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Fic de: Yatten Katsuya Kaiba
Fic de: Yatten Katsuya Kaiba
Idea original de: Anna Kyouyama & Yatten Katsuya Kaiba
Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no son míos… sino que pertenecen a Takehito Inoue y a sus respectivos socios… este es un trabajo hecho de fan para fans… sin fines de lucro…
Aviso: Esta Historia contiene género Yaoi… es decir relación Hombre x Hombre… si eres Homo fóbico / ca no sigas leyendo… no me haré responsable… estás avisado / a…
Dedicado: completamente dedicado a mi querida amiga... bueno no sé si será tan querida... en fin ella me entiende... espero... u.u... n.n... como les decía dedicado a mi amiga de infancia... Anna Kyouyama... espero que te guste este fic... lo estoy escribiendo con todo mi esfuerzo...
Tiempo: pues la verdad es una especie de universo alterno... bueno el tiempo 5 meses después del partido con Sanno
Nombre: LA MISIÓN
Capítulo: Fatum Destino I
Entró con una media sonrisa en su rostro a la preparatoria Shohoku, hacía mucho que no pisaba esos suelos. Su cabeza tenía una ligera cicatriz, casi imperceptible. Estaba en su mayoría curado, lo único que aún se resistía era su hombro. La herida que le habían provocado aún no se curaba.
Escuchó de lejos los gritos de Ryota para poner orden en el equipo, al parecer estaban jugando un partido de entrenamiento entre ellos. Sonrió, esperaría que todos se fueran, cuando él estuviese solo, atacaría.
Hanamichi iba saliendo de los vestidores aún con el cabello mojado.
-. Ey! Hanamichi! – gritó Yohei – con los chicos iremos a Danny's, vienes?
-. Claro! – se apuntó, escuchó el driblar de un balón, al darse vuelta se encontró con que Rukawa seguía practicando – espera – le dijo a su amigo – Ey! Zorro! – este le miró – Quieres venir a Danny's con nosotros? – Rukawa tenía todas las intenciones de decir que sí, pero al ver la cara de los amigos de Hana, desistió, no le arruinaría la tarde-noche a su Hana, además le hacía falta practicar un poco, así que negó con la cabeza. – Bien, tu te lo pierdes!
-. Oye, Hanamichi – preguntó uno de sus amigos – dónde estás viviendo ahora?
-. Pues… - Rukawa no logró escuchar la respuesta, ya que ya se encontraban fuera del gimnasio.
-. Do'aho – murmuró cuando sintió cómo la puerta se cerraba. Hizo algunos lanzamientos de media cancha antes de empezar a hacer sombra, pero se detuvo cuando sintió cómo se abría nuevamente esta. – Hanamichi, no te dije que… - al voltearse, pensó que estaba viendo un fantasma.
-. No soy Hanamichi, Rukawa… - allí frente a él se encontraba, con esa sonrisa sardónica…
-. Sendoh…
Hanamichi estaba concentrado tomando su malteada mientras sus amigos conversaban animadamente sobre algo que él no estaba prestando atención. Su mente viajaba en las sensaciones que estaba comenzando a sentir cada vez que el moreno posaba sus albinas manos en su espalda para el masaje diario.
Estaba apurada. Corría por las calles de Kanagawa sin importarle cruzar las calles cuando el semáforo daba rojo. No tenía mucho tiempo, debía ir a verlo sin levantar sospechas de su compañera, confiaba en que fuese lenta para entender algunas cosas, pero no la hacían caer dos veces en el mismo truco, y si desaparecía por más de una hora ella comenzaría a sospechar – no quería eso -, esta era su misión, el jefe le había encargado vigilar al número siete de Ryonan sin que su colorida amiga se enterase.
Levantó la mirada al escuchar las estruendosas carcajadas de su grupo, parecía que Takamiya había dicho algo extremadamente gracioso, él sólo sonrió.
-. ¿Sucede algo? – le preguntó por lo bajo Mito a su amigo, el pelirrojo negó suavemente y se animó a participar en la conversación que mantenían Okus y Takamiya.
El hospital ya se veía al fondo de la calle, maldita fue la hora en la que no aceptó los medios de transporte que les ofrecía su jefe. Se encaminó a la puerta de "Emergencias" por la cual se encontraba un árbol el que escalaba para observar la habitación de Akira, pero si quiera caminó tres pasos tuvo que ocultarse velozmente tras una camioneta para no ser vista por la persona que salía despidiéndose amablemente de las enfermeras quienes estaban preocupadas que dieran de alta al muchacho siendo que la herida de esa bala aún no estaba por completo curada.
-. Esto no está bien… - susurró a la vez que comenzaba a seguirlo.
Asuka caminaba por los pasillos de la escuela tranquilamente, sabía que en ese momento los chicos estaban entrenando en el gimnasio y estarían así por lo menos media hora más, lástima que a ellas no les tocaba entrenar hoy. Miró su reloj, en quince minutos más iría a revisar que todo estuviera en orden.
Siguió caminando cuando pasó por un aula en donde se seguían dictando clases, "Extraño" pensó ella antes de asomarse por la ventanilla de la puerta, ni se asombró cuando vio al peliazul explicando alguna materia a un grupo de jóvenes, arrugó el ceño, compuesto, en su mayoría, por mujeres.
Iba a dirigirse al gimnasio para verificar que ambos protagonistas estuvieran sanos y a salvo cuando recibió una llamada algo extraña, pero ella sabía quien era, así que sin más remedio tuvo que partir de la escuela para reunirse con el que había realizado la llamada.
Ren se comenzó a preocupar cuando notó que sus pasos le llevaban hacia Shohoku, esto no estaba nada de bien. Quiso llamar a su compañera para avisarle que se mantuviera en la escuela y atenta, mas recordó que ella no sabía de esto. Diablos, debía rogar para que en algún momento el puerco espín cambiase de dirección.
Satoshi salía de dar esa clase extra a ese grupo de jovencitas y uno que otro joven. Miró por el pasillo, estaba seguro que haber sentido – y visto – la presencia de Asuka en ese lugar, tuvo la ligera esperanza que estuviera ahí para disculparse por lo de más temprano, mas no fue así. Sin darle más importancia al asunto se dirigió a la sala de profesores.
-. Cuánto tiempo sin vernos, Rukawa ¿No te parece? – con cada palabra se iba acercando al moreno. Kaede estaba paralizado en su lugar, no atinaba a moverse ni a retroceder. – Pensé que si tú no me ibas a ver yo podría hacerte una visita…
-. No… - pronunció saliendo de su estupor, pero no así de su sorpresa, no se lo creía – Tú estabas… tú… no, tú estabas
-. ¿Muerto? – Preguntó con burla – No y créeme que no fue gracias a ti – Se acercó hasta quedar a tres pasos de distancia con el moreno el cual estaba más pálido de lo normal. - ¿Sabes? Yo sólo quería un cita tranquila, invitarte al cine, un paseo tomados de la mano – una de sus manos se aventuró a atrapar una de Kaede apretándola con fuerza – dejarte en tu casa – empezó a acortar la distancia que había entre ellos – y – elevó la mano que tenía libre y la posó en la nuca de Kaede para impedir algún tipo de alejamiento – darte un beso de despedida – con fiereza se hizo dueño de sus labios.
No, no, no, esto para nada estaba bien. Había visto a Sendoh entrar a Shohoku y es más, adentrarse al gimnasio, tenía entrar, pero si lo hacía el plan se le iba al carajo, necesitaba contar con alguien más ¿pero quién? Su compañera, ignorante de esto, seguramente no actuaría de la mejor manera, sin contar que seguramente no estaría en la escuela. ¿Y si Rukawa no estaba en el gimnasio? Había visto a Hanamichi salir junto a sus amigos, mas del moreno ni una señal "A lo mejor se fue antes" pensó, pero ¿cómo averiguar sin ser descubierta por Sendoh o Rukawa en el temible caso que sí se encontrara ahí?
Sacó su celular y marcó el número de su compañera, ella debía de saber dónde se encontraba el moreno. Esperó, un tono, dos tonos "Contesta!" gritaba en su mente.
-. Ren, dime suc-
-. ¿Dónde está Rukawa? – casi le gritó.
-. ¿Ah? – preguntó confusa.
-. ¡Rukawa ¿Dónde mierda está? – esta vez no pudo contenerse.
-. En el gimnasio, se quedó practicando sol- - La morena no terminó de escuchar lo que la otra tenía para decirle, pues cortó y rápidamente marcó el número de Satoshi.
-. Contesta, contesta… ¡Contesta!
-. Habla Satoshi, no te puedo atender en est—Ren cortó con impaciencia y remarcó el número de Asuka.
-. ¿Dónde está Satoshi? – ni si quiera esperó a que la colorida dijeran "Aló"
-. Sala de profesores, estaba dando una clase – esta vez la que cortó fue Asuka en cuanto terminó de responder la pregunta.
Ren no perdió segundo y corrió lo más rápido que podía en dirección a la Sala de Profesores.
Algo dentro de su morena cabeza comenzó a funcionar, pues al sentir los ásperos labios del puerco espín sobre los suyos comenzó a luchar para poder separarse, cuando lo logró se limpió con el dorso de la mano que tenía libre la boca, queriendo borrar todo rastro de la pasada de Sendoh.
-. Pero, no… - El jugador de Ryonan lo tomó por el cuello de la camiseta y lo acercó a él. Kaede intentaba soltarse, pero el otro lo tenía bien sujeto. – el Destino nos tenía preparado otra cosa, ¿No es así, Kaede? – Con brutalidad lo lanza contra la pared más cercana logrando que el kitsune se golpeara en la cabeza. Al recuperarse del golpe atinó a llevarse una mano al sector donde le dolía, se impresionó de ver un poco sangre en ella. - ¡Oh! ¿Te hice daño? No era mi intención – la ironía acompañaba cada una de sus palabras. – Así como no es mi intención hacerte esto… - Bien no terminó de hablar comenzó a patear el cuerpo albino.
Hanamichi caminó a paso lento hacia la casa del zorro. Se le había pasado la hora junto a sus amigos. Sonrió, no recordaba haberlo pasado tan bien como lo pasó es tarde junto a sus amigos, comiendo y bromeando sobre la vida. Se estiró mientras apuraba el paso para llegar luego, lo más probable es que su Rukawa lo estuviese esperando. Se sonrojó un poco al pensar así, pero para qué negar el sentimiento que se había ido formando, sin querer, durante las visitas del moreno cuando él estaba hospitalizado, sería como negar que uno más uno siempre serían dos o que en la Antártica hace frío.
Así con una sonrisa en el rostro y un cálido sentir en el pecho, Hana apuró el paso para llegar luego a su destino.
El subconsciente de Rukawa le obligaba a intentar protegerse de los golpes, defenderse; pero el consciente se dejaba hacer, pensaba que merecía esto y más por abandonar a Akira a su suerte. Sintió todos y cada uno de los golpes que el moreno le proporcionaba, cubría su cabeza con sus brazos para que está no fuera dañada, más de lo que ya estaba.
Sendoh lo tomó del pelo y le elevó la cabeza, Kaede pudo notar como una mancha rojiza comenzaba a formarse en la camiseta que estaba ocupando en ese momento, no fue peor momento para que un recuerdo de esa noche llegara a su mente.
Una chica le apuntaba con un arma por la espalda, Sendoh estaba enfrentándose con otra chica un poco más baja que ellos. Él toma el arma que se encuentra a sus pies y dispara. Hiere a Akira y también a la chica…
En el hombro izquierdo…
Abrió desmesuradamente los ojos al caer en ese detalle, pero no pudo pensarlo mucho pues un puñetazo en toda su cara lo mandó a volar un par de metros.
Hanamichi se sorprendió de llegar a la casa y que ésta se encontrase vacía, seguramente el Kitsune se había quedado más de lo necesario entrenando y se le había pasado la hora. Sonrió, lo esperaría con la cena servida. Así que dejó sus cosas en lo que ahora consideraba su cuarto y se buscó las elementos para empezar a cocinar.
Llegó corriendo al gimnasio después que Ren le explicara lo que estaba sucediendo. Abrió la puerta justo en el momento en el que un agitado Sendoh golpeaba al otro en la cara que lo mandaba directo contra una pared.
Cuando el jugador número siete de Ryonan iba a darle una patada en el estómago a Kaede, sintió un golpe en el cuello que le nubló la consciencia.
Sato observó cómo se encontraba el muchacho. Suspiró, no estaba en buenas condiciones.
-. Pasa – dijo y al instante entró la morena quien ahogó un grito al ver así a su ídolo. - ¿Qué haremos con el otro? – Ren levantó una ceja – Me tomo la confianza de hablar libremente debido a la inconsciencia del muchacho – cargó a Rukawa en su espalda.
-. Llamaremos a cuatro para que se lo lleve a tres, ellos se encargaran.
-. Bien, llevémoslo a la enfermería.
-. Me adelantaré, haré que la enfermera no se encuentre. – partió rápidamente hacia el interior del edificio.
-. Ya veo… - Dijo la chica.
-. No tienes mucho tiempo – habló la voz grave que se hallaba oculta. Le lanzó el sobre y la chica leyó el nombre que estaba ahí escrito. No pudo evitar sonreír. Le preguntaría a Ren si quería participar con ella.
Victima: O
Recostó al moreno en la camilla y comenzó a curar la herida que tenía en la cabeza, no era nada grave.
-. ¿Cómo se encuentra? – preguntó preocupada Ren, se sentía ligeramente culpable.
-. No está tan mal – Satoshi le miró fijamente con sus ojos negros que intimidaron a la chica. – tenemos que hablar. – ella suspiró y cerró la cortina que le daba un poco más de privacidad al enfermo.
-. Esto no debió suceder – dijo Ren. – ¡Era tu deber el protegerlo!
-. ¿Quieres callar tu fanática interior y hablar como la "Líder" que deberías ser? – habló con rudeza el profesor. – Yo estoy acá para protegerlas a ustedes de ustedes mismas, de verificar que la misión se esté cumpliendo. No de hacerles el trabajo. Asuka debía proteger a Rukawa… – su voz calmada, grave y claramente enojada, hacían sentir aún más mal a la morena. – Hablaremos cuando esté Asuka presente, llámala y llama a Sakuragi.
Asuka estaba dirigiéndose al departamento donde estaba viviendo cuando su celular volvió a sonar esa tarde, casi cuelga cuando vio quien era, pero de mala gana contestó.
-. Dime… - poco a poco la expresión en el rostro de la chica fue cambiando a uno de enojo total – Está bien yo les llamo. – cortó la llamada y respiró fuertemente hasta que pudo calmarse un poco. Llamó a Matt para que se hiciera cargo de Sendoh y rápidamente se dirigió a Shohoku.
Sakuragi estaba esperando que hirviese el agua para poder vaciar las pastas en él, mientras preparaba la salsa roja que le acompañaría. El teléfono comenzó a sonar desde el living, extrañado – pues nadie nunca había llamado en lo que llevaba viviendo en ese lugar – contestó.
-. No, no puede ser, sí, muchas gracias – como alma que se lo lleva el diablo tomó su chaqueta y voló a la preparatoria.
Asuka se hizo presente en la enfermería y lo primero que hizo fue preguntar por el pelinegro, se alegró de saber que se encontraba bien.
-. Bien, ya que están las dos voy a hablarles con honestidad
-. ¿Es seguro? – preguntó la colorida refiriéndose claramente al chico con facciones zorrunas que se encontraba descansando detrás de las cortinas.
-. Está dormido – contestó la morena sólo para recibir una furiosa mirada melada.
-. Esto No debió pasar, y ocurrió sólo por su negligencia… - Satoshi comenzó sermonearlas sobre lo irresponsables que estaban siendo en la ejecución de la misión.
-. De saber que estaba despierto hubiese tenido más cuidado en la vigilancia de Rukawa – respondió Asuka.
-. Pero no podías saberlo, era una misión que se le había sido asignada a Ren, no a ti. – le miró significativamente, como si él supiera de la nueva misión que le había dado el jefe para ella. – Destiny requiere que a veces debas engañar a tus propios compañeros para llevar a cabo las misiones satisfactoriamente.
-. Pero un pequeño aviso no estaría demás.
-. Asuka – regañó Satoshi, ésta sólo la miró.
-. Está bien, Satoshi, creo que al menos debí avisarle de colocar más atención – la morena se esforzó por sonreír, pero sólo obtuvo indiferencia de ella.
Su cabeza daba vueltas ¿qué era eso que escuchaba tras las cortinas? Si tan sólo no estuviese tan mareado podría escuchar con claridad. ¿A qué se referían con Destiny, con tres, con cuatro… con misiones? Si tan sólo no sintiera su cabeza reventar podría relacionarlo, pero ese maldito dolor. No pudo evitar quejarse. Los tres dejaron de conversar, y comenzaron a atenderle, poco tiempo pasó para que Hanamichi llegara a la enfermería.
-.¿Qué sucedió? – le preguntó a los presentes.
-. Creemos que fue atacado por… - Ren se encontró de pronto sin saber qué inventar.
-. Por unos pandilleros – terminó Asuka.
-. Yo tengo vehículo, puedo llevarlos a sus casas sin que el señor Rukawa se mueva demasiado – Sakuragi aceptó la oferta del profesor y los tres se dirigieron al estacionamiento.
-. Estás salado, kitsune – sonrió mientras le pasaba uno de sus brazos sobre su hombro.
-. Hm… no hables tan fuerte – hizo una mueca de dolor al escuchar tan cerca al mono, quien sólo sonrió con pena y se disculpó mientras lo "arrastraba" al vehículo, dejando en la enfermería un tenso silencio.
-. Asuka, escucha, yo no podía dec—
-. Iré a ver si Hajime y Matt sacaron a Sendoh del gimnasio – salió inmediatamente sin si quiera mirarla una vez.
Estaba decidido, la misión relacionada con Akagi lo haría sola, y la de ella no se arruinaría, saldría a la perfección ¿A ver cómo se siente, Ren? Sonrió
Ella se haría cargo sola del destino de dos personas.
Continuara!
Hola!
No me maten!
No he tenido tiempo!
La Universidad no me ha dejado tiempo ni neuronas para gastar en mis fic T.T
toy tan cansada que ya ni sé lo que digo XDDD
Atención: yo solo remarco la torpeza de Haruko, ella tanto en el anime como el manga se autodomina topre, yo solo exploto esa parte XDD
Fatum pk se habla del destino tanto como destino en sí y como la "empresa" que maneja a estos chicos…
TRES: en matt… y cuatro es hajime no lo mencionaré mucho a este pero si quieren saber quien es vayan a mi perfil ahí sale….
Esperando que les guste tanto como a mi me gustó escribirlo (aunque me reparti la cabeza juntando todas las partes XDD y las ideas de la anna XDD) si, ella sabe todo el proceso XDD
Se despide (a las 2.30 am)
Yatten Katsuya Kaiba J. alias Mito
INICIDADO: Viernes 25 de Julio de 2008, 22.45
FINALIZADO: Martes 30 de Julio de 2008, 2.29