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Movies » Star Wars » KALIMOTXO: Libro I font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Betty-Boop
Fiction Rated: K+ - Spanish - Romance/Supernatural - Luke S. & Obi-Wan K. - Published: 02-07-06 - Updated: 02-07-06 - id:2789473

"KALIMOTXO."

Por Betty-Boop.

Libro I: Ox.

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Fandom: Star Wars & Jedi Apprentice.

Resumen: Después de la Guerras Clónicas y de destruir a Lord Sidious, los escasos Maestros sobrevivientes luchan por reconstruir el Consejo de los Jedis, renovando sus reglas y tradiciones. Buscando por nuevos Iniciados alrededor de la Galaxia, Obi-Wan Kenobi encuentra a su destino personificado en Luke Skywalker. Todo guiado por la voluntad de la Fuerza, una leyenda está a punto de nacer.

Categoría: PG-13 por ahora. Pre-Slash. Het. Realidad/Universo Alternos (extremadamente!). Romance, Acción/Aventura, Humor, Angst, Misterio.

Protagonistas/Parejas del Libro I: Luke Skywalker/Otro Personaje Masculino (recuerden: ‘Misterio’!). Obi-Wan Kenobi/Qui-Gon Jinn. Menciones importantes de Xanatos DuCrion. Mace Windu. Yoda. Shmi Skywalker. Padmé Amidala. Han Solo.

Notas Importantes:

1) Okay, miren, este es tan sólo mi segundo fic -en capítulos- que escribo de Star Wars así que perdón si no personifico bien a nuestros héroes. Siéntanse libres de aconsejarme o criticarme constructivamente.

2) Para los Fans de Anakin Skywalker: No tengo planes para él de aparecer ahora mismo, sólo será mencionado pero, su papel se desempeñará hasta el Libro II... si es que termino el I...

3) Kalimotxo: Bebida hecha con vino y Coca Cola (?). Ox: Nombre del tercer tono del Calendario Maya, significa ‘Eléctrico’. Su función consiste en tener la energía de reunir elementos para lograr cierto objetivo.

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Capitulo 01.

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Time ain't nothing but time

It's a verse with no rhyme

Man, it all comes down to you

Change ain't nothing but change

Just the faces and the names

But you know we're gonna make it through.

I'll believe

When you don't believe in anything.

I'm gonna hold you 'til your hurt is gone

Be the shoulder that you're leaning on

I'll be standing here

For the next 100 years

If it all should end tonight

I'll know it was worth the fight

And we'll be standing here

For the next 100 years.

I, when I think that I'm losing my mind

It all comes back to you.

And you, you know that it's true

After all we've been through

There's nothing that I wouldn't do.

Stand by me

And I would gladly give up everything.

I'm gonna hold you 'til your hurt is gone

Be the shoulder that you're leaning on

I'll be standing here

For the next 100 years

If it all should end tonight

I'll know it was worth the fight

And we'll be standing here

For the next 100 years.

-"Next 100 Years", Bon Jovi.-

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Era una historia trágica la que envolvía el renovado estilo de vida del Planeta Oxlahun. Donde antes había existido lealtad indestructible, ahora era reservaba cuidadosamente. Donde antes su fe había sido su prioridad sobre sus propias vidas, ahora su religión se dividía poco a poco hasta que en pocos años, se desvanecería completamente. Luke no podía culparlos, los ciudadanos habían entregado y dedicado sus metas a preservar y honorar su religión, representada en manos del sacerdote Xanatos DuCrion, sólo para obtener en recompensa sangre derramada injustamente. Sólo para recibir una Guerra del que todos habían querido escapar. Las Guerras Clónicas.

Luke había ignorado los detalles de la traición de Xanatos a su pueblo, hasta ahora. Hasta que el planeta Oxlahun se había convertido en su primera misión solo, como Caballero Jedi. Los reportes que su Maestro y el Consejo le habían proveído habían revelado más fondo como el impacto de la Guerra había afectado la economía y seguridad de Oxlahun a través de los quince años que habían contribuid, de los treinta en los que los Separatistas habían declarado la Guerra a los servidores de la Republica.

Pero, ahora, la Guerra se había acabo, se había convertido en historia y en nada más. La paz había perdurado ya por la Galaxia por cinco años y la cifra seguiría creciendo, sin importar las consecuencias. No paz seria corrompida mientras los Jedis siguieran de pie. Ya habían demostrado que podían sobrevivir una Guerra.

Saber cuantas formas de vida habían sido esclavas de la angustia, no podía evitar despertar un poco de culpa en Luke, recordando como su vida en Tatooine había sido de lo más normal, siendo un simple y vulgar planeta de Hutts, olvidado por Jedis, Guerras y Siths. Su vida había sido el perfecto caparazón, casi aburrida hasta el día en que su abuela Shmi había sido invitada a Naboo después de los tan esperados finales de los ataques Separatistas. Hasta que Luke Skywalker, de simples y mediocres catorce años había conocido al Ex-General Jedi Obi-Wan Kenobi para posteriormente convertirse en su inseparable y leal Padawan.

Había aprendido, y deshaciéndose de su culpa con un llamada de serenidad a su mente, Luke había aprendido a ayudar de la manera en que siempre había deseado. Había viajado a planetas, había conocidos a personas de diferentes especies, dolores y esperanzas, y había ofrecido su propio granito de arena en la gran reconstrucción del Senado y de la nueva Orden de los Jedis, el mismo siendo parte del cambio. Demostrando que las reglas debían ser re-escritas y enseñanzas debían evolucionar a una nueva era. Que no importaba la edad, para ser elegido por la Fuerza. Él no había sido el primer ejemplo, pero si había sido parte de los principiantes. No había sido fácil, pero para eso había tenido el apoyo incondicional de Obi-Wan y ahora había cumplido su sueño. Era un Caballero de pies a cabeza tras sólo ocho años como Aprendiz y estaba orgulloso de ello. No mucho, porque Luke admitía ser escaso con su ego y Obi-Wan le había aconsejado mantenerlo así pero, tampoco no tener autoestima.

La noche ya había caído cuando su nave aterrizó en la capital de Oxlahun por primera vez. De inmediato fue recibido por el embajador llamado Per'se La-Bill y el Maestro Mace Windu, quien tras cumplir con saludos de protocolo lo guió hasta el Templo para mostrarle la habitación que sería su hogar por los siguientes seis meses.

"Wow." Había sido lo primero salido de sus labios al ver la asombrosa vista del Templo desde su transportador. Si, claro, le había echado vistazos a los planos de la construcción de éste y los otros nuevos Templos, pero nunca había sabido del toque final. Oxlahun era un planeta de sabor tropical, sabanas rodeando gran parte del planeta con excepción de la capital y los tres pueblos cercanos. Fresco de noche, cálido de día. Sus cuatro lunas resplandeciendo como cuatro tonos del arco iris: amarillo, naranja, azul y púrpura. El palacio se encontraba cerca del Templo, como el Senado del Consejo en Coruscant. Dos aliados necesitando y nutriéndose uno del otro. Simbiosis en acción.

Mace Windu pareció leer sus pensamientos. "La distancia no fue discutida, sino decidida en un parpadeo sin quejas en contra. A pesar de las diferencias existentes entre el rey Agu'Lis Ziz y el representante del territorio Uaxak, Kazis'Lis Nan, ambas partes parecieron encontrar territorio en común respecto a nuestra estancia en este planeta. Recuerdo la cara del Caballero Han Solo al presenciarlo, estaba tan frustrado! Sin comer y dormir por dos días, su paciencia casi inexistente—Trajo empolvados recuerdos de Qui-Gon y yo de nuestras aventuras como Padawans, oh sí. Nosotros somos la causa de las canas del Maestro Yoda, sabes?"

"Uh—Creo que mi Maestro me contó algo de eso—"

"Ja, como si Kanobi hubiera sido un santo!... Bueno, ahora que lo pienso, creo que SI lo fue!"

Luke no pudo aguantar más, las carcajadas salieron hasta que su estómago proclamó por piedad. Siguiendo las sugerencias de Windu, Luke se dirigió directo a su habitación asignada después de pisar el suelo firme, recomendándole descansar. Tendría mañana y muchos días más para andar de turista por el Templo y la capital. Además, tenía que madrugar para su junta con el Rey y la parte Representante.

Después de la Guerra, Oxlahun se había separado en dos bandos: Uaxak, siendo los pueblos más alejados de la civilización y criados desde casi toda la eternidad en tribus. Tribus acostumbradas a vivir en la selvas de Oxlahun, lejos de la política y siguiendo su propio estilo de vida. Y el otro bando era Uak, el territorio dominado por el Rey Agu'Lis Ziz consistente en (obviamente) la capital K'Lis y los dos pueblos más cercanos A'Lis y D'Lis. El tercer y más lejano pueblo era de donde provenía el representante del bando Uaxak. Su disputa... bueno, esa era la razón de la visita de Luke Skywalker. Su misión era convencer a ambos bandos de firmar un acuerdo de paz entre ambos territorios, de llegar a una solución que satisficiera al planeta entero.

No, para ser su primera misión, no era una fácil.

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"Xanatos nos traicionó a TODOS! Cómo puede ser que quieran seguir practicando la religión que nos llevó a la vil perdición!"

"Nuestra religión ha existido desde milenios antes que Xanatos DuCrion tan siquiera naciera! Sí, ese sacerdote nos manipuló fácilmente pero, esa no es razón para darle la espalda a nuestras creencias! El Asa'Lis nos ha guiado desde el inicio de nuestra existencia—Te guió a ti, Agu'Lis, hasta donde te encuentras hoy, sin el Asa'Lis—"

"—Este mundo nunca hubiera sido destruido y ultrajado por Lord Sidious! Esa religión nos cegó, nos debilitó, nos convirtió en completos estúpidos—"

"No culpes el Asa'Lis por los errores de tu gente."

Eso calló cualquier respuesta que hubiera salido del Rey y Luke contó lentamente hasta diez. Esta junta estaba destinada a causarle una de las mas horrorosas jaquecas jamás existentes. De reojo, también vio a Mace Windu tratar de no romper su cordura ante las infantiles riñas. Ambos bandos tenían puntos validos, pero les costaba tanto aceptarlos y hacer algo (útil) con ellos. Bueno, para eso el Jedi estaba aquí.

Luke aclaró su garganta y eso basto para captar la atención de los miembros. "Rey Agu'Lis Ziz y Representante Kazis'Lis Nan, ambos defienden sus ideas con sabiduría. Su majestad, tiene la razón al señalar que la Religión Asa'Lis fue la principal causante de su caída y la invasión de Grupos Separatistas guiados por Lord Sidious pero, la religión se puede culpar hasta cierto punto. Cada uno de ustedes cuenta con un cerebro, son capaces de hacer sus propias decisiones y guardar sus propias ideas. Trágicamente, esas decisiones no fueron las correctas, pero nadie es perfecto. No fueron estúpidos, sino abusados, justo como otros pueblos que existen dentro de millones de otras culturas alrededor de esta Galaxia. Deben dejar ir el pasado y pensar que hacer con esta segunda oportunidad que se les ha dado. DEJEN de pelear, la Guerra HA terminado. Se los pido, por el bienestar de tus habitantes."

Silencio.

Luke aceptó el vaso con agua ofrecido de un –aparentemente- sonriente Mace Windu, esperando que el significado de su discurso diera su efecto.

El Rey lucía algo pálido, su ceño fruncido y sentado rígidamente, mientras el Representante parecía sentirse culpable por todo lo ocurrido y salido de su boca. Ambos eran muy jóvenes para la carga que sus hombros soportaban, pero lamentablemente eran los mas preparados de todo el planeta Oxlahun, elegidos delicadamente entre millones. La raza Oxlahun era similar a una humana, sólo con la excepción de sus facciones limitarse a ser morenas. No otra diversidad. Muchas especulaciones existían con respecto a las facultades psíquicas que se decían los Oxlahunes poseían. Nada había sido nunca confirmado concretamente y para opinión de Luke, el Rey parecía no poseer poderes sobrenaturales o esta reunión hubiera acabado horas antes. Por lo poco que Luke había investigando, la apariencia física de la raza era distinguida más rápidamente por sus cabellos que siempre eran y serían negros azabaches como ninguna otra melena. Lo mismo se podía decir de sus ojos, con algunos casos especiales de ojos violetas o azules como zafiros. La textura de sus cabellos variaba entre lacio y volátil y grueso ondulado, casi tridimensional. Era una raza muy hermosa, Luke tenía que admitir. Hermosa en exterior e interior. Antes de las Guerras y la traición de su sacerdote Xanatos DuCrion, su religión había sido alababa, respetada y hasta envidiada. La naturaleza de sus fabulosas selvas siempre le habían robado el aliento a los Jedis que a través de los años habían visitado, nunca antes sintiéndose tan conectados con la Fuerza. Luke sabía por seguro que el Templo de esta región sería una de los mejores. Bastaba sólo recalcar la presencia del Maestro Windu a mando de éste.

Luke se preguntaba vagamente cuando su propio Maestro sería asignado a cargo de uno de los Templos. Aunque algunos todavía les faltaba tiempo para estar listos, Luke sabía de al menos cinco, incluidos el de Naboo y el de Alderaan, que esperaban ansiosos por alguien para dirigirlos con prudencia y buen cuidado. Luke nunca había conocido a alguien tan devoto como Obi-Wan Kenobi en toda su vida. Devoto a su trabajo, a sus creencias, a su misión... y en especial a sus seres queridos. El Maestro Jedi era perfecto para el papel.

"Admito que usted también habla con sabiduría, Caballero Jedi." Las palabras del Rey lo convirtieron en el foco de atención. Ambos hombres se miraron fijamente un par de minutos para luego, el rey voltear a ver al Representante. "También admito que gran parte de mis victorias fueron logradas con ayuda del Asa'Lis. Pero... Representante Kazis'Lis Nan, los tiempos han cambiado. Debemos—El planeta Oxlahun debe evolucionar, en todos los aspectos." El Rey guardó silencio, su mano encontrando el camino a su mentón. El hombre suspiró. "Está bien... Me rindo... Aceptaré la religión de vuelta, pero sólo si su bando se somete a los cambios que debemos modificar a la Doctrina del Asa'Lis. Algunas lecciones deben ser, no eliminadas—"

"Pero, corregidas." El Representante terminó la frase, una satisfecha sonrisa partiendo su rostro, como la luz regresando a las penumbras de Oxlahun. Luke sonrió por sus adentros, el alivio casi elevándolo a los cielos. "Acepto, con la condición de ser cada párrafo de la Doctrina revisado con extremo cuidado entre ambos bandos, tomando las decisiones juntos de qué debe ser oprimido y qué no."

Mace Windu recargó sus codos en la mesa de conferencias. "Muy bien, entonces. Si ambos lados por fin han decidido trabajar juntos, sugiero que el siguiente paso sea firmar el acuerdo de Paz."

El Rey y el Representante compartieron una larga mirada en silencio, para luego voltear a ver a Windu y Skywalker. "Haremos eso, pero primero se debe efectuar un Ritual que le dé finalidad a este horrible capitulo de nuestra historia." Kazis'Lis Nan respondió, sus místicas palabras causándoles fuertes escalofríos a los Jedis.

"Ritual? Qué clase de ritual?" Luke preguntó, no gustándole sentirse en la oscuridad de la conversación. Algo estaba siendo ocultado por ambos lados. Algo clave en esta disputa.

"Caballero Skywalker, rogamos por su paciencia y confianza. El Representante y yo nos encargaremos de los arreglos—"

"Esperen un segundo, no hay tiempo para juegos o planes secretos—"

"Este Ritual es lejos de ser un juego, con todo el respeto, Caballero Skywalker." El Rey se puso de pie, causándole al joven Jedi sentarse de un solo golpe. "El Planeta necesita dejar el pasado atrás, como usted nos ha aconsejado, para eso les rogamos su apoyo. Al terminar con esta tradición, tienen nuestra palabra de firmar el Acuerdo de Paz entre Uaxak y Uak."

¿Qué otra opción tenía Luke más que aceptar?

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Ocho Años Antes: Planeta Naboo.≈

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"¿Está perdido, joven?"

Deliciosas ráfagas de calor entraron por la ventana, danzando alegremente por ser bien bienvenidas. Todo había estado bañado en penumbra cuando el joven curioso había entrado por las puertas que, según rumores de la servidumbre, tenían más de cinco años siendo prohibidas abrirse. Cierto olor a humedad le había recibido, acompañado de otro aroma que era extinto por estos alrededores de la Galaxia. Libros. No datapads o holovids. Libros de verdad, hechos con hojas de papel, con cubiertas de diferentes pieles, algunas especiales, otras no.

"¿Joven Luke?"

El chillido impaciente del llamado de la Doncella causó un movimiento brusco en la palma de Luke, su dedo índice siendo rozado por la delgada esquina de una de las paginas. El chico mordió su labio inferior mientras inspeccionaba un hilo de sangre descubriendo su camino hacia la superficie. Tal vez la guerra hubiera sido ganada más fácil cortando cabezas con estas cosas...

Un risita proveniente de la Doncella, le hizo darse cuenta que acababa de darle vida en voz alta a sus pensamientos. Luke dejo caer el libro, atrayendo su dedo herido a sus labios. Después de un par de horas de haber sido la Biblioteca refrescada, el olor ya no era tan intenso, sólo una fina capa de fragancia. Luke casi lo extrañaba...

“No, estoy bien.. mm.. Padmé, verdad?”

La damisela asintió, el gorro de su túnica Real cayendo un poco hacia atrás. Luke sonrió, sabiendo que la Doncella había sido asignada a vigilarlo, sin él necesariamente tener que saberlo. Como fuera, a Luke más le valía pulir los modales que tan estrictamente le habían sido enseñados por su abuela. “Bueno, sólo exploraba y encontré esta vieja biblioteca. Me disculpo si fue un acto de vandalismo para tus ojos o los de la Reina—”

“No se preocupe. Es cierto que esta ala del Palacio fue cerrada desde que las Guerras Clónicas comenzaron pero, ya todo ha terminado. No hay razón para seguir escondiendo este lugar en las sombras. La educación de nuestro pueblo pronto volverá a necesitar de estos escritos para usarlas de base.”

Luke guió sus pasos alrededor del estante que había magnetizado su atención, regresando el libro a su lugar de origen. “Me alegra escuchar eso, sería una verdadera lastima olvidarse de este lugar.”

“.. ¿Señor Luke?”

“Si?”

“Tengo órdenes de Shmi Skywalker para llevarlo al comedor, la cena será pronto servida.”

Luke volvió a sonreír, esta vez el gesto viniendo directamente de su corazón. Su estómago gruñó, expresando su agradecimiento también. Ahí iban sus modales! Luke deseó por el suelo abrirse y tragarlo por completo, sus mejillas colorándose rápidamente. Padmé rió de nuevo, un brillo gentil en su mirada que lo obligó a no bajar su mirada al suelo en humillación. Esta mujer le parecía extrañamente conocida... Pero, dudaba que Padmé alguna vez hubiera visitado Tatooine.

"Sígame, por favor y lo llevaré al Comedor justo a tiempo." Padmé abrió los portones, demostrando que no era una simple encargada del maquillaje de la Reina. Luke le echó un último vistazo a la Biblioteca antes de seguirla, un nostálgico suspiro escapando de sus labios. Los hechos que drásticamente habían cambiado su vida las últimas horas todavía frescas en su memoria. Y corazón. Toda esta situación todavía se sentía como un sueño, de todos los lugares a los que Luke se imagino vivir en un futuro, el Palacio Real de Naboo ni siquiera fue imaginado en su lista. Oh, vaya que no!

Mientras con cada paso se alejaba más del único lugar que le había ofrecido paz a su mente, Luke sintió un nudo en su garganta. Estaba siendo mentido por el último miembro de la única familia que Luke había conocido y eso dejaba lo dejaba sin la capacidad de confiar completamente en alguien en el maldito planeta entero. Luke no podía creer la excusa que su abuela le había dado, de cómo su prima lejana había averiguado de su estancia en Tatooine y como la buena samaritana que era, le había ofrecido venirse a vivir a Naboo. Prometiéndole una mejor vida, en todos los aspectos, gracias a su puesto como Doncella Personal de la Reina.

Si, como no! Que casualidad!

Aunque Luke si tenía que admitir que existía gran parecido entre Shmi y Padmé. Ambas eran dueñas de gentiles sonrisa y miradas dignas de confianza. Pero, aún así... Algo andaba mal aquí y Luke sabía que no le iba a gustar lo que el futuro le tenía guardado en su nuevo hogar.

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El sonido de copas siendo resonadas, de tenedores y cuchillos en contacto con las vajillas, hicieron tremendo eco por toda la habitación. El atardecer se reflejaba en el mármol del piso, tan bellamente que te robaba el aliento. Risas llenas de alivio por fin saber que la paz había sido reconquistada por la galaxia servían para calmar el palpitar de Luke, quien no estaba acostumbrado a cenar con tanta gente. Mucho menos con políticos y miembros de la Realeza.

Shmi tomó su mano brevemente bajo la mesa, ofreciendo apoyo en silencio, pero sin interrumpir su platica con la Reina. Parecían llevarse muy bien. Luke suspiró y dejó sus ojos viajar por los diversos ocupantes del banquete. El Senador Organa fue el primero capturado por su mirada y sonrió automáticamente. El hombre había acompañado a la Reina cuando les habían dado la bienvenida a su abuela y a él, poco después de su nave haber despegado en Naboo. Había actuado con expresión seria durante su completa interacción, pero había ofrecido una sonrisa solamente dedicada a Luke, cuando Shmi y Amidala se habían aventurado más al frente de ambos en el camino al Palacio.

-“Si necesitas ayuda, siéntete libre de preguntarme cualquier cosa."- Le había prometido con esa voz cálida y paternal. Luke había asentido, completamente agradecido.

Antes que el Senador se diera cuenta de ser vigilado, Luke cambió su atención a la mesa arreglada lejos de la suya. Era la reservada para las Doncellas de la Reina y Luke se sintió confundido al buscar la silueta de Padmé y no encontrarla por ningún lado.

De repente, tan rápido como había llegado su apetito lo abandonó y se preguntó si era posible irse del banquete en esos momentos. Se consideraría grosero? Probablemente. Luke pasó una de sus manos por sus cabellos, por alguna razón desconocida su corazón susurrándole que saliera del lugar sin importar las consecuencias. Le repetía que no pertenecía entre esta gente, ni siquiera a lado de su abuela. Ya no.

Como si sus ruegos a los cielos hubieran sido escuchados, la Reina Amidala pidió su atención con un delicado movimiento de su mano. "¿Pasa algo malo, joven Skywalker?" Preguntó suavemente, obviamente no deseando atraer atención innecesaria de los demás invitados.

Luke sonrió apenado. "Lo siento, su alteza... Pero, parece que me siento más cansado por el viaje de lo que imaginé."

La Reina asintió. "No se diga más. Es libre de dirigirse a su habitación a descansar, si lo desea."

Luke trató de no mostrar su alegría. Tanto. "Se lo agradezco, su alteza." Se levantó lentamente, presionó el hombro de su abuela en despedida y se marchó sin mirar atrás. Los guardias le dieron el paso sin preámbulos y en instantes Luke se encontró completamente solo en medio del oscuro pasillo, libre de las ansiedades que lo había obligado a huir.

"... ¿Ahora qué?" La verdad, no estaba cansado. Cerró sus ojos, respirando profundo. Estaba conmocionado. Estaba confundido. Su mundo había sido batido como una malteada. Ya no tenía idea de lo que iba a hacer o si sus metas eran las mismas. Sí estaba contento con las nuevas posibilidades presentadas frente a él, pero entonces por qué su corazón le afirmaba con decepción que entre ellas no se encontraba lo que en realidad deseaba?

Entonces¿dónde encontraría lo que deseaba?

Luke parpadeó, saliendo del trance que al parecer lo había guiado de regreso a la Biblioteca. Su ceño se frunció, algo electrizante recorriendo su cuerpo. Algo nuevo e inesperado. Algo... Alguien lo estaba esperando tras esas puertas... Alguien que le mostraría lo que tanto necesitaba saber...

Lo primero que miró al entrar, fue una bota. Se adentró más y se dio cuenta que la bota descansaba sobre el escritorio que Luke hace poco había estado usando. Una pila de libros en el piso le impidió el paso y tras armarse de valor, por fin levantó su mirada hacia el visitante de su nuevo santuario.

Si ojos pudieran sonreír, los luceros verde-azules frente a él lo estuvieran haciendo. Rostro pálido pero, brillando a la luz de las lámparas, como una luna recién descubierta entre la noche. Manos entrelazadas, colocadas en su regazo. Cabellos rojizos, peculiarmente mezclados con mechones dorados que Luke nunca antes había visto en otro ser humano, pero bueno, en Tatooine no había existido mucha población humana.

Se escuchó una garganta aclarándose, y Luke se sonrojó al darse cuenta que había estado observando como bobo los últimos minutos. Abrió sus boca para disculparse—

"Tú debes ser Luke." Esa voz lo derritió. Era tan cálida, generosa y con un acento que parecía coincidir a la perfección con todo los demás elementos que completaban a este hombre.

"Sí, señor." El hombre asintió con una sonrisa que era contagiosa. Los primeros rasgos de una barba adornaban su mentón y las alturas de sus mejillas. "Ah—”

El hombre se puso de pie y Luke sintió su mentón tocar le suelo y sus ojos queriendo salirle de su rostro. Luke conocía esas ropas, ese uniforme que sólo ciertos individuos tenían el privilegio de—

"Eres un Jedi."

Su respuesta fue una ceja levantada. Luke se sintió un poco acorralado, había escuchado muchas pero, muchas cosas de los Caballeros Jedis. Unas buenas, otras malas y otras que lo habían dejado algunas noches con sin dormir. Y ahora, que tenía a uno tan cerca—Wow, oh—WOW.

"Hazme un favor, Luke." Luke parpadeó, la nube de su excitación evaporándose. "Cierra tus ojos."

Luke obedeció sin pensarlo dos veces.

El silencio se estiró por minutos que se sintieron como horas para Luke, hasta que sintió más que escuchar la voz del Jedi cerca de su oído. "Quiero que te relajes. Respira hondo y mantén el aire por cuatro segundos, está bien?"

Luke no sabía que le haría si no aceptaba sus ordenes así que no tomó ningún riesgo. Era lo último que quería, causarle problemas a la Reina por simplemente echar a un Jedi al demonio. El rojo no iba con la biblioteca, además. "No, no. Estás divagando, Luke. Olvídate de mi, de que estoy aquí. Hazlo otra vez y no pienses en nada. Abre los ojos de tu alma."

Respirar. 1. 2.

3. 4.

Exhalar.

Bien hasta ahí. Ahora, abrir el alma.

Imagina un circulo. Brillante. Del tamaño que desees.

Un circulo tan grande como la pelota con la que solía jugar cuando era niño. Justamente del tamaño de su mano. Primero lució en su mente plana y sin vida. Después la cambio de color, un tono verde comenzando a brillar como el Jedi había dicho. No fue hasta que sintió una gota de sudor acariciar la punta de su nariz que se dio cuenta que tan alta la temperatura se había convertido.

No te desconcentres... Respira, Luke. Cómo se siente ese circulo?

Sentir? Pero, ahora que lo mencionaba, Luke comenzó a percibir algo de la figura. Concentrándose mas, agrandeció el circulo con la idea de acercarlo más a él. El verde iluminaba centímetro a centímetro, cada rincón de su mente inexplorado, hasta que el color fue lo único en su subconsciente. Luke se sintió entonces liviano como nunca antes en su vida, y... triste. No sabía porque pero, esta tristeza era tan intensa. Como si hubiera perdido una parte de su alma. Se sentía incompleto—Entonces, el verde comenzó a vibrar, a hacer un sonido como los motores que había arreglado para los transportadores de su abuela tantas veces. Sólo que este zumbido era mas suave, tan relajante y Luke sintió como si lo conociera de toda su vida.

Entonces, fue expulsado. Así de simple. Luke abrió sus ojos, sus fuerzas yéndose como si las hubieran exprimido de su ser y vagamente pensó en que ojalá el piso tuviera alfombra.

Nunca cayo al suelo.

Alguien lo había alcanzado en su descenso y era muy cálido. Y triste. Incompleto. Estaba acariciando sus cabellos y susurrando cosas que Luke no entendía. Abrió sus ojos de nuevo, y se preguntó cuando los había cerrado en primer lugar pero, ese detalle después dejo de ser importante al ver Obi-Wan justo ahí, sonriéndole.

Esperen un minuto—"¿Qué—Cómo s-sé tu nombre?"

Obi-Wan Kenobi no cambió su expresión, pero su voz adoptó un tono más firme. "Porque es la voluntad de la Fuerza, Padawan."

- - - - - - - -

Luke maldijo con su influencia de Hutt, casi inconscientemente, al caer al piso por quinta ocasión. El casco rodó cerca de sus piernas, el mango de su lighsaber todavía en su puño.

"Otra vez." Llegó la orden, también, por quinta ocasión.

Obi-Wan no dejo su humor manifestarse, al presenciar los ojos de su aprendiz girar con impaciencia y sus labios dibujarse en un puchero, en silencio rogando por piedad. Sin embargo, sabiendo que sus trucos no funcionarían, como las ultimas tres veces, Luke no perdió tiempo y cubrió su cabeza con el viejo casco de piloto, vencido.

"Concéntrate, Luke. Recuerda lo que te dije... siente la Fuerza guiar tus sentidos."

Luke asintió, o eso creyó Obi-Wan. No era muy claro con el gran casco. Silencio, con excepción del zumbido de la espada láser encendida en las manos del adolescente, fue lo que reinó el área por los próximos minutos. El droide esférico, usado en entrenamientos, atacó a Luke dos veces con su láser, en el lapso de quince minutos y para sorpresa de Obi-Wan, Luke logró esquivar el segundo y tercer ataque. Para el quinto y sexto ataque, el cuerpo de Luke parecía reaccionar por su cuenta, como si estuviera danzando un tango para el cual había nacido a realizar. Los ojos de Obi-Wan se hipnotizaron con el aura que comenzaba a rodear la silueta de Luke como halos y sombras hechas puramente de luz, las energías de la Fuerza alimentándolo con una concentración que Obi-Wan sólo había presenciado en el Maestro Yoda... en ocasiones especiales.

Tan profundo en su trance estaba el Maestro que no fue hasta que sintió las manos de Luke tomando su brazo, que el peso del mundo real se sentó en sus hombros de nuevo. "Lo logré, Obi-Wan! Lo sentí!.. Sentí la Fuerza." Anunció el joven con una vehemencia que no dejaba lugar para dudas. Obi-Wan finalmente se permitió sonreír, y también un poco de orgullo llenar su corazón.

"Sabia que lo lograrías, Luke." Y por primera vez en años, sus impulsos ganaron la batalla con su disciplina, sus manos revolviendo esos mechones rubios en un sencillo gesto de afecto. La sonrisa de Luke creció aun más, limpiando el sudor de su frente con su manga. Obi-Wan frunció su ceño. "Déjame ver esas quemaduras... duelen todavía?"

"No.. fueron sólo rasguños." Luke respondió, observando a Obi-Wan inspeccionar ambos de sus brazos con gentiles y cuidadosos toques.

"Mmm, de todas maneras, ve a tomarte una ducha y después llámame para desinfectarlas con un poco de bacta, está bien?"

“Sí, Sr.” Luke asintió, regresando su lighsaber a su lugar de origen y acomodando el droide y el casco en la banca de la arena construida hace unos dias por el propio Obi-Wan. Con una última sonrisa, Luke se marchó, todavía extasiado con su más nuevo logro.

“Y orgulloso, tu también sentirte deberías.”

Obi-Wan cerró sus ojos al escuchar la voz a sus espaldas. Alivio llegó a su ser como una fresca ráfaga de viento. De repente, ya no se sentía tan solo.. “Maestro! Se puede saber que hace aquí?” Al voltear, ambos maestros se encontraron a la mitad de camino a través del jardín.

“Mmmhp! Feliz de verme, tú no estás?”

“Claro que si!.. Maestro, sabe que sí ..Es sólo—”

“Preocuparte mucho, tu hacerlo. Dudar de mis decisiones, debes aprender a no hacerlo... A otro Maestro tú recordarme.”

“Lo lamento, Maestro. Nunca fue mi intención ofenderlo.” Obi-Wan se dejo caer en el pasto, cruzando sus piernas. Un largo suspiró salió de su boca y al escucharlo, Yoda hizo una mueca de disgusto y desaprobación.

“Esperar mucho de ti mismo, debes dejar de hacer. Ni con todo el doble trabajo que obligues a tu persona realizar, más Iniciados tu encontrarás. Paciencia, Maestro Kenobi, paciencia! Con calma, el rumbo de las cosas debe ir. Aún si más Fuerza-Sensitivos descubrir, con tantos Maestros nosotros ya no contar. Concentrarnos en los que nuestras manos por el momento están.”

Obi-Wan recargó sus codos en sus muslos, su rostro pálido escondiéndose en las palmas de su manos. Fue el turno de Yoda para suspirar y bajar sus orejas. Esperó con paciencia, leal a su lección, hasta que la sabiduría de sus consejos hicieran verdadero efecto en el Jedi frente a él. Aunque no lo admitía en publico, Obi-Wan Kenobi se había convertido en uno de sus favoritos por el curso de los años y su perdida sería irreparable para el Maestro Yoda. Así como la de su antiguo aprendiz Qui-Gon Jinn.

“... Gracias, Maestro... Pero, es tan duro..”

“... Solo, en esta difícil misión, no lo estás. Nunca lo estarás.”

Obi-Wan levantó su rostro, sus ojos delicadamente hinchados pero, ningún otro rastro de lágrimas derramadas. “Gracias.” Repitió, su voz suave, como una dulce caricia para los oídos de Yoda. Sus miradas se conectaron un momento, sentimientos y pensamientos intercambiándose sin la necesidad de hablar. Finalmente, Yoda sonrió.

“Y bien, dónde tu nuevo aprendiz estar?”

Obi-Wan colocó sus manos detrás de si y dejo su cuerpo caer hacia atrás libremente. “Luke se encuentra ansiándose después de otra lección bien aprendida. Su progreso es.. impresionante. Su manejo de la Fuerza cada vez es más tangible. Algo extraordinario, si se pone a pensar que esta es tan sólo la segunda semana como Padawan.”

Yoda asintió lentamente, procesando la información. “Han Solo, recién convertido en Caballero Jedi fue hace tres días.”

“Solo? Mmm, era aprendiz del Maestro.. Jinn, verdad? No recuerdo muy bien.”

“Así es. Palo de tal astilla, ese par ser, oh sí. Solo de inmediato a Alderaan, ser mandado a unirse a la Misión con el Maestro Casy As-Nani. Yo, en mi camino a Oxlahun, estar también. Noticias de existir Fuerza-sensitivos en ese planeta, llegaron al Consejo. Mi ayuda, Mace Windu necesitar.”

“Esas sí, que son buenas noticias. Y hablando de ese lugar, cómo va la construcción del tercer Templo? Nunca he visitado ese planeta, pero he leído que sus creencias religiosas son muy estrictas y que pocos de sus habitantes se han unido a la Orden ha servir como Jedis.”

“Cambiar muchos aspectos, la Guerra, alrededor de la Galaxia ser causante. Buscar por la orientación del Consejo, ahora ellos lo hacen ansiosos. Ser tomados por sorpresa, ellos no desean que se repita. Ciegos por sus religiones por décadas, ellos un precio alto pagaron con los ataques de los Separatistas, guiados por la misma mano de su más alabado Sacerdote. Reforzar la seguridad, ellos buscan con la ayuda de la Nueva Orden.”

Obi-Wan lució pensativo. Los cabellos de sus brazos se habían erizado impredeciblemente durante el anuncio de Yoda. Algo importante estaba a punto de desarrollarse en ese planeta, algo en sus venas se lo aseguraba. La Fuerza le susurraba que su presencia seria necesitaba en un futuro. Algo llamado por él y su Padawan.

“Maestro Kenobi?”

“Si?”

“Ser dicho de sus orígenes, Luke Skywalker ha sido?”

Kenobi dejo un frustrante sonido salir de su garganta. “He tratado de convencer a Padmé, pero nada cambia su opinión—”

“Ver las razones a favor, la Reina pronto verá. Dejar de presionar, debemos. Por ahora. Gran avance ha sido ya, aceptar la estancia de tu Padawan tan cerca de su persona.”

Obi-Wan asintió lentamente. “Bien. Entonces, cuanto tiempo se quedará en Naboo, Maestro?” Preguntó, con voz llena de esperanza. Cada momento con Yoda era inolvidable para Obi-Wan. Su compañía siempre lo dejaba con una nueva lección en el final, sin importar que tan experimentado Kenobi fuera ya.

“Hmmp! Tan desesperado de deshacerte de mi, lo estás!”

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“¿Cómo supiste que sería tu aprendiz? Porque no escogiste a los otros también encontrados en Naboo?”

“... Era la voluntad de la Fuerza, Luke.”

“Pero, Maestro—”

“Es como... una llamada. Había estado buscando por el aprendiz ideal para mi y al sentir tu presencia en Naboo, lo supe.. Así de simple, lo supe. La Fuerza se encargó de señalarnos los caminos correctos para conocernos.”

Luke le dio la última cucharada a su sopa, para luego dejar a un lado el plato. Obi-Wan le sirvió otra copa de té, a pesar de saber que Luke no era un gran fan de la cálida bebida.

“Así que soy tu primer aprendiz?”

“Eh, no. Mi segundo. Mi primer Padawan... murió durante un ataque sorpresa de los Separatistas, en Kashyyyk.”

Luke sintió su pecho apretarse en aflicción. “Lo siento, Obi-Wan.”

“No lo hagas, Ka-Ne Lass fue una extraordinaria Jedi y ahora es parte de la Fuerza. Admito... que a veces la extraño pero.. sé que siempre está conmigo, nunca nos ha dejado. Y nunca lo hará.”

Luke no tuvo idea que decir ante eso, así que ni siquiera abrió su boca. Obi-Wan paso una mano por su barba, la cual crecía rápidamente, de la manera que siempre significaba para Luke que su Maestro estaba pensando algo más lejano de su alcance. Se dedicó a tomar el té, tomándose su tiempo.

“Y tú, Luke? Por qué crees que debes ser un Jedi?”

“Ah.. em.. Supongo que porque es lo más a lo que me he sentido conectado.” Obi-Wan alzó su ceja, alentándolo en silencio a que continuara. Otra detalle del hombre que Luke estaba comenzando a adorar. Nunca en su vida alguien había mostrado verdadero interés en lo que joven tuviera que decir o opinar. Ni siquiera Shmi “Toda mi vida, he sentido que mi futuro no era Tatooine. Pero, en ese entonces era claro que no tendría otra alternativa más que crear mi futuro ahí, ayudar a mi abuela, casarme y tener una familia como un simple granjero... Pero, a veces.. algunas noches, algo—Una vocecita— me insistía que estaba destinado a grandes logros, más allá de mi imaginación... Usualmente esa vocecita me hacia enojar, me frustraba, porque mi razón me insistía lo contrario.”

Obi-Wan asintió lentamente, algo en su mirada afirmándole a Luke que en verdad entendía a lo que le chico se refería. Como si hubiera experimentado algo parecido en su vida. Si era así, su conexión seria casi indestructible a este paso. Y Luke estaba ansioso por aquel progreso.

“Luke.” Obi-Wan habló, estirando su brazo para tomar el mentón de su aprendiz. “Esta noche, tomaremos el siguiente paso en tu entrenamiento. Es clave para tu éxito, para tu desarrollo como persona. Una vez esto cumplido la comunicación entre nosotros facilitará nuestro camino a través del entrenamiento. Así, aprenderás sobre nuestra historia, sobre hechos y tragedias que debes saber para moldear tus ideales correctamente. La verdad sobre la Guerra, las auténticas razones del nuevo comportamiento de la Orden de los Jedis y... mucho más.”

Mucho, mucho más.

Luke aceptó lo dicho con una firme mirada y determinación en su posición. Todo lo necesario para cumplir su meta. Todo aceptaría, todo lo que Obi-Wan tuviera que ofrecerle. Y su fe casi derritió los escudos que Obi-Wan había pasado toda su vida construyendo, alrededor de su corazón. De su mente. De su espíritu.

Luke Skywalker definitivamente estaba destinado a traer cambios alrededor de la Galaxia. Obi-Wan sólo se preguntaba si cada uno de ellos serían positivos. Mientras tanto, suponía que lo único que podía hacer, era no perder la esperanza.

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Actualidad:

Planeta Oxlahun. Tres Horas Antes De Un Nuevo Amanecer.

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Fuego encendió su despertar, siendo las antorchas de sus secuestradores las causantes de la huida fugaz de la penumbra de su recámara. Brazos entonces lo capturaron, eliminando sus defensas sin siquiera darle tiempo para despertarlas y encerrándolo en una jaula de desesperación. Su cabeza dio vueltas mientras lo arrastraban fuera de su habitación, mientras escuchaba los gritos de su madre suplicando por piedad. Lysander, sin embargo, solamente sonrió en amarga despedida. Sabía que este día llegaría, que era inevitable. Lo había sentido como punzadas cada vez más fuertes con el paso de los días, en su corazón. No, no existía un final feliz para él, por más que su madre y su prima trataran de enseñarle lo contrario.

Este era su destino final, algo escrito en piedra desde antes de su propio nacimiento.

Era hora de pagar por los pecados de su padre.

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Continuará...

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