|
Author of 14 Stories |
Disclaimer: La serie no me pertenece, es de Kishimoto-sensei. Naruto no es mío, es de Sasuke (XD); éste último está secuestrado en mi casa y le tengo de objeto sexual al más puro estilo Orochi (XD) y ni por el rescate más valioso del mundo lo dejaría escapar XDD... Tanta piedra no es buena para la salud... En fin, en términos más serios, Naruto tiene copyright y no es mía, por desgracia, así que no cobro nada por usar a sus personajes. Si lo fuera, la serie sería 100x100 yaoi hardcore y el SasuNaru quedaría como pareja principal e íntegra. Este fic se hace sin ánimo de lucro y por mera diversión, eso sí, la trama sí me pertenece.
Pairing: SasuNaru, cómo no, y obviamente yaoi. Si no eres fan de estas cosas, ya puedes ir saliendo de aquí, que no quiero protestas después. Si por el contrario, esta pareja te apasiona, puedes leerlo con toda tranquilidad.
1. Prólogo.
La luna nívea asomaba por entre las nubes del oscuro cielo de medianoche y un suave viento hacía mecer los más robustos árboles de la zona. Bajo la bóveda celeste, estaba situada la Aldea Oculta de la Hoja, cuyos habitantes dormían pacíficamente, sin que la amenaza de ningún peligro interrumpiera su sueño. Los ninjas, tanto de un rango como de otro, se iban a dormir al terminar su jornada y a esperar por el rutinario trabajo de los días siguientes, con el cual esperaban hacerse más fuertes y alcanzar sus más preciados sueños.
Pero un solo shinobi se mantenía despierto aquella noche sin estrellas, concretamente un muchacho moreno de aproximadamente diecinueve años de edad. Estaba sentado en su mullido sofá en el salón de su casa, al lado de una chimenea encendida para contrarrestar el frío de la estancia. Dicho joven aguardaba impaciente una visita nocturna y una muy importante, que lo ligaba a su oscuro pasado.
Sasuke Uchiha había regresado a la Aldea Oculta de la Hoja tras la derrota definitiva de Orochimaru, su mentor hacía ya cinco años atrás. Su corazón corrompido había vuelto a ver la luz tras años embuido de amargo odio y absoluta competitividad, sin olvidar el deseo de venganza por la muerte de su familia a manos de Itachi, el cual -recordaba aún con pesar- seguía vivo y desaparecido por algún lugar del globo junto con el Akatsuki.
Aunque Sasuke hacía lo posible por ocultarlo, el hecho de que su hermano mayor siguiera con vida aún le dolía profundamente, pese a su notorio cambio desde la muerte de su preceptor y su vuelta a la Aldea junto a Naruto. Por ello, y a espaldas de éste y todos los demás, se había dedicado durante ciclos interminables a la búsqueda desesperada de información sobre el Akatsuki, mas nada había conseguido y ello lo había frustrado, empero, nunca desistió de su empeño. No necesitaba ya poder, pues Sasuke sabía perfectamente que, con la fuerza que poseía, ya era capaz de vencer a quien se propusiese... pero aún le faltaba algo para sentirse lleno... para estar cerca de tocar la prosperidad con los dedos y ser definitivamente feliz... y ese algo era la desaparición total de Itachi, tanto física como psíquicamente.
Cuando las fuerzas casi lo habían abandonado en uno de sus alterados intentos de encontrar información sobre su hermano, una carta de desconocida procedencia había llegado a él. Sasuke la tenía consigo y la releyó por enésima vez, tratando de averiguar qué se traería entre manos el remitente.
“Sasuke Uchiha. Tu labor de servir a Orochimaru ha llegado a su fin. Ahora tienes el suficiente poder como para llevar a cabo una misión de vital importancia. Por lo cual, un servidor que te quiere bien quisiera encontrarse contigo a la medianoche del sábado en tu domicilio. Es algo relacionado con tu máxima ambición, aquel a quien deseas la más ferviente muerte. Si estás de acuerdo en aceptar las condiciones, te aseguramos el mayor éxito para acabar con tu desdicha y llevar a su fin tu sufrimiento.
No faltes a la cita.”
El autor de la carta no había firmado y Sasuke cada vez se sentía más confuso. No obstante, no dudaría en acometer lo que fuera con tal de llevar a su hermano a la tumba. Esos años fuera de la Aldea y sin la gente que lo apreciaba le habían ayudado a llevar una vida mejor y se había sentido feliz en ocasiones... pero dentro de él seguía ese vacío que debía ser eliminado. Y eso solo ocurriría cuando la sangre de su hermano bañara sus manos.
Se oyó un pequeño ruido cerca de la chimenea y el moreno se levantó de un salto. Las llamas temblaron un poco, pero enseguida se estabilizaron. Fijó sus ojos negros en la figura envolvente que allí se encontraba. Una chica como de su misma edad, rubia y de cabellos cortos, lo miraba interesada. Iba vestida con la ropa propia de los chuunin, ciñéndose a su delgado cuerpo. No era muy alta. Sus ojos eran azules, sagaces, y con un aire casi sospechoso.
-¿Eres tú...? -empezó el moreno, aún sorprendido por la aparición.
-Sasuke Uchiha, .¿me equivoco? -le interrumpió la muchacha-. Bien, veo que has decidido despejar tu casa de la acostumbrada barrera para detectar enemigos. Supongo que eso indica que interesado en la proposición estás.
Sasuke frunció el ceño. No pensaba perder el tiempo bregando con esa chica tan rara, aunque, extrañamente, le resultara algo siniestra sin parecerlo. Abrió la boca y habló.
-Eso es claramente evidente. Dime, pues, a qué has venido, quién te envía, y lo que tengo que hacer para llevar a cabo la venganza.
-No ordenes cosas tan a la ligera, chico -replicó ella, molesta de súbito-. En primer lugar, debes conocer una pequeña historia que te interesará.
-¿Qué...?
-Siéntate.
Sasuke se puso a la defensiva. No le gustaba el tono de aquella muchacha y temía una supuesta emboscada. Todo aquello era extraño.
-No temas que te ataque -añadió la chica al ver que tenía un kunai en la mano-. No pienso hacerlo, además, me eres útil. Nunca mato a una presa que todavía tiene algo que aprovechar –añadió, como con guasa.
El moreno, ofendido, se sentó casi sin saber por qué. ¿Cuál era el motivo por que obedecía a aquella descarada? Además, algo dentro de él mostraba rechazo a su presencia, pese a que no la conocía. La joven sonrió, pareciendo ahora más amable que antes. Tomó asiento en el sillón de enfrente.
-Bien, en primer lugar, Sasuke-kun, quiero que conozcas mi nombre. Me llamo Kaori y debes saber que pertenezco a una asociación que busca derrotar al grupo de los exiliados al que tú estás mostrando tanta atención últimamente.
-Vas directa al grano, .¿eh? .¿Has dicho Akatsuki?
-Sí.
Sasuke se mostró interesado. Aquello era definitivamente nuevo para él.
-Es una organización de cinco miembros y yo soy la prima del líder. Me envían a mí a hablar contigo y formar un pacto porque -sonrió-, al parecer, creen que necesitaré seducirte o algo parecido para que aceptes. Piensan que eres duro de pelar.
Sasuke rió, jocoso.
-Eso no funcionará conmigo. Nunca me han interesado esas cosas, Kaori-san.
-Lo suponía -parecía decepcionada-. No te preocupes, no es mi intención obligarte por medio de tu cuerpo. Sigo. El caso es que, en los últimos años, nos hemos estado reuniendo ninjas de todas las Aldeas que tenían algo poderoso con lo que contribuir para enfrentarse al Akatsuki. Su líder destrozó gran parte de las aldeas hace ya un lustro, aparte de grandes daños personales. Por lo cual, nos hemos estado reuniendo en cautividad y hemos llegado a la conclusión de que somos fuertes, pero aún nos falta algo importantísimo, con lo que, seguro, podremos vencer.
-¿Y de qué se trata?
Kaori detuvo su discurso y cerró la boca prudentemente, pareciendo de pronto retraída y cerca de inocente.
-Eres bastante escéptico. ¿Nunca te lo han dicho, Sasuke-kun?
-Pues no, y si lo han hecho, me importa bien poco. Dime. ¿Qué demonios necesitáis y qué tengo que ver yo con eso?
-No peques de ingenuo, chico. Ahora viene lo bueno. Verás, seguramente sabes que el Akatsuki y concretamente, tu hermano, junto con Kisame, iba en busca del contenedor del zorro de las nueve colas.
Sasuke cerró los ojos, evocando aquel encuentro hacía ya siete largos y luctuosos años y que aún lo hacía despertar por las noches, repleto de odio...
-FLASHBACK-
-¡Itachi!
El aludido ni se movió. Frente a Naruto, se mantuvo de espaldas al joven moreno que lo amenzaba furioso con el chidori en mano, listo para ser lanzado.
-¿Quién es? –inquirió Kisame.
-Mi hermano pequeño -afirmó Itachi muy tranquilo, sin volverse todavía.
El shinobi con apariencia de pez quedó estupefacto ante aquellas palabras, pues nunca Itachi había hecho mención de que alguien lo conociese. Su compañero era un ser tan solitario como él, y siempre había negado que aún tuviese a alguien en su vacía y lóbrega vida. Miró interesado a Sasuke. ¿En serio eran parientes? Bueno, se le parecía mucho físicamente, eso era cierto... Pero los ojos de aquel niño respiraban aún unos rayos de luz, a diferencia de los opacos orbes de Itachi, frío y oscuro como un pedazo de hielo.
Sasuke se estremeció, casi excitado. Su hermano mayor estaba ahí; la oportunidad perfecta para atacarlo, para matarlo, para librarse de su congoja. Era demasiado armónico. Años esperando por aquel momento... y había llegado al fin. Alzó la mano, rebosante de chispas. La cólera se apoderaba de todo su ser. Naruto, frente a él, fue testigo claro de todo el odio acumulado en el corazón de su amigo todos aquellos solitarios años, y se estremeció de espanto.
-Todo este tiempo –manifestó el moreno con ira contenida-, me he estado entrenando duramente, con un solo objetivo: acabar contigo. Todo este sufrimiento, todo lo que he pasado... todo ha sido por ti, Itachi Uchiha... Yo... yo...
Todos los presentes estaban pendientes de las palabras del joven, excepto el portador del Mangekyou, que seguía sin darse la vuelta para encarar a su hermano.
-¡HE VIVIDO PARA ESTO!
Con un aullido de ira, Sasuke recorrió la corta distancia que lo separaba de Itachi, con el chidori rugiendo a más no poder. Naruto gritó su nombre, asustado... pero en ese momento, él no importaba. Itachi estaba ahí, y debía acabar con él, costase lo que costase. Solo unos pocos metros lo separaban de su espalda...
Pero en el último momento, el mayor de los Uchiha, elegante, detuvo ese ataque a primera vista, mortal, tomando la mano de su hermano con la suya propia, sin hacer grandes movimientos. Sasuke gritó de frustración.
-Ahora tú no eres importante –dicho lo cual, rompió con solo apretando la extremidad de Sasuke. Éste chilló, el dolor lo mataba.
-¡Sasuke! –Naruto no era capaz de acercarse para ayudarlo, contemplaba la escena, impotente y también rabioso.
Itachi empujó a su hermano, hiriéndolo más de lo que estaba, en la pared agrietada. Sasuke hizo un leve gesto de dolor.
-Eres débil. ¿Por qué?
No hubo respuesta. Itachi sonrió maliciosamente.
-Porque... –se acercó al oído de su hermano- te falta... odio...
Un universo oscuro se cernió entonces sobre Sasuke. Él se deshizo en gritos y súplicas por que aquel infierno llegara a su fin: sus padres, muertos... Su hermano, provocando que se retorciera de dolor con su sola mirada y sus duras palabras resonando en su mente...
Para conseguir estos ojos... debes matar... a la persona más importante para ti...
Aborréceme. Ódiame. Y cuando estés preparado y seas capaz de vencerme... ven a buscarme.
-FIN DEL FLASHBACK-
-Lo sé. Pero Naruto puede protegerse perfectamente ahora que ha desarrollado un gran control sobre su chakra del Kyubi, así que no veo el peligro de que mi hermano vuelva a buscarle. Será poderoso, pero no creo que quiera enfrentarse a un Naruto con tanto vigor. Ni yo querría.
-Bueno, esa no es la cuestión. El caso es que nosotros necesitaríamos tu poder y el de Naruto; a ambos, quiero decir. Pero tú tomarías un papel más activo en esta historia, Sasuke-kun.
-¿A qué te refieres?
Kaori sonrió.
-Cuando decimos que necesitamos tu poder, nos referimos a que debes ser tú quien lleve a Naruto a nuestras manos.
-¿Qué quieres decir?
-Solo podremos contar con la fuerza total del Kyubi si el kitsune nos ayuda siendo, digamos, controlado de alguna manera; a través de alguna emoción o también de un jutsu. Sin embargo, esta última opción crearía problemas en cuanto al uso de su chakra, por lo que es mejor que la primera opción sea la elegida. La emoción en cuestión debe ser del todo verdadera, pues la ayuda que nos prestaría sería la real y no la falsa en el caso de que la emoción que lo controlase fuese ilusoria. Así pues, nada debe saber de nuestro plan.
Sasuke se levantó del sofá. Los ojos le ardían, de furia.
-¿Estás insinuando que... que debo...?
-Sí, debes convertirte en su centro y en la persona en que más confíe por tu propio esfuerzo y dedicación. Solo así podrás vencer por fin a tu hermano, y consecuentemente, también eso nos beneficiaría a nosotros. Es un trato justo¿no crees?
Un ruido se oyó en la estancia. Sasuke había tomado del cuello del chaleco a Kaori, amenazador, y de la rabia que lo invadía había derribado la silla de al lado del sofá.
-¿Sabes lo que dices? -siseó de cólera-. ¿Crees que caería tan bajo y que le haría eso a Naruto?. ¿A él, la persona que me salvó de la oscuridad, que me convirtió en lo que soy ahora? Si algo he aprendido en todos estos años es que mi mayor error fue irme de Konoha y dejarle solo por un espacio de tres años. Es la persona más importante para mí y siempre lo ha sido. ¡Nunca!- apretó el cuello de ella, provocando en Kaori un quejido-. ¿Me oyes? Jamás en la vida manipularé a Naruto por motivos egoístas como el de matar a mi hermano. Es algo que me concierne solo a mí y le venceré yo solo, en esta Aldea, con mis propias técnicas y mis propios medios. ¡Así que nunca vuelvas a proponerme algo así si no quieres que la muerte te llegue con mi nombre escrito!
-Sasuke... Sasuke... Suéltame... Te... te lo... agh... explicaré...
El moreno le hizo caso y la liberó. La muchacha cayó sobre el suelo, haciéndose daño. Poco a poco, Sasuke fue calmándose y de nuevo volvió su semblante serio. Kaori tomó la palabra tras haber recuperado el aliento.
-Sasuke-kun, eres muy confiado -dijo claramente-. ¿De verdad crees que tres años pasados con Orochimaru no te han cambiado?
-Si hubo algún cambio en mí, se ha desvanecido. Naruto se encargó de que volviese a ser el de siempre.
Kaori rió, larga y estruendosamente.
-Qué ingenuo -murmuró-. Y qué mono. Chico, de eso nada. Te aseguro que los que han buscado venganza y por ello han sido capaces de traicionar a la Aldea nunca vuelven a ser los de siempre. ¿Por qué si no no te has olvidado de Itachi¿Por qué sigues buscando información de él a escondidas, temeroso de que te acusen de nuevo de traidor y tengas que abandonar la Aldea? Bueno, ahora que lo pienso, sí has cambiado. Ahora eres un cobarde. ¿Ya no recuerdas todo lo que te ha hecho tu hermano? Tuve oportunidad de conocerle hace unos años, antes de que me uniera a mi primo y te aseguro que no se arrepiente de nada de lo que hizo. Cuando eras pequeño, la fachada cariñosa que te mostraba era falsa, en su interior siempre planeó acabar con tus padres y el resto del clan solo para condenarte a una vida de eterno sufrimiento. ¿Y tú no quieres hacérselo pagar?
Sasuke apretó los puños. Quiérase o no, esa chica estaba desnudando su corazón y ello lo hacía parecer extremadamente débil ante ella. ¿Qué se había creído?
-Ya sé que te preocupa todo eso de dejar la Aldea, y lo que piense Naruto después de que sepa que nada le comentaste. Y más sabiendo que... que... tú... –Sasuke la fulminó con la mirada, impidiéndole continuar. Kaori se sonrió y cambió de tema rápidamente-... Sin embargo, creo que es un sacrificio muy pobre para todo lo que has soportado. He dicho. La decisión es solo tuya.
Sasuke permaneció mudo, con la cabeza dándole vueltas. El acuerdo que le proponía aquella chica era del todo tentador... Si junto a Naruto y ellos conseguían hacer frente al Akatsuki, significaría la muerte de su hermano... y por tanto... podría vivir feliz... como siempre había querido. Pero... ¿Y Naruto estaría de acuerdo en dejarse manipular así¿Y cómo demonios iba a hacerlo? Naruto sí confiaba en él, pero... si debía convertirse en su centro para que la misión resultara factible... ¿cómo hacerlo?
Kaori pareció adivinar lo que circulaba por la mente del joven y sonrió para sus adentros. Al parecer, la pequeña presión psicológica que había puesto en práctica había dado sus frutos, aunque fuese un poco. Sasuke ya no parecía tan dado a la negación absoluta como antes. Se veía que el asunto con su hermano era su debilidad más incuestionable.
“Itachi... ¿Qué demonios tuviste que hacer todos estos años para impresionar así a tu hermano pequeño? Cualquier otra persona se hubiese negado desde el principio al final a utilizar así a su persona más importante y querida... Como suponías... Sasuke siempre fue diferente al resto de la gente. Creo que ahora no sería bueno sugerirle la forma en que podría entregarnos a Naruto... Será mejor que lo vaya descubriendo por sí mismo, pues sospecho que... Si es así¡sería genial! El resto saldría solo. Lo complicado sería si solo sintiese amistad, nos haría las cosas tan complicadas...”
-¿Y bien?. ¿Qué dices?
-Kaori-san, yo... No... No creo que pueda acometer lo que me dices. Ya no es por no colaborar con vosotros, pues estoy por la labor de intentarlo... Pero... Naruto... ¿Tendría que controlar yo sus emociones?. ¿Hacerle sentir algo... y después...?
-¿Qué sientes por él exactamente? -necesitaba asegurarse-. ¿Cuáles son tus sentimientos por ese kitsune?
-Amistad, tan solo -recalcó el joven, con demasiada rapidez-. Y... Nada más.
-¿Me permites que me asegure?
Kaori se acercó a Sasuke y colocó una mano en su pecho. De ella salieron unas pequeñas llamaradas azules que no quemaron al moreno. Tras un rato así, la chica se retiró, con las mejillas arreboladas.
-Es un jutsu específico que nos enseñan en mi clan. Podemos discernir las emociones del adversario, haciendo un tipo de lazo con él, y yo lo he usado contigo. Siento muchas cosas en ti –añadió-. El odio rebosante por tu hermano... inseguridad ante la toma de decisiones... Aprecio por toda la gente de esta villa... Y sí, tal vez deseo por ese pequeño contenedor de Kyubi...
-¡Yo no...!
-Tranquilo. No voy a juzgarte. Mi tarea es advertirte. Sasuke, lo seducirás, eso es lo que querías saber, .¿no?
El menor de los Uchiha guardó silencio, prudentemente.
-No hay otra salida, si quieres que confíe en ti, deberás hacerlo así. La amistad no es suficiente para llevar a cabo lo planeado. Puede sonar duro, pero si estás dispuesto, lo harás. Si sientes deseo por el cuerpo de ese chico, solo nos facilitará las cosas. “Lo preocupante sería si lo amaras... Se convertiría en una piedra problemática en el camino y el plan se iría a pique...”
Sasuke no escuchaba ya. Le costaba asimilar tanta información de golpe. Todo aquello era demasiado extraño. Sí, era verdad que siempre había tenido una cierta curiosidad por el rubio... Y la idea de seducirlo, aun haciendo que se sintiera culpable, lo atraía en cierto modo... Los retos eran su vida. Poder hacer realidad el tener a su lado a ese joven kitsune, satisfacerse y hacerlo disfrutar... Sí, había fantaseado con aquello en más de una ocasión. ¿Por qué no admitirlo? Sin embargo, a costa de ver realidad su deseo más oculto, ponía en peligro al propio kitsune al dejarlo en manos de esa organización que le era desconocida aún, además de “utlizarle” para un fin propio... Porque no, no lo amaba, eso seguro...
Carraspeó y volvió a tomar la palabra.
-Aceptaré con una única condición.
-¿Cuál? –Kaori contuvo las ganas irrefrenables de dar saltitos de la alegría.
-De ningún modo –se acercó a ella, amenazante como horas atrás-, os atreváis a hacerle daño. A tocarle un solo cabello de la cabeza. Y si se niega a colaborar, sencillamente dejadnos ir y nuestro pacto se romperá. Jamás volveréis a buscarme y yo no os buscaré tampoco. Y encontraré una manera propia de matar a Itachi, sin necesidad de verme envuelto por nadie, ni involucrar a gente que me importa en mis asuntos.
-Eso está de más, Sasuke-kun. Solo te pido que nos pongas a disposición al kitsune y nada más. No planeamos hacerle daño, solo haremos con él un tipo de acuerdo similar al que ahora te propongo yo. En caso de que acepte, nos ayudará en la lucha, al igual que tú, y una vez acabemos, el pacto se disolverá. ¿Acaso crees que nos aprovecharíamos de más de su fuerza? Y sí, se hará como dices. No le obligaremos a nada, igual que tampoco te hemos inducido a aceptar. Puedes estar sereno.
-¿Y cómo me aseguraré de que cumplís lo que hemos hablado?
Kaori frunció el ceño, algo cansada ya de la suspicacia de Sasuke. Tratar de convencer al moreno era casi peor que cuando intentaba convencer a su pareja que no se buscara amantes, que solo la tomase a ella. Tarea bastante ignominiosa, esa de tratar con el testarudo pelinegro. Se veía que de verdad le importaba la seguridad de ese kitsune. Suspiró.
-Ven aquí, anda -y tomó su mano, uniéndola con la suya. Sasuke frunció el ceño ante la acción de aquella chica-. No quería usarlo, pero visto que no me dejas otra opción, lo haré. ¿Qué habrá hecho la vida contigo para que seas tan desconfiado?
-Mejor no preguntes. ¿Qué vas a hacer?
-Te dije antes que una de mis especialidades son los lazos que hago con personas y voy a hacer uno contigo. Se trata de una unión irrompible que nos causaría la muerte si alguno de nosotros falta a su palabra. Es una medida extrema a la hora de establecer un acuerdo.
-Nunca había oído hablar de ello.
-Bueno, solo yo y mis hermanos podemos hacerlo. En fin. Por medio de este jutsu, cada uno de nosotros expondremos los puntos en claro de esta promesa y los cumpliremos, de modo que al final alcancemos el éxito.
Kaori cerró los ojos y con la mano que tenía libre hizo una serie de sellos rápidamente. Sasuke no alcanzó a reconocer ninguno e, involuntariamente, Haku se hizo un hueco en su mente: él también era capaz de hacer jutsus con una sola mano...
-Yo, Kaori, juro solemnemente que no procuraré daño a Naruto Uzumaki a la hora de hacer uso de Kyubi, ni tampoco él morirá en caso de que nos ayude en la lucha. Es tarea de Sasuke Uchiha el traerlo a nosotros, de forma que el kitsune haya conectado con él de manera que, claramente, esté adueñado por una fuerte emoción que permita que luche con la mayor fuerza posible. Ahora te toca a ti.
-Ehm... -Sasuke se sintió un poco perdido en principio-. Juro solemnemente... que cumpliré con la labor de ayudaros junto con Naruto, siempre y cuando no nos ponga en peligro a ninguno de los dos y él, sobre todo.
La rubia retiró la mano de la de Sasuke, que sintió un chispazo de electricidad recorrer sus miembros y la sensación de que ahora, algo mucho más fuerte, y lleno de confianza, lo unía a aquella kunoichi tan misteriosa. La sensación de que, ahora, si tenía dudas, ya no había ni rastro de ellas. Y fue una de las pocas veces en que sintió que de verdad su yo racional le decía que confiara... ¿Era tan poderoso ese jutsu?
-Eso será suficiente, supongo –parecía un tanto escéptica-. Bueno, pues ya está todo claro, Sasuke-kun. Ahora paso a comentarte rápidamente nuestro plan. Tenemos planeado un ataque sorpresa en tres meses, concretamente. Ya hemos averiguado el escondite provisional de Akatsuki y allí nos dirigiremos acuciosamente.
-¡Un momento!. ¿Me estás diciendo que tan solo en tres meses yo...?
-Lo siento, pero no podremos esperar más. Vas a tener que hacerlo, y rápido. De todas maneras, tranquilízate. No será la única vez que me veas, vendré regularmente a verte en secreto para ver cómo van las cosas y ya decidiremos si hay algún cambio o algo así.
Kaori hablaba muy rápidamente, parecía de pronto desesperada por irse de aquel lugar, como si presintiese que alguien iba a venir y capturarla. Sasuke reparó en su nerviosismo.
-Kaori-san...
-Ahora me tengo que ir... Pequeño Sasuke-kun, ten en cuenta lo que ha significado para nosotros este lazo que ahora compartimos. No puedes escapar de nuestra promesa, si lo haces, acabarás muriendo.
-Eso también va para ti –le recordó Sasuke, apretando los dientes.
-Sí, lo sé. Bueno, descansa bien esta noche. Nos veremos pasadas unas semanas y hablaremos más distendidamente.
En un solo “pluf” la muchacha se desvaneció en el aire, dejando inmerso en la tenue luminosidad de la sala a un ahora confundido moreno, pero decidido completamente a llevar a cabo lo que había prometido hasta el final.
“Usuratonkachi... Me ha venido bien algo así... Lo necesitaba como excusa para tenerte bajo mi control. Serás mío; y ya veremos después cómo se desarrolla todo el asunto con mi hermano... Pero en primer lugar, debo hacer lo posible por lograr atraerte hacia mí...”
CONTINUARÁ.
N/A: Por fin... La verdad es que escribir un prólogo lleva su tiempo y en teoría no debía quedar tan extenso... Pero Sasuke no iba a aceptar de la noche a la mañana el tener que “traicionar” a su amado ¿verdad? Pero, por muy bueno que él sea, tal y como dijo Kakashi una vez: “Los que buscan venganza nunca acaban bien” y Sasuke sigue siendo un poco el Sasuke antiguo que solo velaba por sus propios intereses, por mucho que Naruto le haya hecho olvidarse un poco de la venganza y todo eso. Y si encima tiene que ver con Itachi, dudo que lo piense demasiado. En fin, hasta aquí he llegado de momento. Hacía mucho tiempo que quería escribir este fic y llevaba dándole vueltas, pero no me decidía, hasta que me senté enfrente del portátil y me dije: “Venga, lo escribo y ya” y éste es el resultado. El título lo saqué de la canción “Lilium” de Elfen Lied, que me inspiró para decidir la trama.
En fin, no sé si es lo que esperaban. Este capítulo es más bien introductorio, sin mención apenas de SasuNaru, y no vale gran cosa, pero para mí era necesario explicar desde el principio la trama. Ya en los siguientes capítulos habrá SasuNaru hasta hartarse (si no¿por qué pongo en el summary que esto en yaoi?). De este prólogo, solo comentar la aparición de Kaori. Por lo general, no me gusta inventar personajes originales, pero esta ocasión lo requería. Supongo que seguirá apareciendo un poco en los capítulos siguientes, es la que “maneja” los hilos e intento que por medio de ella, dejar el misterio en el aire.
Bueno¡nos vemos, espero que pronto! Dejen reviews si quieren comentar alguna cosa, o para darme ánimos (los necesito a cada poco, aumentan mi escasa autoestima XD) ¡Bye, bye¡Cuídense!