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Anime/Manga » Shaman King » Tu muerte es mi libertad
Kaori Yuki
Author of 1 Story
Rated: M - Spanish - Humor/Romance - Lyserg D. & Hao A. - Reviews: 25 - Updated: 06-03-06 - Published: 04-09-06 - Complete - id:2884672

"Siento la demora, el capítulo se me alargó más de lo previsto. Recuerden que las comillas son los pensamientos de los personajes y los paréntesis los míos."

Capítulo Final

La luna se asomaba acechando a los dos jóvenes que aun permanecían en los columpios, y las estrellas la acompañaban cómplices en su vigilia nocturna iluminando los rostros de Yoh y Len, quienes ya mas tranquilos seguían conversando a cerca de su futura relación. A pesar de haber intentado muchas veces convencerlo, Len no lograba hacer que Yoh aceptara ser su novio.

- ¿Pero por qué, si prometo no incomodarte ni ser una molestia- rogaba por enésima vez el pelimorado.

-ya te dije por qué no quiero, no me hagas volver a repetirte la misma historia- respondió Yoh con una sonrisa en los labios, le hacía gracia la insistencia de su amigo.

-¡Pero… pero!- reprochó Len a la vez que con sus labios hacía un puchero. Miró de reojo al castaño y comprobó que aquello le había parecido aun más gracioso. Se revolvió el cabello con desesperación, ya no sabía que hacer. No obstante le quedaba un último recurso –Yoh- lo llamó rompiendo el silencio que se había producido –entonces si no somos nada, nunca más haremos esto- agregó con determinación Len antes de bajar del columpio, tomar el rostro de Yoh entre sus manos y besarlo profundamente.

-Len Len – tartamudeó un poco Yoh después de separarse del pelimorado. El beso le había gustado mucho, y realmente quería repetir esa experiencia . de todos modos, ese contacto con Len aun no le quitaba su fobia a los compromisos - "fobia a los compromisos"- pensó mientras una sonrisa lasciva se curvaba en sus labios y miraba directamente a los ojos de su amigo – yo no he dicho que no seamos nada – dijo de pronto – sólo he dicho que no quiero ser tu novio… pero podemos ser ¡amigos con derecho a roce! – agregó a la vez que se levantaba del columpio y abrazaba alegremente al pelimorado, como si lo que hubiera dicho fuera una idea fenomenal.

-¡¿Amigos con derecho a roce! ¿A que te refieres exactamente con eso? – le preguntó Len sorprendido.

-Bueno… a que podemos besarnos, abrazarnos y todo lo que quieras hacer, pero sin ponerle nombre a nuestra relación – explicó Yoh, a la vez que lo aprisionaba aun más con su abrazo – sería como ser novios… pero sin serlo ¿me entiendes?.

-"Todo lo que quiera hacer"- pensó Len sonriendo, pero movió su cabeza bruscamente de forma negativa, Yoh lo estaba convenciendo… - "¿y como no hacerlo si el moreno olía tan bien?" – negó nuevamente de forma efusiva – Yoh, sé a lo que te refieres – dijo al fin, separándose del castaño – pero es que me siento algo inseguro… Qué pasa si, como no tenemos nada, decides irte un rato con Lyserg, ya que no te es indiferente, supongo – le dijo el pelimorado muy bajito, casi en un susurro, y bajó la vista algo apenado.

-Mmmmm… no, no lo es, Lyserg es un chico bastante guapo ¿no crees? – Yoh miró a Len a quién parecía haberle afectado bastante sus palabras – Pero aunque Lyserg sea muy guapo y bese extremadamente bien, yo te quiero a ti, y no a él – dijo Yoh, levantando el rostro del pelimorado para que lo mirara - ¡vamos, no seas tontito. Si quieres que te prometa que te seré fiel te lo prometeré – el castaño alzó el puño y después se lo llevó al pecho – pero no seamos novios ¿si? – agregó en un tono casi de súplica.

-Está bien – aceptó resignado - ¿así que podemos hacer lo que yo quiera? – preguntó Len, Yoh afirmó con una gran sonrisa - ¡que bien! – exclamó el pelimorado arrojándosele a los brazos.

Yoh aceptó gustoso el abrazo de Len, pero al cabo de un rato abrazados, se dio cuanta de que el otro hacía el abrazo cada vez más efusivo, así que llevó sus manos a los hombros de Len y se percató de que estaba muy helado – Len… ¿tienes frío? – preguntó. El pelimorado asintió un tanto avergonzado – será mejor que entremos a casa.

Len agarró tímidamente la mano de Yoh para que ambos se dirigieran hacia adentro. Allí se encontraron a Fausto junto a Horohoro y Chocolove.

-¿Y tú que haces aquí? – preguntó Len intentando apuntar al rubio con el dedo, pero no pudo, su mano estaba ocupada. Sus mejillas se volvieron de un rojo intenso y muy nervioso soltó la mano de Yoh, esperando que nadie se hubiera percatado de aquello.

-¿Yo, pero si yo vine con ustedes… ¿Qué no lo recuerdas? – respondió Fausto.

-Sí, pero ¿Dónde estabas? – volvió a preguntar Len.

-Siempre he estado aquí… a excepción de esta mañana, fui a ver a Ryu y precisamente esto es lo importante que debo decirles - Fausto se puso serio y continuó – Ryu ha empeorado, le queda muy poco de vida… creo que sería bueno que fueramos todos a visitarlo en sus últimos momentos – agregó dramáticamente.

-Uy, pobrecito – lamentó Yoh.

-Híjole, y tan buena persona que era – dijo Chocolove moviendo la cabeza negativamente su cabeza.

-¡No digas eso, aun no ha muerto! – le reprochó Len, quién inconscientemente se preguntó si ya había pasado por esto.

.Uuuh… supongo que deberíamos marcharnos mañana, que lastima, yo quería quedarme toda la semana en esta casa – dijo Horohoro apenado.

-¿Y cuando empieza la despedida? – preguntó Fausto nuevamente alegre – ¡Eliza y yo queremos bailar!.

-¿Despedida? – preguntó Len.

-¡Claro, ¿es que no vamos a despedirnos de este lugar como se debe? – sugirió el rubio.

-¡Muy buena idea! – exclamó Yoh – pero no quedan suficientes cosas como para hacer una fiesta.

-No te preocupes, yo tengo todo previsto… además traje conmigo a algunas personas – Fausto hizo una señal para que sus invitados entraran. Era mucha gente, entre ellos, los apaches, los shamanes y los espíritus que habían conocido a lo largo del animé, mas una que otra persona que nunca habían visto en su vida.

-Vaaaaya – dijo Yoh antes de comenzar a saludar a todos sus amigos – hola Manta, hola Pilica, hola Tamao, hola Silver…

-Tengo una duda – dijo pensativo Horohoro - ¿estas personas no eran las que estaban con nosotros en el funeral?

-Sí, es cierto – lo apoyó Len – y también iban a venir a celebrar con nosotros ese día, pero nunca llegaron.

-Yo siempre me pregunté por qué sólo nosotros habíamos venido, si los invité a todos – agregó Yoh, quién junto a los demás jóvenes volteaban a ver a Fausto esperando una respuesta.

-Je… es una larga historia.

Mini flash back

-Bueno, bueno, ¿fue triste no, pobre Anita ojala que esté con los angelitos- hizo una pausa y sonrió- pero sé que no le gustaría vernos tristes, así que aprovechando de que su enorme casa se encuentra tan cerca, he decidido dar una fiesta en su honor para celebrar su muerte, ejem…ejem…perdón, para recordarla como es debido, así que ¿qué esperamos, ¡vamos!

La muchedumbre ansiosa se dirigió al bus que los llevaría hacia la casa de Anna, después de un viaje de media hora, estacionaron cerca del lugar y vieron como Yoh, Len, Horohoro, Chocolove, Ryu y Lyserg descendían del bus ignorándolos por completo. Fausto, junto a su Eliza, quién se disponía a bajar también, fue interceptado por Silver.

-¿Podemos bajar ahora? – preguntó el apache – es que como Yoh se ha ido y no nos ha dicho nada…

-Quizás esté muy afectado, espérenme aquí, yo volveré a avisarles.

Todos vieron a Fausto alejarse de la mano de Eliza hasta que se perdió en el bosque.

Fin del Mini flash back

-Y hoy día, cuando fui a ver a Ryu recordé que debía avisarles – agregó Fausto con una sonrisa.

-Ahorita entiendo, con razón están tan hambrientos – comentó Chocolove indicando a los invitados, quienes se habían ido directo a comer y beber con ahínco.

-Si, debieron haber estado muy aburridos, sin pasaron tres días en el bus – pensó en voz alta Horohoro.

-¿Pero qué esperan para unirse a la fiesta? – dijo Fausto mientras cogía de la mano a Eliza y se apartaba para ir a bailar.

Los cuatro shamanes se miraron entre ellos, una sonrisa se curvó en sus labios antes de separarse y dirigirse cada uno por su lado a disfrutar de la fiesta.

A los diez minutos después, los ánimos ya estaban muy prendidos y todos disfrutaban de la celebración a su manera.

Horror, como ya era costumbre, luego de saludar a algunas personas se fue directo al bar a beber junto a su mejor amigo Chocolove (en estos días, y gracias a una que otra borrachera, se había acercado notoriamente al moreno, conociéndolo más profundamente y hasta entendiendo sus chistes… de ahí a que le hicieran gracia es otra cosa)

Len moría de ganas por estar con Yoh, pero cada vez que disponía a acercarse a él era interrumpido por alguien. Cuando por fin tenía el camino libre, divisó a su amado en el otro extremo de la sala comiendo alegremente Chis Pop (suflés dulces de distintos colores y sabores que son un poquito adictivos… pero un poquito no mas, yo jamás me comería una bolsa grande solita XD… ñami) Len se dirigió con paso decidido hacia el castaño, pero éste lo ignoró por completo.

-Ooh, me comí todos los Chis Pop – lamentó en voz alta Yoh - ¡pero Manta tiene más! – exclamó dirigiéndose rápidamente hacia su rubio amigo.

-… Yoh… - balbuceó Len viéndolo marchar, y sintiendo que los celos volvían a invadirlo. El pelimorado, después de esto, no quiso participar de la fiesta, se sentía muy molesto para hacerlo, prefirió aislarse sentándose en un sillón, ignorando obstinadamente a quien se le acercara, exceptuando a Yoh, a quien vigilaba constantemente con la mirada.

o

Las risas, cantos, la música y el alboroto del piso inferior hacían retumbar toda la casa y se escuchaba igual de fuerte en el piso superior, haciendo que el joven de cabellos largos despertara.

-"Cuanto ruido" – pensó Hao fastidiado, miró a Lyserg quién se encontraba durmiendo aun, acurrucado sobre su cuerpo con la cabeza sobre su pecho – "no sé como puede seguir durmiendo" – refiriéndose al peliverde. Hao suspiró, no podía quedarse más tiempo en ese lugar, ya que los podían descubrir (más de alguien en la fiesta notaría la ausencia de Lyserg y subirían a buscarlo) cogió con suavidad el cuerpo de Lyserg para acomodarlo sobre la cama y así, él poder marcharse. El peliverde notó la ausencia de la cálida piel de su amante y se abrazó a la almohada, acto que fue aprovechado por el castaño para levantarse de la cama y vestirse. Cuando estuvo listo se dirigió hacia la ventana y la abrió sin voltearse a mirar a Lyserg. Sin embargo, cuando ya estaba en el balcón una angustiosa voz lo detuvo.

-¡Hao, ¿Por qué te vas, ¡yo pensé que ya no me ibas a dejar solo! – exclamó Lyserg con un nudo en la garganta, quien se había despertado al sentir la fría corriente de aire que entraba por la ventana, y que casi por inercia había saltado de la cama (aun desnudo) a evitar lo que temía… que su amado se marchara para siempre - ¡no me dejes! – dijo nuevamente con los ojos llenos de lágrimas.

-¿Quieres calmarte? – le ordenó Hao al ojiverde con el mismo tono frío que utilizaba siempre para controlarlo – tu sabes perfectamente que no puedo quedarme en este lugar… si nos descubren… yo no me haré responsable si mato a alguien – agregó casi violentamente.

-Pero… pero… Hao – murmuró el peliverde mirando hacia el suelo.

-¿Qué quieres que haga, yo no puedo quedarme contigo, y supongo que tampoco tú puedes irte conmigo – Hao se acercó a Lyserg y acarició sus verdes cabellos.

-¿Por qué? – preguntó Lyserg levantando la vista para mirarlo a los ojos.

-No lo sé, supongo que no quieres dejar a tus amigos.

-Yo… por ti lo dejaría todo – confesó avergonzado apartando sus verdes ojos al suelo nuevamente.

-¿Estás seguro de lo que dices? – preguntó el castaño interrumpiendo su caricia.

-Sí.

Hao miró a Lyserg un tanto incrédulo – "¿Acaso se había vuelto loco?" – lo que él había dicho hace algunos momentos iba con la intención de que el ojiverde le diera la razón, pero no lo había hecho y, ahora éste se encontraba frente suyo esperando una reacción. Sin embargo Hao no sabía si estaba dispuesto a compartir su vida con Lyserg ¿daría resultado, él siempre había sido una persona solitaria ¿sería capaz de entregarse a alguien a estas alturas? ¿Bastaba sólo con quererlo para cambiar su naturaleza?. El castaño miró nuevamente a Lyserg – "Yo también debo haberme vuelto loco" – pensó mientras se apegaba al cuerpo del otro y lo abrazaba – entonces vamos – le susurró al peliverde en el oído. Estaba decidido, Hao no era ningún cobarde e iba a intentarlo… no se dejaría ahuyentar esta vez – pero primero vístete, o sino no nos iremos nunca – agregó a la vez que hacía descender sus manos hasta el trasero de Lyserg.

A Lyserg se le iluminó el rostro, no podía creer que fuera cierto, aun así apartó rápidamente a Hao y se vistió entusiasta, prefería no dudar de la veracidad del momento. Cuando ya se hubo vestido y ordenado sus cosas, examinó la cama – "Oh, no puedo dejarla así" – pensó asustado al comprobar que ésta estaba cubierta de semen lo que, si era descubierto, revelaría la pasión de aquella tarde. Algo avergonzado retiró las sábanas para colocar otras y, ahora sí ya estaba listo para marcharse – vamos – le dijo a Hao quien lo esperaba hace media hora en el balcón.

-¿No vas a dejarles una nota o algo?

-Ah, es cierto – contestó Lyserg volviendo a entrar por la ventana a su habitación para dejar sobre la cama un papel que tenía escrito lo siguiente: "Me fui. Lyserg".

o

Len estaba realmente enojado, en un principio algunas personas se le acercaron para ver qué le ocurría, pero éstas fueron ahuyentadas producto de su mal humor y ahora se arrepentía de aquello ya que nadie lo tomaba en cuenta… se sentía desplazado. Sin embargo eso no era lo que mas le afectaba, sino que la indiferencia de cierto castaño era lo que mas le dolía. Yoh, luego de hablar más o menos una hora con manta, había ido con Amidamaru. El pelimorado estuvo observándolo con detenimiento y había notado que en un principio sostenían una conversación muy seria, o al menos eso reflejaba su semblante, pero conforme hubo pasado el tiempo se fueron relajando e Yoh había comenzado a beber uno que otro vaso de cerveza, no estaba ebrio pero sí estaba bastante risueño. Cuando pidió le quinto vaso Len explotó, ¿Cómo se atrevía a beber tranquilamente sabiendo que él estaba tan solito? Por lo que se levantó decidido, fue hacia la mesa donde se encontraba Yoh junto a Amidamaru, tomó al castaño bruscamente del brazo y se lo llevó a un lugar apartado.

-¡Yoh!- exclamó exasperado sin saber que más decir cuando llegaron a un rincón bastante solitario e Yoh lo había mirado tan campante como siempre con una expresión de "¿se te ofrece algo querido Len?"

- ¿Qué pasa? ¿Te sientes malito? – le preguntó el castaño con su característica sonrisa encantadora.

- "¿por qué tienes que tener esa hermosa sonrisa?"- pensó Len, notando como el enojo se le pasaba un poco, pero solo un poco –si, me siento mal… y tú ni siquiera me prestas algo de atención, creo que ni te importo… - dijo lastimero Len, esto de hacerse la

víctima le venía perfecto -solo has estado con Manta y Amidamaru, mientras que yo me he aburrido todo el tiempo- Len bajó la vista, se sentía mal, pero más bien consigo mismo ya que sabía que estaba exagerando, aun así no podía evitarlo.

-Pero ¿Qué tiene de malo estar con ellos? – Yoh miraba a Len como si no entendiera el origen de su malestar – fui con Manta porque tenía chis pop, y después con Amidamaru… bueno… porque es mi espíritu – El castaño miró al ojiamarillo con reproche – Cuando haces esos berrinches te pareces a Anna.

Que cruel había sido Yoh, ¿como compararlo con ella, definitivamente se había excedido. O al menos eso era lo que pensó el de cabello en punta al escuchar esa asociación. Sin embargo un escalofrío recorrió su cuerpo cuando comprobó que tal vez el castaño no se equivocaba, estaba actuando de una manera muy caprichosa y egoísta – "¿me parezco a Anna?"- negó efusivamente con la cabeza, él no quería eso – lo siento- se disculpó arrepentido – es solo que aun tengo miedo, ni yo sé por qué soy tan inseguro – agregó algo apenado por la confesión.

-Porque eres un tontito – Yoh comenzó a reírse burlescamente – ya te dije que la única persona que me gusta eres tú, y que no voy a engañarte con nadie… ni siquiera con Lyserg – Yoh notó como Len se molestaba con el último comentario y comenzó a reírse aun mas fuerte – jajaja Len eres todo un caso – en ese momento Yoh se acercó al pelimorado e intentó besarle, pero fue rechazado

- No Yoh, aquí no – le pidió Len con las mejillas encendidas - ¿y si nos ve alguien? – prosiguió muy nervioso mirando a su alrededor

-Pero… si a nadie le importa – el castaño se sentía contrariado, además se le era imposible el aguantarse las ganas de besar a Len - ¿y si nos vamos a otro lugar? – murmuró por fin Yoh un tanto avergonzado

-está bien- respondió Len igual de avergonzado – pero ¿a donde?- preguntó intrigado, había tanta gente que no podían ir a cualquier parte.

-Podemos ir a mi habitación – sugirió Yoh – si quieres…

- …- Len movió la cabeza afirmativamente muy nervioso para hacerlo con palabras, él lo había entendido mal o era que Yoh… - "aah, ¿Qué estoy pensando?"- se reprendió el pelimorado.

Yoh sonrió, tomó de la mano al pelimorado para llevárselo a su habitación, al llegar a las escaleras, ambos repararon en una ruidosa conversación que sostenían Horohoro y Chocolove, que para variar se encontraban ebrios.

-Y el bueno de Lyserg, después de ser atacado por el malvado de Hao fue obligado por este… - decía el peliazul a algunas personas que se acercaban curiosas a oír el resto de la emocionante historia. Sin embargo Len e Yoh tenían prisa.

Cuando ya estaban dentro de la habitación, el castaño aseguró la puerta (o sea le puso seguro, o la tranco con una maderita, o una silla, o le puso todos los muebles… lo que sea), y se acercó a Len lentamente - ¿ahora puedo besarte? – Le preguntó, el chico de cabellos en punta asintió – bien – Yoh tomó el rostro del otro en sus manos y lo besó tiernamente.

Len cerró los ojos y respondió al beso profundizándolo, sacó su lengua y delineó con ésta los suaves labios del castaño, Yoh lo separó un poco para que ambos se sentaran sobre la cama, de seguro ahí estarían más cómodos. Ya en ésta, volvieron a besarse, pero con más intensidad que antes; sus labios, sus lenguas y sus manos perdiéndose en las caricias, estaban cargadas de pasión, deseo y excitación. Ambos lo notaron, pero de todos modos no pararon, siguieron besándose. Len levantó un poco el suéter y la camisa de Yoh, quería volver a tocar su piel, deslizar sus manos por su liso abdomen, pero la ropa del moreno seguía siendo un obstáculo.

-¿Puedo… quitarte el… suéter?- preguntó tímidamente Len, aumentando el rojo escarlata de sus mejillas.

Yoh no respondió a la pregunta, ya que también estaba muy avergonzado, simplemente se limitó a levantar los brazos para que el pelimorado pudiera quitarle la molesta prenda. Y así Len, algo torpe por las ansias que lo invadían, arrojó el suéter grisáceo en cuanto lo tuvo en sus manos, e inmediatamente luego de aquel acto volvió a besar los labios de su amado "amigo especial" recorriendo nuevamente el pecho de Yoh con sus manos. No obstante en ese instante quiso haber sido más directo, ya que muy a su pesar recordó que sólo había preguntado si podía quitarle el suéter, jamás mencionó a aquella camisa beige que le seguía impidiendo el contacto con su hermosa piel.

-Yoh, yo quiero….- se atrevió a decir el pelimorado separándose sólo un poco de los labios del castaño – yo quiero…- repitió ahora mas inseguro que antes, no sabía como se tomaría Yoh lo que el pensaba decirle; más Len en sus momentos de confusión tomó una sabia decisión, ¿para que hablar si podía actuar, por lo que, aun besando a Yoh, lo tomó por los hombros y lo empujó lentamente hacia atrás, logrando así quedar sobre él. Lo primero que hizo el ojiamarillo en cuanto lo tuvo así, a su merced, fue tomar la tan odiada prenda beige de Yoh y comenzar a desbotonarla, acompañando a sus dedos con su lengua, la cual usaba para recorrer la piel desnuda que se abría paso a través de la camisa que caía hacia los lados en cuanto era desabrochada.

El castaño por su parte se dejaba hacer sin poner la menor resistencia, se encontraba hipnotizado por la sensualidad y el ardor con que Len lo acariciaba, de tal modo que ni siquiera se percató cuando éste le quitó la camisa y ahora besaba fogosamente cada centímetro de su piel descubierta. Sin embargo, éste estado de desconexión llegó a su fin cuando el pelimorado descendió hasta su pantalón con las claras intenciones de quitárselos también.

– No, Len, para – susurró Yoh, a la vez que intentaba separarse del otro.

Len hizo caso omiso a su petición, estaba tan concentrado en morder uno de los pezones de Yoh que no notó que éste le había hablado seriamente.

-Len por favor… - Yoh no aguantó más y se levantó bruscamente empujando al pelimorado, botándolo de la cama – por favor, será mejor que nos detengamos.

-¿Por qué, ¿acaso no te gusto? – preguntó Len asustado por la reacción del otro, mientras se ponía de pie, se sacudía el polvo y se sentaba al lado de Yoh.

-No, no es eso – respondió el castaño poniendo una mano sobre la de Len – siento haberte empujado, pero no podíamos seguir – miró directamente a los ojos del pelimorado y continuó – no quiero que hagas algo de lo cual te arrepientas.

-Yoh, yo quiero hacerlo – se apresuró a decir Len con determinación – no me arrepentiré, he esperado demasiado para esto – terminó confesando el pelimorado.

-¿Estas seguro?

-Sí.

Pasó un buen rato antes de que alguno se moviera, les había costado asimilar lo que habían decidido. Tenían miedo, no podían evitarlo, pero el deseo que experimentaban el uno del otro era más fuerte; lo que motivó al castaño a acabar con la tensión, tomando el bello cuerpo de Len para recostarlo sobre la cama. Besó sus labios y acarició su cuerpo descendiendo hasta el límite de la polera del ojiamarillo para retirarla lentamente, miró la pálida piel que quedaba al descubierto y acarició su suave pecho, primero con las manos y después con sus labios.

Por la posición en que se encontraba, Len pudo acariciar con libertad los cabellos del castaño y bajar hasta la bronceada espalda de Yoh (tiene toda la piel bronceada, no solo la espalda), quien ahora intentaba quitarle el pantalón, y luego la ropa interior. Len se tensó un poco, avergonzado de encontrarse completamente desnudo, pero se calmó cuando comprobó que Yoh le miraba con deleite y quiso hacer lo mismo, por lo que se incorporó un poco e inició la tarea de quitar la prenda que antes Yoh le había prohibido retirar.

Ahora estaban ambos desnudos, Yoh sobre Len, mirándose a los ojos, escuchando el palpitar de sus corazones inquietos, sintiendo los leves temblores de sus cuerpos producto del nerviosismo. El castaño se acomodó mejor para besar con ternura los labios del otro, lo que hizo que sus entrepiernas se rozaran y de los labios de ambos escapara un gemido. Yoh se acercó sensualmente al oído de Len – "Voy a hacerlo" – le dijo, después de eso separó las piernas del ojiamarillo y se acomodó entre estas.

El pelimorado cerró con fuerza los ojos, notando como el terror lo invadía al sentir el leve contacto del endurecido miembro del castaño contra sus nalgas - ¡Noooo! – gritó presa del pánico, separándose de Yoh y moviéndose rápidamente al otro extremo de la cama.

El ojinegro se sentía confundido, se levantó de donde estaba y miró un tanto frustrado al pelimorado. Sin embargo, cuando vio su expresión de miedo, no pudo evitar reír – Jajaja, te lo dije.

Las mejillas de Len enrojecieron, ¿Cómo era posible que Yoh pudiera reír en momentos como ese, levantó la vista y lo miró con reproche.

El castaño se acercó hacia él acariciando sus mejillas encendidas - Calma – le dijo – no te preocupes, yo también estoy asustado.

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-Y él le dijo que lo amaba, pero él no le corresponde… pero él lo ama… pero Hao sólo lo usó, jugó con sus sentimientos… pero él igual lo quiere, lo quiere demasiado, más de lo que se merece – repetía al pie de la letra Horohoro lo que el peliverde le había confiado. Un llanto colectivo se produjo en la sala, que mas bien era producto del alcohol que del triste relato.

-Híjole, además Lyserg no ha bajado de la habitación en todo el día, ni siquiera se ha unido a la fiesta… debe estar demasiado afectado – se lamentó llorando Chocolove.

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-Esta es la casa que arrendé por estos días… la mía queda muy lejos – comentaba Hao mientras abría la puerta de la casa para entrar en ella junto a Lyserg.

-Woow, ¿tienes casa, yo pensé que vivías en cuevitas o al intemperie – dijo Lyserg distraído observando la decoración del pasillo. Hao no le respondió, se limitó a mirarlo con desaprobación - ¡Me encanta la decoración! – exclamó el peliverde.

-La de la habitación es mucho mas interesante – el castaño lo acorraló contra la pared introduciendo su mano por debajo de la camisa de Lyserg.

-Pero… Hao – jadeó el ojiverde al sentir las lujuriosas manos de Hao en su cuerpo.

-Ahora que viviremos juntos, no te librarás de esto tan fácilmente.

-Tampoco pensaba intentarlo – Lyserg sonrió.

o

-… y Amidamaru me contó que el otro día, junto a Bason habían ido a limpiar el sótano, ya que están hechos unos maniáticos del la limpieza; y cuando se disponían a empezar, de la nada apareció un ratón bastante pequeño e inofensivo. Sin embargo, al verlo, Bason casi se desmaya, ¡y eso que está muerto jaja, y ahí Amidamaru descubrió el terror que su novio le tiene a las ratas – contaba Yoh entusiasmado a Len. La anécdota de Amidamaru fue lo primero que se le ocurrió para tranquilizar al pelimorado, que en efecto estaba ya más relajado.

-Vaya, no conocía esa faceta de mi espíritu – agregó divertido Len

-Sí, además Amidamaru, en ese momento, se hizo el valiente y espantó al ratón recibiendo después su premio… ¡en el sótano! – terminó de contar un sonriente Yoh.

No obstante a Len parecía no haberle hecho mucha gracia el último comentario, ya que había recordado lo sucedido. Un silencio que amenazaba con prolongarse los invadió, pero el ojiamarillo lo rompió casi en seguida – Lo siento, yo si quería, pero estaba muy asustado… sé que me dolerá – se disculpó apenado el pelimorado.

-No te preocupes, lo sé, lo sé – decía Yoh acariciando el cabello morado de su acompañante.

Len le sonrió en agradecimiento y lo abrazó con dulzura. Yoh era una persona tan comprensiva, y él lo quería tanto… el pelimorado sintió de pronto las manos del castaño deslizarse por su espalda para alcanzar su cintura y atraerlo hacia él, convirtiendo el dulce abrazo en uno más pasional.

-¡Lo sostengo, tienes la piel muy suavecita! – exclamó Yoh acariciando su espalda.

Len se ruborizó por el comentario, había recordado que aún seguían desnudos, y al mirar a Yoh de reojo no pudo evitar excitarse. Por lo mismo, se separó del castaño mucho mas avergonzado.

-¿Qué te pasa? – preguntó curioso el moreno.

-Nada… - Len le dio la espalda – bueno… verás… Yoh, yo todavía quiero hacerlo, te deseo – reconoció el ojiamarillo – pero sigo teniendo miedo.

Yoh se le acercó abrazándolo por la espalda, besándolo en la nuca – yo también te deseo – le susurró al oído – y es más, hace un rato estuve hablando con Amidamaru sobre esto y él me dio un par de consejos – se rascó la cabeza con nerviosismo y prosiguió – no lo quise hacer antes porque pensé que no era necesario… pero al parecer si lo es – se separó de Len y fue en busca de su pantalón del cual sacó un tubo de lubricante - ¿Quieres volver a intentarlo?

Len se quedó meditando por algunos segundos, en los cuales se dedicó a mirar con detenimiento a Yoh, no pudo evitarlo, el perfecto cuerpo del moreno lo excitaba – Sí – respondió finalmente.

El castaño volvió a sentarse a un lado de Len y lo besó profundamente. El pelimorado dejó escapar un gemido contra la boca del otro y aún besándolo se recostó, atrayendo el cuerpo de Yoh para que éste quedara sobre él.

El ojinegro aprovechó la posición para besar el cuello de Len y descender con sus besos hasta la excitada entrepierna de éste. Acarició sus muslos y estiró una de sus manos para alcanzar el tubo, abriéndolo y lubricándose, con aquel frío gel, algunos de sus dedos. Dejó el tubo donde estaba para luego acercar el dedo índice a la entrada del otro joven. Hizo presión y lo introdujo con un tanto de dificultad, ya que mientras éste se abría paso, podía sentir como los músculos de Len se contraían y podía ver la mueca de dolor que se dibujaba en su rostro.

-Tranquilo – lo calmaba acariciándole el muslo – si quieres que pare, lo haré de inmediato.

Len negó efusivamente con la cabeza, la verdad era que le dolía bastante, pero no quería que se detuviera, esta vez llegarían hasta el final.

Al verlo más relajado, Yoh se aventuró, cuando ya hubo metido todo el dedo, a moverlo un poco. La reacción que se produjo en el rostro del pelimorado lo sorprendió, éste se sentía extraño con aquella intromisión, pero no le era del todo desagradable y de cierta forma le resultaba placentero, por lo que dejó escapar algunos gemidos. El castaño, quien tenía una semi erección, terminó por excitarse con los sensuales gemidos del otro, lo que lo llevó a sumar un segundo dedo. Al cabo de un rato, cuando ya los dos dedos de Yoh se movían con libertad dentro de Len, éste último le pidió que agregara un tercero; Yoh lo consintió en seguida, ansioso porque no sabía si sería capaz de aguantar por mucho tiempo los deseos de poseer al chico que se estremecía bajo su cuerpo.

Cuando el castaño estimó que Len ya estaba lo suficientemente preparado, retiró los dedos cuidadosamente de su interior y volvió a tomar el tubo de lubricante esparciendo una cantidad exagerada en su pene y en la entrada del ojiamarillo. Después se inclinó para besarle los labios, intentando de esta forma mitigar la tensión en ambos; se acomodó entre las piernas del pelimorado introduciendo su miembro con sumo cuidado.

El joven de cabello en punta cerró sus ojos fuertemente dejando escapar abundantes lágrimas, el dolor que sentía era inmenso, como si lo estuvieran abriendo por dentro, los dedos de Yoh no se comparaban al diámetro de su pene. Estuvo a punto de pedirle que parara, pero se calmó cuando Yoh entrelazó sus manos con las de él apretándolas fuertemente y le besó la frente avisándole tiernamente que iba a comenzar a moverse. Y así lo hizo, lentamente en un principio y conforme Len fue convirtiendo sus gemidos de dolor en unos de placer, fue aumentando la velocidad de sus envestidas.

En el pelimorado el dolor se había disipado, dándole total libertad al placer, el cual se fue apoderando de su cuerpo al ritmo de las penetraciones.

Nadie se lo dijo, ni tampoco Amidamaru se lo hubo aconsejado, pero Yoh por instinto se recostó sobre Len para estimular su miembro con su abdomen. El ojiamarillo por su parte, para hacer las penetraciones mas profundas, levantó las piernas y las enredó en las caderas del castaño, logrando que sobre su pene se produjera una mayor fricción.

Habían encontrado el ritmo perfecto, y lo mantuvieron acompañándolo de apasionados besos y lujuriosas caricias.

-Aaaaah, Yoh, esto se siente muy bien – jadeaba Len llevándose una mano a la cara, mientras que con la otra apretaba las sábanas.

-Oh, Len… me gustas mucho – le susurró entrecortadamente al oído.

La sensualidad con que Yoh dijo aquello (o mas bien que desde hace un buen rato se sentía cercano al clímax) hizo que Len experimentara un exquisito orgasmo, eyaculando entre el vientre de ambos.

El cálido líquido que resbalaba por el estómago de Yoh, le produjo bastante morbo, que junto a lo placentero que le resultaba la estreches del pelimorado, hicieron que el castaño llegara al clímax.

Yoh cayó exhausto sobre Len, descansando un poco antes de retirarse del cuerpo de éste. Un sueño pesado se apoderó de la habitación, haciendo que los shamanes se sintieran cada vez más adormecidos, por lo que se acomodaron en la cama, tapándose con las mantas y acercándose para reconfortarse con el calor de sus cuerpos.

-Buenas noches, que duermas bien – se despidió Len con un beso en la mejilla.

-Buenas noches, te amo – contestó Yoh volteándose y quedándose profundamente dormido.

-¿Qué? – preguntó Len creyendo no haber escuchado bien – Yoh – lo llamó, pero ya era demasiado tarde, así que resignado se apegó más a la espalda del castaño y se quedó dormido también con una gran sonrisa.

o

A esas horas la bulla ya había cesado en el piso inferior, los invitados se encontraban regados por todos lados: en el piso, la alfombra, los sillones, las mesas, etc. A excepción de Horohoro y Chocolove, quienes a parte de haberse vuelto buenos amigos y alcohólicos, habían desarrollado una resistencia envidiable al trasnoche, y como buen borracho odioso seguían repitiendo las mismas estupideces de siempre.

-Pobre Lyserg, hip.

-En estos momentos debe estarla pasando fatal.

o

Las creencias acerca de Lyserg estaban completamente erradas, ya que en esos momentos él disfrutaba de una buena sesión de sexo (aparte de gay y depresivo se había vuelto ninfómano XD).

-Aaaaah, más, más, más fuerte – gritaba el peliverde que se encontraba a gatas aferrado al respaldo de la cama de Hao mientras era envestido por éste.

Hao obedeció de buena gana la petición de Lyserg, sus gritos lo volvían loco, y lo habría hecho de todas formas, sin que se lo pidieran, con tal de que el peliverde gimiera más alto.

El castaño se sentía próximo al orgasmo. Sin embargo sus ansias aun no estaban saciadas, no quería acabar tan pronto (la verdad es que llevaban bastante tiempo teniendo sexo… saquen la cuenta, ellos empezaron antes que Len e Yoh, wow, un buen amigo mío diría "¡son unas verdaderas máquinas!") por lo que salió del cuerpo de Lyserg pretendiendo calmarse para empezar otra vez. No obstante el ojiverde disconforme no se lo permitió y se le arrojó logrando que el ojinegro quedara recostado sobre la cama sentándose de nuevo sobre su erección.

A hao en un principio esta actitud le molestó, no estaba acostumbrado a que Lyserg llevara a iniciativa. Pero al ver el rostro de completa lujuria de su amante sonrió complacido a la vez que dirigía sus manos a las caderas de Lyserg marcándole el ritmo. La posición privilegiada en que quedó Hao le dejaba ver como su pene entraba y salía, una y otra vez del interior de Lyserg, el miembro erecto de éste derramando unas gotitas de pre-semen, su pálido cuerpo moviéndose y arqueándose, y por último su hermoso rostro con los ojos cerrados. Aquello era demasiado y Hao no tardó en culminar derramándose abundantemente en el interior del otro.

Lyserg lo miró contrariado, no esperaba que el moreno terminara antes que él. Hao notó la disconformidad de su insaciable amante (ja… ¿y él?) así que lo recostó para salir de él, se bajó de la cama y lo sentó a la orilla de la ésta.

-¿Qué haces? – preguntó el peliverde, mas la respuesta llegó en un instante cuando Hao se arrodilló quedando a la altura de su entrepierna, abrió la boca y se metió el miembro de Lyserg succionándolo ávidamente. El ojiverde sentía la lengua del otro recorrer su erección, ensalivándola y de vez en cuando arrastrando los dientes. Subió una de sus piernas al hombro del castaño para quedar aun más expuesto. Hao reemplazó su boca por su mano derecha y ascendió pasándole la lengua hasta llegar a uno de sus pezones con el cual se divirtió mordiendo hasta que Lyserg no pudo más y eyaculó generosamente en su mano. El peliverde rendido se dejó caer sobre el colchón, respirando aun agitadamente, momento que aprovechó Hao para ir a lavarse las manos. Al volver vio que Lyserg se había quedado dormido en la misma posición que antes, y no pudo evitar sentirse atraído por aquél dulce muchacho; lo alzó entre sus brazos, abrió la cama y lo acostó cuidadosamente, luego se metió él también a la cama arropándose a si mismo y a Lyserg con las mantas.

Hao lo besó suavemente en los labios, sin embargo aquel gesto bastó para despertar al peliverde.

-Todo el esfuerzo que hice y te despiertas de todas formas – reprendió Hao a Lyserg – buenas noches – agregó dándole la espalda. No obstante, no pudo conciliar el sueño, ya que lyserg comenzó a moverlo para llamar su atención - ¿y ahora que quieres? – preguntó algo fastidiado.

-Te amo – ronroneó Lyserg en un tono meloso, demasiado adorable quizás.

-Cállate y duérmete – le respondió el otro, mientras le tomaba la mano y se volteaba con ella haciendo que lo abrazara.

Lyserg sonrió, aquel detalle fue suficiente para comprender que esa era la forma en que Hao le decía "Yo también".

o

Al día siguiente una oleada de quejidos invadía la casa de Anna (que en paz descanse XD)

-Aaaay, mi cabeza.

-Aaarg, mi espalda.

-Ouch, mi cuello.

-Mamaaaaa

-¿Dónde estoy?

-¡Mi botella de ron! (ese es Horohoro)

-Híjole (y ese es Chocolove)

A pesar de encontrarse molidos y con una enorme resaca, todos los invitados fueron organizando sus cosas motivados por Fausto, quien no paraba de decirles que se apuraran porque el bus los estaba esperando, ya que debían ir a ver al pobre de Ryu.

-A todo esto ¿crees que Ryu salga de ésta? – preguntó preocupado Silver a Fausto.

-Por supuesto, solo necesita divertirse un poco – contestó el rubio.

-¿A qué te refieres exactamente? – preguntó aun más intrigado el apache.

-Bueno…

Mini flash back Nº 2

-¿Cómo te encuentras Ryu? – preguntó el recién llegado a su amigo de pelo extravagante.

-Aburrido, los doctores me tendrán aquí por una semana más ¡y yo ya estoy bien! – se quejó Ryu.

-No te preocupes, yo tengo la solución – Fausto le sonrió con complicidad y después de esto tomó de la mano a su Eliza y salió de la habitación en busca de sus amigos para que le hicieran compañía a Ryu.

Fin del Mini flash back Nº 2

-¿Y no que se estaba muriendo?

-Sí, pero de aburrimiento, jajaja… ¿Qué no lo aclaré?

-¡No, no lo aclaraste… deberías hacerlo. Todos están preocupados.

-Ya lo sabrán cuando lleguemos – respondió el rubio con una sonrisa antes de marcharse.

Mientras que en el piso de abajo hacían y deshacían, Yoh y Len también organizaban sus cosas. Sin embargo, cuando ya tuvieron las maletas listas, se les presentó un inconveniente.

-¿Cómo podré viajar por tanto tiempo si ni siquiera puedo sentarme por un segundo? – se quejaba Len practicando sobre la cama mil y una formas de sentarse sin que le doliera el trasero… pero no la encontraba.

-Jajaja te ves muy divertido haciendo eso – se reía Yoh.

-¡No te burles, esto también es culpa tuya – se defendió el pelimorado aun intentando sentarse – ouch.

-Mmmm… tienes razón… ¡ah, ya sé, tengo la solución – Yoh abrió su maleta y sacó de entre las cosas un cojín con forma de ovejita – es mi cojín de la suerte, pero se lo presto a mi novio – agregó entregándoselo.

-¿Tu qué?

-Mi novio – volvió a decir – creo que hemos llegado demasiado lejos como para ser sólo amigos… además yo te quiero y ti me quieres, ¿Qué más?

-Pero Yoh, ¿Qué hay de tu fobia a los compromisos? – Len seguía escéptico.

-Lo que siento por ti es más fuerte que cualquier fobia – respondió el castaño – si yo te dije que te amaba ¿Qué no lo recuerdas?.

Len tomó el cojín que su nuevo novio le ofrecía, sentándose sobre la cama, olvidando por un momento el dolor a causa de la emoción que lo embragaba y la sonrisa que se apoderó de su rostro no se le borró, sino pasado mas o menos dos semanas.

Yoh dejó a Len en su burbuja de felicidad y aprovechó para bajar las maletas de ambos y llevarlas hacia el bus. Sin embargo, volvió a subir ya que le pidieron que despertara a Lyserg.

"Me fui. Lyserg", fue el único rastro del peliverde que encontró en la habitación.

Las maletas ya estaban cargadas en el bus, y la casa de Anna ya había quedado completamente desocupada, e Yoh se disponía a subir cuando fue interceptado.

-Oye, Yoh ¿y Lyserg?

-Aah, sí, se fue – contestó tranquilo y subió.

Horohoro y Chocolove se miraron el uno al otro, inconscientemente creían saber la clave de la repentina desaparición de Lyserg, pero para descubrirla necesitaban una buena dosis de alcohol.

Y así subieron al bus para marcharse definitivamente de ese lugar que tantos recuerdos les traería en un futuro. El bus partió y en él se podía observar la tranquilidad de sus pasajeros quienes iban en silencio ya sea producto de la resaca o de la comodidad de los asientos del vehículo. Sólo se escuchaban una que otras voces, pero apenas eran audibles.

-Ouch – se quejaba Len, quién estaba sentado sobre el cojín de ovejita de su novio y aun sonreía ampliamente. La verdad era que le dolían más las mejillas que el trasero, no obstante no podía dejar de sonreír.

-Uuuuh, ¿te duele mucho? – preguntó un tanto preocupado Yoh – ven, recuéstate sobre mi pecho para que te sientes de ladito y no te duela tanto – le sugirió atrayéndolo hacia él, pasando su brazo por su espalda. Lo que amenazaba con volver la sonrisa de Len doblemente gigante.

-Si yo estoy seguro que sé por qué Lyserg se fue – decía Horohoro en unos asientos más atrás a su acompañante Chocolove.

-Si, yo también… y por una extraña razón cuando me hablan de Lyserg recuerdo la telenovela.

-¡Aaah, la telenovela! – gritó horrorizado el peliazul.

-¿Qué pasa con ella?

-¡Hoy día es el último capítulo, esperé tanto por verlo.

-¡No, es cierto! ¡Paren el bus, me quiero bajar o me aviento por la ventana – Chocolove se desesperó también.

-Calmen muchachos, mañana la repiten – se escuchó una voz a lo lejos.

-Es cierto – dijeron aliviados al unísono.

o

En otro lugar un joven de largos cabellos castaños fue despertado de su placentero sueño por unos sollozos provenientes de la habitación contigua.

-¿Lyserg? – dijo Hao desperezándose al comprobar que el llanto era del peliverde. Se levantó de la cama cogiendo una sábana, la cual se enrolló en la cintura para ir a ver que era lo que le sucedía a Lyserg – "¿Se habrá arrepentido?" – se preguntó mientras entraba a la habitación donde el ojiverde yacía sentado sollozando frente al televisor - ¿Qué te pasa? – se aventuró a preguntar acercándose a él.

-No, nada… sólo que el último capítulo de la telenovela era muy emotivo. María Guadalupe por fin se casó con el amor de su vida José Felipe – Lyserg se llevó las manos al rostro y comenzó a llorar más intensamente. (por si no lo recuerdan… o simplemente no lo dije, en la última borrachera Horohoro y Chocolove le contaron toda la teleserie, entusiasmándolo a que viera el último capítulo)

-Eres un idiota – Hao bufó y se inclinó para abrazar al otro por la espalda - ¿Cómo puedes llorar con estupideces como esas? – preguntó asqueado cuando vio en el televisor a los dos protagonistas corriendo en cámara lenta, tomados de la mano por la orilla de una playa, mientras se podía oír una cursi música de fondo (más cursi que el capítulo)

-¿Cómo no hacerlo? Si es tan lindo – seguía llorando el peliverde.

-No tienes remedio – le susurró el castaño al oído deslizando sus manos por su vientre, llegando al comienzo del pantalón introduciendo una de sus manos bajo éste para juguetear con la entrepierna de Lyserg.

-Tu tampoco tienes remedio – dijo Lyserg apaciguando su llanto, dejando caer su cabeza hacia atrás, disfrutando de las distintas sensaciones que el moreno era capaz de desatar en él.

-No, no tengo remedio – Hao le besó el cuello – a todo esto, quería hacerte una pregunta – agregó aun tocando su entrepierna.

-Dime.

-¿Te tinturas el pelo para tenerlo de ese color verdad?

-¿Cómo lo has descubierto, era mi mas grande secreto, hasta ahora nadie había descubierto que este color no es el natural – Le preguntó Lyserg impresionado.

Hao rió por lo bajo continuando con su mano ocupada – Bah

FIN!

Kaori Yuki: LOL, gracias por tu comentario pero intenta no mandarlo por mi cuenta! XD

Liver Girl: Aquí está el último capítulo UU. gracias por tus comentarios

Valsed: Lo que Fausto tenía que decirles era más tonto de lo que pensabas ¿no? XD. Gracias por tus comentarios.

Muchas gracias por leer, espero que se hayan divertido tanto como yo.

No creo que vuelva a escribir otra historia de Shaman king, porque la verdad es que lo hice como un experimento, para tomar confianza y escribir lo que más me apasiona que son las historias originales (tengo hartos proyectos XP) aunque no sé si en esta página se pueden colocar este tipo de historias… Pero da igual, las publicaré en otras páginas XP

Byeeee

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