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Vaslav
Author of 14 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/Humor - Suguru F. & Tatsuha U. - Reviews: 62 - Updated: 04-02-06 - Published: 01-30-06 - id:2777731

CAPÍTULO 3: Tatsuke, Eirachi y Uechiha-kun


Tosió un par de veces para aclararse la voz y, con una gesticulación exagerada, procedió a presentar la siguiente sorpresa de la noche.

- Ejem, ejem. . . Señoras y señores, tengo el honor de presentarles un gran estreno teatral. Con todos ustedes, el último trabajo del escritor más guapo, inteligente, sexy, atractivo, adorable, maravilloso, el mejor de todos, el más fuerte, el más viril, el más. . .

- ¡Acaba de una vez! – Gritó Hiro, alto trastornadillo también por la bebida.

- Aix, bueno, jolines. Ya acabo. Pues eso, con todos ustedes, el último trabajo de Yuki Eiri. ¡Un aplauso!

Hubo aplausos, vítores, Shuichi volvió a su sitio y. . . los actores entraron en la escena.

Nadie se había dado cuenta hasta ese momento de que, igual que Tatsuha, Mika y Yuki se habían escabullido fuera del salón. Con el mayor sigilo, los tres hermanos se habían reunido en el cuarto de baño, tal y como habían acordado anteriormente, para llevar a cabo su descabellado plan.

Toda esta movida había empezado cinco o seis días antes, durante una visita de Mika a casa de Yuki. Estaban los dos hablando en el estudio y, por casualidad, Mika se fijó en el texto que había en la pantalla del ordenador, que Yuki no había apagado al llegar ella.

- Oye¿qué es esto? Me atrevería a jurar que no es una de tus novelas. . . jijiji.

- Oh, eso. . . No es nada. Una tontería que se me ha ocurrido.

A veces, cuando estaba de especial buen humor o, todo lo contrario, cuando estaba de especial mal humor, Yuki interrumpía su producción habitual y escribía parodias. Sobre cualquier tema, el caso era que le pareciera gracioso. (Claro que, lo que le parezca gracioso a Yuki, no siempre se lo parecerá a los demás. . .) Cuando estaba de malas, uno de esos momentos en los que se enfadaba con el mundo entero y todo le daba asco, esas parodias estaban llenas de escenas violentas, podría decirse que eran macabras, de un humor negro y desagradable. A él le hacían gracia porque era su manera de canalizar, de unmodo en el que no hacía daño a nadie, esa rabia que nos invade a todos cuando nos da por pensar “Tengo problemas porque el mundo es una mierda. Mi malestar es culpa de los demás, no mía. Si los demás no fueran tan cabrones, yo no me sentiría tan mal.” Así se vengaba Yuki de lo injusta que le parecía que la vida era con él en sus momentos de bajón.

Cuando estaba de buenas, como en aquella ocasión, sus parodias eran mucho menos espeluznantes. Las utilizaba para reírse de la gente a la que consideraba por debajo de él. Aquellas personas que, bajo su punto de vista, eran unos cazurros de mente cerrada, ridículos personajillos pagados de un talento que él opinaba que no tenían y que, aún así, se permitían aconsejarle sobre lo que debía hacer con su vida o con su trabajo.

Esta vez le había tocado el turno a su padre. Uesugi-kun había sido el protagonista de un buen número de esas historietas. De las graciosas, quiero decir. Aunque su padre era capaz de exasperarle como nadie más lo hacía, la rabia de Yuki contra él nunca había llegado al extremo de convertirle en una de las piltrafas humanas que poblaban sus otras parodias, ni siquiera cuando estaba así, a solas consigo mismo. Suponía que era porque al fin y al cabo le tenía cariño al viejo.

Mika se dio cuenta enseguida de quién era el protagonista de la historia y, para sorpresa de su hermano, no le riñó, sino que la encontró de lo más graciosa.

- Jajajaja. Le has pillado bien el punto. Seguro que papá ha soñado muchas veces con tener la ocasión de soltar alguna frase de estas. . . ¡Oh! Jajaja – Casualmente, el teléfono de Mika sonó en ese momento, y resultó que se trataba de Tatsuha – Hola, nene¿cómo estás? – Había momentos en los que los hermanos Uesugi incluso conseguían ser amables entre ellos – Sí, ya sé que vienes, me lo ha dicho Tohma. . . No te lo puedo mirar ahora, Tatsu, es que no estoy en casa. . . No, estoy en casa de Eiri. ¡Oh, por cierto! Escucha esto, te va a encantar, jiji. . .

La alocada idea de la representación había sido de Tatsuha quien, después de que Mika se lo leyera, dijo que aquel texto no podía permanecer oculto y que el mundo necesitaba conocer su existencia.

Su hermana fue la más fácil de conquistar. Al principio lo de la representación le inspiraba un poco de respeto, pero luego se dijo, “¡Qué demonios!”, y se mostró tan entusiasmada con la idea como Tatsuha. Entre los dos, Mika en persona y Tatsu-chan por teléfono, consiguieron convencer a Yuki, que se hizo de rogar lo suyo. Su primera reacción fue enviarles a la mierda, luego, les preguntó que si se habían vuelto locos por pensar siquiera que él se iba a prestar a hacer el idiota en público.

- Si tantas ganas tenéis de hacer el ridículo¿por qué no se lo pedís a Shuichi? Para lo de la música no, pero para hacer el bobo. . . Para eso le sobra el talento.

- Noooooooooo, Eiri. ¡Tienes que hacerlo tú! No será lo mismo sin ti. Anda, di que sí.

Al final, después de mucho insistir, consiguieron que aceptara. Fingió que accedía a regañadientes, pero en realidad se moría de ganas de hacerlo, jejeje. Eso sí, le hicieron jurar por lo más sagrado que no les dejaría colgados en el último momento, que con los cambios de humor que le pegaban a su hermano, cualquiera sabía.

Volviendo al salón, suerte que Tohma estaba sentado porque, de lo contrario, se hubiera caído de culo al ver entrar a su mujer con aquel aspecto. Mika se presentó ante ellos con el albornoz de baño de Hiro encima de la ropa, el pelo recogido al estilo samurai y, con su lápiz de ojos, se había pintado un bigote y una barba.

Entró en la sala con la cara muy seria, se podría decir que amenazante y, con un gesto majestuoso, se arrodilló en el suelo. En el salón reinaba el mayor de los silencios, y las dos palmadas que dio Mika después de arrodillarse pudieron escucharse resonar perfectamente. A su llamada acudieron Yuki y Tatsuha. Cada uno llevaba una cinta en la frente y, con las prendas más variopintas, habían intentado disfrazarse de ninjas (sin mucho éxito). Con actitud sumisa, se arrodillaron junto a Mika, Yuki a su derecha y Tatsuha a su izquierda. Ninguno de los demás movía ni un solo músculo.

NOTA: Esta parodia no la he escrito yo. Es obra de mi amiga Shirubi. Yo sólo la he retocado.

Mika carraspeó un par de veces y después, agravando su voz, tronó:

- ¡Tatsuke! Me han dicho que ayer por la tarde te vieron comprando maquillaje en la sección de cosméticos del súper de la esquina. ¡Explícame eso ahora mismo!

Tatsuha. . . Es decir, Tatsuke, bajó la cabeza, avergonzado. Parecía como si su hermana/padre le intimidara de verdad. Contestó con voz trémula.

- Yo, padre. . . Verás, el caso es que yo. . .

- Luego, es cierto. . . Tatsuke, me has dejado en evidencia delante de mis hombres. No quiero ni pensar en lo que deben estar comentando ahora mismo sobre ti, el menor de mis hijos. No consentiré semejante comportamiento entre mi progenie. Dame una explicación satisfactoria, y seré benévolo contigo. Hm.

“Hay que ver. . . Lo bien que imita a su padre” Pensó Tohma. “Es casi como estar delante de mi suegro.”

- Es que. . . Padre, yo. . . Yo. . . – Tatsuha empezó a lloriquear.

- No le reprendas padre – La voz profunda de Yuki se oyó claramente en todos los puntos del salón. No había dado ninguna inflexión ni ninguna emotividad a su frase, lo cual hacía que resultara extraordinariamente creíble – La culpa no es de mi hermano, sino mía. Yo le pedí que me trajera pintauñas lila - ¿Os imagináis a un hombretón de la planta de Yuki afirmando, sin que se le mueva ni una ceja, que le había pedido a su hermano que le comprara pintauñas? XD

Tatsuha, en su papel de Tatsuke, bajó la cabeza, haciendo ver que estaba todavía más avergonzado. Mika también bajó la vista, pero con una sombra de ira en su cara. Todo su cuerpo empezó a temblar bajo el albornoz hasta que, tras unos segundos de tensión durante los cuales nadie del público se atrevía ni a respirar, alzó el puño y estalló, encarándose con su hermano/hijo.

- ¡EIRACHI¡¿Cómo has podido hacernos esto¡Con lo machotes que somos todos los del clan Uechiha! Si al menos fuera pintauñas rojo, haría juego con nuestro emblema, pero es que lila. . . ¿A dónde vas con eso¡SEREMOS EL HAZMEREIR DE TODO KIOHA!

- Verás padre. . . Debo confesarte que. . .

- ¡No, Eirachi¡No lo digas! – Suplicó Tatsuke, con ojos llorosos.

- Tranquilo Tatsuke. Ya es hora de que padre sepa la verdad – Para decir esto, Yuki se había vuelto hacia su hermano sonriéndole angelicalmente, una sonrisa cargada de amor y ternura, una de esas sonrisas que él sabía poner cuando quería. . . Estos chicos realmente están metidos en su papel XD. Después de esto, se giró hacia Mika y proclamó – Padre, yo no quiero convertirme en ninja. Yo, en realidad. . . Lo que yo deseo. . . – Ahí fue cuando a Yuki se le quebró la voz. Shu, lleno de tensión, estaba a punto de caerse al suelo, tan al borde de su silla como se había sentado. Yuki bajó la cabeza hasta tocarse el pecho con la barbilla. Tras unos pocos segundos de completa inmovilidad, manteniendo la cara escondida, su cuerpo empezó a dar pequeñas sacudidas y un bufido se escapó de entre sus labios.

Sí, Yuki se estaba aguantando la risa.

- Padre, lo que yo quiero, juju. . . – A Mika tampoco le era posible seguir manteniendo la compostura. Muy a su pesar, tuvo que apretar los labios para que no se le escapara una carcajada, perdiendo así su pose solemne. La cosa empezaba a peligrar porque Tatsuha se estaba contagiando del arranque de hilaridad de sus dos hermanos. Se sabían en riesgo de caer en un ataque de risa, y eso echaría a perder por completo su representación, cosa que ninguno de los tres quería, así que Yuki, armándose de todo su autocontrol, consiguió volver a ponerse derecho, aunque sin poder ocultar ya la sonrisa. Miró a Mika con una expresión de beatífica felicidad y retomó su texto.

- Padre, lo que yo en realidad deseo. . . – Ahí fue cuando Tatsuha soltó un bufido y se hizo un ovillo, escondiendo la cara entre las rodillas, su cuerpo convulsionándose a causa de la risa. Mika tuvo que taparse la boca con la mano y se oyeron un par de risitas provinentes de la mesa del público.

Vale, ya no había manera de salvar aquello, Yuki era consciente de ello. No sería jamás capaz de decir lo que tenía que decir de una manera que resultara creíble ni solemne, como se suponía que tenía que ser. La única manera de salvarlo era, precisamente, hacerlo lo más ridículo posible y que fuera lo que dios quisiera. “No puedo creer que yo esté haciendo esto. . .”, pensó, mientras se ponía de pie y notaba una lagrimita resbalar por su mejilla izquierda, causada por el esfuerzo de contener la risa. Con un gesto afectado, Yuki se encaró a su público. Imagináoslo ahí, de pie, con aquel ridículo disfraz, sin dejar de sonreír y los brazos abiertos hacia sus espectadores.

- Padre, lo que yo de verdad deseo. . . Es ser Drag Queen .

Ninguno de los presentes estaba preparado, ni anímica ni psicológicamente, para oír eso. Tal vez esa fuera la razón por la que las risas desaparecieron en ese mismo instante y se hizo el silencio. Yuki continuó, con la mirada perdida hacia lo alto, como si de verdad estuviera visualizando su más ferviente deseo y continuó, con voz alta y clara.

– Sí, quiero ser Drag Queen. Y bailar en tanga en las despedidas de solteros. . . como Carmen de Mairena.

- AAAAAAAAAAAAAH, JA JAJAJAJA – La carcajada de Mika estalló, primero en forma de agudo chillido, después en un torrente de risa imparable. Incapaz de dominarse, se desplomó sobre su hermano pequeño, y los dos continuaron riendo sin parar, abrazados el uno al otro.

Después de eso, se desató una tormenta de carcajadas, vítores y aplausos. Todos los que estaban sentados a la mesa se pusieron en pie y vitorearon a los tres actores. Yuki les tendió las manos a sus hermanos y así, colgados de él, Mika y Tatsuha consiguieron ponerse de pie. Se pusieron los tres en fila frente al público e hicieron una reverencia de saludo. Hubo más aplausos, más risas y más gritos de “¡BRAVO!” Los tres volvieron a la mesa, donde fueron merecidamente felicitados.

Yuki, tras arrancarse la cinta de la cabeza, ocupó de nuevo su silla. Había dejado de sonreír, pero su cara mostraba claramente que se lo había pasado muy bien y que estaba disfrutando de las felicitaciones por su denigrante, ridícula y memorable actuación. Shuichi no tardó ni cinco segundos en estar colgado de su cuello, explicándole, con su incesante verborrea, lo mucho que le había gustadola representación,cuánto le quería, que no había nadie en el mundo tan maravilloso como él, etc., etc., etc. . . Por una vez, Yuki no sintió deseos de quitárselo de encima de una sacudida. Se limitó a dejar que le achuchara y siguiera agasajándole mientras se encendía un cigarrito.

- ¿Quién sabe? – Dijo por fin – Tal vez un día le suelte algo parecido a mi auténtico padre, jeje.

- ¡NOOOOOOOO, YUKI¡No lo hagas¡Uesugi-kun me mataría! – Suplicó un aterrado Shuichi. El chico era muy consciente del odio que sentía hacia él el padre de Yuki, que seguía considerándole el culpable de la viciosa y denigrante tendencia sexual que había adoptado su primogénito (Mika nunca conseguiría conquistar el título de “primogénita” en la mente de Uesugi-kun). Sus temores estaban completamente justificados.

- No seas idiota, baka. No pienso repetir una estupidez como esta nunca más.

Mika tardó un poco más en regresar a su asiento porque había vuelto al lavabo a dejar en su sitio el albornoz de Hiro y a quitarse la barba que se había dibujado en la cara. Ahora que había pasado la locura del momento y que volvía a estar al lado de Tohma, le daba un poco de vergüenza que su marido la hubiera visto con aquel aspecto. Sin embargo. . .

- Toma, gatita. Te lo has ganado – Dijo Seguchi, ofreciéndole una copa de champán.

- Oh. . . Vaya, em. . . Gracias – Tomó la copa y se la llevó a los labios, escondiéndose tras ella. Estaba segura de que se había ruborizado – Bueeeeeno. . . jeje. Vaya papelón he hecho¿eh? Jijiji – Risita nerviosa.

- Oh, querida, has estado maravillosa – Dijo él, con afecto – Y tú también, Tatsu. Muy auténtico, jeje – Tohma había quedado tan impresionado con la representación, que hasta pasó por alto el detalle de que su cuñado volvía a tener a Suguru sentado sobre sus rodillas. “Cielos”, pensó su mujer, “Debe de haberle gustado muchísimo para que llegue al extremo de felicitar a Tatsuha” – Y Eiri-san ha estado SOVERBIO, pero a él ya le felicitaré cuando Shindou se le descuelgue – Añadió, con intención. Sombra de desaliento en la cara de Mika.

Vale la pena relatarcon un poco más de detalle el retorno de Tatsuha a la mesa. Se dio el caso de que, “casualmente”, su silla se encontraba justo al lado de la Ryuichi, y que el chico había aprovechado la velada para (a parte de hacerle mimitos a Suguru), entablar una amistosa charla con su ídolo.

- ¡Qué bien lo has hecho, Tatsuha! Desde aquel día que me acompañaste al zoo, siempre le he dicho a Tohma que tenía mucha suerte de que su cuñado fuera tan divertido – Dijo Ryu-chan, con su habitual candor.

- ¡Oh¿Lo dices en serio, Ryuichi? – Contestó Tatsu, casi babeando. Para aquel entonces, ya había obtenido permiso para llamarle Ryuichi en vez se Sakuma-san.

- Sí, sí, me ha gustado mucho. Avísame cuando hagas otra obra de teatro y le pediré permiso a Tohma para ir – El pobre no se había enterado muy bien de qué iba la cosa.

- ¡Por supuestísimo que lo haré, Ryuichi! – “Nota mental: Incribirme en algún grupo de teatro para aficionados URGENTEMENTE” – Y. . . ¿qué te han parecido los disfraces, Ryu-chan?

- ¡Oh, estábais muy graciosos! Jajaja. Y muy guapos también – Al oír esto, a Tatsuha se le pusieron unos ojos como platos, cuajados de destellos de alegría e ilusión. Noriko puso los ojos en blanco.

- ¿Lo dices en ser. . .¡OUCH!

- Lo siento. Es que te movías tanto que no podía sentarme bien – “Accideltalmente”, Suguru acababa de pegarle una patada a Tatsuha. Inmediatamente después, procedió a llevarse el vaso a los labios, como si nada hubiera sucedido.

Llegó el momento de desenvolver los regalos. No cabe duda de que, cuando una persona hace un regalo, dice mucho de sí misma.

El de K consistió en una colección de videojuegos bélicos y un DVD de Predator, alegando que era su película favorita y que seguro que le iba a encantar. Suguru dio las gracias, no considerando adecuado hacerle saber que a él no le interesaban demasiado niese tipo decine ni los videojuegos y que ni siquiera tenía una consola. Noriko y Ryuichi le sorprendieron con un enorme paquete plano y rectangular que, al ser abierto, se descubrió como una preciosa colección de fotos enmarcadas de Nittle Grasper (Fotos hechas por ellos mismos, no de las oficiales) en las que se veía a los tres miembros del grupo ensayando, vistiéndose antes de salir a escena, o en situaciones completamente ajenas al panorama musical como, por ejemplo, una muy graciosa de Tohma dormido en el asiento del autobús que les llevaba de gira. Tatsuha describió la magnificencia de aquel obsequio con un millón de adjetivos, dedicados sobretodo a una foto en la que se veía a Ryuichi en bañador tomando el sol en una tumbona (En su defensa quiero alegar que el hombre salía realmente sexy, mmmmmm. . .)

El regalo de Hiro consistió en tres vinilos de Ray Charles, que fueron recibidos con gran entusiasmo.

- Hemos tenido muchas veces esta conversación, Suguru, y soy consciente de que a ti te va más el rollo digital – Dijo el guitarrista – Pero ya sabes que yo soy uno de esos frikis del vinilo. Si con esto no consigo que me comprendas, me retiro – Suguru se rió con ganas. Mika no se atrevió a comentar que ella también prefería el vinilo porque, siempre que lo hacía, su marido le contestaba en un tonillo de suficiencia que eso no eran más que manías y que si el sonido había acabado trabajándose en formato digital, era por algo.

Sakano, en una adorable muestra de falta absoluta de imaginación, le regaló una camisa de Armani, blanca, lisa, “ideal para cualquier ocasión”. Como no hubo manera de que se pusieran de acuerdo, Yuki y Shuichi le hicieron los regalos por separado. Yuki le obsequió con una primera edición de Historia de dos ciudades porque había llegado a sus oídos que el chico era admirador de la obra de Dickens. Por su lado, Shuichi le regaló una colección de peluches de los personajes de Naruto. Tal vez este regalo hubiera sido más del gusto del propio Shu-chan que no de Suguru, pero al pequeño teclista le hizo mucha gracia y lo agradeció con sinceridad.

El regalo de Tohma y Mika fue recibido con. . . digamos, desconcierto. El chaval se quedó a cuadros cuando desenvolvió el paquete y se encontró aquel relojazo de oro, ya que Tohma no había dado su brazo a torcer en la cuestión del Rolex.

- ¿Qué¿Te gusta? – Preguntó Tohma, sonriendo de oreja a oreja.

- Oh, sí, sí. . . Claro que me gusta. Es. . . es. . . impresionante, jejeje – Contestó, mientras le resbalaba una gota de sudor por la sien. Definitivamente, su primo estaba como una cabra.

Seguchi no dijo nada y mantuvo la compostura, pero interiormente se dijo que su primo se debía de estar contagiando del carácter “plebeyo” de sus compañeros de grupo porque, si no, no se entendía que mostrara tan poco entusiasmo ante un regalo tan fino y elegante como el suyo. Vamos, que no podía él comprender a qué venía tanto agradecimiento y tantos saltitos de alegría por unos miserables peluches y tanta indiferencia frente a un reloj tan precioso como el que le había regalado. Respecto a Mika. . . Ella sí que lo comprendía y por eso se mantuvo prudentemente al margen del asunto.

Le llegó el turno a Tatsuha.

- Toma, cosita – Dijo, entregándole un sobre – No sé si habré acertado. Cómo tú eres tan especial. . .

- Venga ya. Seguro que me gusta – Suguru abrió el sobre con nerviosismo, en parte provocado por la ilusión de recibir el regalo de Tatsu-chan y en parte por el temor de que a su amigo se le hubiera ocurrido regalarle algo que, tal vez, no debiera ser mostrado en público – OOOOOOOOOOOOH, TAAAAAAAATSU¡ ME ENCANTA, ME ENCANTA, ME ENCANTA¡

El regalo que había provocado aquella explosión de alegría había sido dos entradas para ir a un parque de atracciones el sábado siguiente, y le había gustado tanto a Suguru, que ahora no dejaba de botar encima de las rodillas de Tatsuha (Lo cual resultaba un poco doloroso para el joven Uesugi) y de agitar las entradas para que todos pudieran verlas.

- ¿De verdad te gusta? Las he cogido porque vi que justo el día de tu cumple celebran no sé qué aniversario, y por la noche hay un espectáculo de fuegos artificiales que, por lo que se ve, es una pasada. Y¿ves, es un pase para toooooooodo el día, así que podemos quedarnos hasta la hora de cerrar. ¿De verdad te gusta¿En serio?

- ¡Claro que me gusta¡Me encanta¡Es genial! KYAAAAAAAA, TATSU, TATSU, TATSU¡ - Presa del frenesí, Suguru se enganchó al cuello de Tatsuha y el último grito lo pegó con la cara pegada a su cuello. Shuichi, Hiro y K no podían parar de reír al ver al siempre tan formalito Suguru comportarse con tanta espontaneidad. Sakano, desconcertado, observaba la escena con la boca entreabierta. Yuki miraba a los dos chicos con suspicacia, frotándose la barbilla. Seguchi sonreía forzadamente mientras tamborileaba con los dedos encima de la mesa y Mika se estaba bebiendo del tirón una copa de champán para calmar su nerviosismo.

La fiesta continuó un buen rato más. Hiro sacó una de sus guitarras y, por turnos, todos se arrancaron a hacer un solo. Todos menos Yuki, a quien ni siquiera se molestaron en proponérselo. Shuichi, Ryu y Noriko cantaron a coro “We are the world” con un inglés macarrónico, pero quedaron en buen lugar. Suguru, entre intermitentes accesos de risa, se decantó por un tema de su propio grupo, que interpretó con su vocecita de niño impúber, y fue aplaudido generosamente. Sakano, con más pena que gloria, ejecutó el tema de “Vacaciones en el mar”, lo que produjo cierto descierto en la sala. Mika al principio no quería salir, pero al final se decidió porque Noriko se ofreció a acompañarla y entre las dos consiguieron salir bastante bien del paso cantando “Sophisticated Lady”. El siguiente dúo corrió a cargo de Tatsuha y K, que interpretaron la hermosa canción “El amor es algo especial” del trío Cham (1), coreografía incluida. Esto hizo que Tatsuha se ganara más felicitaciones por parte de su ídolo y que casi se derritiera de la emoción. ¡Incluso Tohma se animó a cantar! No pudo resistirse cuando todos empezaron a corear su nombre y Noriko gritó:

- ¡Vamos, Tohma¡Canta la que a mí me gusta! JO JO JO

- ¡Sí, cariño! – Secundó Mika - ¡Esa que te sale tan bien! - Y las dos se miraron y soltaron unas risitas de colegialas.

Así que, para asombro de sus empleados, Tohma dejó su sombrero sobre la mesa, salió a la pista, carraspeó ligeramente, y empezó a cantar, con su voz de soprano:

Some boys kiss me, some boys hug me

I think they´re OK

If they don´t give me propper credit

I just walk awa-ay

´Couse we are living

in a material world

And I am a material girl. (2)

Supongo que no hace falta describir con demasiado detalle la cara de pocker que se les quedó a todos al escuchar a su rubísimo y amanerado jefe afirmar que era una chica materialista. Doy por hecho que os la podéis imaginar perfectamente. Por descontado, el presi también se ganó su ración de vítores y aplausos, que Seguchi recibió con una sonrisa e inclinaciones de cabeza, como si le estuvieran aplaudiendo por haber subido a recoger el premio a mejor artista del año.

La llamada de un vecino pidiendo un poco de silencio, que ya eran las 3 de la mañana y ya estaba bien, hombre, puso fin a la fiesta.

- ¿A qué hora le va bien que envíe a la asistenta, Nakano-san? – Preguntó Seguchi, mientras se ponía el abrigo.

- Oh, no se moleste, Seguchi-kun. Ya le dije que no era necesario. Además. . . – Hiro agarró a Shuichi, que pasaba por allí, y le rodeó los hombros con su brazo – Shuichi se ha ofrecido a pasarse mañana por la mañana y ayudarme a recoger. ¿A que sí, Shu-chan? – Preguntó, mirando a su amigo con una sonrisa de oreja a oreja.

Shuichi, que casi no sabía ni de lo que le estaban hablando, se quedó encogido dentro del abrazo de Hiro, mirando a su amigo y a su jefe alternativamente con cara de atontado, hasta que consiguió comprender que Hiro ya le había liado.

- Eh. . . mmmm. . . Sí. . . Sí, claro – Balbuceó.

- ¿Verdad que es adorable? – Le dijo Hiro a Seguchi, manteniendo su amplia sonrisa. Sonrisa que fue correspondida con otra algo más. . . pérfida.

- Ya lo creo que lo es. . .

Llególa hora deque cada mochuelovolvieraa su olivo. Mika se acercó a su hermano pequeño y, con cautela, preguntó:

- ¿Qué vas a hacer, Tatsuha¿Te quedas en mi casa, o en la de Eiri?

- ¡No, no! – Se apresuró a intervenir Suguru – No os preocupéis, jeje. Tatsu se puede venir a mi casa que. . . que tenemos muchas cosas que contarnos. ¿A que sí?

- ¡Ui, ya lo creo! Además, que a vosotros ya os he molestado bastante y no quiero profanar vuestra intimidad. Anda, vamos Suggy-chan, que no he podido traer la moto y a estas horas encontrar un taxi va a ser complicadillo. ¡Ciao! – Y los dos chicos, cogiditos de la mano, se dieron buena prisa en salir de allí antes de que les hicieran más preguntas.

-.-.-

Normalmente, Tohma era un conductor sereno y responsable. Claro que, normalmente, él era una persona serena y responsable. El hecho de que en ese momento se estuviera pasando por el forro el límite de velocidad en área metropolitana y que se hubiera olvidado de la existencia de los intermitentes se debía a que había dejado de ser él mismo. Lo de ver salir juntitos a Tatsuha y a su primo para dirigirse a casa de éste último había provocado que una horrible, repulsiva sospechaacabara de cobrar forma en su mente y que un enfurismado demonio venido del más profundo de los infiernos hubiera tomado posesión de su cuerpo.

- ¡Mika, dime lo que sepas! – Tronaba, haciendo chirriar las ruedas en un peligroso giro a la izquierda, derrape incluido.

- ¿Y yo qué voy a saber? – Contestó ella, poniendo cara de pánfila.

Durante su infancia y adolescencia, su padre le había repetido innumerables veces que no era “femenino” mostrarse demasiado inteligente. Mika pensaba que eso era una chorrada, pero había aprendido que también podía ser muy útil. A veces, la mejor manera de conseguir algo de alguien era hacerse la estúpida, papel que ella había aprendido a representar la mar de bien.

Sin embargo, esa triquiñuela no servía con Seguchi. Él sabíamuy bienque su mujer no tenía un pelo de tonta, y se enfurecía cuando ella adoptaba esa actitud para despistarle cuando no tenía ganas de discutir.

- ¡NO TE HAGAS LA IMBÉCIL CONMIGO¡CUÉNTAME QUÉ PASA CON ESOS DOS¡AHORA MISMO!


(1) Las cantantes de la película Perfect Blue.

(2) Fragmento de la canción Material girl de Madonna: Algunos chicos me besan, algunos chicos me abrazan / A mí me parece bien / Si no me ofrecen el crédito apropiado / sencillamente me largo / Porque vivimos / en un mundo materialista / Y yo soy una chica materialista.

Hola a todo el mundo¡

Disculpad el retraso. . . (Tengo la sensación de que siempre empiezo igual) Aix, ojalá pudiera ser tan formalita como Yuki y ponerme una fecha de entrega. Claro que. . . no sé de qué serviría ponérmela, si es casi seguro que no la cumpliría T.T

Bueno, hasta aquí llega la fiesterita de Suggy-chan, pero la cosa continua. No os perdáis el próximo capítulo¡

Me gustaría ser un poco más prolija con esto de los comentarios de autor, de verdad, pero ando ocupadísima. Que sepáis que os agradezco muchísimo todos y cada uno de vuestros rw y que me encanta ver como el número de lecturas de este, mi humilde fic, aumenta día tras día. Mil gracias¡

Por cierto. . . Mañana es mi cumple (y lo llevo fatal. Cómo pesan los años. . .)

ADIOS¡



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