonó el timbre, se sobresaltó , cerró el periódico y giró la cabeza hacía la entrada del colegio pendiente de verla aparecer, nunca tardaba mucho en salir; de pronto, vio una cabecita llena de largos rizos corriendo rumbo a su camioneta, el abrió la puerta y se bajó:
- Maddy ¿Cómo esta mi niña preciosa? –
Jack llegó a la altura de Maddy, la sujetó en sus brazos y la llevó a la camioneta.
- Bien, Jack no te imaginas las cosas que he hecho hoy, traigo tres dibujos preciosos ¿Cuándo lleguemos a casa quieres verlos?-
Contestó Maddy mientras Jack abría la puerta del pasajero, la situaba en el asiento, le ponía el cinturón, y colocaba la mochila a su lado. Ella seguía contándole lo que había hecho en clase, mientras se dirigían a casa.
Jack mientras conducía, intentaba recordar si había hecho en el pueblo todo lo que tenía que hacer y, a medias, seguía la conversación de la niña. Sentía un hormigueo en su estómago solo de pensar que la abuela de la niña estaba en la casa. Solamente llevaba dos años viviendo en la casa de la hija de Ennis, ella, su marido y su hija siempre lo han tratado bien, el diría que muy bien, tampoco tenía quejas de ninguno de los jornaleros de la granja. Pero Alma, la ex mujer de Ennis, era otro cantar, si pudiera, ya lo habría matado. Recordaba la primera vez que se habían visto, era el año pasado por estas mismas fechas, a aquella mujer solo le faltaba vomitar encima de él, gracias a Dios que Ennis estaba a su lado…
Ya estaban dando la última curva antes de ver el porche de la casa y su nerviosismo aumentó, pero no podía salir huyendo, así que con resignación continuó adelante. Cuando dio la vuelta a la curva, sus peores pesadillas estaban allí, se paró delante de la casa para dejar a la niña, abrió la puerta y salió para bajarla de la camioneta, pero Alma no lo dejó.
- ¿Cómo esta mi niña preciosa?
- Bien abuela, Jack me ha comprado una piruleta.
-¿Quieres un poco abuela?
- No cariño, las personas mayores no comemos esas cosas, me hubiera encantado irte a buscar, pero a tu madre se le olvidó decirmelo, pero mañana te recojo yo.
- - Vale, así serás la primera en enterarte de todo.
- -Sería fantástico, ahora entremos en la casa que mama ya tiene la comida hecha, pero no te olvides que tienes que ir primero al baño a lavarte las manos.
Alma cogió a la niña de la mano y entró en la casa sin ni siquiera dirigir una mirada a Jack, dejando a éste parado al lado de puerta sin saber muy bien que hacer, humillado y herido.
Que se pensaba esa mujer, no era ningún degenerado, jamás le haría daño a un niño, el también era padre; se mordió el labio inferior, se giró, se metió en la camioneta, dio la vuelta a la casa y aparcó por detrás, cogió los medicamentos y se metió en el granero de camino al cuarto del veterinario y los dejó sobre una mesa.
Lo único que quería era llegar a casa y encontrar allí a Ennis.
Cuando Jack entró en el pequeño apartamento y abrió la puerta, llamó, pero nadie contestó, no había tenido suerte, Ennis no había llegado, así que cansadamente se dejo caer en el sofá y allí lo encontró Ennis una hora y media después dormido.
Alma entró con la niña en la casa y la mandó al baño y ella seguidamente se dirigió a la cocina donde estaba su hija, estaba furiosa con ella, ¿Cómo podía ser tan irresponsable?
- Mama, ¿Ya has llegado? ¿Qué tal la mañana?
- Mi mañana estaba estupenda hasta que vi a Maddy.
- ¿La niña ya llegó?
- Si, Esta lavándose las manos, ¿Por qué no me dijiste a mí que la fuera a recoger? ¿Cómo puedes dejarla en manos de ese hombre?
- ¡Mama no es ningún desconocido, y se llama Jack, jamás le haría daño a la niña, como si no fuera padre también!
- ¡Menudo padre será! Seguro que su hijo no quiere saber nada de él.
- Mama te lo suplico, déjalo en paz, Troy y yo confiamos en él, nos ha ayudado mucho y es bueno con papa, estamos en Acción de Gracias, ¿crees que podremos tener la fiesta en paz?
- Está bien, está bien, me callaré, ya veo que mi opinión no cuenta. Estoy cansada… creo que iré a descansar un rato a mi habitación, se dio la vuelta y desapareció sin dejar responder a su hija.
Pobre Jr., ella ya no sabía que hacer para tener contenta a su madre, ella no podía echar a su padre, y si Jack no estaba su padre tampoco. No es que a ella no le importara el secretito de papa, pero lo había entendido, y ahora entendía muchas cosas que ocurrieron en su infancia y que hasta ese momento habían sido un misterio para ella y su hermana, si ellas lo habían superado, ¿porque su madre no?, Jr. sabía que su madre tenía sus razones para no estar contenta de su matrimonio con Ennis, pero esa relación había acabado y ella había rehecho su vida, no entendía por que seguía morando en el pasado, no tenía solución, así que acabo de ponerle la comida a Maddy y salió a buscarla, la comida se le iba a enfriar.
Ennis se sentó en la orilla del sofá mientras se quedaba mirando a Jack dormir, que hermoso era, sus arrugas desaparecían, lo peor era no poder ver sus ojos, ese azul…levantó la mano derecha y con el dorso de la misma le acarició la sien y fué recorriendo su cara, sintiendo la suavidad de su piel, la aspereza de su barba por algunos sitios mal afeitada, se había hecho un pequeño corte en la mejilla afeitándose , era tan despistado, a veces no sabía ni cuidar de sí mismo, un desastre.
Miró la hora y se dijo que habría que despertar a Jack, pero primero se levantó, fué a la cocina y puso a calentar parte del asado que sobró de ayer, ellos normalmente comían con su hija, pero como estaba Alma eso quedaba descartado, no quería tener una ulcera, sacó la ensalada de la nevera y puso la mesa, dos platos, los vasos, cubiertos y volvió al sofá a despertarlo pero cuando llegó, Jack ya tenía los ojos abiertos.
- Espero que tengas hambre, hay ensalada y asado.
- Eres muy bueno, pero debiste haberme despertado, lo hubiera hecho yo, debes estar cansado después de toda la mañana fuera- dijo Jack levantándose y acercándose a Ennis.
- Estabas dormido, parecías tan tranquilo, estos días han sido tan duros que me dio pena despertarte, pero si quieres compensarme podrías tomar una siesta conmigo-
Díjo Ennis al pasar por su lado, mientras lo abrazaba por la espalda.
Jack, sonriendo contestó:
- Eso está hecho-
...y ambos se dirigieron a la cocina.