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Fic de: Yatten Katsuya Kaiba J
Fic de: Yatten Katsuya Kaiba J.
Idea original: Yatten Katsuya Kaiba J.
Advertencia: Este fic contiene género Yaoi… que significan relaciones: hombre x hombre… ya están avisados / as… si son pocos tolerantes a este tipo de relaciones (homofóbicos) no sigan leyendo...
Disclaimer: los personajes de Yugi oh! No me pertenecen... yo tan sólo juego con ellos... este un fic hecho de fan para fans...
En Calidad de: Universo Alterno (después de vacaciones de invierno del último año escolar), acá no ha sucedido nada de cartas, los duelos y terribles males que amenazan al mundo nunca ocurrieron, lo que sí, es que Yugi es el mejor duelista y no estoy muy segura de colocar a Yami... (para saber si lo quieren en el fic, manden review)
Notas de autor: Resultado de una mala semana… Espero que les guste.
Fic: Cuando el destino toca a tu puerta
Capítulo: 6 Duele
Miró por quinta vez el reloj que colgaba en la pared del comedor. Llevaba una hora atrasado. Se sentó nuevamente frente a la mesa y con desgana apagó las velas que había sobre ellas. Él ya lo suponía.
Siempre pensó que el CEO se cansaría de él, que llegado el momento lo correría del departamento que compartían, pero después de tanto tiempo esa idea había ido desapareciendo de a poco.
Suspiró y volvió a mirar el reloj, éste marcaba la una con cincuenta y cinco minutos, una hora y quince desde la hora acordada. Observó por unos segundos más el humo que ocupaba el lugar de la llama. A su memoria llegaban aquellos momentos compartidos con él, los paseos nocturnos, las miradas furtivas, las noches en su cama, los besos repartidos.
Se levantó y volvió a suspirar, levantó los platos que yacían en la mesa, lástima de cena que iría a dar a la basura. No esperaba que él llegase con hambre.
Se dirigió al cuarto que compartía con él, revisó el closet y ahí encontró lo que buscaba, aquel bolso negro en el cual había traído las pocas pertenencias que tenía en el momento en que se mudó y que ahora permanecían en el mismo lugar – los había guardado a medida que los iba reemplazando -. El bolso estaba oculto entre su propio desorden. Lo sacó y agregó unas cuantas pertenencias más.
Observó la pieza por última vez mientras una lágrima caía por su mejilla, para luego seguir por el cuello y perderse en el borde de la camisa.
Pasó al pasillo y apagó la luz de la habitación sintió el ruido de un automóvil frenar, se acercó hasta la ventana y ni los 30 metros que lo separaban de la calle lograron que no identificara el castaño cabello del CEO quien abrazaba cariñosamente a una chica.
Apoyó su frente contra el vidrio y cerró los ojos dejando escapar un lastimero quejido, lo sabía, pero dolía, más de lo que hubiese querido sentir.
Observó cómo el castaño acompañado por la chica se adentraba en el edificio. Cómo desearía que esto no estuviese pasando. Hizo un amago de sonrisa "No todo se puede tener en esta vida" se recordó con amargura. Miró por última vez el lugar, como queriendo grabarse cada esquina y el recuerdo que le traía…
Tomó el bolso y se dirigió a la puerta, el ascensor no demoraría llegar al décimo piso y él no debía estar…
Dolía…
Katsuya...
No sabía qué estaba haciendo en ese lugar.
Observó con precaución el ambiente que le rodeaba: decoración fina, una mesa con servicio para dos, unas cuantas velas para darle cierto romanticismo, trató de enfocar más allá de su propio puesto y le sorprendió que no pudiese ver con claridad. Miró su mesa y en ella se encontraba una copa de vino a medio tomar y una botella de éste prácticamente vacía. Bien, ya sabía por qué no podía mirar bien, estaba bajo el efecto del alcohol.
Escuchó una voz que le hablaba, era bastante aguda, molesta. Frente a él se encontraba una joven de buen vestir y cuerpo apetecible – el vestido negro que estaba usando no dejaba nada a la imaginación -, de unos lujuriosos ojos castaños. Pronto se encontró sonriendo a la mujer, una sonrisa sardónica, mientras ella se reía con su voz aguda. Ella le tomó de su mano y él se la besó antes de largar un "Vamos" con una voz poco usada en él, era ronca y de bajo volumen, era la voz que ocupaba para seducir a Jou. Un agudo dolor le atravesó el pecho al recordarlo, pero no demoró ni un segundo en desechar la memoria y caer rendido nuevamente a la neblina que el alcohol le provocaba.
Pagó la exuberante cuenta del restaurante en el que se encontraba y, casi comiéndose a la morena, llegaron al automóvil que él conducía. Con un gemido de frustración dejó la boca de la morena para dirigirse a la puerta del piloto y arrancar de una vez el vehículo para llegar ya a su piso o se tiraría a la mujer en plena calle.
Sabía que el "cariño" que sentía hacia la joven era puro capricho y que luego de estar una semana en su cama se cansaría y la botaría, por eso no entendía por qué le trataba con tanta gentileza.
Arrancó el auto y la joven se aventuró en posar una de sus manos en su pierna y comenzar a acariciarla con sugerencia, cuando el ojiazul cruzó miradas con ella se sonrieron con deseo y ella no perdió tiempo en desabrochar el pantalón del CEO y aventurar su mano dentro de éste para comprobar la semi erección que tenía. Acarició con avidez y con un pseudo gemido proveniente del castaño su miembro despertó por completo. Esa mano era tan hábil. Pronto la mano fue reemplazada por una boca y él casi suelta el volante al sentirse apresado en esa húmeda cavidad que se movía de arriba hacia abajo, de arriba hacia abajo, delicioso vaivén. No pasó mucho antes que se viniera en ella, quien no dudó en tragarlo todo.
"Delicioso" pronunció ella con su lápiz labial corrido. Le acomodó los pantalones momentos antes de que llegaran a su destino. Como un flash pasó por su mente que ese era, justamente, el piso que compartía únicamente con su rubio. Otra vez ese dolor, pero así de rápido como vino se fue.
Salió del automóvil a medio tambalear y apuró el paso para sostener a su compañera que pudo ver estaba en peor estado de ebriedad que él. La sostuvo por la cintura y sus miradas se enfrentaron, no perdieron tiempo en explorar sus bocas. Entre besos y manoseos llegaron al ascensor donde sin saber cómo fue marcado el botón que contenía el número diez. Con la ropa desarreglada llegaron al piso que, curiosamente tenía la puerta abierta. Dejaron por el pasillo la ropa olvidada y prácticamente desnudos entraron en la habitación.
Exploró y disfrutó del cuerpo que se le presentaba. Se perdió disfrutando de los prominentes senos que tenía la mujer, mordió y lamió su abdomen provocando fuertes suspiros en su pareja de turno. No soportando más la excitación que le embargaba le abrió de piernas y en un fogoso beso se introdujo en ella, quien arqueó la espalda en una mezcla de dolor y placer. Embistió una y otra y otra vez, adentro y a afuera, cada estocada le mandaba miles de descargas que viajaban por su espalda. El golpeteo entre sus caderas se hacía cada vez más rápido, la mujer gritaba extasiada, mientras él se quejaba por lo bajo, su placer era silenciado por los gemidos de ella. Sintió cómo su amante llegada a su, tal vez tercer, orgasmo de la noche. Todo alrededor de su miembro se contrajo apresándolo de forma deliciosa. Una y otra y otra vez, no faltó mucho para que él se vaciara en ella. "Jou…" no pudo evitar decir antes de caer sobre ella
Abrió los ojos luego de una agitada noche, se puso la mano sobre sus ojos azules, los rayos del sol le molestaban en demasía, se volteó esperando ver a un joven de pálida piel y rubios cabellos, como los rayos de luz que tanto le molestaban ahora, pero cuando su mirada se posó en la persona que dormía a su lado encontró todo lo contrario. Abrió desmesuradamente los ojos al recordar lo vivido en la noche.
-. No… no puede ser… - él se vería esa noche con su cachorro.
Se levantó rápidamente y salió de la habitación, ésta estaba pasada a sexo. Al salir se encontró con el comedor y la mesa preparada para dos personas, con la cena servida y las velas derretidas. "No…" gritó su mente, no podía ser…
-. Ey, tu! – le gritó a la chica que dormía placidamente en su cama, en la cama de Jou y él. – levántate y ándate! – le ordenó, pero la morena no le hizo caso - ¡que te valla he dicho! – la destapó y la tomó del brazo para botarla de la cama.
-. Seto…! Me haces daño! – reclamó la joven cuando sintió su brazo siendo apresado por la fuerte mando de él.
-. Toma tus cosas y vete – le dijo suavemente con voz amenazadora. – no quiero verte nunca más ¿entendido? – la joven muchacha asintió frenéticamente antes de tomar sus cosas e irse.
Se pasó una mano sobre sus cabellos. Cuando se fijó en la mesa de noche que ocupaba el rubio se dio cuenta que las fotografías no estaban, revisó bien y nada de él se encontraba en el mueble. Abrió bruscamente el armario en busca de la ropa de Katsuya, pero sólo encontró la suya y una que otra que él le había regalado al ojimelado.
-. No… no, jou… - impactado se sentó en la cama y tomó la almohada que usaba el rubio para dormir, tratando de encontrar su olor, pero sólo estaba el aroma de la colonia de la mujer.
Jounochi!
Jou abrió los ojos lentamente frente al grito de su amiga. Sonrió con cierta tristeza.
-. ¿Otra vez ese sueño? – la chica se sentó en una silla cerca de la cama pasándole una bandeja que contenía el desayuno. El rubio asintió. – Desde que saliste del coma no has dejado de tenerlo – ella bufó -, será mejor que te apures y levantes, tenemos que irnos.
-. ¿Irnos? – ocultó un bostezo.
-. Tienes que empezar a moverte, en una semana partimos a tu casa – sonrió mientras se levantaba.
-. ¿Ya pasaron los tres meses? – ella asintió.
-. Estuviste en coma dos semanas, de eso tres semanas, creo que incluso nos pasamos en el tiempo – se dirigió a la puerta y antes de salir agregó -. Casi se me olvida, cierto castaño te está esperando – rió al ver el leve sonrojo que se posaba en su amigo.
-. Seto…
El castaño se despertaba abruptamente en su cama de la mansión. Ese sueño, era el mismo que estaba teniendo hace, aproximadamente, dos semanas y algo más. No había sido capaz de volver a su piso desde que el aroma de Jou se había esfumado por completo.
Su hermano le veía preocupado desde la puerta.
-. ¿Pasa algo, Mokuba? – le preguntó mientras se sentaba, el chibi se acercó, el ya no tan pequeño moreno se acercó a su hermano y le abrazó soltando algunas lágrimas
-. Echo de menos a Jou… - se apretó hacia su hermano – tu-tuve una pesadilla. – Seto comenzó a acariciar los cabellos de Mokuba - ¿Cuándo va a volver?
-. Pronto, muy pronto… "Eso espero"
Duele estar sin ti
En tu ausencia yo te espero
Sueño tu presencia
Sueño que te beso
Sueño que estás aquí
Duele estar sin ti
Continuará
Ah! Mito se esconde tras una carpeta para evadir los posibles proyectiles que pueden llegar.
Realmente lo siento no era mi intención demorar tanto…
Sé que no es una excusa, pero es que entré a la universidad y el ritmo es totalmente diferente al del colegio… y yo antes escribía en clases… ahora no puedo! Aunque quiera no puedo!
Perdonen…
Decidí apurar un poco las cosas o se volvería tedioso… un regalo el cap sólo dedicado a Jou y Seto… aunque algo triste… espero no demorar TANTO en el proximo…
See ya!
Yatten Katsuya Kaiba
INICIADO: Domingo 1 de Junio del 2008, 21.07
FINALIZADO: Viernes 25 de Julio del 2008, 16.12