Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Inuyasha » Pesadilla

Hidari Kiyota
Author of 5 Stories

Rated: K - Spanish - Humor/Romance - Inuyasha & Kagome - Reviews: 67 - Updated: 07-24-08 - Published: 04-10-06 - Complete - id:2886481

Disclaimer: Inuyasha, Sengoku O Togi Zoushi es de la propiedad de Rumiko Takahashi. Si realmente fuera mío (cosa que no paso tras haberlo pedido de Navidad y posteriormente para el día de Reyes) Kikyou hubiera muerto hacia mucho tiempo y la vida seria un InuKag perfecto. Ok, ese es mi mundo, se vale soñar.

Advertencia:

Bueno...pues primero me presento. Soy Hidari Kiyota y es un gusto estar aquí por primera vez en dos años que llevo de conocer esta página. Es la primera vez que me atrevo a subir una historia de Inuyasha mía al Internet debido a un incidente ocurrido el año pasado y el cual creo que afectó mucho :tirita de escalofríos:. Espero que la lean y les guste y me digan en que puedo mejorar, o si debería mejor retirarme de esto. T.T lo hice con todo mi esfuerzo, espero que no vayan a ser exageradamente crueles, por favor, por piedad.

U¬¬ como nota al margen, aclaro que soy poseedora de la más mala de las autoestimas y un ego tan bajo que creo que en realidad es sólo un mito y no existe. Pero a pesar de ello, esto no prohíbe a su servidora reír, así que esperen pronto sus sarcasmos y sus comentarios cómicos.

Por cierto, espero que no me vayan a tachar de falsa, mentirosa o de una historia poco original; que ésta es una de esas pocas historias de las que me siento muy orgullosa. ¡Aph! Y esto lo hice con la única neurona que no se me fue de vacaciones n.n.

Pesadilla

Un Oneshot de la autora mas fracasada del planeta...que hoy no quiere morirse y que esta muy orgullosa con los resultados de este Fic. (¡Eaaaah¡Oigan¡nn apláudanle a esta servidora, que se le va la autoestima!)

La luna se dibujaba en lo alto del cielo. Se trataba de la luna llena, aquella imperiosa luna que siempre iluminaba majestuosamente al gran Templo Higurashi, el cual se encuentra ahora en su punto de máximo esplendor, en la cumbre, en la cima del todo.

En especial, la atención se centraba en aquella espaciosa y especial habitación. Aquella que, tras pasar ya dos años, había cambiado un poco, dejando huellas trascendentales pero sin cambios radicales, indicando que la habitación era más de mujer y menos de niña. El caso era que, aún con el pasar de los años, todavía olía a un penetrante aroma de jazmines recién cortados. Desde luego que tal cosa no era ninguna novedad, pues la habitación siempre había olido así, pero...

... ¿Qué era lo que tenía de particular ese aroma y que lo perturbaba de esa manera?

Cierto era que desde siempre lo había perturbado, siempre alteraba sus sentidos de una manera poco usual: los adormecía... Y luego perdía la noción de todo a su alrededor, haciéndolo un adicto a más de ese peculiar olor. Jamás de los jamases se había atrevido a aspirarlo de esa forma, por temor a quedar prendado de él. Nunca lo había aspirado tan... Tan así... Y ahora comprendía a la perfección que ésa era la razón por la que se sentía tan extraño... Tan... Tan como...

--SLAM--

Una muchacha de cabellos negros azabaches entró a la habitación, sonriente y sonrojada. En su rostro la dicha se dibujaba y la expresión de felicidad era imborrable de su rostro. Se tiró en su cama, sintiéndose ensoñada.

Las estrellas brillaban en lo alto del firmamento, como diamantes flotantes en un espacio negro y vacío; producto de una enorme lámpara llamada Luna. Sus mejillas sonrojadas, esa sonrisa, esa ansiedad, todo aquello parecían ser los síntomas de esa mortal enfermedad que tanto adoramos contraer y que conocemos y llamamos ‘amor’.

¿Sería posible que realmente ella estuviera enamorada?

“Hôjô-kun...” Susurró, al tiempo en que el rojo y la sonrisa de su rostro se agrandaban aún más, cegada de una inexplicable emoción

Parpadeó un poco, sintiendo que, en efecto, sus ojos todavía le pesaban; mas no le extraña, pues hacía una semana que había salido de ese patético estado de ‘llora para solucionar tus problemas’, aquello que nosotros conocemos como ‘depresión’. Había llorado por todo un mes sin descanso ante su irremediable partida. ¡Pero bueno...¿Para qué mentir¿Para qué engañarse¡Todos estaban como debían estar...!

... ¿O no?

Su vida le pertenece a ella... Y viceversa. No puede olvidarla, ni abandonarla. Es su obligación estar a su lado; él se lo juró. Aunque le duela en lo mas profundo de su ser... No hay nada en este mundo que pueda remediarlo, nunca lo habrá. Pero, por encima de todo... Nunca podrán estar juntos porque pertenecen a mundos... Épocas distintas...’

De pronto y sin motivo alguno, siente sus ojos arder... Nuevamente. ¿Qué caso tenia lamentarse?

Pronto movió la cabeza con frenesí, en la entera disposición de olvidar tal asunto. Ya había pasado un mes sobre aquel hecho. Ya no tenía más caso que lanzarlo al olvido y jamás remembrarlo. Porque ya no había cabida para nadie mas...

Sólo para Hôjô...

“¡Anda, Kagome! :Risita nerviosa: no hay duda... ¡Esta vez me lo pedirá! Estoy segura... Lo hará mañana... :ansiosa: ¡Lo sé¡Lo sé¡Estoy completamente segura!” Exclamó la ex-miko para sí misma mientras juntaba sus manos con notoria emoción.

Desde hacía una semana que salía con él, justo cuando se había recuperado de su depresión. Había sido gracias a él que lo había superado. Tan sólo habían salido un par de veces, y, pese a que el chico tan sólo la abrazaba, ya se moría de ansiedad por que él le hiciera la dichosa pregunta: ‘¿Quieres ser mi novia?’

Sus mejillas se tiñeron de rojo, asegurando una pronta hemorragia nasal. ¿Desde cuándo comenzó a sentir esa compulsiva atracción por el inocente castaño?

Observó a la ventana, donde podía colarse la fresca brisa de verano, la cual mecía ondulante y elegantemente la cortina color pastel.

Suspiró, acto seguido de un auténtico rojo ardiendo en su cara, mientras un líquido brillante y de desagradable olor resbalaba por su mejilla con inaudita rapidez, aunque rápidamente fue sustituida por muchas más, que le siguieron en su recorrido, anunciando su recaída.

Se llevó una mano al pecho cansinamente “Rayos... Como duele...” Susurró con pesadez, mientras las lágrimas seguían resbalando por sus blancas mejillas, mojando las sábanas de su cama.

En realidad... ¿Había podido olvidarlo¿Sería esa la realidad en cuestión¿Que tan sólo trataba de cegarse a sí misma con alguien más para poder olvidarlo y sofocar su pena, cuando en realidad no había podido¿Aún sabiendo que todo sería vanamente inútil y que su inmortal amor por él jamás desaparecería?

Cerró los ojos, tratando de calmarse, aunque lo único que logró fue no poder abrirlos. De nuevo, sentía ese inquebrantable vacío, aquel vacío que tanto le dolía que tanto tiempo le había acompañado en su infinita soledad; mas aún así... Cómo lo amaba...

... ¿Acaso era masoquista?

Con cuidado, se puso de pie, tocándose los ojos. Por un momento, una imagen, una voz y un nombre atravesaron su mente de golpe, dolorosamente; ocasionando que una mueca de dolor atravesara su rostro de nuevo. Deslizó sus manos suavemente por sus mejillas, notando lo frías que estaban...

El viento entró con más fuerza de la debida a la habitación, meciendo con brusquedad su uniforme, ahora de color gris. No entendía por qué, pero por un breve y candoroso momento pudo percibir el fresco aroma a bosque, tan característico de ese lugar. Respiró hondo, tratando de que aquel aroma se le quedase para siempre... Pero...

“¿Por qué lloras tanto, niña? Esos ojos están muy rojos... ¡No se te vayan a secar de tanto llorar!” Se oyó una voz burlona, relativamente cerca, por lo que esas lágrimas continuaron saliendo de sus ojos con aún más potencia, obligándola a sollozar con fuerza, debido al dolor que sentía. Se oía... Tan real...

“Inu... Ya... Sha...” Sus labios titubearon lo que su corazón... Lo que su alma callaba. Mas sabía que en el fondo de su ser no era real “Inuyasha...”

“¿Feh¿Sí¿Qué quieres, Kagome?” Preguntó con desdeño aquella voz que le hubo cautivado desde aquel momento en que lo conoció. Ella tan sólo atinó a llorar más fuerte, en vista de que no se lo creía. Aquél comprendió qué trataba de decir ella con sus lágrimas, por lo que se apresuró a hablar “¡Feh¡Pero claro que soy yo¿Acaso esperabas que fuera alguien más?” Volvió a decir aquella voz, cada vez más cerca de ella, provocando que Kagome se estremeciera completamente.

Los hinchados ojos de Kagome se abrieron, en vista de que era demasiado evidente el tecnicismo. Sus ojos se dilataron mucho al ver frente a sus ojos parte del rojo haori de esa persona. Sintió unas manos que con firmeza le rodearon la cintura, lleno de suavidad, mientras le aferraban histérico al cuerpo de aquel ser.

“¡Inu... Yasha!” Susurró Kagome con una expresión total de ‘No me lo creo’; una típica mueca de shock, común en ella “¡Tengo que estar soñando!”

“¡Claro que soy yo!” Gritó el ya mencionado con una radiante y más que genuina sonrisa, tan característica de él; pasando luego a abrazarla con posesión exagerada, dejándola a ella apresada contra él de una manera comprometedora. Ella, por su lado, no se lo creía, no podía. Todo era demasiado bueno como para poder ser cierto...

... Y las cosas no pudieron ponerse aún más a su favor, cuando lo vio acercarse lenta pero desesperadamente a su rostro, sin saber en qué momento y cómo, pero tarde se había dado cuenta cuando ya había flaqueado ante él. Y con sus ojos entrecerrados, sintió el cálido vaho del aliento de él golpearle con gentileza inusual la cara. Y sus ojos cerrados le indicaron que él también lo deseaba. Sus respiraciones se habían confundido rápidamente, casi sin notarlo, mientras iban adquiriendo poco a poco un ritmo casi sutil...

Hôjô...’

“¡NO PUEDO!” Gritó Kagome, quien se separó bruscamente de él, casi como acto reflejo “¡QUÉ...¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO EN ESTE LUGAR!” Exigió saber ella, incrédula.

“¡Feh¡¿Estás tonta o qué¡Pero si yo vivo en este lugar!” Se defendió él inmediatamente después de tal acusación que ella hacía, como si fuera la cosa más normal del mundo lo que acababa de decir.

“...” Los ojos de Kagome se hicieron enormes de la mera impresión, en vista, sobre todo, de que no se entendía cómo así se había atrevido a decir tal cosa “Eso... ¡ESO ES MENTIRA¡Regresa al Sengoku!” Le ordenó ella, señalándole acusadoramente.

Hubo unos breves instantes de silencio después de aquella orden dada por Kagome. Ella estaba conmocionada... Sumamente conmocionada. Y si no hubiera sido porque tenía bien templada y fría la cabeza... Se hubiera vuelto loca con lo que estaba por escuchar...

“No puedo” Fue la simple y sencilla respuesta de él, quien al cabo de unos segundos, susurró apagadamente lo antes mencionado, bajando la cabeza sonrojado y sonriendo...

... Fue en este momento y con estas palabras que la miko casi llega al borde de la locura, por lo que a Kagome le agregó a su estupefacción un tic nervioso en el ojo derecho... Que aunado a esa expresión de shock... Pues simplemente no parecía ella “¿Có... Cómo que no puedes!” Gritó ella, encolerizada “¡TIENES QUE PODER!” Dijo ella, como esperanzada a que todo era una vana y simple ilusión. Se pellizcó una mejilla “Eso dolió... Joey... ¿Eso quiere decir que... Todo es real?”

“¡Feh¡Pues claro que es real¡¿Acaso creíste que todo era un sueño!” Preguntó el hanyou, burlón todavía.

“¡Es que esto tiene que ser mentira!” Aseguró ella, acercándose a él peligrosamente. Inuyasha se hubo sentido sumamente nervioso, sin contar cómo sintió que la sangre se le subía a la cara al ver cuanto se acercaba a ella. ¿Por qué se ponía nervioso si sólo... Si sólo... Era una humana de poco valor sentimental para él? Y cuando la vio tomar uno de sus mechones de cabello y jalarlo con todas las fuerzas que su frágil ser le permitía, creyendo que todo era un sueño... Creyendo que así pronto despertaría... Lo obligó a estallar...

... Esto tenía que ser una broma... Una muy mala broma... Tenía que ser así...

“¡SUÉLTAME NIÑA TONTA¡YA TE DIJE QUE NO PUEDO!” Gritó él, enfurecido ante la despiadada manera en que ella se empeñaba por jalarle el cabello. La tomó por las muñecas en cuanto tuvo la oportunidad, esperando ser liberado, mas ella sólo había hecho mas fuerza en halárselo, convirtiendo aquella desdeñosa situación en un divertido juego para Inuyasha...

... Pero como dice el dicho ‘juego de manos es de villanos’; pronto la chica tuvo la oportunidad de morder las manos de su opresor para poder verse libre de su agarre, contuvo el jalón de cabello, molesta.

“¿QUE NO PUEDES!” Gritó la chica de 17 años mientras lo halaba en dirección a la puerta de su cuarto que daba al corredor “¡YA VEREMOS SI NO PUEDES...!” Agregó finalmente abriendo la puerta y saliendo de la habitación, haciendo comentarios feos sobre su persona y maldiciendo todo lo que se encontraba a su paso...


Los pasos eran rápidos y largos, como si se trataran de zancadas mismas. La mirada molesta de la ex-miko era bastante obvia, la cual se había acrecentado después de esa zalamera actitud de adolescente cortés que había aplicado el hanyou justo cuando su madre los pilló por el corredor de la casa justo antes de salir. Esa actitud suya... Esa coquetería que tenía... Jamás lo había visto actuar así... Como si fuera otra persona... Como si no fuera él...

Pronto se encontraban caminando por el templo, mientras la luz de la luna les golpeaba en la cara; se vieron llegando al dichoso hokora que la chica de ahora 17 años había dejado de visitar hacía un mes y en el cual se encontraba el pozo devorador de huesos. La chica abrió la puerta groseramente y haló al chico de ojos dorados adentro.

Una vez ahí, bajó las escaleras apresuradamente y se acercó al borde, observándolo con nerviosismo. Inuyasha se acercó a ella y se colocó a su lado, asomando su cabeza por el borde también. Se hallaba tan ensimismado en ese punto y con lo brazos cruzados, tan concentrado en un mundo sólo de él, que no pudo advertir lo que vino después.

“Osuwari...” Dijo Kagome con autoridad, provocando que el kotodama colgado en el cuello del hanyou todavía, reaccionara a aquella palabra y se activara con poder e ímpetu; mandándolo por el pozo en una caída casi mortal...

... Más al ver que no había luz violeta en el pozo y que se había escuchado un feo sonido de golpe en el fondo del mismo, no puede evitar asomar su cabeza por él, encontrándose con un adolorido Inuyasha que se sobaba la cabeza con bastante insistencia.

“¿Qué... Qué ha pasado¿Por qué aún sigues aquí?” Preguntó ella, viendo con completo shock las facciones molestas del hanyou adolorido al fondo del pozo.

“¿QUÉ NO ENTIENDES, CON UN CARAJO, QUE NO PUEDO!” Gritó Inuyasha, iracundo, viendo como desaparecía la cabeza de ella en el borde del pozo, puesto que se había ido a sentar, como con estupefacción.

“Esto tiene que ser... Una... Pesadilla...” La escuchó susurrar. No... No podía ser verdad... No podía... No... No... “... No...”

“¿Y por qué esto habría de ser una pesadilla?” Preguntó la irritable voz de Inuyasha en un tono natural de voz, como si no le cuadrase por completo en la cabeza el por qué la chica estaba actuando así “a mí mas bien me parece un bonito sueño...” Y fue en ese momento que Kagome cayó en cuenta de cuán cerca estaba él de ella, puesto que él se había salido del pozo... Para sentarse a su lado y pasar uno de sus brazos alrededor de su cuello “... Porque tú estás en él...” Y entonces Kagome le clavó la vista, sonrojada e incrédula, pues el tono de voz de él había cambiado drásticamente a uno suave y cariñoso. Y cuando lo vio sumamente apenado, bajando la cabeza, apretando los ojos y sonrojándose; supuso que algo había que él quería decirle... O más bien dudaba si estaba bien decirle...

... ¿O es que sólo era parte de su imaginación?

Frunció el ceño rápidamente, tomándoselo todo como una triste y sencilla broma “¡Espera¿Qué insinúas¿Que querías verme?” Preguntó ella con sorna, sabiendo de antemano que él prefiere por sobre todas las cosas a su encarnación pasada: a la miko Kikyô. Es por ello que tan sólo pensarlo la hace sentir como si una estaca fuese a pararse a su corazón... Y no se fuera a mover nunca jamás...

... Pero cuando lo vio asentir con suma lentitud, sintió que su cara comenzaba a superar ya los 40º. De inmediato sintió esa sensación de vacío en el estómago, que pronto fue inundada por una curiosa sensación de vértigo, ansiedad y emoción, mejor conocida como ‘Mariposas en el Estómago’. Así que pronto realizó la debida corrección para que ello no se notara.

“¡Fah¡Claro¡Buena broma¡Seguro que este sueño se pasa de real¡Ahora deberías estar en el infierno con tu querida Kikyô¡Así que no me harás caer¡Porque tú estás ya muchos años lejos al pasado¡Muchos kilómetros bajo mis pies!” Dijo ella, con la voz casi temblándole, pues sabía que era ya imposible por hacerle caer. Y es que por dentro se estaba desmoronando; lo había notado cuando de su voz escaparon esos timbres de dulzura y anhelo que le había negado a él en su último mes juntos, en que ella se había hecho prácticamente indiferente, como si no lo recordara o conociera. Pero su voz ahora había sido diferente. Estaba resentida, enojada, celosa, desilusionada, una serie de sentimientos encontrados que la hacían sentir sumamente mal por haber sido Kikyô la elegida por él, no ella. Pero sabía que en el fondo se estaba muriendo.

“Estuve en el infierno con ella antes de darme cuenta de que quizás...” Y las palabras que el hanyou estaba por decir después de un incómodo silencio que reclamaba explicaciones, fueron cortadas por un furioso ‘osuwari’ que gritó Kagome, estrellándolo muy ‘cariñosamente’ contra el suelo.

--BONK--

“¡NO LO DIGAS¡NO QUIERO ESCUCHARTE¡ARGH¡ESTÚPIDA ILUSIÓN!” Gritó Kagome, ya de pie, caminando hasta la puerta del hokora y saliendo completamente alarmada...


Corrió con desesperación por entre las casetas y templos de su casa. No podía dar crédito a lo que pasaba en esos momento. ¡ES QUE SIMPLEMENTE ERA UN TONTO SUEÑO...!

Entonces... ¿Por qué se ponía así?

“¡Ay, Kagome¡¿Por qué no despiertas!” Se regañó en voz alta, deseando despertar ya. Es que no podía... Esas falsas esperanzas e ilusiones que le sembraba el subconsciente le hacían daño... Mucho daño. ¿Es que acaso no entendía¿De cuándo acá volvía a soñar con él?

“¡Alto ahí, señorita!” Una voz la obligó a paralizarse de pronto, al tiempo en que se sentía detenida por una mano que, suave, tomaba la suya. Trató de soltarse, mas no podía, no reunía el valor suficiente para hacerlo. Se volvió a su apresor, molesta, clavando sus ojos almendra en los suyos... ¿Negros? “¿Así que quiere jugar la señorita?” se rió él, con sorna...

¡UN MOMENTO¡ALGO ANDABA MAL EN TODO ESTO¡Y ERAN ESOS OJOS NEGROS FUERA DE LUGAR!

“I... Inuyasha... Eres... ¿Eres humano?” Preguntó la chica con asombro, tomando un par de mechones negros del cabello de él. Volvió su vista al cielo, donde una bien grande y redonda luna llena se alzaba con poderío sobre el templo Higurashi. Parpadeó, confundida. “De acuerdo. Este sueño se está saliendo de control. Por favor... Que alguien se moleste en despertarme...”

“¡Y dale con que es un sueño¡QUE YA TE DIJE QUE ESTO NOOOO ES UN SUEÑO!” Insisitió Inuyasha, exasperado con la situación.

“¿Entonces cómo explicas tu condición de humano y el hecho de que no puedes cruzar el maldito pozo!” Gritó ella, cada vez más molesta.

“¡Feh¡¿De verdad quieres saber!” Exclamó él, ya perdiendo la compostura y recuperando su mal humor. Ella asintió tímidamente, como si no estuviese muy segura de saber, así que se atuvo a las consecuencias. Fue en ese entonces que sintió como él se aferraba firmemente a su mano, para luego halarla en dirección al Goshimboku, ese árbol milenario que había sido testigo de amargas desdichas para Kagome, único y silencioso testigo de su dulce delirio, aquél que ahora era motivo del ahora repudio de ella por él “¡BIEN¡Le mostraré, señorita, que NOOOO está soñando!” Agregó él.

Cuando finalmente llegaron al sagrado árbol milenario, supo que habían concluido satisfactoriamente su supuesto viaje. Por fin entonces pudo sentir que su mano era liberada por el chico, quién se encaminó al árbol no muy feliz y se arrodilló en suelo, como para sacar algo del interior de la tierra. Después de que, con un poco de dificultad se abriese paso en el fango y hubiese encontrado, satisfecho, lo que deseaba enseñarle a la joven damisela, se volvió hacia ella con una sonrisa y le enseñó lo que explicaba todo.

“Digamos... Que quizás no fuiste la miko más inteligente al dejar ESTO en el Sengoku, cuando parece que esta cosa tiene un letrero gigante que dice ‘No se deje al alcance de Hanyous Estúpidos y Acomplejados’.” Se burló Inuyasha.

Kagome frunció el ceño, al tiempo en que su asombro e incredulidad se hacían mayores que nunca. ¿De cuándo acá el hanyou elaboraba enunciados con tan compleja estructura gramatical y con una perfecta pronunciación y un razonamiento y comprensión total de las palabras igual de admirable?

“Esa era la idea. La deje ahí para que hicieras con ella lo que quisieras” Confesó la chica, no deseosa de decir tal cosa.

“¡Pues entonces, tonta, no estas soñando!” Le repitió el chico, mientras su sonrisa se hacía cada vez más grande ante las palabras de ella. ¿Cómo no estar feliz¡Si lo que había dicho había sido por la causa que lo había llevado hasta donde estaba!

Ella, más horrorizada que de costumbre, se excusó haciendo uso de sus perfectamente sanos pulmones y gritando osuwari a todo pulmón. Inuyasha cerró los ojos y rogó por piedad internamente, sabiendo que eso traería desastrosas consecuencias para su espalda en la mañana, pero al ver que nunca llegó el dichoso castigo, reaccionó, y supo que no podía ser mejor, sobre todo cuando recordó el por qué de la situación. Se sonrió enormemente al saber que el osuwari ya jamás tendría efecto, gritó de felicidad, antes de ser reemplazado por un escalofrío que le recorrió la medula espinal...

“¿Qué... Qué pasó?” Kagome no podía estar más aturdida con lo recién acontecido. ¡Que pesadilla tan más rara! Él... Ahí, sin poder regresar, en su forma humana... Y ella imposibilitada de usar su osuwari para descargar su frustración.

“Mira, será mejor que te sientes... Que la noticia te puede caer mal...” Dijo el chico con dulzura, atípica en él, llevándola con ligeros empujoncitos a la banca a lado del Goshimboku y sentándola ahí.

“Es que no... Hmpf... No entiendo, Inuyasha, por favor explícame...” Susurró Kagome tomándole la mano con suavidad, rogándole una explicación. Desde luego que Inuyasha se hubo sorprendido con tan repentino cambio de actitud, mas después de razonar bien, supo que era normal en ella, después de todo, tener un humor tan cambiante. Así que se puso de rodillas frente a ella.

“¿Recuerdas que me reclamaste porque dijiste que yo debía estar en el infierno con Kikyô? Pues resulta que hace como dos semanas que me fui con ella. :suspiro: no sabes cuanto sufrí al saber que te marchaste a este lugar odiándome... Y fue cuando me hube dado cuenta de esto cuando ya estaba en el infierno. Pero no me importó, porque quería volver a verte... Y saber que no estabas enfadada conmigo... Y estar en aquel lugar no me lo iba a impedir...”

“Aún lo estoy...” Reclamó ella, frunciendo el ceño.

“El caso es que...” Y entonces, su deseo de acercarse más a ella se hizo enorme, por lo que tuvo que hacer un esfuerzo sobre-humano para poder contenerse y continuar explicando “Cuando logré regresar... Encontré que te habías marchado. Me derrumbe.” Confesó él de sopetón, haciendo incomodar a Kagome, quien estuvo por decir algo, si no hubiese sido acallada “Y como no pude soportarlo... Me robé del santuario en la escalinata la Shikon no Tama... Y le pedí mi deseo...”

“¿Y cómo explicas tu condición humana en PLENA LUNA LLENA y lo del pozo!” Preguntó ella, inquisitiva y suspicaz.

“Eum... :se rasca la cabeza: Digamos que mi deseo llevaba incluido que todo eso pasara...” Espetó, algo avergonzado “Se suponía que el proceso se llevaría en dos partes: Estar aquí para aprender todo lo de esta época... Y... Ser humano... Con todo lo que eso implica... Por y para siempre...” Y su voz comenzó a oírse rara, como la del adolescente al que recientemente le esta cambiando la voz “... Lo... Lo gracioso de todo esto es que... :nervioso: Verás... Yo planeaba que mi deseo se cumpliera... Pero sólo en parte... Creí que sólo me permitiría verte... Una ultima vez...”

Kagome sintió que se sonrojaba, acompañado de un nudo en la garganta “¿E... Eso es lo gracioso?” Se mofó Kagome muy a duras penas, tratando de mantener el sarcasmo.

“... El caso es que... Mi deseo se cumplió en su totalidad porque lo hice... :rojo: Pensando en ti... Lo que al parecer lo afectó... Porque lo hice por...” Y sus labios temblaron con nerviosismo, mientras su rostro iba tomando color, no supo como explicar lo que venía después “... Por...”

“¿Por qué?” Preguntó Kagome, temiendo la próxima respuesta “... ¿Por amor?” Preguntó con voz trémula. Lo tomó por los hombros, obligándole a verle, pese a que este le evitó la mirada “¡Dime, Inuyasha¡No te quedes callado!” Ahora no había duda alguna... Estaba soñando...

“Kagome... ¿Te casarías conmigo?” Y el corazón de la joven de 17 años se disparó a mil por hora cuando él la tomó por los brazos y la estrechó en un cálido abrazo, dulce y tierno. Y fue a estas alturas que para ella ya fue imposible pensar en algo más, simplemente ya no era concebido. Su mente, pero sobre todo su corazón, estaban puestos para él, estaba a su entera disposición... “Kagome... ¿Te casas conmigo?” Y el rojo de sus mejillas aumentó aún más. Ella... ¿Casarse con él? Aún no se creía que aquel hanyou de tan arcaico vocabulario por fin comprendiera en toda la extensión de la palabra el sentido que traía ‘matrimonio’ para ella. Aunque ya no le extrañaba tanto... Sonaba algo... Raro...

Al ver que de pronto él ya no hacía ninguna alusión alguna a su reciente propuesta, aunado a las leves risillas que el chico ha dejado escapar, no pudo evitar separarse de él, confundida, viendo que reía burlonamente ante su ensoñado gesto.

“¿Qué?” Preguntó la sonrojada chica con algo de ofuscación e inocencia, sobre todo al ver como el chico reía, bastante complacido.

“¡Ay, Kagome¡Eres una estúpida¡¿Acaso sí te creíste que hablaba enserio!” Se rió él, con sorna, medio muerto en su risa y revolcándose en ella. Kagome se hubo sonrojado, avergonzada. ¿Tan bajo ha caído él por burlarse de ella? Se ha puesto de pie, decidida y sumamente molesta, con una mortal aura roja rodeándole. Inuyasha no puede evitar tragar saliva de improviso, trayendo consigo miedo, sabiendo lo que ello podía significar...

“Dímelo... O haré que el osuwari funcione de una forma que NO te va a gustar...” Advirtió ella, viéndole molesta. Inuyasha no puede hablar de la mera impresión. ¿Qué quería que le dijera... Si ya le había dicho todo lo que necesitaba decir? “Dímelo... O desde luego que no creeré ninguna de tus palabras.”

“¿PERO QUE VER LA SHIKON NO TAMA INSERVIBLE NO TE BASTA!” Mas ver que las expresiones de ambos no saciaban la insatisfecha razón del otro... La respuesta fue un rotundo No.

El silencio se hizo eterno. E Inuyasha no sabía por qué... Pero algo en su interior le indicaba que no debía decir nada...o las consecuencias serían desastrosas...

“Lo sabía: eres un cobarde. Todo esto es sólo una maldita pesadilla” Y molesta, la ex-miko caminó rumbo a su casa, dejando al perplejo Inuyasha en el lugar.

Pasaron 20 segundos exactamente, tiempo que fue más que suficiente para que Kagome se detuviera y se volviera a ver al chico, quien no se había movido ni medio milímetro. Suspiró cansinamente. ¿Es que acaso él no sabía cuanto daño le provocaba soñar con él? De nuevo, sus ojos arden. Se niega a creer que todo aquello es real, puesto que todo es inverosímil, de una manera inexplicable para ella. De pronto ve ante sus ojos pasar aquellos 2 largos años junto al hanyou de gran corazón, pero con una aprehensión que lo hacían tímido y retraído, con una rebeldía contra la autoridad. Era como el típico antihéroe del que nunca soñó que se enamoraría. Era su antihéroe.

El viento comenzó a hacer su trabajo, venteando en dirección de la que dispone a irse Kagome. En su movimiento a hecho que algo en Inuyasha reaccione de pronto, cosa que en este momento la casi omnipresente autora no puede dilucidar bien (Como era de esperarse con tan pésima escritora como esta servidora.).

“¡Espera!” Y bastó esta única palabra para detener a la miko finalmente. Inuyasha finalmente había reaccionado y se había acercado a ella, tomándola suavemente de la mano “¡Momento, que soy lento¡Ahora soy yo el que creo que está soñando!” Admitió él, por lo que Kagome se ha soltado de inmediato, molesta y celosa.

“¡PUES LO ESTAMOS! :lo señala: ¡Tú estás en el infierno con Kikyô¡Y yo...¡Yo pronto voy a ser la novia de Hôjô-kun!” Proclamó ella, con la voz quebrada, pero solemne “¡Esto no es real porque tú y yo nunca debimos conocernos¡Tú le perteneces a Kikyô¡Tú perteneces al SENGOKU JIDAI¡Regresa a tu mundo! Regresa... :sollozo: Por favor... Regresa...” Y de nuevo, se desplomó en el suelo, destruida “¡Quiero despertar¡Sueño tonto!” Gritó, llorando a pleno pulmón...

Todo este tiempo buscando a alguien sin saber cómo ni por qué, consideró importante recordar por qué todo tuvo que ser así. Ella se había encargado de apoyarle, siempre. ¿Cómo podría encontrar de nuevo a alguien como ella en este mundo, si sólo aparecía una vez cada eternidad? Quería olvidarse de ella y jamás recordarla, pero lloraba por ella, se preocupaba por ella. ¿Cuántas veces no pasó ella la noche en vela por velar su salud? Debía amarla, debía quererla sin reparar en orgullos, sin reparar en nada...’

“Si esto fuera un sueño podría decírtelo... Pero no es así porque...” Y la voz del ahora humano hanyou Inuyasha aminoró el llanto de la chica, quien aún no se recuperaba...

... Porque la amaba más que a nada en el mundo y haría cualquier cosa por estar a su lado por la eternidad...’

“Porque no es un sueño... Es mi pesadilla... Porque ya lo he dicho” Confesó con un dejo de dulzura y las mejillas rojas, aplacando el llanto de Kagome “Si fuera una simple trivialidad lo que nos esta pasando... Si fuera un simple sueño, una mentira, una ilusión... ¡Como quieras llamarle¿No crees que habríamos despertado hacía ya mucho tiempo?” Y los ojos de Kagome se hicieron enormes de la impresión y se sonrojó, en vista de que todo aquello era como una confesión...

... Y eso que aún no se recuperaba de su shock. Al parecer le había afectado bastante la noticia. Desesperado ante la reacción inanimada de la chica de 17 años, la tomó por los hombros y la zarandeo levemente.

“Sí, Kagome. Mi deseo se cumplió de esta manera P-O-R A-M-O-R. P-O-R T-I. Esto NO es un simulacro de incendios, mucho menos es un sueño, porque la Shikon no Tama ya es una joya inanimada con poco valor entre los youkais. Por eso ya no sientes su presencia. ¿Lo vas entendiendo ya o tengo que escribírtelo? Lo cual va a ser un problema porque aún no domino los kanjis. ¡Pero si hace falta voy y le pido ayuda a tu mamá y asunto arreglado!” Dijo para finalizar, por lo que en su voz se nota que ya se haya desesperado.

El silencio unánime hizo acto de presencia en el lugar nuevamente. Había un incomodo y abrumador silencio que sólo hacía de relleno a la situación.

“¿Ya te había dicho cuánto me gusta tu aroma?” Y la voz de él es tan suave susurrada al oído de la chica de 17 años, que Kagome no puede evitar estremecerse entre sus brazos ahora que la ha estrechó cálidamente en su abrazo. ¡Y es que por fin ya sabe por qué reaccionaba tan extrañamente al aroma de ella! “Bien... Pues ahora lo sabes...” Le murmuró en un hilillo de voz, haciendo más firme el agarre “Te Quiero...” ¡NOO¡No la quería...¡Mas Bien...! “Te Amo...” Y estas palabras han hecho que, en lugar de forcejear por soltarse, Kagome se aferrara con fuerza al abrazo de sí, tratando de ahogarse en él.

Estaba demasiado feliz por lo que ha escuchado... Que no cabe en si de felicidad.

“¡Espere, señorita!” Exclamo Inuyasha una vez que se hubieron soltado el uno al otro y ella se hubiera decidido por regresar a su casa, ya habiendo digerido todo lo suscitado esa noche desde la caída del atardecer. Kagome se ha detenido al sentir la brusca mano de él detenerle, cuando al voltear lo ha encontrado con una sonrisa pícara a modo de una invitación “¡No te dejaré ir hasta que aceptes salir conmigo este sábado!” Y Kagome se ha sonrojado todavía más ante su invitación.

“¿Feh¿Y desde cuándo tú quieres salir conmigo?” Preguntó Kagome, figurando en su rostro una rara mueca, difícil de descifrar.

“Desde que sé que me falta conocerte más. Así como tú me conoces a mí más de lo que yo me conozco...” Y la sincera sonrisa de él ha provocado en ella unas enormes ganas de ir a abrazarlo de nuevo.

“Eum... Quizás...” Declaró ella, con un enigmático tono de voz.

“¿Quizás¿Por qué?” Preguntó él.

“Porque todo depende de ti.”

“¿De mí¿Y por qué razón?” Preguntó, cuando al ver en el rostro sonrojado de ella la molestia ante la pregunta, pareció por fin captar la especie de indirecta. “Pues si ya no queda de otra... Te buscaré mañana en la escuela. ¡Si me dices que no, te juro que te vas a arrepentir!” Exclamó Inuyasha, quitándose muy como si nada el inservible kotodama que colgaba de su cuello. Kagome bufó de fastidio y lo recogió de inmediato.

“¡No debiste hacerlo¡No lo trates así!” Gritó ella, como enojada “¡Sólo por eso mañana no te diré nada!”

“¡Feh¡Lo harás¡Si señor¡Y aunque no quieras pasaré por ti¡Y AUNQUE NO QUIERAS Y TENGA QUE LLEVARTE ARRASTRANDO¡Vale que mira que hago todo esto por ti y no lo aprecias!” Dijo, como con cara de corderito degollado. Kagome se hubo dado media vuelta, caminando en dirección a su casa, ya ignorando casi por completo las amenazas y quejas de del ahora humano Inuyasha.

“¡Fah¡Pero que pesadilla tan más estúpida!” Agregó ella antes de marcharse ya por definitiva vez.

“Sí, pero es NUESTRA pesadilla... Y juntos vamos a despertar...” Agregó Inuyasha también dando camino rumbo a la salida del templo, pero no sin antes voltearse y sonreírle a la chica, gritándole lo mas fuerte que pudo, pues ella ya iba lejos “¡Vivo cerca¡Para que no se te olvide¡Así que no te desharás de mí tan fácilmente!” Y dicho esto, se hecho a correr escaleras abajo, sumamente feliz.

Y Kagome no pudo evitar detenerse ante lo que hubo escuchado de la boca de Inuyasha a lo lejos, primero roja como tomate... Luego blanca como el papel. y luego ya no puedo comprender. ¿Que él había dicho qué?

¿Owari?

PS. Bueno, pues eso es todo. Espero que les haya gustado. Me esforcé mucho en hacerlo y en corregirlo, es de esos poquitos FanFictions de los que me siento orgullosa. Espero que les haya gustado. A mí me cae que le puedo sacar un capitulo Extra. Si lo quieren, pueden decírmelo, sino igual, este OneShot está completo. En una semana, si hay reviews, encontrarán las respuestas a estos en mi perfil, así que yo que ustedes, si es que les gustó, estaría al pendiente...

¡Pero no crean que se desharán de mi tan fácilmente¡Aun tengo muchas historias que subir!

n-n ¡Nos vemos¡Y Dejen Review!

Hidari Kiyota.



Return to Top