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Conviviendo con un Potter
Author: Dayah PM
Tras la repentina muerte de sus padres, Lily se ve amparada por, nada más y nada menos, que su más grande enemigo... ¿Qué sorpresas recibirá la pelirroja luego de convivir con un Potter? Su vida ciertamente no volverá a ser la misma...
Rated: Fiction T - Spanish - Humor/Romance - James P. & Lily Evans P. - Reviews: 226 - Updated: 08-18-07 - Published: 02-25-06
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CAPITULO NUEVE: Ascenso

Unos ruidos terriblemente molestos llegaron al adormilado cerebro de Sirius, que inquieto, se removió en su cama de mal humor.

Sin embargo, los ruidos no cesaron, y luego de taparse la cabeza con la almohada, el muchacho no tuvo otra opción que abrir los ojos, mientras maldecía internamente.

La habitación se hallaba en penumbra, pero sus ojos captaron movimiento frente al espejo. Recordando que siempre era él el que acaparaba esa parte del mobiliario en particular, y súbitamente curioso, observó con más detenimiento solo para ver a James, que intentaba controlarse su alborotada cabellera.

"Por Merlín, Cornamenta, es sábado. ¿Qué demonios estás haciendo a esta hora? Siempre duermes hasta el mediodía. Ah, y creo que esa loción para el cabello me pertenece."

"Lo siento, amigo, solo usaré un poco."

"¿Se puede saber que haces?"

James se volvió a observar a su amigo, que tenía su larga cabellera negra peor aún que la suya y una cara de dormido increíble.

Y entonces Sirius notó su sonrisa bobalicona.

Se puso la almohada sobre la cabeza con algo muy parecido a un aullido, mientras murmuraba "las mujeres son una pesadilla".

James pegó una risotada.

"De acuerdo, iré a verme con Lily. Empezaremos hoy nuestra tarea. ¿Crees que si me pongo perfume quedaré demasiado evidente?"

"El hecho de que te estés peinando ya es demasiado evidente para mi gusto."

James no le hizo caso.

"Yo que tú me iría levantando."

"¡Es sábado!" contestó Sirius con los ojos muy abiertos.

"Sí, pero si no me equivoco, tú quedaste en encontrarte con Jones en la biblioteca en veinte minutos."

Sirius saltó de la cama como si le hubieran salido resortes en sus partes posteriores.

"¡Maldición¡Lo había olvidado!"

El cielo estaba despejado y, sentado en uno de los bancos del patio, Remus mordisqueaba una manzana mientras leía atentamente Pociones peculiares.

Una brisa matutina fresca revolvía su cabello castaño, y sus ojos se perdieron en las montañas que rodeaban el castillo solo un momento, para luego regresar a la lectura.

La luna llena estaba cerca. Ya había calculado cuando sucedería, y aunque un tanto preocupado, no podía esperar el momento en que sus amigos se le reunieran. Nunca podría terminar de agradecerles lo suficiente.

Observó con detenimiento el arco de piedra de la entrada al castillo, esperando ver aparecer la cara de malhumor de la chica Malfoy.

Buena manera de empezar su primer fin de semana en el castillo. Reunirse con Johanny Malfoy jamás hubiera entrado en sus planes.

Sirius llegó a la biblioteca corriendo, lo que le granjeó una mirada reprobatoria por parte de Madame Pince.

Dirigiéndole una de sus sonrisas más encantadoras, el muchacho entró y localizó a Kim sentada en una de las mesas más alejadas. Su cara no presagiaba nada bueno…

Sin dirigirle la mirada, señaló hacia una de las estanterías y se puso en pie. Sirius la siguió sabiendo lo que se le venía encima.

Ella se cruzó de brazos con gesto ofuscado, y Sirius tuvo que reprimir una sonrisa: se veía sexy cuando se enfadaba. Y se había dejado el pelo suelto.

"Quizás para ti no sea importante, Black, pero llevo media hora esperándote, y aunque no lo creas, el mundo no gira a tu alrededor. Tenemos miles de cosas que leer, aunque dudo que sepas hacerlo, y me haces perder el tiempo con tus tonterías infantiles. Así que de ahora en más trata de llegar en hora, porque no te esperaré ni un minuto, y menos porque te estés peinando o gastando tiempo con alguna de tus conquistas" susurró ella furiosa.

"¿Esa es tu manera de darme los buenos días, Jones? Vaya, sí que eres encantadora" dijo él, apoyándose contra la estantería y cruzando las piernas a la altura de los tobillos.

"No estoy jugando, Black" musitó ella, acercándose como si fuera a asesinarlo allí mismo.

"Te dejaste el pelo suelto."

Ella lo miró, momentáneamente confundida ante el cambio de tema. Luego, volvió a adoptar su expresión fría.

"Ni se te ocurra pensar que lo hice por ti. Lo hice porque me gusta, y porque además me he fijado en un chico muy atractivo que…"

Sirius rió.

"Querida, no hay nadie más atractivo que yo."

Ella le sonrió con fingida ternura.

"Pues te aseguro que de quién hablo…por Merlín, jamás había visto a un muchacho tan…no encuentro palabras."

Sirius frunció el entrecejo.

"¿Se puede saber quién es él?"

"No te incumbe, Black" le contestó ella con un revoleo de pestañas. "Y ahora, debemos buscar éstos libros" añadió pasándole una interminable lista.

Iba a replicar, pero notó que ella ya había vuelto a la mesa y a su pergamino, así que no tuvo otra opción que buscar los libros sin chistar. Al menos de momento.

Johanny caminaba apresurada por el corredor, bastante molesta ante el hecho de que estaba cinco minutos retrasada.

Supuso que Remus le daría una perorata sobre la puntualidad, pero estaba lista para defenderse si ése era el caso.

A ésas alturas, su hermano mayor, Lucius, ya se habría enterado de que debía trabajar con Remus Lupin.

La chica era consciente de que aunque Lucius había abandonado Hogwarts hacía unos cuántos años, todavía la vigilaba a la distancia, y tenía muchos amigos dentro del castillo capaces, y deseosos, de llevar a cabo la tarea.

No quería pensar en lo que diría su hermanastro cuando se enterara. Aunque la quería de verdad, por el mero hecho de que habían crecido y compartido muchas cosas juntos, Lucius siempre consideró que Jo debía ser "guiada". Había algo en la mirada de la muchacha que lo ponía nervioso, como si temiera que deshonrara el apellido familiar a cada paso que daba.

Suspiró. Ahora no tenía tiempo para eso, debía apurarse. Casi corriendo, atravesó un nuevo corredor, mientras se abría paso por el siguiente.

Finalmente, salió al exterior. No le costó nada localizar a Lupin, que estaba sentado en uno de los bancos del colegio leyendo un libro particularmente extenso que sostenía sobre sus rodillas.

Ella se le paró enfrente de sopetón, tapándole la luz del sol y obligándolo a levantar la vista.

Remus, tranquilo, cerró el libro mientras la observaba.

"Malfoy" dijo a modo de saludo.

"Lupin" contestó ella secamente.

Se hizo un silencio incómodo, producto de la costumbre. Nunca antes habían hablado y se ignoraban porque siempre se habían manejado en diferentes círculos. Pero ahora, ese refugio había sido roto, y no les quedaba más remedio que ser civilizados el uno con el otro.

Ambos habían llegado a la misma conclusión sin ponerla en palabras o alcanzar ninguna especie de arreglo. Trabajarían juntos, porque era lo que debía hacerse, hablarían lo indispensable y tratarían de no discutir, al menos mientras durara el proyecto.

"Como hace un buen día, pensé que quizás te gustaría trabajar en algunas de las mesas del patio, en vez de en la biblioteca" expuso él mientras guardaba el libro en su mochila.

Formidablemente, Remus había sido capaz de recuperar la diplomacia que siempre lo caracterizaba, aunque tuviera que emplearla con una Slytherin de pies a cabeza.

Ella pensó en replicar algo tan solo para llevarle la contra, pero a último momento se abstuvo, recordando los objetivos que se había marcado con anterioridad. Luego, observó hacia el cielo, que estaba despejado y sintió la tibieza de los rayos solares sobre la poca piel expuesta de su cuerpo.

Mirando a su compañero, asintió, aunque el simple movimiento le había costado más de lo que había pensado.

Que Slytherin y Gryffindor tenían la rivalidad incorporada, era algo de conocimiento general. Los alumnos, apenas se sentaban en sus respectivas mesas el día de la selección, aceptaban ese hecho como algo innato.

Serían enemigos por siempre, y nunca nadie lo cuestionaba.

Remus sabía que los Malfoy eran una familia antigua de magos llena de prejuicios, tal cual Jo sabía que él se mezclaba con impuros y sangre sucia sin importarle lo más mínimo.

Quizás hubiese sido diferente si ella no hubiera caído en Malfoy Manor, pero eso nunca lo sabrían.

Remus se levantó del banco con su característica serenidad de siempre y emprendió la marcha hacia una de las mesas sin dirigirle la palabra a su compañera. Ella lo siguió, refrenándose internamente.

Encontraron una libre en un lugar bastante tranquilo. Solo dos Ravenclaw conversaban cerca mientras comían un par de tostadas, pero sus risitas tontas no alcanzaban a molestar.

Ella se sentó primero, enfrentada a él, que se ubicó del otro lado.

Luego, la chica sacó algunos libros especialmente viejos de su mochila y los colocó sobre la mesa, entre los dos.

Remus observó como también sustraía pergamino y una pluma y un tintero a juego, ambos bastante más caros y nuevos que los suyos propios. Sin darle mayor importancia, aguardó a que ella colocara todo sobre la mesa.

Iba a decir algo, pero la chica lo interrumpió como si estuviera más que acostumbrada a hacerlo.

"Creo que estos libros tienen todo lo que necesitamos. Los estuve mirando anoche, muy superficialmente, y me parecieron adecuados" explicó ella en un santiamén.

El muchacho tomó uno, sin pedirle permiso, y busco la parte sobre vampiros con rapidez. Cuando la hubo encontrado, comenzó a leerla en silencio, con el entrecejo ligeramente fruncido.

Johanny lo observó un momento, y luego se dedicó a aguardar, un poco aburrida. Fue entonces que notó al chico Slytherin que los observaba a la distancia, simulando leer un anuncio que había pegado en la pared. Lo que estaba haciendo era evidente: prepararse para pasarle a Lucius Malfoy detalles.

Remus terminó de leer justo en ese momento y observó hacia donde miraba la chica.

Una sonrisa se dibujó en su rostro.

"¿Un novio despechado?" preguntó.

Ella lo observó sobresaltada.

"Ojalá fuera eso" replicó ella.

Volvió a mirarlo, evaluándolo.

"Sé que me voy a arrepentir de esto, Lupin, pero me veo obligada a pedirte un favor."

Remus la miró, incrédulo.

"No tengo tiempo para explicaciones, tengo que irme."

"Pero…no hemos hecho nada."

"Nos encontraremos más tarde, te enviaré un mensaje. Escucha, ese chico me está vigilando. No importa de parte de quién, pero necesito irme y que antes de hacerlo, discutamos."

"¿Qué?"

"¡Solo hazlo, Lupin!" contestó ella furiosa.

Luego se puso en pie y con voz bastante fuerte, exclamó:

"No entiendo como Slughorn pensó que podríamos trabajar juntos si solo tu mera presencia me molesta. Eres un Gryffindor idiota que no sirve para nada, como todos los de tu clase"

"¿Y qué hay de ti? Eres una Malfoy malcriada que seguramente terminará convertida en una bruja oscura, como siempre ha ocurrido en tu familia."

Se miraron un momento. Su actuación había sido perfecta- pensó ella. Luego rió internamente. Había estado tan bien porque no era en realidad un montaje, sino que estaba expresando sus pensamientos en voz alta, dada la oportunidad otorgada.

Como una exhalación, ella se alejó y entró nuevamente al castillo.

Como la biblioteca era uno de los lugares favoritos de Lily, allí habían quedado de encontrarse con James.

Ella entró con cinco minutos de anticipación, y se sorprendió al encontrarlo ya ubicado en una de las mesas, con muchos de los libros que necesitarían prolijamente ordenados sobre ella.

La pelirroja lo saludó con una sonrisa, algo nerviosa. En realidad, había elegido la biblioteca porque se sentía segura, sabiendo que allí habría gente. Últimamente, y cada vez que se cruzaba con él, los nervios de ella emergían de una forma nada disimulada.

Ella se sentó a su lado, y enseguida percibió los cuchicheos de los demás estudiantes que allí se encontraban.

Era bien sabido por todos la antipatía que la muchacha le profesaba al merodeador, y de golpe, así como así, parecían hasta estar en paz.

Trabajaban en silencio. Melanie, la más reciente ex novia de James, salió de la biblioteca a grandes pasos, irritada ante la escena.

"¿Cómo estás?" preguntó James apenas ella se hubo ubicado.

Como ella comprendía a lo que se refería, contestó con sinceridad.

"Mejor"

James sonrió.

Lily sintió un bandazo en el estómago, y, sorprendida, trató de concentrarse en lo que estaba leyendo. Pero era difícil con él tan cerca.

"Creo que deberíamos, primeramente, comenzar explicando qué es un vampiro y los diferentes tipos que hay" dijo ella al cabo de unos minutos.

"Parece buena idea. Luego podríamos agregar también una especie de reseña histórica, como que usaban en la antigüedad los magos para protegerse de ellos, cuando aún no existía ésta poción."

Lily sonrió.

"Sí, sería lo más adecuado."

James notó su sonrisa.

"Oye, tengo cerebro aunque no se note" explicó con una cara tan de víctima que Lily no pudo menos que reír.

El muchacho se le unió casi de inmediato, pensando que no había nada más hermoso sobre el mundo que escuchar la risa de Lily.

A la hora de la comida, y por primera vez en lo que llevaban en Hogwarts, Lily, Kim, Sirius, Remus, Peter y James se sentaron juntos a comer.

En realidad, Kim había querido rehusarse cuando su amiga se lo sugirió: aguantar a Sirius toda una mañana, en su opinión, era más que suficiente. Pero como James había empezando a caerle en gracia luego de las vacaciones en su casa, y ante el deseo de que Lily por fin lo aceptara, decidió tragarse su negativa y acceder.

Peter se sentó a su lado, y se mantuvo callado. Le parecía extraño comer con mujeres, cuando nunca antes lo había hecho. La muchacha no pudo, sin embargo, evitar notar que Pettigrew estaba muy desmejorado.

Siempre había sido bajito, algo torpe y gordito, pero ahora parecía haber adelgazado bastante y tenía unas ojeras nada disimulables bajo sus ojos llorosos. Aunque seguía festejando cada una de las bobadas de sus camaradas, algo había cambiado.

Pensando que quizás eran cosas suyas, ya que no tenía nada de confianza con Peter, Kim se abstuvo de hacer comentarios.

Sin embargo, Sirius la había visto observándolo, y cuando la mirada de Kim se cruzó con la del muchacho, la chica tuvo la sensación de que el joven Black estaba pensando exactamente lo mismo.

La comida transcurrió tranquila; James y Lily seguían discutiendo sobre el ensayo en grupo, mientras que Remus les contaba una divertida anécdota que le había ocurrido antes de reunirse con ellos en Nueva Cork. Peter comía en silencio, riéndose de vez en cuando, mientras que Kim y Sirius se reían con estruendosas carcajadas.

Cuando comenzaron con los postres, una lechuza del colegio se posó frente a Remus. El muchacho leyó la breve nota de la chica Malfoy, miró hacia la mesa de Slytherin mientras sus amigos estaban ocupados en sus cosas y la localizó.

Estaba rodeada de gente, como siempre, pero en un descuido, Remus asintió, dándole a entender que habían llegado a un acuerdo. Ella lo miró unos instantes, y luego siguió en lo suyo.

Mientras Kim comía tranquilamente una porción de pastel de manzana, Sirius no podía evitar observarla. Había salido con chicas mucho más atractivas, pero ella le hacía sentir algo extraño que se negaba a intentar desentrañar. Kim carecía de la sensualidad de muchas otras que habían pasado brevemente por su camino, no obstante, se sentía perdido cuando estaba con ella.

Kim estaba riéndose de algo que Lily le había susurrado, cuando un Ravenclaw de séptimo se aproximó a ella. Lily le pegó un codazo disimulado, y la muchacha observó a Nate Borrows, que estaba parado a su lado. El chico le sonrió y le pasó un papel que la muchacha, sonrojada, guardó en su bolsillo. Luego, él volvió a su mesa.

"¿Qué diablos quería?"

Sirius no pudo evitarlo; taladró a Kim con la mirada, mientras un montón de sensaciones se arremolinaban en su interior.

"No es de tu incumbencia, Black" contestó ella, impasible.

Sirius iba a replicar acaloradamente, pero una mirada de James lo contuvo. Demonios, se estaba comportando como un idiota. Se estaba comportando como un…enfermo de celos.

Kim se levantó de la mesa, y él estuvo a punto de seguirla, pero se quedó quieto. No le interesaba lo que ella hiciera, con quien se encontrara, con quien…Por Merlín, si le importaba, sí le importaba.

Se levantó de la mesa dispuesto a encontrarla, y no hizo caso del llamado de sus amigos.

Ellos lo vieron salir del comedor y tomar el mismo pasillo por el cual Kim se había ido.

"Se meterá en problemas" murmuró Remus pausadamente.

"Totalmente de acuerdo" dijo James.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, Tom Riddle, ahora conocido como Lord Voldemort, planeaba su siguiente golpe junto a sus mortífagos.

"Deben ser eliminados, mi señor"

"Lo sé, Lucius. Los Potter se han inmiscuido en mis asuntos varias veces, créeme que lo sé. Sin embargo, ahora han cruzado un límite. Su campaña de acción en mi contra debe ser detenida; soy misericordioso, lo soy, pero no permitiré ningún tipo de desacato. Es una lástima, los Potter son puros, pero siguen empeñados en ponerse en mi contra. Terrible que deban desaparecer, pero una poderosa lección contra todo aquél que esté pensando hacer lo mismo."

"Es usted glorioso, mi señor."

¡Perdón por el atraso! No tengo excusas más que la falta de inspiración.

En los próximos capítulos conoceremos más sobre Johanny Malfoy y su historia.

Déjenme sus reviews con sus opiniones o sugerencias.

Saludos!

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