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Anime/Manga » Prince of Tennis » Puzzle v castellano
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Rated: T - Spanish - Drama - E. Ryoga & E. Ryoma - Reviews: 38 - Updated: 08-25-08 - Published: 04-14-06 - id:2892298

Lamento mucho la tardanza pero para sacar cada capítulo de esta historia necesito también traducirla a su contraparte en ingles. Necesito entregar los capítulos a la vez.

He leído este capítulo por lo menos unas tres veces y aún así sigo encontrando errores ortograficos. Espero que no se me hayan pasado muchos esta vez.

Gracias por los reviews enviados. Verán que la cantidad de respuestas movieron un poquito mas rápido mi cerebro y por eso salio esto.


Puzzle

Capitulo 4: No more

¿Qué iba a hacer ahora? ¿Averiguar de quien había sido la llamada?

Pero si hacía eso seguro esa persona le iba a decir a Ryoma y así él nunca le tendría confianza. Quizás lo mejor sería esperar a que el propio Ryoma le contara, aunque para que eso sucediera primero se iba a acabar el mundo.

Cuando regresó del colegio y llegó a la casa su papa dormía descuidadamente en el sillón con una revista de chicas con muy poca ropa tapándole la cara mientras que su hermanito estaba trepado en una silla intentando bajar gaseosas de la nevera.

"¡Ten cuidado Chibisuke! ¡Te puedes caer!" – Pero a Ryoma hizo caso omiso. El tenía sed y el peligro no le importaba.

Ryoga se paro detrás de la silla como para atraparlo por si llegase a caer. Ryoma por otra parte ni trepado en la silla o haciendo equilibrio en la punta de sus pies podía alcanzar su bebida. De nada servían todos esos vasos de leche que su mamá le hacía tomar en el desayuno, sus mañanas habían sido una pérdida de tiempo. Hizo su último esfuerzo parándose de puntitas y estirándose lo más que podía, pero con todo ese esfuerzo lo único que consiguió fue rozar la lata con la punta de sus dedos. Pero la persistencia era algo que había que valorarle. De tanto rozar la lata estaba moviéndola poco a poco hacia él. Sus manos hicieron un intento torpe para lograr agarrar la lata pero sus dedos cansados de tanto estirarse no la sujetaron bien y la lata cayó rozando su cabeza en cámara lenta…

xoxoxox

"¿Qué paso?" – le dolía mucho la cabeza. El golpe había sido fuerte considerando la altura desde la que cayó la lata.

"Nada muy malo… creo" – Ryoma estaba parado a su lado en ese momento poniéndole sus dedos al frente de sus ojos – "¿Cuántos dedos hay?" - pero Ryoga no entendía lo que pretendía hacer. Después de esperar por un rato la respuesta de su hermano mayor caminó hasta el lavadero para botar los hielos.

"¿Ah?" – el golpe había afectado su agilidad mental pensó Ryoma mientras intentaba pensar que más podía decir.

"¿Así planeabas salvarme si me caía de la silla? La verdad que tus reflejos dejan mucho que desear…No me hubiera gustado ser la lata" – la lata se había reventado al caer y la gaseosa estaba esparcida por todo el piso.

"¿No pudiste levantarme y llevarme a un lugar más seco Chibisuke?" – dijo Ryoga al darse cuenta que su espalda estaba mojada y el olor a uva se hacía cada vez más notorio.

"No te quejes por que eras tú o el piso. Aunque el piso hubiera sido mejor… si mamá ve esto…" – Ryoma corrió a sacar los instrumentos de limpieza que estaban debajo del lavadero y comenzó a recoger el líquido del piso.

"¿Y oyaji?"

"Sigue durmiendo… ¿Qué esperabas?" – Ryoga intentó pararse al darse cuenta que nadie más lo iba a socorrer. Oyaji dejaba mucho que desear como padre en estos casos.

"Gracias por preocuparte por mi" – pero Ryoma solo emitió un sonido como si no le importara.

"¿Qué paso aquí? ¿Seishounen te hiciste pipi?" – Al fin su papá hizo acto de presencia en la cocina. La mirada asesina que le dio Ryoma a su papa no tenía precio – "No te pongas así que solo fue una pregunta tonta. Todos sabemos que estos accidentes pasan así que no te preocupes porque nunca se lo diré a tu novia…" – y si Nanjiroh planeaba decir algo mas para provocarlo no pudo hacerlo por que la lata reventada termino pegándole directo a la cara.

"Ni la lata tiene intenciones de oírte. Ahora tengo sed… ¡pásame otra lata!" – Nanjiroh se dio cuenta que su hijo no estaba para bromas y ya un poco más serio sacó una lata de la nevera y se la lanzó. A diferencia de Ryoga él si tenía mejores reflejos – "Ahora a ti te toca terminar de limpiar porque yo tengo que acabar con mis tareas"

"¡Hey! Tu no mandas aquí!" – Su papá intentó hacer que terminara de limpiar la cocina, las labores de limpieza siempre lo aburrían.

"¿Quieres que le diga a mama que casi me caigo de la silla por tu ineptitud?" – pero Ryoma fue más rápido.

"¡Pero quien se cayó fue tu hermano Ryoga!"

"¡Si pero eso mismo me hubiera podido pasar a mí!" – y con sus últimas palabras que lo dejaron completamente callado y sin derecho a réplica salió de la cocina rumbo a su cuarto.

"¡Mal hijo!" – Nanjiroh empezó a refunfuñar entre dientes la insolencia de Ryoma. Ahora si su hijo menor había perdido completamente el respeto hacia sus mayores.

"Oyaji…" – Nanjiroh volteo para ver a su otro hijo que recién se estaba levantando del piso apoyándose en la silla que Ryoma había dejado – "La lección de este día es: que la próxima vez tienes que supervisarlo cuando se suba a una silla, en especial para bajar gaseosas de la nevera porque sino la próxima vez te demandare por daños y perjuicios"

"¿Tu también Ryoga?"

"Si… es que este golpe si me dolió…" – Ryoga seguía sobándose la cabeza. Si le dolía aunque no era para tanto. Solo lo hacía para fastidiar a su papá. Tenía que aprovechar muy bien su estancia ahí por que después no lo podría hacer.

"¿Que hice para merecer a este par de hijos mal agradecidos?"

Mientras Nanjiroh renegaba de la actitud indiferente de sus dos hijos para con su persona, Ryoga prefirió ir a su cuarto a descansar un poco del golpe que acababa de recibir.

Cuando paso por el cuarto de Ryoma lo vio sentado en su silla de cara contra su cuaderno intentando hacer sus tareas. Si estaba tan pegado al libro quizás no veía bien y necesitaba lentes. Tenía una lata de Ponta abierta a su lado. A pesar que hacía frío afuera de la casa la lata sudaba por la calefacción alta que tenía la casa.

Era gracioso verlo tan concentrado mirando el libro que tenía pegado en sus narices. Al igual que él su concentración no duro mucho y pronto sus brazos le sirvieron de almohada para su cabeza.

"¡Oi Chibisuke! Así no vas a resolver ningún problema" – Ryoma levantó su cabeza perezosamente y lo miro de reojo.

"Ah… eras tu. ¿Podrías hacer menos ruido y dejarme dormir?"

"¡Naaa Chibisuke! ¿Qué es esa actitud carente de vida? ¿Tu Ponta no tiene suficiente azúcar acaso como para mantenerte despierto?" – Ryoga le dio una probadita a la Ponta que su hermano estaba tomando. Apenas el líquido tocó su lengua sintió la sobrecarga de azúcar – "¿Cómo puedes tomar eso Chibisuke? ¡Es demasiado dulce!"

"Nadie te dijo que tomaras de mi lata. Ahora voy a tener que volver a la cocina por otra lata. Ojala Oyaji ya este dormido…" – Ryoma se paró y salió de su cuarto arrastrando los pies dejando solo a Ryoga en su cuarto. Una oportunidad de oro que Ryoga no iba a perder. Apenas lo sintió lejos de su cuarto le echo un vistazo a su tarea.

A él nunca le habían gustado los problemas, en especial los que tenían que ver con granjeros, gallinas, trenes, manzanas y revistas. ¿Por qué los profesores tenían que crear problemas? Pero encima del escritorio no estaban solo los problemas de matemáticas. La tarea de lenguaje estaba apilada a un lado junto con la de ciencias. Ryoma no tardó mucho en regresar a su cuarto con una lata helada pegada en su mejilla.

"Chibisuke… ¿Qué te paso? ¿Tienes calor acaso?" – pero para variar el no le respondió. Camino hasta su velador y dejo a un lado la lata, que hasta ese momento había estado protegiendo su mejilla de cualquier mirada y pregunta. Si sus ojos no le fallaban su mejilla estaba casi tan morada como la lata que había traído.

"¡Ryoma chan! ¡Tu sabes que eso fue sin intención!" – Nanjiroh entró corriendo a la habitación de su hijo con cara de preocupación intentando lograr su perdón – "¡Yo te dije que pensaras rápido! Fue tu culpa no esquivar la lata o atraparla con tus lindas manitas como lo hiciste el otro día…"

"¡Baka oyaji!"

"¿Oyaji? Tú nunca me habías hablado de esa manera. ¿Será que estas siguiendo el ejemplo de tu hermanito mayor? ¡Que tierno niño!" – Si Nanjiroh quería lograr su perdón con ese comentario solo había logrado empeorar las cosas. Ryoma no dijo nada más y a empujones lo botó de su cuarto.

Después de botar a su papá del cuarto Ryoma retomó el camino hasta su velador. En su último cajón tenía cosas no muy propias del velador de un niño de su edad. Tenía prácticamente todo un botiquín contra golpes y lesiones y heridas por que tenía todo tipo de desinfectantes, banditas para heridas, pomadas, ungüentos, vendas, muñequeras, coderas, rodilleras. Para que tendría él todas esas cosas en su cajón si el ejercicio que hacía en las prácticas era mínimo. Era poco probable que el sufriera una lesión que necesitara tantos vendajes. En cuanto al tema de golpes, los accidentes podían ocurrirle en especial si estaba cerca a su papá. Quizás por eso mantenía cierta distancia de él.

"¿Qué paso abajo?" – pero no le contesto. Su buen humor, si es que alguna vez lo tuvo, se había esfumado completamente.

Sin duda su papá había querido jugar a algo estúpido y sin medir las consecuencias había pescado a Ryoma desprevenido. Ahora su hermano estaba echado en la cama con los ojos cerrados y la lata de la discordia sobre su mejilla.

"¿En que estas pensando?" – Pero no respondió – "Esta bien si no me quieres decir nada… no importa" – quizás tendría que usar otra táctica esta vez si es que quería sacarle algo. Nunca la había usado antes pero se la sabía de memoria, después de todo su mamá la usaba todo el tiempo con él para averiguar cosas.

"El otro día salí a pasear. A mi me gusta salir a lugares donde hay mucha gente, donde se pueda conversar y jugar un poco. Hay un lugar de esos por aquí cerca. Si quieres podemos ir ahí mañana. ¿Estas libre mañana no?"

Lo miro de reojo esperando algún tipo de reacción por parte de él pero no movió ni un dedo. El sabía lo que era ser ignorado por completo.

"Nee Chibisuke ¿Me estas escuchando verdad?" – Se atrevió a acercarse un poco más y hasta hincarle con el dedo pero no hubo reacción.

"¿No te gustaría acaso?"

"Así te la pases hablando toda la noche no te voy a prestar atención" – Ryoma hizo un movimiento de manos como queriendo sacarse una mosca de encima. Eso funciono para alejarlo un poco. No le gustaba compartir el aire de su cuarto, era algo a lo que no estaba acostumbrado. – "Tengo sed. Ya vuelvo" – y salió de su cuarto una vez más.

"Me la pase un buen rato hablando solo y me hablaste. Si lo vuelvo a hacer tú también me volverás a contestar por que no aguantas moscas. Yo soy una mosca difícil de quitar Chibisuke…" – murmuro Ryoga. Su hermano no lo había escuchado decir eso.

Bajó por una soda teniendo una sin abrir en la mano. Además tenía una abierta en el escritorio con la tarea aún sin terminar.

La gente tenía razón al decir que su hermano era difícil de entender muchas veces. ¿Excentricidades o niñerías? ¿Quería monopolizar las latas de gaseosa de la casa? ¿O había algo más? Alguien debía decirle que no era muy sano tomar tanta gaseosa. Eso le podía traer problemas a su salud.

Pero haciendo de lado el problema del abuso de la gaseosa había cosas que no entendía de él. No estaba bien que le ocultara tantas cosas a sus papas a su edad. ¿Si era así ahora como serían estas relaciones familiares de aquí a unos años más? Quizás lo que el debía hacer era ponerse en sus zapatos y pensar como él.

Para pensar como él primero tenía que conocerlo mejor. No se le podía conocer intentándole hablar por que era difícil sacarle una respuesta. La solución en estos casos siempre era revisar sus cosas. Había que aprovechar que aún se encontrara en el primer piso, seguramente intentando agarrar otra gaseosa.

Su primera táctica fue echarse en la cama y mirar al techo como había visto que Ryoma hacía. Quizás había algo interesante en el techo. El siempre miraba el techo para intentar dormir, Ryoma bien podría hacer lo mismo. Pero su techo no tenía nada de interesante, era prácticamente liso y sin muchas imperfecciones. Con un techo así era difícil dormir. Casi no se podían formar figuras en él.

Se volcó hacia el velador. Ya había visto el contenido de segundo cajón, el primero dejaría de ser un misterio pronto.

El primer cajón estaba difícil de abrir. Al parecer tenía algo dentro que lo atracaba. El tenía problemas con sus cajones también. Al principio montaba en cólera por no poder abrirlos hasta que encontró el truco. Del escritorio de su hermano cogió la regla y la metió por una rendija. La regla aplanaba todo lo que podía impedir que el cajón se abriera y fue así como vio el contenido.

Se podría decir que era un cajón bastante inocente. Lo que atracaba el cajón era un fólder que tenía varias hojas salidas. Hojas de dibujos. La calle, la casa, el árbol, el parque, perros, pájaros, peces y una cantidad absurda de dibujos de gatos. Gatos echados, patas arriba, trepados, comiendo, saltando, sentados, jugando y la lista podía seguir.

"Así que te gustan los gatos Chibisuke…"

Debajo del fólder había varias monedas y billetes pero contándolos no significaba mucha plata. Seguro serían parte de su propina o lo que quedaba de ella. Pedazos de algo roto, lápices, borradores gastados, colores, tajadores sucios, rotos y con basura. Debería tener su cajón mas limpio o por lo menos botar las cosas que tiene rotas, se podría cortar los dedos con eso.

"Ajá! Ya te pesqué Seishounen. Con que revisándole las cosas a tu hermanito. Si planeas buscar algo con que chantajearlo revisa debajo de su cama o en su ropero. ¡Estoy seguro que esconde cosas ahí!" – la intromisión de su papá lo espanto un poco por que no lo escuchó entrar. Voltear y verlo parado a sus espaldas era escalofriante.

"¿Puedes bajar un poco la voz? ¡Nos va a oír!" – Ryoga se apresuro a hacerle una señal para que bajara la voz o guardara silencio, lo que se le viniera primero a la mente.

"No te preocupes Seishounen. El bueno para nada de tu hermano salió a comprarse más gaseosas. Esas latas que le gusta tomar no duran muchos días. ¿Quien iba a pensar que ese cuerpo tan pequeño era capaz de absorber ocho latas diarias?" – Era sorprendente la cantidad de líquido que podía consumir el cuerpo humano. El también bebía mucho, aunque el sabor de naranja le gustaba más. – "Mi monedero sufre cada vez que se le acaban las latas a tu hermano. Ya debería aprender a beber agua del caño"

"Pero si aquí aún tiene dos latas…"

"¡Maldito enano infeliz! ¿Si tenía latas aquí en su cuarto como se atreve a pedirme más dinero?"

"Ya, ya Oyaji. No te pongas así…"

"Como quieres que no me ponga así si esa era la plata que tenía guardada para mi revista. ¡El último tomo sale mañana!"

Su papá podía ser tan infantil como un niño de inicial.

"¿Y a que tienda fue exactamente?"

"Que se yo. Seguramente a las que están pasando las canchas, o a las que están en la avenida principal, aunque las que están al otro lado del parque están más cerca…"

Toda esta historia de la gaseosa olía muy mal. Seguro estaba tomando la falta de gaseosas como excusa para salir. Ahora bien, había tres lugares a donde ir para encontrarlo y saber que se traía entre manos. Si iba a un lugar incorrecto iba a perder la oportunidad de averiguar algo más acerca de él. Podía elegir por suerte o podía pensar un minuto más y pensarlo mejor.

¿Pero que pasaría si en verdad había ido por gaseosa? No, no podía ser de ese modo. Ryoma era muy flojo para algunas cosas y una de ellas era caminar innecesariamente. Eso descartaba la posibilidad de que fuera a las tiendas de la avenida principal por que eran las que mas lejos quedaban.

Pero de pronto se le prendió el foco. Uno de sus amigos lo había visto jugando por las canchas una vez. Era un lugar tranquilo donde no pasaba mucha gente. Apostaría su raqueta nueva a que había ido a esas tiendas.

Sin tiempo que perder salió corriendo hacia allá.

Seishounen! ¡No demoren mucho en regresar que Rinko ya debe estar en camino!"

Si Rinko estaba en camino lo mejor era que Ryoma regresara pronto a la casa sino habría problemas. Por lo pronto Ryoma no estaba en la primera tienda que visito. Tampoco estaba en la calle, o al menos que él pudiera ver. Si timbraba a su celular lo podía convencer de regresar pronto a la casa.

Marco el número. El celular timbro tres veces y a la cuarta contestó.

"¿Quién es?"

"Neeeeeee Chibisuke ¿Dónde estas? Oyaji me dijo que saliste a comprar gaseosas y decidí seguirte. Se me ha antojado una de sabor naranja. ¿Dónde estas que no te veo?" – No contesto al momento. Se detuvo a pensar un poco.

"¿En donde estas tu? Quizás no estamos en el mismo lugar" – este era el momento de jugárselo el todo por el todo. Si decía un lugar el podría decir que estaba en otro. Pero si estaban en el mismo lugar el bien podría esconderse y decir que ya estaba regresando a la casa.

"Nee Chibisuke, ya te dije que te seguí a lo lejos pero te perdí de vista. Yo ahorita estoy en la calle así que sal de la tienda apara verte y regresar juntos"

"¿En la calle? ¿Estas seguro que me has seguido? Por que yo ya me estoy regresando a la casa…" – ya sabía que le iba a salir con esa historia.

"¿En serio? ¿Qué raro por que no te he visto? No importa. Quédate donde estas para alcanzarte y entrar juntos a la casa por que Rinko san ya esta por llegar"

"¿Qué? ¿Mama va a llegar a casa tan temprano?" – estaba asustado. Eso seguramente no estaba entre sus planes. Este era el momento de presionarlo un poquito más.

"Antes de salir Oyaji me dijo eso. Por eso vine también, para buscarte y regresar a casa juntos Chibisuke"

"Neee Ryoga nii yo ahorita estoy ocupado. Me encontré con unos amigos y…." – utilizar dulzura para salir de apuros no iba a funcionar esta vez.

"Ah bueno, si son tus amigos supongo que estará bien. ¿Ya le avisaste a Oyaji y a Rinko san?"

"Estaba pensando que tu podrías hacerlo por mí… Ryoga nii"- escuchando tan dulce manera de hablar parecía como si en verdad no estuviera hablando con él. Era como si fuera una persona diferente pero por la voz se podía saber que era él.

"Me encantaría pero creo que eso te corresponde a ti Chibisuke. Primero les tienes que pedir permiso. ¿O me equivoco?" – No dijo nada – "A propósito. ¿Vas a ir a la casa de uno de tus amigos?" – seguía sin contestarle.

Ryoga seguía caminando por la calle con el celular en la mano intentando captar algún sonido como lo había visto en varias películas. Eso nunca les fallaba a los detectives, si lo hacía bien tampoco le podía fallar.

Pero no se escuchaba mucho del entorno. Lo que si se escuchaba eran voces. No eran adultos, eran chicos. De la escuela quizás o de otro lugar. Por las voces no parecían ser de su edad. Pero no entendía bien lo que le decían. De pronto Ryoma volvió a hablar.

"Nee Ryoga… ¿podemos hablar en otro momento? Estoy ocupado ahora. Yo no demoro mucho en volver a casa… dile a mama que ya regreso y hazme un favor. ¿Si?" – Eso no se oía como Ryoma y si en verdad era el se oía desesperado por algo.

"¿Estas en problemas Chibisuke? ¿Dónde estas para ir a ayudarte? ¡Si te han hecho algo…!" – se empezó a desesperar.

"Nee Ryoga nii. Deja la ventana de mi cuarto abierta" – iba a obligarlo s decirle donde estaba pero Ryoma le colgó la llamada. No solo eso también apago el celular.

Si le pasaba algo a su hermanito se las iba a cobrar, aún no sabía a quien pero se las iba a cobrar.

xoxoxox

Llego sin mucho ánimo a la casa. Rinko felizmente aún no había llegado. Y Oyaji estaba demasiado entretenido en sus cosas como para prestarle atención y darse cuenta que había regresado a casa sin su hermano.

Extraño requerimiento el de Ryoma de dejarle la ventana abierta. Era obvio que la quería abierta para entrar sin que su mamá se diera cuenta. ¿La pregunta era cual era exactamente el motivo por el cual no iba a poder entrar por la puerta como el resto? Otras veces en que no había pedido permiso había entrado por la puerta y se había disculpado.

Ryoga su al cuarto de su hermanito y abrió la ventana tal y como el se lo pidió.

Se volvió a sentar una vez más en su cama. Se hubiera quedado un rato más afuera buscándolo. Lo hubiera buscado aunque sea por debajo de las piedras. Eso era mejor a estar ahí sentado, pensado sobre lo que le hubiera podido haber ocurrido.

Pero no podía pensar en esas cosas. Era mejor pensar en la manera como ayudarlo si en verdad estaba metido en problemas mayores. ¿Qué problema podía ser tan grave para un niño de seis años? Los niños de seis años solo deberían tener problemas con las tareas y quizás con algún niño pero de su edad.

Estaba pensando en eso cuando escucho el carro de Rinko llegar a la casa, a la misma vez que Ryoma intentaba entrar por la ventana.

"Nee Chibisuke… ¿Qué paso?" – Ryoga se acercó a la ventana para ayudarlo a entrar. Tuvo que cogerle de las manos y con la otra agarrarlo del pantalón para jalarlo hacia dentro.

Cuando estuvieron los dos tirados en el piso por el esfuerzo Ryoga decidió volverle a preguntar.

"Chibisuke…" – pero no le hizo la pregunta. Ryoma estaba prendido de su cintura con la cara hundida en su estómago. – "¿Estas llorando Chibisuke?" – llorar era algo que no estaba bien dentro de su comportamiento diario. Muy pocas veces lloraba. La mayoría de veces lo hacía cuando estaba solo en su cuarto. Sin público presente se podía desahogar mejor.

De todas formas, llorando de ese modo no le iba a entender nada. Lo ideal sería darle agua y esperar que se calme un poco, darle un espacio para que respire mejor. La jarra de agua estaba abajo en la cocina y desde donde estaba ya podía oír los tacones de Rinko resonando por toda la casa. Si seguía dejando pasar el tiempo de ese modo Rinko no tardaría en darse cuenta que Ryoma estaba llorando. Si le preguntaba iba a ser mucha presión para él contestarle sin rodeos.

Lo primero que hizo fue alejar a Ryoma de él, este se tapo la cara al notarla desprotegida. Aún así Ryoga salió corriendo a su cuarto. Agarro su billetera que no tenía casi nada de dinero, un gorro, una casaca más gruesa por que la temperatura había bajado un poco más. Cuando regreso al cuarto de su hermano lo levanto del piso y lo preparo como para salir a caminar un poco. Tomo la lata de gaseosa que había dejado en el escritorio y lo arrastró hasta el primer piso donde estaban sus papas.

"Nee Oyaji ¿Podemos ir al cine ahora? No hay necesidad que nos lleven por que podemos ir caminando" – con eso corto la posibilidad que los llevaran. Lo único que faltaba ahora era el permiso para salir de la casa.

"¿Van a ir los dos solos al cine? ¿A ver que?" – su papá no solía hacer interrogatorios de ese modo. Si se iba a poner así era probable que no los dejara salir. – "Van a ver películas para niños supongo"

"¿Qué pasa Nanjiroh?" – Rinko entró en la escena. Tenía que pensar en algo más creíble y que les asegurara una salida rápida de la casa.

"Nee Oyaji" – Ryoga jaló a su papá a un lado rápidamente – "En verdad voy a ir a la casa de una amiga a hablar con ella. ¿Tú me entiendes no? Pero ella tiene una hermanita que siempre le gusta ponerse al medio. Por eso estaba planeando en llevar a Chibisuke conmigo… para que la mantenga ocupada" – No supo si fue su imaginación o no pero los ojos de Nanjiroh como que cobraron vida ante su excusa.

"¡Que no se diga más! ¡Vayan chicos y diviértanse mucho! ¡Gocen su vida, su juventud y pórtense bien!"

"Nanjiroh pero…" – pero ahora era Nanjiroh mismo que se iba a encargar que los dejara en paz.

Los dos salieron de la casa rápidamente pero no se dirigieron a ninguna casa. Al contrario, prefirieron alejarse un poquito de la civilización y caminaron hacia el malecón, cruzando la arboleda. Ese lugar era muy tranquilo en invierno pero en verano era sumamente concurrido. Al fin y al cabo a esa hora no había gente y era un buen lugar para hablar largo y tendido, siempre y cuando él se decidiera a hablar.

Ryoma ya lucía más tranquilo pero estaba callado. Ryoga lo sentó en una de las bancas. Le paso una de las latas de soda que había agarrado de su cuarto y se acomodo a su lado. ¿Cómo romper tal silencio? No había necesidad de preocuparse por eso, Ryoma no era tonto y ya sabía lo que él le iba a preguntar. ¿Con que otra razón lo habría sacado de la casa a la que acababa de entrar?

"¿Nee Chibisuke, me vas a contar que te paso? ¿Qué es todo este problema que escondes? ¿Con quien estabas a la hora que te llame?" – él cerró sus ojos y movió su cabeza como si intentara sacar una imagen o algo de su cabeza. Lo que fuera no era bueno y en cierta forma lo hacía sufrir – "¿Te hicieron algo? ¿Te lastimaron? ¡Dime quienes fueron para ir a pegarles!" – pero sus palabras no hacían más que ponerlo triste. Estaba volviendo a llorar. Ryoga le paso una mano por el hombro como para hacerlo sentir mejor – "Nee Chibisuke, si no me dices que paso no voy a saber como ayudarte. Por lo menos dime si ahora todo esta bien"

Se quedaron callados un rato. Ryoma de cuando en cuando movía la cabeza y se golpeaba con sus manitas. Con el apuro se olvido traer los guantes. Sus manos estaban heladas y las de su hermano estaban en el mismo estado. Después de un rato de no interactuar Ryoma lanzo una frase.

"No pude hacer nada por él" – eso sonaba a que quizás no había podido ayudar a algún amigo o algo por el estilo. – "Se murió y no pude hacer nada por él"

"Nee Chibisuke, no podemos hacer nada contra la muerte, no fue culpa tuya" – pero Ryoma se estaba golpeando la cabeza con la lata. Le tuvo que quitar la lata de la mano para que Ryoma con los ojos buscara otro objeto con el cual hacerse daño – "¡Hey hey! No es culpa tuya así que deja de golpearte" – Ryoga optó por abrazar a Ryoma y no soltarlo hasta que se calmara. Pero Ryoma no quería permanecer así. Comenzó a intentar librarse de los brazos de su hermano pero por más esfuerzos que hacía no lograba zafarse.

"¡Es mi culpa! Yo debí hacer algo por él, debí intentar hacer más dinero…"

"¿Dinero? ¿Tu amigo te estaba pidiendo dinero?"

"No, él nunca me pidió nada. Ellos querían que les pagara por él" – había algo en esa historia que no le estaba cuadrando bien. Alguien le pedía dinero a su hermano para no lastimar a alguien. En que se había metido Ryoma? ¿Trafico de menores? ¡Pero el también era menor de edad!

"¿Quién te pedía dinero? ¿Sus padres?"

"No… nunca conocí a su familia."

"¿Entonces quien te pedía el dinero?"

"Su dueño, o al menos eso fue lo que me dijo"

"¿Su dueño? Chibisuke ¿de quien me estas hablando? ¿Qué se supone que es tu amigo?" – todo era confuso. No le entendía nada.

"Nunca me dijo su nombre… pero tengo una foto suya" – Agarró su celular pero mientras buscaba la foto se quedo estático.

"No te pongas a llorar ahora y termina de contarme bien que es lo que te pasa" – lo regaño Ryoga. Todo este asunto lo estaba poniendo tenso. Ryoma encontró la foto y se la mostró a su hermano. – "¿Un gato? ¿Tu amigo era un gato?"

"Si. ¿Quién pensabas que era?" – nunca se le hubiera ocurrido que su hermano fuera amigo de los gatos. Una cosa era que le gustaran y otra cosa era que pudiera hablarles. Con razón no sabía el nombre de su amigo.

"¿Y como fue que te pidieron dinero por el gato?" – le preguntó. Si no entendía la historia desde el principio no podría ayudarle por más absurda que llegara a ser su historia.

"Eso es una historia larga…" – y en verdad quizás no fuera larga sino enredada o hecha líos por él mismo. Eso no se lo iba a pelear.

"Tenemos una hora antes de volver a casa. Así que empieza ahora Chibisuke"

Ryoma no sabía por donde empezar a contarle a su hermano lo que había pasado así que empezó por contarle como lo había encontrado.

Al parecer en una de sus escapadas de la casa había ido a jugar a una de las canchas donde su amiga lo había visto. Y ahí se encontró con el gato que tenía manchas que lo hacían parecer como una vaca. Como no había nadie cerca Ryoma se encargo de darle de comer de lo que tenía en su maleta.

El gato se fue y Ryoma lo había seguido por la calle hasta que entró por un hueco de una cerca. La casa donde había entrado tenía un gran patio trasero que usaban como colector de objetos rotos y viejos.

"¿Y que paso?"

"Ahí conocí a sus dueños. Unos chicos que lo molestaban. Le tiraban cosas y lo asustaban. Ellos no me habían visto pero yo salí a defenderlo. Me cayeron algunas cosas encima pero no me dolió tanto… aunque una pelota me dejo el ojo morado" – eso explicaba las burlas que le hacía Nanjiroh, su hijo no era torpe como él creía.

"¿Y no le dijiste nada a tu mamá? Ella ha podido hacer algo para frenar eso"

"Yo pensé lo mismo pero no pude. Les dije que mamá era abogada y que los iba a demandar" – suficiente amenaza para detener a alguien. En este país todos le temen a las demandas. – "Me dijeron que si le decía a alguien iba a matar al gato" – una buena manera de cerrarle la boca teniendo conciencia del cariño que le tenía a su amigo

"Nee Chibisuke… Entiendo tu posición pero ¿no era mejor de todas maneras decirle a Rinko san o a Oyaji? No iban a matar al gato por que si lo hacían no iban a tener la plata que tu les ibas a dar. Abusar así de un niño inocente no es de gente decente" – Ryoma se puso a pensar un poco. Cerró los ojos para concentrarse y pensar mejor. Las palabras de Ryoga hacían sentido pero a la vez no.

"¿Si tu dices que no lo iban a matar entonces por que lo hicieron hoy? ¿Por qué no pudieron darme al gato?" – Raras veces Ryoga había visto a alguien hacer muecas de ese tipo. Esas muecas o pucheros como su mama les decía, solo se los había a los niños pequeños. Pero que estaba pensando, a pesar de que actuara rudo algunas veces Ryoma seguía siendo un niño pequeño.

"No lo sé Chibisuke. Pero no te preocupes, yo lo puedo averiguar ¿ne?"

"No tiene caso. De nada sirve, el gato ya no esta" – las últimas palabras le hicieron un poquito de eco en las orejas a Ryoga.

"Nee Chibisuke… ¿Llegaste a ver al gato o no te dejaron verlo?"

"Si piensas que el gato no esta muerto te equivocas" – Ryoma parecía haberlo visto. – "Al principio no querían que lo viera por que querían que les diera la plata pero no se las di. Les dije que si no veía al gato no les iba a dar nada" – esas palabras eran las palabras tercas que le salían a Ryoma cada vez que se empecinaba en algo. – "Así que no les quedo mas remedio que dejarme ver al gato" – se quedo callado recordando la escena – "Hubiera sido mejor no verlo"

Ryoga entendió la cara de su hermanito, había visto algo desagradable seguro.

"Mejor olvida eso Chibisuke, no te hace bien"

"No me voy a olvidar de eso, no puedo…" – Ryoga iba a intentar hacerle olvidar eso, iba a decirle algo gracioso en eso momento para que se riera un poco aunque sonara imposible pero su teléfono sonó. Oyaji tenía la mala costumbre de llamar en estos momentos de unión.

"Neee Oyaji. ¿Qué quieres ahora?" – le hablo un poco fastidiado.

"Disculpa hijo mío, no quería interrumpir tu cita romántica con la chica con la que estas ahora pero… Pregúntale al tu hermano donde dejo las latas de gaseosa que se supone compró, Rinko y yo tenemos sed y queremos beber algo"

"Naa Oyaji. Tu si que eres inoportuno. ¿Para eso me llamas? Espera que ahora le pregunto" – Ryoga tapo el auricular del celular con la mano y alzó un poco la voz como para que pareciera que Ryoma estuviera lejos – "¡Neee Chibisuke! ¿Dónde se supone dejaste las latas que fuiste a comprar? Oyaji y tu mamá tienen sed…" – Ryoga logro percibir la cara de sorpresa de su hermano. ¿Había ahí un punto extra de la historia que el creía que ya le habían acabado de contar?

"Dile a Oyaji que las traje conmigo" – le dijo Ryoma en voz bajita para que Nanjiroh no le escuchara.

"Nee Oyaji, Chibisuke las trajo consigo en su maleta. No te preocupes que de todas maneras ya estamos por regresar" – antes que el mismo Nanjiroh se ofreciera a ir a recogerlos Ryoga prefirió cortar la llamada. – "¿Llegaste a comprar la gaseosa verdad?"

"No" – no podían entrar a la casa sin esa compra.

"Comprendo. Entonces tenemos que apurarnos antes que cierren las tiendas para ir a comprarlas. ¿Cuánto dinero te dio Oyaji?"

"Suficiente como para diez latas…"

"Muy bien. Yo cargo ocho y tu cargas dos. Vamos de una vez Chibisuke" – La llamada de Nanjiroh les había hecho olvidar por un momento de lo que habían estado hablando. Ryoga siempre estaba lleno de energía por alguna extraña razón así que se paro para empezar a correr hasta la tienda y llevar a su hermano a rastras de paso pero Ryoma no le quiso dar la mano. – "¿Pasa algo Chibisuke?"

"Yo, yo no tengo la plata"

"¿Cómo se supone vamos a comprar las gaseosas sin plata? Espera… ¿Dónde esta el dinero?" – Ryoma se paro de la banca donde había permanecido sentado hasta el momento. Dio un suspiro y lo volvió a mirar. Con esa mirada se lo dijo todo. Le habían quitado el dinero. – "Ven acá Chibisuke" – pero Ryoma no se le quiso acercar. Si la montaña no iba a él, él tendría que ir a la montaña.

Ryoma ya sabía lo que iba a pasar así que retrocedió un par de pasos hasta que su camino fue bloqueado por la banca que lo había alojado. Ryoga aprovecho eso y lo cogió de la mano. Con la otra le levanto la manga de la casaca hasta el codo. Tenía marcas de forcejeo. Se puso a su nivel, le abrió la casaca y le levanto la chompa. No solo su brazo tenía golpes, su estómago y su espalda también.

"No les quise darles el dinero pero igual me lo quitaron" – le dijo después de verse al descubierto.

"¿Planeabas contarme esto?"

"Eventualmente, cuando se te pasara el enojo"

"Yo no estoy enojado"

"Si lo estas. Cuando te enojas te pones un poco rojo y tus dedos se mueven impacientes como si intentaras controlarte pero no puedes. Luego alzas un poco más la voz y cierras los ojos. Cuando alguien se enoja siempre repite un patrón" – si estaba un poco enojado, no, estaba furioso. Pero no con él sino con la gente que lo había tratado así.

"Esta bien. Ya me calme. Ya no estoy enojado. ¿Me puedes contar como te hicieron eso?" – Ryoma lo estaba mirando directamente a los ojos

"No, aún no estas calmado. Te vas a enojar de nuevo además tenemos que darle las gaseosas a Oyaji…"

"¿Y como planeas darle a Oyaji algo que no compraste? Acuérdate que tampoco tenemos suficiente dinero como para comprar" – Ryoma se estaba mordiendo los labios y con algo de temor se atrevió a contestar.

"No te preocupes por eso y regresemos a la casa. No me voy a ofrecer a comprar algo que después no pueda reponer" – Ryoma lucía confiado acerca de eso pero Ryoga no entendía que se traía entre manos.

"Me vas a tener que contar acerca de eso después"

"Mada mada dane"

xoxoxox

La solución de Ryoma era entrar a la casa corriendo dando cualquier excusa. La única que se le ocurrió a Ryoga era la de ir al baño. Pero por supuesto no iban a ir al baño, se fueron corriendo al cuarto de Ryoma.

"¿Y ahora que?"

"Abre la puerta del armario y detrás de esas cajas esta la solución" – Ryoga se trepo en la silleta del escritorio e hizo lo que su hermano le pidió. Detrás de las cajas había un paraíso de gaseosas apiladas una encima de la otra. Con razón Oyaji decía que Ryoma escondía algo en el armario de su cuarto. Esto también probaba que ningún niño de ese tamaño y edad era capaz de tomar tantas latas al día. Nunca se tomaba todas, las guardaba para estos momentos.

Cuando Ryoga termino de bajar las latas y ponerlas dentro de la maleta de Ryoma vio que el estaba haciendo algunas operaciones matemáticas en una hojita.

"¿Qué se supone estas haciendo Chibisuke? Tenemos que entregar el pedido abajo. ¿Te acuerdas?"

"Hai. Pero también tenemos que darle el vuelto a Oyaji" – Ryoma abrió su cajón del velador para sacarle el vuelto que se suponía había recibido.

Mientras que estaba esperando a que Ryoma acabara de contar el vuelto una pregunta le llego de repente. ¿Por qué se preocupaba tanto en ayudarlo a cubrir todo esto si el gato ya estaba muerto? ¿No era más fácil decir de una vez la verdad?

Eso se lo podía preguntar después. Ahora los dos tenían que bajar a entregar la compra y a aparentar estar bien para evitar preguntas. Pero de los dos el que tenía que aparentar más era Ryoma. No iba a poder ocultar esos moretones por mucho tiempo y para lograr que nadie se diera cuenta, en especial su mamá, tenía que ser extra cuidadoso.

No iba a poder ponerse un polo de manga corta en un buen tiempo y evitar que su mamá lo viera en el baño. Era más fácil decirlo que hacerlo. Lo que iba a tener que hacer para salir del apuro sería fingir una caída como lo había hecho antes. Si en su vida no lograba ser un tenista profesional como se lo había exigido su papá podría ser un buen actor. Fingir era como el pan de cada día para él.

"Nee Ryoma. ¿Qué milagro estas usando la ropa de dormir que te regalo tu abuela?" – esa ropa de dormir era la mas cubierta que tenía y en verdad la odiaba. Era un enterizo extremadamente abrigador que le cubría todo el cuerpo a la perfección y no dejaba ver ni un pedacito de piel a excepción de su cabeza y su cuello.

"Pareces un niñito de mama y el engreído de la abuela Seishounen" – se empezó a burlar Oyaji. En otras circunstancias Ryoga se hubiera reído pero entendía el porque usaba ese atuendo.

"Baka oyaji"

"¿Te sientes bien Ryoma?"

"Hai… solo tenía un poco de frío por eso me lo puse" – esa fue una mala respuesta por que su mama le tomo la temperatura.

"Estas un poco calentureado. Mejor ve a dormir a tu cama. Dentro de un rato te llevare una pastillas para que no te suba la fiebre" – pero el se sentía bien. No era que le fuera a subir la fiebre, era la ropa de dormir que lo estaba empezando a sofocar.

"Neee Rinko san. Yo le puedo llevar la pastilla a Chibisuke, usted y Oyaji pueden ver una película si quieren. ¡Yo me encargo de Chibisuke!" – Rinko estaba un poco dudosa de dejarle la responsabilidad del cuidado de su hijo al hijo de su esposo. No era que desconfiara de él sino que era su responsabilidad de cuidar por su propio hijo.

"Ve Seishounen y cuida de ese pequeño y torpe hermano. Vamos a ver una película Rinko. Aprovechemos que alguien mas se va a ser cargo de ese estorbo y pasemos un buen rato juntos"

xoxoxox

Ryoga lo siguió hasta su cuarto. Hasta el momento todo estaba bien en un plan, que para él podría caer en cualquier momento.

Ryoma en cambio estaba más preocupado por jalarse el cuello de su ropa de dormir. Alguna vez él también había usado una de esas. La uso una vez y luego misteriosamente había aparecido en alguna bolsa para donaciones para gente indigente y niños que necesitaban ser abrigados más que él.

"¿Por qué no dices la verdad de una vez? Ya no tienes nada que perder"

"Eso es lo que tu piensas. Conociendo a mí mamá ya deberías imaginar su reacción. Lo primero que va a hacer es averiguar quien fue".

"¿Y acaso eso no sería lo correcto Chibisuke? No puedes dejar que los demás abusen de ti Chibisuke. Tienes que aprender a defenderte"

"Va a ser peor si hago algo" – por sus ojos estaban pasando las miles de cosas que podrían suceder. Para él siempre era mejor dejar las cosas como estaban y si sucedía algo ver la manera inmediata de remediarlo. Pero algún día tendría que darse cuenta que si dejaba dilatar más él problema no habría solución que darle.

"No te preocupes Chibisuke, yo te puedo proteger…" – nada le iba a pasar.

"¿Tu me vas a proteger? ¿Por cuánto tiempo? ¿Dos? ¿Tres semanas? ¿Y después que?" – se veía algo triste cuando le decía eso. ¿Se estaría encariñando con él? No, eso no podía ser cierto.

Pero en algo tenía razón. No se había puesto a pensar en él. Por el momento su plan era ganarse su confianza para llevarse bien durante su estadía ahí. Al ganarse su confianza no solo lograba ponerse ante él como un hermano mayor, también se hacía su único amigo y lo convertía en alguien dependiente de él.

Ryoma ya no lo ignoraba del todo o al menos solo actuaba así para guardar las apariencias. Hablaba más con él que con su mamá.

Si había algo que Ryoga no se permitía hacer era preocuparse. Ahora mismo ya se estaba empezando a preocupar por esa situación. Ese día vendría en un par de semanas, ese día el tendría que subir al avión para regresar a casa con su mamá.

"Si no le dices nada a tu mamá esta bien, pero tarde o temprano tendrás que hacerlo por que se va a dar cuenta. La gente no es estúpida Chibisuke"

"No te preocupes. Tengo todo bajo control" – cual podría ser el control de un niño de seis años. ¿Con las justas había aprendido a montar su bicicleta e iba a controlar todo en su casa?

"¿Ah si? Entonces Chibisuke explícame ¿como fue que te pegaron si se supone tu tienes todo bajo tu control?" – Ryoma se puso a buscar palabras para que lo que el pensaba o quería decir tuviera sentido para su hermano.

"Tu puedes tener todo bajo control excepto a la gente que al verse perdida le gusta usar la fuerza bruta. Todos quieren ganar. Nadie quiere perder… ¿Me entiendes?"

"No se si te entendí completamente. Pero creo que deberías aprender a confiar un poco más en los demás cuando tengas problemas Chibisuke. Puedes contar conmigo a la distancia también. Te puedo aconsejar por teléfono y si puedo vengo a ayudarte" – Ryoma entendió muy bien eso. Pero a la distancia, para él no funcionaba, a menos que su hermano tuviera control remoto como el televisor de la sala.

¿Cómo hacer para que su hermano actúe como control remoto? Se le ocurrían ideas pero no sabía si funcionarían completamente. Ryoga era el tipo que cumplía su palabra a pesar de las consecuencias. No se enoja mucho con las cosas malas por que siempre le ve el lado positivo. Eso debería aprender él también. Pero no quería aprender en ese momento. No era el momento. Algo estaba empezando a formularse en su mente hasta que el mismo Ryoga lo interrumpió.

"Nee Chibisuke… ¿Qué estas pensando? Te quedaste callado por un buen tiempo Chibisuke. ¡A propósito! Aun no me has terminado de contar todo el problema. ¿Cómo le hiciste para sacar plata para pagar por el gato y por cuanto te lo estaban vendiendo?"

¿Usar o no usar lo que estaba planeando? Ryoma no le estaba prestando atención una vez más a Ryoga.

"¡Neee Chibisuke a tierra!"

"No te voy a decir cuanto. Pero fue mas de lo que yo tenía hasta ese momento"

"O sea que te pidieron mucha plata" – había algo que sin embargo no le gustaba mucho de Ryoga. Siempre lo interrumpía con una oración cuando estaba empezando a contarle algo. Eso hacia que perdiera las ganas de contarle o le hacia olvidar lo que le iba a decir.

"Algo asi… Necesitaba la plata y no sabía como conseguirla. Si le pedía a mamá me iba a hacer muchas preguntas. SI le pedía a Oyaji no me iba a dar nada"

"Nee Chibisuke ¿Cómo hiciste para conseguir la plata entonces?"

"De la única manera que se me ocurrió en ese momento. Trabajar" – Trabajar era algo normal para los adultos. Habían adolescentes que también trabajaban pero solo con permiso de los padres. Ryoga una vez había intentado trabajar pero su mama no le dio permiso, tampoco en la tienda donde como mínimo le pedían tener dieciséis años. ¿Cómo él, teniendo la mitad de su edad había conseguido trabajar?

"¿Te dejaron trabajar Chibisuke? ¿Cómo?"

"Humm me fui a un club de tenis para practicar pero no habían canchas libres. Mientras hacía turno me di cuenta que a los adultos no les gusta recoger las pelotas. Yo simplemente me ofrecía a hacerlo y me dieron algo de plata. No me dieron mucho. Los adultos son muy miserables para dar propinas o pagar para cosas tan simples. En una tarde solo logré hacer cinco dólares y termine cansado"

Ryoma hizo una pausa esperando la interrupción de Ryoga que nunca llegó.

"Después de eso me aburrí de recoger pelotas e intenté pensar en otra manera de hacer dinero fácil y rápido. Hasta que alguien me llamo para ayudarlo a cargar sus cosas" – Ryoma volvió a hacer una pausa. Si bien una vez mas Ryoga no lo interrumpió, si pudo llegar a leer su mente, ya sabía que le iba a preguntar – "Me ofreció cinco dólares por llevarle sus cosas hasta el carro"

"¡Eso es peligroso Chibisuke! ¡Te ha podido pasar cualquier cosa!"

"Ya lo sé. Tu me salvaste esa vez ¿Te acuerdas?" - En ese momento Ryoga empezó a desempolvar sus recuerdos. ¿De cual de todas las ocasiones en que lo había salvado se estaba refiriendo ahora?

Ryoma se dio cuenta de la poca capacidad de memoria de su hermano mayor. Era eso o la lata que le calló en la cabeza había causado más daños de los aparentes.

"¿Te refieres a ese hombre que te pegó Chibisuke?" – Ryoga iba a agregar otra cosa más pero no estaba seguro si en verdad Ryoma había estado plenamente conciente del peligro esa vez. En verdad si el no hubiera llegado en ese momento la historia sería otra. Al parecer su mamá tenía razón, los niños en verdad tienen muchos más peligros ahora que en otras épocas.

"Si. Ese día cargue sus cosas por gusto por que nunca me llego a pagar"

"¿Chibisuke, no te han enseñado que no se habla con gente desconocida? En verdad te ha podido pasar algo peor…"

"¿Peor que soportar su mal aliento?" – Con esto reafirmaba que Ryoma no había estado conciente del peligro y lo que le iba a pasar. A Dios gracias llegó en buen momento.

"Chibisuke hay dos reglas de oro que tienes que aprender. La primera es que no se habla con desconocidos. Y la segunda es que no debes ir con gente que no conozcas, no subir a carros desconocidos y por nada del mundo dejarte tocar" – esas reglas se le hacían familiares. Alguien se las había dicho antes. ¿Su mamá? ¿El colegio? Pero definitivamente no fueron de su papá.

Recién las palabras de su mamá y la preocupación de Ryoga adquirían importancia. En verdad algo malo pudo haberle pasado además de un golpe.

Ahora estaba más que seguro. Ese plan lo iba a llevar a cabo de todas formas.


¡Woaw! A casi un año de no actualizar apareci. Espero que les haya gustado el capitulo y si no… no importa.

Con este capitulo creo que acalro muchas de sus dudas (creo)

Espero no demorarme en subir el siguiente capitulo, o al menos no demorarme tanto como lo hice ahora. Eso de traducir toma su tiempo.

Me gustaria saber si siguen vivas y no murieron en la espera. Mil gracias a los sobrevivientes que me leyeron. Criticas y comentarios siempre son bien recibidos.

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