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Author of 8 Stories |
Ella es...
Nota: Basado en una teoría de hace ya mucho tiempo.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a jotaká, ella es la rica, la millonaria, yo no, sólo la historia (bueno, la versión) es mía.
Fic totalmente corregido. Disfruten de su lectura.
Capítulo 1. Prólogo.
-FLASH BACK-
Se habían perdido en los sueños del uno al otro, se entregaron por completo, su vida, sus ilusiones, sus ganas de salir adelante, de luchar contra el mal, todo.
Se convirtieron en el barro que un escultor moldea a como quiere que sea, se plantaron en su selva, se convirtieron en el sueño del otro...
Minerva se entregó a Albus, y Albus a Minerva. Sintieron un poco de pena y sonrojo al principio, luego lo olvidaron y se perdieron en el cuerpo del otro.
No había duda de que se amaban con pasión.
Y aparte de quererse de esa forma, deseaban tener descendencia, ver crecer a sus hijos, hacerse viejos, mientras ellos lograban su máxima consolidación como seres humanos...
Después de dos meses, la mujer comenzó a sentir los clásicos mareos y ascos propios del embarazo. Tantos eran, que en plena clase con unos de sexto se desvaneció violentamente, para susto de sus desconcertados y sorprendidos alumnos. Los más fuertes la tomaron en brazos y la sacaron apresuradamente del aula. Los demás alumnos de los otros salones ni cuenta se dieron.
Ya en la enfermería, la señora Pomfrey, después de darle una poción para que se recuperara y hacerle unos análisis muggles a la profesora (las pruebas), dictaminó que la mujer estaba embarazada.
Minerva no lo lograba creer¡Ella y Albus esperaban un hijo!
Se preguntarán dónde estaba el protagonista de nuestra historia. Pues él estaba en el Ministerio y para cuando llegó, la mujer lo esperaba en su elegante oficina, tan radiante.
Cuando se lo confesó, se abrazaron y se besaron largamente.
Esperaban impacientemente la llegada de la criatura. Querían ver cómo era, si se parecía a ellos, más bien, en lo sabio e inteligente, en su lógica, vaya.
Y cuando se enteraron que iba a ser una niña, se alegraron mucho más, sentían el mundo a sus pies. Claro que sólo a los alumnos a los que la profesora tenía confianza les contó la razón de su abultado vientre.
El momento en que la chiquilla quería ver la delicada luz del sol había llegado.
Era una noche bellamente majestuosa. Minerva se hallaba con el hombre de su vida, caminando por los preciosos terrenos del castillo, cuando le dieron los dolores del parto, y el hombre, a como fuera y como pudo, la llevó a la enfermería.
La señora Pomfrey llegó rápidamente, pero pidió al hombre que saliera de la habitación. Él no tuvo más remedio y la abandonó.
El parto fue una eternidad, hasta que se oyeron los primeros llantos en la enfermería. Por cierto, despertó a varios alumnos pero una persona de entera confianza de Dumbledore les hizo creer que tuvieron una pesadilla, y los regresó a la cama.
La señora Pomfrey cortó el cordón que unía a la niña con su mamá, la lavó con suma delicadeza y la envolvió en una manta calentada mágicamente, y la postró en los brazos de su madre. Pasó a Albus, y ambos contemplaron a la hermosa niña que tenían en sus brazos. En ese momento decidieron ponerle Caroline, pero antes, decidieron dormir un rato, ambos en la enfermería y dejaron a la niña a un lado.
Pero algo terrible había tenido lugar cuando abrieron los ojos al nuevo día: la niña ya no se encontraba en la habitación. Cuando la señora Pomfrey se percató de aquello, corrió con desesperación y buscaba por todos lados si existía algún rastro de la niña. No lo había.
Cuando Minerva y Albus se dieron cuenta, se desquiciaron totalmente, pero no echaron la culpa a Pomfrey, quien en ese momento se hallaba en una crisis de nervios.
La pareja se dedicó a buscar desesperadamente a la bebé por todo el castillo. La mujer, en su desesperación, llegó a sospechar hasta de sus alumnos de más confianza, pero así no podría creer que personas honestas hicieran algo tan tremendo.
Cuando no hallaron rastro de la niña, casi se daban por vencidos. Se dedicaron a buscar por toda la comunidad mágica, pero nada. De esto ya habían pasado meses, y Minerva se hundió en una horrenda depresión, pero ni las condolencias de Albus la tranquilizaban.
Se recuperó después de un largo proceso, hasta que once años después, cuando llegaron los alumnos de primer año a Hogwarts, se topó con una niña de origen muggle, de quien, cuando la vio, quedó prendada de ella, al igual que el longevo hombre. Y sintió un cariño instantáneo por ella, más cuando vio que era una alumna brillante.
-FIN FLASH BACK-
Así sucedió hasta siete años después. La joven, de nombre Hermione Granger, y su profesora de Transformaciones, llevaban una relación de amigas tan cercana, que podría decirse que era de madre e hija. Lo que no sabían es lo que eso, podría ser en tiempo cercano...