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Todos los personajes y lugares a excepción de Saint, Kent, Pent y Louise son propiedad de Namco. Yo solo los usó por motivo de entrenimiento
Tales of Kharlan
Por Yami
Prólogo.
Hace tiempo, existía un mundo llamado Aselia. Un día, los elfos bajaron del cielo desde el planeta que ellos llamaban Derris-Kharlan. Ellos en un intento de crear un nuevo hogar plantaron la Gran Semilla, que con mucho tiempo y adoración se convirtió en la fuente infinita del mana, la materia prima de la vida, el Gran Árbol Kharlan. Con el tiempo aparecieron humanos, enanos; ambos nativos de Aselia; y semi-elfos; la unión entre un humano y un elfo, entre otras criaturas. Cuando los elfos establecieron su hogar, que ellos bautizaron como Heimdall, Derris-Kharlan se alejo del planeta pero volvía cada mil años.
Pasaron años, décadas, siglos. Con la ayuda de los enanos y los semi-elfos, los humanos inventaron la magitechnology . Esta nueva tecnología fue creciendo, hasta llegar a ser aplicado en uso militar. Con el tiempo, el mundo de Aselia entro en guerra, y fue dividido entre 2 grandes imperios. El Imperio de Sylvarant y el Imperio Tethe’Alla. Los elfos orgullosos decidieron quedarse neutrales en esta guerra, los enanos huyeron a las cavernas de Moria; su hogar originalmente. Los semi-elfos fueron esclavizados por los humanos para hacer más magitechnology entre otras cosas. Esta guerra se conoció como la Guerra Kharlan. Con el paso de la guerra, el Árbol Kharlan fue muriendo poco a poco debido que la magitecnhology consumía abrumantes cantidades de mana. Han pasado mil años desde que comenzó la guerra…y pareciera que no tendría fin…
No se puede decir lo mismo del Gran Árbol
Capítulo 1: El chico de Heimdall
En un lugar que un poco al sur del centro del mundo, había una aldea rodeada por un bosque. Este bosque se le conocía como Ymir. Las densas copas de los árboles apenas si dejaban pasar la luz del astro sol, la humedad del lugar debido al lago en el que estaba el bosque creaba una cobija de bruma. En algún lugar de este medio ambiente se encontraban niños, niños elfos jugando a la pelota. A estos niños, que al igual que a todos los demás elfos; no les importaba lo que le pasará a los humanos en el mundo exterior, solo se preocupaban por sus cosas y por el gran Árbol. Cerca de ahí, encima de la copa de un árbol, se encontraba otro chico de baja estatura y delgado, de cabello rubio y ojos azules. Traía puesto una túnica blanca y unos pantalones azules. Observaba a los niños, quería jugar con ellos pero….no podría. Esos niños no dejarían que el jugara con ellos. Él era diferente, no era un elfo pero tampoco era un humano. Era algo a la mitad…un semi-elfo. Su nombre es Mithos Yggdrasill, nombre raro pero el no se quejaba. Sus padres murieron cuando todavía era un infante, así que su hermana mayor, Martel, se encargo de criarlo y cuidarlo; pero hablaremos de ella más tarde. Mithos, cómo semi-elfo que era no tenía muchos amigos y era constantemente molestado por los otros chicos por su herencia humana. El era inteligente y poseía talentos naturales de hechicero, a su edad era capaz magia elemental y magia blanca, en la cual se especializaba.
Mithos se dio cuenta que los niños volvían a Heimdall, la aldea de los elfos, que en otro momento hablaremos de ella. Empezaba a atardecer…..era hora de volver a casa. Mithos espero a que los otros niños se fueran para bajar del árbol, después de bajarse se fue caminando rumbo a su hogar que estaba un poco a las afueras del Bosque Torent. En el camino, Mithos se pregunto que prepararía Martel para cenar…..cualquier cosa estaría bien mientras no sea el mismo guisado que han estado comiendo desde haces unos… ¿5 o 6 semanas? El no lo recuerda…y era mejor así.
“Por amor a Kharlan, que no haya guisado esta noche”
“Por última vez, ya CASI llegamos”
“Que bueno, ya estoy cansado”
Atardecer. El mundo estaba a punto de dormir en lo que los últimos rayos de luz se deslizaban por el horizonte, emitiendo una luz carmesí. En la distancia, cerca del centro del mundo, uno podía ver dos figuras galopando hacia a la Tierra Sagrada.
Por supuesto, no había nadie que pudiera verlos.
Las dos figuras bajaron de sus arshis para tomar un descanso. Sus largas orejas puntiagudas revelaban que eran de origen élfico. En sus cuellos había una especie de gema, lo que decía que eran adeptos a algún tipo de arte marcial. Esas gemas se conocen como Exsphere.
El primer elfo, el más joven bajo de su arshis y miró a sus alrededores. – Hermano¿estás seguro que es este lugar? Es diferente de lo que me esperaba”
El segundo hace lo mismo que su hermano, pero con un rostro con mayor seguridad. “Por supuesto que este es el lugar. El mana fluye más fuerte cerca de la Tierra Santa”
“Mmm… el flujo del mana se siente…diferente.”
El elfo mayor se dirige a su hermano. “¿Qué quieres decir con, diferente?”
“Pues es como te digo, se siente diferente”
“Debes estar imaginando cosas Sain, no pasa nada con el flujo del--- “
El elfo mayor se había caído debido a que su arshis se detuvo repentinamente
“¡Kent!” – su hermano menor, Sain, se bajo de su propio arshis y fue a ayudar a levantar a su hermano mayor, Kent. – “¿Estás bien?”
“Ouch, si eso creo” – dirige su mirada a su arshis – “Oye que te pasa estúpido arshis. Ese golpe me dolió mucho” – Kent noto que su arshis estaba nervioso, pero no exactamente por su enojo “Oye….que es lo que te pasa” – luego vio a su hermano menor y vio que también tenía mirada extraña – “¿Y a ti que te pasa Saint?”
Sain solo levanto su brazo y solo apunto hacia una dirección. E elfo mayor dirigió su mirada hacia la dirección que apuntaba su hermanito y luego…se quedo sin palabras lo que sus ojos divisaban.
Si hubieran estado en el lugar de Kent y Sain, hubieran visto cientos de cadáveres hasta donde la vista dejara ver. Al juzgar por las armaduras y las diversas armas que llevaban se deduce que este lugar fue testigo de una batalla….una feroz batalla entre los Imperios Sylvarant y Tethe’Alla.
“Inconcebible” – dijo Kent
“Hermano, no muy lejos de aquí se encuentra el Gran Árbol. ¿Crees que le haya pasado algo?”
“Habrá que investigar”
Los dos hermanos elfos se subieron a sus arshis, a la velocidad del viento cruzaban el campo de cadáveres hacia la Tierra Santa de Kharlan.
“Por favor Dios que no sea ese guisado” – cruzaba sus dedos en cuanto abrió la puerta de su hogar.
Su casa era muy simple, tenia lo mas esencial que un hogar común podía tener. Un comedor, una cocina, dos habitaciones.
“Ya llegué Martel”
Una hermosa dama salió de la cocina. Tendría como unos 18 años de edad, estéticamente tenía una figura perfecta que combinaba con su vestido blanco que le llegaba hasta casi los talones. Su largo cabello verde claro le llegaba hasta casi la cintura, tenía unas hermosas esmeraldas por ojos y una sonrisa brillante.
“Mithos que bueno que llegaste” – recibió a su hermano menor con un típico abrazo y beso entre hermanos. – “¿Cómo estuvo tu día?”
“Pues bien, no me quejo. ¿Qué hay de cenar Martel?” – el joven aún tenía sus dedos cruzados.
“Pues que crees Mithos, como me faltaban muchos ingrediente para la paella, cenaremos de nuevo guisado nn”
“De nuevo --“ – las esperanzas de Mithos murieron en vano.
“¿Algún problema?”
“Martel…con todo respeto mi queridísima hermana.” – con un tono de voz más alta – “PERO ESTOY HARTO DE ESE GUISADO QUE HEMOS ESTADO COMIENDO POR CASI UN MES”
Su hermana solamente lomito fijamente
“No podríamos cenar otra cosa” – preguntó Mithos
“Podíamos pero…”
“Pero….”
“¿Quién se supone que debía traerme los ingredientes?”
“Este….creo que el guiso estará bien ” – Mithos recordó que a el le tocaba traer las cosas para la cena pero que las había olvidado.
“…Ok ” – lanzo un leve suspiro.
Los dos hermanos se sentaron en la mesa, Martel sirvió el guiso y empezaron a cenar.
Hablemos un poco de la familia Yggdrasill. Sus padres se llamaban Pent Yggdrasill y Louise. El padre de Mithos y Martel, era el invocador de la aldea y guardián del sello de Origin, el rey de todos los Summon Spirits, era el espíritu de la vida. Pent también era conocido por tener grandes habilidades mágicas que sólo podían ser superadas por sus habilidades con su espada. Su madre Louise, no se sabía mucho de ella; sólo que vino de Sybak. Ella simplemente por razones desconocidas llegó a las afueras del bosque de Ymir donde se encontró con Pent. A insistencia de Pent, el Patriarca de la aldea de Heimdall permitió a Louise quedarse con Pent. Unos años más tarde, después que la guerra estaba llegando poco a poco a Heimdall, Pent junto con otro grupo de elfos guerreros salieron a un viaje de reconocimiento, nunca se supo de ellos, dejando a una Louise con una niña Martel de 4 años y con un bebé en camino, es decir, Mithos.
Después de nacer Mithos, hubo un incidente entre los humanos y los elfos, hubo bajas de ambos bandos y este conflicto solo pudo terminarse cuando los elfos finalmente accedieron entregar a Louise. Nadie supo porque la querían, pero a los elfos no les importaba con tal de que volvieran a tener su vida tranquila. Y así fue como los hermanos Yggdrasill se quedaron huérfanos.
Los dos por ser semi-elfos pudieron haber sido expulsados pero los elfos vieron el potencial en los niños de Yggdrasill. Martel a sus 15 años se convirtió en protectora del Gran Árbol Kharlan; mientras que Mithos se convirtió en el aprendiz del Narrador que vive en Latheon Gorge.
Mithos y Martel habían terminado con su cena. Mithos no estaba muy complacido con la cena, se esforzó para no devolverla.
“¿Cómo te fue hoy en la escuela Mithos?” – preguntó Martel
“Nada fuera de lo normal, lo mismo de todos los días”
“Espero que no te hayas metido en problemas Mithos”
“Este…por supuesto que no Martel ” – Mithos tenía la facilidad de meterse en problemas.
“Bueno, me iré a dormir Mithos. Antes de acostarte, puedes recoger la cocina por mí Mithos” – se levanta de su silla.
“Por supuesto hermana”
“Ok. Buenas noches Mithos” – pasa al lado de Mithos y le da tierno beso de buenas noches.
“Buenas noches Martel” – el estómago de Mithos empezó a hacer ruido – “Rayos ” – al parecer el esfuerzo de Mithos de no devolver la comida no sirvieron mucho – “Ya no puedo más” – Mithos corrió rápido hacia fuera y….el resto ya lo saben.
Los dos avanzaban con cautela, nadie sabía si todavía quedaba alguien vivo. En ese momento, ya deberían estar enfrente del Gran Árbol, pero las nubes aún tapaban a la luna, así que tenían que esperar. Minutos después, finalmente las nubes dejaron pasar los rayos de la luna, estos se posaron directamente sobre el Árbol Kharlan.
Sain y Kent abrieron sus ojos…..el árbol estaba….no podían creer lo que sus ojos veían. Asustados, como si el fin del mundo se acercara volvieron a subirse a sus arshis y fueron corriendo de vuelta a Heimdall a informarle al Patriarca de la aldea.
Ya que el Grán Árbol Kharlan, la fuente del mana, fuente de la vida…..estaba muriendo.