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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Naruto » Mi razón de ser

o-o-Nekoi-o-o
Author of 14 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance - Neji H. & Hinata H. - Reviews: 16 - Published: 01-22-06 - Complete - id:2764609

Disclaimer: ningún personaje de Naruto ni la serie en sí me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto.


Mi razón de ser

Guías mi razón simplemente con tu voz

Vivo para ser quien calme tu sed

En mis versos lleno silencios

Con nanas del corazón.

No sé cómo llegué aquí. Es más, ni siquiera sé qué hago aquí. En teoría, yo debería estar entrenando en lugar de sentado en el bosque con la cabeza llena de tonterías que llenan mis pensamientos últimamente. Todos, todos se ciernen en ella. Todos los aromas que huelo, todas las imágenes que veo, todas las conversaciones que escucho, en mi interior, acaban derivando en ella. Es cuestión de pocos segundos que mi mente se evada de lo que esté haciendo en ese preciso instante para refugiarme, soñando despierto, en ella.

Sus cabellos violeta, que quizá lleve demasiado cortos y de una forma poco común, pero yo la veo perfecta así como está. Su delicado cuerpo envuelto en una ropa, tal vez un tanto ancha, que dejan entrever tan poco de él que me consume en un ardor indescriptible por averiguar qué hay más allá de ellas. Y dejando de lado su físico, cada vez que tengo la oportunidad de sentir su ternura, su timidez y su deliciosa dulzura hacia los demás, mi cuerpo se llena de una calidez que nunca he recordado sentir.

Sus ojos, tan iguales a los míos que me desgarran el corazón. Porque me hacen recordar, a cada momento e instante, que somos parte de la misma familia. Y que debería odiarla, odiarla por todo lo que he sufrido por su causa. Por este detestable sello en mi frente que me obliga a protegerla y velar por su seguridad, desde que mi destino y el suyo fueron forjados, como guardia de su persona, por mi parte, y como la favorecida, por el suyo.

Hinata-sama. Tú eres la culpable de mi confusión, y debería matarte por hacerme desearte y al mismo tiempo, acabar con mi propia vida por estar sintiendo esto por la persona que menos imaginaba. Mi propia prima, la única culpable de todas las heridas que atenazan mi alma desde la muerte de mi padre, es la que ha robado mi corazón desde hace ya tanto tiempo que no logro recordar.

Eres lienzo, fruto del tiempo

Pintando nuestro amor

A veces quisiera nacer

Para tenerte otra vez

Porque ya no imagino

Una vida sin ti

Mi mundo eres tú.

Recuerdo mi época de felicidad al lado de mi padre, ignorante como era de que era un juguete del peor destino que podía caer sobre mí. Y sobre todo, aquel momento, que creo fue cuando empezó todo. Fue el día en que Hinata cumplía los cinco años y se me fue presentada como la principal heredera del clan. Mi padre estaba a mi lado, con una extraña mueca de preocupación en su rostro, que se agravó cuando le comuniqué mis sinceros pensamientos acerca de aquella tímida personita que se escondía detrás de su progenitor.

Es muy guapa, padre.”

Fue el instante en que quedé totalmente prendado de ella y no fui consciente de lo que iba a ocurrir. Papá murió a causa de la posición de Hinata, sumiendo mi mundo en un oscuro abismo de soledad.

A partir de ese trágico suceso, que aún me hace llorar por las noches en el frío desamparo en que está sumergido mi casa, mi obsesión por Hinata se trastocó en un profundo odio que fui alimentando con el paso de los años, hasta darme cuenta de que me he estado mintiendo a mí mismo durante toda mi vida.

Porque te he culpado de mi desgracia durante toda mi vida, aun sabiendo en lo más profundo de mi alma, que tú no eres culpable ninguna. No elegiste hacerme ese daño, no elegiste ser parte de la familia principal y condenarme de por vida a este valle de lágrimas.

Guías mi razón

Simplemente con tu voz

Vivo para ser

Quien calme tu sed.

Ninguno de los dos hemos elegido cómo vivir. Todo lo decide el destino. Y si éste lo quiso, yo no puedo oponerme por mucho que lo desee. Como tampoco puedo oponerme al amor que te profeso.

Te quiero. Ojalá pudieras escucharme, estés donde estés ahora, en esta noche cerrada.

---

Hinata abrió los ojos inesperadamente. Se encontraba en una cama de sábanas aterciopeladas, en su cuarto y se había quedado dormida, rendida como estaba, al acabar el entrenamiento de aquella tarde a manos de Kurenai.

Se incorporó, incapaz de volver a dormirse. Otra vez aquel sueño. Neji volvía a introducirse en sus más profundos pensamientos, envolviéndolos a ambos en situaciones inimaginables en la vida real.

¿Por qué últimamente aquella obsesión por él?

¿Por qué no dejaba de verlo en todas las situaciones de la vida diaria? Y cuando, por casualidad, se encontraban, no podía evitar sentir que sus ojos la estudiaban más allá, como queriendo descubrir sus secretos. Esbozó una sonrisa amarga. Aquello le hacía recordar aquel enfrentamiento que tuvieron, hacía ya cuatro años, en aquel examen para ascender a chuunin, en el que, precisamente, Neji no había desperdiciado ocasión para humillarla frente a todos, comunicando sus más oscuros deseos.

Entonces, si se suponía que intentaba evitarle cuando podía porque él la odiaba¿por qué Neji estaba siempre allí, en sus pensamientos?

Sonrisa ingenua

De vida eterna

Viviendo en mi interior

Sin darme cuenta te has convertido

En parte de mi ser.

Si bien era cierto que su relación había mejorado un tanto desde aquel entonces. Por lo menos, ya se saludaban en cuanto se veían y mantenían una conversación, que aunque se limitara al tiempo o a lo florecidos que estaban los cerezos aquel año, era una conversación al fin y al cabo.

Lo cual la llevó a pensar en ese instante que, quizá, Neji había cambiado de opinión acerca de ella, como llevaba deseando desde siempre.

Sacudió la cabeza y, para airear sus pensamientos, decidió salir a dar un paseo por el bosque.

---

Neji se incorporó de un salto al sentir pasos a su espalda y quedó petrificado al ver que era precisamente la persona que tenía ocupada su mente las veinticuatro horas del día.

La muchacha también quedó parada en su sitio. ¿Por qué tendría tan mala suerte de encontrarse con él? Se veía que su vida no estaba muy cerca de ser afortunada. Neji no solo se contentaba con hacerla sufrir en sus constantes sueños, en situaciones comprometidas, sino también en la vida real se lo tenía que encontrar a cada momento. Se dio cuenta de que estaba siendo descortés al quedarse allí, mirándole como una tonta con la boca abierta, así que carraspeó y se decidió a actuar como alguien digno de llevar tan honorable nombre como el del clan Hyuuga.

-Buenas noches, Neji-onisan.

-Hinata-sama -dijo él a modo de contestación.

Le llevó unos instantes controlarse, para que ella no notara su nerviosismo. Siempre le pasaba lo mismo cuando ella estaba cerca, sin sospechar que la muchacha sentía las mismas emociones con su presencia.

-¿No se suponía que deberías estar durmiendo? -continuó el muchacho, tratándola con el formalismo que siempre le había caracterizado.

-Lo mismo te digo a ti... ¿Estabas haciendo algo... en especial?

Hinata suplicó interiormente que Neji no se negara a hablar con ella. Por una vez que se atrevía a iniciar una conversación que tratara de ellos mismos, en lugar de limitarse a temas del todo mundanos... Para su alivio, Neji se sentía con ganas de hablar.

Pues hacía mucho que guardaba sus pensamientos para sí, sin compartirlos con nadie. Y quizá Hinata no era la más adecuada, pero quería hacerla partícipe de su soledad en aquella noche.

-Acabo de terminar de entrenar y no tengo ganas de dormir. Así que en su lugar me he decidido por quedarme aquí un rato, observando el firmamento.

-¿No hacíamos eso juntos hace mucho tiempo, onisan?

Hinata tuvo la impresión de haber metido la pata. Seguramente Neji de lo último que quería hablar sería del pasado de ambos. Se maldijo por ser tan idiota y desaprovechar la única oportunidad para intentar que Neji fuese amable con ella.

Pero cuán fue su sorpresa cuando éste bajó la vista y se le iluminó el rostro con un amago de sonrisa que le veía en muy contadas ocasiones.

A veces quisiera volver a nacer

Para tenerte otra vez

Porque ya no imagino

Una vida sin ti

Mi mundo eres tú.

-Sí... Mientras nuestros familiares discutían aburridos temas militares, nosotros nos poníamos en la terraza y jugábamos a hacer dibujos con los puntos brillantes, Hinata-sama. Me acuerdo de eso.

Neji sentía que las palabras le salían solas. No se reconocía a sí mismo. ¿Cuándo había decidido mostrarse amable con Hinata? Bueno, decidió, mejor eso a dejar aflorar sus auténticos sentimientos. Por mucho que deseara que ella conociera lo que él realmente sentía, no se veía capaz de decirle nada.

No quería asustarla, y mucho menos, echar por la borda esa especie de “respeto mutuo” que habían establecido a medida que habían pasado los años.

Hinata tomó asiento a su lado y de pronto se vieron tumbados uno al lado de otro, boca arriba, y con los ojos fijos en el cielo plagado de brillantes estrellas. Ambos estaban en silencio, conscientes de la presencia del otro, pero sin decirse nada.

El silencio pronto se hizo demasiado insoportable para seguir manteniéndolo, y Neji tomó la palabra.

-Hinata-sama...

-Neji-onisan... Me gustaría antes de que hablaras pedirte un favor -susurró ella-. Sé que es irrespetuoso, pero, por favor, llámame solo Hinata. Me hace sentir... muy incómoda que me trates de esa manera tan formal... y más cuando se supone que tenemos la misma edad...

Neji la observó de manera muy poco sutil, saboreando cada palabra que ella le dirigía. Hinata apartó su mirada de él, sonrojándose. Sí, definitivamente, había sido demasiado directa.

-Lo haré si es ése tu deseo... pero a condición de que dejes de dirigirte a mí como onisan. No soy tu hermano y es ridículo que utilices ese sufijo si no se ajusta a la realidad.

-Sí... Neji -murmuró la chica portadora del Byakugan con timidez, notando cómo se le llenaba la boca solo con la mención de su nombre.

-¿Ves cómo no es difícil... Hinata?

Volvieron a quedarse en silencio. Se decían con la mirada todo lo que no se atrevían a decirse, pero querían sincerarse de una vez. Y no podían.

Neji suspiró. No aguantaba un segundo más teniendo a Hinata al lado sin hacer nada en absoluto. Aunque la atemorizara, aunque acabara con toda aquella buena relación que habían logrado tener... necesitaba quitarse ese peso de encima.

Ella jamás lo correspondería, lo creería confuso, se marcharía y lo volvería a dejar solo, como todos habían hecho desde que era pequeño.

Pero al menos moriría con la conciencia tranquila.

A veces quisiera volver a nacer...

Guías mi razón

Simplemente con tu voz

Vivo para ser

Quien calme tu sed.

-Hinata... verás, yo necesitaba decirte algo con urgencia, y me gustaría que me escucharas -tragó saliva, mentalizándose para lo que iba a decir.

-¿De qué se trata?

-Bueno, en primer lugar... que llevo pensando de aquí a unos días algo con respecto a nosotros... Ha pasado mucho tiempo ya desde lo ocurrido con mi padre y, además, ya se encargó tu familia de ponerme al corriente de lo que pasó en realidad. Yo veía a mi padre como víctima de las circunstancias, y en realidad... se sacrificó por todos, aun a costa de dejarme solo- el joven apartó la mirada, para que Hinata no viese que sus ojos se habían humedecido, como solía pasar cada vez que hablaba de su amado progenitor.

-Tu padre era un héroe, Neji. Debes pensar en él como alguien así. No te imaginas lo mucho que yo lo admiraba en la sombra; y más aún cuando aconteció aquel suceso.

-Eso es justo lo que quería comunicarte. Pienso que es estúpido seguir con esta absurda enemistad entre nosotros; además que en realidad no tienes la culpa de nada... No negaré que aún me duele acordarme de mi padre, pero el tiempo cierra algunas heridas... las cura... Hinata, lo que quiero decir...

-Te entiendo -la joven sonrió abiertamente, sintiéndose radiante-. Yo siempre... había querido agradarte, pero no veía la manera de acercarme a ti... Siento mucho lo que te ha pasado, de verdad; te aseguro que si pudiera, cambiaría nuestro pasado sin pensármelo. Lo que menos quiero es que sufras. Me hace muy feliz que por fin hayas decidido aceptarme, aunque solo sea un poco...

Neji, tumbado boca arriba como estaba, se puso de lado para mirarla mejor; y ella lo imitó en posición. Quedaron tan cerca que si hablaban en susurros podían oírse perfectamente.

Extrañamente, no se sintieron incómodos por lo íntimo de la situación. Quizá fuese la oscuridad, que les hacía sentir más valientes, más capaces de desnudar sus pensamientos sin avergonzarse.

Tal vez por la mañana todo seguiría igual que antes...

A veces quisiera volver a nacer

Para tenerte otra vez

Porque ya no imagino

Una vida sin ti

Mi mundo eres tú.

-He cometido el mismo error todo este tiempo -continuó él-. Eres la persona menos indicada para condenar por mi situación. Así que te pido, sinceramente, que me perdones por el agravio que has sufrido.

-No hay nada que perdonar...

Sus ojos se encontraron en ese momento y la tensión en el ambiente casi se podía tocar. Neji podía adivinar todo lo que estaba pasando por la mente de Hinata en ese instante, sin necesidad de utilizar el Byakugan para nada.

Y parecía que ella pensaba lo mismo que él, pero aun así, no dijo una sola palabra.

Tampoco hizo un solo movimiento cuando él se acercó un poco más, rozando sus labios en una suave caricia que la hizo estremecer entera.

Sonrisa ingenua

De vida eterna

Viviendo en mi interior.

Con un gemido, Neji pronto se rindió al irresistible deseo, abrazando a su prima, atrayéndola más hacia sí, profundizando el contacto de sus bocas. Hinata rodeó con sus brazos su estrecha cintura. A través de su camisa, podía sentir todo su cuerpo bien formado del joven, la dureza de su torso y sus fuertes brazos, que la rodeaban haciendo que le faltara el aliento.

Poco a poco, la muchacha fue sintiendo que él exploraba más y más profundamente su boca y cómo la fusión entre ellos era cada vez más latente. Permitió el paso de la lengua en su cavidad, y no tardó en salirle al encuentro la suya propia. El delicioso contacto duró hasta que ambos notaron la imperiosa necesidad de coger aire, y se separaron, solo lo justo para no romper el abrazo que los mantenían unidos.

-He soñado con esto... -suspiró él, hundiendo la cabeza en sus cabellos, disfrutando de su suave aroma. Sus labios buscaron de nuevo los de ella, colocándose encima de sus caderas para sentirla como suya.

Hinata notó cómo brotaba la electricidad en su cuerpo. Temblaba por la emoción del momento, y sin embargo, se sentía ardiente como nunca antes. El sentir cerca a Neji era lo mejor que había sentido nunca, y no quería que acabase. Quería estar así siempre, mareada en sus brazos, con él encima de ella para tener mejor acceso a su cuerpo. Lo envolvió con sus brazos, rompiendo temporalmente el beso para hablarle.

-Yo... yo te quiero...

Aquellas palabras fueron como un golpe que lo devolvió bruscamente a la realidad. Neji se bajó de ella rápidamente, alarmado, y se puso en pie, de espaldas a ella. Hinata hizo lo propio, sorprendida.

-Neji...

-Yo... lo... lo siento... -jadeó-. No digas eso... No puede ser posible que tú...

Hinata tuvo muy clara la visión de la espalda de él, y de cómo temblaba su cuerpo. Caminó unos pasos hasta ponerse frente a él.

-Sí, es posible... Siempre me has gustado... pero yo no sabía si tú me corresponderías... Me odiabas tanto que...

-No te odiaba -Neji vio cómo ella le rodeaba el cuello con sus brazos y no la apartó-. Yo siento lo mismo... pero me parecías tan inalcanzable que yo me vi obligado a ocultarlo. ¿Cómo es posible... - la abrazó-... que esto sea mutuo?

-No sé... -totalmente sonrojada, arrastró la camisa de él con sus dedos, hundiendo la cabeza en su pecho. Percibió sus labios en el cuello y decidió decir unas últimas palabras... por si no había quedado claro... antes de entregarse a él de nuevo.

-Te quiero... te quiero mucho...

Fue entonces cuando Neji sintió que ese momento podría ser, sin mentir, el mejor de su vida. Y pensó que, si en realidad todo era debido al destino, tenía mucho que agradecerle en aquel instante.

No recordaron haber dormido... solo las estrellas fueron testigos de la pasión desbordante que hubo en el bosque aquella noche.

Sin darme cuenta

Te has convertido

En parte de mi ser.

FIN



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