Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Naruto » Desire

o-o-Nekoi-o-o
Author of 14 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Angst - Neji H. & Hinata H. - Reviews: 131 - Updated: 11-27-07 - Published: 03-04-06 - Complete - id:2828923

Disclaimer: Todo es de Kishimoto-sensei, mi objeto particular de adoración y sumisión eternas. Nada me pertenece, ni la serie, ni sus personajes ni los derechos de nada. Este fic se hace sin ánimo de lucro y no cobro nada por ello, así que ni se moleste en denunciarme, sensei, solo saldrá perdiendo XD

Pairing: NejiHina. Lime en un primer momento, después ya no sé XD Posiblemente Three-Shots.

Aquí empezamos.

Desire

Primera parte

-Antes de vuestro entrenamiento común, haréis ceremonia del té.

Ésas han sido las dictatoriales palabras del padre de Hinata esta mañana, cuando nos hemos reunido, esperando por sus órdenes de este día. Ni Hinata ni yo hemos dicho nada al respecto, pero creo que compartimos el mismo pensamiento. Odiamos hacer ceremonia del té y esa clase de cosas.

Por lo menos, he de agradecer al cielo que su padre ya no tome parte en nuestro aprendizaje. Resultaba bastante molesto tener su mirada fija en mí en todo momento, esperando un mínimo fallo para descargar en mí todo su malhumor. Oh, .¿por qué no hará lo mismo con su hija?. ¿Acaso antes no la despreciaba? Está tan pendiente de ella como si en algún momento algún asesino viniera a arrebatársela -siempre fue excesivamente protector para mi gusto- o algo así. No parece confiar demasiado en la labor de vigilancia que se me ha encomendado desde que vine a este mundo y fui marcado con este sello que me encierra en una jaula, donde, incansablemente, agonizo.

De todas maneras, creo que prefiero estar a solas con ella, aunque eso me altere tanto que pierdo la concentración. Hoy nos tocará entrenar juntos, almorzar juntos y estudiar juntos nuevas técnicas. Como cada día, incansablemente. Como si no me resultara ya bastante incómodo tenerla a mi lado todo el rato como para que ella se me insinúe tan... inocentemente. Una simple mirada, unas palabras cariñosas, una delicada caricia con sus pálidos dedos. Y luego, tras haberme encendido como nunca, ella solo ríe tímidamente y continúa con sus labores.

Es como si sospechara de mi deseo hacia ella o algo parecido. Me mira y me altero. Sonríe ante algún comentario y aprieto los puños, en la frontera de mi contención. Y ya no hablemos si me toca. Es entonces cuando mi cuerpo suplica, al límite, que la eche al suelo, y, sin importar por sus palabras, cualesquiera que éstas fuesen, la haga mía una y otra vez. No han sido pocas las veces en que me he perdido en ensoñaciones imposibles donde Hinata me pide más, y un grito de atención de Hiashi me devuelve a la cruda realidad.

Realidad que he asumido que tengo que enfrentar de una vez por todas. Aunque la lleve deseando toda mi vida y he estado siempre en la sombra, sospecho que ella no siente lo mismo por mí. Me deshago de celos, pero no puedo hacer nada. Gruño de impotencia. ¿En qué momento este sentimiento anidó en mí, y fue brotando como una flor naciente? Flor que intento arrancar de raíz cada mañana que pasa, que intento destruir, pisotear; convenciéndome a mí mismo que esto es solo pasajero, que estoy en una edad difícil, que pronto volveré a verla como mi prima y nada más. Pero nada sirve. Mi amor por ella es el agua tan deseada por esta flor, y mucho más potente que cualquier sentimiento negativo que yo pueda otorgarle.

Divago sobre esto mientras Hinata y yo nos dirigimos a la okiya, dispuestos a empezar el trabajo de hoy. No me mira, parece ausente. Me sorprende, normalmente iniciamos un diálogo que no sobrepasa lo amistoso cuando estamos juntos. No debería, pero la curiosidad me mata...

-Hinata, .¿por qué estás tan callada?

-Oh, no es nada -entrecierra sus ojos, mostrándome una abierta sonrisa que no logro creerme.

-Estás en constante silencio y eso me parece extraño. ¿Acaso algún mal perturba tu mente?

Hinata se detiene y me mira frunciendo el ceño. Al poco, ríe de la manera que solo ella sabe hacerlo, poniéndome la carne de gallina.

-¿Por qué continúas dirigiéndote a mí de esa forma, como si fuera alguien de la realeza? -dice pícara- No seas así, hace ya mucho que hablamos de lo que ocurrió y decidimos poner fin a la enemistad que nos separaba.

Me acuerdo de ese día. Sin embargo, no estoy por la labor de mencionar algo tan pasado como eso. En su lugar, quiero indagar un poco más.

-Lo sé. Pero volviendo al tema de antes, .¿por qué...?

Me detengo. Ella se ha acercado a mí y clava sus ojos en los míos con descaro. Siento morir y suplico interiormente que se aparte. Pero lo que hace Hinata ahora me ha paralizado. Sus brazos han rodeado mi cuello, rozándolo, y su cintura se junta con la mía. Su olor está presente en todo el ambiente y me embriaga. Ardo de excitación cuando sus labios hablan rozando mi lóbulo, incitante, inocente.

-Gracias por preocuparte por mí, Neji... Pero te aseguro que estoy muy bien.

Sin más, se separa y me deja atrás, pues de repente tiene mucha prisa por llegar a la okiya. Me deja en un estado que podría describir como preocupante. Debería pasar por el servicio antes de reunirme con ella.

---

Me siento frente a la mesita de té cruzando las piernas. Neji se retrasa esta vez, y me pregunto por qué. Parecía bastante nervioso cuando estábamos en el pasillo. Oh, .¿acaso se sentirá ofendido por mi muestra inusitada de afecto? Pienso en ello con el corazón oprimido.

Neji me provoca sentimientos extraños. Quiero que me tome en serio, que me trate bien, que me vea como una persona digna de su confianza. Pero últimamente he notado un aura extraña a nuestro alrededor, y me parece preocupante. Y sé que yo soy tan causante como él de esa atmósfera tan densa entre nosotros... porque...

Quizá no esté bien lo que estoy haciendo, y me odio por ello, pero es que no soy capaz de reprimirme cuando estoy cerca de él. Sale a la luz una faceta de mi personalidad que me sorprende. Ante los demás, soy la tímida Hinata, que jamás dañaría a nadie, pero creo que solo Neji es testigo de este yo tan particular. Quiero ver sus reacciones comportándome así con él, quiero atraerle a mi red, quiero que se lleve una impresión mía diferente a la habitual, ilógica, salvaje. Estaré demente, pero así es como me siento.

Es complicado, pero creo que le deseo de una manera un tanto enfermiza. Me perturba, se introduce en mi mente, le da la vuelta a mi mundo ordenado y perfecto, convirtiéndolo en un amasijo ardiente que hace que me sonroje. La sangre se me sube a la cabeza cuando percibo su olor. Me mareo si me mira. No suele tocarme por su propia voluntad, pero cuando yo lo provoco y nuestras manos se encuentran, tiemblo y desfallezco.

Es una enfermedad, lo sé, o una tortura. Y más razón lo debe ser si para colmo yo soy quien más hace que estemos en contacto y la confusión aumente entre nosotros. Dudo si Neji comparte esto, pero me ha dado muestras de mostrarse huidizo cuando hemos intimado un poco. Tal vez sea timidez, o amabilidad... o quizá también esté incómodo por esta salvajedad de sentimientos.

De cualquier modo, lo ignoro. Y aunque quiera evitar por todos los medios seguir con este juego, no puedo evitarlo. Mi cuerpo se mueve solo si le tengo delante y aunque después me regañe una y mil veces por haber vuelto a caer, en el fondo sé que lo voy a seguir haciendo. Hasta que no aguantemos y explotemos por la presión, aunque sea distinto en cada caso.

Neji aparece ahora por la puerta. Se le ve sonrojado a más no poder y se apresura a sentarse a mi lado para empezar con nuestro té. Nuestros ojos se encuentran y, como si lo hubiésemos pensado al mismo tiempo, desviamos la mirada.

Tomamos el té en silencio, que no tarda en volverse tremendamente tenso. Oh, .¿qué habrá sido de la fluidez de nuestras conversaciones, de nuestros juegos, de nuestras paseos en el jardín? Todo ello se ha ido perdiendo progresivamente, desde que esta tensión reina entre nosotros. Me recrimino silenciosamente. Deseo decir algo, pero no sé qué exactamente.

Finalmente, dejo que mi cuerpo hable por sí mismo. Mientras ingerimos los pequeños dulces que hay junto al té, mi mano se desliza sola y roza la tela de su yukata. Me dirige una mirada pero yo mantengo la mía fija en la mesa. Estoy demasiado avergonzada de mis propias acciones. Deslizo la extremidad por su pierna, delicadamente, hasta llegar a cierta zona. No decimos nada, y él me deja hacer, lo que es buena señal. Continúo, pues, satisfaciendo mi curiosidad. Aprieto con suavidad la parte interior de su muslo y se le escapa un gemido. Me sonrojo, pero en ningún momento retiro los dedos.

Es su turno ahora. Se vuelve hacia mí y nos quedamos frente a frente. Mi mano sigue en el mismo sitio y olvido el té de momento. Cierro los ojos cuando sus manos temblorosas abren mi yukata y me roza. Contacto directo con mi piel, oh, es más de lo que puedo soportar. Pero me encanta cómo se siente, así que permito que continúe. Sus manos aflojan el nudo de mis vestiduras y, rápidamente, cuela sus gráciles dedos hasta que llega a un punto en que si sé que no lo detengo, algo imparable nos va a hacer perder la razón. Empero no me veo capaz de hacerlo, ahora es cuando estoy disfrutando más de él, cuando más ardiente me he sentido...

Desgraciadamente, la magia se interrumpe cuando papá entra en la habitación. Nos separamos tan rápido que casi nos caemos hacia atrás.

-¿Ya habéis terminado el té? Venga, venid. Os espera el entrenamiento matutino.

Asentimos como robots y nos levantamos. Ni una mirada, ni un “ahora nos vemos”. Corremos cada cual a nuestra habitación a estar solos por un breve instante. Lo que acaba de ocurrir ha sido demasiado importante.

---

Me apoyo en la puerta cerrada de mi cuarto agitado a más no poder. La sangre devora mis venas y el sudor resbala por mis manos. Mi pecho sube y baja al compás de la respiración. Y mi cerebro da vueltas y más vueltas a Hinata, solo Hinata.

No hay cabida para nadie más, solo es ella. Y lo que ha estado a punto de ocurrir me ha trastornado. Nunca antes habíamos sido tan poco discretos, nos limitábamos a un simple roce, a unas palabras cariñosas... Pero esta vez el deseo ha sido evidenciado. Ya no podré tener jamás dudas de ello.

Aunque no dé muestras de darme por enterado, sé que Hinata no es el tipo de persona que haga algo inconscientemente. Claramente ha acariciado un retazo de mi muslo que ha quedado al descubierto con sus finos dedos cuando estábamos a punto de terminar el té. He vuelto a seguir su juego, ha vuelto a hacerlo. Me confunde, me impresiona, me lleva a sus redes. Caigo rendido a sus pies cuando hace eso. Mis manos arden porque han rozado por un breve instante su delicado cuello y parte de sus cabellos. Hubiese enloquecido si hubiese tenido la oportunidad de explorar más allá de estas dos zonas.

¿Qué es este poder, Hinata?. ¿Por qué lo utilizas sobre mí?. ¿Qué es ese afán tuyo por confundirme, amarme por un breve momento, dejarme al segundo y volver a retomarme?. ¿Acaso no eres consciente de mi debilidad por ti, de lo impotente que me siento? Demasiadas preguntas que no tienen respuesta. Ansío conocer cómo te sientes realmente, empero, temo lo que pueda ocurrir.

Yo debería ser quien te ame, quien te controle, quien te tenga a mi merced. Te quiero como parte de mí, pero si no me lo permites, jamás podré acceder a tu cuerpo, a tu corazón. ¿Tan difícil es que llegues a conocer lo que siento cuando a estás a mi lado, todos los sueños que me torturan cada noche?

Caigo al suelo y doblo las rodillas. Los cabellos me hacen cosquillas allá por donde se desparraman. Recuerdo instintivamente los lejanos días en que Hinata me rogaba que le permitiera ocuparse de mis cabellos. Sonrío, qué inocentes éramos en esa época...

-FLASHBACK-

Un Neji de ocho años entrenaba en el jardín de la mansión Hyuuga. Su cuerpecito estaba envuelto en un atuendo blanco y azulado, casi cubierto por la longitud de sus largos cabellos castaños. Comprobó el número exacto de pájaros en los árboles con su Byakugan.

-¿Siete pájaros? -se preguntó en voz baja- No, nueve- suspiró- Debo practicar más, para que mi padre esté orgulloso. No solo Hinata-sama puede permitirse el lujo de ser admirada...

-¡Neji-onisan!

Una muchacha salió de la casa en dirección a su primo, con atuendo tradicional y con peines en sus manitas. Sus cortos cabellos adornaban una carita delicada. Sonreía dulcemente.

-Hinata-sama¿no estabas practicando juuken?

-Así es, pero te he visto y no he podido esperar a peinarte de nuevo -le mostró lo que llevaba- Oh, onisan... ¡Volvió a enredarse tu cabello¿No te dijo tu papá que lo sujetases con la cinta?

-Hinata-sama, a estas alturas deberías saber que detesto ponerme esa cinta. Me resulta insoportable tener algo que distraiga mi atención.

La niña arrugó la frente, contrita.

-Papá la hizo para ti, onisan... Pero respeto tu decisión si decides no ponértela... Bueno¿me dejarías...?

-Sí, aunque quiera entrenar ante todo, siempre es correcto hacer un pequeño descanso -mumuró el joven, haciendo gala de su elocuencia a tan corta edad.

La joven Hyuuga contuvo un gritito entusiasmado. Se situó detrás de su adorado primo y, cuidadosamente, cepilló sus cabellos color café. Éste se dejó hacer, disfrutando de la suavidad de las manos de ella.

Unos pétalos comenzaron a caer ante los pequeños. Pronto, el ambiente se volvió rosado y el aire se impregnó del dulce olor a cerezo. Hinata dejó su tarea de desenredar los espesos cabellos de su primo para levantarse de un salto e ir corriendo al cerezo más cercano. Allí, empezó a dar saltitos, intentando atrapar uno de los pétalos que tanto la atraían. Neji se levantó y fue a su encuentro.

-¿Haces algo en especial, Hinata-sama?

-Onisan, intento alcanzar uno de esos lindos pétalos antes de que rocen el suelo... pero soy muy pequeña aún...

-Te ayudaré, si es ése tu deseo.

Neji subió a Hinata a su espalda para que ésta pudiese alcanzar su tan demandado pétalo. Ésta, agarrándose a las prendas de su primo, se incorporó lentamente y pronto sus manos quedaron cubiertas de rosa. Se abrazó a su primo, gritando de contento. Éste perdió el equilibrio y se precipitaron al suelo con un ruido sordo. No se hicieron ningún daño, rieron tan solo, disfrutando de su temprana juventud.

Así los encontraron, jugando felices, los padres de ambos, que, al momento, los metieron en casa, culpando al frío. Pero Neji supo, muy en el fondo, incluso pese a ser tan joven, que quizá ellos habían empezado a sospechar, y con razón, de las consecuencias que tendrían sus hijitos en el futuro si dependían tanto el uno del otro... pues a partir de ese instante, solo les permitieron verse para los entrenamientos... y nada más...

-FIN DEL FLASHBACK-

Y así ha sido hasta la fecha... Emito un sollozo de la más profunda aflicción. Este recuerdo ha hecho que, incansablemente, vuelva a recordar a mi fallecido padre. ¿Por qué te has ido de mi lado, papá? Ahora cuando más te necesito para que me ayudes con esta pesada carga, noto más y más tu ausencia. ¿Por qué tuviste que morir y dejarme solo?

No puedo más. La cabeza me da vueltas. Creo que no iré al entrenamiento con Hinata, sino me quedaré aquí, víctima de una estupenda jaqueca. Dudo que me echen de menos, pues sé que Hiashi solo tiene ojos para su hija, y lo mismo para el entrenador. No creo que nada ocurra por que hoy decida que no quiero torturarme con ella a mi lado.

Me recuesto en mi cama, mareado por el reciente suceso. Poco a poco, me permito navegar por mi propio mundo de ensueño... No espero descansar, pues sé que Hinata me seguirá martirizando dentro de mi fantasía... pero, como se suele decir, es solo un sueño, y lo prefiero a tenerla delante de mí en la realidad... cuando no estoy seguro de qué podría hacerle.

---

-No, Hinata... El movimiento de tu brazo al hacer el juuken contra tu adversario debe ser seguro, y sin pensar. No divagues acerca de cómo podría contraatacar éste, solo limítate a apuntar y tundir firmemente.

Respiro agitadamente y vuelvo a la carga. No es un entrenamiento en que tenga que activar mi Byakugan y eso es lo que lo hace tan difícil. Debo intuir dónde se sitúan los puntos de chakra para cerrarlos con un golpe seco. Sin esforzarse, para mi congoja, nuestro entrenador esquiva mi ataque y me hace caer al suelo con un taijutsu perfecto.

-De todas maneras, hoy no estás concentrada en el entrenamiento -me reprende- Además¿dónde se supone que está tu onisan¿Acaso no es su deber hacer gala de su presencia en los entrenamientos y combatir contra ti?

-Así es... -digo aún en el suelo. Me duelen las articulaciones y me pongo en pie con dificultad- Pero estaba... extraño... –decido no emplear palabras mayores-...desde esta mañana y supongo... que se encontraba... uhm... indispuesto para venir...

Me mira con los ojos echando chispas.

-Bueno, visto que no podemos avanzar a causa de la falta de Neji, puedes retirarte. Espero que mañana sin falta estéis ambos aquí. Y tú... que estés más centrada en lo que debes hacer en lugar de fantasear.

Abandona la sala. Bajo la cabeza. No me afectan sus palabras, aunque deberían, pues ha sido muy duro. Me gustaría mucho contarle acerca del porqué de mi esparcimiento, pero solo sería una pérdida de tiempo...

“Neji¿por qué no habrá venido?” -me pregunto de camino a su cuarto- “¿Habrá caído enfermo¿O...?” Sacudo la cabeza. “Debe ser... por lo que pasó esta mañana...”

Toco la puerta. Sé que es de mala educación ir a verle y más después de todo lo que está pasando, pero mi preocupación supera los buenos modales. Además, estoy harta de que me regañen por estar pensando en él a cada momento. Quiero... aclarar las cosas con él, aunque... aunque cueste...

No hay respuesta por parte de Neji, y decido abrir un resquicio de la puerta. Un bulto en su cama me confirma que está ahí y seguramente dormido. Entro sin hacer ruido y me acerco.

Sus cabellos color café están esparcidos por la almohada y sus ojos cerrados con suavidad. Su pecho sube y baja al compás de la respiración y, de cuando de cuando, murmura algún sonido entre sueños. Me acuerdo de respirar cuando noto cierta presión en el pecho. Inhalo, exhalo. Dios, Neji se ve tan... maravilloso cuando duerme... Ansío tocarlo, como esta mañana, no obstante, .¿qué dirá si se despierta y me ve aquí? Probablemente me reñirá, o incluso me echará de su habitación. No debo invadir su espacio, es lo que me he prometido desde siempre; empero, mi forma de actuar últimamente no se corresponde con el raciocinio.

Me inclino hacia él, sin saber por qué. Los impulsos me guían. Quizá solo quiera embriagarme con su olor, o sentirle más cerca. Una parte de mí desea que despierte ahora, solo para comprobar si su reacción sería igual que la de esta mañana mientras tomábamos el té y no pudimos evitar rozarnos de esa forma que casi nos hizo perder el control... Pero, por otra parte, .¿qué haría si...?

Justo en ese momento, Neji agita los brazos- probablemente sueña con algún combate en el pasado-, me toma por los hombros, guiado por el instinto, y, aún dormido, me hace caer sobre él, apretándome contra su pecho.

Mis sentidos se paralizan de inmediato al darme cuenta de lo que pasa. Me tiene totalmente apretada contra su pecho; puedo notar el leve movimiento de su cuerpo al respirar y su corazón. El mío late tan fuerte que a la fuerza tiene que oírlo. Y, sin embargo, no despierta; o no parece querer despertar. Me muevo un poco para apartarme, pero es muy fuerte y no me deja ir. Supongo que piensa que soy el enemigo que acaba de atrapar dentro de su sueño. ¡Oh, no!. ¿Y si alguien viniera ahora y nos viese así? Nos matarían, lo sé, debo alejarme de él antes de que algo así suceda.

Me sacudo y logro desasirme de su asfixiante abrazo y es entonces cuando abre los ojos y me ve encima de él- no me había dado tiempo a levantarme del todo-. Sus mejillas adquieren el color de las fresas silvestres y por el calor que siento, seguro que las mías tienen la misma tonalidad. No decimos nada. Esto es tan solo un reflejo de aquel momento íntimo ocurrido durante la ceremonia del té.

En silencio, sus manos vuelan ágiles por mi ropa, rozándome. No me quedo atrás y yo también me atrevo a desabrochar su camisa, descubriendo su pecho. Somos víctimas de la pasión del momento; no somos capaces de pensar. Al momento, él se mueve y me deja bajo su cuerpo, tomando el control. Y es entonces cuando tengo la oportunidad de sentirlo por primera vez, acariciando mis labios. Me lleva a la locura y no hago nada por impedirlo. Correspondo a su beso y nos dejamos llevar por nuestros sentimientos escondidos. Dentro del beso, la humedad reina. El aire se llena de nuestra pasión desbordante y única. Mientras el beso, asfixiante y deseoso, continúa, él va explorando mi cuerpo sin detenerse, como si en algún momento fuera a irme de su lado y lo temiera. Desfallezco de placer. Son sensaciones completamente nuevas.

Y es entonces cuando Neji rompe el contacto eléctrico, abandonando mi cuerpo. Se levanta de inmediato y me deja en su cama, boca arriba y con la camisa a medio poner. Se mantiene de espaldas a mí. Me incorporo. Todavía no ha dicho nada, pero es ahora cuando lo hace.

-Hinata...-suena tenso-. Yo... Acabo de recordar que Hiashi-sama me ha anunciado que tu equipo vendrá a buscarte en unos instantes para entrenar junto a Kurenai.

-Neji...-¿es que no va a decir nada de lo que ha pasado?

-Ve a prepararte, te lo aconsejo. Y recuerda que a la noche volvemos a entrenar juntos, por tanto, no te retrases. Hiashi-sama se enfureció cuando la semana pasada no pudiste llegar a tiempo, y no deseo que se repita, pues luego soy yo quien paga las consecuencias.

-Yo... pero...

-Y por cierto, arréglate bien la camisa y péinate. No quiero que luego anden diciendo cosas por ahí acerca de ti. Va a parecer que no hago bien mi trabajo de velar por tu persona.

Sus palabras tienen el mismo efecto sobre mí que una bofetada.

-¡Onisan! –él hace ademán de ir hacia la puerta, pero no lo dejo ir. Le agarro por el brazo y sollozo- ¿Qué has...?. ¿Por qué...?. ¿Qué ha sido lo que pasado ahora, entonces?. ¿Y lo de esta...?

-No me gustaría que malinterpretaras lo que ha ocurrido conmigo –suena como un pedazo de hielo. Me rompe por dentro-. ¿Acaso no lo entiendes? Ya es hora de que dejemos estos jueguecitos, ya no somos críos...

-Neji...

-Comprende. Tú solo eres mi prima y la persona a la que debo proteger, pues es lo que se me ha encomendado. Yo soy tu primo, del que debes tomar ejemplo, pues es lo que se te ha encomendado a ti. Es lo único que nos une y no podemos dejar que otro tipo de emociones nos invadan. Las vías del destino son insondables, mas sé que esto ha sido solo una prueba para determinar lo que verdaderamente sentimos.

-Pero...-no puedo formar una frase coherente. Oír las duras palabras de mi onisan es lo mismo que ser mordida por una serpiente venenosa. Me mata, letal, lenta y dolorosamente...

-Aférrate a tu deber, Hinata. Ya sabes que esto, si fuese real, nos perjudicaría enormemente. ¿Qué diría Hiashi-sama?. ¿Qué sería de nuestro clan y nuestras afamadas raíces si el Souke y el Bouke se entremezclaran?-sacude la cabeza- Es demasiado, incluso para mí. En fin, solo quería que lo supieras y que espero, por tu bien y el mío, que esto no vuelva a repetirse.

Abre la puerta y desaparece por ella. Me obligo a seguirle y hacerle entender, pero, en su lugar, me quedo allí, llorando silenciosamente. La brusquedad y el odio con que se dirigía a mí no tienen ni punto de comparación con la frialdad que me profesaba hace unos años. Pero fue algo que solucionamos y me alegro muchísimo de que ahora hablemos normalmente y nos llevemos bien... He soportado tanta humillación por su parte, y ahora... cuando las cosas parecen calmarse... cuando empezamos a sentir todo esto... él me hiere de esta manera y huye de lo que ocurre...

Me equivoqué al pensar que podríamos ir más allá de una sencilla amistad, a pesar de la incomodidad de este amor entre nosotros, pero Neji ha sido muy claro, quizá excesivamente, al hablar sobre esto. Me ha ordenado ignorar esta atracción descomunal, pero no creo que pueda hacerlo, al menos ahora... Solo me queda sufrir en silencio y no dejarme llevar por mis instintos nunca más, como creo que él hará también... No sé que pasará en el futuro. No sé lo que puede ocurrir de ahora en adelante. Pero lo que sí creo, firmemente, es que esto no va a quedar en punto muerto, caído en el olvido...

Oigo la voz de Kiba-kun en la entrada y me yergo. Las lágrimas de mis ojos se han secado por sí solas. Me lavo en el aseo, me arreglo y ensayo una sonrisa frente al espejo para que ni él ni Shino-kun me hagan preguntas. Bastante deben tener con sus propios problemas como para preocuparse por los míos... Y de momento, los hago a un lado en mi mente. Ahora entrenar es lo importante. Neji y yo solucionaremos todo esto en otro momento... por muy difícil que ahora me resulte ocultar mi tremenda tristeza.

Fin de la primera parte

N/A: Bueno, no sé si me ha salido bien, pues no suelo utilizar la primera persona para escribir fics. De hecho, en este iba a ser contado en tercera persona... Pero me resultó demasiado complicado para luego explicar lo que sienten Neji y Hinata uno por otro, así que lo dejé tal cual está ahora XD Supongo que seguiré con este método los capítulos siguientes, pero todo puede pasar XD

En fin, dudas, sugerencias, comentarios, etc dejen un review. ¡Hasta el próximo capítulo!



Return to Top