Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Search
B s . A A A   full 3/4 1/2   E E   Light Dark
Anime/Manga » Prince of Tennis » Pieces
w-e-i-r-d-b
Author of 22 Stories
Rated: T - Spanish - Drama/Angst - E. Ryoma - Reviews: 79 - Updated: 06-14-08 - Published: 02-28-06 - id:2823751

Después de mucho tiempo decidí actualizar Pieces

Después de mucho tiempo decidí actualizar Pieces. Además de ser un poco floja para actualizar estaba carente de ideas. Pero oh! Esta semana se me vino un chispazo y creo que ya retome el rumbo.

He revisado los capítulos anteriores y he corregido algunos errores (espero que esos sean todos), he agregado algunas palabritas extra y he quitado algunas oraciones con falta de sentido. Si quieren volver a leer son libres de hacerlo pero tengan comida al lado, un buen almohadón, su mantita para el frío por que el clima esta loco y de ser posible vayan al baño. No me responsabilizo por calambres por estar tanto tiempo sentados.

Gracias a todos los que me leen y siguen esperando por las actualizaciones. Gracias a mis acosadores personales y a los que no perecieron en el intento.


Pieces

7. The one who is lucky is not always happy

No podía ser así. Yo estaba seguro que estaba aquí por alguna parte escondido. Mamá sin embargo insistía que no era así. Estaba seguro de haberlo visto en el estacionamiento. ¿O quizás no fue así?

¿Si no era así entonces por que cuando cerraba los ojos lo podía ver? Siempre estaba ahí. Me daba miedo ser el único que lo podía ver. Yo no quería ser como él.

"¿Por qué no descansas un poco? Se te ve cansado".

"No tengo sueño" – La verdad que si tenía ganas de dormir. Sentía como si hubiera hecho ejercicios todo el día por que me dolía cada músculo de mi cuerpo además de mi cabeza. Pero mamá ya sabía eso y por eso mismo intentó relajarme. Cuando ella pasaba su mano por mi cabeza, cuando sus dedos peinaban mi cabello podía intentar dormir un rato. Si mamá estaba aquí conmigo entonces él no se atrevería a fastidiarme.

xoxoxoxox

El director ya había dicho que no lo dejaría regresar al colegio después de lo sucedido. Su mamá intentó persuadirlo como lo había hecho antes pero esta vez no cedió. Había demasiada presión de los padres para que no lo dejara regresar a clases. Todos habían recibido diferentes noticias de sus hijos acerca de lo que había pasado en el colegio, cada una más sorprendente que la otra pero todas con el mismo mensaje. Echizen había perdido los papeles de manera tan grande que a ninguno le quedaba la duda que en verdad estaba loco y era un peligro para los demás.

Pero esa noticia no se quedo solo en el colegio. Dos días después se convirtió en algo más que un rumor. Todos los colegios de la zona ya lo sabían y se podía ver la gente curiosa por los alrededores fisgoneando e intentando enterarse de nuevos y jugosos detalles.

Por supuesto había muchos alumnos que pese a las advertencias les gustaba desperdigar nuevas y sorprendentes historias. Pero nada de lo que decían era la verdad.

Ryoma mientras tanto había permanecido una semana y unos cuantos días más en el hospital. El doctor había dicho que ya se podía regresar a su casa y que estaba fuera de peligro. Los moretones del cuerpo habían casi desaparecido y se le notaba de mejor ánimo.

Todos íbamos a visitarlo a diario. Casi siempre le llevábamos algo con que entretenerse por que pasaba buena parte del día solo. Su mamá no podía dejar de trabajar aunque apenas era la hora ella salía corriendo de su trabajo para ir a verlo. Nanako le seguía el ejemplo y apenas acababa sus clases ella también iba al hospital con algo de comida para intentar que comiera.

Hoy para nosotros era un día como cualquier otro. Habíamos terminado la práctica en buena hora. No podíamos ir todos a verle por que nos limitaban el número de visitas. Solo fuimos Oishi sempai, Kikumaru sempai, Fuji sempai y Tezuka buchou además de mi.

Echizen estaba volviendo a aceptar a Tezuka buchou poco a poco. El primer día no se atrevía a mirarlo a la cara al igual que a mí. Estaba apenado por casi pasarnos el carro encima. Tuvimos que hacerle entender que no había pasado nada y que no había por que sentirse mal. Pero Echizen y su cabeza no podían perdonarse por lo que habían hecho.

Todos las veces que íbamos a verlo siempre nos recibía con un "lo siento" y cuando nos regresábamos a nuestras casas era "No es necesario que pierdan su tiempo conmigo". No nos importaba lo que dijera, siempre regresábamos al día siguiente a verlo y a intentar alegrarlo.

Pero hoy fue diferente. Desde que llegamos al piso de su habitación el ambiente se sentía diferente. Pensé que habían cambiado el perfume del piso por que en verdad olía diferente. Pero cuando llegamos a la puerta de su habitación nos dimos cuenta que había un gran cambio en comparación con otros días. Desde fuera de la habitación lo podíamos escuchar reír. Hacía tiempo yo no lo escuchaba reír.

No era una risa cualquiera. Sonaban más bien a carcajadas.

"¿Echizen?" – Entramos a la habitación que estaba bastante iluminada. Echizen estaba tirado en su cama como siempre y alguien estaba con sus piernas en las manos haciéndole cosquillas.

"¡Nyaa! ¡Yo también quiero hacerle cosquillas a Ochibi!" – Eiji sempai salto desde donde estaba hasta agarrar una de las piernas de Echizen que seguía revolcándose en la cama de risa.

"¡Con cuidado Eiji! ¡No lo vayas a lastimar!"

Pero Kikumaru sempai no tuvo mucho tiempo de lastimarlo por que Ryoma logro liberar sus piernas y esconderlas debajo de las frazadas de la cama.

"Bueno Chibisuke ya que llegaron tus amigos me retiro a comer. ¿Quieres que te traiga algo cuando regrese?" – Ryoma se acomodo en su cama. Sus ojos dieron vueltas juguetonamente mirando toda la habitación y después de mucho teatro pidió agua. – " ¡No demoro mucho! Se los encargo" – y con eso el chico salió de la habitación.

"¿Neee Echizen quien era ese?" – Ryoma me miro un tanto incrédulo y luego recostó su cabeza en la almohada. Ya no quedaba ni rastro de la felicidad que tenía antes, había vuelto una vez más a su mutismo extremo.

'"La pregunta es un poco tonta Momo. Es obvio que es el hermano de Echizen" – ¿Ese era el hermano mayor de Ryoma? Ahora que Fuji sempai me lo hacía notar si era un tanto obvio.

"¡Momo sempai baka!"

"¿Te vas a dormir Echizen? Ni siquiera has visto las revistas que te trajimos"

"Estoy cansado Oishi sempai… Solo déjenme cerrar mis ojos… un ratito y estaré bien…" – Se estaba quedando dormido con cada palabra incoherente que decía.

"Será mejor que lo dejemos descansar"

"¿Saaa Tezuka será que te ha provocado comer algo? ¿Podríamos quizás alcanzar al hermano de Echizen y hablar de temas importantes no crees?" – una vez más Fuji sempai pensaba mucho más rápido que yo y cualquier otro de la habitación.

Todos agarramos nuestras maletas y salimos a alcanzarlo. Bajamos por el ascensor hasta el segundo piso que es donde este lugar tenía la cafetería. Lo buscamos con la mirada pero no lo vimos. Quizás había preferido comer fuera de este lugar. No lo culpaba por eso por que la comida de aquí carecía de color y sabor, además que las raciones eran excepcionalmente pequeñas para el tamaño de mi hambre.

Resignados y después de buscarlo por los lugares de comida rápida más cercanos regresamos al hospital. Pero su hermano ya estaba ahí esperándonos en la puerta.

"Nee. ¿No les dije que cuidaran a Chibisuke mientras me iba a comer?" – yo iba a saltar a disculparme por que pedir disculpas para mi era algo instintivo pero alguien se me adelantó.

"Lo sentimos mucho. Como se echo a dormir decidimos y a buscarte para hablar contigo" – Era la primera vez que escuchaba a Tezuka buchou decir unas disculpas tan sentidas.

"¿Hablar conmigo? ¿Acaso tenemos algo de que hablar?" – Echizen y su hermano se parecían mucho a la hora de hablar de manera tan agresiva.

"Si, pero quizás este no es el mejor lugar como para hablar de eso. ¿No lo creen así?"

"Quizás podríamos ir a hablar a algún lugar cercano. Conozco…" – Oishi sempai intentó suavizar un poco las palabras de Fuji sempai y poner esta conversación un poco tensa y forzada en algo un poco más natural y ameno.

"Es una buena idea pero la verdad no tengo muchas ganas de hablar hoy con ustedes. Si me disculpa voy a pasar mi día con Chibisuke"

"¡Espera! ¡En verdad me gustaría preguntarte algo!"

"Tu debes ser el famoso Momo sempai" - ¿Famoso? – "Chibisuke hablaba mucho de ti" – se puso a pesar un poco antes de entrar al cuarto. – "En verdad no tengo ganas de hablar con ustedes. Quizás para otro día"

Tenía la sensación que el en verdad sabía algo importante. Tenía la sensación que, a pesar que se pusiera en ese plan de intrigas y actitud desinteresada quería decir algo.

Todos abandonamos el piso del hospital oyendo las risas de Ryoma que resonaban en el pasillo.

xoxoxoxox

"¿De que tanto hablabas con ellos?"

"De nada en especial Chibisuke. Nada del otro mundo"

"Nee Ryoga… ¿Tu crees que me puedas traer una Ponta mañana?" – Chibisuke estaba tan raro como aquella vez.

"Tu no puedes tomar eso Chibisuke. Pero te puedo traer agua con azúcar y quizás unas cuantas uvas" – para él la Ponta tenía que ser de uva en cambio para mi tenía que ser de naranja. Igual las dos frutas no eran algo que el pudiera comer tan fácilmente.

"Nee Ryoga… ¿En verdad todo esto vale la pena?" – Si valía la pena o no era algo que no me importaba. Lo único que quería era hacer algo por él ya que casi no pude ayudar a Oyaji. ¿Me sentía culpable? Quizás. Chibisuke era mi único hermano, no lo podía dejar solo ni un momento.

"¿A que te refieres con eso de valer la pena Chibisuke?"

"¿Tu crees que estar aquí echado es vida? ¿Vale la pena que no haga lo que me gusta? ¿Vale la pena seguir vivo? ¿Cuánto tiempo más planean soportarme?" – yo planeaba soportarlo eternamente. Si pensaba de esa manera no era prudente dejarlo solo.

"Comprendo que por el momento no te guste tu vida de este modo Chibisuke. No me gustaría estar en tu lugar para ser sincero pero si estas pensando en eso no lo hagas. ¿Te has puesto a pensar en mamá? ¿Para que hace ella todo este sacrificio? ¿Cómo crees que va a reaccionar si pierde a alguien más? ¿Te has puesto a pensar?" – Tratar de llamar a su conciencia siempre funcionaba en momentos de debilidad. Si había algo que Ryoma no podía soportar era ver a mamá llorar como lo había hecho cuando Oyaji nos dejo.

"¡Entonces dile que deje de hacerlo! ¡Convéncela!"

"Yo no le voy a decir Chibisuke, díselo tu. Si tu crees que todo se soluciona de ese modo entonces díselo tu"

"¡Pero ya no puedo más! ¡Estoy harto! ¿Por qué no me dejan morirme de una vez?" – Estaba irritado. Chibisuke se empezó a hacer daño con sus propias uñas. Le agarre las manos y se las apreté a los costados.

"¡Tranquilízate!" – pero Chibisuke no me estaba escuchando. Lo abracé fuerte para que se calmara. Ahogo sus sonidos en mi hombro mientras sentía que mi polo humedecía. Su respiración rápida se estaba regularizando y la fuerza y la cólera que tenía hasta hacía unos minutos comenzó a abandonar su cuerpo. – "¿Te sientes mejor?" – pregunta tonta pero siempre funcionaba para romper el hielo del momento. Chibisuke se separo de mí y se recostó de nuevo en la almohada de su cama. – "Será mejor que descanses hasta que venga mamá. Ya no va a tardar mucho. ¿Quieres agua?"

Se tomo el agua que le había traído. Cuando acabo lanzó la botella al tacho. Intentó ponerse de pie.

"¿A dónde vas Chibisuke?"

"Quiero ir al baño a lavarme la cara. Pero no te preocupes. Puedo ir solo" – Chibisuke se levanto con sus piernas pequeñitas. El siempre tuvo piernas chiquitas en comparación a las mías. Quizás él se las podía ingeniar para caminar solo pero de todas maneras alguien tenía que ayudarle a controlar su orgullo y aprender a aceptar ayuda.

"Nee Chibisuke. No cierras la puerta del baño. Acuérdate que no hay nada que yo no sepa. A mi no me vas a engañar"

"¡Cheez! Ya no te voy a poder engañar tan fácil. Quizás sería mejor echarme a dormir hasta que mamá llegue y luego te mando con ella a comprarme algo".

"¡Ni lo pienses! ¡No voy a dejar tu lado!" – todo ese teatro no tenía sentido por que después de todo no podía vigilarlo todo el tiempo. En la noche me quedaría dormido y él aprovecharía para hacer lo que no hizo antes. – "Nee Chibisuke ¿Cuándo te van a dejar regresar a casa?" – Chibisuke no me respondía por que se estaba lavando la cara.

"Supongo que un día de estos. Me aburro mucho acá" – debía estar muy aburrido por que yo apenas estaba aquí un día y ya me quería ir. Mire por la ventana y vi a sus amigos tomando el bus para regresar a sus casas.

Todos ellos lucían muy contentos en la foto que Chibisuke me había mostrado. Pero ahora que los había visto en persona no parecían tan alegres. Si habían venido con ganas de entretenerlo y todos lucían una cara de felicidad pero no se igualaban a las sonrisas de la foto. Era por que Chibisuke estaba mal. Era por que no podían hacer gran cosa para ayudar. En verdad nadie podía hacer algo por él más que controlarlo y darle ánimos.

¿Cómo podían darle ánimos si seguro todos ellos sabían que lo que tenía Chibisuke no tenía cura? ¿Cómo podían pedirle que luchara contra algo que no podía ser vencido? A veces Chibisuke tenía razón al preguntar si en verdad valía la pena.

Cuando me entere que yo no tenía esa enfermedad no le di mucha importancia por que para ese entonces no sabía exactamente lo que era. Pero cuando pude ver a Oyaji sufriendo sus olvidos y alucinaciones no pude dejar de sentirme feliz por saber que estaba sano. En ese momento tampoco pensé en Chibisuke por que tenía la idea que si se cuidaba no iba a llegar a ese punto. Chibisuke después de todo no era como oyaji así que no podría pasarle lo mismo.

Pero me equivoqué. Al ser los dos diferentes la enfermedad avanzó un poco más rápido en él. Aún no llegaba a ser como él y eso hasta cierto punto me daba esperanzas. Oyaji exteriorizaba su dolor, eso era bueno por que era más fácil saber cuando necesitaba ayuda. Chibisuke era totalmente hermético y en mi opinión eso era malo. ¿Cómo saber lo que esta pensando? ¿Cómo saber cual será su siguiente paso?

"Ryoga… Hazme caso"

Chibisuke estaba tirando de la manga de mi camisa. ¿En que momento se había vuelto a subir a la cama que no me di cuenta?

"¿Que pasa Chibisuke?"

"No me puedo estirar por que estas bloqueando el camino de mis piernas. ¡Bájate de mi cama!"

Quizás estaba cansando por el viaje. Después de más de 14 horas de vuelo uno termina un poco despistado. Lo mejor sería descansar. Me senté en el sillón de la esquina del cuarto mirando por la ventana. Apenas llegara mamá yo podría irme a descansar, necesitaba respirar otro aire.

xoxoxoxox

No se para que se quedaba a mi lado.

Antes de que vinieran los sempais Ryoga estaba más atento. Me estaba haciendo reír a la fuerza pero por lo menos la pase mejor que cuando estaba solo.

De todas maneras Ryoga estaba extraño al final del día. ¿Tanto lo aburría? ¿Quizás fue por eso que se aparecía muy poco por la casa en la época en la que él estaba mal? No lo condenaba por eso. Yo también detestaba estar cerca de él en esa época.

Mamá no tardo mucho en llegar. Cuando ella entro al cuarto Ryoga salto de su silla y corrió a recibirla. Diez segundos después cruzo la puerta y dijo que saldría a comer algo a la cafetería. En verdad odiaba estar mucho rato conmigo. Me preguntaba si mamá se sentía también igual y solo venía a verme todos los días por que era su obligación. Quizás los sempais sentían lo mismo.

Después de todo un día en el colegio prestando atención a las clases, tomando apuntes, dando exámenes, asistiendo a las prácticas. Debían estar bastante cansados como para venir a verme y encima tener que entretenerme. ¿EN que momento se suponía que estudiaban y hacían sus tareas? ¿Cómo pretendían salir bien en sus cursos si se pasaban toda la tarde perdiendo su tiempo conmigo?

"Mamá. ¿Cuándo se supone podré regresar a casa?"

"El doctor dice que ya estas bien y que puedes regresar pero prefiero que te quedes aquí hasta el fin de semana"

"¿Por qué hasta el fin de semana? ¿Por que no puedo regresar a casa mañana?" – mamá ocultaba algo.

"Por que si vas ahora nadie va a poder cuidar de ti"

"¿Pero Ryoga no me puede cuidar acaso?" – ¿Para que había venido Ryoga acá si no era para cuidarme? ¿No se suponía que venía a pasar un poco de tiempo conmigo y con mamá?

"Bueno… Ryoga se va a encargar de unas cosas por el resto de la semana pero va a venir a pasar algún tiempo contigo" – Vendría a pasar algún tiempo conmigo si es que se acordaba de venir a verme.

Las cosas no debían ser así, no podían ser así. ¿Que se suponía iba a hacer durante los tres días restantes de la semana? ¿Tenía que esperar pacientemente a que alguien viniera a verme? ¿Quién iba avenir a verme durante la mañana? Todos iban a estudiar en la mañana. Mamá trabajaba en la mañana, Nanako también. Si Ryoga iba a hacer algunas cosas durante el día seguro las iba a hacer durante la mañana que es cuando se realizan los trámites. Tenían que estar locos si pensaban que iba a aguantar tres días más entre estas cuatro paredes. Yo no iba a aguantar ni un día más.

Mamá quiso quedarse a dormir conmigo. Quizás se preocupo por mi cuando deje de hablarle.

Durante el día estaba tan aburrido que a veces me ponía a planear como salir sin que se dieran cuenta. Las enfermeras me tenían bien vigilado y cada quince minutos una de ellas se asomaba por la puerta para ver si necesitaba algo. Había quince minutos entre visita y visita para poder hacer algo. Quince minutos para dar vueltas en mi cuarto, quince minutos para mirar por la ventana, quince minutos para estar en el baño sin que alguien entrara corriendo a ver que me pasaba. Tranquilamente en esos quince minutos podía salir a tomar un poco de aire fresco.

Mamá se fue temprano después de me que sirvieron mi desayuno. No valía la pena salir en este momento por que era el cambio de guardia y había más enfermeras que nunca paseando por los pasillos. No pasaría mucho tiempo hasta que alguna de ellas se asomara por mi puerta y me ofreciera darme un baño. Yo no necesitaba a una enfermera para bañarme. Yo podía ir solo al baño pero ellas siempre se estaban ofreciendo.

Echado, aburrido esperando a que fuera la hora de la comida era la parte más aburrida del día. Como me había imaginado Ryoga no vino a verme durante la mañana. Si es que en verdad llegaba a venir lo iba a hacer a la hora en que venían a verme los sempais o a la hora que mamá salía de trabajar. Nanako nunca podía venir a verme en la mañana por que no le alcanzaba el tiempo para venir hasta acá y regresar a su trabajo, ya de noche no era necesario. La mejor hora para salir a dar mi paseo era después de almuerzo.

Comí todo lo que me pusieron en la bandeja. La comida desabrida era tan fácil de digerir que a veces la asimilaba tan rápido que sentía como si no hubiera comido nada. Cuando se llevaron la bandeja me recosté en la cama para recolectar mis fuerzas. No había hecho nada en todo el día así que tenía suficiente energía como para salir de aquí.

Baje de la cama y del ropero saqué mis zapatillas, las medias, un pantalón, mi polo y la casaca. Asomé por la puerta, no parecían haber enfermeras por ninguna parte. Demasiado sencillo para ser verdad. Llegué hasta el final del pasillo. Me puse la mano en el pecho y sentí como latía mi corazón. Hacía tiempo no sentía esta sensación de nerviosismo. Espere a que las puertas del ascensor se abrieran para bajar más rápido. Ya estaba casi afuera. Las puertas del ascensor se abrieron nuevamente para dejarme salir. Nadie se había dado cuenta que no estaba en mi cuarto.

Salí del hospital sin ninguna complicación hasta que se presento el primer problema. No tenía idea donde estaba parado. Nunca había venido por este lado de la ciudad. Desde la ventana de mi cuarto había visto muchos edificios pero ninguno de ellos se me hizo familiar. Podía ponerme a caminar por mientras hasta encontrarme con una calle conocida o perderme hasta que alguien me encuentre, si es que me encontraban.

"¡Oiii Chibisuke! ¿A dónde vas?" - ¿Me vio? Por supuesto que me vio por algo me llamo – "¿A dónde vas Chibisuke?" – ¿Si me hacía el despistado me dejaría ir? - "Oii Chibisuke ya se que eres tu. De nada te sirve hacerte el loco"

Ryoga me puso la mano al hombro y me llevo hasta el otro lado de la pista.

"¿A dónde planeabas ir a pasear Chibisuke?"

"¿No vas a hacer nada? ¿No vas a decirme nada más?" – normalmente lo que hubiera hecho cualquiera al verme fuera del hospital sería llevarme de regreso pero Ryoga no lo hizo. Al contrario me ayudo a cruzar la pista.

"¿Tendría que decirte algo? Tienes razón. ¡Vamos a pasear juntos Chibisuke!"

No sabía que mosca le había picado el día anterior pero hoy las cosas con él parecían diferentes.

"La verdad ya me cansé. Quiero regresar a mi cuarto"

"¿Estas seguro Chibisuke? ¿En verdad no quieres ir a pasear conmigo?"

"No. Lo que quiero es ir a casa. Llévame a casa" – Ryoga no dijo nada. Se quedo pensando un rato. Lo mejor era tomar eso como un no planeo llevarte. Pero Ryoga nunca dejaba de sorprenderme. El siempre actuaba de la manera más inusual. Siempre hacía lo que la mayoría no hacía. Ryoga paro un taxi y me llevo a casa.

Las calles que no conocía me llevaron hasta las calles por las que si había pasado. Las avenidas a esta hora desprendían un olor a comida. Mi nariz y yo queríamos saltar por la ventana pero Ryoga me tenía agarrado de la mano y no pretendía soltarme.

"Nee Chibisuke ya llegamos" – el taxista abrió la puerta de su carro para que pudiéramos bajar. El hombre corpulento que siempre estaba parado o sentado en la puerta nos dio la bienvenida.

"No pensé que regresarías antes del fin de semana. Esperemos que sea un día tranquilo hoy" - ¿Y por que no podría ser un día tranquilo?

Subimos hasta el departamento de Nanako. Con Ryoga aquí habría menos sitio para dormir.

"Nee Chibisuke. ¿En verdad no le has dicho a nadie que planeabas escaparte?"

"¿Tendría sentido si alguien supiera que me iba a escapar?"

"Tienes razón. No tiene sentido. Pero si te vas a portar de ese modo entonces tampoco tiene sentido callar. ¿Verdad?"

"¿Quién te ha dicho que no hables? Por mí habla lo que quieres, no se por que dices eso" – no entendía lo que me estaba diciendo. Salvo que lo que estuviera diciendo yo no lo recordara – "¿Qué se supone no deberías hablar?"

"No lo sé" – Ryoga me estaba ocultando algo. Había algo que habíamos quedado y no podía recordarlo. ¡Maldita cabeza la mía!

"Nee Chibisuke ¿Cómo te sientes?" – Ryoga estaba intentando cambiar el tema pero no se lo iba a permitir.

"Enojado. No recuerdo de que se trata lo que me estas ocultando. ¿Te parece poco?" – Un poquito de presión quizás me ayudaría a hacerlo hablar.

"No. Pero me encanta que conserves tu sentido del humor Chibisuke" – la presión no funcionaba en Ryoga ahora último. ¿Por qué?

"Si no me lo vas a decir entonces mejor me voy a dormir" – Si no lo recordaba ahora quizás lo recordaría después. Por lo pronto me sentía cansado. Tan cansado que no tenía ganas de caminar hasta mí cuarto al final del pasillo así que me acurruqué en el sofá de dos cuerpos donde me había sentado.

"Por lo menos camina hasta tu cama chibisuke. No esta tan lejos" – No estaba tan lejos pero mi flojera podía más.

xoxoxox

Si había algo que admiraba de Chibisuke era la facilidad que tenía para atraer problemas. Cuando el hospital se diera cuenta que no estaba en su cuarto no dudarían en notificarle a mamá. Ella iba a entrar en pánico al no saber donde estaba y entonces estaríamos los dos en problemas. Y ahora que me ponía a pensar mejor la situación yo iba a estar en más problemas que él. Debí haberlo regresado a su cuarto cuando me lo encontré en la entrada del hospital.

Peor no ganaba nada preocupándome por eso ahora. El problema llegaría a mí apenas mamá cogiera el teléfono y eso no sería dentro de mucho.

Tape a Chibisuke con lo primero que encontré a la mano. La toalla colgada en la puerta del baño era del tamaño necesario y lo cubría perfectamente. Pero había algo raro con la posición de sus piernas.

Mire mejor la situación y me di cuenta que sus piernas estaban bien. Lo que estaba mal era como se había colocado los zapatos a la hora de salir del hospital. Seguro que en su carrera para que nadie lo viera paso por alto que la zapatilla izquierda estaba en su pie derecho y viceversa. ¿Cómo demonios había podido caminar así de incómodo? Si le hacía notar eso cuando se despertara seguro se iba a enojar conmigo.

Le saqué las zapatillas y las puse a un lado. Le acomode las medias y lo volví a tapar.

Me senté en el sillón más grande. Verlo dormir también me daba ganas de echarme a descansar un poco pero el celular de mi bolsillo vibró con fuerza. Esa llamada seguro era la de mamá. No se demoro mucho en llamar. A lo malo darle prisa. Abrí el celular y su melodiosa voz llego directo a mis oídos.

"¿Ryoga donde estas? ¡Necesito que vayas al hospital a buscar a tu hermano que nadie sabe donde se ha metido! Ya llame a su amigo Momo para que nos ayude con eso. Yo estoy guardando unos papeles en la oficina y dentro de cinco minutos salgo. ¡Ojala que aparezca pronto por que no se a donde pueda…"

"Nee okasan… Chibisuke esta conmigo" – Uno. Dos. Tres.

"¡Que!"

"Yo fui más temprano a visitarlo y lo encontré cruzando la pista. Al parecer estaba aburrido"

"¿Y por que no lo regresaste al hospital?"

"Por que me dijo que no quería ir ahí y que se sentía solito. Tenías que haber visto su cara de niño triste. No pude hacer que regresara" – con eso mamá se tranquilo un poco más. Dio un suspiro largo y profundo. Había vuelto a respirar tranquila.

"Esta bien. Asegúrate que no se salga de la casa. En la refrigeradora esta el número de Momoshiro kun. Llámalo y dile lo que paso y que deje de buscarlo. Cuando regrese a casa voy a hablar seriamente con ustedes dos y los sustos que me hacen pasar" – esa iba a ser una charla larga. Yo podría intentar mantenerme despierto pero lo más probable era que Chibisuke iba a seguir durmiendo.

"¡Hai hai!"

Se cortó la llamada y me tuve que para del sillón. Momoshiro kun. Su número en el refrigerador. Mi celular en la mano. Cinco segundos y podría irme a dormir.

"¿Moshi moshi? "

"¿Momoshiro kun?" – por la voz y la respiración agitada esta corriendo. – "Soy Ryoga Echizen. No es necesario que busques a Chibisuke por que esta conmigo"

"¡Ah! ¿Dónde se había metido? Todos lo hemos estado buscando por todas partes" – ¿Cuando se refería a todos se refería a todo el equipo?

"Digamos que lo encontré por un golpe de suerte. Lamento mucho que hayan perdido su tiempo chicos"

"No es nada. ¿Cómo se encuentra?"

"Se encuentra bien dormido. No quería quedarse en el hospital, quería venir a casa. Aunque no se por que insiste en dormir en el sofá" – se rió. La voz y el ánimo de la gente cambiaban muy rápido. Eso se notaba mucho más por teléfono.

"A Echizen le encanta dormir en el sillón por que de la sala se siente el ruido de la calle. A Echizen no le gustan los lugares demasiado silenciosos" – Eso era una noticia que yo no sabía. Por el tiempo que habíamos vivido juntos a él no le gustaban los lugares con mucho ruido. Por eso siempre quería estar encerrado en su cuarto.

"Nee Momoshiro… ¿te puedo llamar Momo?"

"Claro. Me siento mejor cuando la gente me dice Momo"

"¿Estarás muy ocupado más tarde como a las siete?"

"No. Por lo general siempre me quedo con Echizen hasta las ocho"

"¡Perfecto! Te veo a las siete. ¿Conoces las canchas a tres calles del departamento?"

"Claro. ¿Te veo ahí entonces?"

"Si pero no lleves a nadie más. Me gustaría hablar contigo de algo importante y privado a solas" – si iba más gente seguro preguntarían más y yo y el interrogatorio no nos llevábamos muy bien.

"Hai"

Corte de nuevo la conversación. Faltaba una hora y media para ir a hablar con Momo. Chibisuke seguía durmiendo y no parecía que fuera despertar pronto. Por otro lado Nanako ya estaba por llegar y mamá no tardaría mucho. No tenía tiempo para descansar así que abandone la idea de dormir en el sillón y me puse a hacer lo que tenía que hacer. Me aburría un poco hacerlo a oscuras y sin bulla. Necesitaba poner música pero seguro eso despertaría a Chibisuke y por el momento me convenía más que siguiera dormido.

Cuando sentí que Nanako estaba por entrar a la casa le abrí la puerta. Ella entró despacito y me sugirió moverlo a su cama para que estuviera más cómodo. Ella fue a su cuarto y abrió la cama. De la mejor manera posible lo envolví con la toalla y lo cargue hasta su cuarto. Despacito lo deje en la cama y le cerramos la puerta para evitar que entre la bulla y lo despierte. Por un momento me sentí como si fuera su papá. No que me pareciera a Oyaji pero sentí como si Chibisuke fuera mi hijo.

"Nee Nanako. Voy a salir un rato. Si viene mamá dile que no demoraré mucho"

"No hay problema. Yo me encargo. Pero ten cuidado" – Agarré mi maleta y salí.

Cuando llegué al lugar pactado Momo ya estaba ahí sentado tomando una soda.

"¿No me demore mucho verdad?" – la puntualidad no era mi fuerte. Podía caminar rápido o correr para llegar a tiempo pero siempre que iba a pie me gustaba ordenar mis ideas y ver las calles.

"No. Es solo que yo llegué mucho antes. Si iba hasta mi casa iba a tomar mucho tiempo en venir hasta aquí"

"Lo lamento. Pensé que vivías cerca."

"Vivía cerca cuando Echizen estaba en el templo. Este lugar tampoco esta muy lejos pero si me toma un poco más de tiempo" – Claro. Mamá no regreso al mismo lugar donde habían vivido para evitarle malos ratos a Chibisuke. Además de que ese lugar era muy grande para ellos dos. Lo mejor había sido venirse a vivir con Nanako a este departamento.

"¿Tienes hambre? Antes de venir acá compre algunas cosas. Como no sabía que te podía gustar compre cosas muy diversas. Tienes papitas, galletas, sodas, agua, bizcochos, panes, obento." – los ojos de Momo se abrieron de par en par como si no hubiese comido nunca en su vida. Yo recordaba muy bien como era el hambre a esa edad. Uno siempre tiene hambre a esa edad.

Después que se atiborro los cachetes con comida intento hablar.

"Mastica primero y después hablamos. No quiero que mueras atragantado mientras intento sacarte información" – pues creo que fui un poco directo.

"¿Información? ¿Qué tipo de información?"

"Además de sus olvidos y su falta de ánimo. ¿No le has notado nada más extraño?" – estaba pensando.

"Desde que lo vi lo noté extraño. No necesitaba que me dijera que estaba enfermo para saberlo. Al principio no me reconoció. Tampoco a sus amigos. El nunca fue bueno para los nombres pero nunca hasta el punto de un día hablarnos y al otro ignorarnos. Pero habían veces incluso cuando se olvidaba que estaba enfermo y comía lo que no debía" – Los olvidos sonaban muy a él. Al parecer no había notado más avances en la enfermedad. Eso era bueno, me aliviaba un poco saberlo.

"¿Por qué van a visitarlo?" – la pregunta era un poco tosca de hacer pero era algo que siempre me había preguntado.

Cuando Oyaji estuvo enfermo en el hospital fueron muy pocas las veces que lo fui a ver. Como Chibisuke y mamá siempre estaban ahí nunca pensé que mi presencia fuera necesaria. Solo lo fui a visitar cuando regreso a la casa y por poco tiempo. Cuidar enfermos nunca fue mi fuerte y mi paciencia siempre fue muy corta. Pero mi manera de pensar cambio después y solo ahí recién le tome importancia a la enfermedad.

"¿Ah? Por que somos sus amigos. Hemos jugado juntos y hemos estado en el mismo equipo" – no entendía. – "¿Esta mal que vayamos a verlo todos los días?"

"Si. A veces el se ve feliz, como si nada le pasara. Pero cuando se van ustedes vuelve a ser el mismo de antes. No sirve de nada darle tanto ánimo después de todo"

"¿A que te refieres con eso Echizen san?"

"¡No soy Echizen san! Ryoga. ¡Mi nombre es Ryoga! Cuando me dicen Echizen san es como si hablaran con Oyaji"

"Perdón. ¡No fue mi intención! Entonces Ryoga san. ¿Por qué no darle ánimos?"

"No tiene caso darle ánimos a alguien que no se va a sanar. Así deje de comer lo que le hace daño, haga lo que haga no se va a curar. Cada día que pasa se va a ir pareciendo más a Oyaji" – el se quedo callado. Estaba reflexionando lo que había dicho. - "No pensé que llegara a ese punto tan rápido. Siempre pensé que si dejaba las cosas que le gustaban eso detendría el proceso y no terminaría como él"

"Sabemos que la enfermedad no tiene cura. Si lo dejamos solo se aburre rápido. El no quiere estar solo. Si necesita recordar algo nosotros se lo podemos decir. Si necesita reírse un rato nosotros podemos hacerlo reír. Si lo dejamos solo es peor por que el solito va a intentar hacer lo que siempre hacía y no va a haber alguien para acompañarlo o hacerle recordar"

"¿Y no crees que es cruel mostrarle un uniforme de Tenis cuando él no puede jugar? ¿Mostrarle una raqueta y una pelota con las que no puede jugar? ¿Revistas de un deporte que no puede practicar?"

"¿No crees que es un poco cruel dejarlo solo sin alguien con quien hablar?" – era cruel alejarlo de sus amigos. Pero si a sus amigos les pasaba algo por su culpa él tampoco se lo podría perdonar.

"Tienes razón. Es cruel. Pero a la vez es la mejor opción a la larga. Chibisuke no es peligroso por el momento. Pero cada vez se parece más a Oyaji. Oyaji no era malo pero había momentos en lo que no se podía controlar y muchas veces dañaba a la gente que más quería. Si a Chibisuke le pasara lo mismo no se lo perdonaría nunca"

"¿A que te refieres con eso?"

"No se si deba decírtelo".

"¿Echizen llego a hacer un pacto contigo verdad?" – ¿El sabía lo del pacto? – "¿Tengo razón? Echizen siempre para callando a la gente. A él no le gusta que la gente le sienta lástima, tampoco le gusta recibir ayuda pero algún día tiene que reconocer que la necesita."

"¿Y en que te podría ayudar lo que yo sé?"

"No lo sé. Si no me lo dices nunca lo sabré. Por otra parte no es necesario que me lo digas. Puedo intuir de que se trata" – un juego de adivinanzas. Sonaba divertido.

"¿Y de que crees que se trata?"

"No lo sé exactamente. Pero tiene que ver con su papá. Yo me acuerdo que cuando se refería a él era como alguien a quien alcanzar. Pero ahora no habla de él. Le tiene miedo. No se por que le tiene miedo pero a veces lo confunde con el capitán de nuestro equipo. ¿Estoy en lo cierto?" – Sorprendente. Había dado en el punto exacto. Por lo que me había hablado Chibisuke esta persona no era capaz de atar cabos tan rápido. También me había dicho que no pensaba mucho las cosas y reaccionaba impulsivamente. ¿Habría estado pensado acerca de esto por mucho tiempo?

"Mi mama no sabe nada de esto. Si sabe algo o si lo intuye no creo que sea la versión exacta. Chibisuke siempre tuve especial cuidado en distorsionarle la historia. A decir verdad yo tampoco sabía nada de eso hasta que lo vi con mis propios ojos. Nunca pude haberme imaginado algo parecido por que Oyaji adoraba a Chibisuke pero de un momento a otro comenzó a odiarlo" – nunca supe exactamente por que comenzó a odiarlo tanto o si su odio había nacido solamente de sus propias alucinaciones.

"¿A odiarlo?"

"Cuando éramos pequeños siempre jugábamos con Oyaji. El no enseño muchas cosas aunque a veces su manera de enseñar no era la más adecuada. Siempre tuvo problemas con mama por eso. Oyaji si no estaba mirando sus revistas o descansando estaba jugando con nosotros. Dejar de jugar era algo que iba contra todas sus creencias por eso cuando supo que tenía que hacer a un lado su deporte… digamos que no lo tomo de la mejor manera" – Me sentía raro contándole estas cosas a alguien totalmente extraño para mi. Si bien era amigo de Chibisuke y sabía muchas cosas no me hacía sentir cómodo del todo. Pero tenía que admitir que a medida que le iba contando mi espalda se sentía más ligera.

"Comprendo. Debió haber sido un golpe muy duro para él."

"Si. Pero el golpe también fue para nosotros. Oyaji no es de las personas pegadas a las reglas especialmente si fueron puestas de manera tan exigente. Mama nos prohibió jugar con él. A mi no me molestaba por que yo vivía en otra parte pero Chibisuke siempre estuvo ahí." – Me detuve un momento para respirar. Contándole todo eso era como ponerme el los zapatos de Chibisuke. Sentía un nudo en la garganta. Eso nunca me había pasado antes – "Chibisuke siempre le hacía más caso a mama que a Oyaji. Chibisuke cumplió con lo que mamá le pidió a pesar que las circunstancias se volvieron adversas para él"

"¿Circunstancias adversas? ¿Te refieres que el monje no se quedo contento con eso verdad?" – Quizás a este punto de la historia él ya podía atar los cabos. Pero aún así volvió a hacer silencio para que continuara con lo que tenía que decir.

"Era muy raro ver a Oyaji enojado por algo. Lo podíamos oír gritar por cosas como que necesitaba algo para beber, o quería que le satisficiéramos algún engreimiento o simplemente para fastidiarnos y hacernos perder el tiempo. Pero de todas esas razones él nunca había usado la violencia." – Momo estaba apunto de decir algo pero no le di espacio a hablar y continué – "Yo solo sé de dos veces en las que paso eso. De esas dos veces solo en una Chibisuke estuvo a punto de morir si yo no llegaba a tiempo"

"Llegaste a tiempo entonces. Solo fueron dos veces entonces…"

"Solo fueron dos veces que yo haya podido ver. Es probable que hayan pasado mas veces pero Chibisuke nunca se ha atrevido a corroborarme eso. Yo estoy seguro que esas situaciones ocurrían a menudo por que en otras oportunidades que fui a la casa Chibisuke estaba escondido. Por mamá se que las cosas de la casa se rompían a menudo por la 'torpeza de alguien' o por que por alguna razón se 'resbalaron' de su sitio y no se que otras cosas más le habrá dicho" – deje de hablar y vi a Momo sumido en sus pensamientos. Por un buen rato no digo nada. Después se rascó la cabeza y quiso decir algo pero se contuvo. Yo no planeaba decir nada más a menos que fuera necesario. Pasaron unos cinco minutos más y Momo se atrevió a preguntar.

"¿Y que fue exactamente lo que paso esas vez?"

xoxoxox

¿Cómo habría reaccionado yo? ¿Sentiría miedo? ¿Odio?

Quizás no sentiría nada por que estaba enfermo. Pero aún así me sentiría triste y vacío por que esas cosas no se dicen en especial a un hijo.

Esas palabras si le habían llegado. El nunca lo iba a admitir seguro pero si le habían llegado. Esas palabras habían destruido su seguridad y el gran muro que trazada su gran autoestima. El había sido vencido por palabras muy duras quizás en más de una ocasión. El seguro recordaba constantemente esas palabras cada vez que causaba algún escándalo o problema. Por eso pedía más de una disculpa. Seguro pensaba en eso cada vez que se quedaba callado mirando al vacío.

¿Lo vería en sueños? ¿Recordaría algo de eso? ¿Quizás no recordaba nada? Tendría que preguntarle a Inui acerca de cómo funciona la memoria y si es posible que Echizen tenga una memoria selectiva.

Por otro lado las palabras de Ryoga seguían rondando mi cabeza incluso después que llegue a mi casa, mientras comía con mi familia y hasta que me acosté en mi cama. ¿En verdad lo hacíamos sufrir cada vez que íbamos a visitarlo con los uniformes puestos? Quizás no era tan buena idea llevarle revistas deportivas cada vez que íbamos. ¿Pero si no eran revistas que podía ser? ¿Libros? ¿Qué le gustaría leer? Tendría que proponerles esa idea mañana. Tendríamos que ir con algo diferente al uniforme del equipo. Con el uniforme tradicional quizás. Lo que me hacía preguntarme si su mama y Ryoga ya le habían dado la noticia que no podría regresar a la escuela.

¿Si no regresaba a la escuela como iba a estudiar? Con un profesor particular terminaría aburriéndose pero era la única manera. Por otra parte Ryoma tenía que aprender a controlarse.

La persona que le ponía control al monje era su mama. La persona que en medio de todo lo frena un poco es Tezuka. Pero Tezuka no puede estor todo el día con él controlándolo. Ryoga tampoco se iba a quedar mucho tiempo en Japón aunque me dijo que de todas maneras regresaría apenas pudiera.

Había algo que me preocupaba. La manera de hablar de Ryoga me daba a pensar como que Ryoma tenía pocas esperanzas. Estaba enfermo pero ese mal era tratable. Si no se cuidaba podía morir pero eso no iba a pasar, no mientras yo estuviera a cargo.

xoxoxox

Después de hablar con Momo regrese despacio a la cama.

Yo nunca había tomado muy enserio mi papel del hermano mayor. Recién tome algo de conciencia en ello cuando ocurrió todo este problema de la enfermedad de papá. Como mi ayuda no era mucha por que tenía mis propios problemas y preocupaciones lo único que podía darles era algo de apoyo moral y mi presencia en ciertas ocasiones.

Al parecer Momo estaba actuando como yo debería actuar. A él le quedaba mejor el papel de hermano mayor ahora. Yo sabía que él había sido el mejor amigo de Chibisuke mientras vivía aquí en Japón pero nunca pensé que esa amistad llegara a tal punto.

Nunca vi una amistad que cargara con tantas responsabilidades. Cualquiera en su sano juicio se hubiera desentendido ya del asunto. SI yo hubiera estado en el lugar de Momo hubiera cortado todo vínculo y hubiera buscado amistades más normales.

Ese Momo era digno de ejemplo.

Pero todas esas palabras que dijo que me estaban dando vueltas por toda la cabeza desaparecieron cuando llegue al departamento. Si bien de la puerta hacia afuera todo se veía tranquilo, de la puerta para adentro era otra cosa.

Al parecer Chibisuke ya estaba recibiendo la reprimenda de mamá echado en la comodidad de su cama.

"¡Pero Mamá! ¡Yo no quiero regresar al hospital! ¡Quiero quedarme aquí en la casa! ¿Por qué no quieres que este aquí en la casa?"

"Ryoma entiende. Yo quiero que te quedes en la casa pero no puedes quedarte aquí por que nadie te va a poder atender como se debe. Ahora abrígate bien para llevarte otra vez al hospital" – Pero chibisuke no pretendía moverse de esa cama. – "¡Ryoga ayúdame a convencer a tu hermano!" - ¿Ya se había dado cuenta que los estaba observando? Al parecer mamá tenía ojos en la espalda.

"¿Tu también quieres que me vaya Ryoga niichan?" – Chibisuke sabía jugar muy bien sus cartas cuando quería lograr algo. Y no le importaba usar trucos sucios como palabras dulces.

"Chibisuke… pero si te quedas vas a tener que ayudarme"

"Con eso no me estas ayudando Ryoga" – no me podía poner del lado de mamá con Chibisuke actuando de ese modo.

"Nee en verdad no hay problema con que Chibisuke se quede. Me puede ayudar con las cosas más livianas. No va a tener problema. ¿Verdad Chibisuke?"

"¡Hai!" –cuando se ponía en ese plan era adorable.

"Esta bien, ustedes ganan. Pero no quiero más problemas. Y no hagas trabajar mucho a tu hermano"

"Chibisuke no es problema para mi. No me va a dar más trabajo"

"No lo digo por ti Ryoga. Se lo digo a él"

xoxoxox

Al día siguiente fui a clases como siempre. Las prácticas de la mañana no se dieron por que el clima empeoraba poco a poco. El frío era cada vez más fuerte. Pero no me importaba mucho por que las vacaciones llegaban pronto y podría descansar de tanto trabajos y exámenes.

A la hora del almuerzo como siempre nos reunimos en la mesa de siempre. No tenía pensado hablarles de lo que me había dicho Ryoga ayer por que al parecer era un tema privado de su familia y mientras menos gente supiera sería mejor. ¿Pero como les podía dar la sugerencia sin despertar sospechas? Fuji sempai sería el primero en dudar, él e Inui serían los que comenzarían con el interrogatorio. Lo mejor sería buscar un aliado antes de intentar hablar de eso.

"Eh Tezuka buchou… necesito ayuda para algo" – quizás esa pregunta en la mesa fue mas sospechosa por que todos voltearon a verme.

"¡Nyaa Momo! ¿Te sientes bien?"

"¡Eiji no seas grosero! Seguro Momo tiene que preguntarle algo importante…" – le debía una a Oishi sempai.

"Seguro que es importante. Debe ser algo más importante que una tarea incompleta o una lección no comprendida para que Momo busque a Tezuka. ¿Ne Momo?" – Esa era la reacción que me había esperado de Fuji sempai.

"Hay un alto porcentaje de probabilidades que la pregunta que le va a hacer a Tezuka tenga algo que ver con Echizen. Si fuera algo referente al colegio le preguntaría a Kaidoh por que están en la misma clase" – Inui se ajusto los lentes. Ese brillo malicioso ilumino mi cara.

"Shhhhhh"

"Verdad Momo. ¿Cómo se encuentra Echizen? Lo único que nos dijiste ayer fue que su hermano lo había encontrado ya y que no era necesario seguir buscándolo" – Si ser su intención real, por que Kawamura no era malintencionado, me estaba volviendo a guiar al ojo de la tormenta.

"Kawa tiene razón. Echizen se encuentra bien ¿verdad? Me preocupe mucho cuando nos dijiste que se había escapado del hospital" – Oishi se había preocupado. Cuando lo llame para contarle dejo de hacer sus obligaciones como presidente de clase y salio a ayudar a buscarlo.

"Silencio." –Tezuka los cayó a todos y luego se paro de la mesa. – "Tengo que llevar algunos libros a la biblioteca. Momoshiro ayúdame a llevarlos"

"¡Claro Buchou!" – deje mi bandeja a medio terminar y me fui a seguirlo. Me dio algo de pena dejar mi comida enfriándose pero si no hablaba con él ahora no lo podría hacer después.

"¡Que conveniente Tezuka!" – murmuro Fuji sempai cuando cruzamos la puerta de la cafetería.

Los libros que Tezuka tenía que llevar a la biblioteca no eran muchos pero si bastante pesados.

"¿Qué sucede Momoshiro kun?" – se me había olvidado hablarle.

"No sucede nada malo. Solo que me gustaría decirle algo a todos pero me gustaría contar con tu respaldo…"

"¿No quieres preguntas de Inui y Fuji verdad?"

"No. No es que no las quiera. Es que me pidieron que fuera discreto en esto"

"Entonces tiene que ver con Echizen." – Tezuka caminaba a mi lado. Me preguntaba cosas y me estaba empezando a ver en la necesidad de responderle. – "Hablaste con alguien de la familia de Echizen, algo que no quieren que los demás se enteren"

"Algo así pero no exactamente" – Tezuka buchou no era como los otros. Si podía confiar en alguien era él y Oishi las únicas alternativas. – "Tezuka buchou yo se que puedo confiar en ti y…"

"No es necesario que faltes a tu palabra. No es necesario que me cuentes lo que paso. Solo dime en que te puedo ayudar"

xoxoxox

Me desperté temprano para empezar a hacer lo que tenía que hacer. Podría avanzar más rápido mientras Chibisuke dormía. Mamá y Nanako salieron temprano. Por suerte yo no me tenía que preocupar por el almuerzo pero si por el desayuno.

Mientras escuchaba música en mi MP3 iba guardando todo en las cajas. La mudanza era algo divertido pero agotador a la vez. Uno encontraba muchas. Por suerte lo mío estaba todo en la maleta y solo tenía que empacar las cosas de la sala, de la cocina, el baño y del cuarto de Chibisuke por que las cosas de mamá y Nanako no las podía tocar por obvias razones.

La cocina sería lo último a empacar por que todavía nos quedaba un día más en este departamento y teníamos que comer y gastar la comida de la despensa para cargar menos equipaje.

No comprendía muy bien por que la mudanza. Yo solo me iba a quedar por las vacaciones de invierno y luego me tenía que regresar a seguir estudiando. Este departamento era suficiente para ellos tres.

El nuevo lugar era una casa pequeña mucho más amplia que el departamento, la zona era más tranquila y había parques cerca.

Estaba totalmente relajado con la música y sumamente entretenido con lo que estaba haciendo que me desconecte por completo del mundo. No podía escuchar nada de lo que sucedía en el mundo real. Lo único que volvió a poner mis pies sobre la tierra fue cuando escuche un ruido sumamente fuerte. Me quite los audífonos. Ese ruido fuerte quizás había despertado a Chibisuke aunque a veces el dormía como una roca. No estaba de más ir a ver como estaba después de todo ya eran las once de la mañana y tenía que tomar sus medicamentos.

Pero no podía abrir la puerta por que había algo detrás que no me dejaba entrar.

"¡Chibisuke! ¿Te encuentras bien?" – como no me contestaba cruce los dedos para que no fuera él el que estuviera detrás de la puerta y la abrí con fuerza.

Todas las cosas de su repisa se habían caído y felizmente no encima de él. Chibisuke estaba acurrucado en una esquina de su cama con la mano en la boca del susto.

"Por lo menos contéstame para saber que estas bien y no morir de la preocupación" – pero no me dijo nada. Seguía temblando como hoja encima de su cama. – "Ya paso Chibisuke. Solo se cayeron las cosas. Como están tan pesadas el peso venció a la repisa. No hay por que temer" – me senté en su cama para abrazarlo y reconfortarlo como cuando era chiquito y los truenos no lo dejaban dormir.

"Nee Chibisuke. ¿Qué te parece si te sirvo tu desayuno para que tomes tu pastilla? ¿Qué te provoca hoy? ¿Waffle o tostadas?" – al principio no me contesto pero después pensó un poco antes de abrir la boca y decir algo pero no le entendí. – "¿Qué? Lo siento chibisuke pero no te entendí"

Cuando Chibisuke se volvió a poner la mano en la boca como si hubiera dicho una mala palabra entendí una cosa. No era que no me quisiera hablar. Era que estaba teniendo problemas para pronunciar las palabras.

xoxoxox

La charla con los demás sempais fue por el rumbo que debía ser. Cada vez que uno se quería desviar del tema y hacer preguntas Tezuka buchou se encargaba de regresar al rumbo de la conversación.

"Estas arruinando mi diversión Tezuka" – fue lo único que Fuji alcanzo a decir por que Tezuka buchou se encargo de ponerlos a correr a todos.

Al final de todo quedamos en que iríamos primero a dejar nuestras cosas a casa y luego nos encontraríamos en un lugar céntrico para ir a ver a Echizen. Como yo era el que conocía donde vivía yo guiaba el camino.

Para cuando llegamos al edificio el señor Akira se asusto un poco. Al parecer no mucha gente venía en cantidades al edificio por que lo primero que hizo fue cerrar la puerta para que no entráramos.

"¿El portero siempre es así de social Momo?" – pregunto Fuji sempai.

Yo sabía que era un hombre de poca paciencia pero nunca lo había visto reaccionar de ese modo.

"Señor Akira ¿Nos podría abrir la puerta? Venimos a visitar a la familia Echizen" – el hombre gordo abrió una pequeña ventana en la puerta para ver mejor quienes éramos.

"Ah con que eras tu. Ahora te abro" – no demoro mucho en dejarnos pasar. – "Pensé que eran las otras personas. Siempre vienen como a esta hora. Tengo instrucciones de no dejarlos pasar"

"Nunca había visto un edificio con tanta seguridad. Interesante" – Inui nunca dejaba de apuntar cosas en al libreta que siempre cargaba, así fueran cosas que por lo general nadie presta atención.

"¿Quiénes son esas personas a las que se refiere?" – le pregunto Tezuka. Todos estábamos curiosos.

"No se de donde serán pero siempre vienen a fastidiar a la señora Rinko acerca de su hijo. Han estado viniendo aquí desde que su hijo estuvo en el hospital" – con eso ya podíamos intuir a que se refería. Esas personas debían ser las del colegio. Seguro por eso su mamá prefería que se quedar en el hospital a estar aquí en la casa. Por suerte ahora estaba su hermano para cuidar de él.

Todos subimos hasta el departamento en el que vivía su familia esperando a que alguien nos abriera la puerta. Después de un rato Ryoga nos dejo entrar.

"Ah… eran ustedes. Pasen pero no se si Chibisuke quiera verlos hoy" – Ryoga se hizo a un lado de la puerta para que pudiéramos entrar.

"¿Y por que Echizen no querría recibirnos?" – Fuji sempai fue el primero en preguntar. Ryoga pareció pensarlo bien antes de contestar.

"Chibisuke no ha estado de buen animo durante este día. Ahora esta durmiendo, no se si se vaya a levantar pronto. Pero si quieren la invitación para que entren sin hacer ruido esta en pie" – Todos nos miramos. No habíamos venido por las puras. De todas maneras planeábamos ver a Echizen, aunque sea por un ratito.

El primero en cruzar la puerta fue Oishi por que era el que estaba más cerca. Luego entro Tezuka y de ahí el resto se decidió a entrar. Yo de todas maneras planeaba entrar.

Pero la casa no lucía como la recordaba. La ventana casi no iluminaba el cuarto por que había varias cajas apiladas frente a ella. A decir verdad había muchas cajas amontonadas contra la pared por toda la casa. Estaban acomodadas de tal manera que solo dejaban un sendero para pasar.

"¿Planean mudarse a alguna parte?"

"Si. Nos estamos mudando mañana por la mañana a un lugar más tranquilo y un poco más espacioso. Si quieren me pueden ayudar a meter las cosas de la cocina, de la sala y del baño dentro de las cajas. Creo que necesito ayuda con esto. No pude avanzar mucho hoy"

Entre todos intentamos desarmar el departamento y ponerlo en las cajas que había. Libros, adornos, fotografías. Platos, cubiertos, enlatados, fuentes. Toallas, frazadas, cortinas.

Mientras íbamos trabajando en eso a Fuji se le ocurrió preguntar que era lo que en verdad había pasado que no había podido avanzar con la mudanza durante el día. Y si a Echizen le había pasado algo malo.

"Chibisuke esta bien. Nada fuera de lo común le ha pasado"

"¿Fuera de lo común?" – Inui comenzó a revisar unos apuntes que tenía.

"Supongo que ustedes como sus amigos deben haber revisado mas o menos de que trata la enfermedad ¿verdad? Es simplemente uno de esos síntomas…"

"¿Pero como se encuentra?" – le termine por preguntar. Perder la memoria no le molestaba mucho por que muchas veces no se daba cuenta pero si se deprimía cuando sus piernas no se querían mover o cuando escribía pasándose a los reglones aledaños.

"Si me van a interrogar así no voy a poder seguir con este teatro" – dijo murando para si mismo – "Chibisuke esta en su cuarto despierto creo. Hoy no puede hablar bien así que ha decidido no hablar en público" – dijo en voz baja como para que solo nosotros lo escucháramos. – "Me voy a dar la vuelta para ir a traer mas cajas del cuarto de mi mamá. Si me volteo y los dejo solos en la sala no creo que ninguno de ustedes se atreva a entrar al cuarto de allá. ¿Verdad?" – Ryoga nos guiño el ojo y se fue a hacer exactamente lo que nos dijo que haría. Nos miramos un rato las caras y el primero en acercarse a la puerta fui yo.

La abrí despacito como para agarrarlo de sorpresa. Su habitación lucía como la primera vez que entre. Todo en cajas. El estaba tirado encima de su cama tapado con una frazada mirando al techo como si fuera un muñeco sin vida.

"¿Echizen?" – Sus ojos amarillentos intentaron mirarme pero se cerraron casi al instante – "Echizen no te duermas que he venido a verte" – pero no planeaba abrir sus ojos – "Echizen has dormido todo el día. Todos hemos venido a verte. Levántate ya" – Todos los demás estaban mirándonos desde la puerta del cuarto. Echizen abrió un ojo y movió la boca. Casi no lo podía oír.

"¿Ochibi? ¿Podemos pasar también?" – Eiji sempai no espero la contestación, simplemente se atrevió a cruzar el marco de la puerta y se sentó a los pies de la cama – "Nya Ochibi ¿Qué tal te fue hoy? Hoy hizo mucho frío afuera y tuve que usar el abrigo más grueso de mi ropero"

"Eiji tiene razón. Felizmente tu estas aquí dentro y no tienes que soportar el clima de la calle" – se apresuró a añadir Oishi mientras abría su maleta para sacar algo – "Este libro tiene muchas hojas pero es una lectura bastante ligera. Pensé que si te aburrías quizás te interesaría leerlo o al menos darle una ojeada"

"Yo te traje algo también Echizen" – Fuji sempai desde la puerta se abrió paso para entrar. Echizen se sentía algo perdido, lo podía saber por la cara que estaba poniendo. – "Es un cactus en miniatura. No necesita muchos cuidados" – Fuji sempai me hizo a un lado para hablarle mas cerca al oído pero desde donde estaba lo pude escuchar muy bien – "Y si le hablas a la flor puede escuchar tus secretos. Es una planta elegante y un amigo muy reservado" – yo pensaba que los cactus no daban flor pero el que había traído Fuji sempai era parte de su colección, un cactus con una flor blanca justo al centro de la planta.

No todos fuimos capaces de traerle algo a Echizen. Era difícil escogerle algo si nos poníamos a pensar en los temas que debíamos evitar.

Echizen por otra parte se negaba a hablar. Era obvio que no quería que lo oyéramos intentar hablar.

"¡Nya nya! ¡Vamos a jugar algo!"

"Quizás deberíamos dejarlo para otro día que Echizen se sienta más dispuesto" – Tezuka buchou corto la conversación – "¿Verdad Echizen?"

Echizen acepto con la cabeza. Pero la bendición de verse liberado por nosotros no le duro mucho por que Ryoga se asomo por la puerta

"Ne Ochibi. No seas descortés. Tus amigos acaban de venir, no los puedes botar así nomás. ¿Por qué no se quedan un rato más? ¿Qué dices Ochibi?" – pero tampoco contesto. Solo se encogió de hombros y se limito a quedarse quieto.

De todo el departamento la sala era el lugar que mas espacio tenía. En el cuarto de Echizen no entrábamos todos. Echizen prefería quedarse a dormir en su cuarto en vez de estar afuera con nosotros.

"¡Vamos Ochibi! ¡Vamos a jugar cartas!" – entre Kikumaru sempai y Fuji intentaban hacerlo pararse de su cama mientras Inui sempai me cortaba el paso para ir en su auxilio. Las otras tres personas que podían salvarlo de esta situación se encontraban en la sala sentados esperando a que no uniéramos pronto.

"Vamos Echizen, solo vamos a jugar. No te vamos a pedir que hables si no quieres"

"¡Fuji! Echizen quiere descansar. Déjalo y vamos a la sala" – Tezuka se volteo esperando a que todos lo siguieran – "Echizen. Si sientes ganas de acompañarnos estaremos afuera" – todos a petición de Tezuka lo dejamos solo en el cuarto. Quizás si nos divertíamos mucho afuera, en la sala él se animaría a acompañarnos.

xoxoxox

Al fin se fueron y me dejaron tranquilo. Todo esto parecía ser culpa de Ryoga, ya me las pagaría después.

Pero a pesar que no quería estar con ellos por el momento no me podía quedar mucho rato aquí en mi habitación. Ryoga se había encargado de limpiar mi cuarto y poner todo en las cajas. No sabía exactamente por que teníamos que mudarnos y tan pronto. El lugar donde estábamos ahora no me desagradaba. Era los suficientemente grande como para que entraran mis cosas y solo lo necesario.

No me gustaba el hecho de mudarme de casa en especial cuando ya me había aprendido muchas cosas sobre esta. Como que hay veinte pasos de mi cuarto hasta el baño, que los vecinos del siguiente piso se levantaban siempre muy temprano y que les gustaba correr por su casa desde muy temprano. Sabía que si sacaba mi cabeza por la ventana a cierta hora siempre iba a ver a la misma viejita sacar a pasear a sus mascotas.

Ir a una casa nueva significaba volver a aprender las cosas básicas de ese lugar. Volver a poner todo en su sitio siempre era agotador. ¿El baño estaría cerca de mi cuarto? ¿Tendría el baño una tina grande?

Tanto pensar me dio sed. No era buena idea gritarle a Ryoga para que me trajera agua. Uno por que no quería que nadie me oyera hablar de este modo y por que con todo el escándalo que estaban armando ahí nunca me iba a escuchar.

Abrí mi cama para bajar mis piernas. Al principio no me querían obedecer. Pero yo necesitaba salir de mi cama así que las obligue a pisar mis sandalias. Pero mis piernas estaban siguiendo mi mal ejemplo y se negaban a obedecerme. No solo se estaban negando a moverse, se estaban torciendo. Sentí que los dedos de una manera misteriosa querían montarse unos sobre otros de manera que mi anatomía no iba a permitir. Me estaba doliendo. Sentía que mi pierna se iba a romper.

¿Gritar y que todos me escuchen o morir de dolor?

Ninguno de los dos.

Con mis manos empecé a golpear la pared esperando a que alguien escuchara algo. Si no venían por mi en los próximos cinco segundos iba a gritar.

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Cinco

Pero el grito que quise dar no salio y si lo hizo no fue lo suficientemente alto. Había veces en las que podía hablar y no lo hacía. Hoy, en cambio era uno de esos días en los que quería gritar y no podía.

xoxoxox


Se acabo el capítulo. Si, después de dos años sin actualizar lo hice. Pero como fueron dos largos años de espera entonces les doy un capítulo un poquito mas largo. Conste que les advertí que se pusieran cómodos para leer.

Espero que sigan vivos después de todo lo que tuvieron que leer.

Gracias a todos los que esperaron este capítulo, gracias a mis acosadoras personales que lograron que volviera a esta historia. Cualquier tipo de critica siempre es bien recibida así que espero sus reviews.

Review this Chapter
Share


Return to Top